sábado, diciembre 04, 2010

Las ventas de chicharrones y frituras

La perfecta hora de comer es, para el rico,
cuando tiene ganas; y para el pobre, cuando tiene con qué
Luís Vélez de Guevara (1759-1644)
Novelista y dramaturgo español.


Indiscutiblemente que la fritura de cochino muy exquisita. Hay que reconocerlo y, aún cuando la gente reniegue, una vez que la ha degustado con fruición, expresando que es uno de los alimentos más dañinos para la salud, difícilmente se puede eludir. La tentación es irresistible. En todo caso cuando se consume con conciencia y no se abusa, es un platillo muy nutritivo y, que por su bajo costo y sabrosura, se convierte en la salvación de muchos humildes comensales para iniciar o concluir un fin de semana. Es un excelente desayuno que remedia buena parte del día. Una suculenta ración de chicharrón y fritos, como se le conoce popularmente, con bollos, arepas “con pelo o sin pelo” es una atractiva opción, la cual siempre está presente, para solventar alimenticiamente cualquier mañana. Es un resuelve a bajo costo.

Don Bacilio Eliseo Gómez, si mis investigaciones no fallan, fue el que inició ese negocio en los mercados de la ciudad. El periodista Juan Martínez lo llamaba “El zar de los chicharrones”. Fue tanta la fama y el prestigio adquirido en esas lides, que sus casas de familia en la 4ta. carrera norte Nº 205 y antes en la 2da. carrera detrás de la clínica Santa Rosa dónde vivió por primera vez, se convirtieron en la referencia obligada cuando se trataba todo lo relacionado con los productos derivados de los porcinos. Hombre humilde, trabajador y persistente, también montó una bodega y poseyó una pick up de color verde que acondicionó para distribuir y vender la carne y las frituras de cochino a domicilio y los mercados, pero cuando el vehículo, por alguna razón, tenía un desperfecto, se las ingeniaba para estar en su puesto de trabajo en el mercado y atender a su nutrida clientela. Fue una vida dedicada a esa actividad y con la cual levantó una numerosa y honorable familia en la cual abundan los profesionales, los músicos y para que no se pierda la tradición, algunos se mantienen firmes en la venta de frituras. Ellos conocen bien el negocio.

Hace 5 años, don Bacilio Eliseo Gómez falleció en plena faena (Le sobrevino un infarto estando en el mercado campesino) le sobrevive su distinguida señora Vintila Lista de Gómez, con la cual llegó al incipiente pueblo de El Tigre desde Irapa, estado sucre hace 60 años. Venían a probar suerte, el hombre logró empleo temporal en una contratista petrolera y con los ahorros y las prestaciones sociales que le cancelaron, compró la pick up verde e incursionó en la venta de carne de vacuno y la de porcino. Con esta última especie no tenía desperdicio. Aprovechaba el cuero para los chicharrones y las vísceras para las frituras. Esa actividad comercial, le permitió formar, repito una honorable familia de nueve hijos e innumerables nietos y bisnietos. Sus descendientes directos son: Eliseo Antonio que es comerciante, mecánico y músico. Teresa de Jesús que obtuvo la licenciatura como visitadora social y es excelente cantante, lo que le ha permitido participar con las chicas del CAN y Oscar de León que siempre la presenta como hermana. Hernán Gonzalo es trabajador petrolero, Pedro Miguel Mecánico, Edde Concepción mantiene la tradición de las ricas frituras, Consuelo es Licenciada en Contaduría, Nubia Simona es Maestra, Zeila Matilde es profesional del derecho y Jaime Rumualdo el popular “Negrín” es otorrinolaringólogo y cantante del grupo musical que posee la familia. Un clan polifacético que ha contribuido y contribuye al desarrollo, progreso y consolidación de nuestra ciudad desde diferentes aristas.

Estando Don Bacilio Eliseo Gómez en plena actividad, incursionaron en la actividad otros vecinos que todavía mantienen la tradición. En la actualidad, la señora Carmen de Linero, en el mercado municipal está firme y es un punto de encuentro fijo para los que no abandonan la costumbre de desayunar con los ricos chicharrones y la variedad de frituras. Esa actividad la heredó hace 40 años, cuando un hermano Bernardo Jesús Alexis junto a su mamá Juana Miratríos, iniciaron el negocio en el mercado de la calle Guevara Rojas. El hermano murió y ella continúo al lado de la vieja. Nadie es eterno en el mundo y la doña también desapreció físicamente y ahora Carmen, se encarga de la venta de frituras, chicharrones, bollos aderezados con chicharrón y manteca de cochino por litros en el mercado de la calle Miranda. Es la negra de la pick up verde. Inconfundible.

En el mercado de Pueblo Nuevo Norte, Roso Medina al lado de su esposa Carmen Camacho, atienden la clientela adicta a las frituras y los chicharrones. Poseen 4 hijos y 9 nietos. Este matrimonio tiene 30 años en la actividad, la cual, no es fácil. Hay que adquirir el “vario” de cochino (El vario es la cabeza, vísceras, las patas y el cuero con todo el tocino) Eso hay que separarlo, limpiarlo y prepararlo para luego llevarlo al mercado. El proceso se inicia con la adquisición y traslado hasta la casa, a las 10 AM aproximadamente empiezan los preparativos hasta bien entrada la noche, para en la mañana, tempranito estar en el mercado, atendiendo a los comensales. Hay 2 tipos de chicharrón. El de carnita y grasita y el de cuerito que se cuece doradito y crujiente. También preparan bollos y arepas con chicharrón y las normales (con pelos) y peladas. En algunos casos el tocino del cochino, lo adquieren mediante pedidos exclusivos a las grandes cochineras que están en tejerías estado Aragua y que distribuyen algunos camiones refrigerados en la zona sur. En el proceso no se pierde nada, salvo que un apagón de los muy frecuentes dañe la mercancía, ya que también sacan la manteca que venden a precio solidario. Es un arte culinario que está al alcance de todos, ¡Bueno! En este mes el precio de la carne de cerdo aumenta, pero las frituras no. Es una opción para no dejar perder la tradición. Agarrando aunque sea fallo.

En los 30 años que tiene Roso Medina y su esposa trabajando con los “vario” de cochino, no han estado exentos del feroz ataque del hampa. Les han robado 2 vehículos, la última fue una Bronco que dejaron, como de costumbre, en las afueras del mercado de Pueblo Nuevo norte, entraron a trabajar y cuando salieron los habían dejado con los ojos claros y sin vista. La delincuencia es una calamidad para la gente trabajadora. Tanto esfuerzo y cuando empiezan las cosas a enderezarse, llegan los amigos de lo ajeno y los dejan en la calle. Increíble “Cachicamos trabajando pa’ lapa”. Una desgracia.

Estos personajes con su trabajo, esfuerzo, dedicación, empeño, constancia y proverbial buen humor, le alegran las mañanas, fundamentalmente los fines de semana, a muchos pobres que siempre tienen con qué y algunos ricos que son amantes y adictos a las frituras de cerdo y muchas veces les dan ganas de romper las tormentosas dietas. Los vendedores de chicharrón y frituras, forman parte de las historias urbanas de nuestro pueblo, han trabajado y trabajan dignamente para acrecentar también las tradiciones y, desde estos humildes destellos, los destacamos porque son gente laboriosa y de bien, que han contribuido y contribuyen con su pequeño negocio de comida al desarrollo integral del pueblo. Ellos logran, haciendo un gran esfuerzo diario, el engrandecimiento de la tradición del arte culinario popular en esta ciudad, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933 y, los cuales merecen, cuando nuestros eximios investigadores, historiadores, escritores y cronistas decidan escribir la verdadera y autentica historia de nuestro pueblo, ser incluidos en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!




domingo, noviembre 28, 2010

Personajes de mi pueblo: Horacio Ramón Quijada Rodríguez

No hay espejo que mejor refleje la
imagen del hombre que sus palabras
Juan Luís Vives (1492-1540)
Humanista y filósofo español.


Margariteño de pura cepa. Horacio Quijada vino al mundo el 15 de julio de 1945 en el Valle Pedro González de la isla de Margarita. Hijo de Juan Quijada Rojas y Gregoria Rodríguez de Quijada. Nombres y apellidos que no dejan lugar a dudas. Es de la Isla. En el año 1946, el maestro Juan decidió probar suerte en el incipiente pueblo de El Tigre y, llegó con su prole que conformaban Erasmo, Jesús, Esther, Noris, José el popular “Burrito”, Gregorio y Horacio. Logró empleo en Mene Grande Oil Company y, cuando todo parecía agarrar rumbo positivo, la adversidad tocó su puerta: falleció la señora Gregoria y el hombre ante la tragedia y solo, tuvo que volver a la isla con los muchachos más pequeños, los mayores se quedaron en la casa, que ya poseían en la calle Nueva. Una vez en la Isla quedaron bajo la égida los abuelos maternos.

Pasados 5 años, el padre regresó a El Tigre, consiguió trabajo con la empresa petrolera Soconi Mobil, volvió a contraer nupcias, esta vez con la señora María Bauza y se estabilizó. Los niños que estaban en Margarita regresaron, entre ellos Horacio, quien convivió fraternalmente con su nuevos hermanos Juan de Dios, Arelis, Gloria, Jonás, Edgar y Marisol que fueron procreados en el segundo matrimonio del maestro Juan – era considerado un maestro por su experticia como perforador en la industria petrolera – un hombre humilde, de trabajo, apegado al hogar y que contribuyó con el engrandecimiento y desarrollo del naciente pueblo. 15 hijos y la gran cantidad de nietos y bisnietos que le sobreviven y que están residenciados en la ciudad, lo confirman. Multiplicaos.

