domingo, agosto 05, 2007

Personajes de mi pueblo: Florentino

El arte de envejecer es el arte
de conservar alguna esperanza

André Maurois (1885-1967)
Escritor francés.
El juego de los animalitos forma parte de la idiosincrasia de los habitantes de la ciudad de El Tigre. Entre los primeros vendedores de esa popular lotería está, indiscutiblemente, Pablo Florentino Vargas Ordaz, el popular “Florentino” como se le conoce a secas. El 17 de octubre de 1933, en Altagracia, estado Nueva Esparta, en el seno de un hogar muy humilde conformado por Pablo Vargas y Felipa Antonia Ordaz ambos comerciantes, vino al mundo nuestro personaje. Cuando apenas contaba con 7 años, sus padres, buscando nuevos rumbos y mejores condiciones de vida viajaron a esta ciudad y fijaron residencia en la calle Piar en el sector que hoy se conoce como el Casco Histórico. Otra familia margariteña más, para variar.

El viejo trabajó en la petrolera por espacio de dos años y el niño Florentino, asistía a la escuela primaria de la maestra Ligia, que funcionaba en el histórico callejón Berruecos donde cancelaba un bolívar semanal, allí estudió hasta 4to. grado y luego culminó su primaria en la escuela pública “Cova Maza” que funcionaba al lado de la sede del Partido Social Cristiano COPEI. De esa etapa recuerda con cariño al maestro Enrique, que aún cuando no era graduado, sabía muchas matemáticas y le enseño a lo niños de la época, regla de interés, de compañía e interés compuesto y les aconsejaba “Niños, aprendan matemática, porque aún cuando no logren ser profesionales, puedan defenderse en la vida” El que no agarra consejos no llega a viejo.

Florentino, después de culminar la primaria, no tuvo más remedio que trabajar para ganarse la vida. No había muchas opciones y como la situación no era color de rosas, armo una carretilla, la rueda la acondicionó con clavos y madera para que no se atascara en los grandes arenales que adornaban las calles de El Tigre viejo, se colocó un fajín para aligerar las cargas y empezó a vender agua, que tomaba de las pilas de aguas de la calle Rivas y la que existía donde hoy está la panadería Lisboa. Despacho a domicilio. 0,25 una lata y el viaje completo, 4 latas por un bolívar. Los envases eran las que utilizaba la manteca los 3 cochinitos, que recogía, lavaba y limpiaba bien para llevar agua limpia, cristalina y sin contaminación. En esas labores se mantuvo por algún tiempo, hasta que en al año 1945 conoció a varios viajeros que llegaban a la ciudad para vender mercancías, a los cuales ayudaba por un salario de Bs. 2,oo diarios. Eran tiempo del boom petrolero, hallaca a real, la torta de casabe a puya y Pepsicola a medio.

Florentino que vive desde el año 1945 en la avenida 5 número 65, donde construyó en un terreno que le adquirió a la Junta Comunal de entonces, cuenta, que se inició en la venta de animalitos cuando un cura de apellido Mata, empezó a introducir ese juego de lotería con la intención de recabar fondos para la construcción de la iglesia Virgen del Valle, no olvida que cuando ya estaba levantada la casa de Dios, trajeron de España el campanario y que ese padre, era muy hembrero y atacón con las damas y chicas de esa época, el como joven curioso observaba,. Era su percepción y como la percepción no es igual a la realidad de repente estaba equivocado. Uno no sabe. El sorteo lo tiraban en Aragua de Barcelona y todas las tardes le llegaba un telegrama al padre anunciándole la ficha ganadora. Eran tiempos donde la comunicación estaba iniciando su modernización. Al menos ya llegaban los telegramas.

Cuando la Junta de Beneficencia Pública fue creada y legalizada, a los vendedores le pagaban el 10% sobre la venta bruta y además les suministraban las medicinas. Por cada 0,50 que costaba el animalito los apostadores obtenían un premio Bs. 10,oo que para ese momento era un buen “resuelve”. Empero cuenta, que una vez que hizo una clientela fija en los alrededores del Mercado Municipal, Campo Oficina y otros lugares estratégicos, fue reuniendo un fondito propio y entonces vendía, hasta a crédito y cobraba los sábados, los animalitos legales y una dupleta propia que cuando le quedaba la reportaba mejores dividendos. En concreto. Vendía una legal y otra por la casa. El que inventó el cacho le inventó la vuelta.

En Campo Oficina, Florentino tenía tanta familiaridad con los clientes, que desayunaba, almorzaba, cenaba y hasta se duchaba en sus casas. Era un vendedor de prestigio y excelente conducta, eso no obvió, que varias veces, cuando ilegalizaron los animalitos, lo detuvieran. Los policías Arreaza, Ringo y Bladimir, le tenían tirria y siempre lo enchirolaban, pero inmediatamente lo ponían en libertad. Ese forcejeo con los de azul, duro hasta que llegó a la Prefectura del municipio su amigo Emersón Camero que le extendió un salvoconducto para que los agentes no lo molestaran más. Luego vendía sin temor. Guapo y apoyao, pues.

Florentino hombre humilde y honesto a carta cabal, está retirado de toda actividad y hoy vive junto a su único hijo, José Gregorio Vargas, pero recuerda con mucho cariño y aprecio a Francisco “Chico” Moreno que fue por muchos años el administrador de la Junta de Beneficencia Pública y el cual conversaba mucho con los vendedores, igualmente recuerda a otros vendedores de la época como Gustavo Wettel, hijo del popular “Chico” Wettel que vendía la polla y que voceaba en las tribunas del antiguo estadio Alejandro “Patón” Carrasquel hoy, Enzo Hernández, al son de 2x20 – 1x10, a Francisco Marín, Lucas Sucre, María Pino y el popular Robert Reford que apodan cariñosamente “Carite”. Gustavo y Robert, todavía venden todo tipo de lotería uno en el mercado y otro en el bar restaurant “La Peña” Vayan pa’ que los vean.
Estos héroes anónimos, también escribieron en sus labores cotidianas, muchas de las bellas páginas de la historia de nuestro querido municipio el cual nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933. Ellos y muchos otros, que dedicaron su vida a buscar honradamente el pan para el hogar, merecen la atención de las autoridades competentes, porque aún sin decretarlo nadie, forman parte del patrimonio histórico viviente de la ciudad y deberían gozar de algunas prerrogativas que les mejoren su calidad de vida. No olvidéis: hay que dignificar la tercera edad. La esperanza es la última que se pierde.

domingo, julio 29, 2007

Personajes de mi pueblo: Alicia del Carmen García de Galantón (Lichonga)

Luchar para vivir la vida, para sufrirla y para
gozarla…La vida es maravillosa si no se le tiene miedo

Charles Chaplin (1889-1977)
Actor, productor y director inglés.
En Cumanacoa, estado Sucre, la entidad federal del gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre y del poeta del pueblo Andrés Eloy Blanco, el 5 de agosto de 1932, los esposos Juan José García y Modesta Hernández tuvieron la inmensa alegría de ver nacer a su hija Alicia del Carmen, la popular Lichonga, quién interrumpió sus estudios cuando iba a cursar el 4to. grado y a los 16 años contrajo nupcias con Juan Bautista Galantón oriundo de Cumaná. Con el estableció una humilde, pero muy honorable familia, en la cual procrearon 6 hijos. Jorge, que murió muy joven, Norma y Jhonny, ambos trabajadores de la alcaldía; Miguel, dirigente sindical. Tibisay, quién es ama de casa y vive en Margarita; y el sociólogo José Luís, que labora en el sector educación en Cumaná.

Alicia del Carmen, la popular y familiarmente conocida como “Lichonga” cuenta que, su esposo Juan Bautista Galantón, “Tití” para sus amigos y familiares, laboraba en la Pesquera la “Gaviota” y cuando la familia comenzó a crecer, el sueldo no alcanzaba, por lo cual se retiró, solicitó el dinero de su tiempo y un hermano lo invitó a Anaco y le logró empleo en la industria petrolera, al año alquiló una casa y se trajo la familia. Alicia que ya tenía un hijo, llegó a la calle Zoilo Vidal de Anaco, donde vivió muy poco tiempo ya que el hombre fue transferido al campo de “La Leona” y todos sus demás hijos nacieron en el hospital de San Tome, de allí fue transferido a San Tome y fijaron residencia definitiva en Pueblo Nuevo Norte, primero en la 4ta. y luego, hasta el sol de hoy en 2da. carrera número 89, donde los hijos le han dado la felicidad de contar, por ahora, con 9 nietos y una bisnieta.

Estaba en pleno crecimiento El Tigre y sus primeros vecinos fueron, Bacilio Marín y su esposa Nuncia, Lola Mata, Florencio “Chencho” Bolívar, Miguel Mata, Ufracio “Facho” González. Además ya estaban funcionando los locales comerciales del señor Pedro Brito y el chino, del cual no recuerda el nombre y cuando le insisten, alza la voz y dice con su proverbial buen humor. “El chino, muchacho, yo sólo sé que era chino, muchacho el carajo” Perdón por los Panchos. En rigor histórico, eran los abastos Margarita de don Pedro Brito y el Miranda del asiático Kim Yong Bonyuet que hacía esquina con la 5ta. calle. Ella dice que muy poco compraba en esos abastos porque gozaba de la tarjeta del comisariato que en esa época estaba bien surtido, no había que hacer colas y todo era baratísimo. Hoy, muy a su pesar, tiene que morir haciendo cola en MERCAL.

La popular y siempre jovial, Alicia del Carmen, “Lichonga” que enviudó hace 5 años, hoy vive rodeada del calor, cariño y amor de sus hijos, nietos, familiares, vecinos y amigos, recuerda que cuando vivió en el Campo la Leona, ella y Tití, conocieron e hicieron amistad con Juan Natera, el popular “Juancho” que es el padrino de su hijo Jhonny, y Augusto Enrique Tenorio Meza, que ejercía de maestro en la escuela y les apadrinó a su último retoño José Luís. Ambos personajes, retirados a sus cuarteles de invierno, una vez que también se instalaron en El Tigre, tuvieron una figuración destacada como líderes sindicales, gremiales, políticos y forman parte de la historia de la ciudad que nació al calor de industria petrolera el 23 de febrero de 1933.

La vida de Alicia del Carmen, la popular “Lichonga” ha sido una permanente lucha, ha gozado, sufrido y aún en las situaciones más adversas ha sabido echar adelante y sobrevivir. Hoy, a pesar de su edad, continúa con esa inquebrantable voluntad y arrojo, para seguir luchando, ahora con los ojos puestos en ver a sus nietos, que son excelentes estudiantes, realizados académica y profesionalmente. Dios y la patria os premiará.





sábado, julio 21, 2007

Otros datos históricos de la fundación de El Tigre

No perdamos nada del pasado. Sólo
con el pasado se forma el porvenir

Anatole France (1844-1924)
Novelista y premio Nobel francés.
1.- En la calle Orinoco, exactamente en el lugar donde hoy funciona el CICPC, antigua PTJ, funcionó la primera bodega de Ramón de Jesús Meza. El gobierno le compró el pequeño bahareque, lo demolió y construyó el edificio que en principio fue la sede de La Policía y la Inspectoría de Tránsito Terrestre, luego del Concejo Municipal y la Prefectura. Una evidencia más de que la familia Meza es una de las fundadoras de la ciudad.

2.- Las primeras bodegas que se instalaron formalmente en el pueblo de El Tigre fueron: La Casa del Pueblo de Rafael García, La Casa Sotillo de Ramón Antonio Sotillo, La Chaparreña de David Barrancas, La Aragüeña de Salvador de la Plaza, la bodega de Simón Morón y La Casa New York de Rafael García (h), que era el sitio preferido de los estadounidenses. Eso lo aseguran los primeros pobladores de la actual urbe.

