miércoles, junio 28, 2006

Curiosidades históricas

“Si un hombre se imagina una cosa,
otro la tornará en realidad”

Julio Verne
1-En el año 1953 a un costo de Bs. 455.000,oo. El régimen de Marcos Evangelista Pérez Jiménez, que tenía como gobernador del estado Anzoátegui al Dr. Manuel José Arreaza Cardier, construyó el mercado de Pueblo Nuevo Norte. En el año 1954, a un costo de Bs.351.915,oo construyó el Matadero Municipal y en el año 1955 la Plaza Bolívar que para la época costó 301.726,91. Obras que perduran en el tiempo, en el caso del mercado y el matadero hace bastante tiempo cumplieron su vida útil y deberían ser remplazadas por infraestructuras arquitectónicas modernas, con proyección de futuro. La Plaza Bolívar merece una buena restauración, el mercado pareciera que está en marcha, del matadero ni se habla. Las actuales autoridades tienen la palabra. ¿Curioso el monto de las obras, no?

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2-Visito a Maicabares Berroteran que estaba quebrantado de salud y me cuenta una anécdota curiosa acerca de cómo Mucura, perdió su condición de parroquia. Resulta que, me dice, el Dr. Benito Alegría quien era el dueño del hato “Atapapuy” ubicado en esa jurisdicción, se desempeñaba como Presidente de la Asamblea Legislativa del estado Bolívar en el año 1953. En unas celebraciones del santo patrón de Mucura, exactamente el 24 de junio día de San Juan, donde era cacique y también presidía el comité organizador de las fiestas patronales, invitó al gobernador del estado Anzoátegui el Dr. Manuel José Arreaza Cardier, oriundo de Aragua de Barcelona a las festividades, en medio del jolgorio y cuando la intoxicación etílica estaba en su punto, discutieron fuertemente y el gobernador muy molesto por lo que consideraba un agravio, abandonó la pequeña población. El año 1955 en represalia con el Dr. Benito Alegría, de un plumazo eliminó la condición de parroquia de Mucura y la pasó a jurisdicción de la parroquia Atapirire. Es la forma arbitraria de manejar el poder cuando existen regímenes dictatoriales. La Cámara Municipal del municipio “Francisco de Miranda”, que de acuerdo a la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, es la facultada para tales efectos, debería restituirle esa condición y cancelar esa deuda histórica. ¿Curioso, no?

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3-El fantasma de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, pareciera no dejar tranquilo al actual presidente Hugo Rafael Chávez Frías, el 4 de febrero de 1992, con todas las tanquetas y el poder de fuego que utilizó contra Miraflores y la Casona, en su sangriento golpe de estado, no pudo derrocarlo. El 27 de noviembre repitieron la intentona con todo el poder de la fuerza aérea y de nuevo el hombre salió campante. En el pasado reciente un compadre de Carlos Andrés Pérez Rodríguez aspiró la presidencia del Perú y hasta allá, traslado Hugo Rafael Chávez Frías sus odios, conspirando para propinarle una derrota política. Utilizó todo el poder de su chequera full de petrodólares y Alan García salió victorioso por amplio margen. Tres intentos, tres derrotas y todavía aspira derrotar al ejercito más poderoso del mundo en una guerra asimétrica que solo existe en su fracasada mente militar y política. ¿Curioso no?

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4-Hay una publicidad de Movilnet que dice más o menos así: “Estoy aquí en la Leona un pueblito muy lejano en el estado Anzoátegui” Hay la tendencia de la gente que vive en Caracas a decir, cuando le nombran una ciudad, un pueblo, un asentamiento campesino, un caserío, un poblado, o una aldea del interior, “Eso queda muy lejos”. ¿Lejos de qué? Ubíquese en eso lugares y verán lo lejos que queda Caracas para la gente de esos sitios y viceversa. Aunque ahora dicen, “Lejos queda la Guaira para los caraqueños y viceversa después de la caída del viaducto a pesar de la trochita” que, por cierto, ya cobro sus primeras 4 víctimas, al pasar un carro de largo hacia la profundidad del puente implosionado. Es cuestión de ubicación. ¿Curioso, no?

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5-En el año 1948 El Tigre fue elevado a la categoría de Distrito por la honorable Asamblea Legislativa del estado Anzoátegui, la presidía en ese entonces el Dr. Jaime Lusinchi. El primer presidente del Concejo Municipal del distrito Simón Rodríguez, que lo formaban los municipios San José de Guanipa y El Tigre como capital, fue el joven periodista Pedro Manuel Vásquez, oriundo de Juan Griego, estado Nueva Esparta. El 24 de noviembre a la caída de Rómulo Gallegos pasó a la lucha clandestina contra la dictadura. Sufrió cárceles, torturas, destierros, hasta el año 1958 cuando fue derrocado el tirano y resultó electo diputado al Congreso Nacional por el estado Anzoátegui. ¿Curioso, no?
Son algunas curiosidades históricas, que uno, humilde aficionado del difícil arte de la escritura, refresca en la mente de sus coterráneos y ojala sirvan a la elite ilustrada y eximios historiadores para la conservación de la memoria histórica de la ciudad. No son imaginaciones, son citas verificables y que, pueden tornarse en realidades históricas. ¿Curioso, no?

sábado, junio 24, 2006

Los Centros de Salud Pública en El Tigre

“El que tiene salud tiene esperanza, y el que
tiene esperanza es dueño de todo”
Proverbio árabe.
Cuando la hoy ciudad de El Tigre nació al calor de la industria petrolera en el año 1933, no había centro dispensador de salud, en la medida que se poblaba, se fueron instalando los consultorios privados y con el crecimiento progresivo de la población, surge la necesidad de establecer un centro referencial para atender pacientes de manera gratuita, o sea, la prestación del servicio de salud pública. En 1946 se construye el “Puesto de Socorro” en la calle Ricaurter, exactamente donde hoy funciona La Cruz Roja, desde el año 1953. Inicia sus labores asistenciales, con un personal mínimo: un médico, el Dr. Pedro Elías Rebollo Guzmán, y una enfermera. A los pocos años quedó chiquito y el pueblo demandaba uno más grande, el régimen del dictador Marcos Evangelista Pérez Jiménez no atendía el reclamo del momento y la urgencia se acrecentaba cada día por el incremento sostenido de la población.

Ante la demanda del pueblo, el Club de Leones, presidido en el año 1955 por don Mauro Barrios y el Comité de damas liderado por su distinguida esposa la señora Mercedes de Barrios, toman la iniciativa durante esa gestión y construyen un dispensario más amplio en la primera calle norte, en la esquina que está al frente del centro social, donde hoy funciona el jardín de infancia “Francisca Duarte” y se incorporan de manera voluntaria ad honoren 6 médicos del pueblo. El Dr. Julio Vechionacce, Napoleón Ledezma, Rafael Tobías Guevara, Carlos Parra, Héctor Farias y Agustín Crespo. Una elite de médicos que atendían de lunes a sábado con guardias de un día. En ese tiempo los profesionales de la medicina recibían muchas muestras médicas y eso les permitía no solo atender al paciente sino regalarle la medicina y cuando había fallas la señora Mercedes de Barrios organizaba una tómbola, recogía fondos y la medicina seguía siendo gratuita.

En esa época bucólica de la ciudad, donde todos se conocían y la solidaridad era una constante instalada entre los lugareños, el país vivía una tenebrosa dictadura y una persecución feroz contra la libertad de prensa. Recuerda don Mauro Barrios que por esos días detienen a don Edmundo Barrios, a don Juan Meza Vergara y al distribuidor del periódico Antonio López Castillo y en la zafra se lo llevan a él también. Pasa una noche detenido en la Seguridad Nacional, no le dicen el porqué y en la mañana lo dejan en libertad, pero con un régimen diario de presentación. El nunca encontró explicación lógica a su detención, hasta que un día en un juego de béisbol un compañero de equipo que era funcionario de la SN, cuando finalizó el encuentro le dijo: “Mira, Mauro no me vendas, pero, tú no fuiste detenido por el problema del periódico, a ti te detuvieron porque te pusiste desde el Club de Leones a construir ese dispensario y el gobierno no acepta que le invadan sus competencias” Una muestra de la intolerancia e insensibilidad de la dictadura. Dirá Mauro hoy. Bien preso fui e iría con mucho gusto de nuevo si ese es el delito.

Finalizando el año 1955, bajo la administración del Dr. Manuel José Arreaza Cardier, Gobernador designado por el General Marcos Evangelista Pérez Jiménez según consta en su memoria y cuenta, se construye y pone en funcionamiento el “Edificio y dotación del Centro de Salud, para 75 camas a un costo de Bs. 1.596.138,40 en la avenida Francisco de Miranda y que luego fue bautizado con el nombre de “Dr. Luís Felipe Guevara Rojas” Ese antiguo hospital para el momento tenía la capacidad ideal para la zona ya que poseía los 5 servicios básicos: cirugía, medicina, obstetricia, pediatría y la emergencia, además poseía redes para los puntos de oxigeno y sus equipos de succión interno. Moderno, funcional, equipado y con todas las comodidades requeridas para el pueblo de aquel entonces, ratifica Martín Márquez Windevoxhel, conocedor de materia.

Ese centro de salud que nosotros coloquialmente conocemos como el viejo hospital funcionó 13 años como dispensador de salud. Luego funcionaron las primeras oficinas del entonces IUTET hoy IUTJAA y actualmente tienen su sede La Orquesta Sinfónica “José Antonio Anzoátegui”, La Biblioteca Pública “Alfredo Armas Alfonzo” y la escuela de capacitación para Adultos “María Antonia Bolívar” Edificaciones públicas que quedan abandonadas y ante la falta de espacio físico se adecuan para darle cobijo a otras instituciones de servicio e importancia publicas desde el punto de vista cultural y educativas que desarrollan sus actividades en mejores condiciones. Realidad, indiscutible.

El 16 de agosto de 1968 el presidente Raúl Leoni, que adelantó, construyó, equipó y puso en servicio la mejor obra de salud pública de la era democrática - construyó 16 hospitales en el país - inauguró en El Tigre el moderno y actual hospital “Luís Felipe Guevara Rojas” con capacidad para 210 camas, exceptuando emergencia. Inició la prestación del servicio con 120 camas, hoy dicen los entendidos no llega a 140 camas en funcionamiento y tiene 2 pisos sub-utilizados y además tiene presupuesto de un hospital tipo II y funciona como uno tipo III con muchas limitaciones financieras, dependiendo de un crédito adicional para que le asignen recursos y el crédito de los proveedores. Es hora de aprobar un presupuesto justo, equilibrado y con justicia para nuestro nosocomio local que atiende a toda la zona sur del estado. La revolución tiene la palabra.
Es una pequeña reseña de la evolución histórica del sector público de la salud en la ciudad de El Tigre que ayudara a conservar la memoria histórica y que uno aspira colocándolo sobre el tapete, sea mejorado cada día y sea dignificado para prestar más y mejor servicio de salud a está inmensa región del sur del estado y con buena salud pueda acrecentar sus esperanzas y en futuro no muy lejano pueda decir con orgullo que somos todos dueños de Venezuela y nuestro destino.

miércoles, junio 14, 2006

Personajes de mi pueblo: Martín Márquez Windevoxhel

“La conquista propia es la más
grande de las victorias”
Platón
Un llanero de San Fernando de Apure, que llegó a El Tigre hace 46 años para contraer nupcias y nunca irse. Martín Márquez Windevoxhel. Liga de criollo con alemán. Abrió los ojos al mundo el 30 de enero de 1937 o lo que es lo mismo anda en 69 años, la mejor edad según sus propias palabras. Estudió primaria en Caracas, cuando aprobó su tercer año se enroló en la naval dónde permaneció 2 años hasta el 1955. Dos años más tarde inicia estudios de contabilidad en el prestigioso instituto “Academias Modernas” y en 16 meses lo culmina con éxito. En la búsqueda de empleo, acude a la oficina de un viejo amigo de la familia, Diego Anderson que ostentaba el cargo de “Jefe de Administración de Hospitales” adscrito al “Instituto Nacional de Hospitales” dependiente del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, quién lo envía como oficinista de contabilidad con un sueldo de Bs. 600 al próximo a inaugurarse, hospital central “Ruiz y Páez” cargo que ejerció por espacio de 2 años.