Horacio Quijada, siendo niño, asistió como oyente al curso de primer grado en la escuela estado Trujillo y luego fue aceptado en segundo grado en la escuela privada “San José” de la maestra Blacina de Planchart, la cual funcionó en la esquina de la calle Brasil c/c Miranda, frente al hoy mercado municipal. Concluido ese año regresó al Trujillo, culminó la primaria y cuando tenía 16 años, se alistó en la Escuela de Tropas Técnicas en Maracay, a los 2 años cuando ostentaba el rango de cabo primero, se retiró, retornó a El Tigre y se inscribió en la Academia Pitman de la profesora Armenia Hércules y en un año aprobó el curso de Tenedor de Libros, con ese aprendizaje, viajó a Margarita y se matriculó en el Instituto de Comercio Juan Bautista Arismendi y a los 3 años egresó como Técnico Mercantil. En ese ínterin tuvo un amor fugaz en el cual procreo su primera hija la cual es profesional del derecho y ya le dio la primera nieta Mariangel Ortega que le siguió los pasos a la madre y también es abogada. En el año 1966, invitado por su prima Carmen Quijada viajó a Caracas y se residenció en Lídice, parroquia La Pastora y obtuvo su primer empleo en una quincallería china en el rol de vendedor de mostrador. Un año, se retiró y logró empleo en la Fábrica de Cierres Vista, C.A como jefe de facturación y un sueldo de Bs. 300 mensual. Empezaba a cantar otro gallo.

En ese tiempo aprovechó para sacar la secundaria por libre escolaridad, en los Instituto AVANCE y ATENAS, los deseos de superación y realización, eran permanentes. Hasta allí, no había descubierto su verdadera vocación, la cual descubrió por un hecho fortuito. En la oficina dónde trabajaba, había instalado un equipo de sonido que tenía sus cornetas en el galpón industrial de la empresa con la finalidad de llamar a algún trabajador cuando tenía que atender llamadas telefónicas o era requerido para algún detalle o instrucción. El micrófono lo manejaba diestramente una secretaria y un día falló por razones de salud. He aquí la anécdota.

Estaba Horacio Quijada en sus labores cotidianas. Repicó el teléfono, lo atendió y preguntaron por la señora Ruth de Giraldo quien se desempeñaba como jefe de personal. Tomó el micrófono y la llamó. Vino, atendió y cuando se retiraba le dijo: usted tiene una voz agradable. Más tarde volvió a repicar el teléfono y solicitaban hablar con el gerente de la empresa, el gringo Stanley Staller y Horacio volvió a tomar el micrófono e hizo el llamado respectivo. El hombre vino, atendió y cuando concluyó, se dirigió a Horacio al cual llamaba HO. Gracias mister HO, “usted tener bonita voz, tener voz de locutor”. Eso lo puso a pensar y lo motivó a buscar dónde y como aprender locución. Un buen día, pasó frente al Teatro Municipal y observó que en la segunda planta funcionaba “El Centro de Profesional Académico” dónde, entre otras especialidades dictaban los cursos de locución, pero como tenía una oferta de trabajo en El Tigre, se retiró y aceptó venir de nuevo al pueblo como cajero de la Singer. El gusanillo de la locución lo atormentaba. Se tomó su tiempo y a los 2 años, se retiró y regresó a Caracas, se inscribió y al año, tenía el diploma. Había descubierto su verdadera vocación.

Locutor graduado, pero para ejercer estaba obligado a solicitar el permiso del Ministerio de Comunicaciones. Culminando el primer trimestre del año 1973, introdujo la solicitud, le nombraron el jurado, presentó y le dijeron. “Puede irse, deje la dirección y le avisamos” Al mes y medio, un viernes en la tarde, estaba, echándose la cervecitas en La Manito de Oro de la popular Negra Dámaso, acompañado de su hermano José “Burrito” Quijada y el amigo Néstor “Pata e’ Perro” Gil; llegó una sobrina con la buena nueva. Había llegado una comunicación del Ministerio, dónde le notificaban que había aprobado el examen y, lo invitaban a enviar una serie de recaudos para poder obtener el certificado. Estaba notificado, más no autorizado. Con esa noticia, la celebración fue de tronío. El lunes empezó a recoger la documentación respectiva, los envió y en julio de ese año, le llegó el título con el número 6.135. En ese momento se convirtió en locutor oficial. Empieza otra historia.

Luego de tantas peripecias, había logrado el título que anhelaba y estaba en el camino correcto para desarrollar su verdadera vocación. Empezó a buscar una oportunidad y los cupos eran escasos. Tuvo su estreno frente a un micrófono en La Voz de El Tigre, en un programa de AD que moderó al lado del Prof. Ramón carrasco Mata y en el cual participaron como invitados, la líder del Comité Político Local “Raúl Leoni” su coterránea Ubaldina Quijada y el dirigente sindical Luís Vielma. En la salida, se encontró y conoció al laureado locutor Pedro Lugo Vílchez con quien entabló una gran amistad y en uno de sus tantos encuentros, un día le preguntó ¿Leíste Antorcha de hoy”, respondió que no y este le dijo “búscala hay un aviso de Radio Guanipa dónde solicitan un locutor” la buscó, leyó el aviso y para llegar a la emisora, la cual estaba ubicada en la entrada de El Tigrito, le pidió la cola a Héctor Vásquez, para entonces trabajador petrolero, quien lo llevó y le presentó al director-fundador don José Luís Tineo López. En julio de 1973 se inició y en el año 1984, Don Bombillo asumió la dirección y con su proverbial conducta autocrática, lo despidió sin causa justificada e irrespetando el fuero sindical que lo protegía y hasta el día de hoy, no le ha querido cancelar las prestaciones sociales que le corresponden de acuerdo a la ley y 4 sentencias favorables a su caso dictadas por el Tribunal Supremo de Justicia. El tipejo se burla de la justicia.

Horacio Ramón Quijada Rodríguez, que a la vez es cultor, ejecutor y cantor de la música Margariteña y director-fundador del programa “Yo soy margariteño”, nunca pensó que la malignidad de Don Bombillo llegara a extremos tan viles. Cuando aspiró la dirección de la emisora, lo ayudó y acompañó para llevarle un documento al dueño para que lo nombraran. En esa oportunidad viajaron Pedro Marrero Hernández, Germán Dona Rodríguez, Enrique Urbina Ávila y el sujeto de marras. Una vez que volvieron, lo nombraron y se encumbró, los despidió a todos sin causa justificada, los arregló como peón de fábrica – Dona murió en Anaco esperando el pago – Horacio, por dignidad acudió a la justicia para reclamar el pago justo de sus prestaciones sociales, la cual le dio la razón en el máximo tribunal. Van 4 sentencias del TSJ que lo obligan a cancelar las prestaciones sociales a Horacio. El tipejo, no da la cara y manda a decir que se declarará insolvente burlándose de la justicia. Ese es el ejemplar padre de familia, empresario próspero, honesto y ejemplo a emular que nos vendía sabañón en sus puntos de vista. Dime con quien andas y te diré quien eres.

La vida de Horacio Ramón Quijada Rodríguez no ha sido fácil, pero con constancia, dedicación y empeño ha logrado superar muchos obstáculos y tener grandes satisfacciones. Como poeta, cultor, intérprete y promotor del folclor margariteño el Instituto de Patrimonio Cultura de Venezuela lo declaró Patrimonio Cultural Viviente de Venezuela. Un reconocimiento que ostenta con orgullo. En su primer matrimonio tuvo 2 hijos: Mariana y Horacio Jr. En la época que este último cursó estudios en la U E Simón Bolívar y estando soltero, en una de esas tantas veces que religiosamente iba en busca de él, conoció a la maestra del hijo, Esmirna Solórzano. ¡Zas! Amor a primera vista, un corto periodo de amores y formalizaron matrimonio. En esa feliz unión, han logrado 3 hijos, ¡por ahora! Greiza del Valle y Greisse Cristina ambas bioanalistas y José Horacio que está en el periodo de pasantías para obtener el título de Ingeniero geólogo. Indicativo, de ser un buen padre de familia, disciplinado en el trabajo, con un gran concepto de familia y alta preocupación por la formación académica de sus descendientes. Don Bombillo nunca podrá decir lo mismo.

No hay un ápice de dudas, Horacio Ramón Quijada Rodríguez, es uno de los personajes que ha contribuido y contribuye a la difusión, promoción, fomento desarrollo del folclor margariteño y uno de los pioneros de la radiodifusión en la zona sur del estado Anzoátegui y aún cuando es víctima de una patraña inmoral por parte de Don Bombillo, que no sólo elude cancelarle sus prestaciones sociales, sino que se burla de la justicia e intenta cuando se pone en órbita todas las mañanas dictar cátedra de moralidad y decencia, es un profesional feliz y realizado. La imagen que proyecta Horacio son el reflejo de sus palabras, ojala la piltrafa de Don Bombillo pudiese decir lo mismo. Aquí nos conocemos todos. En estos humildes destellos reivindicamos su larga, limpia y dilatada trayectoria, con la firmes esperanza de que, cuando los eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro profuso, interesante y exuberante pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, que nació al calor de la industria petrolera, un 23 de febrero de 1933, lo puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. Al pícaro de Don Bombillo también, pero en las páginas negras. ¡Vale la pena!



lunes, noviembre 22, 2010

La escuela rotaria “Felipe Walker”

Cuando prosperan las escuelas, todo prospera
Martín Lutero (1483-1546)
Teólogo alemán que inició la reforma protestante.


