viernes, junio 10, 2011

Personajes de mi pueblo: Diocelina del Carmen “La Diosa” Fernández

No hay mejor aguijón que la necesidad
Homero (s.VIII a.C.)
Poeta griego.


Los negocios más famosos del pueblo son la otrora Casa del Pueblo en el Casco Viejo y El Luchador. Este último edificado estratégicamente en la primera expansión de la ciudad hacía el noreste. Es un añejo local, que aún sobrevive, con el mismo nombre a los fundadores, varios propietarios y arrendatarios venezolanos y extranjeros. Es tan simbólico que toda el área urbana de ese sector es archiconocida como “El Luchador” En esa zona, después que la primera línea de transporte extraurbana RC mudó su parada desde la calle Guevara Rojas, para la avenida España, todas las líneas de transporte de pasajeros, se ubicaron en ese céntrico sitio. En ese lugar, se construyó el primer terminal de pasajeros oficial del pueblo y, es la razón por la cual, a pesar de que esas instalaciones fueron mudadas a unas cómodas, bellas y modernas instalaciones, en la salida a Soledad, tal como estaba contemplado en el único Plan de Desarrollo Urbano Local, que posee la ciudad y que fue aprobado en el año 1989, cuando me correspondió presidir el Concejo Municipal, todos los vecinos que van a viajar, tienden a buscar los vehículos de transporte en esa populosa zona. La costumbre hace la ley.

Esa emblemática, bulliciosa y concurrida zona, que continúa siendo, lo que llamamos el centro, es recorrida por una gran cantidad de transeúntes, lo que la convierte en sitio propicio, para que trabajadores formales e informales, desarrollen todo tipo de actividad comercial y de servicio. En ese espacio, es normal encontrar vendedores de las más variadas mercancías, baratijas y, además, proliferan los buscadores de la vida. – No se puede negar que existen algunos malvivientes – En todo caso, aquí nos conocemos todos y, podemos identificar plena y rápidamente a quienes los anima alguna mala intención. La gran mayoría de los usuarios (as) de ese territorio urbano, es gente humilde, honesta y trabajadora. Nosotros destacamos, la parte buena de algunos personajes, los cuales por su apariencia, pareciera no ser de trato confiable, pero como el traje no hace el monje, no hay que rechazarlos o temerles a priori, porque son ciudadanos (as), que a pesar de sus fallas, vicios, desgracias e infortunios, cumplen una importante función en beneficio colectivo. Son facilitadores y orientadores de los que necesitan con urgencia ubicarse u obtener algún servicio con rapidez. Hacen el bien sin ver a quien y desde luego aspiran su propinita. No viven del aire.

El trabajo de la calle no es fácil, el peligro acecha, hay muchas tentaciones, los vicios hacen estragos. Hay de todo como en la viña del señor. Ese hostil escenario está hecho para hombres rudos y sí lo ejerce una dama, la cuestión se complica más, sin embargo, como la necesidad, tiene cara de perro, la gente se adapta a las circunstancias. Es el caso de Diocelina del Carmen Fernández, conocida popularmente en esos predios como “La Diosa” y la cual nació en Pueblo Ajuro, es hija de Jesús Mirabal y Carmen Ofelia Fernández. Ella estudió hasta tercer grado en la escuela “Felipe Walker”, se casó muy joven con Germán David Hernández, tuvo 3 hijos; Juan Carlos, Franklin José y Sirchendy, los cuales viven en Maracay y, una vez que fracasó la relación con su pareja, regresó a su patria chica, tiene como vivienda un rancho en Nueva República (Siempre pide ayuda buscando mejorar su humilde y endeble vivienda) y se dedicó a trabajar en la calle, exactamente en la zona de “El Luchador”. “La Diosa” ejerce el oficio que ella llama “cargadora” o sea atraer los pasajeros hasta los vehículos, cuyos conductores, les cancelan Bs. 5 por c/u. Una carga completa de pasajeros para Barcelona, Puerto La Cruz o Ciudad Bolívar, le reporta un ingreso de Bs. 20. El trabajito, lo cumple desde las 11 AM hasta las 7PM. Un trajín a tiempo completo, que no le permite ni siquiera almorzar en santa paz. El que tiene la troja alta, está obligado a hacer grandes sacrificios. Es el drama, que viven los más desfavorecidos económicamente en este país, dónde el gran rico y oligarca es el gobierno. Interésense por preguntar, cuanto le ingresó al tesoro público por concepto de la venta de petróleo, nada más. Hay seguridad que son más de 980 mil millones de dólares. ¡Una Pelusa!, diría el Cronista Oficial de la ciudad don Gustavo Perdomo.

“La Diosa” que siempre usa atuendo de caballeros, lleva permanentemente una gorrita y, como un malandro en una oportunidad en un intento de robo, le pegó un tiro, que le dejó severas secuelas en una pierna, quedó con dificultad para caminar y renquea, pero continúa su labor diaria para poder sobrevivir. No le queda otra. Un citadino que no la conozca o cualquier extraño, la confunde con un hombre o la ve como una “Marimacha”, como llaman coloquialmente a este tipo de mujeres con apariencia y comportamiento de hombre. Lo importante para ella es que, a pesar de esa discapacidad, se mueve en ese espacio urbano bastante hostil con agilidad, como pez en el agua y conoce la actividad perfectamente. “La Diosa” con esas habilidades, cumple la tarea con eficiencia y prontitud. Ella y sus colegas, hacen de facilitadores y orientadores de los viajeros. Los que busquen un carrito con urgencia para viajar, acérquese a la zona de “El Luchador, hablen con “La Diosa” y sé los consigue, más rápido que inmediatamente. Gente útil a su servicio. Nunca olvidéis. El trabajo dignifica.

Estos humildes personajes, que aguijoneados por la necesidad, se ven obligados a trabajar en la calle, tienen sus dolorosas historias, vivencias, carencias, desviaciones, pero también poseen una voluntad férrea, por sobrevivirle a la pobreza critica. Ellos en su accionar diario, llaman la atención de propios y extraños, además son muy populares, conocidos y forman parte de nuestro paisaje citadino. Algunos, gracias a Dios, los menos, ni los notan, los ignoran y hasta los tratan mal, haciendo gala de una gran pobreza de espíritu y de un profundo desprecio por sus semejantes. Nosotros, animados de la mejor buena fe y guardando el debido respeto por ellos y la dignidad humana, hacemos el esfuerzo por traerlos a estos destellos, con la firme disposición de ennoblecerlos, poner sus casos en conocimiento de las autoridades competentes, para que los ayuden y, con la firme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació el 23 de febrero de 1933, al calor del oro negro, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



sábado, junio 04, 2011

Personajes de mi pueblo: Eduardo García

Utiliza en la vida los talentos que poseas: el bosque estaría muy silencioso si sólo cantasen los pájaros que cantan mejor
Henry Van Dyke (1852 – 1933)
Clérigo y educador estadounidense.


En todos los pueblos y ciudades, existen los técnicos y especialistas que trabajan por su cuenta y poseen el talento, la profesionalidad, capacidad y experticia para reparar artefactos electrodomésticos, de todo tipo. Son la salvación para aquellos que no tienen la posibilidad económica para llevar a reparar sus equipos con problemas técnicos a talleres sofisticados y autorizados de una línea específica. Algunas veces, en esos servicios técnicos, como llaman pomposamente esos talleres, hay más ostentación y pompa, que especialización, la reparación sale más cara que la avería y al final, el resultado es el mismo y el alto precio que se cancela es por el lujo. Muchas marcas de equipos electrodomésticos, sólo poseen talleres especializados en la capital de la República y en la provincia quedamos desamparados con equipos averiados de marcas reconocidas mundialmente. Gracias a Dios, hay gente con talentos naturales en los pueblos, que suplen esas carencias. El talento no es patrimonio exclusivo de los que viven en las grandes ciudades.

El señor Eduardo García, nació en Ciudad Bolívar, estudio la primaria en el Grupo Escolar “Estado Mérida”, inició y no concluyó la secundaria en el Instituto de Comercio “Dalla Costa” y, como la situación económica lo atropellaba, se dedicó a buscar la vida e incursionó como cobrador de la empresa Vengas, luego como vendedor y cobrador de las famosas ollas y sartenes Rena Ware y, después en el mismo rol laboró, con la empresa estadounidense Singer, que fue fundada en el año 1851, por el señor Issac Merrit Singer con el abogado neoyorquino Edward S. Clark y la cual, hasta el año 1975, estuvo establecida en Venezuela con concesionarias y servicios técnicos, de manera oficial. Estaban haciendo mercado para sus productos. Lo hicieron y se marcharon. Cría fama y acuéstate a dormir.

El año 1975, cuando la empresa Singer, estaba en el proceso de cierre de sus operaciones en Venezuela, el señor Juan Ramón Rodríguez, que era el representante legal y oficial, para la región oriental, encargó a nuestro personaje, para que viniera desde la capital guayanesa, hasta El Tigre, y se ocupara de recuperar y finiquitar las cuentas en la zona. La oficina en la ciudad, estaba ubicada en la primera calle sur, edificio “El Rancho”, local 3, exactamente dónde hoy funciona la distribuidora exclusiva de motos Sport M&Z, C.A y adyacente a la edificación que fue la vivienda de la distinguida Profesora Natividad Cintrón, y que ahora sirve de sede, a la venta de equipos de sonido y audiovisuales Comercial K&K y, a la panadería y pastelería Venecia Rodríguez, FP, frente a la Plaza Martí, Este último negocio en sus espacios, sirve de claustro a la Real Epidemia de la Lengua, conformada por una élite ilustrada, cuyo testimonio lingüístico no tiene desperdicio. Es autentico, porque sólo trabajan con la lengua. Moriche, dixit. Al poco tiempo, Eduardo García, cumplió su tarea, quedó cesante, le gustó el pueblo, montó su propio taller y se nacionalizó tígrenses. Otro que llegó, se detuvo y no se fue.