En ese año 1957 la dictadura de Pérez Jiménez estaba consolidando su obra asistencial en Venezuela y había construido un hospital en todas las capitales de estado, lo que implicaba la profesionalización de un personal para el control y administración de esos novísimos e importantes centros dispensadores de salud. Con casi 2 años de experiencia lo envían la isla de Margarita por 3 meses a realizar un curso de Contabilidad de Costos para nosocomios, en el hospital “Luís Ortega” de Porlamar. Tuvo que llegar por avión ya que para la época no había ferry. Entre las cosas que aprendió fue calcular el costo diario de un paciente para un centro de salud que ahora, en sus reflexiones reconoce que era un método muy rudimentario, porque no incluía los gastos de servicios públicos, que los hospitales no pagaban, pero eran una erogación para el estado y este es uno solo e indivisible. Cuestión de tiempos.

Concluido el curso, regresa a Ciudad Bolívar, se incorpora a su trabajo, donde ya había conocido a una enfermera de nombre Rosa García Noriega con especialización en anestesiología a la cual había jurado amor eterno. Creía que se quedaba cuando lo llamaron de Caracas y lo mandan como contador al viejo “Hospital Civil” de Maracay, con un sueldo de Bs. 900, pero con el encargo de colocar las cuentas en orden ya que el despelote era tan grande que el director no sabía cuanto era la deuda con los proveedores. Escéptico, lo recibe el director del hospital y le dice: “Otro más, mire hijo, por aquí han pasado varios y no han podido decirme cuanto debe el hospital” Voluntarioso le dice “déme un mes y le digo” que va. Le pidió un tiempo prudencial más y fue como a los 3 meses que se aproximó, hasta que logró poner las cuentas al día. Cuando tenía como un año en el cargo, pasó por Maracay, don Diego Anderson le pidió que lo acompañara a San Sebastián de Los Reyes, un pueblito del estado Aragua, donde el intendente del centro de salud había sido víctima de un atraco y quería conocer de primera mano lo sucedido para hacer la denuncia respectiva. Jefe es jefe, lo acompaño y en el camino le contó lo de sus amores y del interés que tenía que lo cambiará a Ciudad Bolívar. Este le dijo que evaluaría la cuestión, llegaron a un expendio de comida y cerveza. Mientras comían, pararon la oreja y escucharon la versión de los lugareños. Todos coincidían que el intendente se había autoatracado. Predispuestos llegaron al hospitalito, el funcionario en cuestión los recibió nervioso y ante la insistencia de que los acompañara a poner la denuncia en la Dirección General de Policía (DIGEPOL) de San Juan de Los Morros, el hombre lo que quería era reponer el dinero, pero como atraco es atraco, el jefe le dijo que eso era ilegal. Fueron a poner la denuncia y cuando lo interrogaron, cantó como un pajarito, fue detenido. Correctas las cosas en la época. ¿O nó?

Con la experiencia acumulada, la confianza de los jerarcas en la administración del sector salud y la buena disposición que siempre demostró para colaborar, aceptó poner las cosas en orden en ese módulo asistencial y a la vez cumplir con sus obligaciones en el hospital de Maracay. Un jeep de agencia para el transporte, gastos de combustible y Bs. 20 de viático compensaban el esfuerzo. En ese trajín estuvo 4 meses, hasta que el mes de junio de 1960, le participaran el cambio – más cerca de Rosa – para el centro de salud “Darío Márquez” en Caripito devengando un sueldo de Bs. 1.260 como intendente. Ese año, curiosamente, el 8 de diciembre, se cumplía el bicentenario de la fundación de la ciudad de Maturín cuestión que el ignoraba, pero de lo cual se percató, cuando presenció la movilización militar y una caravana de carros negros que enfilaba hacía el Caño San Juan, el muelle de los barcos petroleros, donde el Presidente Betancourt abordaría el yate presidencial que lo trasladaría a La Guaira y desde allí, por supuesto dirigirse a Caracas. Nada anormal, partiendo del hecho que el Presidente Betancourt evitaba al máximo viajar en avión – Ese yate fue adquirido por el dictador Pérez Jiménez – y servía como medio de transporte a Betancourt. Más nunca se hablo de ese yate y en la actualidad con la nave que se gasta el presidente y la flota de la armada, por supuesto, es innecesario.

Volviendo al tema central, ese hecho le creo el primer problema serio a Martín Márquez Windevoxhel, había llegado al centro de salud con la misión de poner las cuentas en orden, el Ministerio conocía de una deuda grande, Martín logró establecer el monto de esa deuda, 75.000 bolívares en apenas 3 meses de gestión de un director, pero sin percatarse que pisaba los callos a los familiares de Luís Piñerúa Ordaz, a la sazón, gobernador del estado. Regresa la caravana después de despedir al presidente y hacen una parada en el Centro de Salud, a solicitud del Ministro de sanidad Arnoldo Gabaldón que venía acompañado del gobernador del estado Luís Piñerúa Ordaz, quienes solicitan precisión acerca de la deuda del centro. Llaman a Martín que es el intendente y este diligentemente busca los soportes, lo chequean y se percatan que la casi totalidad de la deuda era con un comercio local, perteneciente a un hermano de Piñerúa. ¡Ay vaina! cambian al director y el que viene, llama a Martín para que lo busque en el aeropuerto de Maturín, solícito acude, llega el hombre, Dr. José Ignacio Ferreira, se saludan cortésmente, Martín observa que es una persona amable, de buen trato y buen conversador. Cuando abordan el vehículo le pide que pasen un momento por la gobernación, entra habla con el gobernador y cuando sale había cambiado totalmente y en la conversación a Caripito, le pregunta ¿Tú no eres adeco? y Martín le responde que no se mete en política, este le insiste, pero no logra convencerlo. Desde ese momento la relación de trabajo fue difícil, hasta que un día lo llama el director y le notifica que hay que prestarle el Jeep nuevo a una comisión de la DIGEPOL que haría un trabajo en la zona. A los 3 días venía una noche del cine con un compañero de trabajo y ven el vehículo estacionado frente a un burdel, van, buscan la copia de la llave y se lo llevan al Centro de Salud. Él creía que hacía lo correcto. El otro día que los digepoles de la comisión vienen a hablar con en el director, notificándole que el Jeep se lo habían robado. Llaman a Martín y cuando le enteran de la novedad, inocentemente dice; “No el jeep no fue robado yo lo rescate anoche a las puertas de un burdel y lo tengo estacionado en el garaje del centro buen resguardo” Ese fue la gota que derramó el vaso.

Iniciándose el mes de marzo, una comisión de la DIGEPOL, lo detiene una noche en el cine, lo llevan a la recepción, es mantenido 6 horas en vilo, hasta que llega un oficial y le dice: “Por orden del gobernador tiene 72 horas para abandonar el estado” Martín como palo e’ gallinero, recogió sus macundales y más rápido que inmediatamente se traslado a Caracas. Cuando llega una mañana a la oficina de su mentor y amigo Diego Anderson, que por un familiar de Martín estaba al tanto de lo sucedido, observa que ya está el director del centro en audiencia con el jefe de la zona, se retira tácticamente y regresa en la tarde a llevar su versión. No había vuelta atrás, para Caripito no volvía y, para colmo de males, había ausencia de cargos disponibles donde reubicarlo. Buscan una salida honorable. Martín solicita 2 meses de vacaciones vencidas y un permiso que otorgaban por 15 días para casarse. Esa fue la salida mientras le buscaban otro destino. Vino a El Tigre dónde ya Rosa había logrado cargo como anestesista en el hospital de San Tomé de la Mene Grande Oil company, contraen nupcias, compran la casa donde todavía viven. El 15 de junio de 1.961 se reporta de nuevo a Caracas, lo asignan como intendente del viejo hospital “Luís Razetti” de Barcelona, con un sueldo ya reducido en un 10% de acuerdo al decreto de emergencia económica de Rómulo Betancourt, de Bs. 1.606 mucho más de lo que ganaba en Caripito. Regresa a El Tigre y el lunes 26 cuando viaja a Barcelona para tomar posesión del cargo no pudo pasar por el Km. 52 porque se había producido el Barcelonazo y no fue hasta el 28 cuando las cosas se calmaron que asumió su nuevo cargo de la mano del mismo auditor que le había entregado en Caripito, un señor llamado Benjamín Gruber que debe estar viviendo aun en esta ciudad de El Tigre. En el año 1963 Rómulo Betancourt, inauguró la actual sede del hospital “Luís Razetti” en el cual trabajó 6 meses, hasta que en enero de 1964, fue enviado para organizar la pronta puesta en servicio del hospital de Maturín “Manuel Núñez Tovar”. En ese tiempo jugó banco porque no había dinero para el funcionamiento de ese nosocomio, seguía cobrando por el Razetti, vivía más en El Tigre, donde arrendó la estación de servicio Shell y cuando lo llamaron de nuevo en marzo del 65 no aceptó ir para Yaracuy y renunció al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, dedicándose a la actividad privada que había iniciado en el ramo de las estaciones de servicio en la E.S Shell Méndez, en la avenida España.

En 1967 se anunciaba la inauguración de los hospitales de El Tigre y Cantaura, lo llaman de nuevo y solicita para su reintegro la intendencia del hospital de El Tigre, cuestión que le es negada, porque en justicia le correspondía a Héctor Cordero Blanco, que ya era el intendente del Centro de salud y era merecedor del ascenso. Empero, acepta la intendencia del hospital “Luís Alberto Rojas” en Cantaura, que venía a sustituir un puesto de socorro que era lo que existía en la capital de Chamariapa. En enero de 1968 le dan su nombramiento e inician la organización con un grupo liderado por el Dr. Juan Guillermo Bermúdez en calidad de director y el 16 de octubre el Dr. Raúl Leoni lo inaugura en un lucido acto que presidieron el entonces gobernador del estado, José Ramón Hernández Camejo y Antonio Ovalles como Presidente Municipal. Recuerda Martín que el jefe de AD era Antonio Rafael Palma Yépez “Palmita” y Otto Padrón Guevara era un dirigente bisoño y en pleno ascenso en las filas del partido del pueblo en el municipio Freites y que en las elecciones de ese año fue electo concejal. Buena memoria y eso que anda en 69…años.

Siete años estuvo Martín en el hospital de Cantaura como intendente, hasta que fue removido del cargo en el gobierno de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, en julio de 1974 cuando le aplicaron el decreto 211, con lo cual se sepultó la estabilidad laboral en la administración pública, que contemplaba la Ley de Carrera Administrativa. Otra vez, sin empleo, incursionó en la actividad de agente viajero o viajante, aprovechando su experiencia, conocimiento en el área de la salud y los contactos que tenía con empresas especializadas, pero fundamentalmente esperanzado en los amigos que tenía en diferentes hospitales y centros dispensadores de salud. Unos meses le duro la ilusión, sus mejores “amigos” por razones políticas se le escondían o se negaban recibirlo cuando lo anunciaban. Cuestión del sectarismo de la época.

Cuando ganó Luís Herrera, vino por la revancha. En su condición de jefe de campaña en el municipio Guanipa, donde el candidato arrasó, fue convocado a una reunión regional de COPEI y le solicitó al entonces Secretario General del partido Carlos Guevara León, la administración regional de salud, lo postularon, lo nombraron y ocupó ese cargo por espacio de 5 años hasta que ganó Jaime Lusinchi y los adecos no lo botaron, pero lo pusieron a jugar banco. Llegaron las elecciones municipales, renunció y lanzó su candidatura a concejal por el municipio Bolívar, logró ser el primer suplente y se incorporo varias veces a la Cámara Municipal. En fin Martín estuvo la bicoca de 25 años al servicio del estado en el área de la salud y como dato curioso, no goza de jubilación en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Creo que es una injusticia de la cuarta y la quinta república, que debería corregirse. El tiempo lo dirá.

Hoy Martín Márquez Windevoxhel, que anda feliz en 69…años, está dedicado a tiempo completo como director del diario Mundo Oriental, del cual es fundador junto a Don Edmundo Barrios y el Ing. Félix Wong López, tiene la dicha de haber consolidado un hogar junto a Rosa García Noriega con la cual procreó 3 hijos, todos profesionales de la república. Martín Elías que es ingeniero civil, se desempeña como Vice-presidente de una empresa trasnacional con sede en West Palm Beach, Estado de la Florida, dónde tiene residencia, Jorge Luís, exitoso profesional del derecho y Sheyla Marina, administradora y exitosa empresaria. Martín como buen llanero y hombre de mil caminos tiene dos hijas más. Piubella Márquez Martínez que es ingeniero industrial y la educadora Anabella Márquez Martínez que viven en la capital del estado.