Siempre es reconfortante, agradable y encantador regresar a la escuela. El pasado mes de octubre, tuve esa fascinante experiencia. Volví a la escuela dónde cursé todos mis estudios de primaria. Esa escuela fue fundada por el Rotary Club y, en principio llevó el nombre de Escuela Rotaria 430, luego pasó a ser Grupo Escolar Nacional Graduada “Felipe Walker”. Hoy, es La Unidad Educativa Felipe Walker. Está ubicada en mi barrio Pueblo Ajuro. En el momento de mi llegada, había fiesta con motivo del aniversario y, me llenó de satisfacción, en tan importante fecha, poder contribuir con el fortalecimiento de la biblioteca. Entregué una pequeña, pero significativa cantidad de libros, los cuales serán de gran utilidad a los docentes y estudiantes. Los comentarios huelgan y lo dejo a la interpretación benevolente de los que serán beneficiarios y beneficiarias. Mi mayor felicidad fue que hubo una gran receptividad y júbilo, porque según palabras de las autoridades del colegio, hacían bastante falta. Ese es un especial galardón (intangible) que llevó en el centro del corazón del corazón. No hay que ser importante, hay que ser útil y, en ese momento con el agradecimiento, me hicieron sentir útil y realizado como luchador social. Un momento de gran felicidad personal.

También tengo la inmensa satisfacción, que a los 54 años de fundada, mi querida escuela Felipe Walker, está en inmejorables manos. La directora Rosemy Ojeda, la subdirectora Milena Quijada (Quienes aparecen en la gráfica que acompaña esta crónica), el cuerpo docente, el personal administrativo y obrero, integran un equipo de trabajo impecable en sus delicadas tareas en beneficio de la comunidad estudiantil. En el momento cuando la directora, me llevó a conocer las instalaciones del plantel, las condiciones en que mantienen la infraestructura, las diferentes áreas, la unidad con los vecinos y hasta las limitaciones para el crecimiento que tienen, recordaba en silencio cuando leí, el magnifico libro del eximio maestro Luís Beltrán Prieto Figueroa, “El Maestro como Líder” dónde reflexionaba acerca de la importancia del maestro en el ámbito comunitario: Tiene que ser el líder en el sector y debe convertirse en bujía de la integración, compenetración y participación de los vecinos en todo lo concerniente al colegio. La comunidad educativa y la comunidad vecinal, tal como lo pensó el maestro prieto, están unidas en la inmensa tarea de la formación de los niños. Ese éxito, lo han logrado los maestros de la escuela Felipe Walker, ejercen ese liderazgo académico en mi barrio Pueblo Ajuro. ¡Albricias!

Hay fallas, necesidades y carencias. Es obvio. Empero, las instalaciones poseen un mantenimiento aceptable, gracias a la gestión de las autoridades y el cuerpo docente del plantel. Poseen 2 secciones de Educación Inicial, 24 secciones de educación primaria, 60 mini laptos para los niños de primer grado, 2 laptos piloto o de control – que manejan los maestros – 158 laptos para los escolares de segundo grado – programa “Canaima va a la casa” – 1 comedor que es atendido por 20 madres y padres procesadores, los cuales provienen de los vecinos, padres y representantes, quienes se rotan la responsabilidad y el pequeño incentivo que reciben por el trabajo. La matrícula es de 950 estudiantes y todos, absolutamente todos, tienen acceso al comedor y además poseen un salón de para música y una biblioteca. Una escuela integral y bien completa.

El cuerpo docente está compuesto por 33 docentes de aula, 7 especialistas para las áreas de biblioteca, aula integrada (Niños con dificultad de aprendizaje), educación física y música. En esta última área, la escuela cuenta con una coral de voces blancas, integrada por 24 niños, dirigida por el Prof. Emmanuel Lanza y la valiosa colaboración de la educadora María Auxiliadora Lejet. El Dr. Gilberto Borges para hacer más formal, vistoso y presentable el uniforme, les regaló las corbatas. Esa coral cuando tiene presentaciones, cuenta con el apoyo de los músicos de la ciudad. Héctor Piña, José Gregorio Rojas, Guarapo Marín (h), José Trittón, Asdrúbal Carrillo, Pedro Marín y José Gregorio Marín, entre otros. Ellos colocan a disposición de la coral sus equipos, experiencia y orientación. Igualmente, la directiva del colegio, en el empeño de integrar a la comunidad a la escuela, está desarrollando el “Proyecto Educativo Integral Comunitario” el cual contempla entre otros, uno bien interesante “La lectura como fuente del conocimiento y la formación integral de la comunidad escolar y La Coral “Viajando por Latinoamérica”. En este último, ya se han presentado en toda la zona sur del estado, La UDO Puerto La Cruz y pronto estarán, si cuentan con recursos económicos, atendiendo invitaciones allende nuestras fronteras patrias. La escuela Felipe Walker se internacionalizará. En este momento ya cuentan con un parrandón navideños para alegrar la navidad en la escuela, el sector y dónde los requieran. ¡Vivan los niños de mi barrio!

Hay varias aspiraciones del presente equipo directivo y el cuerpo docente. Entre ellas podemos anotar: vigilancia permanente, la construcción de un salón de usos múltiples, un parque didáctico para preescolar, un local más adecuado para la cocina, lograr financiamiento para grabar un CD que deje testimonio del trabajo musical de la excelente coral, que los miembros de Rotary Club restauren o renueven el símbolo, el cual data desde la fecha de la fundación y muchas otras cosas más que podemos remediar entre todos, por eso me atrevo a lanzar una recomendación a titulo personal a los egresados: “no olvidemos nuestro segundo hogar”. Hay que volver a la escuela, ver sus necesidades y en la medida de las posibilidades ayudar a solventarlas. Es fácil. Una latica de pintura, una resma de papel, un libro para la biblioteca, un saquito de cemento, un árbol ornamental, un filtro de agua, vasos para los niños, artículos de limpieza y tantas cosas que, estoy seguro, no empobrecerán a los generosos que las aporten y muy por el contrario, les reconfortará el espíritu y les enriquecerá su don de buen ciudadano. Es una manera de demostrar con creces, el agradecimiento eterno que debemos tener con la institución, que contribuyó decisivamente con vuestra formación. Nunca olvidéis la sabia sentencia popular. Algo es algo, peor es nada. Hay que ayudar a prosperar a la escuela, para que prospere el barrio, la ciudad, el estado y el país. Dios, la patria y las nuevas generaciones os agradecerán.

En esa visita que hice a mi escuela Felipe Walker, volví a vivir mis tiempos infantiles, me reconforte espiritualmente y me encontré con una agradable sorpresa. Mi escuela está en excelentes manos, está integrada a la comunidad, tiene proyección local, regional, nacional y pronto la tendrá internacionalmente. Un síntoma de que está asegurado su presente y futuro. Mi escuela está prospera, seguirá prosperando, hace prosperar mi barrio y, esa maravillosa realidad, aparte de la diligente, amable y cordial atención que me dispensaron, el rico cafecito, la rica torta que me obsequiaron con gran cariño y la cual compartí con un niño, fue el mejor regalo que recibí al volver a la escuela. ¡Un momento feliz! ¡Valió la pena!

La Unidad Educativa Felipe Walker, forma parte del patrimonio educativo y el acervo cultural de la ciudad. Es una de las escuelas públicas más antiguas, posee un rico historial pedagógico, cultural, deportivo y comunitario que data desde que fue fundada bajo la dirección de la profesora Josefina de Figueroa la cual tuvo como secretaria a la señora Xiomara de Cazorla y, desde luego merece una atención especial, no sólo por parte de las autoridades competentes, sino también, de la élite ilustrada y los clubes de servicio que hacen vida en la comunidad. En otra oportunidad, escribí acerca de su historia, el porqué de su nombre y algunos otros intríngulis interesantes de su bello, maravilloso y admirable historial, por lo que creo importante, que nuestros eximios investigadores, cronistas e historiadores, cuando decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, la incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. Van 54 años de trayectoria. Un tiempo bastante respetable. Recordar es vivir. ¡Vale la pena!

domingo, noviembre 14, 2010

Personajes de mi pueblo: Luís Beltrán López

Los hábitos arraigados siguen de pie aun después
de haber desaparecido las necesidades que los formaron
Étienne Bonnot de Condillac (1715 – 1780)
Filósofo francés.


Hay personajes que parecieran pasar desapercibidos. Permanecen toda una vida en un sitio. Expenden delicias. No hacen ruido. Mantienen a lo largo del tiempo un comportamiento intachable. Son amigables, atentos, laboriosos, humildes y gente de paz. Desaparecen y, hay la creencia de que, nadie lo notará y menos extrañara. El caso de señor Luís Beltrán López, es emblemático. Estuvo cerca de 60 años vendiendo guarapo, como dice con su proverbial buen humor, en el concurrido paso peatonal de la esquina de la Librería Txiki y hoy, la gente cree que sigue allí porque continúan degustando sus deliciosas bolas de nieve y no es él, es un hijo que lo relevó. Nació en Santa María, estado Sucre el 30 de abril de 1931, no tuvo estudios formales, cumplió el servicio militar obligatorio en Maturín, tiempo que aprovechó, para aprender a leer y escribir. Una vez que recibió la baja, se vino al incipiente pueblo de El Tigre, dónde llegó en el año 1951, para quedarse. Un tígrense por adopción, que la gente recuerda, en su lugar de trabajo, con cariño y afecto. Es una leyenda viviente.

En al año 1953, al no lograr empleo y como la situación económica le era apremiante, incursionó en la venta de “Bola de Nieve”, para los tígrenses. “Raspao” para los caraqueños y “Cepillao” para los maracuchos. En todo caso la refrescante bebida, siempre tuvo 2 presentaciones. Una locha la dispensada en vaso pequeño y medio en vaso grande, eran los precios originales. Nuestro personaje, inició su actividad en el antiguo mercado de la avenida 5 y pasado unos meses, se ubicó en la esquina del edificio, dónde funciona desde hace unas cuantas lunas también, la Librería Txiki en la calle Bolívar c/c Miranda. En ese largo tiempo, que estuvo en la esquina, sólo fue molestado una vez por un alcalde atorrante, el cual por antojo, lo movió del sitio original un poquito más hacia la calle Miranda. No tenía excusas para retirarlo, atropellarlo o desaparecerlo, pero a fin de que no se fuera liso de sus desmanes, lo quitó de la esquina dónde tenía más de 50 años. Gracias a Dios, la clientela sabía que estaba allí y se mantuvo leal y consecuente. El orden de los factores no alteró el producto.