La sabiduría popular nos enseña que el que anda con cojo, cojea. El señor Eduardo García, que trabajo, manipuló, reparó y armó maquinas domésticas de coser, al quedar desempleado, con sus conocimientos y talento, vio una fuente de trabajo y se inició en la reparación y mantenimiento de esos equipos que estaban en manos de muchos vecinos en la ciudad y ya no contarían con los talleres especializados de la empresa matriz Singer. Buscó, encontró y alquiló un local en el edificio América, en la zona del Luchador e instaló su taller. El tiempo le dio la razón. Miles de máquinas que había en la zona empezaron a necesitar ajuste, mantenimiento e instalación de nuevos tensores y piñones. Le salvó y alargó la vida a más de una máquina doméstica de coser y todavía se mantiene en la actividad, a pesar de que tiene 2 colegas más en la misma actividad, José Díaz que atiende el taller de su fallecido padre Juan Díaz en la quinta calle norte y Edgar Jiménez, que posee su taller en la 6ta. calle sur Nº 148, ambos, también excelentes técnicos, que menciona nuestro personaje y reconoce sin mezquindad, porque para el señor Eduardo García, el sol sale para todos. El talento no es exclusividad de nadie y hay que permitir que todos lo pongan al servicio de la gente. Dónde come uno, comen dos y tres y alcanza para más. El mezquino muere seco. Hay que ser solidario.

La Singer continúa la fabricación, distribución y venta de máquinas domésticas de coser. Obviamente más sofisticadas, modernas y con tecnología de punta. Esa evolución tecnológica, nos es óbice, para que el técnico Eduardo García y sus colegas, tengan el talento, la sabiduría, la sapiencia y la capacidad para irse actualizando en esas nuevas tecnologías, las descifren y las conozcan a la perfección, para continuar prestando un servicio técnico de calidad y garantizado. El que sabe lo más, sabe lo menos y los cambios, que se van presentando en el tiempo, para quienes viven día a día con esas máquinas, le parecen imperceptibles. La gran cantidad de clientes que poseen, la confiabilidad en su experticia y la garantía en sus trabajos, los convierten en referencias obligadas, a la hora del ajuste, mantenimiento o reparación de una máquina de coser doméstica en la ciudad y la zona sur. Los clientes no tienen que ir a Caracas, no pagan lujo, pagan lo justo y con garantía. A nuestras amas de casa que posen máquinas de cocer doméstica Singer, las salva el talento local.

Eduardo García es un guayanés sembrado en la ciudad, que además está casado con la señora Ondina Pérez y como buenos orientales tienen una familia prolija. 7 hijos: Héctor, Yamilet, Eduardo (+), Henry, Eneida, Milsa y Damelis, quienes les han dado la felicidad de tener, por ahora, 8 nietos. La máquina fabricadora de muchachos está suspendida, por ahora, la de nietos en plena ebullición y la de máquinas Singer continúa su desarrollo exponencial, crecimiento y alta producción. La empresa de fabricación Singer, desde el año 1975, no tiene oficinas, ni servicios técnicos directos en los pueblos y ciudades. Esa trasnacional coloca sus máquinas en mueblerías y establecimientos comerciales que son distribuidores exclusivos y estos personajes con su talento, conocimiento, sapiencia y experticia de alta calidad, complementan y garantizan una larga vida útil de esos equipos domésticos que abundan en las casas de familia y pequeños talleres artesanales de la ciudad. Lo más importante, es saber vivir honradamente, prestar un servicio de calidad y ellos lo hacen con mucha dedicación y empeño. Honor a quien honor merece.

Estos humildes trabajadores, que con su talento y sus habilidades técnicas, le resuelven los problemas cotidianos a muchos vecinos y vecinas de la ciudad, que son poseedores de esas sofisticadas máquinas de coser domésticas, las cuales adquieren sin la seguridad de luego conseguir servicios técnicos autorizados y, que ellos con sus talleres bien sencillos, les prestan el servicio a esos equipos que son fabricados ahora con tecnología de punta, merecen el reconocimiento de toda la comunidad y nosotros, los traemos a estos humildes destellos, con la firme aspiración de que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, del rico y prolijo pasado de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir su verdadera y autentica historia, los puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. Ellos con su talento brillan con luz propia. ¡Vale la pena!



viernes, mayo 27, 2011

Personajes de mi pueblo: Anécdotas

La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre
Ernest Hemingway (1899 – 1961)
Escritor estadounidense.


Una pequeña confusión En una oportunidad el distinguido profesor José Antonio Arias Reyes, compartía en el restaurante campestre Aguamiel, un suculento almuerzo y unos finos escoceses, con sus dilectos amigos Pedro Rosales, Martín Márquez W., Lenin Chacín, Cipriano Barroso, Henry “Nenerina” Hernández, Gustavo Solé, don Heberto “Panchoreto” Amarista, Jesús “Chuito” Almeida y el prospero empresario Pablo “Caraquita” Hernández Lezama, quien monto tienda aparte, emigró a Maracay, está “Buchón”, todas las operaciones financieras las maneja en dólares y se olvido de estos lugares rupestres. Transcurridas unas horas, llegaron también a almorzar el celebérrimo radiodifusor, José Luís Tineo López y su hijo “Junior” Tineo Andarcia, saludaron y ante la insistencia de los presentes, se incorporaron al convite, que ya estaba bien avanzado. ¡Bienvenidos y mosca con la cuenta! José Luís Tineo, pasado un buen rato, al ver que la cuenta iba más larga que pico e’ garza, discretamente, le solicitó a “Junior”, que le hiciera un cheque de pago al profesor Arias Reyes, pensaba que el hombre andaba corto y que con esa mesada completaría su cuota al momento de cancelar, cuando dividieran el monto de la factura entre los comensales, la parte que le tocaría. ¡Ipso facto!, “Junior” fue al vehículo y regresó con el cheque elaborado, José Luís lo firmó y lo entregó al Prof. Arias Reyes, quien inmediatamente, reaccionó diciendo: este cheque estaba mal hecho. ¡Pamplinas! todos se vieron la cara, ligeramente sorprendidos ¿Y ahora que pasó? ¿Junior no sabe hacer un cheque? Se preguntaban intrigados. Not comments, dijo un inglés. “Junior” Tineo, preocupado volvió a tomar el cheque, lo leyó cuidadosamente y le preguntó ¿Qué tiene malo profesor? El nombre, le respondió presuroso el Prof. Arias Reyes. “Junior”, muy seguro de lo que había escrito, dice: su nombre está bien escrito, no veo ningún error. Ok. está bien, pero es que el cheque tienes que hacerlo a nombre del Prof. Omar Zacarías. ¡Ah! un momento, interviene don José Luís Tineo, con el debido respeto, pero el Prof. Omar Zacarías no trabaja en la emisora, el que trabaja es usted y el cheque en primera instancia debe salir a su nombre a menos que usted autorice hacerlo a otro nombre y como “Junior” conoce las reglas, hizo lo correcto. Los presentes, no salían del asombro al ver la cordial controversia, hasta que el Prof. Arias Reyes les aclaro la confusión. Mira, José Luís, déjate de vainas, tú sabes que el Prof. Omar Zacarías es mí proveedor etílico, más seguro y confiable y el monto de ese cheque está comprometido con él. ¡Ah! ok, le dijo José Luís. Todos rieron de buena gana y “Junior”, atendiendo la seña de su padre, fue de nuevo al vehículo y le elaboró un nuevo cheque a nombre del Prof. Omar Zacarías. No indaguen más. A buenos entendedores pocas palabras. Gato al fin Arnaldo “El Gato” La Rosa, los Dres. Héctor Osorio, José Horacio Guzmán Requena y Luís Aníbal Osorio, los señores Alberto Perdomo, Pablo Rodríguez, Alex Dorlemón, Ramón Barroso, Aldemaro Rojas y Edgar Mata, estaban un sábado en la tarde, disfrutando de unos escoceses, en la placita del monumento de cemento, que está ubicado en la entrada norte de la ciudad y la cual también, está al frente de la licorería B y B, del señor Vicente Figara. ¡Sorpresivamente! se detuvo un vehículo con varias personas a bordo, saludaron cordialmente y solicitan que ¡Por favor! les indiquen la vía que conduce a Pariaguán. El “Gato” La Rosa, diligentemente los atendió y les señaló el desvió y la carretera que los llevaría derechito a la tierra soñada. Reynaldo Armas, dixit. El conductor del vehículo, hace otra pregunta ¿Y cuanto falta para llegar hasta Pariaguán? “El Gato” La Rosa, con su proverbial buen humor le responde. Amigo creo que una botella de whisky. El hombre sorprendido le aclara. No, no, no señor, no me entendió ¿Cuánto tiempo falta para llegar a Pariaguán? porque después seguimos a Mapire ¡Ay amigo!, vuelve a responder “El Gato” La Rosa” yo me echo una botella de whisky de aquí a Pariaguán y de Pariaguán a Mapire, hay que comprar dos de ida y dos para regresar, porque eso queda ¡Más lejos que el carajo! Ok señor, no se preocupe, yo cargo una caja, le respondió, blandeo una botella de whisky y arrancó. Eran tiempos de bonanza económica, pacíficos, de gente sencilla y tolerante y, esas salidas jocosas, eran aceptadas, celebradas y no pasaban a mayores. Hoy, esos juegos pueden costar mínimo unos 15 balazos, “Pa’ que sea serio”, diría un malandro. En todo caso, el grupo de amigo se sintió satisfecho de haber cumplido con indicarles a los viajeros el camino correcto. ¡Una pelusa! Dijo el Cronista Oficial, don Gustavo Perdomo, que también estaba presente, disfrutó el gracioso episodio y exclamó. ¡Gato al fin! por cómico, de vainita, no se metió en tremendo paquete. Los personajes que mencionamos en este destello, unos vivos y otros lamentablemente desaparecidos físicamente, todos grandes amigos, fueron y son hombres emprendedores, útiles y luchadores sociales, que cada uno en su respectiva disciplina, actividad profesional y productiva, contribuyeron y contribuyen con el crecimiento, consolidación, desarrollo y prosperidad de esta comunidad, además fueron y son gente buena, alegre y creo merecen, que cuando nuestros eximios historiadores, cronistas e investigadores del prolijo pasado de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir su verdadera y autentica historia, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. Hay que fortalecer la memoria colectiva. ¡Vale la pena!


Arnaldo "El Gato" La Rosa


Prof. José Antonio Arias Reyes

domingo, mayo 22, 2011

El Hotel del Orinoco

Evoluciones progresivas que crecen cada vez más, son la materia de la historia
Friedrich Leopold von Hardenberg “Novalis” (1772 – 1801)
Poeta alemán.