3.- Las primeras matronas del pequeño poblado fueron, las doñas: Martha Mendoza y María Higinia Sulbarán A ambas la gente les anteponía el nombre sublime de “Mamá”. En ese entonces cuando una parturienta entraba en la fase de dar a luz, era común escuchar que decían. Llamen urgente a “Mamá Higinia” o “Mamá Martha” para que “Partee” a está “muje” que ya “pare”. Era el lenguaje coloquial del momento que todavía persiste en algunos caseríos y sitios campestres.

4.- Lo hemos escrito y lo repetimos. Los primeros que ejercieron la profesión empírica de paramédicos en el pueblo fueron Gregorio “Goyo” Gutiérrez, Julio Rodríguez y Manuel Millán. Eran los que aplicaban las inyecciones a domicilio y por honorarios profesionales en principio cobraban medio (Bs. 0.25) y luego un real (Bs. 0,50), ahora todo se modernizó y hay mucha gente experta en el arte de inyectar y sitios donde recurrir en caso de emergencia. Totalmente gratis, “argunos”, diría un margariteño.

5.- Las primeras galleras las instalaron en el poblado los Cantaurenses Rafael Betancourt y José María Lira Reyes, ambas en la calle Rivas y en ese tiempo se conocía al poblado que dio nacimiento a El Tigrito como “Campo oficina” porque por esos lados funcionaba la ofician del telégrafo, y San Tome, antes de ese lugar convertirse en el campo petrolero que es hoy, se conocía como “Santa Mé” que era el nombre del caserío que aún existe en esa zona con el nombre de pila “La Mata” Son datos recogidos de gente fundadora de la ciudad.

6.- Las grandes epidemias de la época del nacimiento de El Tigre fueron según cuentan los fundadores, las pulgas o niguas y los incendios. Las primeras llegaban por temporadas y no había a quién no le cayeran, y los incendios se producían porque las casas de bahareque eran muy bajitas y se utilizaba mucho los reverberos para cocinar y ante cualquier descuido se incendiaba una casa cuyos techos eran de pencas de moriche y las llamas ayudadas por las grandes corrientes de aire que las propagaban quemaban medio caserío.

7.- En los tiempos de la fundación de la ciudad, llegó por estos caminos de Dios, una mujer llamada Natividad, que fue la primera loca del pueblo. La leyenda que se popularizó en torno a ella era que había perdido el juicio porque un cochino le había comido a su único hijo. Lo cierto del caso es que esa loca era la víctima predilecta de las niguas y le minaban el cuerpo, pero como siempre la gente del El Tigre, ha sido y es gente buena, solidaria, sensible y muy servicial, los vecinos de la época la curaban, le cambiaban de ropa y la mantenían más o menos aceptable. Una vez desapareció y no se supo más nunca de ella.

8.- El primer Banco que se instaló en el pueblo fue el “Venezuela” en el local que está situado en la actual calle Guayana al norte de la “demolida” Bomba Primavera y dónde hoy funciona la “Quincallería ABINKY II” luego llegaron los Banco de Fomento Regional de Oriente que funcionó en el local que hoy ocupa “Súper Sonido” y el Banco Unión que funcionó por muchos años en el local donde tiene su sede FARMAVÍA, C.A, afiliada a la cadena Farma ofertas. El primer local propiedad de Stefano Massabrio y el segundo de Samih Murhib.

9.- Cuentan los fundadores, que la víctima del primer paquete chileno en El Tigre, fue don Julio Díaz. Era muy aficionado a jugar gallos y apostador consuetudinario de los caballos. En una oportunidad, le ofrecieron un cuadro ganador del 5 y 6 selladito y todo, que según los ofertantes, tenía un premio de 50 bolívares y como precisaban con urgencia del dinero, se veían en la necesidad de venderlo por 20 bolívares. Una ganga, pues. Fue al Banco de Venezuela a sacar el dinero. José de Jesús “Quijote” Palma, quién es hijo de Margarito Ramos, y fue uno de los primeros cajeros del Banco de Venezuela y amigo de don Julio, le preguntó ¿Mire para que necesita tanto dinero en efectivo? y don Julio le respondió, ese dinero es mío y usted, no se meta en mis asuntos. Compró el cuadro y cuando lo presentó en el sellado oficial el bicho era adulterado. ¿Qué tal?
Estos datos los acopiamos con la sana intención de contribuir con el enriquecimiento del acervo histórico y aportar información que permitan preservar la memoria histórica de nuestra querida ciudad y además, dejar constancia una vez más de que, El Tigre tuvo sus fundadores en las personas que, en busca de mejores salarios y calidad de vida, edificaron los primeros bahareques en las adyacencias del pozo petrolero Oficina 1. No perdamos nada de nuestro precioso pasado, que queda mucho porvenir que formar, construir y vivir.

domingo, julio 15, 2007

Personajes de mi pueblo: Aquilino Meza

Los grandes sucesos dependen
de incidentes pequeños

Demóstenes (385-322 a.C)
Político y orador ateniense.
Los que se instalaron en la Mesa de Guanipa, alrededor de la perforación del pozo petrolero Oficina 1 que se inició en el año 1931, y que fueron edificando sus casas de bahareque y que ya para el 23 de febrero de 1933, cuando el reventón del oro negro, habían constituido un pequeño caserío, obviamente, hay que considerarlos los fundadores de nuestra actual ciudad. En esa dirección hemos venido consultando a parte de esos héroes anónimos que, por haber sido ellos los que tuvieron ese fortuito privilegio, no pueden, ni deben desconocerse graciosa y olímpicamente. Están vivitos, coleando y gracias a Dios poseen una prodigiosa memoria para contar a los interesados y a las nuevas generaciones, la verdadera historia de El Tigre.

Pedro Aquilino Meza García, que vino al mundo el 05 de diciembre de 1919 en el sector El Aguacatal del Caris e hijo de don Pedro Celestino Meza y doña Mercedes García de Meza, es un protagonista y testigo viviente está corta, pero rica historia de la ciudad. No olvida que en el año 1931, cuando se inició el movimiento petrolero en la Mesa que era una sabana abierta y llena de chaparros, venía todas las semanas a vender meriendas a los trabajadores de las primeras cuadrillas que provenían del Caris, Cantaura, Soledad y uno que otro de Ciudad Bolívar. Del Caris, recuerda a Jorge Jiménez, Ramón de Jesús Meza, David Meza, Tadeo Salazar y entre los viejos que, aún cuando vivían en el Caris, venían mucho y reservaron parcelas para construir luego sus casas de bahareques, a Margarito Ramos y Pedro Félix Lira quienes legaron dos prolijas familias a la ciudad al igual que su padre.

Don Pedro Aquilino Meza García, que apenas aprendió a leer y escribir, cuenta que en Boca de los caños, existía una escuelita, la cual era eventualmente atendida por el maestro Luís Beltrán Guevara que procedía de Cantaura y fue quién los instruyó en las primeras letras. No había más opción de estudios y los niños junto a los adultos tenían que fajarse al trabajo del campo, luego, cuando empezaron a perforar el pozo Oficina 1 también aprovechaban para vender meriendas a los trabajadores y, por supuesto, la venta de la cosecha, que seguían comercializando en Cantaura. Nadie continúo estudios y todos devinieron con el tiempo en pequeños productores agropecuarios, honorables padres de familias y hombres de bien. Esa realidad está a la vista y nadie podrá desdibujarla y menos negarla.

En medio de lo chaparrales levantaron bahareques y montaron sus ventas de víveres, comidas bebidas y productos agropecuarios: Carmelita García, Ramón Antonio Sotillo, la popular Nazaria la esposa de Augusto Bermúdez, Simón Morón y su esposa Servanda Sotillo que fueron reubicados porque estaban muy cerca del pozo petrolero y les indemnizaron para construir donde hoy es la calle Rivas. Margarito Ramos, Pedro Félix Lira y Pedro Celestino Meza que venían a vender sus cosechas, Rafael Betancourt que llegó de Cantaura y montó una gallera, Ruperto Calatrava que era comerciante, ejercía el cargo de prefecto, cargo que también, luego ocupó don Simón Morón y detrás de su negocio, construyó dos “Calabozos” con pencas de moriche “Encujados”, o sea, las pencas enterradas paradas y bien tupidas para las paredes y el techo. Eran de alta seguridad, pues para época, los presos regularmente eran borrachos y escandalosos que pasaban placidamente la “pea” en esos ambientes muy frescos.

En una oportunidad y todavía muchacho, Pedro Aquilino Meza, echaba una partidita de “Volteo” o “Viro” que se jugaba con la popular locha, la cual se colocaban en un círculo que se hacía con los dedos de la mano, se golpeaba con una piedra y se apostaba a sello o corona – la locha no tenía impresa la cara de ningún héroe – hubo una acalorada discusión y en medio del altercado, le dio un pescozón a un contrincante, fue hecho preso por don Ruperto Calatrava, junto a un amigo, los metió en uno de esos calabozos “Encujados de moriche” Cuando tenían una hora, veían que el castigo se prolongaba y como ellos consideraban que no era para tanto, optaron por abrir un boquete y se fugaron. Todavía los anda buscando el prefecto, ríe de buena gana don Pedro Aquilino que una vez que fue adquiriendo edad hizo gran amistad con don Ruperto Calatrava.

El 05 de diciembre de 1950 y en medio de su cumpleaños 31, don Pedro Aquilino Meza contrajo nupcias con doña Ángela Custodia Sotillo con la cual procreó 6 hijos a saber: Yosaira Mercedes, Yalilia de Lourdes, José Gregorio, José Aquilino, Yanitza Angélica, y Pedro Aquilino que, por ahora, le han dado la felicidad de contar con 6 nietos y 2 bisnietos que son la alegría de la casa de familia que ahora poseen en el barrio Hernández Pares, barrio del cual también son fundadores. Esos pequeños incidentes, que rememoran nuestros antepasados, dieron pie a este gran suceso que vivimos en el presente, por tanto es de justicia reconocer que El Tigre tuvo en estos héroes anónimos sus verdaderos fundadores. Negarlo es pretender negar que eso sucediera y eso, realmente, sucedió.

Estos testimonios, los recogemos y plasmamos en estas humildes crónicas, con la sana intención de aportar datos históricos, narrados por los propios protagonistas de la fundación de El Tigre, a los efectos, que puedan servir a la elite ilustrada para escribir y narrar la verdadera historia de nuestra pequeña urbe. Son ellos, los que edificaron los primeros bahareques y más nadie, con su honestidad, sinceridad y buena memoria las únicas fuentes validas para conocer nuestro verdadero pasado y corroborar, una vez más, que nuestra ciudad nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933.
A mis amables lectores de toda Venezuela, doy las gracias, por los mensajes que me envían por teléfono, e-mail, al blog, por las llamadas a mi móvil y comentarios personales, reconociendo esta empírica iniciativa y les aseguró que todas sus recomendaciones serán tomadas en cuenta en la medida de las posibilidades y en el transcurso del tiempo. A todos, un abrazo, mi eterno agradecimiento y les digo, sinceramente, esos halagos, más que enervarme, me comprometen más con ustedes y la historia de mi ciudad.



domingo, julio 08, 2007

Personajes de mi pueblo: Poche – El sastre del pueblo

El talento no es don celestial, sino el fruto del
desarrollo sistemático de unas cualidades especiales

José María Rodero (1922-1991)
Actor español.
Hay oficios que son como algunas lluvias que no mojan, pero empapan. Es el caso de los sastres de los pueblos. Abren las puertas de un modesto localcito y esperan pacientemente. No todo el mundo tiene la suerte de contar con un cuerpo que se adapte a las tallas normales y tiene que hacerle algunos ajustes a las prendas de vestir. También, hasta hoy, existen caballeros y damas que prefieren mandar a perfeccionar sus trajes a la medida y no compran la ropa hecha que venden las grandes cadenas de tiendas y boutiques. En ambos sexos ocurre los mismos aprietos y cada quién tiene su sastre preferido o su costurera, según sea el caso. Ese goteo nunca termina.