El señor Luís Beltrán López, desde hace año y medio, sufrió un Accidente Cerebro Vascular (ACV), y como está convaleciente, le pasó el testigo a su hijo Pablo, el cual mantiene la actividad en el mismo sitio, con la misma disciplina, eficiencia y diligencia. Una dinastía, pues. En esos casi 60 años que se mantuvo vendiendo guarapo, casó con la señora Ana Ramona Díaz, con la cual procreo 4 hijos, que le han dado la felicidad de disfrutar, por ahora, de 5 nietos. No goza de la pensión de vejez, pasa una situación económica crítica y se mueve, con mucha dificultad, tal como lo muestra la gráfica, con la ayuda de una andadera ortopédica la cual adquirió con sus propios y escasos recursos económicos. El trabajo dignifica, da para la manutención, medio vivir y una vez en el retiró, como en el caso del “bolenievero” de la esquina de la txiki, vegetar en medio de las más exigentes dificultades económicas y limitaciones para acceder a los servicios de salud y comprar los medicamentos. No todo en la vida es color de rosa.

Don Luís Beltrán, inició su actividad artesanal con un carrito de madera, que el mismo adecuó para la actividad, luego adquirió el actual confeccionado con metal. Un cepillo raspa hielo, hielo en panela, que antes adquiría en la Planta de Hielo, que funcionó al lado de la actual sede de la Policía Municipal y, ahora les suministra un distribuidor desde la planta de hielo del Tigrito, un pedazo de semicuero para tapar y medio mantener el hielo, los frascos con los guarapos dónde hay de sabor artificial: menta, piña, colita cuyas esencias de color compraba antes, en las farmacias y, ahora en las casa especializadas en repostería y los sabores naturales: tamarindo, guayaba, guanábana, coco, melón y naranja, los cuales prepara con frutas frescas, que adquiere de los pequeños productores y otras en el mercado. Tampoco le falta, unas botellas con agua y paños limpios para mantener limpio, aseado y en condiciones higiénicas el móvil que le sirve de armario para poder trabajar. Era cuidadoso en mantener un ambiente decente, adecuado y atractivo a la clientela. Un dato curioso para los que sacan las estadísticas de la salvaje devaluación del bolívar. Hoy el vaso pequeño vale Bs. 3 mil y el grande Bs. 5 mil. Hay que sacar la cuenta bien. No hay que olvidar, que con la reconversión a la moneda le quitaron 3 ceros a las cifras y verán que a pesar de todos esos maquillajes monetarios la devaluación no se detiene y obtiene índices pavorosos. Saque bien los números. Es un botoncito de muestra.

El señor Luís Beltrán López, formó parte del paisaje urbano de la ciudad por más de cincuenta años. Nos deleitó con sus ricas y deliciosas bebidas refrescantes a las pasadas y presentes generaciones, las cuales en los últimos años, aderezaba con la agradable y dulce leche condensada y hoy, por su convalecencia, no está en la esquina de costumbre, pero hay que reconocerle que tuvo una disciplina férrea, un orden estricto y una voluntad de acero para mantener una actividad laboral informal por espacio de casi 60 años. La gente lo recuerda con cariño. Muchos de los que hoy son profesionales, técnicos, empresarios, trabajadores o ciudadanos en el gobierno que pueden ayudarlo, en más de una oportunidad, cuando pasaron por la esquina de la Txiki acalorados, degustaron con fruición, alguna vez una sabrosa, jugosa y refrescante “Bola de Nieve”. No se hagan los locos.

Las necesidades, que aun persisten, dieron pie a la actividad de vender guarapo en el señor Luís Beltrán, lo cual se convirtió en un hábito, que se mantiene como una agradable tradición. Ese trabajo se inicia al despuntar el alba hasta que el astro rey da paso a la luz de la luna. Fueron, repito, cerca de 60 años y, ahora retirado por razones de salud y la edad, necesita de la solidaridad y la ayuda de las almas generosas y los entes oficiales. Estoy persuadido de que a través de nuestros consecuentes lectores, muchos se enterarán de su precaria situación económica y querrán visitarlo, ayudarlo y socorrerlo. En ese sentido los oriento, para que no se pierdan. Está domiciliado en la calle Primero de Mayo, en todo enfrente dónde empieza la calle 19 de abril, en Pueblo Ajuro. Uno nunca sabe. Gente de buen corazón y generosa abundan. El “bolenievero” de la esquina de la librería Txiki, os agradecerá. Hagan el bien sin ver a quien.

Este vendedor informal, la familia, los personajes, la actividad que realizó y los sitios que mencionamos en estos humildes destellos, forman parte de nuestras historias urbanas y de nuestras tradiciones y, bien harían nuestros eximios investigadores, historiadores y cronistas, en tomarlos en cuenta, a la hora que decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933 y los puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



lunes, noviembre 08, 2010

Personajes de mi pueblo: Jesús Rafael “Reyito” Belisario

La música es el verdadero lenguaje universal
Karl Maria Friedrich Ernst von Weber (1786-1826)
Compositor romántico y director de ópera alemán.


En el mundo hay muchos amantes de la música romántica. El gusto por ese género musical, no es cuestión de edad, más bien es una sensibilidad especial que poseen algunos y, que son conocidos con o sin razón con el calificativo de bohemios. Esos sentimentales ven interpretadas sus ilusiones, ensueños, amores y guayabos en la letra y música de esas bellas melodías. Uno de los grupos más exitosos del célebre bolero lento, fueron el popular, prestigioso y glorioso trío “Los Panchos” Las interpretaciones acompañadas de la magistral ejecución de las guitarras, la clave, las maracas y el bongo los convirtieron en los mejores del mundo y leyendas vivientes. En el presente y, creemos que por muchos años más, aún cuando están desaparecidos físicamente, perdurarán y continuarán sembrados en el corazón del público apasionado por la música romántica. Eso no lo discute nadie.

Los Panchos, cuando se habla de vocalistas y músicos de ese género musical, son la referencia obligada. En la ciudad, existen algunos músicos que con la ejecución de la guitarra y las interpretaciones del prolijo manojo musical de Los Panchos, deleitan a los amantes de esos boleros. Jesús Rafael “Reyito” Belisario, es uno de ellos. La vocación por la música lo llevó, muy joven, a formar parte del coro de la Iglesia San Antonio en la cual fue monaguillo y, aprendió a tocar la guitarra, gracias a las enseñanzas y orientaciones del Padre Jesús Nogueiro. Esa condición católica, lo lleva a confesar que tuvo 2 padres. El biológico Jesús Rafael Reyes Rios del cual heredó el apodo de “Reyito” – No “rayito” como lo llaman erradamente algunos amigos – y quien lo crió junto a su madre Rosa María Belisario al lado de sus hermanos el señor Norberto Sánchez. Es el tercero de 9 hermanos cuyos nombres recita de memoria. José Rafael, Iris María, Cesar Ramón, Alberto José, Nolberto, Rosa, Celestino y Mildred. “Reyito” es parrandero de nacimiento. Vino al mundo el día de navidad en el año 1952.

“Reyito”, es ebanista y carpintero de profesión y músico por vocación. Estudio la primaria en la escuela José Silverio González y la secundaria en, la para entonces, Escuela Artesanal Urbana El Tigre, hoy Liceo Juan Pablo Rojas Paúl. El ejercicio de su profesión, la alternó siempre trabajando con grupos musicales. En Caracas formó parte de un grupo español que existió en Chacao, desempeñándose como bajista. Integró un grupo patrocinado por el extinto Banco Unión. En la Guaira estuvo bajó la égida del excelso pianista Carlos Vera, que tenía un contrato fijo, para tocar en un club de Caraballeda y luego debutó en la Tasca “Los Curracos” que trabajaba noche y día frente al Nuevo Circo. Fueron largos años de vida artística en la capital y el litoral. En ese tiempo, atendió una oferta de empleo en Ciudad Guayana y, a través de un amigo, se enroló en la banda de la Infantería de Selva bis Sucre 54 y al año, pasó a formar parte de la orquesta “Merey Son” dónde laboró por espacio de 5 años de dónde egresó para regresar a su patria chica ya que su padre falleció y tenía que estar cerca de la familia. El buen hijo vuelve a casa.

Una vez en la ciudad, “Reyito”, quien actualmente está soltero, pero tiene 3 hijos de su primer matrimonio: María, Marianela y Jesús, trabajó con Rey Rodríguez, el Nuevo Clan de Ángel Rodríguez, Desmond Cole, con el grupo de Eliseo Gómez, con Simeón Julien y muchos otros grupos y orquestas, hasta que lo agarró la vida bohemia y se dedicó como solista a cantar y tocar con su infaltable guitarra música romántica a individualidades y parejas que son amantes de los boleros de Los Panchos y otros tríos de reconocida fama como “El San Juan”, “Los 3 Diamante” “Los Duendes” “Los Tres Reyes” “Venezuela” “Calavera” y los de la ciudad “Trío Bahía” del extinto Jesús “Chuito” Almeida y el que está dando la hora “Los majestuosos de Sir Augusto Ramírez. En esa vida mundana “Reyito”, no tiene trabajo fijo, grupo musical que lo cobije, pero continúa su camino como músico popular y recorre las calles de la ciudad sin rumbo fijo. Un hombre humilde, que aspira la atención oficial que le devuelva a la vida útil, para seguir entonando el lenguaje universal. Nunca es tarde.