El año 1951, el italiano Leone Hermano, proveniente de un pueblo ubicado en la región de Abruzzos, provincia de Pescara, conocido como Penne, quien era albañil-constructor, llegó y se residenció en el incipiente pueblo de El Tigre. En la búsqueda de estabilidad económica, adquirió un amplio terreno, en lo que hoy se conoce como la zona del luchador, instaló una fábrica de bloques combinada con la venta de materiales conexos (cemento, arena, piedra, granza, etc.), luego en el espacio que daba a la avenida en proyecto – posteriormente la avenida España – inicio la construcción de una pequeña posada de 5 habitaciones, una vez que las concluyó, le colocó el nombre del río padre, el majestuoso Orinoco y las colocó al servicio de los viajeros que llegaban al pueblo y se les hacía muy difícil encontrar hospedaje. El lugar, pronto se convirtió, en el sitio dónde preferentemente llegaban y llegan la mayoría de los agentes viajantes, que pernoctan en la ciudad. Un poco de memoria contra el olvido.

En ese tiempo, logró venir al pueblo su paisano Pietro Di Zio, que provenía de la provincia de Montebello di Bertona, de la misma región de Abruzzo, el cual había llegado al país en el año 1949 y se había dedicado en Caracas y Táchira a la recolección de café. No olvidemos que nuestra economía por muchos años se sustento en la producción y exportación del café. Era un trabajo duro, arduo y de sol a sol, pero alcanzaba para el sustento de la familia y dejaba algún dividendo para el ahorro. Leone Hermano, que por esos días, había pegado un cuadro único con 6, estaba muy interesado en regresar a su tierra ya que, se había consolidado económicamente, producto de su trabajo y la ayudita del premio. Entonces, le ofreció en venta el terreno, la pequeña posada y los proyectos de ampliación a su paisano Pietro, quien los adquirió con los pocos ahorros que traía e inmediatamente procedió a ampliar, consolidar y convertir la posada en un hotel en toda la extensión de la palabra. En el año 1954, en el área dónde funcionó por muchos años, el famoso y concurrido Toddy Room, quedó levantado, edificado y formalmente inaugurado, El Hotel del Orinoco. Hay que fortalecer la memoria colectiva.

El Hotel del Orinoco fue el primero que se construyó y funcionó, en la avenida España, en el sector que luego se conoció y se conoce como “El Luchador”. Estas cómodas instalaciones, se convirtieron en el hospedaje por excelencia de los agentes viajantes, viajeros y vendedores foráneos, que pernoctaban y pernoctan en el pueblo. El Tigre, posee una ubicación privilegiada. Está en una encrucijada bien estratégica para los agentes viajantes que desde el centro del país vienen en representación de empresas nacionales y extranjeras fabricantes y representantes de productos de consumo masivo a laborar en la región de Guayana, Monagas, parte de Guarico y las zonas sur, centro y norte del estado Anzoátegui, dónde todo le queda relativamente cerca. Con el paso del tiempo, el desarrollo del pueblo y la creciente demanda, que no se detenía, fue campo propicio para la aparición de otros hoteles de las mismas características, como son los conocidos Arichuna, Tamanaco, Primero de Mayo, Caribe y Panamerican en la avenida 5, todos muy cercanos al punto de referencia por excelencia de la ciudad que es “El Luchador”. Hay que hurgar y tantear nuestro pasado para conocer la historia.

El señor Pietro Di Zio, al poco tiempo de tener funcionado el Hotel del Orinoco y estando debidamente instalado, trajo al pueblo a su distinguida esposa Antonieta Iannacci, con la cual tuvo 2 hijos. Roberto y Ana. Roberto se dedicó al hotel y Ana se graduó como educadora y ejerce la profesión en la zona norte del estado. Al desaparecer físicamente los padres, Roberto, asumió las riendas del hotel, lo ha ido mejorando, ampliando y modernizando, al extremo que hoy cuenta con amplias y cómodas habitaciones, todas con aire acondicionado, televisión por cable y para mayor comodidad de los clientes, un amplio estacionamiento para vehículos de paseo y carga. La excelente ubicación y las condiciones óptimas de sus instalaciones, le garantizan una nutrida, leal y consecuente clientela. Está preferencia se mantiene, desde la época cuando el hotel se inició y las tarifas eran de Bs. 3, en las habitaciones de la primera planta, Bs. 2 en la planta baja y las cuales sólo contaban con ventiladores. La evolución del hotel Orinoco, que tenía como primeros vecinos, al desaparecido bar con cancha de bolas criollas “El Atlántico”, un pozo petrolero con balancín que al ser cerrado por parte de la industria petrolera, el terreno, fue utilizado para la construcción del antiguo terminal de pasajeros y más tarde el bar, restaurante “El Luchador”, ha ido de la mano del crecimiento de la ciudad. Ahora la zona es una de las más concurridas, emblemáticas y referenciales de El Tigre. Es lo que ahora llamamos el centro. Hay que conocer la evolución histórica de la ciudad.

Roberto Di Zio, quien se crió, creció y formó trabajando en las instalaciones del Hotel del Orinoco y ahora está al frente de su administración, tiene 4 hijos. Rafael que es abogado, Ángela graduada en Odontología, Pedro que ya ingresó a la universidad y la liceísta Cristina, recuerda que aparte de los agentes viajantes y viajeros ocasionales, que son los clientes más frecuentes, también han recibido y hospedado al conocido y exitoso grupo musical “Los Corraleros de Majagual”, al cantautor Juan de los Santos Contreras, el popular, legendario, patrimonio histórico cultural de Venezuela y, archiconocido “Carrao de Palmarito”, al siempre bien recordado y amigo de la ciudad, José “Catire” Carpio y su inseparable compañera Teresita Vegas y como nota curiosa, nos recuerda Roberto que, en la época que cobró fuerza, en el ideario colectivo las propiedades afrodisíacas de las raíces de la planta conocida como “Babandí”, los viajeros que provenían de Guayana, las traían en grandes cantidades para comercializarlas y, al hotel llegaban cargados de ese producto natural y, hasta con unas botellas listas para el consumo, cuyo contenido era una mezcla de raíces de Babandí con brandy, las cuales vendían como pan caliente. Antes de la maravillosa pastillita azul, todas esas tradiciones populares que dogmatizaron esas invenciones, fantasías e ingeniosidades en el ideario popular, crearon las condiciones óptimas, para que muchos hombres con la bilirrubina baja, ensayara con esos menjurjes y otros, los más avispados, se metieran unas ganancias extras. Esos hechos, que forman parte de nuestras historias urbanas, ahora poco creíbles, en su momento, fueron una gran sensación y conmocionaron el mundo sexual del venezolano. Cada quien vive su momento y mejor no digo nombre. Hay que mencionar el pescado, no los pescadores…de Babandí.

El Hotel del Orinoco, al igual que los otros hoteles mencionados en estos destellos, junto al hotel Manzanares, de doña Petra Manzanares, el primero que funcionó en la ciudad, forman parte de nuestro patrimonio histórico y sus fundadores-propietarios, los cuales fueron hombres emprendedores, que siempre tuvieron confianza y mucha fe en el futuro de lo que fue, un incipiente pueblo minero, nacido al calor del oro negro, se convirtieron, sin proponérselo, en los héroes anónimos, que dieron vida con sus inversiones a la economía local y contribuyeron con el desarrollo, crecimiento y consolidación de lo que hoy, es una portentosa urbe, en plena evolución y crecimiento que se proyecta como una gran ciudad, a pesar de los malísimos gobiernos locales como el actual. La realidad presente y la historia están a la vista.

Con esta humilde reseña de los inicios del Hotel del Orinoco y que cierra el ciclo de los primeros hoteles ubicados en la avenida España, aspiramos contribuir con un granito de arena, para que cuando nuestros eximios historiadores, investigadores y cronistas, decidan escribir la verdadera y autentica historia de El Tigre, tengan en cuenta estos hoteles y los puedan incluir junto a los personajes que los hicieron posible, en el disco duro de nuestra memoria histórica.

Estas instalaciones de servicio, junto a los dueños-fundadores que fueron protagonistas silenciosos de este proceso evolutivo urbano, que crece cada día más y es una materia interesante y digna de estudio, deben tener un sitio relevante, en ese disco duro de nuestra historia local ¡Vale la pena!



domingo, mayo 15, 2011

Personajes de mi pueblo: José Vicente Lira Rondón

La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia
Benjamín Franklin (1706 – 1790)
Político, filósofo y científico estadounidense.


El 17 de diciembre de 1964, después de haber formado parte en El Tigre, de los equipo de fútbol de primera categoría, Casa Árabe, Juventud Católica, Casa España y la selección del pueblo, José Vicente Lira, que nació, el 12 de diciembre de 1944, en la calle Ribas e hijo del matrimonio de los fundadores de la ciudad, José María Lira Reyes y Margarita Rondón, aceptó una invitación para viajar a Valencia – estado Carabobo, a participar en un intercambio futbolístico. Ese juego, dónde demostró sus excelentes habilidades futbolísticas e indiscutibles condiciones físicas, para desempeñarse con éxito en el exigente deporte del balompié, marcó el inicio de la historia de un hijo de nuestra ciudad en Guacara y la cual se prolonga en el tiempo. Llegó, jugó, unos amigos lo entusiasmaron para que se quedara, aceptó, obtuvo un empleo, se instaló, se casó, formó su familia y, ahora, nos visita en las temporadas vacacionales. Nadie escapa a su destino.

El fútbol lo llevó a Guacara. El equipo de la empresa Papeles Venezolanos, C.A (PAVECA), a los 4 días de instalarse en Guacara, lo fichó. El 21 de diciembre de 1964, formaba parte de la selección y la nómina de trabajadores. Esas actividades, no le truncaron sus deseos de superación. Había hecho la primaria en la escuela Simón Rodríguez, aprobado el primer año en Liceo Pedro Briceño Méndez en El Tigre y, en Valencia, que queda muy cerca de Guacara, se inscribió por libre escolaridad en el liceo Pedro Gual, concluyó el bachillerato y en el año 1971, obtuvo el diploma como “Monitor Deportivo”, después de aprobar el curso, que a tal efecto otorgó, el Ministerio de Educación. Ese avance académico, le permitió separarse de PAVECA e incursionar en la docencia por espacio de 4 años, alternando como instructor deportivo en el liceo José Laurencio Silva de Tinaquillo, donde fue distinguido como padrino de la promoción de bachilleres-humanidades, que egresó en el año 1974 y, la escuela La Milagrosa de Guacara. Aunque enamorado de la docencia, los exiguos ingresos que percibía, lo hicieron abandonar y regresar a PAVECA. La educación, como el crimen, no paga.