Para los que conocen a Martín Márquez Windevoxhel como hombre público, columnista, comunicador social, quizás, les sorprenda está faceta de su vida, pero la vivió intensamente, se siente orgulloso de su paso por la administración pública en el área de la salud y puede decir con el corazón henchido de alegría que fueron conquistas propias que le dan grandeza a las victorias alcanzadas a lo largo de su vida. Mucho gusto, diría Maicabares Berroterán.

sábado, junio 10, 2006

Personajes de mi pueblo: Miguel Tabata

“Bienaventurado aquel que encuentra el trabajo que le
gusta; que no se preocupe por otra bendición”
Thomas Carlyle.
En las décadas del 50 y 60, la penetración del cine Mexicano en Venezuela fue decisiva, para que muchísimos conciudadanos, hasta el día de hoy tengan una inclinación especial por la música azteca, especialmente la del género ranchero. Uno de esos personajes amantes de esa maravillosa expresión cultural, es Miguel Tabata, quien nació en la vecina población de Pariaguán el 25 de noviembre de 1925 y luego de pasar su niñez, adolescencia, muy joven llegó al incipiente pueblo de El Tigre, fue uno de los fundadores del sector barrio ajuro donde tiene una larga y dilatada trayectoria como bodeguero, botiquinero y hombre de trabajo a carta cabal. El compaíto Miguel, como se le conoce popularmente actualmente posee una bodeguita en los límites de Pueblo Ajuro, exactamente en la carretera Negra de la Flint cruce con Calle Florida que atiende junto a su hijo Gudelio, que le permite sobrevivirle a estos tiempos difíciles, en la pobreza, pero con mucha dignidad.

Muy joven en su natal Pariaguán, tuvo que trabajar para ganarse la vida. Comenzó sus faenas en las mañanas como jardinero en la casa de un piloto de aviación de la compañía Sinclair, que vivía en el sector “El Bajo”, actividad que compartía con sus estudios de primaria en la escuela Nicanor Bolet Peraza donde alcanzó el tercer grado, tuvo que abandonar para trabajarle en las tardes en la atención de las gallinas, los venados, pollos, pericos, loros y demás animales domésticos a un señor que se desempeñaba como jefe del comedor de una compañía en Anaco. Viajaba en la madrugada, regresaba en la noche trayendo unos sándwich que eran una divinidad, según cuenta Miguel. En esos tiempos de escasez y necesidad que le toco vivir, le metió a la artesanía fabricando capillas para alpargata que le vendía a un señor que las trabajaba, completaba y distribuía al mayor. Mire compaíto, me dice, fabriqué hasta voladores – Papagayo en Venezuela, papalote en México -- que vendía a medio para poder mantenerme. Eran tiempos de hallacas a real y pepsi cola a medio.

En esos menesteres, el campaíto Miguel conoció a Pedro Bermúdez Arreaza que tenía un bar restaurant que le dio empleo desempeñándose como “Toero”. Por su dedicación, responsabilidad y honestidad, se ganó la confianza plena del dueño del negoció, que lo dejaba encargado mientras desarrollaba otras actividades comerciales en El Tigre, debido al crecimiento en la labor comercial decidió alquilarle la esquina La Florida a Ruperto Marcano, instalando una bodega con expendio de licores. Abre sus puertas y Pedro Bermúdez Arreaza, lo invita a encargarse de su nuevo negocio, cuestión que aceptó, viajó a este pueblo en un camioncito que venía cargado de mercancía y como no había espació tuvo que hacerlo arriba del corotero como el mismo lo afirma. Era para colmo la primera vez que se montaba en un vehículo. Fijó residencia en la calle Orinoco en la casa de la señora Madre de Pedro, Doña María Bermúdez. Nunca olvida el compaíto Miguel que unos rones venían en barriles, que ellos expendían por copita a medio y otros en los tradicionales envases de vidrio de a cuartito, media botella y botella marca Altagracia, pero los margariteños de la época llamaban “Chelia” quizá, porque el dueño de la destilería que los producía, se llamaba José Díaz Alfonzo.

En ese tiempo el compaíto Miguel se aficionó al cine, debutó como espectador en el cine mudo, luego fueron llegando las mexicanas que le marcaron su vida para siempre. Le encantan los mariaches y es admirador de los extintos actores y mejores cantantes Pedro Infante y Jorge Negrete de quien conserva como una joya en discos de acetato, la pieza musical “El corrido del Águila Negra” En una oportunidad Edgar José Salazar fue a venderle queso a la bodega y cuando venía con una pieza de unos 15 kilos aproximadamente, el compaíto Miguel se apresuró a agarrar papel de un saco de azúcar vacío, para colocarlo al plato del peso y evitar la corrosión que produce el suero. Cuando alza el saco rueda un disco, lo agarra y dirigiéndose a Edgar que esperaba para colocar el queso en el plato protegido y quitarse la carga de encima, le dice en tono adolorido “Compaíto como no voy a estar quebrado. Vea esto. Mi mejor disco, lo saque de la rockola para que no me lo rayaran de tanto que lo seleccionan los clientes y vea dónde me lo tienen los muchachos. Edgar, cimbrado por el peso, alcanza a preguntarle ¿Y que disco tan bueno es ese compaíto? Y Miguel le contesta, con las manos en la cabeza, conteniendo la rabia y el dolor. El disco del Águila Negra Compaíto, el disco del Águila Negra mi compaíto” Una señal prístina de la admiración por Negrete y sus interpretaciones.

Don Pedro Bermúdez Arreaza, luego se asoció con su hermano Cruz e incorporaron al negocio la distribución de leche, asignándole la tarea al compaíto Miguel de ir todas las madrugadas a expenderla en el mercado a real el litro. Cansado y no viéndole proporción al negocio, renunció y volvió a Pariaguán, donde pasó apenas un mes y regresó a El Tigre con el firme propósito de independizarse. Adquirió por mil bolívares un kiosco para expender víveres y mercancía seca al detal, en el mercado que funcionaba en la calle Héctor Villegas frente a la bodega de Barón. Al mes demolieron el mercado, quedó en el aire de nuevo, pero no se rindió e inmediatamente alquiló uno para trabajar en las afueras del mercado de la avenida 5. Recuerda que colocó su kiosko frente el negoció de Alejandro Agostini quién molesto por la competencia lo trataba mal y cuando tenía unos palitos encima lo insultaba de lo lindo. El compaíto Miguel que tiene la paciencia del carbonero y un carácter afable le aplicó la filosofía popular “Palabras necias oídos sordos” El hombre pasó como un año en esa pelea hasta que se cansó y al final terminaron siendo muy buenos amigos.

Consolidado el kiosko, a los 3 años, apareció de nuevo, Pedro Bermúdez Arreaza quien le ofreció empleo de nuevo y en mejores condiciones porque le iba mal en el negoció, necesitaba de su experiencia y experticia. Miguel aceptó, se asoció en el kiosko con un margariteñito y se puso al frente del negoció en la esquina la Florida. Recuperado el negocio Pedro le vende a su hermano Cruz, el compaíto Miguel se retira y compra una casa en la calle Falcón, que tenía 13 habitaciones, vivía de los alquileres y lo que producía el kiosko. En esa oportunidad, recuerda con cariño, que Santiago Rojas, el papá de Silvestre Antonio Rojas el popular “Metoquina” vivía en una de las habitaciones y como estaba sin trabajo, tenía los muchachos pequeños, no le cobraba la mensualidad. Luego vendió a Ramón Arraíz quién luego, al poco tiempo hizo lo propio a Eduardo Castillo que remodeló el local e instaló la refresquería “El Castellón” ese local, después del fallecimiento de Eduardo fue comprado a un heredero de nombre Tomás Castillo, por Zuleima Golindano quién luego lo vende a su hijo Alfredo “El cabezón” Golindano que en la actualidad lo tiene en remodelación y una parte que ya concluyó, la tiene alquilada a la petrolera.

Con el dinero de la venta, unos ahorritos que tenía compro una casa y montó su bodega mas adelante, exactamente, frente a la residencia de Antonio Lara, donde hoy, por cierto, habita la familia Quijada. Vendía víveres, los fines de semana sacrificaba sus cochinitos y en el tiempo incorporó un billar, un pool de fabricación rudimentaria que no tuvieron el éxito deseado. Luego vendió para fabricar en la esquina de calle Falcón con 5 de julio, estableció por muchos años la bodega en la esquina y en la parte posterior un barcito con lindas anfitrionas, una buena rockola, un billar y un pool de última generación. El compaíto Miguel había logrado su sueño. Consolidar un negocio propio que le garantizará su subsistencia y la familia, a la cual le construyó una casa al lado. Creo que en ese punto, con altos y bajos, como es normal en la vida vivió sus años dorados. Hoy la esquina, que fue comprada por Francia Fermín, a pesar que demolió la estructura del antiguo local, cercó y construyó una casa para la familia, sigue siendo muy conocida. Es la esquina de Miguel Tabata que todos tomamos como punto de referencia.

En sus recuerdos todavía vibran algunos nombres de compadres y amigos con los cuales compartió buenos y malos momentos. Destaca el compaíto Miguel a su compadre José María Lira Reyes que fue tan amigo y de confianza que cuando decidía echarse las tequilas, lo dejaba al frente del negocio, también recuerda con mucho afecto y cariño a don Julio Rodríguez el hombre de la inyectadora, a sus vecinos Germán Barreto, Jesús Piñero, Félix José Ramos el popular “Margarito” y su esposa Graciela Soto, Pablo “Catire” Freites, que tenía una bodega al frente, donde hoy es la residencia de Edgar José Salazar y Luisa Centeno, “Patica” Zubillaga, Ramonita Montes, que tenía la competencia en la esquina de la calle Venezuela, Jacinto Tabata y su mujer “Goya” Montero, la viejecita Narcisa Rodríguez, “Goya” Arretureta, Jesús Campos, Modesto Maestre, Rafael Carrillo Tocoragua, su comadre Anastelia Salazar y así, compaíto, tanta gente me dice. Hasta los que me echaban el carro recuerdo ¿Cuáles? Pregunto. Bueno compaíto, Manuel de Jesús Duerto, el popular gallo enano, David Castillo conocido popularmente como “El Mocosito” y no crea compaíto, me dice, con picardía que Arturito Salazar “El quebraíto” era muy santo, había que estar mosca con él también. Toda gente buena y sana, a pesar de los pesares.

Imagínese, compaíto, había tanta seguridad en esa época, que yo iba todos los días al filo de la medianoche a pie, con mi bicicleta agarrada por el manubrio, acompañando a las chicas que trabajaban conmigo que vivían en la Charneca, no las podía dejar solas y además en ese trayecto, aprovechábamos, para hablar de muchas cosas y no pocas veces, de allá, me venía bien entrada la madrugada, tranquilo en mi bicicleta y nadie me molestaba, hoy aquí en la bodeguita, a pesar que la tengo forrada de cabillas, vivo en permanente vigilia, asustado y encomendado a Díos. Que le queda al pobre en estos tiempos de violencia irracional. Todos vivimos con miedo.
El compaíto Miguel es un eterno enamorado, galanteador congénito, picaflor empedernido, no se amilana a la hora de soltarle la jauría a una bella dama, de eso hay historias en el barrio. Tuvo dos hijos Moraime y Crisanto en su primer matrimonio y luego contrajo nupcias con el amor de su vida, Coromoto Arriojas, unió su vida a ella para siempre, procrearon cuatro hijos, Marcela, Miguelito, Gudelio y Eber. Miguel Tabata, un trabajador insigne, fundador de la calle Falcón y 5 de julio en Barrio Ajuro, sigue haciendo historia en El Tigre. Desde muy joven le gustó el comercio, de ese camino no lo sacó nada, ni nadie y hoy todavía en la Carretera Negra de La Flint, continúa al frente de una bodeguita de su propiedad. Bienaventurado cuando se ganó esa bendición de Dios y hoy puede alzar la copa con orgullo y decir al unísono con la ranchera mexicana…Por ellas, aunque mal paguen.

miércoles, mayo 31, 2006

Personajes de mi pueblo: Pedro Marrero Hernández

“La potencia intelectual de un hombre se mide por
la dosis de humor que es capaz de utilizar”
Friedrich Nietzsche.
En una oportunidad el periodista Pedro Marrero Hernández, escribió una nota en Antorcha donde dejaba al descubierto la desprotección presupuestaria que vivía el entonces CTPJ, la antigua PTJ. Decía el fallecido amigo que era tan caótica la situación, desde el punto de vista financiero, que los detectives, habían olvidado sus conocimientos detectivescos y se habían convertido en unos expertos mecánicos, reparando los 2 vehículos bien deteriorados con que contaban.

