sábado, agosto 26, 2006

El Liceo Alberto Carnevali

“Tal vez algún día será un placer
recordar todo esto”
Virgilio.

El 30 de noviembre de 1.959 iniciándose el gobierno de don Rómulo Betancourt, en el marco de una agresiva política de masificación de la educación en todos sus niveles, fue creado en la ciudad “El Instituto Nacional de Educación Comercial El Tigre”. Adscrito a La Dirección Artesanal, Industrial y Comercial (DARINCO) del Ministerio de Educación. Inició sus actividades en la esquina contigua a Deel El Tigre empresa concesionario FORD, en el local que hoy ocupa La Casa de la Caña en la Avenida España. Su primer director fue el profesor de Educación Comercial Armando Barreto que dictaba las cátedras de Caligrafía y Contabilidad, procedente de Cumana que apenas ejerció el cargo por espacio de un año, cuando tuvo que regresar a la primogénita del continente y el Ministerio de Educación comisionó al profesor Ángel Antonio Merlín quien concluyó la tarea organizativa de la novel institución educativa y ya a su tercer año logró mudarla a la vieja casona propiedad de don Roberto Bonaguro en la salida a Pariaguan, donde funcionan varios locales comerciales, especialmente ventas de repuestos y accesorios para vehículos. El llamado edificio de SERECA como se conoce ahora.

En sus inicios “El Instituto Nacional de Educación Comercial de El Tigre” desarrollaba sus actividades académicas en apenas 2 aulas, luego en la vieja casona contó con 15, que le permitió un desarrollo más holgado de sus actividades, ampliar su matricula estudiantil, su plantilla de educadores y el organigrama funcional. En ese momento de desarrollo institucional, el profesor Ángel Antonio Merlín solicita y le es aprobado por el ME dos direcciones. La diurna que ocupó el profesor Manuel Márquez y la del nocturno asumida por el profesor Gustavo Figueroa. También envió comunicación al ME sometiendo a consideración el nombre del luchador democrático durante la dictadura de Marcos Evangelista Pérez Jiménez, el Dr. Alberto Carnevali, que falleció el 21 de mayo de 1953 de mengua, en la Penitenciaria General de San Juan de Los Morros, víctima de un cáncer generalizado en el aparato digestivo. No hubo objeción y desde el año 1962 la institución ostenta orgullosa ese honroso nombre y pasó llamarse “Instituto de Comercio Alberto Carnevali”

Indiscutiblemente, el profesor Ángel Antonio Merlín fue artífice de la organización, desarrollo, consolidación y proyección del “Instituto de Comercio Alberto Carnevali”. En su fructífera gestión como director nunca desmayó en su empeño por hacer de la institución la mejor en la educación media local, a la vez que mantuvo una férrea lucha, desde el Rotary Club y su condición de líder político de AD, por lograr una sede propia y moderna para la institución que dirigía, cuestión que alcanzó cuando el 20 de noviembre de 1967 el Dr. Raúl Leoni, su distinguida esposa doña Menca de Leoni y el Ministro de Obras Públicas, Ing. Leopoldo Sucre Figarella cortaron la cinta tricolor en su compañía para dejar inaugurado el edificio que todavía, pese a sus carencias y falta de mantenimiento, tiene la sede el ahora conocido como, Liceo “Alberto Carnevali” nombre que adoptó luego que fueron creados los ciclos básicos y las especializaciones pasaron todas al Liceo Briceño Méndez.