Marcos Antonio Cortéz, que nació en Punta de Mata, estado Monagas un 30 de diciembre de 1947, los avatares de la vida lo llevaron a vivir su niñez en Santa Ana, estado Anzoátegui y luego se residenció en El Tigre, es uno de esos sastres populares, que han dedicado y dedican su vida a la noble tarea de solucionarle el grave problema de ajustarle las prendas de vestir a muchos caballeros de la ciudad en su modesto taller ubicado en la Avenida Libertad del barrio Las delicias, detrás de Campo Oficina y en todo el frente del Parcelamiento “Jesús de Nazaret” Ni aviso tiene, pero todo el mundo sabe que ese es el tallercito de costura del popular Poche, como lo conocen familiar, pública y oficialmente.

El Padre Antonio Salamanca, era trabajador petrolero de la SINCLAIR y su progenitora Damasia Cortéz, ama de casa, cada vez que la compañía decidía un cambio, a los pocos días mudaba la familia. En Santa Ana, Marcos Antonio Cortéz, estudio hasta tercer grado en la escuela Pedro Emilio Coll y en El Tigre, completó su primaria en el grupo escolar “Estado Trujillo”, no se matriculó en el bachillerato y se empleo como ayudante en el abastos y carnicería “Libertad” en la avenida Winston Churchill, en la esquina que hace frente con la actual librería “Andrés Bello” y cuyo propietario era Lilo Mondello. En ese tiempo, más o menos en el año 1.961, llegó de Italia Benito Mondello que venía especializado en sastrería, montó su taller al lado de la carnicería y empleó como ayudante a Pedro Cortéz, hermano de Poche, que ya conocía el oficio de la sastrería, cuestión que aprovecho para ponerse a aprender y especializarse.

Una vez que Poche dominó el oficio, fijó residencia con sus padres en Aragua de Barcelona. En la esquina de la plaza, había unos griegos que fabricaban pantalones de kaki, logró empleo con ellos por 120 bolívares semanales. Los griegos cortaban pantalones por lotes y Poche se encargaba de la costura y a darle los toques finales. 4 años estuvo en esa dura faena, hasta que, en el año 1.967 cumplió los 18 años y se presentó voluntario para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, fue asignado a la Policía Naval en Maiquetía bajo la matricula 1.034, egreso en julio de 1969 con el grado de cabo 2do y conducta irreprochable. Una vez en la calle, su progenitor lo invitó para que fuera a Santa Ana que ya le tenía listo un cargo de agente de policía, le pidió unos días mientras venía a El Tigre, donde llegó para no irse nunca más y todavía lo están esperando en Santa Ana. No es igual un policía sastre que sastre de un policía y Poche es sastre de muchos policías.

En ese año 1969, cuando llegó El Tigre, se empleó en la sastrería Oriente de Pánfilo Digirolamo, frente a Líbano TV de Antonio Mawuad, dónde laboró por espacio de 4 años con un salario de 120 bolívares semanales, luego se mudó a Pariaguán, donde instaló su propio tallercito en un pequeño local que alquiló por 30 bolívares semanales frente a la Plaza Bolívar exactamente al lado de la casa Víctor. Durante dos años mantuvo la sastrería Poche en la tierra soñada, que cerró, para el año 1975, venirse a El Tigre, alquilarle un local en la calle Bolívar, al lado de Baby House, a don Mauro Barrios por 70 bolívares mensuales, donde instaló su taller de sastrería que mantuvo por espacio de 4 años cuando se mudo definitivamente para un local propio en su actual sede en la calle libertad del barrio Las Delicias.

El terreno donde construyó su casa de familia, lo compró a un señor de apellido Osuna, al cual tuvo que literalmente sabanear en San Félix para cerrar el negocio por 1.000 bolívares. Como el solar donde solo existía una barraquita es grandecito, reservó una esquina para construir su taller de sastrería, la cual materializó con una ayuda social de 500 bloques y un lío de Zinc, que le facilitó el entonces Presidente Municipal Duclos Morales y unos ahorros que poseía. Poche que está casado en segundas nupcias con la nativa de Guiria, Ana González con quién comparte el trabajo ya que ella, por iniciativa y orientaciones de Poche, también aprendió el oficio de la sastrería y luego lo perfeccionó con dos cursos intensivos que cursó y aprobó con excelentes notas. Tal para cual.

En su larga trayectoria como sastre en El Tigre, Marcos Antonio Cortéz, el popular Poche, ha tenido clientes de todos los niveles socioeconómicos, desde el famoso Arturito Salazar, a quién perfeccionó un traje para unas navidades y todo el mundo que lo vio quedó alelado por la destreza, maestría y técnica que desarrolló para que le quedara perfecto. Ni los grandes diseñadores, estilistas y modistos del mundo hacen ese milagro. Juan Rafael Hernández, el “Negro Bolívar” y Miguel Antonio Salazar, el “Negro Salazar” coincidían en decir que las medidas se las tomó Poche de “toyuyo a toyuyo”. Poche no lo niega, ni lo afirma, pero su sonrisa pícara lo delata. Secretos de la profesión. A mí, carajo, que me registren.

Poche con su proverbial bonhomía dice que todos sus clientes, han sido, son y siguen siendo excelentes. Don Joaquín Salcedo, el amigazo era un cliente distinguido, como lo eran don Bernardo González, Omar Rojas, Pedro Emilio Rojas Vargas, el recordado “Pejas”, lo siguen siendo, los hermanos Domínguez, Antonio y Manuel, los barberos Yosmer y Orlando Marcano, Alberto Quiriagua, el técnico electricista José Francisco García Cordero, el Dr. Roberto Díaz, Luís Fermín, Edgar Salazar, Pedro “El Chino” Lira, Roberto Salazar, Augusto Enrique Tenorio Meza, el productor agropecuario Félix Millán, don José Prado, Duclos Morales, Juan Martínez, Héctor Vásquez, don Mauro Barrios, Ángel Francisco Godoy, Freddy Arriojas, que viene de San José de Guanipa a solicitar sus servicios, “Cheito” Salazar que es cliente ocasional cuando viene de México y en las navidades manda a perfeccionar la percha y hasta el autor de esta crónica es cliente consuetudinario, entre otros. En Pueblo Ajuro, cuando a alguien no le queda bien la ropa recién adquirida, inmediatamente dicen: “Llévasela a Poche” Es el sastre del pueblo, pues.

En los actuales momentos, el precio para la confección de un flux completo es de 250 mil bolívares, sin incluir la tela y el forro que tiene que proveer el cliente. Un pantalón 60 mil bolívares en idénticas condiciones y los arreglos son precios a convenir dependiendo el trabajo. Hay que sobrevivir y Poche que tiene 7 hijos tiene que echar aguja e hilo para no bajar su calidad de vida y mantener además equipos de trabajo de marcas reconocidas y de comprobada calidad como son las máquinas alemanas, Singer y una que él considera la mejor PFAFF que, por supuesto, son costosas y con esta inflación son prácticamente imposibles adquirirlas a precios asequibles. Él posee el talento que ha sido fruto del desarrollo sistemático del arte de la sastrería, tiene la idoneidad especial, pero obviamente, requiere de buenos y modernos equipos. No es soplar y hacer botellas.
El gordo Poche y su hermano el flaco Pedro que tiene su taller cerquita de las cuatro vías, han sido, son y serán por muchos años los sastres por excelencia, no sólo de la gente de Pueblo Ajuro, sino de toda la ciudad y pueblos circunvecinos. No mojan, pero empapan y siempre habrá alguien que no le cuadre la pinta y ellos gustosamente, se la arreglan y, por supuesto, habrán otros que le gusta mandar a confeccionar sus trajes con manos expertas y ellos, que son especialistas en la materia, siempre están dispuestos a manufacturárselos a la medida y a buen precio. Es cuestión de distinción y aún cuando el traje no hace al monje, si echa su ayudadita. Dígalo allí, Arturito.

jueves, julio 05, 2007

Personajes de mi pueblo: Vilda Ramos

¡Venciste mujer! Con no dejarte vencer
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)
Dramaturgo y poeta español.
No hay dudas que los primeros pobladores de El Tigre, ciudad que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1.933, fueron los oriundos del Caris. Vilda Ramos que nació el 14 de octubre de 1937, en el sector San Juan, exactamente en el sitio conocido como el Guayabo del Caris, es hija de María Susana Ramos y Carlos Leopoldo Rondón quienes junto a don Margarito Ramos, Aquilino Meza y otros cariseños fueron fundadores del pequeño caserío que se fue formando alrededor del pozo petrolero que perforó la compañía estadounidense Gulf, en pleno corazón de la Mesa de Guanipa en el paraje conocido como el paso de El Tigre, de allí el nombre de nuestra pequeña urbe.

Vilda Ramos llegó a El Tigre en 1.940, a la calle Independencia dónde ya su papá Margarito, como le decía al primito hermano de su mamá, poseía una parcela grande y por supuesto su casa de bahareque, la cual les sirvió de residencia. Su niñez transcurrió en un ir y venir del campo al caserío, hasta que, cuando promediaba los 13 años, la inscribieron para cursar la primaria en la recién fundada escuela “Simón Rodríguez” que funcionaba en la avenida España, por los alrededores de donde luego instalaron el bar restaurant Capri. Sólo curso hasta el 3er grado ya que cuando cumplió los 17 años se enamoró y se “salió” con el joven Jesús Guzmán Lárez, hermano del popular y siempre bien recordado profesional del periodismo Alberto Guzmán Lárez.

Una vez que se “salieron” fijaron residencia en la calle Sucre en una vivienda que le alquilaron a don Cervito Medina, muy cerca de la calle ayacucho donde tenía su taller dentista Luís Ramos, que para ese momento, era quién le hacia los trabajos de odontología a la gente de todo el pueblo y le venían clientes del Caris, Atapirire, el Pao y todos los sectores circunvecinos. A la caída de Pérez Jiménez, entregaron la casa a Cervito y se mudaron a la residencia de un hermano de Vilda en la Carretera Negra “La Flint” desde dónde al poco tiempo, emigraron para fijar residencia definitiva en la calle Falcón de Pueblo Ajuro en una media agua que le compraron por 400 bolívares al señor Mariano Flores oriundo de Aragua de Barcelona y la cual vendió para regresar a su patria chica.

En esa época la calle Falcón llegaba hasta el cruce con la avenida 8 dónde todavía funciona la bodega del popular Pablo “Catire” Freites bajo la égida de su viuda María e hijos y la única vivienda que había en el proyecto de calle hacía la Carretera Negra La Flint donde ahora concluye la calle Falcón en todo el frente del Bar “La Calandria” de la famosa “Mochita” Lelis Jerez, hija de don José Ignacio y doña Bautista, era de la señora Juana Canelón que estaba ubicada donde finalmente cruzó la calle Bellavista y quedó haciendo esquina con la calle Falcón. Esa señora, recuerda Vilda murió en circunstancias extrañas y hasta el sol de hoy nadie ha dado una explicación razonable de su deceso.