Esa nota produjo una rápida, fuerte y agresiva replica del jefe de la CTPJ, dejando claro que sus funcionarios eran, son y seguirían siendo expertos profesionales de la función policial especializados en las tareas detectivescas y que nunca habían cambiado su profesión por la también respetable profesión de la mecánica.

El Tigre, en ese momento era un pueblo bucólico, todas esas informaciones eran materia del debate diario entre los habitantes, que con conocimiento exacto de lo que sucedía, era difícil dejaran meter un strike por un comunicador social. Todos moscas, pues.

En la bomba “Levante” de don Pedro Manuel Vásquez, siempre había un grupo que se reunía a hablar de lo humano y lo divino, de pronto salió a relucir la información y la replica. Unos opinaban que Pedro Marrero tenía razón y otros que no. Lo total fue que en medio de la acalorada discusión salto el negro Brito y dijo: Bueno, chico eso es verdad, esos carros están destartalados y los PTJ viven reparándolos ellos mismos, pero también es verdad que a Pedro Marrero se le paso la mano, y dirigiéndose a José Danilo Salcedo, le solicitó su opinión en tono impositivo: ¿No es así Danilo? A lo que este respondió, con la parquedad que lo caracterizaba, con otra pregunta ¿Bueno, chicos, cuando ustedes han visto periódico en blanco que se venda? Y a renglón seguido adicionó: Ya los bodegueros estuviesen ricos y se marchó. No lo entendí. ¿Y Ud.?

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Pedro Marrero Hernández, compartió por espacio de un año, con José Luís Tineo López el programa de opinión “Mano a Mano con el Pueblo” que trasmitían, a través, de Radio Guanipa. En ese espacio, que si no me equivoco era pionero en su género en la Mesa de Guanipa, echaba a volar su chispa criolla. Iniciaba recomendando el menú para los desheredados, como hoy llama la revolución a los pobres. Sardina con espagueti a unos, y a otros, espagueti con sardina, según fuese el gusto de los comensales. No lo entendían, pero bastante degustamos ese exquisito plato criollo. En la cuarta porqué en la quinta, ya no hay sardinas y el espagueti está por las nubes. ¡Que vaina! Exclamaría, Pedro.

Cuando en ese programa de opinión le tocaba criticar a algún gobernante del partido del pueblo, primero reconocía, con toda la honestidad del caso, que era adeco, hacía la critica y concluía diciendo: conste, soy adeco, hasta cuando no sé, pero por ahora, soy adeco. Creo sin temor a equívocos que murió siendo leal a su militancia en Acción Democrática, desde donde adelantó y desarrollo su larga lucha gremial, pero como buen profesional del periodismo, estaba obligado a ser ecuánime, siempre lo fue y en ese comportamiento equilibrado, objetivo e imparcial es un ejemplo para las generaciones presentes y futuras.

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El fallecido amigo Pedro Marrero Hernández, era un fumador compulsivo, bebedor consuetudinario, buen conversador y eximio contador de chistes, pero había un detalle: su ingesta alcohólica era alta y la de alimentos casi nula. Eso le fue deteriorando la salud y su fortaleza física. En una de esas parrandas fuertes el cuerpo no le respondió y le sobrevino un fuerte vahído. Hubo necesidad de internarlo en una clínica y ante la sospecha de algo grave, fue trasladado a el hospital de la entonces Meneven a Guaraguao. Estuvo recluido varios días y en ese ínterin, fuimos muchos los amigos, que preocupados por su salud, viajamos a la zona norte a visitarlo y a expresarle nuestro cariño, afecto y palabra de aliento.

Pedro Marrero era, para el momento un periodista de larga y dilatada trayectoria profesional y gremial, lo que le había granjeado la admiración, el cariño y el afecto de casi todo el gremio a nivel nacional y en especial en el estado Anzoátegui. En sus días de convalecencia, lo visitó su amigo, el periodista J. R. Hernández y le hizo una entrevista con la intención de que la gente se enterara que había pasado el peligro, había mejorado ostensiblemente y que pronto estaría al frente de sus responsabilidades periodísticas.

En esa entrevista le pregunta ¿Pedro, chico, dime que fue lo que te sucedió? Y este le contesta con la jocosidad que le era característica: Me abandonaron mis mejores amigos. ¿Y cuales son esos? Bueno, chico, el señor Belmont y el viejito Parr. Tampoco lo entendí ¿Y Ud.?

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Pedro Marrero Hernández poseía una gran inteligencia, era un intelectual que combinaba su sabiduría periodística con el fino humor. Dejo una huella profunda en el periodismo nacional, en el estado Anzoátegui y especialmente en la zona sur. Cuando laboraba en Antorcha, logró, con su buen talante, don de gente, amigo a carta cabal, espíritu dicharachero y parrandero de mil caminos, granjearse una gran legión de amigos que siempre lo recordamos con el respeto, cariño y aprecio de siempre.

Pedro Marrero Hernández, siempre concluía su muy leída columna. “La huella de los días” con estás cortas, pero expresivas frases: ¡Y de no ser así! ¡Que vaina! Muchos amigos que lamentamos su ausencia física, podemos decir con él: ¡Que vaina! Te marchaste y todavía los días dejan profundas huellas como las que reflejabas en su extraordinaria columna. Amigo, por siempre.

sábado, mayo 27, 2006

Evolución histórica del IUTJAA

¿Qué otro regalo más grande y mejor se le puede ofrecer
a la República que la educación de nuestros jóvenes?
Cicerón.
El 9 de junio de 1978, a las 9 AM, se produce el hecho histórico más revolucionario en la Historia de El Tigre. Carlos Andrés Pérez Rodríguez, en su condición de Presidente de la República de Venezuela, dicta la clase magistral para dejar inaugurado el Instituto Universitario de Tecnología de El Tigre. En ese acto inolvidable se cristaliza uno de los sueños más preciados del profesor Juan Medina Lugo, Había logrado, en esa fecha, después de un Liceo Agropecuario, una casa de estudios universitarios de un alcance educativo de incalculables proporciones, no sólo para los habitantes de nuestra ciudad como sede, sino que le abría los brazos a toda la zona sur del estado Anzoátegui, la zona norte del estado Bolívar y en buena medida a los estudiantes de los también estados vecinos como Monagas y Guarico. Un acontecimiento sin precedentes y todavía inigualado, mucho menos superado por su importancia, que le ha dado un potente impulso al desarrollo, todavía incipiente de la Mesa de Guanipa. Nació el IUTET con su lema “Aprender haciendo” y sembrando la esperanza cierta a la juventud estudiosa de nuestra inmensa región.

El primer director de nuestra máxima casa de estudios fue el prof. Jesús Ruiz Luquez proveniente del Pedagógico de Barquisimeto, quien con sabiduría, sapiencia, experiencia y conocimiento exacto del reto que asumía, condujo las riendas de la institución durante sus exigentes 3 años iniciales. Luego, como consecuencia del cambio de gobierno, fue sustituido por el Zootecnista José Ángel Velásquez proveniente del núcleo de la UDO en Jusepín, ocupando el cargo por espacio de 2 años 9 meses, al cual renunció, para darle paso al prof. Pedro Hipólito Meléndez quien permaneció en el cargo un espacio de tiempo brevísimo, acorde con su estatura, decían en el IUTET. Solo ejerció el cargo 4 meses. Luego fue nombrado inmediatamente el prof. Maracucho Eddi Enrique García Chávez quien estuvo de director apenas año y medio, ya que ante la aprobación del cambio que había solicitado para el tecnológico de Ejidos, renunció en octubre del año 85 cuando fue nombrado para culminar su período de 3 años el Ing. Jesús Antonio González López.

En interesante destacar que el diseño curricular del IUTET fue concebido para que en su primera etapa el estudiante en 4 semestres obtuviera su titulo y como técnico se incorporará al mercado de trabajo y a la actividad productiva, luego podía continuar hasta el octavo semestre para optar al nivel de Tecnólogo y después a los 10 u once culminar su carrera larga. Empero, a pesar de las largas luchas estudiantiles, políticas, profesorales, de las fuerzas vivas, siempre con el profesor Medida Lugo, su fundador, liderando las acciones, ha sido, por ahora, imposible que autoricen mediante resolución presidencial el pase del IUTET a la categoría de Politécnico. Eso por supuesto, no ha detenido la evolución de la institución que en octubre del año 1989, en el marco de la celebración del bicentenario del nacimiento del héroe epónimo del estado, mediante decreto presidencial del entonces primer magistrado nacional el Dr. Jaime Lusinchi se le distinguió honrosamente con el nombre de “Instituto Universitario de Tecnología José Antonio Anzoátegui” para orgullo del gentilicio de la zona sur. En el año 87, para recuperar competitividad con otras instituciones de su mismo rango y nivel, pero que ofrecían mayor diversidad de opciones, alargó la carrera de 4 a 6 semestres y diversificó las opciones para los estudiantes.

Desde el año 87 surge una nueva etapa del IUTJAA. En la especialidad de Administración se ofrecen las menciones de Administración Comercial y Contaduría. En la especialidad de Mecánica: Fabricación Mecánica. En la de Química: Procesos Químicos. Ambas más especificas ya que antes eran genéricas. En la de Agropecuaria: Producción animal, producción vegetal y se espera por la aprobación de saneamiento ambiental para colocar la institución como líder en materia ecológica en la zona. En mayo de 1989 abre su primera extensión en la importante ciudad de Pariaguán bajo la coordinación del Ing. Oswaldo Parra Coa y ofrece a los estudiantes de la zona las especialidades de Agropecuaria y Administración. En octubre de ese mismo año se pone en funcionamiento la extensión en la ciudad más próspera del centro del estado, Anaco, que coordinó el profesor Marcial Sánchez, para ofrecer las especialidades de Administración y electromecánica. Todos estos cambios fueron impulsados y dirigidos durante la gestión del Ing. Jesús González quien estuvo 5 años al frente de la institución, ya que le correspondió culminar el período del prof. Eddi García Chávez, y continuar los 3 que le fueron conferidos cuando fue ratificado para el cargo al culminar el tiempo legal del renunciante.

Vencido el mandato del Ing. Jesús Antonio González López, el 2 de febrero de 1990 es nombrado el profesor de biología Hamlet Mata Mata. En ese período la demanda de la comunidad universitaria para la democratización de la institución se acrecentaba. El ME había autorizado elecciones para elegir autoridades en varios colegios e institutos universitarios y no autorizaba el del IUTJAA, lo que creo un profundo malestar e impulsó a un grupo de profesores a organizar elecciones, sin el visto bueno del ME. No fueron legales, pero fueron realizadas, sembrando el germen democrático en la elección de los directivos de la institución por voluntad de la comunidad universitaria. En ese proceso, el profesor Hamlet Mata Mata venció ampliamente al Ing. Nemesio Villalobos obteniendo más del 80% de los votos. Desconocidos esos resultados el ME, mediante resolución presidencial del 2 de febrero del 1993, nombró como directora a la profesora Enilda Coromoto Lugo de Milá de La Roca (sic) para los 3 años siguientes, pero alargó su mandato por un año más correspondiéndole organizar las primeras elecciones democráticas para elegir las autoridades de la institución.