José Vicente Lira, cuenta que el día que inauguraron el estadio “Alejandro “Patón” Carrasquel, ahora rebautizado por la revolución con el nombre del ex grandes ligas Enzo Hernández, la selección de El Tigre, de la cual formaba parte, le ganó a una selección integrada por jugadores de El Tigrito y San Tomé. Eran estrellas para ese tiempo Carlos Gutiérrez (Pata e’ loro) Vincenzo Ducato en la portería, Mario Bruno (Topolino), Miguel Logan, Fidel González, Roberto Carrillo, Luís La Roche Abreu, Dennis Jiménez (Pechito) José Oito Lira, Ángel Albert (Harris) y Nelson Bermúdez (Hueco flojo), entre otros. En el eje Valencia – Guacara, encontró a muchos futbolistas de El Tigre, que brillaban con luz propia, dónde destacaban Erasmo Jiménez que jugaba con la selección de la Universidad de Carabobo, Jonás Mota, Erasmo Jiménez, David Mota, George Mattsón, Elpidio Durán, Nelson Durán, los hermanos Tenías. En sus años como futbolista activo, José Vicente, formó parte de la selección juvenil (1965), de primera (1966) del estado Carabobo y del estado Aragua, en la de primera, en el año 1967. Una historia deportiva iniciada en El Tigre y concluida en los estados centrales. El deporte no conoce fronteras.

En el año 1965, José Vicente, conoció a la bella joven Josefina Coromoto Ulloa Salcedo, alquiló una vivienda al lado, siempre la galanteaba, pero la cuestión no pasaba de amagos fallidos. En el año 1967, la gente del barrio El Cumbe, con motivo de las fiestas patronales, la promovió como candidata al reinado de Guacara y ganó la corona. Entre los entusiastas fans, obviamente, estaba el vecino, que no le perdía pisada. La reina, alternaba sus estudios, como empleada de la lotería de Carabobo y un buen día, le exigieron, hacer un curso de mecanografía, con la promesa de un ascenso. Esta situación, la aprovechó José Vicente, para formalizar el noviazgo. Había hecho curso de mecanografía en el Instituto Anzoátegui, de la señora Jesusa Subero (La Chucha) y cuando estudiaba cuarto grado, su hermano Pedro Félix, le había regalado una máquina de escribir Underwood que había dejado en El Tigre. Vino, la recogió, la desempolvó, la embaló, se la llevó, compró papel, cinta y empezó a darle clase todo el día de manera gratuita a la aprendiz. Llanero que canta y toca alguna ventaja lleva. Los resultados no se hicieron esperar. En el año 1972, contrajeron nupcias. El que persevera vence.

En la actualidad, ambos están jubilados. José Vicente, quien también trabajó desde el 11 de noviembre de 1985 en la fábrica de neumáticos FIRESTONE, logró gracias a su carisma, simpatía, vocación de servicio y liderazgo, ser el Presidente del Club Social Deportivo de esa gran empresa trasnacional, fue el primero que provenía de las filas de los obreros. Rompió un tabú. Todos los anteriores Presidentes eran empleados de alta jerarquía. Una vez que se retiró, disfruta del descanso del guerrero y momentos gratos de esparcimiento, distracción y diversión con sus grandes amigos del eje Guacara-Valencia – Unos jubilados y otros activos – José Martínez, José “Nene” Hernández, Com. Pablo Elisio Guzmán, el periodista Nicomedes “Nico” Boada, Yovani González, Jesús Aníbal Chirinos, quien fue Presidente Nacional del Sindicato del Caucho y una reserva moral y ética del verdadero y autentico liderazgo sindical venezolano. Marcelo Ramos, el ex diputado Samuel Reyes, el empresario y actual presidente del prestigioso Club “Arevalo González” Pablo Rojas, el Dr. Carlos Marcano, Rodney Ribas, Héctor Bartolo Arias, Luís Raúl “El Negro” López, Luís Tomás Arias, Pedro Chirinos, el Cronista Oficial de Guacara Juan José Lugo Escalona, el Presidente del Ateneo Manuel “Charpa” González, Esteban Ribas, los abogados Raúl y Manuel Meléndez, Sergio “El Gordo” Perales, los exalcaldes Augusto Seijas y Elías Aldana el Dr. Oscar Gaviria, el empresario José Manuel Contreras y el ex grandes ligas Oswaldo Olivares, entre otros. Josefina, destacada educadora egresada de la UPEL como Licenciada en Educación especial, se desempeño 12 años en básica, 18 en preescolar y posteriormente hizo una maestría en Andragogía, la disciplina que se ocupa de la educación y el aprendizaje del adulto, además trabajó en paralelo muchos años en un liceo del parasistema, a los 35 años se jubiló y después de tener 4 hijos. Wilmer, Walfred, Wilfred y Marzul, está criando de nuevo, ya que, por ahora, tiene 2 lindos nietos. Hijos profesionales, realizados, un hermosísimo hogar, una linda, unida y cristiana familia, que vive en paz y armonía. Es la gran y única riqueza que poseen.

José Vicente Lira Rondón, es hijo de los fundadores de la ciudad José María Lira Reyes, nació en el Casco Viejo en el año 1944, exactamente en la histórica calle Ribas, cuando el pequeño poblado apenas llegaba hacia el sector sur, a la Casa New York – Pueblo Ajuro no existía – sus hermanos María, José María (Chaía) Pedro Félix (+), José Oito, Pedro María (El Chino), José Humberto (+) y Zulay, que fue reina de El Tigre, son de las primeras generación de tígrenses y sería interesante y justo, que cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autentica historia, los incluyeran en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



domingo, mayo 08, 2011

Personajes de mi pueblo: Juana Mago de Díaz

¿Con qué derecho negamos los modernos hechos que afirman los antiguos?"
Rubén Darío (1867 – 1916)
Poeta nicaragüense.


El entonces joven matrimonio conformado por Rosalino “Rosso” Mago Ron, oriundo del El Chaparro y Juana Escobar de Mago, nacida en Aragua de Barcelona, llegó a las riberas del Río Caris, cuando todavía, nadie imaginaba, que en la Mesa de Guanipa, al calor de la industria petrolera, surgiría un pueblo, que con el tiempo se llamaría El Tigre, nombre que adoptó, dada la circunstancia de que, cuentan los primeros pobladores, anualmente pasaba por esa zona un Tigre, que era avistado y temido por los lugareños de ese tiempo. Don Rosso Mago, adquirió media legua de terreno en las riberas del río Caris y estableció el fundo SIPUDIERES, también conocido como EL MANGO, porque en sus predios había grandes bosques de mango, los cuales producían para exportar y vender en los pueblos vecinos. Las cargas las acarreaban en carromatos arrastrados por bueyes y, tardaban hasta 3 días en la travesía. Para esa época, los más cercanos eran Cantaura, Aragua de Barcelona, Soledad y Ciudad Bolívar. Cuando pasaba don Rosso con sus cargas de mangos, la gente exclamaba; parafraseando al Dr. Ross con sus famosas píldoras, la carreta va cargada de píldoras Rosso. Uno no sabe si esa fruta tropical tiene propiedades curativas, lo que si podemos afirmar es que, un mango y un vaso de agua resuelven por buen rato. En tiempos de cosecha salvan la patria.

El matrimonio de “Rosso” y Juana, tuvo 4 hijos: Rosalía, Juana, Ramón y Roberto. Este cuarteto de niños, vivieron todo el tiempo en el fundo, dedicados siempre a las labores del campo, dónde predominaban como tarea la dedicación a la agricultura y la ganadería. Cuando les llegó la edad escolar, don Rosso, contrató los servicios del maestro José Encinales, asignándole la inmensa tarea no solo de enseñarles a leer, escribir y las operaciones matemáticas básicas, además le pidió ponerles orden, porque eran realengos y alzaos. Este educador tuvo muy poco tiempo en esa labores y lo sustituyó la maestra Amanda Medina, que a la postre contrajo Nupcias con el maestro Encinales. El matrimonio Encinales Medina, se asentó en el fundo, muy cerca de la “Casa Grande” de don Rosso Mago y ambos terminaron de enseñarles con sus propios libros. Juanita, que había nacido el 29 de agosto de 1917, actualmente es mayor que El Tigre, 16 años, cuando tenía 19 años, se casó con Luís Alberto Díaz Yumar, quien provenía de La victoria Estado Aragua y era hijo de españoles. Este joven, había llegado a la zona a trabajar como mecánico, en la incipiente industria petrolera, fue de paseo al fundo y al conocer a Juanita, recibieron el flechazo de cupido. Amor a primera vista, pues.

Una vez casada, Juanita Mago, fijó residencia en el campo petrolero “Mata Negra” ubicado en el estado Monagas. Un pequeño complejo habitacional, que fue construido por la empresa Gulf Standard, para alojar a sus trabajadores y familiares. Ese campo petrolero, fue el primero que construyeron las empresas trasnacionales, que llegaron a la zona para continuar la exploración, explotación y comercialización de los hidrocarburos. En lo que ahora es la ciudad de El Tigre, los cariseños que se instalaron alrededor del pozo OG-1, no se aventuraban a construir viviendas estables, porque habían visto que la localidad de “Mata Negra”, una vez que la compañía concluyó sus trabajos, fue abandonado e imaginaban que en la Mesa de Guanipa, pasaría algo similar. Recuerda Juanita, que la primera casa de bloque la construyó, el señor Jesús Subero, el cual formó parte de la gran legión de margariteños que llegó al pueblo que ya estaba en plena ebullición. Todos en busca de trabajo y se instalaron en lo que ahora se conoce como el Casco Viejo. En ese sector, habitaban en bahareques, los primeros pobladores que provenían de las riberas del río Caris. Hechos verdaderos que son irrefutables.