En plena década del 60 cuando la gran depresión petrolera, el pueblo sufrió los efectos de la severa crisis económica, mucha gente emigró y los más arraigados y uno que otro audaz, se quedaron y buscaron sobrevivirle a la amarga realidad. Vilda Ramos, mujer humilde, de origen campesino, pero decidida a buscar la arepa para la familia, no titubeó en ganarse la vida vendiendo la cervecita fría. Instaló su taguarita en una parte de la casa, enfriaba las espumosas con hielo en una cavita de Coca Cola y a medida que iba aumentando la clientela y con los ahorros de la ganancia dio la inicial y adquirió a crédito un frezeer a un árabe y en Caracas una rockola marca Wultzer en 15.990 bolívares los cuales canceló en cuotas de 300 bolívares mensuales la cual, después que pagó los reales, vendió por 400 bolívares e instaló una propiedad del padre de “Lalo” Rodríguez y del ingreso le quedaba el 10% que no era mucho, pero algo es algo, peor es nada y como la situación era color de hormiga, había que salir adelante con muchos sacrificios y no dejarse vencer por la adversidad.

Para esa época, la empresa Polar, colocaba avisos identificando con un nombre a todos los negocios de ese tipo que existían en el pueblo y Vilda Ramos, decidió bautizar el suyo con el nombre de “El Macey” nombre que perduró en el tiempo hasta que en el año 2000, como consecuencia de la inseguridad y la competencia desleal de las licorerías, que aún cuando sólo tienen permiso para vender al mayor, se dedican mayormente a detallar los licores y las cervezas con la ventaja que colocan música gratis con potentes equipos de sonido. Otro estilo, otra época y como todo en la vida se acaba y pasa de moda, las famosas y populares taguaritas perdieron el atractivo y pasaron a la historia. “Ay, hijo quedaron como la alpargata blanca” diría Juan Ruperto.

Vilda Ramos, contaba con clientes que nunca la desampararon, Germán Ramos, amante de la música criolla y margariteña que interpreta Gualberto Ibarreto “Mamá Pancha en especial. Jimmy Guillen, apasionado por la romántica y con predilección por los boleros de los Panchos “Magia Blanca” lo embelesaba, Carlos Martínez que lo apodaron “Clen” por su parecido a uno de los gringos que llegaron al pueblo para trabajar en la industria petrolera. Peruchito Acosta, gran jugador de truco, dominó y entusiasta partidario de las rancheras y no perdía oportunidad para marcar en la rockola la versión de “Bala perdida” que interpretaba, el hace poco desaparecido físicamente, Antonio “Tony” Aguilar. Un bolívar y la rockola, les tocaba 5 melodías. Una ganga, pues.

La modesta taguarita de Vilda Ramos contaba apenas con 4 mesas cada una con igual número de sillas y siempre estaba bien concurrido. ¿Clientes fijos? Los antes mencionados y Ramón León, Dámaso Malave, Carmelo Yánez, Jesús Viamonte, Adán Laya, Urbano Rodríguez, Jesús Rafael Sonsonetti, Pedro Emilio Rojas “Pejas” José Rodríguez, José Caraballo, Hernán Zavala, Ángel Rafael Zavala el popular y ambulante barbero del barrio José “Cheo” Bolívar, que cortaba pelo a domicilio y por la módica suma de Bs. 0,50. Recorría el barrio en una bicicleta y nunca abandonaba el maletín son sus útiles de trabajo.

Vilda Ramos tiene 4 hijos, José Miguel, Milagros, Ingrid y su eterna compañera Melba que le han dado la alegría de tener por ahora 18 nietos y aún cuando los años la atropellan, se niega a pasar al retiro definitivo, vendió empanadas por espacio de 5 años y ahora se dedica a elaborar ricas hallacas que vende por encargo. Gente humilde, pobre, pero honrada y trabajadora, que a pesar de las duras circunstancias en que se desenvolvieron, hoy tiene la satisfacción de decir como el poeta: Confieso que he vivido” y nosotros adicionaríamos, feliz de no haberse dejado vencer por la adversidad.

martes, junio 26, 2007

Más datos puntuales de la historia de El Tigre

Nosotros recordamos, naturalmente, lo que
nos interesa y porque nos interesa

John Dewey (1859-1952)
Filósofo y educador estadounidense.
La ciudad de El Tigre, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, tuvo sus pioneros. Nada nace, crece y se desarrolla de la nada. Los primeros pobladores, fueron los fundadores y gracias a la querencia y apego por esta tierra, constancia de dilación y empeño de ellos hoy gozamos de una ciudad en pleno desarrollo y auge. He aquí alguno de esos personajes:

1- El primer sastre que tuvo el pueblo fue el señor Nicolás Chacón, que ubicó su pequeño taller de confección y reparación de prendas de vestir para caballeros, en la calle Orinoco y luego mudó a la calle Lara hasta que pasó al obligado, reposo del guerrero.

2- El primero en instalar una barbería fue Manuel Rodríguez, conocido cariñosa y familiarmente como “El Tucuso” Utilizaba la ancestral bombita de agua para mojar el cabello, la maquinita manual, la navaja y la tradicional agua de colonia. La barbería estaba ubicada en el inicio de la calle Orinoco donde hoy funciona la Prefectura, ahora Registro Civil.

3- La compañía petrolera que perforó el pozo Oficina número 1, que fue el hecho que dio pie al nacimiento de la ciudad de El Tigre, el 23 de febrero de 1933, fue “La Gulf” y no como mucha gente cree erróneamente que fue Mene Grande Oil Company. Es una precisión histórica que es bueno siempre recordar.

4- El primer expendio de medicina formal, lo instaló en la calle Héctor Villegas, el Dr. José María Key. Ese expendio de medicina era el paño de lágrimas de todos los pacientes del pueblo y tuvo una duración relativamente corta.

5- Los primeros médicos que llegaron al pueblo, los trajo la Compañía Gulf y estaban destacados en Campo Oficina. Entre ellos destacaban el Dr. Eduardo Hernández Rodríguez y Hernán Lucciani. Eran los más conocidos por su gran sensibilidad demostrada en el hecho de que, aún contratados exclusivamente por la petrolera, atendían gustosa y gratuitamente a la gente del pueblo que requerían de sus servicios.

6- El primer Kinder, lo instaló en su casa de familia en la calle Negro Primero número 55, la maestra Mariana Campos y en ella iniciaron sus primeras letras personajes como don Vicente Campos, el Dr. Rubén Biscochea Franco, el difunto profesional del derecho Amilcar Marín, el Dr. Emery Mata Millán, Serafín Celma, el médico Isaías Farcheg y Elías Farcheg, los hermanos Bassim; Pablo, Pedro y José hijos del propietario del Cedro Libanés entre otros. Un bolívar semanal y les incluía la merienda. Eran tiempos de disciplina férrea y dedicación completa al estudio.

7- La Ferretería Celma que en sus inicios funcionó en la esquina de la calle Guevara Rojas cruce con la calle Girardot y que fue la pionera en su ramo en el pueblo, tenía como propietarios a los hermanos Celma Mir. Isidoro y Joaquín. Fueron socios por muchos años incluso cuando obtuvieron la concesión de la venta y servicio de los vehículos Ford. En la década del 60 Joaquín se retiro a sus cuarteles de invierno e Isidoro continúo al frente de los negocios hasta sus últimos días.

Estos datos puntuales de la historia de El Tigre, tienen su fuente originaria en la prodigiosa memoria de don Vicente Campos, quién fue uno de los tantos fundadores de nuestra querida ciudad. Nosotros, humildes cronistas vocacionales, recogemos, validamos y chequeamos con otros grandes amigos de la época estos valiosos datos y las plasmamos en estos escritos porque las consideramos de gran importancia, para la preservación de la memoria histórica de nuestra pequeña urbe.
Poseemos una corta, pero riquísima historia que a todos nos interesa recordar, para saber de dónde venimos, donde estamos y hacia donde vamos.

domingo, junio 17, 2007

Datos puntuales de la historia de El Tigre

Llegará un día que nuestros recuerdos
serán nuestra riqueza

Paúl Géraldy (1885-1983)
Poeta y escritor francés.
La ciudad de El Tigre, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, todavía tiene, gracias a Dios y a la virgen, con vida a muchos hombres y mujeres que fueron los primeros pobladores, los cuales están lúcidos y conservan excelentes memorias que nos permiten al consultarlos, ir a la fuente primigenia de la historia de la ciudad. He aquí algunas veracidades:

1-Los primeros comerciantes que incursionaron en el ramo de la panadería, de manera artesanal, por supuesto, fue el Bolivarense Juan Palma que ubicó su pequeño negocio, en los alrededores de la hoy, conocida placita “Cone” y el señor Críspulo Marcano que se ubicó en la calle Negro Primero, muy cerca del callejón Cruz Verde. Ambos expendían unos riquísimos panes y ponquecitos que eran la delicia de los pocos habitantes del incipiente pueblo.

2-El primer abogado, que venía esporádicamente a asistir algunos casos en el pequeño poblado de El Tigre, fue el Dr. Tomás Gibbs. El auge y el desarrollo que iba adquiriendo el pueblo hicieron posible que el Dr. Gibbs se residenciará definitivamente en la localidad, constituyera una extraordinaria familia y emprendiera una encomiable labor como profesional del derecho al servicio de esta comunidad hasta sus últimos días.

3-La primera bomba de gasolina, fue la que instaló Luís Riego, hijo de un colombiano que vivió en Atapirire en el inicio de la calle Orinoco, justo detrás de la actual Prefectura. El dispensador era de manilla y para medir los litros que le solicitaban los clientes, utilizaba un envase de vidrio con cinta métrica cuya capacidad era de 5 litros. El proveedor de la gasolinera visitaba el pueblo en su camión cada 3 días y para transportar la gasolina utilizaba latas, igual a las que utilizaban para envasar el aceite los tres cochinitos. Todo el manejo del combustible era muy rudimentario, pero nunca había escasez.

4-Los primeros cines, fueron – y esto complementa mi anterior trabajo – uno silente que instaló en su casa de familia, frente donde hoy está ubicado el partido COPEI, don Pedro Felipe Rojas y el RIALTO que fundó el español Felipe Hernández conocido cariñosamente como “Pecho pelúo” que ubicó en la esquina frente a la bodega la “Chaparreña” una vez que concluyó su ciclo, ese local fue utilizado por el señor Rafael Dreger, para instalar el famoso bar “Miramar” donde venían lindas y simpáticas chicas de todas partes del país a laborar, atraídas por las riquezas que dispensaba el oro negro. Eran tiempos de bonanza petrolera.

5-El primer hotel, obviamente, fue el hotel “Manzanares” de doña Petra Manzanares de González que funcionó y funciona en la calle Lara y el hotel “Oriente” que fundó Franco Lander en la Calle Miranda muy cerca de la Logia Masónica y donde el señor Pablo Fajardo y su distinguida esposa Aura actualmente poseen “La casa del espagueti” Los aficionados al hipismo recuerdan perfectamente el sitio porque durante largos años, también funcionó un concurrido sellado oficial del 5 y 6, cuyo sellador estelar fue el popular José Isabel “Chabelo” Arismendi. Todavía Pablo recuerda sus habilidades en el manejo de las cuentas.

6-La primera heladería formal funcionó en la calle Bolívar frente a la Iglesia Virgen del Valle bajo la denominación comercial de “Heladería Igloo” que instaló un alemán que llamaban Pablo. Los helados los expendía en vasitos de cartón y además vendía merengadas de frutas. En ese local el español Eliseo García fundó luego el bar “Bohemia” y a la par funcionó otro de los populares sellados oficiales del 5 y 6 bajo la égida de Edgar José Salazar, que luego fue mudado a la calle Guevara Rojas, en el bar “Chori” y cuyo local hoy está a punto de derrumbarse ante lo mirada indolente de las autoridades competentes. ¿Esperarán una tragedia?