Con la debida autorización del ME, la publicación de un reglamento electoral que contemplaba un sistema mixto, donde el voto de los profesores valían 100% y 33 votos estudiantiles tenían el valor de un voto profesoral; aclaradas las reglas del juego y garantizada la igualdad de oportunidades se presentaron las candidaturas del Lic. Héctor Enrique Cordero Rodríguez como aspirante y la de la profesora Enilda Coromoto Lugo de Milá de La Roca (sic) a la reelección. Una vez realizada la elección, sin maquinitas, en el escrutinio manual de los votos y hechos los cálculos respectivos de los votos ponderados resultó, en una reñida competencia, favorecido el Lic. Héctor Enrique Cordero Rodríguez quien asumió la dirección de la institución hasta el año 2000 cuando venció su período y es reemplazado “democráticamente” en el marco de la democracia “participativa y protagónica” por el profesor Rubén Darío Pineda que es trasladado del estado Trujillo liderando una Comisión para la Modernización y Transformación del IUTJAA. La comunidad universitaria esperaba que esa comisión fuese provisional y transitoria, para retornar al sistema democrático que ya tenía un precedente exitoso y no resultó de esa manera, cuando de nuevo le madrugaron a la familia de la institución, “participándole” que se nombraba una nueva comisión para iguales fines liderada por la profesora Mirtha Elena Acuña que permaneció en el cargo por 2 años, hasta que le “participaron” que se nombraba, por igual método “participativo y protagónico” una nueva comisión de idéntica misión encabezada por su asesor principal y profesor jubilado Ing. Nemesio Villalobos, quién es acechado, atacado y desestabilizado constantemente por sus compatriotas de la revolución, no para que convoque elecciones democráticas, sino para que los impongan como nuevos directivos y evitar someterse a la voluntad soberana de la comunidad universitaria que es la depositaria originaria del verdadero poder en la institución.

Dejo expresa constancia que la apretada síntesis que desarrollo en esta humilde columna acerca de evolución histórica del IUTJAA, no es una crónica, ni pretende serlo. Es una contribución muy modesta para que, los eximios conocedores e investigadores de la historia, cuenten con datos confiables que les permita hilvanar con excelencia académica una historia exacta del pasado reciente de El Tigre, y podamos incluir para su conservación en la memoria histórica de la ciudad un hecho y una realidad tan trascendental, importante y revolucionaria como es el IUTJAA desde su fundación el 9 de junio del 1978 hasta nuestros días.

En la ubérrima Mesa de Guanipa, está sembrada la planta física primaria de nuestra máxima casa de estudios, exactamente en el área geográfica del municipio Simón Rodríguez, esperando su elevación a Politécnico e irradiando la luz del saber más allá de nuestra área geográfica. Pariaguán, Anaco y desde el 2005 en Barcelona donde funciona una extensión, coordinada por la profesora Riolama Bastidas, que ofrece a los estudiantes de la conurbación de la zona norte las especialidades de enfermería, informática y administración. Son pruebas fehacientes de que nuestra institución evoluciona positivamente y ya es referencia nacional en el nivel universitario. Lo dijo el poeta: “Caminante no hay camino se hace camino al andar” 28 años no es nada, apenas da sus primeros pasos y en su andar seguirá escribiendo las más bellas paginas de la historia universitaria de la ciudad y su entorno cercano.
Entre los mejores regalos que la juventud estudiosa de El Tigre recibió, de los innumerables que les obsequiaron en materia educativa los gobiernos de la cuarta república, indiscutiblemente está el IUTJAA. El regalo de la revolución es elevarlo a tecnológico y devolverle sus procesos democráticos para que la comunidad universitaria elija sus autoridades. Es lo realmente participativo, protagónico y revolucionario. Nunca es tarde. Esperemos que sea más temprano que lo que uno piensa y no lo tarde que pareciera la ya larga espera. La juventud estudiosa de la mesa de Guanipa aspira con ansiedad ese maravilloso regalo. El que lo haga realidad, se embarcará en un puesto privilegiado que el tren de la historia de la ciudad le tiene reservado a quienes con sus ejecutorias, obras, acciones y visión de futuro, impulsen su extraordinario potencial educativo, social y económico. Tienen el poder, los recursos y todas las posibilidades. ¿Qué esperan? Háganlo y todos al unísono diremos: Dios y la patria os premie.

viernes, mayo 19, 2006

La revolución del gas

“La propiedad tiene sus obligaciones
como también sus derechos”

T. Drummond.

Ahora el gas está de moda. En Bolivia, Evo Morales lo nacionalizó creando un cisma en la región. Nuestro presidente fanfarronea en la comarca por la riqueza gasífera que poseemos. Tiene un faraónico proyecto para un megagasoducto de 8.000 Km. que atravesaría la selva Amazónica desde el Caribe hasta la Patagonia. Tenemos gas en cantidades ilimitadas. Podemos suplir al mundo. La generosidad y solidaridad infinita del líder de este proceso de cambio que cambiará el universo, lo impulsa a prometer que lo vamos a compartir con nuestros hermanos del globo terráqueo, prioritariamente con los de América del Sur. Eso per se no es malo, lo realmente fatal es que no se piense primero en la casa. Gas para los pueblos que lo poseen y luego para los pueblos hermanos. Una pequeña red de gas directo para los pueblos de Venezuela y luego, bueno, repartimos. Está revolución actúa al revés. Luz para la calle y oscuridad para la casa.

Viene a mi memoria, que entre el 30 de abril de 1988 al mismo día del 1989 luchamos férreamente para que a nuestra ciudad se le dotara de gas directo. Fuerzas del mal entronizadas en los círculos de poder en el partido del pueblo, se movieron sigilosamente y dieron el zarpazo. ¡Zas! Provocaron mi salida abrupta de la Presidencia Municipal, cerrando ese capitulo para beneficio de la rosca económica que se beneficia de la distribución y comercialización del gas. Eliminaron la posibilidad de que la gente gozara de ese importante servicio público y hasta el día de hoy, nadie se conduele de esta sufrida, expoliada y hasta saqueada ciudad. Gasoducto para el mundo y bombonas caras y hasta vacías para la casa. ¡Que vergüenza! Volveremos a la época de las topias, la leña y el tizón.

Un poco de historia: El 30 de octubre de 1954, bajo la Presidencia Municipal de Roberto Febres Cordero y el Síndico Procurador, capitán ® Santiago Flores, debidamente autorizados de acuerdo con el acta de la sesión celebrada el 27 – 10 – 1954, firmaron un contrato con la “Compañía Anónima Venezolana Distribuidora de Gas Natural, TIGASCO” donde le concedían a ésta Compañía, sus sucesores o causahabientes. “El derecho preferencial para instalar, erigir, extender y operar un sistema de instalaciones, tuberías, gaseoductos (sic) y todos los aparatos, estructuras, edificaciones conexas en las calles y bajo ellas, callejones y otras vías públicas de la ciudad de El Tigre, tal como es actualmente (1954) o como pueda extenderse en el futuro (2006), con el propósito de transportar, distribuir y vender gas a dicha ciudad, sus habitantes y público en general, para uso domestico, comercial e industrial o para cualesquiera otro uso que pueda presentarse o desarrollarse en el futuro” Monopolio total, pues. Tampoco nada ilícito. Todo legal y hasta con previsiones para el futuro.

Representaba a TIGASCO (Tigre Gas Compañía), su presidente para la época Ysidoro Celma. El documento fue autentificado bajo el Nº 80, folios del 9 al 13 de los libros adicionales de autentificaciones llevado por el Tribunal del Distrito Simón Rodríguez durante el año 1954, bajo la égida del juez Napoleón Guevara y el secretario Rafael Palermo. La duración del contrato era por 25 años prorrogable por períodos iguales y en las mismas condiciones, mientras la Compañía cumpla con sus términos. Pudiendo dicho contrato ser traspasado a otras personas o entidades comerciales que adquieran la Compañía, por venta o traspaso, comprometiéndose los adquirientes a cumplir debidamente con las mismas cláusulas establecidas en dicho contrato. Otras cláusulas del contrato prevén discusión de tarifas y otras exigencias, no menos importantes. Blindado el contrato para asegurar la distribución y extensión de la tubería de gas directo a toda la comunidad por los contratantes o quienes asumieran en su nombre el contrato de servicio. Cubiertos todos los intersticios jurídicos para que las autoridades no tuviesen problemas en el futuro a la hora de hacer cumplir el contrato.

Empero, hay algo que llama la atención. Nunca se habla de bombonas. Se habla de instalar tuberías tal como era la ciudad para el momento o como pueda extenderse en el futuro y los que ahora se esconden en que TIGASCO no existe, los contratantes fueron previsivos y dejaron expresamente consagrado que quien adquiriese la compañía por venta, traspaso se comprometía a cumplir con lo establecido en el contrato. No hay excusas que valga, tenemos derecho a gas directo y punto.

Es evidente que la compañía no ha cumplido. Dejaron la red de gas directo tal como era en 1954 e introdujeron la venta de la bendita bombona, que es un atraco, escasea y hasta vacía llega y no hay a quién reclamarle. La omisión de sucesivas administraciones municipales han permitiendo que hagan con la comercialización del gas lo que le ha venido en gana a la rosca financiera que lo maneja en detrimento del soberano que luce inerme ante un monstruo que le esquilma el presupuesto familiar y no tiene una autoridad municipal que haga valer sus derechos. ¿Cuál revolución? ¿Quién le pone el cascabel al gato? Pronto llegará el día en que existirá libertad para elegir y haremos justicia.

Las oportunidades las pintan calvas. Estamos sobre los gasíferos más grandes de América, en la zona donde todavía el excedente lo queman mechurríos y con un contrato que está fácil de demandar, rescindir para asumir el control de la comercialización, distribución del gas natural tal como lo establece la Ley Orgánica del Poder Público Municipal y algo más: rescatar las actuales instalaciones por daños y perjuicios e incumplimiento del contrato. Eso sí es revolucionario. Darle a Dios lo que es de Dios y gas directo al pueblo que lo merece. Díganlo y háganlo. Está de bombita, no de bombona.

Estamos en la era de la revolución del gas. No dejemos que el tren de la historia nos deje. Vamos a luchar por nuestro derecho a tener gas directo y luego diremos al unísono con el líder del proceso, o quien ocupe su lugar en el momento que esté consolidada y funcionando nuestra red de gas directo. ¡Viva la solidaridad! Gas, también, para nuestros hermanos del mundo. Poseemos grandes propiedades de gas y eso nos obliga, pero también nos concede derechos. Un rayito de luz para la casa, por favor.

También un poquito de historia para refrescarle la memoria a los desmemoriados y a los que se hacen los locos. Con una buena red de gas directo la ciudad, seguro, que cambia para siempre. Gas para los pueblos es la consigna o combustible barato, limpio y ecológico para los excluidos. Llegó, pues, el momento de la inclusión. No nos dejen por fuera. Es poco lo que nos deben y mucho lo que nos cuestan. Hablen y viajen menos y hagan más.

No es una crónica, es un pequeño relato, que aspiro ayude a conservar la memoria histórica de la ciudad, y a la vez demostrar el atraco de que hemos sido víctima hasta ahora, somos y seremos en el tiempo, hasta que las autoridades municipales asuman la responsabilidad de hacer justicia y colocar la cosas en su sitio desde el punto de vista legal. Por lo demás, es un mandato de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal. No evadan, estamos en la época de la revolución del gas para los pueblo y nosotros somos pueblo. ¿O no?

viernes, mayo 12, 2006

Personajes de mi pueblo: Anecdotas

“A nadie se le dio
veneno en risa”
Félix Lope de Vega y Carpio.

1.-Cuenta el Prof. Edgar Brito que un día lo invita su colega Gonzalo López a unos traguitos, una parrillita y a escuchar buena música. Había que finiquitar algunas cosas y salen en el vehículo de Edgar. Después de comprar todo lo necesario para el convite, llegan a una estación de servicio para abastecerse de gasolina. Mientras el operador de la gasolinera hace su trabajo, se acerca un vendedor de discos compactos. Edgar revisa, escoge y compra un tree pack. Le pregunta a Gonzalo. ¿Negro tú tienes equipo de CD para escuchar estás melodías? El negro le responde, claro que sí, déjame ver, lee la carátula de los compac. Exclamando ¡Ah! Richard Clayderman, yo tengo dos CD de este señor, pero no me gusta como canta, tiene la voz como la de Ana Gabriel, muy ronca. Yo no lo entendí. ¿Y usted? Edgar me dice que tampoco.