La suerte no lo acompañó en su último toque. El chino Henry “Chichi” Yeoshen Moreno – el hermano del loco Douglas – le regaló una guitarra con la cual se defendía, pero no agarró en consejo del poeta Aquiles Ojeda, se descuidó con los malandros y llegando a su casa un par de sujetos, le colocaron 2 revólveres en el la cabeza “La guitarra o la vida”, le dijeron. Obvio. Entregó la guitarra, salvó la vida y esa feliz circunstancia, le permite contar sus cuitas y, rogar a alguna alma generosa o institución gubernamental, que mientras llega una política de atención integral para los músicos populares, le donen una guitarra. Es el arma que tiene para matar sus tigritos y, lograr por que no decirlo, los traguitos. No olvidéis: Sapo sin agua no canta y “Reyito” no sabe lo que es un ratón. Los mata bien muertos desde que abre los ojos en la mañana. ¡Salud!

Jesús Rafael “Reyito” Belisario, es un personaje de la ciudad, que con su intensa actividad como músico popular, contribuye con el desarrollo de la historia musical de la ciudad y forma parte de nuestras leyendas urbanas. “Reyito”, los personajes y grupos que mencionamos en estos destellos, forman parte de las más bellas páginas de nuestro pasado y presente histórico musical y nosotros los referimos con la firme esperanza de que, cuando nuestros eximios investigadores, historiadores y cronistas, decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, los puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



domingo, octubre 31, 2010

El Billar Las 15 Letras

El pasado es un cubo lleno de cenizas
Carl Sandburg (1878-1967)
Poeta e historiador norteamericano.


Hay calles que por su ubicación estratégica son muy transitadas, recorridas y concurridas. Es el caso de la calle Miranda, en la cual la frecuencia de los visitantes y transeúntes se acrecentó, cuando el mercado municipal, fue mudado desde la calle Guevara Rojas, hasta su actual edificación. En medio del trayecto de esa céntrica calle, que une la calle Bolívar con nuestro vetusto mercado, estaba enclavado el popular y muy visitado “Billar las 15 letras” el cual era atendido por el señor Omar José Rojas Vargas, quien solamente ofrecía a la clientela la espumosa bien fría, los juegos de billar, pool y una excelente, atenta y diligente atención. Fue un sencillo parador peatonal que funcionó, en pleno corazón urbano por espacio de unos 58 años y, que el impulso de la modernidad, convirtió en cenizas y borró de nuestro paisaje citadino. El paso del tiempo es implacable.

Ese desaparecido billar y pool tuvo su génesis cuando en el año 1947, llegaron al naciente pueblo de El Tigre, provenientes de Aragua de Barcelona, don Apolinar Rojas y su hijo mayor Omar José Rojas Vargas. El señor venía invitado por un hermano de nombre Otilio González. Este familiar que le sirvió de anfitrión, era para ese momento un modesto comerciante, que estaba ubicado en la calle Miranda. Era una zona que prometía en el futuro un gran auge comercial. El mercado municipal para ese entonces funcionaba en la avenida 5 y ni soñaban, con construir uno nuevo y mucho menos mudarlo para la calle Guevara Rojas, pues así pasó y llegó el mercado a la calle Guevara Rojas. Esa edificación, una vez que fue desocupada, fue vendida por la municipalidad a don Vicente Zamora que instaló un Pilón y, luego le fue expropiada, para dar paso al Mercado Turístico. Esa es otra historia.

Don Apolinar Rojas, en las primeras del cambio, ayudaba a su hermano Otilio González en el negocio y éste para que fuese independizándose, le vendió a precio solidario, un terreno de su propiedad, cuya ubicación era la esquina de la calle Sucre con Miranda. En ese predio rústico para el momento, don Apolinar, primero construyó su casa de familia, dejando espacio para un futuro local comercial en la esquina, el cual edificó para montar la bodega “Las 15 Letras”. En el año 1951, había logrado cierta estabilidad y ya había traído a su esposa María Vargas y la prole. Pedro (El fraterno Pejas) Carlos, Rafael, Raquel, Maritza, Lourdes y Wilfredo, súbita y lamentablemente fallece. La familia tenía que sobrevivir y como la bodega era contigua a la vivienda, por espacio de 7 años, fue atendida por el grupo familiar y en el año 1958, su hijo mayor, Omar José Rojas Vargas, la convirtió en el billar y pool, una vez que compró por Bs. 1.000,oo a Juan Aray una mesa de billar y a Enrique Pérez una de pool por Bs. 1.500,oo montos que para ese momento eran una fortuna. En esa incesante actividad de atender las 15 Letras, se mantuvo por espacio de 40 años y, siempre contó con una consecuente clientela, la cual provenía regularmente, de los transeúntes. En el año 2002, el negocio se hizo inviable, por lo que decidió cerrar su puertas, la propiedad fue vendida por la sucesión familiar y, esas cimentaciones fueron demolidas, dando paso a un moderno edificio de 2 pisos, el cual en su planta baja, alberga las súper tiendas “El Rey de la Moda, C.A” en la esquina y, en la parte trasera, dónde existió la residencia familiar, la “Quanti” Las 15 Letras pasaron a formar parte de las cenizas que llenan el cubo del pasado histórico de la ciudad.

Omar José Rojas Vargas, a la par de atender el Billar las 15 Letras, también se desempeñó como chancero en varias compañías de servicio petrolero y prensista en el diario Antorcha y recuerda una anécdota interesante. En el año 1947, cuando tenía 11 años (Nació el 18-03-1936) don Rómulo Gallegos, que recorría el país en campaña electoral, mientras intervenía en un mitin celebrado en la plazoleta de la Iglesia Virgen del Valle – ese era el sitio de encuentro del pequeño pueblo – hubo una explosión. La gente corrió despavorida, se dispersó y el acto concluyó abruptamente. Todos pensaban que se trataba de un atentado con bomba. Protegieron al candidato, lo llevaron a la casa del señor Rafael García, que vivía frente a la escuela del maestro Risquez, la cual estaba situada exactamente al lado de la familia Rojas. Omar salió, lo vio, lo saludó emocionado y quedó tan impresionado que dice tener la foto en la mente: Un alto e imponente hombre vestido de liquilique blanco, lo describe. La cuestión no pasó a mayores ya que, inmediatamente, se percataron de que a un vecino le había explotado un reverbero de los que se usaban para la época para alumbrar los hogares. Un incidente menor y un feliz encuentro que Omar conserva vivo en sus recuerdos. Tiene memoria gráfica.

Omar está casado con la señora Xiomara de cuya unión han venido al mundo 3 hijos: Antony, Xiomaris y Zorba y por los momentos tienen 1 nieto. En estos momentos está desempleado, cargando sobre sus hombros los rigores de la tercera edad y, con muchas limitaciones económicas. No cobra la pensión de vejez, porque nunca tuvo empleo estable que le permitieran cotizar y Las 15 Letras era un negocio familiar, que no era susceptible por ley de cancelar el Seguro Social Obligatorio. En síntesis, no tiene las cotizaciones de ley y aspira, que ante tantos anuncios del Presidente, el cual dice, repite y asegura que no hay necesidad de tenerlas, para acceder a la pensión, más temprano que tarde pueda superar las trabas burocráticas y logre cobrar esa pequeña cantidad de dinero, que le permita completar para adquirir las medicinas, que necesita comprar con regularidad para el tratamiento de un hijo con problemas de salud. Dios ilumine a los burócratas del socialismo del siglo 21 y se ocupen de su caso. En justicia le corresponde. Ellos tienen la sartén por el mango.

El Billar las 15 letras, que funcionó por más de 50 años en la esquina de la calle Miranda c/c Sucre, forma parte de nuestras historias urbanas y la familia Rojas Vargas que llegó para quedarse en el año 1947, ha contribuido con su trabajo, esfuerzo y dedicación al desarrollo de la ciudad, merece ser estimada y recordada con respeto, afecto y aprecio por las presentes y nuevas generaciones, porque en buena medida han dejado una huella indeleble en nuestro devenir histórico (El fraterno Pedro Emilio “PEJAS” Rojas Vargas es emblemático) Hoy, los recordamos en estos humildes destellos, con la firme aspiración de que, nuestros eximios investigadores, historiadores y cronistas, cuando decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, los puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!


lunes, octubre 25, 2010

Los zapateros remendones de la ciudad

Conseguirás la grandeza, cuando no seas arrogante
con el humilde, un humilde con el arrogante
Anthony de Mello (1931-1987)
Escritor y sacerdote jesuita.


En ciudad de México, los organilleros se acercan a los turistas, les deleitan con las melodías de sus cajas musicales y piden la colaboración expresando “Para que no se pierda la tradición” o lo que es lo mismo. Viven de esa actividad y sí, la gente no colabora, desaparecen. En los pueblos de Venezuela, por muchos años, la actividad de los zapateros remendones fue muy profusa. Los árabes, fueron pioneros en el oficio de la reparación de zapatos a domicilio. Eso dio pie a que los conociéramos o los nombráramos e identificáramos como los “zapateros remendones”. Estos personajes, recorrían las polvorientas calles del naciente pueblo, voceando la cantilena: Zapaterooo, Zapaterooo, Zapaterooo. Los clientes los llamaban, les mostraban los daños del calzado y fijaban el precio de mutuo acuerdo. ¡Zas! En un dos por tres, estaba listo y como nuevos los calzados. Una rutina que se popularizó convirtiéndose en tradición y que poco a poco se fue extinguiendo hasta desaparecer. El crecimiento y la modernidad, los atropelló y liquidó.