El señor Luís Alberto Díaz Yumar, concluyó su contrato con la industria petrolera y como conocía a los dueños de la empresa autobusera RC, logró empleo como mecánico de las unidades y Juanita tuvo que acompañarlo a vivir entre Valencia y Caracas, dónde desempeñaba su trabajo y una vez que abandono esa agitada vida, volvió a trabajar en la petrolera, les asignaron vivienda en San Tomé y al poco tiempo se mudaron a El Tigre, exactamente en la calle Ricaurte, en una casa que estaba muy cerca de la residencia del Dr. Rafael Pimentel, el primer abogado que se instaló en el pueblo. En su matrimonio Juanita Mago, tuvo 3 hijas. Gladys, la cual es profesora jubilada casada con su colega, el Ing. y Prof. Enrique Arape Crespo, quien antes, en su estadía en New York, como estudiante competía en matemática con Albert Einstein y además en su vida mundana integraba la banda de Elvis Presley, jugaba billar con el mafioso Lucky Luciano y había tenido largos y apasionados romances con Elizabeth Taylor, Claudia Cardinale y Raquel Welch. A todo renunció irrevocablemente al conocer a Gladicita. El amor de su vida. Noemí, que es profesora de Educación Artística, unida en matrimonio con el Gral. Dumas José Meza Meza y la Lic. en Trabajo Social, Sonia que contrajo nupcias con el Prof. Pedro Rosales Medrano. Estos dos últimos matrimonios, en lo que fue la finca SIPUDIERES o LOS MANGOS, tienen dos extraordinarios y lindos campamentos turísticos y vacacionales. Llano Alto y La Sabana. A 20 minutos de El Tigre. Visítelos, se convencerá, enamorará, encantará y volverá. Maravillas en pleno corazón del sector El Caris.

Juanita Mago, a pesar de su avanzada edad, posee una memoria prodigiosa y recuerda, que en la finca SIPUDIERES o EL MANGO, por benevolencia de don Rosso Mago, tenían sus casas y pequeños conucos 15 familias. José Vicente Encinales, Juana Guarisma, Salomé Pérez, Patricio Guevara, Francisco “Pancho” Melchor, devoto de la Cruz de Mayo y, a la cual construyó una capilla, para que espantara los muertos que según su imaginación salían por esos lugares, Eufemia “La Loca” Ojeda, María Mago, hermana de don Rosso, Ana Antonia Millán, Juan Ramón Ortiz y Javier Maestre que poseían sendos trapiches, Eulogio López, Juan Pablo Acevedo, Rafael Ron, Susana Ojeda y Jorge Solórzano. Todos emigraron para el embrionario pueblo de El Tigre y forman parte de la legión de fundadores. Francisco “Pancho” Melchor, dejó una huella indeleble. La capilla del callejón Cruz Verde. No había luz eléctrica en el incipiente pueblo y había que alejar a los aparecidos, espantos y espíritus malignos. Eso formaba parte del imaginario popular antes de llegar la luz eléctrica. Hoy, no hay que tenerle miedo a los muertos, los vivos son los peligrosos.

Don Rosso Mago fue un próspero hacendado. La agricultura y la ganadería fueron sus fuertes y llego a poseer 4 fincas. La originaria “SIPUDIERES o LOS MANGOS”, luego adquirió “Los Cocos”, la cual administró hasta su muerte el hijo, Roberto Mago, La Pomarrosa, en el municipio Independencia y ubicado estratégicamente a orillas del Orinoco, dónde se asentó, su otro vástago Ramón Mago y “Gran Poder”, que luego vendió al señor Modesto García el dueño de la casa Clemenceau y, la cual fue adquirida por el Médico Veterinario Gustavo Barrios, hijo de don Mauro Barrios, quien la posee hasta la fecha. El paso del tiempo, la modernidad y sus nuevos dueños han hecho que esas fincas experimenten una metamorfosis total, pero allí están y la huella de don Rosso Mago permanece intacta. Fue el emprendedor, el que las consolidó y dejó como herencia para sus descendientes y la historia. Un insigne trabajador.

Cuenta Juanita Mago, que en los tiempos de la Pila de Agua, ubicada en la calle Ribas, al frente de los Piñeros, la compañía construyó, con láminas de zinc, unos baños públicos y las muchachas de la época, tenían que ducharse vestidas, porque los mozalbetes, las fisgoneaban por huecos que estratégicamente perforaban en las láminas. También había un señor llamado “El loquito”, el cual vendía agua de manera sui generis. Llenaba un tambor y lo rodaba por las pocas polvorientas calles y para llamar la atención voceaba: “Agua, agua, agua para la cara y el cachete” igualmente, nos recuerda que, una de las pocas casas con techo de zinc, pertenecía al polifacético señor Ruperto “Rupertico” Calatrava Romero, casado con la señora Ana Manuela Lourdes “Lula” Arreaza Gimón, quien tenía una bodega, vendía medicinas, poseía un horno para hacer pan y fue el primer alguacil del pueblo. Este personaje andaba siempre a caballo, armado de una lanza y una guarura (Especie de caracol) que hacia sonar para anunciar su llegada. Los tiempos iniciales de la ciudad, tiene sus menudas e interesantes anécdotas. Tiempos bucólicos que no volverán.

Hay una deuda histórica con un personaje, que fue el líder del movimiento, para que el pequeño poblado de El Tigre, fuese elevado a la categoría de municipio del Distrito Freites y, es con el señor Antonio Felipe González. El hombre, cuenta Juanita Mago, trabajo intensamente hasta lograr su cometido. No neguemos con historias modernas lo que afirman los antiguos. Están vivitos y coleando, para dejar constancia de los indiscutibles y legítimos hechos que dieron nacimiento a esta pequeña urbe. En ese sentido, aspiramos que los eximios cronistas, historiadores e investigadores del rico pasado de esta ciudad, la cual nació al calor del oro negro el 23 de febrero de 1933, puedan hacer justicia, cuando decidan escribir su verdadera y autentica historia, tomando en cuenta estos personajes que fueron, son y serán protagonistas de nuestro devenir histórico y merecen ser incluidos en el disco duro de la memoria histórica de El Tigre. ¡Vale la pena!

Con este destellos, dedicado a Juanita Mago, aprovechamos, para rendirles un justo homenaje a todas las madres fundadoras de la ciudad y las subsiguientes generaciones de mujeres, que han hecho posible, con el fruto de su vientre bendito el crecimiento poblacional de nuestra querida ciudad. Para todas ¡Mil felicidades!


sábado, abril 30, 2011

El callejón Cruz Verde

Tus creencias no están hechas de realidades sino más
bien es tu realidad la que está hecha de creencias
Richard Bandler (1950 - )
Coinventor de la programación Neurolingüística.


Estamos en el inicio del mes de la Cruz de Mayo. Esa tradicional festividad fue traída a esta parte del continente americano, por los sacerdotes y conquistadores españoles, quienes conmemoraban el 3 de mayo, el hallazgo en el año 324, por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino, de la cruz donde murió Cristo. Otros aseguran que esta celebración, nació por la costumbre de los pobladores de este continente, los cuales, realizaban rituales para celebrar la llegada de la primavera. En El Tigre, la trajo de El Caris el señor Francisco “Pancho” Melchor, uno de los primeros pobladores y verdaderos fundadores de la ciudad. En el callejón Cruz Verde, está la esfinge de la Cruz de Mayo, como testigo silencioso de esta verdad histórica. Es una huella indeleble que dejó un cariseño fundador.

La Cruz de Mayo, es un ícono para rendir a la naturaleza, un homenaje por ser mayo, el mes que da inicio a la primavera. La que quedó para la posteridad en El Tigre, fue pintada de verde por el señor Francisco “Pancho” Melchor cuya devoción por la Cruz de Mayo, lo llevó a traerla del fundo SIPUDIERES o LOS MANGOS, ubicado en las riberas del río Caris, dónde vivía y le construyó un altar, para que alejara los espantos, aparecidos, fantasmas y espantajos, que antes de llegar la luz eléctrica, eran leyendas muy arraigadas en el imaginario popular. Testigo de excepción de esa realidad es Juanita Mago, la cual es mayor que la ciudad 16 años e hija de don “Rosso” Mago, propietario de la finca en referencia. Eran realidades hechas de creencias.

El Callejón Cruz Verde, está ubicado exactamente, entre las calles Caracas y Lara, en pleno corazón del Casco Viejo de El Tigre. El señor Francisco “Pancho” Melchor, la colocó en ese lugar, porque entre los bahareques, que fueron las primeras viviendas del pueblo, tampoco existía luz eléctrica y había que espantar, con ese escudo protector, las ánimas en pena las cuales salían, explicaban los primeros pobladores, a medida que avanzaba la oscuridad de la noche y la madrugada. Los tiempos cambian. Antes le tenían miedo a los muertos, ahora hay que tener pavor a los vivos, que se aprovechan de la falta de alumbrado público, para cometer fechorías y atracar a los ingenuos que se aventuran a salir a la calle cuando cae el sol. La gente honesta y trabajadora presa en sus casas y los delincuentes dueños de la calle. Estos vivos no los espanta La Cruz, los tiene que aplacar el gobierno aplicando políticas públicas contra la inseguridad. Creer en otra solución es ingenuidad.

Las festividades en honor a la Cruz, se inician a finales del mes de abril, cuando los devotos comienzan los preparativos para vestir y adornar La Cruz con cintas y papeles de variados colores. Esta no simboliza el sufrimiento del martirio de Jesús. Al contrario, invita a los creyentes a la comunicación, a la reunión, al canto y a la música y el altar dónde está colocada La Cruz, acompañada de la Virgen del Valle, se transforma en espacio para elevar peticiones y plegarias en el mes de las flores, de la Virgen y el inicio de las lluvias, propiciadoras de la fertilidad de la tierra. En el velorio de la Cruz de Mayo, el canto de galerón y los llamados cachos (piezas fraccionadas), se hacen presentes para deleitar, entusiasmar y alegrar las jornadas. Es una tradición popular que se niega a morir. ¡Viva! La Cruz de Mayo.