Don Vicente Campos que extrae de su prodigiosa memoria estos bellos y muy puntuales recuerdos y datos históricos, es poseedor de un certificado expedido por el Presidente de “Perfect Circle – Dana International – División of Dana Corporation" que lo acredita como “Doctor de motores” Un curso que hizo por correspondencia y que dictó esa prestigiosa trasnacional desde su sede en la ciudad de México DF.
Para escribir de la verdadera historia de la ciudad hay que ir a su fuente originaria, investigar con rigor, validar la pesquisa y plasmarla en escritos de la manera más sencilla y fluida, a los efectos de que el lector tenga la oportunidad de apreciar la información, pueda formarse una opinión critica, discutirla, complementarla y hasta rebatirla para llegar a una conclusión que nos permita tener una visión exacta de nuestra joven pero rica historia local. No olvidéis. Nadie es dueño absoluto de la verdad.

domingo, junio 10, 2007

Personajes de mi pueblo: Isbelia de Alfonzo

La poesía es el sentimiento que le
sobra al corazón y te sale por la mano

Carmen Conde (1907-1996)
Poetisa española.


Federico García Lorca, poeta y dramaturgo español dijo que “La poesía no quiere adeptos, quiere amantes” Nuestra amiga María Isbelia Alcalá de Alfonzo, la cual vino al mundo un 27 de marzo en el Cantón del Pao de Barcelona fruto del matrimonio de don Diego Alcalá Zamarra y la señora Rosa de Alcalá, es amante, practicante apasionada del género poético y fanática de la poesía. Su padre don Diego, educador y prefecto del pueblo, conocido como el “Maestro Diego” y doña Rosa, poetisa aficionada, ama de casa, pero de mano férrea, carácter dominante y autoritario lo que le hizo ganar el mote de “La jefa” como se le conoció familiar y popularmente. Un hogar dónde imperaba el orden, respeto, compostura, disciplina, inspiración y la obligación al estudio y la poesía. Los padres predicaron con el ejemplo y los resultados están a la vista.

Estando Isbelia muy niña, don Diego Alcalá adquirió dos casas en El Tigre, pueblo que ya había nacido un 23 de febrero de 1933, al calor de la industria petrolera y se perfilaba como un polo de desarrollo por la febril actividad que se avivaba alrededor del oro negro, luego, con techo seguro, decidió venirse a fijar residencia en la casa ubicada en la calle Piar número 25; una vez establecido buscó y logró empleo en la Mene Grande Oil Company, de donde se jubiló con el cargo de jefe del departamento de auditoria. Isbelia, cuando cumplió la edad escolar, ingresó al grupo escolar “Estado Trujillo” donde estudió y concluyó la primaria, luego fue inscrita en el colegio “Divino Maestro” obteniendo el titulo de “Maestra Normalista”, inmediatamente inició su profesión de educadora como maestra interina en la escuela “Hernández Parés” en un curso de 6to grado. A los 6 meses concluyó su interinato y Calazán Guzmán, le logró un cargo como profesora de Gimnasia en el Liceo “Jesús López Castro” donde permaneció por espacio de 10 años, cuando pasó al Liceo Guanipa como educadora de aula, desde dónde solicitó permiso para ir a estudiar y perfeccionar su profesión a la capital del País.

Sin pausa de ningún tipo, marchó a Caracas e inició estudios en el Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio, alcanzando la licenciatura en Castellano y Literatura. Concluido sus estudios, reinició de nuevo su larga y dilatada carrera como educadora. En Caracas laboró por espacio de 3 años en el colegio “Fray Pedro de Ágreda” en El Valle y simultáneamente se desempeño como correctora de Ortografía y Gramática en los cursos para adultos que dictaba el INCE y como no pudo adaptarse a la angustiosa y azarosa vida de la capital, volvió a nuestra ciudad, donde llegó asignada al liceo “Creación El Tigre” que para el momento estaba dirigido por el Prof. Silvino López quién una vez jubilado, entrego la dirección a la distinguida profesora Duvinia de Medina. En los 12 años que laboró en esa institución se desempeño como profesora de Castellano, jefa del Departamento de Difusión y Cultura, Bibliotecaria y Coordinadora de la cátedra de Castellano y Literatura. Toda una institución dentro de la institución.

Un dato interesante, como una muestra más de su entrega, abnegación y dedicación a la educación, fue que durante esos 12 años, paralelamente también los sábados, se desempeñaba como profesora de su especialidad en la extensión de “Libre Escolaridad” que dirigió por muchos años el profesor de ingles Frank Acosta y que luego de jubilarse asumió su rectoría el profesor Oscar Lanz. En 1995, obtiene su bien ganada y merecida jubilación del Ministerio de Educación, a la sazón, es nombrada Presidenta del Complejo Cultural “Simón Rodríguez” y como el buen hijo vuelve a casa, aceptó un cargo en el colegio “Divino Maestro” como profesora de literatura. En esa actividad obtuvo grandes satisfacciones, fue designada oradora de orden en 3 promociones de bachilleres, moderadora oficial de un acto de graduación y a pesar de que, el año pasado renunció a la Presidencia del Complejo y a sus actividades docentes, le llueven ofertas para ingresar de nuevo como docente en prestigiosas instituciones de la localidad, a lo cual, por ahora, a declinado para dedicarse a tiempo completo a su cargo de Vice-presidenta de la Asociación de Escritores y a la producción literaria como escritora en el género narrativo y la poesía, que son su vida y pasión.

Articulista de fina pluma, mantiene columnas fijas en los diarios “La Antorcha” “Mundo Oriental” y en ocasiones especiales en “El Nacional”, tiene en su haber además, un libro publicado, posee un poemario y varios libros casi listos para su publicación. En el Complejo Cultural “Simón Rodríguez” en reconocimiento a sus aportes literarios y culturales, bautizaron con su nombre uno de los salones y su imagen está en la galería permanente del IPASME como un testimonio que sintetiza honoríficamente su larga, dilatada y fructífera carrera como educadora, escritora y poetisa con meritos indiscutibles y destacadísimos en la ciudad. En su condición de escritora tiene un sitial bien ganado en las bellas letras de nuestra región. Lo que le sobra a su gran corazón, le sale por su prodigiosa y exquisita pluma para regalárnosla en sus excelsas entregas literarias y poéticas.

Esta bella, encantadora, inteligente y acuciosa educadora, escritora y poetisa contrajo nupcias el 14 de agosto de 1973 con el también educador, ahora jubilado también, Alejandro Alfonzo de cuya feliz unión conyugal, germinaron don bellas pimpollitas María Alejandra que está preparando su tesis para obtener su licenciatura en administración y Alys de Jesús que interrumpió sus estudios de Gerencia Empresarial para contraer matrimonio y ya con dos niños, se prepara para reiniciar sus estudios. Ahora es cuando hay tiempo y el tiempo de Dios es perfecto.


Cuando la profesora María Isbelia Alcalá de Alfonzo, fue presentada por Calazán Guzmán, al profesor Jesús López Castro este pícaramente exclamó: ¡Caramba Calazán¡ dónde conseguiste este camburote” y en honor a la verdad ese camburote no lo encontró Calazán, lo conoció y ayudó a obtener el cargo, el verdaderamente afortunado que lo encontró y se quedó con ella, para conformar una bella, honorable y feliz familia, fue el educador Alejandro Alfonzo.

lunes, junio 04, 2007

Personajes de mi pueblo: La Maestra Fita

Cuando prosperan las
escuelas, todo progresa

Martín Lutero (1483-1546)
Teólogo alemán que inició la Reforma protestante.
En la década de 1920, los pueblos más importantes de Anzoátegui eran, Barcelona, capital del estado, Aragua de Barcelona, que poseía el único liceo del estado y el Cantón del Pao de Barcelona. En el pueblo del centro, nació el 5 de diciembre de 1921, la maestra Josefa María Salazar de Areyán, conocida popular y familiarmente como la “Maestra Fita” Estudió toda la primaria en la escuela “José Ramón Camejo” y cuando iniciaba la secundaria en el liceo Guzmán Lander, ante la escasez de educadores que había en la época, fue contratada como maestra, para que se encargara de la escuela “Federal 1.202” que funcionaba en el caserío “Santa Bárbara” un poco más adelante del pueblo de “La Canoa”, en el municipio Independencia. Inició sus funciones 05 de octubre de 1.938 y concluyó el 30 de junio de 1.945, ya que la escuela desapareció por falta de alumnos, cuando los habitantes emigraron y hasta el caserío se extinguió. Cada vez que viajaba de su sitio de trabajo a visitar sus familiares en Aragua de Barcelona se tardaba 2 días en un camión del señor Vicente Flores que le cobrara 5 bolívares por el costo del pasaje.

En el año 1.939, la escuela que estaba enclavada en la sabana, fue arropada por un pavoroso incendio y Don Leonardo García, vecino del lugar, le alquiló al estado una parte de su vivienda, la escuela siguió funcionando en ese sitio, hasta que fue eliminada en el 1.945. La maestra Fita, que había llegado a ese caserío con apenas 18 años, ya contaba con 25 años y cuando nota que no la llaman para reubicarla se dirige a Barcelona, le dice al supervisor escolar, que como es posible que después de dejar parte de su juventud en ese remoto caserío, la dejen cesante y ni siquiera la tomen en cuenta. Es enviada a la escuela Federal número 42 que funcionaba en Mapire, una escuela para niñas y transcurrido un año renuncia para contraer nupcias con don Julio Cesar Areyán y venirse a vivir a El Tigre donde su esposo trabajaba para la Mene Grande Oil Company, fijaron residencia en una casa que le alquilaron a Andrea Alcalá en la calle Carabobo Nº 5 donde vivieron por espacio de un año, para luego pasar a Campo Oficina donde la Compañía le asignó vivienda a don Julio. Están entre los primeros pobladores de El Tigre y residentes del Campo Oficina.

Después de dos años, se mudaron a Campo Sur, en San Tomé, donde se establecieron por espacio de 20 años, Tres año tenía “La Maestra Fita” separada del sector educación y en ese tiempo buscó ingresar de nuevo y el 01 de octubre de 1949, es asignada como maestra en la escuela Federal “Alirio Arreaza” en San José de Guanipa donde estuvo hasta 15 de septiembre de 1953 cuando la ubican en el Grupo Escolar José M. Cova Maza e inicia sus labores ese mismo año escolar que se inició el 16, cargo que ejerció hasta 31 de octubre de 1960. El 01 de noviembre es nombrada, por recomendación de su amigo personal el maestro Luís Beltrán Prieto Figueroa como sub-directora del Grupo Escolar “Estado Trujillo” en El Tigre, de donde es jubilada el 03 de febrero de 1970. Fueron 42 años en las aulas que le permitió darle clases a una buena parte de todas las iniciales generaciones de los primeros nacidos de las incipientes ciudades de El Tigre y El Tigrito que nacieron al calor de la industria petrolera. Muchos profesionales diseminados en toda Venezuela pasaron por las expertas manos de la “Maestra Fita” que inició su carrera como autodidacta y con el correr de los años obtuvo su titulo de maestra graduada, también asistió y aprobó todos los cursos de actualización que se dictaron durante su larga y dilatada trayectoria como educadora. Toda una institución de la educación.

Cuando la maestra Josefa María Salazar fue enviada a Mapire en el año 1.945, vivió en la casa de Anita Pérez de Barrios, a la sazón esposa del jefe del telégrafo y como ya poseía residencia en El Tigre, exactamente al final de la calle Carabobo, venía regularmente dónde tenía muchas pertenencias incluyendo su mascota un perrito Pekinés. En uno de esos viajes de fin de semana, mientras limpiaba la casa, el perrito se salió a la calle y venía pasando el joven Julio Cesar Areyán al cual empezó a ladrar. La joven “Maestra Fita” lo agarró y le gritó “Cuidado ese hombre tan grande te da un puntapié y te mata” no se saludaron, a penas se vieron, pero el amor es el amor y a los pocos días estaba don Julio visitándola en Mapire y como las visitas de pretendientes o novios eran dirigidas, la señora Anita Pérez de Barrios que la cuidaba como la niña de sus ojos, permitía las visitas a las horas convenidas y con una mesa de por medio, a pesar de eso fue un corto noviazgo. El 31 de diciembre de ese mismo año contrajeron nupcias. Tienen 62 años de feliz matrimonio, 7 hijos, 11 nietos y 5 bisnietos. Una guará, diría un barquisimetano.