El crecimiento acelerado de El Tigre, la apertura de muchos locales dedicados exclusivamente a la actividad, fueron sacando de circulación a los “zapateros remendones” y hoy, los que mantienen el oficio, no se movilizan por las calles. Están ubicados en sitios estratégicos, dónde el paso de los transeúntes, es frecuente y permanente. En la ciudad, al decir de ellos mismos, quedan tres. El guayanés Amilcar Rafael Madrid que tiene 15 años en la esquina del antiguo Bowling frente a la Plaza Bolívar, el Trujillano José Santiago Durán Montilla el cual dice tener 35 años trabajando en el área, que está entre el otrora Cine Plaza y la Inspectoría del Trabajo y en la calle Miranda, pegado a la cerca del Mercado Municipal en un kiosco que él mismo acondicionó para tal fin, tiene 17 años, el árabe nativo de Siria, Samir Habib, el popular “Chino”. Los tres “zapateros remendones” informales, de la ciudad, que mantienen viva una parte de la tradición.

Los “zapateros remendones”, prestan un servicio express. La solución es inmediata. Nada se queda para más tarde o mañana. Todos los trabajos que realizan son de calidad, entregados y deben ser cancelados al instante. Los precios son solidarios. La suela entera oscila entre 100 y 120, media suela la mitad, tapitas 20, costura 40, tacón completo 40 y la pintura de los calzados 30. El material de trabajo lo adquieren de dos proveedores que también prestan el servicio en establecimientos formales. Zapatería y Materiales “Habib” ubicado en la avenida Francisco de Miranda en la esquina contigua a la estación de servicio Texaco y “La Clínica del Calzado” en la calle Girardot, frente a la antigua, popular y muy concurrida esquina, que fue por muchos años fue atendida por la afamada “Negra” Dámaso, dónde las espumosas bien frías se conseguían a tres lochas. Esa tradición, también se perdió, por efectos de la salvaje inflación.

Una silla, un bolso donde cargan la horma de hierro, el martillo, la pintura, las tachuelas, las tapitas, las suelas, el hilo, la pega y una botellita con agua, es el arsenal de trabajo de estos hombres que convierten sus sitios de trabajo en talleres móviles. Cuando llega un alcalde atorrante, atrabiliario, arrogante y despreciativo, que los persigue con la policía, amenaza y los conmina a la brava, para que se retiren de sus sitios de trabajo, se van por unos momentos y luego persisten. En esos momentos difíciles, prestan el servicio de manera clandestina y la tradición se mantiene. La resistencia civil, pacífica y silenciosa, los mantiene en sus puestos de trabajo. Estos “zapateros remendones”, con su humilde, pero digna actividad, le solucionan un grave problema a más de uno. El costo de los calzados anda por la estratósfera y unos usados, con una excelente reparación le alargan la vida útil y nos salvan de caer en las horcas caudinas de las ventas de calzados y, que decir de las damas. El caso de las tapitas es una calamidad. En el momento más inesperado ¡crac! se les cae una y, estos “zapateros remendones”, en plena vía, les solucionan el problema rápidamente y las angustias se minimizan y desaparecen. Gente útil a la mano de la gente.

La tradición de los “zapateros remendones”, aunque ahora no son ambulantes, pareciera no desaparecer porque algunos continúan en la calle, ahora en sitios fijos y accesibles a todos los vecinos, transeúntes y visitantes. Estos humildes trabajadores con su constancia, dedicación, empeño, destreza en la reparación de calzados, la útil y añeja actividad, la cual en principio, era exclusiva de los árabes, forman parte de nuestras historias urbanas y, como tradición ya forman parte de nuestro legajo histórico. Nosotros desde estos humildes destellos los recordamos, dignificamos, enaltecemos, exaltamos y colocamos en la palestra pública, con la sana intención de que, las autoridades puedan brindarle colaboración, apoyo, protección y dotación de créditos para la adquisición de material e insumos de trabajo para, como dicen los mexicanos, con sus organilleros, no se pierda la tradición. Los “zapateros remendones” son útiles y necesarios. Más de un arrogante, sifrino y fantoche ha tenido que morir solicitando los servicios de estos humildes trabajadores. La necesidad los obliga.

Albergamos, también la firme esperanza de que, cuando nuestros eximios investigadores, historiadores y cronistas, decidan escribir la verdadera y autentica historia del pueblo de El Tigre, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, los tomen en cuenta y busquen incluirlos en el disco duro de la memoria histórica de la ciudad, para que la desaparecer, como todo indica, se recuerden que existieron y formaron parte de los bellos pasajes de nuestras historias urbanas. ¡Vale la pena! Zapaterooo, zapaterooo, zapaterooo.



lunes, octubre 18, 2010

Los primeros bodegueros de la ciudad

Todo comienzo tiene su encanto
Johann Wolfgang Van Goethe (1749-1832)
Poeta, novelista y dramaturgo alemán


La primera expansión urbana del pueblo de El Tigre, desde el Casco Viejo, fue hacía el extremo sur. Ese crecimiento dio nacimiento a la calle Florida, la cual con el tiempo, se convirtió en el límite entre el Casco Viejo con el nuevo y primer sector, conocido en principio como Barrio Ajuro (ahora Pueblo Ajuro). En aquel tiempo, el progresivo aumento del urbanismo, creaba demandas urgentes de productos alimenticios y de bienes para cubrir las necesidades básicas de la población. Es entonces cuando en el incipiente pueblo, que ya contaba en su lugar primigenio con la Casa del Pueblo de don Rafael García y las bodegas, La Chaparreña de don David Barrancas, Sotillo de Ramón Antonio Sotillo – el primer cariseño que cantó millón en El Tigre – La Florida de Ricardo Bermúdez, la de Julio Navarrete y Margarita Salazar, La Aragueña de Salvador La Paz, La Tacita de Plata del Sr. Alberto Rodríguez, la Mano de Oro, La Casa China, La Pastora de los hermanos Hernández Franco, la de Ramón Meza y Petra Meza, el mayor de víveres de Francisco Lira, que funcionó en la calle Ribas, dónde hoy está la bodega Rivas, Independencia de Carmen Santaella, la de Isidro Meza y Natividad Sotillo de Meza, entre otras, vieron nacer la competencia con la apertura de nuevas bodegas en el nuevo sector, que se formó a partir de la Calle Florida y, cuya punta de lanza era la casa Nueva York. El Tigre empezaba su lento crecimiento urbano.

En ese entonces abren sus puertas, para cubrir la demanda de esta nueva comunidad, en la calle Héctor Villegas la bodega de Antonio “Barón” Rodríguez, frente al primer mercado que funcionó en el pueblo. En la calle Nueva Esparta se ubicó Juan Benito Mejías, en la calle Independencia María Soto, en el callejón Heres las de Ramón Figueredo y la de Vinicio Almeida. En la esquina del bar exclusivo de cerveza Zulia “El Tropezón”, el cual al poco tiempo fue convertido en bodega por el señor Pablo Matute, quien antes ejerció la profesión de barbero y, luego dejó a cargo del negocio a su sobrino Cruz Correa el cual llegó de Santa Clara para ayudarlo. En las esquinas de la calle Nueva Esparta con La Florida, las bodegas de Vicente “Vicentico” González y Rigo Corona con “Mi Ranchito”, más adelante en Pueblo Ajuro adentro, se instalaron Pedro “El Indio” Carias, Vidal Matute, Jesús Reyes, Seferino Barreto, Eugenio “Janajana” López, Pablo “El Catire” Freites, Luís Morales con la bodega “El Diamante, Crisanto Tovar y Martina Salazar con la bodega “La Libertad, Germán “El gordo” Gamboa en la bodega “Luchando por la situación”, Miguel Jiménez que instaló su bodega “Dios da para todos” en el cruce de la carretera Negra La Flint con 5 de Julio, Ramona Mota dueña de la bodega La Mucureña, la bodega “El Almendrón” de doña Carmen de Martínez y el compaíto Miguel Tabata – bodega “La Unión – en la esquina de la calle Falcón c/c calle 5 Julio, la cual fue, por muchos años el sitio de encuentro por excelencia de lo fundadores del sector, porque además allí, Miguel tenía su taguarita, con los osos bien fríos, lindas anfitrionas, mesa de pool y billar, además de la sinfonola, que poseía en su discografía, el mejor repertorio de rancheras de la ciudad. La foto que acompaña está crónica es de Miguel Tabata, el cual a pesar de la edad, todavía ejerce la profesión de bodeguero, al lado de su hijo Gudelio. El que ha sido marinero cuando ve el mar suspira.

En la medida que crecía el barrio, fueron instalándose, Jesús Abreu propietario de la bodega La Preferida en la calle Nueva Esparta c/c 5 de Julio, Jesús Piñero fundador de la bodega El Imán en esquina de la calle Venezuela con 5 de Julio. Isabel Matute que regentó por unos años la bodega El Refugio, en la misma calle 5 de julio c/c calle Nueva Esparta. El Kiosco de Héctor Luís “Zampa bollo” Salazar en lo que hoy se conoce como la Gallera Arraíz y, que por muchos años poseyó el popular negro Ramón Arraíz, el cual falleció hace pocos meses en Valencia y la familia decidió vender las instalaciones a una empresa distribuidora de insumos agrícolas, la cual está procediendo a su demolición y construcción de una moderna edificación, con lo cual desaparecerá físicamente, buena parte de la historia de Pueblo Ajuro y el Barrio La Cruz, conocido inicialmente como Barrio Loco”, nombre que le acuño Juan Rafael “El Negro Bolívar” Hernández. Ese nuevo barrio arranca de la parte trasera del kiosco y la casa de familia de Ramón Arraíz y cuyas viviendas fue la de Miguel Antonio “El negro” Salazar y, más adelante la de Rafael “El Chivo” Salazar. La histórica esquina es el límite entre Pueblo Ajuro y el Barrio La Cruz. El que visitó “El Club Mogollón” del amigo Luís Alexis “El negro” Mogollón, conoce la zona.