A las nuevas y presentes generaciones, dedicamos este destello, con la firme intención de responder, las interrogantes que surgen de ese curioso hecho histórico que va ligado a la fundación de la ciudad. ¡Claro! La Cruz e el callejón, llama la atención de propios y extraños y les hace preguntarse ¿Quién colocó esa cruz? ¿Quién la trajo? ¿De dónde la trajeron? ¿Por qué la colocaron allí? ¿Cuál fue la intención? Los vecinos del callejón Cruz Verde, que por generaciones mantienen en buen estado físico La Cruz y la tradicional celebración todos años, pueden dar fe que esa cruz verde, llegó de El Caris, forma parte de nuestro patrimonio histórico y se quedará para la posteridad. Salvo que la ciudad vuelva a caer en manos de un atorrante destructor del patrimonio histórico local. Es un ícono de nuestro acervo histórico.

En ese sentido, esperamos además, contar con la benevolencia de nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del rico pasado histórico de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933 y cuyos primeros pobladores, sin lugar a ninguna dudas, llegaron de la riberas del río Caris, para que cuando decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica, al Callejón Cruz Verde, que forma parte de las curiosidades míticas, místicas y divinas, que nos legaron nuestros indiscutibles fundadores. ¡Vale la pena!


sábado, abril 23, 2011

Personajes de mi pueblo: Jesús Rafael “Caruta” Alcalá García

Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan
como huéspedes y se quedan como amos
Confucio (551-479 a.C.)
Filósofo y teórico social chino.


Aun cuando nació el 16 de septiembre del año 1959, en la capital del estado Anzoátegui, su padres Luís Enrique Alcalá, el popular y original “Caruta” y su señora Viviana García, ambos sucrenses, llegaron a El Tigre, cuando Jesús Rafael Alcalá García, carutica, que es el cuarto de los 8 hijos de ese ya extinto matrimonio, apenas tenía 1 mes de nacido. Es tigrense y sus estudios primarios los hizo en el Grupo Escolar “Estado Trujillo” y la secundaria en el entonces Instituto de Comercio “Alberto Carnevalí”. Este personaje, pasó 7 años en la liga Criollitos de Venezuela, bajo la tutela del Prof. Gonzalo “El Negro Dulcero” López”, que fue su instructor deportivo y manager en el equipo INOSITOS promocionado para ese entonces, por el ya desaparecido Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS). En esa liga se destacó como pitcher e infielder. Es el inició de una bella historia que tuvo un final horrible.

Esta prolija familia, que a su llegada al pueblo de El Tigre, se instaló en el callejón Los Rosales del Caco Viejo, ubicado entra las calles Carabobo y Ayacucho, llegó para quedarse. El jefe de la casa venía transferido por la CANTV desde Barcelona, tuvo el privilegio de tener en uno de sus hijos, el tercer joven tigrense que firmaba para jugar en el béisbol del norte. Jesús “Caruta” Alcalá, que en sus 7 años en la liga Criollitos de Venezuela, fue excepcionalmente destacado y había participado en 7 nacionales en diferentes categorías, desde el infantil hasta el junior, cuando con apenas 17 años firmó para Los Tigres de Aragua y en el norte para los Yankees de New York, por la módica suma de 3 mil dólares. Para ese momento una bologna, diría un italiano. Cristalizaba un sueño. Saltar al béisbol profesional.

Con Los Tigres de Aragua, estuvo en plan estelar durante 10 años. En Estados Unidos, en sus primeros 5 años, por su primoroso juego en la segunda base, su oportuno bateo inmediatamente, se convirtió en un prospecto de primera línea, la esperanza negra para los Yankees de New York y cuando ya estaba en pleno ascenso en las ligas menores y era estelar en doble A, llegó el horror. La fama, mujeres, discoteca y la “cocaiman”, como se refiere al perverso, nocivo y maléfico polvito blanco, lo degradaron. La organización de los Yankees de New York, le dio 2 años libres, tiempo suficiente para que se regenerara y regresará, le quedaban 2 años con Los Tigres de Aragua, los cuales cumplió y al término del contrato, por la persistencia en el mundanal, fue dejado libre. Fin de lo que, en el béisbol, pudo haber sido y no fue.

“Caruta” que en el presente, se desempeña, como cuidador de vehículos, en los alrededores del mercado municipal, toco fondo el mundo de las drogas, está viviendo, prácticamente como indigente, recuerda, no sin cierta nostalgia, que fue contemporáneo con glorias del deporte venezolano de la talla de Omar Vizquel, Andrés Galárraga, David Concepción, Antonio Armas, Oswaldo Olivares, con lo cuales jugó, hizo amistad y los mantiene en su corazón como ídolos sus indiscutibles. En sus tiempos de prospecto en los campos de los Yankees de New York, cuenta que estaba pasando un mal momento con el madero, un slump prolongado y un día llegó Carlos Tosta, el scout del la organización a observar un juego y en el primer turno sacudió un Grand Slam y al concluir el partido, éste se le acercó, le dio una palmadita en el hombro y le dijo “Estás regresando” Una vez que entró en el mundo de la “cocaiman”, más nunca pudo regresar al béisbol. Es la triste historia de un pasado alegre, un presente gris y si no tiene ayuda profesional por parte de las autoridades competentes, un futuro negro. Nunca es tarde para intentarlo.

En sus tiempos de gloria se casó y posee dos hijos y un nieto. Hoy, metido en el mundanal, viviendo en precarias condiciones y entregado al vicio, mientras habla de sus aspiraciones futuras, un amigo a manera de chanza le dice “No es el agua ni es el coco/ es la piedra que lo tiene loco”, Alcalá se ríe y continúa diciendo, que si alguna institución lo asiste, atiende y logra recuperarse, se convertiría en un técnico y pondría al servicio de las nuevas generaciones, sus amplios y especializados conocimientos del deporte de las cuatro esquinas. No hay dudas, que la pelota es redonda y viene en caja cuadrada. No hay sorpresas, cualquier cosa puede suceder Caruta le ocurrió la peor. Sucumbió, no tuvo fuerza de voluntad y terminó su linda, promisoria y bien remunerada carrera beisbolística, nefasta, funesta y fatídicamente. Es un ejemplo a NO seguir por los niños y jóvenes.

Los vecinos de la ciudad cuando lleguen al mercado y Jesús “Caruta” Alcalá se les acerque a brindar sus servicios como parquaedor y cuidador, tengan la seguridad que no es agresivo, pero si hay que tener presente, que fue una de las glorias deportivas nacionales, oriundas del municipio Simón Rodríguez y, la cual una vez que dejó que el vicio, lo acompañara como pasajero de vida, se le quedó en su humilde existencia como huésped y, hoy es su dueño. Es para reflexionar y recordarle, a algún niño o joven que lo vea con curiosidad, aquella sabia conseja popular. Hay que evitar las drogas a todo trance, para no verse en ese espejo. Mente y cuerpo sano. Esa es la nota.

“Caruta” Alcalá, tuvo su momentos de gloria y cuando llegaba a la ciudad, después de cumplir sus temporadas en las sucursales de los Yankees de New York, y luego de cubrir el campeonato local con Los Tigres de Aragua, lo asediaban, se los diputaban y buscaban muchos “orgullosos amigos” para salir a celebrar, exhibirse junto a él y hasta fotografiarse, hoy vive el peor slump de su vida, ahora vive la soledad del abismo. Es obvio decir, que en este trágico momento que atraviesa, es cuando necesita de esos “orgullosos amigos”, de la atención del estado y de la sociedad en general para “estar regresando” como le dijo una vez el scout Carlos Tosta. Es cuestión de intentarlos. En la vida todo es posible. Dios quiera que así sea. Lo merece.

Este humilde personaje, fue una gloria del deporte nacional y orgullo deportivo tígrense, a pesar de todas las vicisitudes, el mal momento que atraviesa, no hay un ápice de dudas, forma parte de nuestra historia local y lo traemos a estos destellos con la irme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro el 23 de febrero de 1933, lo puedan incluir en el disco duro de la memoria histórica de la ciudad. Nunca olvidemos. Hay que ser consecuente en la buenas y en las malas ¡Vale la pena!



domingo, abril 17, 2011

Personajes de mi pueblo: Indigentes

Quien busque la injusticia no necesitará lámpara
Georg Christoph Lichtenberg (1742 –1799)
Escritor y científico alemán.


Cuando el entonces presidente de Estado Unidos, Franklin Delano Roosevelt, recibió con una gran parafernalia al primer dictador Somoza, al que le decían General, Tacho para sus amigos, unos periodistas le reclamaron porque recibía con tantos honores a un hijo de puta. El Presidente Roosevelt aprovechó la respuesta para definir la política estadounidense bipartista “sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” definición precisa y cínica que constituye una constante del comportamiento de los gobiernos de Estados Unidos frente a Latinoamérica y otras regiones del mundo. Otros cuentan, que en la oportunidad que el Gral. Vincenzo Pérez Soto, uno de lo hombres más cercanos a Juan Vicente Gómez y Presidente del estado Zulia, tomó la decisión en aquel tiempo, de mandar a recoger todos los indigentes, mal vivientes y vagos de la ciudad, los embarcó en una gabarra y la dejó hundir en el medio del lago. Fue la forma criminal que encontró para limpiar la ciudad. Más cerca aquí en El Tigre, un alcalde que se creyó dueño de la vida y destino de los vecinos, en un acto irracional e inhumano los recogió, los montó en un autobús y, los dejó bien lejos en la carretera que conduce a Aguasay. Hay quienes aseguran, todavía hay algunos desaparecidos y, lo más grave, no hay ninguna autoridad, que investigue semejante crimen de lesa humanidad. En los tres casos, la solidaridad, la sensibilidad y el respeto a los derechos humanos fueron, enviados al cesto de la basura. El fin justifica los medios, Maquiavelo dixit.