2.-Llega la fecha del referéndum revocatorio. Gonzalo y Edgar salen temprano a ejercer el sagrado derecho al sufragio. Gonzalo se queda en el Centro de votación “Simón Rodríguez” y Edgar se marcha al Colegio “San Antonio” dónde le corresponde votar. Pasadas las 7 AM, cuando conversa con un grupo de amigos en la cola, se aparece Gonzalo echando chispas y dice, hay trampa. Edgar, sorprendido, le pregunta. Negro ¿porqué dices eso? Bueno chico, allá no se han instalado las mesas, hay problemas con unas benditas captahuellas y lo peor no aparezco en “la Nata” ¿Qué nata? le preguntan Edgar, confundido. Bueno chico, responde, la lista esa, dónde aparecen los nombres. ¡Ah! Será la data. Bueno esa vaina vale, tú entiendes. Yo no lo entendí. ¿Y usted? Edgar me dice que tampoco.

3.-El día 11 de abril renuncia el Presidente Chávez. El 12 hay una gran confusión y algunos irresponsables, arribistas, aventureros, vívala pepa y sin formación democrática, intentan asaltar los gobiernos locales. En medio de la confusión que se presentó en el Palacio Municipal de El Tigre, llega el negro Gonzalo y le pregunta al Chivo Martínez ¿Qué rollo hay aquí Chivo? Este le contesta muerto de la risa: Llegaste tarde, negro; ya yo asumí la dirección de deportes y volviste a quedar como la guayabera. Tampoco lo entendí ¿Y usted? El negro Gonzalo, creo que tampoco, aunque el Chivo Martínez hecho el yaguare, estaba como caimán en boca e’ caño.

4.-Don Jesús Ramón Meza, uno de los primeros habitantes que tuvo El Tigre, cuando veía a los parranderos consuetudinarios, ociosos y mala mañosos ya vislumbraba lo que seria la descomposición de la sociedad local en el tiempo. Por eso cuando algunos lugareños y amigos lo invitaban echarse los tragos y jugar dominó, dados, truco, ajilei, gallos o cualquier otro juego de envite y azar, les respondía con estos versos de su inspiración: “El que llegue a este lugar / puede darse por perdido / que si vicios no ha tenido / aquí los debe encontrar / primero empieza a jugar y después a tomar ron / y si no ha sido ladrón aquí se debe meter / porque encuentra quien le insista / en está tierra bendita / reina la mala intención” Palabras premonitorias. El general Dumas Meza Meza cuando quiere eludir una parranda recuerda los versos de su viejo, los recita de memoria en alta e inteligible voz y se retira. No es cobardía es tomando las previsiones del caso, porque de lo contrario se queda y después que se echa el primer trago, no hay quien le aguante la carrera. Ese si está entendible y sino que lo digan Oíto y el Chino Lira quienes acompañan a Dumas en sus parrandas desde temprana edad en la calle Ribas.
5.-Cipriano Barroso le da empleo en su cooperativa al popular Nenerina. Este eufórico, llega con las buenas nuevas a su esposa, está llena de regocijo le da un beso y le expresa. ¡Oye, que bien! ¿Y te darán cesta ticket? Bueno, no sé, responde Nenerina. Déjame consultar a Cipriano. Le repica y le pregunta. Mire compadre Cipriano, me dice Lilita que si gozaremos del beneficio de cesta ticket. Bueno, chico, tú eres loco, le responde Cipriano ¿Qué quieres tú el whisky o la cesta ticket? Nenerina, sin parpadear le dice, ok. Es que estaba confundido, déjalo sin efecto, voltea y con voz firme le dice a su esposa, no mi amor, no hay cesta ticket, pero haré el sacrificio de trabajar sin ese beneficio, porqué se trata de mi compadre Cipriano. Yo no lo entendí ¿Y usted? Creo que Lilita, tampoco, aunque creo que Maicabares Berroterán que me lo contó, sí lo entendió. Mucho gusto.

sábado, mayo 06, 2006

Personajes de mi pueblo: Samuel y Trino

“Argumentar con una persona que ha renunciado a la
lógica, es como dar medicina a un hombre muerto”
Thomas Paine.

Vecinos de la calle Falcón de Pueblo Ajuro Samuel González de 87 años, conocido popularmente como el viejo “Grillo” y Trino Tiapa de 81, ambos se criaron en las costas de río Caris aunque, Samuel nació en Costa de Pinar en las riveras del río Tigre exactamente en Corralito. Ambos bien lúcidos y llenos de vida. Estos personajes vieron, caminaron, transitaron y disfrutaron de la belleza de la Mesa de Guanipa en todo su esplendor cuando era un banco e’ sabana donde sólo divisaban chaparros, manteco y las matas de mastranto cuando pasaban con sus viejos por la carretera de Buey rumbo a Cantaura cargados a vender casabe, tela de moriche, papelón y chinchorros. Una semana duraba la travesía y recuerdan que cuando el río Guanipa estaba crecido los indígenas pasaban la carga en el hombro y la cabeza, para luego empujar el carro con dos bueyes nada más y recargarlo al otro lado. Eran carros artesanales de dos ruedas que tiraban 3 yuntas de buey y que servían de transporte para la mercancía en la época. Lento pero ecológico los vehículos de ese momento; los de hoy comen petróleo y expulsan veneno.

Un buen día cuando regresaban de uno de esos viajes de trabajo, cuenta Samuel González, observaron que en plena Mesa estaban descargando materiales y había una pequeña carpa. La curiosidad los impulsó a acercarse y allí conocieron a Mister Julio y Mister William quienes les explicaron la razón por la cual estaban pernoctando en el lugar. Estos americanos, asegura Samuel González fueron los primeros pobladores de esta inmensa Mesa de Guanipa. Lo dice con tal convicción y seguridad que no da margen para la duda. Es más dice, “nosotros veníamos a vender guarapo de caña a los primero obreros del Caris que contrataron para la limpieza y desmalezamiento del sitio donde perforaron el pozo y que nosotros le decíamos al taladro que luego se conoció como oficina 1, “El deri” Está tan seguro de lo que vivió Samuel González que “muchacho, recuerda con vivacidad, que se hizo amigo de ambos americanos y un día ellos le preguntaron por señas dónde se podían echar unos traguitos y el diligentemente, los llevó a Loma Bonita antes de llegar a lo que hoy se conoce como el Puente de la Ventazón, dónde Don Augusto Sifontes tenía una bodega bien surtida y vendía ron por palitos” No olvida tampoco que los dos recién llegados para llegar a la bodega se fueron detrás de los burros en su pick up abriendo pica y luego que se hicieron amigos del dueño del negocio, enamoraron las hijas y se casarón, las señoritas Petra y Aída”. Para que veas si conozco, me ratifica, bien serio. Particularmente le creo porque conozco de sus honestidad, seriedad, laboriosidad y origen humilde que vivió junto a su familia en las costas del río Caris.

Samuel recuerda que la primera casa que el vio fue la que construyeron unas muchachas (Genara y Delia) que llegaron de Cantaura en la esquina donde hoy está la Librería Txiki y luego construyó al frente la señora América Álvarez que venía de San Joaquín y tenía dos muchachas muy lindas. Quizá, dice Samuel lo que actualmente es la Calle Bolívar se llamó calle Cantaura porque las primeras que llegaron fueron esas muchachas que eran muy populares, venían de ese pueblo y se instalaron allí donde montaron un ventorrillo de comida y vendían empanadas, almuerzos, jugos y el cafecito mañanero. Era un sitio muy concurrido incluso por los americanos.

Samuel y Trino que venían permanentemente al “Deri” vieron como se fue formando la ciudad y guardan el recuerdo de que el primer soldador que llegó a la zona fue Don Jesús Subero cuando ya la cabria estaba armada, luego el lugar se fue llenando de Margariteños y uno que otro carupanero atraídos por la explotación petrolera que necesitaba de mano de obra y era –y sigue siendo – la mejor remunerada. Ellos dicen que los primeros médicos que llegaron fue el Dr. Keith que se instaló cerca de la calle Rivas en lo fue por mucho tiempo luego la casa de David Barrancas que es la esquina de la calle Héctor Villegas y el Dr. González Orsini que cobraban la consulta a domicilio en dos fuerte y uno en el consultorio. El Dr. González Orisini tenía de enfermero a “Goyo” Gutiérrez que iba en bicicleta a inyectar a los pacientes y cobraba un bolívar. Otro que se dedicó a esa profesión de manera independiente fue Don Julio Rodríguez que inyectaba a domicilio también y era el médico popular de los lugareños. No olvidan al Dr. Rebollo, oriundo de Tucupita, que aún cuando le instaló en lo que hoy es El Tigrito de vez en cuando y de cuando en vez se daba una vueltecita para atender pacientes en El Tigre.

Para Samuel y Trino que pateaban permanentemente la zona, los primeros comerciantes en instalarse fueron Don Alcibíades Cones y Pío Estanga y los que decidieron construir casas fueron Don Ramón Meza, Domingo Piamo, Margarito Ramos, Dimas La Rosa, José María Lira Reyes, Canacho Soto, Ramón Antonio Sotillo, Miguel Rodríguez y Rafael Antonio García, que construyó “La Casa del Pueblo y luego la Casa New York que era el sitio predilecto de los americanos y sus más cercanos colaboradores para montar sus parrandas con fino escoses. En el Hotel Manzanares de Doña Petra, consiguió su primer empleo Samuel como “Toero” porque igual hacia mandados como lavar platos y hasta arreglar habitaciones. En esa pasantía conoció al revolucionario, según sus palabras, Arévalo Cedeño conocido como el “El Rey de los Llanos” que a la caída de Gómez fue nombrado por el general Eleazar López Contreras como Presidente del estado Guárico y en un viaje a Guayana pernoctó en el hotel, acompañado de su séquito que viajaban en 3 autobuses armados con unos “Máuser” más largos que esperanza de pobre. Llegaron a las 5 AM reposaron, descasaron, se hicieron la toilet, comieron y se marcharon en la noche rumbo a Ciudad Bolívar. De Arévalo Cedeño en la época de Gómez se tejieron muchas historias, una dice que luchaba para derrocarlo, otra cuenta que más bien era aliado del Benemérito que lo utilizaba como agitador para crear un estado de guerra cada vez que la sociedad venezolana solicitaba elecciones y no hubiese condiciones para una cita electoral y el pueblo se olvidará de esas cosas, está ultima historia tenía su base de sustentación en el hecho de que nunca lo hicieron preso y llegaba a los hatos del Gómez vendía rebaños para financiar su gesta y mataba muchas reses para alimentar su tropa. Es más dice, Trino, había quien aseguraba que picaba los cables del telégrafo y se comunicaba con el general. Así son las cosas, Chivo Negro dixi.

Con la llegada del petroleo, aseguran Samuel y Trino, consiguieron remedio para la Nigua que tenía azotada a la gente que vivía en las costas del Caris. Había tanta Nigua que nadie se escapaba de tener al menos los pies, los codos y otras partes del cuerpo invadido por esas perversas chinchas. Eran tan numerosas que se pegaban en los chinchorros y cuando la gente se acostaba era presa fácil de ellas. Bueno, el cuento es que la gente para quitárselas metía las partes afectadas en el petróleo que se las mataba en el acto. Esa invasión de insectos era una tragedia hasta que el gobierno de Pérez Jiménez se fumigó por primera vez el país y acabaron con esas chinchas, pulgas, garrapatas etc, etc. Otra cosa que cuentan Samuel y Trino es que para esa época las mujeres no bebían aguardiente, eso era estaba reservado para los hombres, hasta que llegaron unas carupaneras muy alegres que rompieron la norma y se echaban palo parejo en la “Casa del Pueblo” dónde, por supuesto, conquistaban hombres y de esa manera ejercían el oficio más antiguo.
Son vivencias contadas por sus protagonistas, muy buenas para enriquecer el acervo histórico de nuestra ciudad. No son argumentos ilógicos, son producto del conocimiento exacto de lo que sucedió y que ellos, mozalbetes para la época, vivieron en toda su intensidad y ahora como adultos mayores, recuerdan con claridad meridiana y cuentan con mucha fruición, emoción y un dejo de nostalgia. Particularmente, creo que sus relatos tienen mucha lógica y más que rebatirlos hay que seguir hurgando en la fuente y confirmar las cosas para evitar equívocos con la formación y crecimiento aluvional de la ciudad al calor de la industria petrolera. Gracias a Dios todavía hay gente vivita y coleando que pueden dar fe de lo que ellos afirman, uno comparte y, por supuesto, respeta. Es cuestión de lógica.



martes, mayo 02, 2006

Personajes de mi pueblo: Barrio La Cruz – Fundadores

“Historia es, desde luego, exactamente lo sé escribió,
pero ignoramos si es exactamente lo que sucedió”
Enrique Jardiel Poncela.