El inicio del barrio Pueblo Ajuro tuvo su encanto. Era parte de la sabana abierta. Un peladero de chivo, como se dice coloquialmente, pero zona reservada de las petroleras. No había aceras, cloacas, teléfono, ni tendido eléctrico, calles sin asfaltar y la primera toma de agua – ilegal por cierto – provino de una tubería de aguas blancas propiedad de la Mene Grande Oil Company la cual llegaba primero, al sitio dónde la familia Gámez que había emigrado de Atapirire, construyeron sus viviendas, luego la tubería fue ampliada, por iniciativa de José María Lira Reyes, que consiguió los tubos, los conectores y las llaves de paso para, con la mano de obra de los fundadores del sector, acercarla a la parte trasera de la casa de Ramón Arraíz. Esa fue una solución para los primeros habitantes del barrio, hasta que llegó el acueducto. Esas carencias, penurias y necesidades, fueron sobrellevadas con gran dignidad por los primeros pobladores del barrio, que lograron con sus luchas y, eso fue uno de sus grandes encantos, superarlas todas. Hoy carecen de un modulo policial, la falta de drenajes y la reparación de sus calles y campos deportivos. La lucha continúa. Vendrán tiempos mejores y gobiernos que se ocupen. La esperanza nunca se ha perdido, ni se perderá.

El área geográfica de Pueblo Ajuro quedó reducida al cuadrante que forman por el norte la calle La Florida, por el sur la carretera Negra de la Flint, por el este la calle Brisas del Caris y por el oeste, otra vez, la carretera Negra de la Flint. Esta última vía arranca desde la entrada a Pariaguán, pasa por el borde oeste de La Charneca, el caso viejo, Pueblo Ajuro y, cruza a la izquierda, en la esquina dónde funcionó el Bar Mi Balconcito, ubicado en lo que fue, la zona de tolerancia conocida como “El Mosquero” y llega, después de bordear los sectores populares Villa Hermosa, las 4 vías, Oficina 1, Las Vegas y Las Delicias, hasta el cruce de VEA. Ese segmento de área geográfica es Pueblo Ajuro.

En el sitio dónde hoy, está la entrada suroeste del novísimo automercado Unicasa, se exhibía en un pedestal un antiquísimo vehículo, fragmentado por efectos de un pavoroso accidente vial, con una llamativa inscripción que decía: VEA, con lo cual las autoridades de transito, bajo la dictadura del dictador Marcos Evangelista Pérez Jiménez, alertaban a los conductores acerca del peligro de ese cruce, que antes formaba parte de la carretera a Soledad y ahora con el crecimiento de la ciudad, está ubicado en el área urbana. Esa chatarra o pieza de museo, fue la que dio el nombre a ese sector y, el cual fue retirada en el año 1987, por el Presidente Municipal Ing. Mauro Barrios, cumpliendo instrucciones del entonces gobernador del estado Otto Padrón Guevara. Esa masa de hierro retorcida, fue desaparecida. Un error, a mi humilde entender, ya que se perdió una parte de nuestro patrimonio histórico. El que no sabe es como el que no ve.

Las bodegas, también tenían sus encantos. Los chicos de la época, por cada bolívar que gastaban en esos expendio de víveres, los dueños, para atraerlos hasta sus establecimientos y aumentar sus ventas, eran recompensados con un granito, el cual iban depositando en un frasco debidamente identificado con su nombre y cuando completaban 20 granitos, tenían opción a un caramelo, un triquitraque, una galleta o cualquier otro artículo que gustaran, cuyo costo no excediera de medio (0,25 Cms.). Era una competencia leal y, que por supuesto, le hacía más llevadero el mandado a los chicos, que tenía que ir permanentemente, a hacer los mandados. Ahora, en esos negocios, no dan ni las gracias. Lo tomas o lo dejas, así de sencillo.

Estas evocaciones de los inicios de la ciudad, las bodegas, sus propietarios, los sitios aludidos y, las precisiones que hacemos, producto de nuestras rigurosas y muy serias investigaciones, las trasmitimos en estos humildes destellos de la memoria, para dejar testimonio escrito de nuestro bello, maravilloso y rico pasado y que puede ser en el futuro, un material valioso que podría, previa validación de estos hechos, lugares y personajes, por parte de los interesados, ser tomado en cuenta por nuestros eximios investigadores, historiadores y cronistas, cuando decidan escribir la verdadera y autentica historia del pueblo, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933 y, que los puedan incorporar al disco duro de la memoria histórica de la ciudad. ¡Vale la pena!



martes, octubre 12, 2010

Personajes de mi pueblo: Pedro Angulo

“Amar la vida a través del trabajo, es intimar
con el más recóndito secreto de la vida
Khalil Gibran (1833-1931)
Ensayista, novelista y poeta libanés.

Hay quienes aseguran, con sobrada razón, que quien llega a la ciudad de El Tigre, no se quiere ir. Hay un atractivo especial, imposible de describir, el cual invade a los visitantes atrapándoles con un lazo invisible e indescriptible y si comete, la gracia de aventurarse a pernoctar por unas semanas, se le convierten en meses, años y luego para toda la vida. En el caso de Pedro Segundo Angulo Laguna, el cual nació en Maracay, la ciudad jardín de Venezuela, el 17 de julio de 1952, se dio esa premisa. Estudio primaria en Villa de Cura en la escuela Leopoldo Tosta y cuando cursaba la secundaria en el liceo Alberto Smith, se inicio como reportero gráfico en el diario “El Aragueño” cuyos editores le extendieron el contrato de trabajo, cuando viajó a Caracas, para iniciar la carrera de derecho en la Universidad Central de Venezuela. Estudiar, luchar y trabajar, en este caso, para sobrevivir era la orden. La familia, para la época, tenía la troja altísima.

En sus tareas como reportero gráfico, en la corresponsalía del diario “El Aragueño”, conoció a don Antonio Briceño Amparan, que un buen día, lo invitó a realizar un trabajo especial para el diario “Antorcha”, lo hizo y todo salió perfecto. Un tío que vivía en El Tigre, vio el trabajo, lo buscó y lo invitó a esta bella ciudad, la cual nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933. Una vez aquí, le gustó el pueblo y su gente, conoció al periodista Alexis Caroles, que trabajaba para la alcaldía y varios diarios del estado Anzoátegui, quien lo contrató para que lo acompañara como reportero gráfico. Aceptó y se quedó. El tiempo que laboró al lado de Caroles, al cual considera su maestro, le permitió optimarse en el arte de la fotografía y, esa experiencia le facilitó, su ingreso a formar parte del plantel del diario “Antorcha” dónde ha permanecido ininterrumpidamente los últimos 23 años. Un tigrense por ¿Adherencia o naturalización? Hijo adoptivo, pues.

En esas más de 2 décadas, ha echado raíces tan profundas en El Tigre, que ni queriendo podría devolverse. Contrajo nupcias con una tigresa, la señora Belkis Eloisa Sulbarán y sus 2 hijas, Karet Nataly que estudia administración en el Politécnico José Antonio Anzoátegui y Astrid Saraet la cual cursa estudios de Comunicación Social, son hijas de esta ciudad y nunca han pensado en emigrar. Entonces, no hay dudas, es un hijo adoptivo, de esta pequeña urbe que lo atrapó para el resto de su vida. Ahora viaja periódicamente a Maracay, a pasar vacaciones y, cuando tiene algunos días de asueto, al lado de sus familiares y especialmente con su progenitora Estilita Josefina Laguna que perdió a su distinguido esposo Pedro José Angulo el año pasado. Ahora en Maracay y el estado Aragua es forastero. Las vueltas que da la vida.

En sus 23 años en el diario “Antorcha” ha tenido la oportunidad de acompañar como reportero gráfico a los periodistas Alexander Compiani, Pedro Emilio (PEJAS) Rojas Vargas, Luís La Roche Abreu, Alexis Caroles, Henry Tovar, Maura Guzmán, Sol Vargas, Jesús Farias, Sergio Ramírez Osío, Sara Vargas, José Hurtado, Juan Mirabal, Diliver Uzcategui, Julio Sandoval, Yitzi Urbina, Leandra Moreno, Juan Martínez, Ángel Camauta y actualmente hace magnifica llave con Ernesto Adrianza. También, ha tenido la satisfacción de recibir reconocimientos por su ardua y destacada labor, entre los que destacan, los que entrega la Guardia Nacional, varios premios municipales, regionales, los que otorga el Colegio Nacional de Periodistas seccional sur y los internos del propio diario. Una carrera reconocida y laureada. Dios premia la constancia y la dedicación.

En la oportunidad, que Pedro Segundo Angulo Laguna, llegó al diario Antorcha, las cámaras fotográficas utilizaban rollos de 400 assa y 36 exposiciones, había que revelar y copiar en blanco y negro. En el laboratorio, cuando las noticias se movían con gran intensidad, los reporteros gráficos, tenían que hacer colas, trabajar a todo tren, tener sumo cuidado de que no se les velaran los rollos y buscar que las fotografías fuesen óptima calidad, ya que los periodistas, eran muy exigentes con las gráficas con las cuales ilustrarían sus informaciones. En su periodo de aprendizaje y especialización, contó con la colaboración de sus colegas José Francisco Decán, Ramón “Moncho” Bejarano, Antonio “Tony” Moreno y la maestría, para perfeccionarse, estuvo a cargo nada más y nada menos que de los expertos Pedro Emilio (Pejas) Rojas Vargas y Luís La Roche Abreu. ¡Una pelusa! Exclamaría el cronista oficial de la ciudad don Gustavo Perdomo.