Hago referencia es estos horripilantes hechos, porque en estos tiempos de una revolución que se autoproclama socialista, humanista y cristiana, pareciera que la solidaridad, la sensibilidad y el humanismo están ausentes. A nuestros indigentes, no hunden en lagos, no los extrañan, pero los dejan a la buena de Dios. No hay políticas sociales dirigidas a rescatar, atender y prestar asistencia profesional a tantos hermanos menesterosos que se mueven y muestran por nuestras calles. Ellos, parafraseando a Roosevelt, “son indigentes, pero son nuestros indigentes” y los gobiernos a todos los niveles y la sociedad toda, deben sensibilizarse con estos casos y adelantar acciones que permitan sacarlos de las calles, brindarles albergues dignos y una atención profesional que les ayude reincorporarse a la sociedad y convertirse en hombres y mujeres útiles a la patria. No son locos, como muchos dicen al verlos y, menos son peligrosos, los que son peligrosos son los, que desde los gobiernos se hacen los locos para no asistirlos. Esta triste realidad hay que atenderla con prontitud, sensibilidad y mucho amor. Dinero a los gobiernos les sobra, pero les falta, una pequeña dosis de amor al prójimo. Un gesto dice más que mil palabras.

Con el respeto a la dignidad humana y buscando la solución y atención debida a estos casos, presentó en la gráfica un caso emblemático, evidente y que requiere la atención urgente de nuestros flamantes gobernantes revolucionarios. (Me dicen que lo llaman Minino) pero lo que si se puede decir es que hace sus necesidades a la vista de los transeúntes y prácticamente su escasa, desvencijada y vieja vestimenta lo deja como lo trajo Dios al mundo. El bosque de comodidades en que viven los burócratas, pareciera no permitirles ver estos árboles. Hay que dignificar con urgencia a nuestros indigentes. Los que adelanten esta acción humanitaria, no hay un ápice de dudas, Dios y la patria os premiarán. En el mundo hay gente con sensibilidad. Amanecerá y veremos.

Hay que gente que pareciera molestarle, que desde estos destellos, destaquemos estos casos y resaltemos las personas de origen humilde, las cuales, aún cuando no tienen la resonancia de muchas nulidades engreídas, son también protagonistas y forman parte de la historia menuda de la ciudad. Esas molestias, no nos quitan el sueño ya que, no es menos cierto, que para adelantar este trabajo, hay que poseer mucha sensibilidad, entrega por las causas nobles, paciencia y por encima de todas las cosas, amor por el prójimo. Los grandes personajes, de la región, tienen sus propios panegiristas y esto nos permite aclarar que no somos cronistas oficiales, somos unos humildes ensayistas a mutu proprio. Nadie nos paga, hacemos este trabajo, sin cobrarle un céntimo a nadie y, nuestra recompensa es la satisfacción que sentimos de serle útil a nuestros semejantes. En esa dirección, también, buscamos en lo posible destacar la verdadera y autentica historia de la ciudad, que nos vio nacer, así como también sacar a la luz pública a muchos héroes anónimos y personajes que necesitan asistencia social, que por el sólo hecho de no poseer riquezas materiales o pertenecer a jet set, igualmente han contribuido, contribuyen y continuarán contribuyendo, desde sus sitios de trabajo, actividades que realizan o simple indigencia con el desarrollo, progreso y enriquecimiento de las historias urbanas de esta generosa urbe, la cual nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933. Es para disipar dudas.

Los que ahora se desviven buscando información de Lambio; María no tiene y pelo e’ culo, que hace pocos días apareció muerto, en esta oportunidad, tienen en el presente este caso similar y el cual con el paso del tiempo, se convertirá en personaje de nuestra historia menuda, la cual muchos recordarán con cariño, pero que en el presente, viven la injusticia de un sistema y una sociedad hipócrita, un estado rico que no atiende a sus indigentes y los cuales, están a la vista, todos los días en la calle y no se necesitan lámparas, lupas o brújulas para buscarlos, encontrarlos y atenderlos. Hoy traemos a estos destellos, con el debido respeto a la dignidad humana a “Minino”, También con la firme aspiración de que nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro extenso y prolijo pasado, puedan incluirlo en el disco duro de nuestra memoria histórica y, nuestras autoridades revolucionarias, le puedan prestar asistencia y auxiliarlos, para que puedan salir de ese estado penoso de indigencia. En esta semana santa, tiempo de reflexión, es importante que, reflexionemos sobre estos casos. ¡Vale la pena!



lunes, abril 11, 2011

Personajes de mi pueblo: Freddy Orlando Díaz

El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto
Charles Chaplin (1889 – 1977)
Actor, productor, y director inglés.


Con el paso del tiempo, la panorámica de la ciudad, aunque pareciera imperceptible. Cambia vertiginosamente. Hace pocos años, en las primeras cuadras de la Primera Carrera, ahora Avenida Francisco de Miranda, funcionaban 3 bombas de gasolina o estaciones de servicio. La Zulia que distribuía los productos de la compañía Texaco, de don Ricardo Bermúdez, ubicada dónde hoy está el Edificio Antorcha, la cual luego fue mudada para la concurrida esquina que sirvió de asiento al local del bar Restaurante “Las Vías”. Esa edificación fue demolida dando paso al inmueble del Banco Latino, el cual al desaparecer cambió al Banco Caracas, que también fue liquidado y, que hoy sirve de sede al Banco Venezuela. La Miranda del señor Aquiles Rodríguez, identificada por el sello de la compañía Phillips 66, productos de la cual tenía la exclusividad. Es el sitio, dónde ahora está, la comercial los 777 y que antes por muchos años, fue el local comercial de la Sastrería y Almacén “La Syria, C.A” de don Salim Boufajreldín. La Bomba Levante de don Pedro Manuel Brito Gamboa, la cual estuvo ubicada, exactamente, dónde esta la tienda Traki. Las 3 instalaciones dispensadoras de gasolina y servicios conexos, desaparecieron víctimas del inexorable paso del tiempo. El demoledor avance del progreso es implacable. El tiempo ni espera ni perdona.

La bomba Levante, poseía un extenso terreno, era la mejor organizada. Prestaba los servicios de lavado, secado, aspirado, pulido, reparación y montaje de neumáticos, electroauto, mecánica en general y estacionamiento a todo tipo de vehículos. Tenían especialistas para cada servicio. Los operadores de los dispensadores de gasolina eran Los hermanos Martínez, Raúl, el popular “Barchi” y Carmelo. En los neumáticos trabajaban, José “Tractor” Rojas y “El renco” Presilla. Electroauto y reparación de baterías, estaban a cargo del diligente, ágil y dinámico Teodoro Hernández. El departamento de mecánica era atendido por Arcadio “Cayo” Lunar, Luís Marín y Tomás Antonio “Colorín” Guerra, era el especialista en cajas hidromáticas. El estacionamiento, no tenía vigilantes, la seguridad que reinaba en esa época, permitía dejar los vehículos a la buena de Dios, los dueños de las unidades ni lo notaban y nunca hubo problemas. Don Pedro Manuel Brito Gamboa, originario de Santa Ana del Norte de Margarita, fue un gran emprendedor y nunca perdió la esperanza en las potencialidades de El Tigre, que en la década del 1960, sufrió una gran depresión. El hombre resistió, no abandonó, se quedó y, sin lugar a dudas se convirtió, en uno los héroes anónimos, que contribuyó, desde su estación de servicio, a la recuperación económica y el crecimiento, desarrollo y consolidación de la ciudad. Memoria contra el olvido.

En La Bomba Levante, trabajó por muchos años, Freddy Orlando Díaz, hijo del barcelonés Jesús Silva, quien era supervisor de mecánica de la empresa petrolera Texas y, la guayanesa Casilda Díaz, quien fue una destacada costurera y le prestaba sus servicios profesionales a la Sastrería Ledna de Enrique Martínez, la cual estaba ubicada frente a la Iglesia Virgen del Valle. La señora Casilda, cocía un traje de casimir en 3 días, por la módica suma de Bs. 15. Esta familia tuvo su primera residencia en la calle Aragua del Casco Viejo, por razones de trabajo, estuvieron un tiempo en Upata, dónde Freddy estudio parte de la primaria en la escuela “Morales Marcano”, la cual concluyó en Guanare, en una de las pocas escuelas de educación primaria, que para ese entonces funcionaban en un edificio de dos plantas. En su regreso a la ciudad, inició la secundaria en el Instituto de Comercio Alberto Carnevali, el cual tenía su sede en la salida a Pariaguán, al lado de edificio dónde por muchos años funcionó el cine España y, hoy sirve de sede a la venta de repuestos Sereca y en cuya edificación, están ubicadas varias empresas comerciales dónde destacan, Portal Center, Corvenca, Parabrisas Car-Glas, Gleicar, Servi Car Autopartes Cabrera, Automotriz Nueve 94, C.A y la Distribuidora de baterías Bosch. Están a la visa y forman parte del presente. Es un vínculo perceptible entre el pasado y el presente

Freddy Ordaz Díaz, inició su larga trayectoria como trabajador en las bombas de gasolina, en la TEXACO que funcionó, en la esquina dónde actualmente está ubicado el banco Venezuela en la avenida España, exactamente al lado del hotel Tamanaco, que para la época regentaban unos ciudadanos de origen árabe y, al poco tiempo en el año 1962 – A nadie la falta Dios – conoció a “Un gran hombre”, el señor Pedro Manuel Brito Gamboa” quien prácticamente lo adoptó. En ese tiempo, lo invitó a trabajar en la bomba como trabajador a destajos o chancero y cuando observó que tenía interés, actitudes y responsabilidad en el trabajo asignado, lo empleo, lo orientó y protegió, hasta el día de su muerte. Luego del deceso de don Pedro, quedó laborando con su hijo, Félix Ramón “El negro” Brito – una lengua mejor que la BBC de Londres, según José Danilo Salcedo - quien después de un poco tiempo al frente de la administración de la bomba, también falleció. En el año 1992, los herederos, al no poder atender el negocio, decidieron vender las instalaciones y el terreno al señor Enrique Iglesias, el dueño de Pepeganga por 8 millones de bolívares. Cuenta Freddy, que en le momento de protocolizar el documento, la gente de Maraven, llamó al señor Iglesias, ofreciéndole 14 millones y este les respondió “Ese no es mi negocio, construyó inmediatamente, generó empleos y gano más” Es actualmente el local dónde funciona TRAKI. No olvidemos que Pepeganga desapareció, dando paso a TRAKI. Es lo que se dice y se comenta en los corrillos públicos. Es negocio privado y hay que guardar las distancias.