En el año 1958, concluye en Venezuela la última dictadura del siglo XX. El pueblo de El Tigre tenía represado su crecimiento. El régimen para proteger las zonas aledañas a la industria petrolera que se había iniciado el 23 de febrero del año 1933, en La Mesa de Guanipa reprimía con ferocidad a quienes intentaban construir viviendas en las zonas restringidas. El Pueblo, ese animal indómito, ya a la fuerza y venciendo todas la represión del momento había consolidado parte de “Barrio Ajuro” hoy conocido como “Pueblo Ajuro” No permitían construir hacía la parte este y sólo existía el Kiosko de “Sampa”. Aprovechando el advenimiento de la democracia muchos se aventuraron a iniciar sus construcciones y es así, como invaden la parte Noroeste, surge La Urbanización 23 de enero, mejor conocida como “La Charneca” y también el barrio “La Cruz en el sector Este de “Pueblo Ajuro”. Primero la gente y después el oro negro, parecía la consigna del momento.

El primero que tuvo la audacia fue el “Chivo” Rafael Salazar que llegando de Atapirire, construyó en la parte trasera del kiosko de Sampa que ya lo había vendido a su cuñado Ramón Arraíz, luego, el hoy millonario, Miguel “Pijita” Hernández, fue más allá e inició una construcción en la esquina, que luego vendió a Doña María Luisa, esta era oriunda de Cachipo y conocida cariñosamente como la “Vieja del tabaco” por su adicción a los puros, que la concluyó y se mudó sin problemas. Quizá los gobiernos de transición que lideraron Wolgang Larrázabal Ugueto y el Dr. Edgar Sanabria ocupados en consolidar la democracia crearon muchos vacíos que permitieron a la gente aprovechar para también fortalecer sus nuevos espacios habitacionales. Inocentemente, pero impulsados por la necesidad de poseer vivienda propia, Rafael y Miguel abrieron el camino para la fundación del sector del barrio “La Cruz” que en principio se conoció como “Barrio loco” por las ocurrencias del “Negro Bolívar que a todos y a todo le ponía un apodo.

Luego de esas dos casas y viendo que las nuevas autoridades no oponían resistencia al crecimiento del sector, doña María Luisa construyó unas 4 casas más para sus hijas, llegó Benito Liendo el popular “Guinda Zorro” que venía del estado Sucre y construyó en la parte norte, lo propio hizo hacia la parte Sur Don Anselmo “El viejo” Abreu junto a su esposa Luz Mogollón y sucesivamente se instalaron Carlos Pérez y Valentina Solano que fue la familia más prolija de la nueva barriada. Luís Pulido instaló su bodeguita, Augusto Molero y Beatriz Guerra, Pablo Estanga y su esposa Petra Azocar que mataban cochino y eran conocidos como “Los morcilleros”, (morcillas divinas, por cierto), Vidal Mújica, trabajador de AVENSA para el momento y su esposa Lucrecia, doña María Betancourt, conocida como “María Cuchilla” porque para no tenía pelos en la lengua, para formarle una vaina a cualquiera, y su hermana Chepa, Josefa Barrios e hijos. Hasta dónde me alcanza la memoria ellos fueron los fundadores del barrio “La Cruz”.

En esa época estaban de moda los famosos bares populares. El local, una rockola, un frezeer, cerveza fría, cigarrillo, fósforo, las mesas de cuatro y las bellas mesoneras. Esa era la parafernalia para funcionar. En el barrio “La Cruz” hubo competencia entre los bares de las Marías. Uno el bar “María” y el otro “La Piedra”. Cervecita polar color ambar y uno que otro tercio, las bebidas, juegos de truco, dominó y los eternos enamorados de las chicas anfitrionas eran los protagonistas en ese tiempo de ensueño. Luego el “Negro” Mogollón aprovechando la afición por las bolas criollas y poseyendo la familia un excelente terreno fue, con la ayuda de Roberto Gómez como organizador de los campeonatos y el periodista amigo Pedro Emilio Rojas Vargas “PEJAS” que los promocionaba en las páginas deportivas de Antorcha, consolidando el “Club Mogollón” que se convirtió en la atracción por mucho tiempo, hasta su trágico y lamentable fallecimiento y hoy todavía funciona como un “Club hípico” sobreviviéndole a la inseguridad.

Muchas anécdotas cruzan por mi mente de esa maravillosa época en que se fundó y fue creciendo el viejo “Barrio Loco” hoy “Barrio La Cruz”, por cierto llamado así por la forma en que quedó con relación a la calle 5 de julio de “Pueblo Ajuro” en el sentido este – oeste. Era como dice el “Chivo” Rafael un montarascal y un cañaveral, Caña de la brava, que sirvió para enlatar las paredes de barro de las primeras casas que eran de bahareque y cuando en la calle principal que eran unos arenalones pasaba una noche oscura “El Negro Bolívar” invitaba a un grupo de chamos a recorrer la calle tocando perolas y a cantar para acentuar el nombre de que era un barrio loco. Eran juegos muy sanos del momento y que divertían no solo a los chicos sino también a los adultos por las ocurrencias del grupo liderado por “El Negro”. Sin temor a equívocos, puedo afirmar, que en esta pequeña síntesis está la génesis del barrio “La Cruz”. Ricardo Bolívar lo puede corroborar fehacientemente.

Capitulo aparte merece lo del servicio de agua. Había una tubería de la compañía petrolera que pasaba en la parte Este del nuevo barrio, más arriba de dónde hoy vive la familia Gámez, pero que era monte y culebra. Hubo necesidad de perforarla clandestinamente para traer una toma que no llegaba a lo que hoy es La Calle La Cruz. Varias veces la compañía reparó la tubería y dejaba a la gente sedienta, pero poco a poco, se fueron sensibilizando hasta que no molestaron más, eso fue aprovechado no sólo por los habitantes del nuevo barrio sino por los de la calle 5 de Julio de Barrio Ajuro para, con una tubería que le donaron a mi viejo José María Lira, traer la toma de agua hasta el patio de la casa de habitación de Ramón Arraiz de donde la cargamos en garrafas, garrafones, tobos, latas y cuanto recipiente tuviésemos a mano, hasta nuestras humildes viviendas. En esa pila de agua muchas disputas y peleas hubo, unas por llenar primero o por simple caprichos de los mayores que ponían a pelear por ociosidad a los más chamos. Era una época sana dónde las peleas no pasaban de unos escarceos físicos. El Negro Bolívar, tenía en Mauro Millán un gallito de pelea y estimulaba las trifulcas para ver quienes eran los más guapitos del sector. Luchas parejas y al final todos hermanos y amigos como buenos vecinos del vecindario.
Lucrecia, Rafael “Acurito” Betancourt, “Chano” Salazar, Canicio Barrios, “La India”, “Cheo”, “Golo” e Isabel Mogollón, Juan Betancourt, el viejo Salazar, el mayor Salazar, Juan “Pepén” Estanga y la negra Camucha que tiene un puesto de vender una exquisita comida criolla, en el mercado municipal, pueden dar fe, como segunda generación, de que por allí van bien orientados los tiros y esos fueron los fundadores. Yo lo escribo como una contribución para la conservación de la memoria histórica de mi ciudad, más ignoro si fue exactamente cómo sucedió. Los fundadores que todavía viven, gozan de buena salud y una mejor memoria, les acepto cualquier corrección para mejorar esta pequeña pero rica y valiosa historia. ¡Vale! Díganlo allí Chonga, Cheo y Poche que son los conserjes.

miércoles, marzo 01, 2006

Personajes de mi pueblo: Anastelia Salazar

“La cosa más noble de la tierra
es una mujer perfecta”
Lowell.

Pueblo Ajuro fue la primera expansión del pueblo de El Tigre que se formó en el Casco Histórico y que es conocido popularmente como Casco viejo. Anastelia Salazar fue una de las primeras habitantes de este hoy populoso barrio. Nacida en el caserío Moquete en lo que llamaban el paso de Caldereño el 12 de febrero de 1926. A los 16 años salió de su hábitat natural para El Tigre, enamorada de quien a la postre fue su pareja hasta su lamentable y prematuro fallecimiento, José María Lira Reyes. Llegó a la calle Ribas dónde vivió por espacio de 2 años, luego fue a vivir 1 año en las cabeceras del río Caris en el lugar conocido como “La Curtiembre” en un fundo que había heredado su esposo. Dio a luz su primer hijo y como las condiciones en ese entonces y en esos lugares eran muy precarias lo perdió chiquito. No había médico ni enfermera, atendían los partos las llamadas comadronas o parteras que hacían milagros con su pericia innata y medicinas naturales. Era la Venezuela rural que salía del brutal, oscuro, represivo y dictatorial régimen Gomecista e iniciaba su camino a la modernidad.

Durante su estadía en El Tigre ya había conocido a Petra Manzanares que tenía el Hotel que llevó por nombre su apellido, también a Dima La Rosa, Los Piñero, Ramón Doroteo Barreto que había nacido en el paso el Guayabo del río Caris que llegó junto a su esposa Carmen Otilia Barco oriunda de El Chaparro. Cuando regresan de “La Curtiembre” alquilan una pieza en la casa del Sr. Apolinar Rondón que había construido cerca de la casa Nueva York. Es el inició de La Calle Brisas del Caris que ya se expandía por la parte oeste con la Falcón. Recuerda que en ese tiempo, estaban llegando atraídos por la actividad petrolera muchos margariteños, que alquilaban también por esos alrededores. Pasan 2 años en esa piecita hasta que José María construye la primera casa en lo que hoy es la esquina de la Calle Brisas del Caris con 5 de julio y donde ya existía una casa en La Calle Falcón que le era paralela y que posteriormente, hasta el día de hoy hace esquina con la 5 de julio dónde vivía el portugués Juan Núñez con su esposa Josefina Salazar. Actualmente es la casa de habitación del hijo mayor de Anastelia, Edgar Salazar y familia.

A pesar de la fragilidad de su memoria, doña Anastelia, recuerda cuando comenzaron a llegar los vecinos y construían, a pesar de la prohibición de hacerlo en esa zona dónde había un pozo petrolero. Don Eliseo Evans, su esposa Victoria Azocar, Don Pedro Marín y su esposa Aparicia, Yoel Pino y Carmen, Rafael Salazar y Ramona, famosa por los bollos, Rafael Gutiérrez y su esposa Angelina, Bartolo Cubero que era albañil y su esposa Anita García, Don Julio Rodríguez que era el que inyectaba, Samuel González el popular “Grillo”, Fernando Herrera que fue el constructor de casi todas las casas, el catire Meza y familia construyeron a juro, en contra de la voluntad de los burócratas de turno. De allí, el nombre del barrio. Fue construido a juro y se llama Pueblo Ajuro, hasta hoy. Hubo un tiempo en que el Sr. Eduardo Castillo dueño de la refresquería inició un movimiento para cambiarle el nombre por Urbanización Guaicaipuro y una poblada se opuso y le apedreó el negocio. Más nunca se hablo del asunto y creo que el sentido de pertenencia con relación a su nombre está tan sembrado en el alma de sus fundadores y actuales habitantes que dificulto quien se atreva a intentar cambiarle ese histórico nombre. Se los dice un puebloajureño de pura cepa.

Lo que es hoy La Gallera Arraiz fue en sus inicios un kioskito que construyó el papá de Héctor Luís Guevara, el popular “Sampa” quién siempre lo atendió hasta que lo vendió al portugués Juan Núñez, que luego se lo regaló a Josefina Salazar con quien tuvo una linda niña de nombre Fátima. Josefina que vivía arrimada en una casa de su cuñado Ramón Arraiz le cambió el kiosko por la casa y el negro Ramón continúo la actividad comercial en ese local, hasta hace poco tiempo cuando le arrendó una parte a un hijo de Samuel González “El Grillito” Oscar González que continúa en la misma actividad, otra parte a una hija de Lucrecia Salazar, la farmaceuta Leidy Salazar, que instaló la primera farmacia del sector con el nombre de su abuela y fundadora del barrio La Cruz, Maria Luisa Salazar, oriunda de Cachipo y la gallera a Rubén Salazar el popular “Perro Blanco” sobrino de Anastelia y quien los fines de semana la mantiene full. La esquina de Ramón Arraiz sigue vigente a pesar que el “Negro” Ramón está disfrutando el reposo del guerrero.