Los reporteros gráficos, siempre están en la mira de los cuerpos represivos del estado. Les dificultan el trabajo y muchas veces, los atropellan y destruyen su trabajo, en el empeño que siempre tienen los gobiernos, por intentar ocultar realidades. Empero, el profesionalismo, la inteligencia, la astucia y la obligación de cumplir su labor, lleva a estos acuciosos fotógrafos, a ingeniárselas y utilizar métodos poco ortodoxos y Pedro Angulo, se ha visto obligado a ensayarlos en varias oportunidades. Hace unos años, hubo una masacre en las Colonias Móviles del Dorado, era la noticia y había que dar el tubazo. El Ing. Manuel Briceño, abandonó por un día sus labores al frente de la administración del diario y movilizó en su propio vehículo al equipo reporteril de Antorcha, conformado por Alexis Compiani y Pedro Angulo. Llegaron a la morgue del hospital de Puerto Ordaz y el hermetismo impuesto por las autoridades era impenetrable. Pedro, se disfrazó de enfermero y accedió a la morgue. Encontró un espectáculo dantesco, se llenó de valor y logró unas gráficas espeluznantes, las reveló, colaboró con sus colegas de otros diarios y, el periódico publicó una toma panorámica y dejó para el archivo las más crudas y pavorosas. Fue el tubazo fotográfico del año y del cual se siente orgulloso. La audacia, cuando está bien justificada, hay que emplearla y rinde sus frutos. Las mejores gráficas del año.

Cubrir como reportero gráfico, las visitas de relevantes personalidades a esta región, es una tarea siempre atractiva, interesante y que deja un halo de gran satisfacción en estos reporteros gráficos, sobre todo en el caso de Pedro Angulo, que ama a la vida, a través de esos riesgosos, difíciles y atractivos trabajos. Tiene grabado en su memoria el grato recuerdo de haber cubierto para Antorcha, las visitas de los Presidentes de Argentina Néstor Kirchner y Brasil Luís Ignacio “Lula” Da Silva y los de Venezuela Jaime Lusinchi, Luís Herrera Campins, Carlos Andrés Pérez, Rafael Caldera y Hugo Rafael Chávez Frías, reportajes que ha hecho con gran profesionalismo, imparcialidad y excelencia. Los elogios, premios y comentarios favorables de sus colegas y periodistas con los cuales ha cumplido esas exigentes tareas, confirman la calidad de sus trabajos fotográficos y, la sapiencia que lo orienta para lograr los mejores ángulos. Esta última palabra, no tienen nada que ver con su apellido. Una cosa es en blanco y negro y otra con cámara digital y a full color.

Este personaje y los que mencionamos en estos humildes destellos, han escrito y graficado parte de la mejor historia de la ciudad y han enriquecido su acervo histórico. Nunca olvidéis que una gráfica dice más que mil palabras. Eso es indicativo de que la cronología fotográfica de Pedro Angulo, publicada en el diario Antorcha y estos destellos podrían ser una referencia a tomar en cuenta por nuestros eximios investigadores, historiadores y cronistas, cuando se decidan a escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad para incorporar estas historias urbanas y sus protagonistas al disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!




lunes, octubre 11, 2010

Personajes de mi pueblo: Florencio Antonio “Chencho” Bolívar Bolívar


El hombre no es el creador de las circunstancias,
más bien las circunstancias crean al hombre
Benjamín Disraeli (1804-1881)
Escritor británico.


Paisano del ex premier Octavio Lepage Barreto e hijo del matrimonio que formaron en Santa Rosa, Florencio Bolívar y Rosa Leticia Bolívar Maita, los cuales tuvieron 3 hijos más. Ramón, Teresa y María Auxiliadora. Florencio “Chencho” Bolívar, llegó El Tigre a los 14 años, cuando había concluido su primaria en la escuela Santa Teresa de la Parra de su pueblo natal. En esta ciudad, lo acogió una comadre de su progenitora, se inscribió en el Instituto de Comercio Alberto Carnevali, cursó hasta tercer año y se vio obligado a abandonar los estudios para incursionar en el mercado del trabajo, porque la cosa se puso dura y tenía que salir a ganarse la arepa. Eran los tiempos de la troja alta.

Ese largo periplo laboral, iniciado en la bomba de gasolina Unión de San José de Guanipa, la cual funcionó cerca de dónde está el Club Ritz, que para ese entonces pertenecía a la señora Mercedes Vda. de García y, a los 2 años pasó a la Estación de Servicio GAR, muy cerca del Duomo y frente del Transporte Águila del empresario Pablo Sánchez, de los hermanos Antonio y Eugenio García, dónde permaneció un año más. 3 años de operador de máquinas de gasolina – no le gusta la calificación de bombero – en esa actividad, en una feliz coincidencia de la vida, conoció al Dr. Antonio Caraballo, a la sazón dueño de la Farmacia Virgen de Valle en El Tigre el cual lo contrató como aprendiz y después de 11 años de actividad con él, egresó como auxiliar de farmacia y pasó a prestar servicios en la Farmacia Bolívar del Dr. Manuel Hernández García por espacio de 21 años y culminó su carrera con 10 años en el área farmacéutica de la empresa petrolera SPA. Esa circunstancia creó al hombre dedicado al área farmacéutica.

En ese tiempo, las cremas, pomadas, jarabes y muchas formulas médicas, había que prepararlas en el laboratorio de estos establecimientos dedicados a la comercialización de medicinas. En ese sentido, Florencio con la enseñanza, ilustración, guía y supervisión de los Dres. Antonio Caraballo y Manuel Hernández, se especializó en la materia, al extremo de que, aún cuando todas esos medicamentos vienen ya preparados, hay vecinos, relacionados y amigos que le solicitan la preparación de alguna de esas pócimas (sobre todo una que evita la despigmentación del cabello y la cual le encarga y paga en efectivo su vecino Miguel Galantón la cual usa para evitar se le vean las canas) porque las consideran más efectivas que las que provienen de los laboratorios especializados. El hombre continúa cómo aprendiz de brujo.

Florencio “Chencho” Bolívar, está felizmente casado con la señora Antonia Fajardo y todos sus 6 hijos son del matrimonio (Él jura y perjura que nunca tuvo segundos frentes) Eglys, Wilfredo, José Gregorio, Florencio, Sandra y Carlos quien lamentablemente falleció muy joven forman la descendencia directa y además posee 5 nietos, que le alegran la vida ahora que está casero, haciendo continúas y permanentes terapias, para superar un ACV que le inmovilizó algunas funciones motoras, pero que, gracias a Dios, le dejó su afilada lengua en condiciones óptimas, lo que le permite cortarle el traje a propios y extraños, así como también contar las anécdotas dónde destaca aquella cuando el Dr. Caraballo, lo llevó al bar “La Cabaña” que funcionó en la avenida Peñalver y se lo presentó al dueño que era Juan Ruperto. Mira, Juan te presento a mi asistente, éste con la amabilidad que lo caracterizaba, le dio la mano, escuchó su nombre y lo miró de arriba – abajo, lo detalló y se volteó hacía el doctor y le dijo Caraballo, “de dónde sacaste este sapo espaturrao”. Eran las salidas ingeniosas de Juan Ruperto que retrataba a la gente y lo comparaba con algún objeto parecido. Ellos, por mucho tiempo, luego de ese encontronazo y, aún cuando “Chencho” manifiesta que no el gusta carne e’ gallo, lograron mucha empatía, se entendieron muy bien y fueron grandes amigos. Algún secreto quedó de esa íntima amistad y como diría don Pedro Marrero Hernández. “De no ser así ¡Que vaina!”.

En sus tiempos de bohemio, Florencio “Chencho” Bolívar, fue asiduo visitante de de los expendios de licores que funcionaron en los locales de Armenia Hércules, Ana Veroes, Luisa May, Betty Morillo, María Quintana, Kristin Club de don Cristino Reyes, Vilda Ramos, Ramón Array, Domingo Centeno, Juan Benito Mejías, “El Tuerto” Esteban, María Guarito, el Bodegón de Luís Hernández y, en muchas ocasiones formaba parte de grupos, dónde destacaban los grandes lanzadores de la época, como fueron y son los que todavía viven, Luís Fernández, Alfredo Gamboa, Arturo Tineo, Henry “Nenerina” Hernández, Horacio Guzmán Requena, Alex Dorlemón, Jesús “Chuito” Almeida, Román José Lunar, Atillio Mazarri, Graciliano Cazorla, Agustín Blanco, Mauro Barrios, Luciano “Chano” Carreño, Alberto Barrios, José Antonio Arias Reyes, Rubén Medina, Ramón Barroso, Pablo Rodríguez, Aquiles Lugo, Cipriano Barroso, Dorsey Valentín “Chichi Boada, entre otros, con los cuales vivió grandes veladas. ¡Una pelusa!, diría don Gustavo Perdomo, cronista oficial de la ciudad.

En el tiempo en el cual Florencio “Chencho” Bolívar se desempeño como auxiliar de las Farmacias Virgen del Valle y Bolívar, también funcionaban en la ciudad, La San José del Dr. Placido Fermín, Del Pueblo del Dr. Oswaldo González y cuyos asistentes eran Hernán Zabala y el “Indio” Raúl, la San Miguel que funcionó frente al Edif. Arauca, La Margarita, Botica Nueva, La Central, Boconó, Plaza del Dr. Julio Marcano Berti, El Tigre de la Dra. Anabelys Barrios, Luz, Peñalver de la Dra. Yajaira Díaz, Santa Marta, Cadiz, Nueva, entre otras. La competencia, no era tan salvaje como ahora con las grandes franquicias y todas sobrevivían, con la clientela que provenía de los vecinos que tenían residencia en los sectores aledaños. Era la época bucólica del pueblo.

Este personaje, su distinguida familia, las farmacias, sus propietarios y otras figuras del pueblo que mencionamos en estos humildes destellos, fueron cada quien desde sus espacios de trabajo, forjadores del pueblo y forman parte de las más bellas páginas de nuestro maravilloso, abundante, copioso y exuberante pasado, el cual debe ser conocido, estudiado, investigado y profundizado por las presentes y futuras generaciones, para que tengan una idea exacta, de dónde venimos, dónde estamos y hacía dónde vamos y además, es nuestra aspiración, que los eximios historiadores, investigadores, escritores y cronistas cuando decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!