Don Julio Cesar Areyán, estuvo empleado 30 años en la industria petrolera, se retiro por motivos personales, no obtuvo la jubilación y tampoco ha logrado la pensión del Seguro Social Obligatorio, porque no aparecen las cotizaciones y para colmo de males la “Maestra Fita” a dura penas logró le reconocieran la jubilación por el Ministerio de Educación y nunca ha podido obtener la pensión del Seguro Social Obligatorio, ya que tampoco aparecen las cotizaciones respectivas. En este país de injusticias, donde no hay un sistema de seguridad social, encontramos estos casos dignos del libro de record Guinnes. ¿Quién no conoce a la “Maestra Fita”? ¿Quién o quienes no pueden dar fe de su sacrificada, larga y dilatada trayectoria como formadora de juventudes? ¿Merece o no merece la pensión del SSO? Las autoridades competentes tienen la obligación de corregir estás fallas que desdice mucho de la sensibilidad de nuestras instituciones públicas y gobernantes de turno para con los adultos mayores que dieron lo mejor de su vida para trabajar por el desarrollo y engrandecimiento de nuestro país.

No hay un ápice de dudas. Con la “Maestra Fita” prosperaron las escuelas, todo mejoró, muchos ascendieron y ella ascendió solamente en su crecimiento personal y en cumplimiento a cabalidad de su ciclo vital en la educación y en la formación de juventudes, empero, en lo económico y en la justicia social, la nación tienen una gran deuda con ella, su esposo y su honorable familia. Interpretando un sentir colectivo, podemos decir que en el caso de los esposos Areyán-Salazar, hay que quitarse el sombrero y decir en alta e inteligible voz “Honor a quién honor merece y justicia a quien justicia merece” No olvidéis. Nunca es tarde.

sábado, mayo 26, 2007

Personajes de mi pueblo: Vicente Campos

Lo mismo que un río, el hombre
es cambio y permanencia

Alexis Carrel (1873-1944)
Biólogo, médico y escritor francés.
El 17 de septiembre de 1925, en el Cantón del Pao de Barcelona, por cuya región salió electo diputado el Generalísimo Francisco de Miranda, nació don Vicente Campos Díaz. El padre Vicente Campos Sánchez y su progenitora Martina Díaz de Campos, luego del avenimiento del niño, fijaron residencia en la Población de Cachipo, buscando mejores niveles de vida. Transcurridos 9 años vinieron a la naciente población de El Tigre, y como no tenían casa en el poblado, durante un año, vivieron en las riberas del río Caris, exactamente, en Boca de los Caños, desde dónde vinieron a instalarse en 1935 en la calle Héctor Villegas número 1, vivienda que le alquiló su padre, al señor Carmelo Gago, que residía en Pariaguan y estaba ubicada justamente frente a la esquina dónde luego en 1938, fundó la bodega “La Chaparreña” don David Pinoni Barrancas junto a su esposa Obdulia Báez de Pinoni, la popular “Chicha” Recuerdos de un Tigre viejo.

Pasados dos años, el padre de don Vicente Campos, compró una casa en la calle “La Florida” donde vivieron muy poco tiempo, ya que en el año 1937, voló la caldera del taladro 23 y quemó la vivienda, un familiar les facilitó una “media agua” que poseía en la calle Héctor Villegas dónde regresaron a vivir. Luego, el terreno de la casa quemada, fue limpiado por don Cruz Mirabal, que construyó y fijó residencia con su esposa Petra Castillo y todavía los descendientes ostentan la posesión de la parcela que está ubicada en las adyacencias de Obra Públicas Municipales. La explosión de esa caldera fue un suceso trágico que conmocionó a la pequeña población y forma parte de la historia de los grandes accidentes de la industria petrolera que marcaron una huella funesta en el crecimiento y evolución del pueblo de El Tigre, cuyo origen, está íntimamente ligado a la explotación del oro negro. Pequeños hechos, hacen las grandes historias.

En ese tiempo no había escuela en el embrionario pueblo, solo existía un Kinder que había puesto en funcionamiento una hermana de don Vicente Campos de nombre Mariana Campos en la calle Negro Primero número 55, a esa sede asistía la chiquillería del momento, pagaban los que podían 1 bolívar semanal y les incluía la merienda. Los que no tenían para cancelar el bolívar, sin distingo de ningún tipo, gozaban de los mismos beneficios y privilegios. En ese básico preescolar aprendió don Vicente sus primeras letras y luego cuando instalaron la primera escuela pública que ubicaron en la calle Lara número 3, conocida como “La Federal” se inscribió y cursó hasta 3er grado, para luego culminar su primaria en la escuela privada “Sucre” que funcionó en la calle Héctor Villegas bajo la dirección del maestro Claudio Salazar Martínez y el profesor de castellano y literatura Pablo Narváez Márquez. Fueron los que dieron inicio a la educación formal en el pueblo de El Tigre.

En ese tiempo no existían colegios de bachillerato, por lo que don Vicente Campos, interesado en avanzar en sus estudios, tomó un curso por correspondencia en la National Schooll y obtuvo los certificados de Mecánica Diesel y automotriz y Electricidad, refrigeración y acondicionamiento de aire. Con esos credenciales, logró empleo como aprendiz de mecánica en la línea de autobuses ARC, al año ya era jefe del taller mecánico. Esa empresa de transporte de pasajeros funcionó en sus inicios en la calle Héctor Villegas, muy cerca de su residencia, luego alquiló un local en la calle Orinoco dónde posteriormente construyeron el antiguo edificio municipal frente a la Casa de la Cultura, hasta que erigieron su propia sede en la Calle Guevara Rojas en el sitio dónde hoy funciona la Casa de la Mujer. El quiere puede y don Vicente lo logró.

Cuando el ciudadano de origen español, que estaba casado con una venezolana, don Isidoro Celma Mir, que se dedicaba al ramo de la ferretería en el edificio de su propiedad ubicado en la calle Guevara Rojas esquina con calle Girardot, obtiene la concesión para vender y prestar servicio a la empresa automotriz FORD en el año 1950, mudan la ferretería a un local en la calle Bolívar frente a la Iglesia “Virgen de Valle” y al iniciar operaciones en ese inmueble, emplean a don Vicente Campos como mecánico y al muy poco tiempo fue ascendido a gerente de servicios cargo que ostentó por espacio de 33 años cuando pasó al retiro. En el año 54, por razones de espacio, Isidoro Celma Mir, construyó en la avenida España unas cómodas y espaciosas instalaciones, vendió a un árabe la vieja edificación y mudó la sede de la FORD en las cuales todavía funciona la concesionaria, ahora con el nombre de Deel Ford El Tigre y la ferretería la ubicó desde la calle Bolívar hasta el actual edificio de la avenida Francisco de Miranda que también construyó para irse adecuando al crecimientos de la ciudad.

Don Vicente campos, es indiscutiblemente uno de los primeros pobladores de la ciudad que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, hoy, está retirado de toda actividad laboral, sufre del mal de pakirson, pero está bien lúcido y recuerda casi con memoria grafica los inicios de la ciudad, sus primeros pobladores, las primeras calles y no olvida hacerle un reconocimiento a un gran luchador por las primeras reivindicaciones del pueblo como fue don Antonio Felipe González Álvarez, quien llegó de la población de Onoto e instaló la primera tienda de mercancía seca en El Tigre – vendía telas y vestidos - en el edificio donde se inician las calles Rivas y Orinoco, que hoy ocupa don Rafael Jiménez al lado de su prolija familia, frente a la actual prefectura. Ese distinguido comerciante fue, sin aspiración a cargo público, quién lideró el movimiento que luchó para lograr la elevación del pequeño poblado a municipio cuestión que se concretó en el año 1939 y luego motorizó otra batalla para que se instalara, como en efecto se instaló el año siguiente, el primer juzgado, cuyo titular fue Félix Daniel Pérez y el primer suplente el padre de don Vicente Campos, el señor Vicente Campos Sánchez quien prácticamente ejercía el cargo ya que don Félix sufría del mal de Pakirson y se le dificultaba mucho firmar y cuando lo hacia tenían que sujetarle la mano.

En la unión matrimonial de don Vicente Campos con la señora Esperanza Guerrero, procrearon 10 hijos 7 varones y 3 hembras, los cuales a estas alturas de la vida, le han premiado con innumerables nietos y biznietos que configuran una grandiosa familia muy unida que le hacen llevadera la tercera edad, llenan de felicidad y, como dato curioso Don Vicente, un trabajador insigne y abnegado durante toda su vida, hombre recto, honesto y responsable, que nunca tuvo vicios, ya que hasta abstemio fue y es, no goza de una pensión del seguro social dada la circunstancia de que en los archivos del seguro social sólo le aparecen 5 años de cotización y las demás, por la eficiencia de quienes manejan los archivos de esa institución, los traspapelaron y como no hay sensibilidad y reconocimiento que valga, he allí, está tremenda injusticia que se está cometiendo con quién dio su vida, en sus actividades laborales, por el crecimiento, desarrollo y engrandecimiento de esta pujante ciudad.
Entre su pasó por los talleres de la línea autobusera ARC y el departamento de servicios de Isidoro Celma Mir permaneció activo laboralmente por espacio de casi 40 años, que ahora, para una mísera pensión no le son reconocidos porque en este injusto país todavía no gozamos de una moderna ley de seguridad social que corrija esta y otras tantas injusticias con las personas de la tercera edad que dieron lo mejor de su vida en el trabajo productivo para el desarrollo del pueblo que escogieron para vivir, luchar, trabajar y sembrarse para toda la vida. Como los ríos don Vicente Campos ha cambiado con la edad, pero permanece erguido, con la frente en alto y seguro del deber cumplido.

domingo, mayo 20, 2007

Personajes de mi pueblo: Negot

Dichoso el que tiene una profesión
que coincide con su afición

George Bernard Shaw (1856-1950)
Escritor irlandés.
En el sector Belloso – barrio el Saladillo – Maracaibo – estado Zulia – a sólo 3 cuadras de la basílica menor, iglesia zuliana San Juan de Dios que guarda para la veneración pública la reliquia de Nuestra Señora del Rosario de La Chiquinquirá, patrona del pueblo zuliano y uno de los polos esenciales de la fe nacional, un 20 de julio de 1934, los esposos Rafael González y Juana Tejada, tuvieron la inmensa alegría de ver venir al mundo a un niño que identificaron con el nombre de Nelson Enrique. Cuando cumplió la edad escolar lo inscribieron en la escuela privada “José Escolástico Andrade” donde cursó hasta 4to. grado y luego culminó la primaria en la escuela pública Jorge Washington que posee una planta física igual a la del estado Trujillo que funciona en El Tigre. Es el inicio de la historia de nuestro amigo “Negot” todo un personaje en la ciudad que nació al calor de la industria petrolera un 23 de febrero de 1933.

Una vez que concluyó la primaria, su mamá, que estaba separada de su padre, insistió en inscribirlo en un liceo religioso, no le gustó la idea y se marchó a vivir con su padre. Mientras esperaban la inscripción en un liceo público, un amigo le consiguió un empleo en la Shell Caribean Petroleum como Office Boy, con un salario de Bs. 250 mensual, un realero para la época y más para un niño que entraba en la adolescencia, ya que promediaba apenas los 12 años. Al año y medio fue despedido porque era menor de edad, pero ya había aprendido un oficio, el de la pintura. Resulta que estaba destacado en el departamento de explotación donde hacían los planos geológicos y que él tenía que llevar a reproducción. Viendo, ayudando, marcando trazos y practicando se hizo pintor. Descubrió su vocación y afición. Aprendió haciendo.