Ese Kiosko tiene una historia dice Anastelia Salazar. Fue la primera construcción que se hizo del otro lado de la carretera negra (Lo que hoy es la calle Brisas de Caris) y que abrió la brecha para la fundación del barrio “La Cruz” conocido como “Barrio Loco” por una ocurrencia del hijo mayor del Sr. Francisco “Pancho” Hernández y su señora Mercedes Bolívar, conocido como “El negro” Bolívar que lo bautizo con ese nombre, porque cuando comenzaron a poblar esa zona la gente según él, peleaba mucho. El caso es que en una oportunidad se desató una fuerte lluvia con tormenta eléctrica y cayó una centella en los tanques negros. La tapa de uno de los tanques voló y fue a caer cerca de “La Chicagua” Esa centella produjo un pavoroso incendió que consumió toda la maleza que abundaba en el área, consumió el kiosko y la candela llegó hasta la mitad de la carretera amenazando con pasar hacia las casas del barrio que para ese entonces, todas eran de baharaque y propensas a agarrar fuego rápido, eso causo terror en la gente y las impulso a actuar con rapidez para sofocar el incendio.

Nunca olvida Anastelia que en la desesperación todos ayudaban a apagar las llamas y doña Victoria Azocar que era creyente de cosas, blandía la falda corriendo de un lado a otro como loca con la falsa creencia de que con ese ritual alejaría la candela. Entre la fuerte lluvia y la actitud decidida de los vecinos vencieron el incendio y ahuyentaron el peligro. El Kiosko quedó reducido a cenizas. Había que reconstruirlo con la ayuda de todos por que “Sampa” había quedado en las tablas. Todos colaboraron y José María regalo todas las matas de “Caña Brava” que abundaban en el patio de la casa que servía para enlatar y levantar las casas de bahareque. Revivió el Kiosko y “Sampa” siguió su actividad, logró recuperarse, hasta que vendió al portugués.

Doña Anastelia Salazar procreó, crió, formó y educó, luego de su primera pérdida; 5 hijos Edgar José, Miguel Antonio, José María, Roberto Rafael y Omar Elías. Miguel y Omar lamentablemente fallecieron en la flor de la vida, pero les dejaron 5 retoños que junto a los demás nietos y bisnietos son su adoración y ellos le corresponden con una reciprocidad elevada a la enésima potencia. Para nosotros, sus hijos es la cosa más noble sobre la tierra. Es nuestra adoración. Ser hijos de la mujer más perfecta de la tierra es un privilegio. Edgar, Roberto y este humilde y empírico entrelazador de líneas, tenemos ese honroso privilegio. ¡Mayor felicidad! Imposible. ¡Viva Anastelia!

Personajes de mi pueblo: Anécdotas deportivas

“El deporte es el esperanto
de todas las razas”
Jean Giraudoux.

En la época de oro del equipo “Criollos de El Tigre BBC” había una legión de fanáticos que seguían al equipo a todos los compromisos fuera de la ciudad. Un domingo a “Criollos” le tocaba jugar con OSP de Guanta en el estadio Venezuela de Barcelona. Llega el autobús que transportaba a los peloteros, el cuerpo técnico, asistentes y algunos fanáticos que tenían el privilegio de viajar con el equipo entre los que se encontraba Juan “Colorao” Cúmana. En el momento que bajan del colectivo, está el periodista Jesús “Jess” González entrevistando a los jugadores, para el momento de OSP de Guanta, Eduardo Amaya y Francisco “La Manca” López. Cuando “Jess” ve a Luís “Buzo” Noriega que se acerca lo llama para entrevistarlo. Juan “Colorao” Cúmana se pega al lado del “Buzo” Noriega y escucha cuando “Jess” González saluda a el “Buzo” y le dice a “La Manca” y a Amaya, este amigo es otra gloria del béisbol de Anzoátegui. Juan “Colorao” que en su vida no ha jugado ni metra, se mete entre los 3 excelentes jugadores y le dice al reportero gráfico que acompaña a “Jess” “Tírele una foto a estas glorias del Béisbol” el joven hizo la foto y el otro día salió publicada en Antorcha con los 4. Tres estrellas y un estrellado, cuenta muerto de la risa Edgar Brito. Hay que estar en el lugar adecuado en la hora adecuada. Es una foto para la historia. Juan “Colorao” todavía la conserva y mete el embustico respectivo a las nuevas generaciones.

Chocaban en un encuentro por la clasificación Criollos y San Tomé. Mientras hacían calistenia antes del juego, Luís “Culí” Martínez que formaba parte del roster de jugadores del equipo Santomesino, le lanza una pelota a Parmino Perdomo, pitcher estrella de Criollos que ese día tenía la responsabilidad de abrir contra ellos y se la pega bien duro. Parminio reacciona y persigue al “Culí” y ante la impotencia de no poderse desquitar, le grita. “No te preocupes que en el primer turno al bate que te toque, me la cobro”, a lo que el “Culí” con una sonora carcajada le responde. “Irás a lanzar para el dogout porque yo lo que juego es banca”. “Culí” y Parminio son grandes amigos y luego del juego celebraron la ocurrencia. Había que hacerse notar y “Culí” lo consiguió en ese juego aún estando en la banca y mucho menos ser el jugador más destacado. Una historia verídica que quedó para la historia. Ambos gozan de buena salud. Pregúntenles, cuando los vean.

En el año 80, nombran a Gonzalo López el popular “Negro dulcero” Manager de “Los Criollos” convoca a todo el equipo a una reunión de emergencia. Una vez chequeada la asistencia toma la palabra el “Negro” para dar el mitin de rigor a sus dirigidos. En medio de la arenga el “Negro” Gonzalo dice: “Aquí tiene que haber disciplina y cumplir las órdenes que yo dé. No crean que yo soy un cuero e’ chivo porque vendía dulce, yo me he superado y ahora soy un iletrado profesor universitario”. Juan Goatache, pitcher del equipo lo interrumpe y le intenta corregir diciéndole “Profesor será letrado” y el negro le dice “cállese y siéntese que usted no sabe nada de eso, letrado es un cuaderno lleno de letras” y continúo su discurso ante la mirada atónita de los miembros del equipo. Indistintamente de ese gazapatón que se le escapo al “Negro”, ese año “Los Criollos fueron campeones. Gonzalo es una fiera graduado en la universidad de la vida y conocedor a profundidad de los secretos del béisbol, de sus estrategias y posee la chispa para mantener el espíritu de equipo y la adrenalina de los jugadores al máximo para dar el 100% en el campo de juego. Una demostración de que no hay que pertenecer a la elite ilustrada, mucho menos a las vacas sagradas, para llevar las riendas de un equipo de béisbol con éxito. Gonzalo tiene el inigualable record de haber sido recogebates, en el año 68, jugador en al 73 y manager campeón en su primera incursión en el 80 como estratega de “Los Criollos” Mérito indiscutible que los distingue en la historia de la época de oro del béisbol amateur.

En un juego decisivo para pasar a la final entre Los Criollos de El Tigre y el poderoso y temible MOP de Barcelona, promediaba la segunda parte de la novena entrada, ganaba el MOP 3 carreras por 2, pero Los Criollos tenían hombres en primera y segunda y un out. Sale batear Luís “Buzo” Noriega y las tribunas del Alejandro “Patón” Carrásquel enloquecieron: Jonrón, jonroon, jonrooon, gritaba el público al unísono y cuando el bateador tiene la cuenta de uno y uno ¡Sorpresa! Cantan tiempo. Todos se preguntaban ¿Qué pasa? nadie notaba algo extraordinario para que suspendieran momentáneamente un juego en el momento más emocionante. La gente, no nota que falta un árbitro y empieza a impacientarse, pasa un tiempo prudencial y el público enardecido pide juego, juegoo, juegoooo. Eso apuro las cosas y sale del dogout de la derecha el profesor Delgado, el popular “Pecho e’ paloma” que era el árbitro de segunda golpeándose la barriga con cuyo gesto prácticamente rogaba lo disculparan pero estaba haciendo una diligencia de emergencia en el baño que nadie podía hacer por él. Una necesidad fisiológica, pues. Continúo el juego, “Buzo” respondió con tubeyote, anotaron 2, ganó Criollos, pasamos a la final y quedó la anécdota para la historia deportiva de El Tigre. Y…como dice Chivo negro “Así son las cosas”

domingo, noviembre 06, 2005

Personajes de mi pueblo: El Negro Dulcero

“La conquista propia es la más grande
de las victorias”
Platón.

Nuestro amigo Gonzalo López, cariñosamente conocido como el “Negro Dulcero” es un personaje polifacético de nuestra ciudad. En la época de oro del los cines vendía un dulce a locha que fabricaba en casa su querida madre. Era la famosa “Cagalera” que metía en una caja de cartón y protegía con un trapo para evitar las moscas. El Negro siempre vivaracho llegaba temprano a las funciones de la tarde, que se conocían como “Los Matinée” Había que hacer largas colas para comprar una entrada que para el momento costaba Bs. 0,50 por lo que era importante llegar con suficiente antelación a la venta de los boletos. Eso hacía que la aglomeración de la chiquillería frente al cine fuese bien nutrida y mientras abrían la taquilla había compra, venta e intercambio de cuentos, por supuesto, la compra de dulces. En eso el negro fue en la ciudad todo un precursor.

El “Negro Dulcero”, como cualquier torero tenía buenas y malas tarde. Cuando le iba bien ni se sentía ¡Pero, ay vaina! Cuando se varaba y la mercancía se le quedaba fría. Era una tragedia y como tal la asumía. En medio del bululú que se formaba a la hora de comprar los boletos de entrada, chocaba, tropezaba o decía que lo había empujado alguien. Y, ¡Zas! La caja iba al suelo y los dulces rodaban. El acusado siempre era alguien que por su vestimenta y presencia era fácil identificar con gente pudiente que pudiese cubrir el daño inflingido. Llanto y más llanto. El Negro se convertía en mar de lágrimas para buscar que el señalado le pagara y de no lograrlo buscaba la solidaridad de los que tenían un poco más recursos y le solventarán el tremendo lío en que se metería de llegar a la casa, sin venta y con la mercancía dañada. Logrado su objetivo recogía sus “Cagaleras” las limpiaba y se marchaba a otro cine dónde repetía o vendía sin problemas y salía buchúo. El que busca encuentra ¿O no?

El negro con el tiempo evoluciono hacia la actividad deportiva, donde fue jugador en el béisbol AA, luego se quedo como asistente del manager y llegó a ocupar ese cargo de dirección con los Criollos de El Tigre posición que le permitió hacer una gran amistad con todos los peloteros de la divisa y una conexión de simpatía con los fanáticos. En una oportunidad salía el popular Negro del auto mercado Pueblo Nuevo con un huevo en la mano y se encuentra con Cruz “Machelo” Bermúdez a la sazón lanzador zurdo de Los Criollos y este sorprendido le pregunta ¿Negro y ese huevo es para remedio? y el negro contesta: No chico para hacer perico. Estupefacto “Machelo” le repregunta ¿Con un Huevo negro? Y este muy orondo le replica: Bueno ¿Y quien te dijo que yo tengo restaurante en mi casa? Para la época El Negro Vivía solo y le asistía toda la razón. Empero, vuela la imaginación y uno sabe que hay gente que le dan en el codo y aprieta la mano… Libre de interpretación.
Hoy, Gonzalo López, el popular “Negro Dulcero” forma parte del personal técnico en el área deportiva del IUTJAA como facilitador de los bachilleres en las disciplinas de su competencia y está por jubilarse. Dios y la patria premian la constancia y el Negro paso de vendedor de dulces, deportista, técnico, jugador, dirigente a entrenador en el cuerpo docente del IUTJAA. Agarren ese trompo en la uña. Salud, Gonzalo. No hay dudas que conquistó el mundo en solitario.