La bomba Levante, como se conoció y se conoce hasta su cierre y posterior desaparición, tuvo como administradores a Manuel “El renco” Brito, Amada Brito y como auxiliar de ellos como dependientes a Licho Brito. Esa estación de servicio y dispensadora de gasolina, por su ubicación estratégica, se convirtió en un sitio de encuentro por excelencia. En las tarde era normal encontrar a grupos de amigos pasando el tiempo en agradables y animadas tertulias. José Danilo Salcedo, Agustín Blanco, Gonzalo Cermeño, Néstor “Pata e’ perro” Gil, Edmundo “mundito” Barrios, Luís Salcedo Romero, Pedro Ordosgoite, José Ramón “La perra” Guilarte Fernández, el especialista en materia eléctrica José García, Pedro Marrero Hernández, Julio “El tombo” Sánchez, Luís La Roche Abreu, el caricaturista estrella de Antorcha, Saúl Alcalá, Magno Velásquez, José “Chabelo” Arismendi, Román Lunar y Manuel Martínez, el popular “Flaco Vidal” quien, para sorpresa de los que dicen que nunca trabajó, era el office boy de la estación de servicio. Hay que aclarar que las personas mencionadas y otras que escapan a estos destellos de la memoria, visitaban el sitio, se reunían en grupos, parecían estar juntos, pero nunca revueltos. Aclaro el punto, para no crea confusiones, herir susceptibilidades, revivir viejas porfías o remover cicatrices que se puedan llevar en el alma. Chirulí con chirulí y arrendajo con arrendajo. Esta claro y punto.

El tiempo de Dios es perfecto. Todo lo que nace muere. No todos los finales son felices, pero de lo que no queda dudas es que La Bomba Levante, tuvo un tiempo de duración muy interesante, importante, fructífero y productivo en su paso vital por el pueblo y, ante la desaparición de sus fundadores, dio paso a la modernidad. Esas estaciones de servicio, sus trabajadores, las firmas comerciales y las personas que mencionamos en estos humildes destellos, forman parte de las historias urbanas del pueblo y los traemos a colación, con la firme esperanza de que, cuando los eximios cronistas, historiadores e investigadores, del excelso pasado de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



sábado, abril 02, 2011

Personajes de mi pueblo: Abelardo Jesús Carrasco

La verdadera elocuencia consiste en no decir más de lo que es preciso
François de La Rochefoucauld (1613 – 1680)
Político y escritor francés.


En el movimiento agrario del Partido del Pueblo, existieron en el pasado, muchos líderes carismáticos y en sus intervenciones eran muy fogosos, vehementes y elocuentes. En ese selecto grupo, se puede señalar a don Abelardo Jesús Carrasco, guariqueño y de Calabozo, quien vino al mundo el 8 de marzo de 1928, producto de la unión matrimonial del General de Caballería, Diego Rodríguez Garmendia y la señora Adela Carrasco. Llegó a El Tigre en el año 1970, como jefe de la DISIP, cargo al cual renunció para incorporarse a la consolidación del Plan Manisero y a la actividad política en el sector campesino desde las filas de AD, se caracterizó por iniciar sus discursos con prosopopeya y grandilocuencia: “Compañeros, reciban un saludo revolucionario, de sol a sol, de luna a luna y de invierno a invierno”, por allí extendía la arenga y era muy preciso en el mensaje. En el asentamiento campesino Aguacatal, ubicado en el Caris, quedó el sello indeleble se su liderazgo entre el campesinado. El Comité Político Local de AD lleva su nombre, hasta el sol de hoy. Muchos soles, muchas lunas y muchos inviernos han pasado y todavía existe. Un reconocimiento a su entrega en las luchas por las reivindicaciones del sector rural del municipio En la familia Sotillo reposa la responsabilidad del comité y creo ya lleva tres generaciones. Don Rafael Sotillo, un campesino honesto, trabajador y muy sencillo, fue su fundador. Memoria contra el olvido.

Este distinguido luchador social, de origen campesino, desde muy niño, fue llevado a Caracas dónde inició su formación académica. Alcanzó el título de bachiller, una excelente meta académica para aquel tiempo y como hijo de gato caza ratón, se incorporó como recluta al ejército venezolano, fue asignado al batallón blindado Bermúdez 1, el cual fundaron y acantonaron en Miraflores. Cumplió el tiempo reglamentario y salió de baja con el grado de Sargento. Una vez en la calle, inmediatamente fue empleado por la Policía Política del momento y lo asignaron al grupo élite que custodiaba la sede de las embajadas. En esas funciones, lo sorprendió el golpe de estado contra el eximio escritor don Rómulo Gallegos, el 24 de noviembre de 1948, dónde tuvo la inmensa satisfacción de ayudar a la distinguida primera dama, Teotiste Arocha de Gallegos, a arreglar las maletas cuando abandonaban el poder y partían al exilio. Un hombre que la providencia divina lo colocó en el centro de los hechos históricos contemporáneos en los albores de la democracia Venezolana. Abelardo, es una biblia viviente y andante.

Ese respetuoso, caballeroso y digno gesto, hacía la ex primera dama, le costó el cargo, fue despedido y como ya tenía experiencia en la vida, logró enrolarse en la aeronáutica civil y fue asignado al Aeropuerto Internacional de Maiquetía y luego en el estado Zulia al Aeropuerto “Grano de Oro” hoy, “La Chinita”, para regresar más tarde a La Base Aérea “La Carlota”. Al retorno de la democracia, ingresó a la DIGEPOL y en el último curso que se realizó en esa institución, bajo la conducción del entonces sub-director de ese cuerpo, el Comisario General Fermín Mármol León, el autor del interesante libro, Cuatro Crímenes, Cuatro Poderes, egresó con el rango de sub-inspector. En el año 1969, lo enviaron como jefe de la delegación en Barcelona y al cabo de un año, lo cambian a El Tigre, dónde llega en la transición y cambio de nombre de DIGEPOL a DISIP. Le correspondió, sustituir la placa de identificación del cuerpo, en la sede que funcionaba en la primera calle sur, exactamente, frente a la casa de don Joaquín Salcedo Rojas y dónde hoy existe una licorería. Nunca pensó después de tanto recorrer a Venezuela que llegaba para quedarse. Hoy es un tígrense por adopción.

En los inicios del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, cuando revienta el Plan Manisero, se despide de la DISIP y se incorpora de lleno a la actividad agropecuaria en la Mesa de Guanipa y a la actividad política como dirigente campesino. Apostaba al éxito del Plan Manisero que se presentó como la salvación de la economía local y, a la vez desde la trinchera partidista, defendía la política agrícola de su amigo personal el Presidente Pérez. Es en esos años, logra tener un papel relevante en el poderoso movimiento campesino del partido del pueblo y alcanzó cargos importantes en esa estructura que lo catapultan como un líder de peso incuestionable a nivel local, regional y nacional. El hombre empezaba a construir su propia historia como luchador social al servicio del campesinado, rol que cumplió por mucho tiempo y con gran pasión, dedicación y sabiduría. En la zona rural del municipio Simón Rodríguez todavía lo recuerdan con cariño y admiración. Por sus ejecutorias os conoceréis.

En el Pleno Agrario Distrital de Acción Democrática, en el año 1975, compitió con el Perito Agropecuario, Humberto Salazar al cual ganó y resultó electo Secretario Agrario Distrital, en esa condición participó en el Pleno Agrario Seccional realizado en Barcelona, dónde lo eligieron delegado a la I Convención Nacional, que se realizó en Los Caracas el 17 de abril de 1975. Una vez en El Tigre, al poco tiempo, fue postulado y nombrado en el IAN, como Promotor de Desarrollo. En ese cargo permaneció por largo tiempo y egresó con el cargo de Analista de Personal. En el primer gobierno de su amigo personal – lo repite emocionado – Carlos Andrés Pérez, su hermana, la periodista Adelita Carrasco, era jefa de prensa de La Casona, bajo la égida de la distinguida Primera Dama, Blanquita de Pérez, en uno de los tantos actos oficiales a los cuales asistió como invitado especial, le fue otorgada por el jefe del estado, una pensión por vía de gracia. Es tanta la admiración que siente por el extinto ex-presidente, que conserva fotos de las 2 últimas visitas de CAP a la ciudad, con la fecha y la firma del ex presidente. El 18-07-1986 en la finca de don Juan Raydan, ubicada en la salida a Pariaguán y cuando vino, acompañado por el gochito Héctor Alonso López, con la misión de promocionar su última organización política APERTURA, en un mitin realizado en La Plaza Bolívar el 24 de noviembre de 1996. Las fechas y las rúbricas, que también están refrendadas por su compadre Augusto Enrique Tenorio Meza, no dejan lugar a dudas. La foto y el reverso con esos datos son fidedignos. Las colocó ante mis ojos. Unos lujosos souvenirs que conserva con mucho cuidado y entusiasmo. Lleva el recuerdo de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, en el corazón. Amigo leal y consecuente de los amigos hasta después de la muerte.

Don Abelardo Jesús Carrasco, que ya empieza a vivir la cuarta edad, es un viejo roble, que a pesar de andar a paso lento, por las calles de la ciudad, posee todavía la agilidad de un hombre de edad madura y exhibe al hablar una gran experiencia, la cual fue obtenida en su larga y exitosa carrera que inició en el ejército y su paso por la aeronáutica civil, la policía política venezolana y el IAN. En la Policía Política. Fue tan productiva y fructífera su dilatada y distinguida actuación en la Digepol y luego Disip, durante su tiempo de servicio, que todavía le entregan reconocimientos, cuando la institución está de aniversario. Nuestro personaje, ha enviudado dos veces. Con su primera esposa Isabel Aponte tuvo 6 hijos, con la segunda, la señora America Rodríguez, procreo 3 más y ahora, esta casado en terceras nupcias con Elizabeth de Carrasco, con la cual no tiene hijos, por ahora, nos confiesa con cierta picardía. Hay que darle tiempo al tiempo. La esperanza es la última que se pierde y Abelardo es un hombre de profunda fe, lleno de esperanzas y muchas ilusiones. La verdad la impone el tiempo y la experiencia hace la diferencia.

Este distinguido personaje y los que junto a él mencionamos, forman parte de nuestras historias urbanas, están sembrados en la ciudad y los traemos a colación en estos humildes destellos, con la firme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del excelso pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, la cual nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, los puedan incorporar al disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!