Una vez sin empleo, pero con los conocimientos adquiridos, inició su largo trajinar por la pintura y empezó a trabajar por cuenta propia. Le pintaba los avisos a los abastos, bodegas, trabajadores informales y todo el que requería sus servicios. Cuando tenía 20 años, el dueño de “Publicidad Neón” que funcionaba en Mérida, visitaba clientes en Maracaibo y lo vio trabajando, le gustó su estilo y lo contrató para trabajar a destajos. En esa tarea, haciendo avisos de neón, vallas, recorrió los estados Trujillo, Mérida, Tachira y por supuesto conoció todo el Zulia. 4 años cumplió en ese quehacer que solo interrumpía una vez al año, para venir a El Tigre acompañando a su señora madre y visitar su hermana Gladys, casada con el mecánico automotriz Jesús Navas, especializado en cajas hidromáticas. La hermana daba a luz todos los años, tuvo 7 seguiditos, cuenta Negot muy risueño.

En el 4to parto, 4to viaje a El Tigre, su mamá enfermó, le sobrevino un ACV y tuvo que quedarse porque la doña no mejoraba. Al año, lamentablemente murió y ya Nelson Enrique González Tejada (NEGOT) había hecho amistad con Alberto Guzmán Lárez, Pedro Emilio Rojas Vargas (PEJAS) el panameño Juan Meza Vergara, Juan Martínez y el propio don Edmundo Barrios, ya que había comenzado a hacerle algunos trabajos a destajo de diagramación de los títulos para el diario “Antorcha” Entre Guzmán Lárez y Pejas, que en el tiempo se hicieron sus compadres, lo convencieron para que se quedara trabajando en “Antorcha” y les hizo caso, continúo diagramando los títulos y se convirtió hasta en colaborador del periódico cuando incursionó como caricaturista y publicó diariamente, “La chispa de Negot” – desde el años 1955 hasta el 1969 – año en que se independizó del diario para trabajar por su cuenta y riesgo hasta el sol de hoy.

Antorcha en esa época funcionaba en su sede de la calle Guayana, cuyas instalaciones luego fueron destruidas por un pavoroso incendio. En esos tiempos estaba iniciándose en el periodismo Alexis Rosas, y Negot recuerda que en una oportunidad este joven de la manera más ingenua le preguntó al maestro Juan Meza Vergara ¿Usted, no ha sido adeco? Y el veterano periodista le contestó “Mire no me ofenda, eso es igual a que me preguntara si alguna vez he sido coño é madre” No coment, diría un inglés y este humilde servidor parafraseando a un margariteño le diría, serán “argunos”

Nelson González, el popular “Negot” se destacó como pintor de murales, pancartas, fabricación de calcomanías en las campañas electorales, a partir del año 73 cuando fue llamado primero por Manuel Alfonzo, para que le cubriera el área de propaganda en la zona sur de la candidatura del Dr. Lorenzo Fernández, que fue derrotado por Carlos Andrés Pérez. Luego en el 78 fue llamado por el Prof. Ángel Antonio Merlín, para que hiciera la propaganda de Luís Piñerúa Ordaz, que fue derrotado por Luís Herrera. En el año 83 lo encargaron del área de propaganda de Rafael Caldera que fue doblegado por Jaime Lusinchi. En el 88 siguió en COPEI e hizo la propaganda de Eduardo Fernández que también perdió, cuando resultó victorioso de nuevo Carlos Andrés Pérez. En el año 93 trabajó para la candidatura del maracucho Oswaldo Álvarez Paz que fue derrotado por el chiripero que lideró Rafael Caldera o sea no ganó una, como el mismo reconoce con mucha entereza, sencillez y proverbial jocosidad. Pa’ que vos veáis.

De esas campañas recuerda una anécdota. Cada vez que se encendían los ánimos, la gente reclamaba lealtad de los militantes a sus toldas políticas y una vez trabajando en la campaña de Luís Piñerúa junto a su a látere preferido Rubén “Babita” Matute, con quién hacía excelente equipo, se le acercaron unos adequitos molestos, reclamando el porqué si antes trabajó con tanta intensidad para los candidatos de COPEI, en esa oportunidad lo hacía para el candidato de Acción Democrática y hasta traidor y oportunista le espetaron en su cara. El prof. Frank Acosta, a la sazón Secretario de Educación del partido del pueblo para ese momento, que presenció el altercado para calmar los ánimos y evitar males mayores les dijo a sus compañeros “Tranquilos que Negot es del status” Obvio, el cobraba por su trabajo y para quién ofreciera mejores condiciones de trabajo y remuneración con ese le echaba pichón.

La pintura es un arte. Negot es un artista de la pintura que ha hecho de ella su profesión y afición. Y como el arte es difícil y transitoria su recompensa, hoy, nuestro amigo Nelson Enrique González Tejada vive en medio de grandes limitaciones económicas, pero rodeado de su maravillosa y extraordinaria familia, esposa, hijos, nietos que lo quieren, respetan y aman con devoción.

martes, mayo 15, 2007

El barrio Las Delicias 1

No es grande el que siempre triunfa,
sino el que jamás se desalienta

José Luís Martín Descalzo (1930-1991)
Sacerdote y escritor español.
Casa China y tanque negro, dice la bella melodía “Recuerdos de un Tigre Viejo” que en honor a nuestra ciudad compuso, arregló y cantó el extinto amigo José “Catire” Carpio. Precisamente en lo que hoy es el corazón de barrio Las delicias 1, estaban instalados los tanques negros. Era una zona reservada por la industria petrolera que poseía balancines, muchas trillas para el paso de los vehículos y equipos pesados, existía el fundo del José Anselmo Abreu “El viejo Abreu” como se le conocía familiar y popularmente, además el terreno estaba minado de tuberías de petróleo, gas y lo más importante, una de aguas blancas que surtía a la Chicagua. La gente descubrió que era agua potable, apta para el consumo humano, la perforaron y llevaron la primera toma de agua a Pueblo Ajuro. Una pila de agua que en principio se instaló donde hoy vive la familia Gámez y que luego llegó hasta el patio de la casa de familia del negro Ramón Arraiz con una tubería usada que consiguió José María Lira Reyes que no era dirigente vecinal, pero poseía una vocación por la lucha social innata.

La Guardia Nacional era muy estricta en el resguardo de las zonas reservadas para la actividad petrolera y no permitían que nadie, por razones de seguridad, construyera viviendas. Empero, en década del 70, la gente de Pueblo Ajuro, tal como inició ese barrio (Ajuro) ante la necesidad de terrenos y con el agua potable que tenían las tuberías, insistió en irse metiendo. Manuel Tirado, Ángela Arévalo, Dionisio Azocar, Leopoldo “El Platanero” Ascenso y Arturo Vidal fueron los primeros “porfiados” Construían en la noche, en el día los llevaban detenidos y les tumbaban los ranchos. Les daban la libertad y volvían a construir, hasta que los dejaron tranquilos y se fueron instalando. Luego de esa tempestad y cuando las cosas estaban casi normalizadas, llegaron Apolonia Marcano, la progenitora de Hildemaro que, para ese momento, era un adolescente de 16 años y Carmen Bolívar, hasta allí, no existía formalmente el barrio, pero esos fueron los que con tenacidad y venciendo todos los obstáculos fijaron su residencia en ese inhóspito predio rústico lleno de peligros por la gran cantidad de instalaciones petroleras y gasíferas que existían en el lugar.

En al año 1976, la señora Carmen de Martínez, gran luchadora social y líder del poderoso Frente Femenino de COPEI en la época, lideró un movimiento que tomó el sector, organizó y delineó las calles, construyeron ordenadamente, la Guardia no pudo con el soberano y la Industria Petrolera poco a poco fue desactivando y retirando sus instalaciones petroleras. Quedó fundado el barrio “Las delicias 1” limitando por el oeste con el Barrio “La Cruz” por el este con el canal del drenaje, por el sur con un terreno baldío, dónde ahora está el barrio “Las Vegas” y por el norte con Campo Oficina.

La señora Carmen de Martínez, que lideró esa toma, junto a Guillermo Tovar, Rubén Cubillan, Antonio Fermín, Osmán Evans, Marcelino Gómez, entre otros, también se encargó de ponerle nombre a las primeras calles. Rafael Caldera, Rodríguez Sanz, El Progreso, José Félix Rivas, El Silencio y las avenidas Libertad que va paralela a Campo Oficina y la Principal que empalma con la carretera negra de La Flint, fueron las primeras que obtuvieron identidad propia y que dieron pasó a la formalización del barrio y que dio pie para que fuese reconocido como tal por las autoridades competentes y la industria petrolera.

En la década de los 80, con la aprobación de la Ley Orgánica del Régimen Municipal que le dio, carácter legal a las asociaciones de Vecinos, surgió en la ciudad un poderoso movimiento vecinal que emulaba al de la capital con el nombre de FACUR (Federación de Comunidades Urbanas) liderado por el excelente dirigente vecinal y fundador de Valle Guanipa José Albornoz Carvajal, oportunidad que aprovecharon los vecinos del nuevo barrio “Las Delicias” para organizarse, celebrar elecciones y fundar su primera junta de vecinos bajo la presidencia de Rubén Cubillán quién junto a su equipo logró que retiraran los tanques negros e incorporar ese terreno como área común para la practica deportivas que eran dirigidas y orientadas por el joven, para ese momento, Hildemaro Marcano. Luego la responsabilidad de la junta de vecinos recayó en la persona de Osmán Evans quien la presidió por un tiempo, pero sus responsabilidades laborales, no le permitieron continuar y eligieron a Hildemaro que se destacaba como monitor deportivo y ya despuntaba como luchador social de raigambre y consistencia.

En esa época de oro del movimiento vecinal, Hildemaro adelantó una gestión importante para mejorar la calidad de vida de sus vecinos y lograr muchas reivindicaciones que daban continuidad a la gestión de su antecesor. En esa empresa, contó con el apoyo incondicional de este servidor como Presidente Municipal, la de Pedro Emilio Rojas Vargas “Pejas” como comunicador social y la de Oswaldo Franchensi que dirigía los asuntos públicos de CORPOVEN. Entre otras cosas se logró que retiraran los tanques que estaban ubicados en la esquina de las avenidas Principal y Libertad, se reservará el terreno para la practica deportiva y luego la misma industria petrolera construyó la cancha múltiple que aun funciona y ahora, los vecinos le abrieron espacio en ese mismo terreno para que instalaran un modulo de la misión “Negra Hipólita” que presta servicio en perfecta armonía con las actividades deportivas.

Luego Hildemaro Marcano, entregó el testigo a Faustino “Quiro” Martínez hijo de doña Carmen de Martínez que tenía muchos contactos en INAVI y logró un plan de viviendas para el sector sur del barrio y una vez que pasó a retiro, asumió la presidencia del movimiento vecinal de “Las Delicias 1” la actual presidenta, Yusmeni Medina quien es descendiente de uno de los primeros “porfiados” que hicieron posible la fundación de la hoy aspirante a urbanización, Leopoldo “El Platanero” Ascenso, quién continúa la lucha por la consolidación definitiva del sector. Falta mucho por hacer, pero hay sangre nueva que irradia voluntad de trabajo y más temprano que tarde lograran el objetivo de ver convertido el barrio en una moderna urbanización.
No han triunfado todavía, la grandeza la tienen porque jamás se han desalentado y como dijo el poeta español Antonio Machado “Caminante, no hay camino; se hace camino al andar” y los vecinos del barrio “Las Delicias 1” liderados por su movimiento vecinal, no detienen su marcha y sus luchas por lograr sus reivindicaciones.

lunes, mayo 07, 2007

Personajes de mi pueblo: Don Bombillo

Si no te gusta lo que recibes cuida
mucho que es lo que emites

Blair Ribeiro.
Las nuevas generaciones y algunos vecinos de la ciudad, que no tienen la dicha de gozar de buena memoria, me abordan en muchos sitios y me preguntan ¿Quién es Don Bombillo? Les doy la explicación respectiva e inmediatamente identifican al funesto personaje ¡Ah, me lo imaginaba! exclaman, sin embargo me recomiendan que, haga una semblanza del delincuente mediático, para aquellos que no tienen la oportunidad de coincidir conmigo, puedan tener la descripción del sujeto de marras con pelos y señales, sepan a ciencia cierta de quien se trata y no les quede ningún margen de duda. Es cuestión de estar en orbita para no equivocarse.

Don Bombillo, es el chantajista mediático que se puso en orbita y convirtió la orbita en una guarida de delincuentes y mercenarios del micrófono, que no tienen impudicia a la hora de timar y chantajear. ¡Ay! de quien se les resista, le emprenden una campaña de desprestigio que invade la vida íntima, el núcleo familiar, compañeros de partido y amigos. Hay dos opciones: Mantienes la dignidad y soportas estoicamente la campaña o te les rindes a sus pies y luego que caes en sus horcas caudinas, no te sueltan hasta que te exprimen el último bolívar para luego botarte como un desecho inútil. El Rey Maula está pasando por ese proceso. Esperen que pierda el podercito para que lo dejen como pajarito en rama. Le falta poco más de un año.

¿Por qué Don Bombillo? El tipo se ganó el nombre cuando, embaucó a los entonces alcalde Miguelito y Romerito. Inventó un bendito radio maratón, con el objetivo de recoger dinero para comprar bombillos y entregarlos a los vecinos de los barrios y urbanizaciones, ya que Eleoriente no tenía disponibilidad presupuestaria, las ciudades estaban a oscuras y venía la navidad. Nadie se opuso a tan loable iniciativa. Fijo la fecha, se puso en orbita, metió en la orbita a los alcaldes mencionados y empezaron a llamar empresarios, comerciantes, dirigentes políticos, concejales, diputados, gobernador y cuanto cristiano pudiera dar una colaboración – ojo, nadie los llamó, ellos llamaban y el sujeto montaba la pantomima – la gente ingenuamente, creyendo en la buena fe mandaba la colaboración o pedía que pasaran por ella. Millones de bolívares recogieron en un día. Todo lo recibió el dueño del circo orbital y a la final todavía no se sabe el monto de lo recaudado y se resiste a presentar las cifras oficiales. ¿Cuánto recibió y cuanto invirtió? Es un secreto bien guardado.

La fiesta de la corrupción orbital, no concluyó allí. Nunca dijo el monto de lo recaudado. Compró unos pocos bombillos y los distribuyó a algunas juntas de vecinos. Los vecinos, no tienen camión cesta para sustituir los bombillos en las luminarias. Eleoriente tampoco disponía de unidades para ese trabajo y al sujeto de marras, se le prendió el bombillo. Mandó a fabricar unas varas a un costo millonario con su progenitor. ¿Quién lo autorizó? ¿Dónde están las cotizaciones que solicitó? Nada, dueño y señor del dinero del pueblo sencillamente lo centrifugo y se lo choreo. Los vecinos, que no son tan caídos de la mata, se dieron cuenta del guiso y lo bautizaron como Don Bombillo. El único que pasó su navidad alumbradita con bombillitos nuevos y la cuenta bancaria abultada fue este siniestro personaje y su entorno íntimo. ¿Las varas? Nadie las quiso, eran inútiles y la gente no sabe por dónde se las metió.

Esa es la historia de Don Bombillo. Es el padre de la corrupción orbital, no entregó, ni entregará las cuentas claras de los bombillos y se vende como un honorable empresario de la radio y la televisión, ejemplar padre de familia y hoy director de otro mundito que también corrompió y dónde coronó una vida íntima nueva. Esa es otra historia que, de continuar los ataques arteros de los mercenarios mediáticos con los cuales manda a desprestigiar a quién no le hace la comparsa, también les vamos a contar. No pedimos, ni damos cuartel, mucho menos le tenemos miedo. Diga lo que diga y haga lo que haga. En este caso estamos resteados y dispuestos a dar la batalla de la opinión pública con toda la ventaja mediática que nos lleva Don Bombillo. Échele ganas y pa’ que vos veáis, esa leyendita de amor también la conocemos, tenemos datos espeluznantes y hasta la dirección de los niditos de amor. Toda acción genera una reacción y Don Bombillo, mejor que nadie lo sabe.
¿No identificó al personaje? busque el 44, Póngase en orbita, haga un “paréntesis” y lo verá en la pantalla con una cara de yo no fui que confunde a cualquier alma desprevenida. Es el propio Don Bombillo, que utiliza el terrorismo mediático para chantajear y timar a los gobernadores del turno sin importarle un bledo la comunidad y la deshonrara que le inflinge con su conducta delincuencial y adultera a la familia y a la comunidad. Hay que cuidar mucho lo que se emite para luego no salir chillando. Hay que respetar para merecer respeto porque aquí nos conocemos todos y nadie es impoluto e inatacable.

Personajes de mi pueblo: Jorge Bautista Benítez "El Abuelo"

Encuentra la felicidad en el
trabajo no serás feliz

Cristóbal Colón (1451-1506)
Navegante genovés.

Oriundo del caserío Canta Rana, muy cerca de la primogénita del continente en el estado Sucre, Jorge Bautista Benítez, vino al mundo un 13 de abril de 1935, en un hogar muy humilde y sus padres, David Valles y Juana Bautista Benítez, vivían una situación económica tan precaria que les imposibilitaba enviarlo fuera del caserío a estudiar, por lo que desde muy chico, tuvo que abrirse camino para ganarse la vida. Cuando apenas arribaba a los 13 años, murió su progenitor, lo que agudizó la crisis económica, salió a buscar trabajo y el bodeguero del pueblo, don “Chachón” Carvajal, que también poseía un horno de cal, lo empleó a destajos, por cada horno de cal que trabajara, le pagaba 5 bolívares, la jornada era de 24 horas, lo que dura la piedra de marmoleto en la candela para convertirse en cal. Cada horno producía 10 fanegas cuya cantidad da para llenar 3 sacos los de cemento, que vendían a 2 bolívares. Era la pintura del momento y tenían una venta aceptable. 6 veces al mes repetía el trabajo y con lo poco que ganaba, ayudaba a su vieja y a los 7 hermanos a sobrevivir. Pobre, pero honrado y trabajador.

Don “Chachón” Carvajal, le dijo un día que comprara un libro Mantilla que costaba un real y cuartillo, un cuaderno de a locha y un lápiz mongol, cuyo valor era un centavo, para enseñarlo a leer y escribir. El hombre tenía una vocación de servicio innata y sacó a muchos jóvenes del analfabetismo entre ellos a don Jorge Bautista Benítez, que le brillan los ojos de alegría cuando recuerda ese importante episodio de su vida, porque también por esos tiempos conoció a la joven Ofelia Galantón del caserío cercano Gomero, con quién formalizó un noviazgo y cuando a los 21 años, pensando en matrimonio, fue a sacar la cédula de Identidad en la Parroquia Santa Inés de Cumana, le dijeron que regresara el día siguiente. El otro día estaba tempranito en la oficina de la identificación, lo invitaron a abordar un vehículo, para ir a otra parte dónde le darían la cédula y resultó una celada que le montaron para reclutarlo y enviarlo al servicio militar el cual cumplió del 57 al 59, en la Infantería de Marina. Todo el tiempo en La Guaira. Una vez que le dieron de baja logró empleo en la Policía de Cumana con un salario de 8 bolívares diarios, en el año 60 contrajo nupcias con el amor de su vida la joven Ofelia Galantón, creció la familia, el sueldito no alcanzaba y en el año 1962 renunció y se vino a El Tigre, donde ya vivía una hermana en el callejón Colombia, muy cerca de la Bodega “La Chaparreña” y como el mismo cuenta “Tomó la decisión de tirar la aventura y se le recostó a la hermana por un tiempo mientras lograba un empleo” Buscó y encontró.

Un amigo, le consiguió trabajo en la contrata petrolera Giormen donde permaneció por espacio de 18 meses, alquiló una casa en la calle Royal de El Tigrito, por 30 bolívares mensual, se trajo a su familia y la ubicación de la residencia, le permitía estar más cerca del trabajo, una vez cesante convirtió las prestaciones sociales en un pequeño capital de trabajo para dedicarse a la compra-venta de verduras y hortalizas para trabajar por su cuenta, en el mercado libre de San José de Guanipa. Luego de 6 largos años, adquirió por 3.500 bolívares una barraca ubicada en la calle Cleto Quijada el barrio Oficina 1 de El Tigre y al año siguiente, después de hacerle las mejoras respectivas, se mudo a su techo propio y continuó su actividad comercial esta vez como vendedor de patilla y melón debajo de la mata de guasimo que había en la avenida Rotaria entre la escuela “Lorenzo Fernández” y el kiosco de la esquina que era propiedad del señor Froilan Zacarías que vendía empanadas y jugos naturales. Entablaron una gran amistad y el vecino le recomendó que montara una carpa al lado de su kiosco y de esa manera ambos se protegían y mantenían su actividad comercial, que eran totalmente distintas y no entraban en competencia. Vecinos, amigos y casi familia resultaron a la larga.

Con el paso del tiempo, lamentablemente don Froilan Zacarías, enfermó y murió, la viuda le ofreció el kiosco en venta y lo adquirió por 700 mil bolívares, montó su venta de verduras, legumbres, hortalizas y frutas, un día el alcalde José Miguel Arismendi Marín, se detuvo, lo llamo y le dijo “Mi viejo usted no podrá construir un localcito mejor para mejorar la imagen de la ciudad” Le tomó la palabra, fue a la persona que le indicó a la alcaldía, le concedieron el permiso de construcción y con unos ahorros que tenía y 800 mil bolívares que le prestó un productor agropecuario al cual le compraba, adquirió el material, con el cual un hijo que es albañil, le construyó el local, que luego amplió donde su hija Carmen Ofelia, vende artesanía que ellos mismos elaboran y otras que adquieren cuando viajan al estado Sucre. No ubican al personaje. Se trata del popular abuelo del kiosco “El Abuelo” el cual junto a su familia atiende con gran profesionalidad, honestidad y diligencia, los recados de olla de excelente calidad que expende diariamente desde las primeras horas de la mañana. Visítelo y se convencerá.

Don Jorge Bautista Benítez, el popular abuelo, procreó junto a su distinguida esposa 9 hijos. Jorge Luís, Yusmelia de los Ángeles, María de Jesús, Edgar José, Cesar Augusto, Rosa Alba, José Jesús, Carmen Ofelia, Felipe Rafael todos hombre y mujeres de bien que le han dado, por ahora, 18 nietos y 1 bisnieto. Los hijos atienden el negocio, el se resiste al retiro, es un insigne trabajador, que con dedicación, empeño, responsabilidad y laboriosidad, nunca saboreo las mieles de la riqueza, pero tiene la inmensa satisfacción de ser un obrero solvente, que levantó una honorable familia con todas las de la ley y hoy al borde del retiro, puede exhibir una hoja de vida sin mácula que orgullece a sus hijos y familiares. El abuelo es hombre feliz porque encontró la felicidad en su trabajo y desde luego en su familia y la gran legión de amigos, clientes y relacionados. Don Carlos Rojas, puede dar fe de lo que aquí usted, con su paciencia leyó. Es un excelente amigo de esa distinguida familia.