En el año 1967, estrenando nueva sede, en el marco de las fiestas carnestolendas, el Instituto de Comercio “Alberto Carnevali” se anotó otro rutilante triunfo cuando su representante, la linda joven Ana Zulay Lira Rondón, que era estudiante del nocturno y secretaria ejecutiva en el diurno, resulto electa reina de las fiestas de ese año en reñida competencia con las seleccionadas por los demás liceos y clubes sociales que en esa época vivían su tiempo de esplendor. Eran unas fiestas de órdago, donde los disfraces, las carrozas, las lindas chicas al ritmo del steel band que magistralmente tocaba el maestro Desmond Cole, destacaban por su colorido de ensueño en su recorrido por la avenida Francisco de Miranda. Don Claudio Perdomo, el popular “Nene” disfrazado de negrita, siempre iba a la cabeza de esos desfiles en honor al rey Momo, repartiendo caramelos y poniéndole toda la alegría con su prodigioso e innato histrionismo. Un showman en todos los carnavales de El Tigre. La fiesta de gala, se celebró en los elegantes salones del recién inaugurado Centro Social Árabe. Todo un acontecimiento en el bucólico pueblo de entonces.

Un dato curioso es que el profesor Ángel Antonio Merlín, que era docente desde el año 1954 y sub-director en el Instituto de Comercio Dalla Costa de Ciudad Bolívar en el año 1960, lo envían a Acarigua como director de una institución educativa similar, donde permaneció sólo una semana ya que lo transfirieron a El Tigre, para llenar la vacante que se produjo como consecuencia de que el profesor Armando Barreto regresó a su ciudad natal Cumana y estuvo en la dirección del Instituto de Comercio “Alberto Carnevali hasta el año 1979 cuando fue jubilado. Unas cuantas lunas al frente de la institución que dejaron una profunda huella que todos hoy, tal como reza el pensamiento de Virgilio que colocó en la pared externa en la parte alta donde funciona la dirección, recordamos con placer. “Tal vez algún día será un placer recordar todo esto” dice el laureado poeta latino en su excelsa obra literaria La Eneida, que dejó sin terminar.

Recién inaugurada la nueva sede en el año 1967 el profesor Gustavo Figueroa, regresa a Cumana y la vacante de sub-director la ocupa como titular el profesor Hernán José Iro hasta el año 1969 cuando independizan el nocturno del diurno y es nombrado director hasta el año 2003 cuando se jubila. En ese largo periplo al frente de dirección nocturna, lo acompañaron como sub-directores el profesor Mamerto Díaz como encargado por espacio de 2 años y como hacer carrera en educación no estaba en sus proyectos declinó en el año 1973 para iniciar sus estudios de derecho que culminó con éxito y nombran al profesor Juan Rojas Meza que ejerció el cargo hasta el 1978 cuando le aprueban su traslado al estado Monagas, fecha en la cual designan al profesor Juan Figuera que a la salida del profesor Hernán Iro, es ascendido a director cargo que ejerce hasta el presente.

En el diurno acompañaron al profesor Ángel Antonio Merlín como sub-directores el profesor Manuel Márquez desde el año 1963, hasta el 1969 cuando es incapacitado y le entrega el testigo al profesor Bernardo Acosta que ocupa el cargo por espacio de dos años, lo deja vacante al ser nombrado gobernador de su estado natal Nueva Esparta. En ese tiempo nombran al profesor Manuel Tabasca que ejerce el cargo hasta el año 1979, Merlín se acoge a la jubilación, encargan a la profesora Ana Carmen Rodríguez de Gómez que al poco tiempo se jubila y pasa a ejercer la dirección el profesor Manuel Tabasca durante largo tiempo hasta su jubilación en el año 1999. El ME encarga en la dirección a la profesora Nessi Vásquez, ésta se jubila y en esa misma condición ejerce el profesor Jesús Noriega que luego es ascendido a la zona educativa y al producirse la vacante nombran al actual director Amabilis Obediente.

Es una síntesis de la evolución histórica del Liceo “Alberto Carnevali” de cuyas aulas en su primera etapa graduó los Técnicos Mercantiles, equivalente al bachillerato contemplando además a los 4 años el Certificado de Perito Mercantil en los cursos diurnos, ya que en la noche, se obtenía el Certificado de Secretariado Comercial o Corresponsal y Secretariado en Contabilidad en 3 años. En el año 1970 fue eliminada la nomenclatura de Técnico Mercantil para dar paso como era lo correcto a los títulos de Bachiller Mercantil para que los graduando no tuviesen dificultad a la hora de acceder a las universidades. Fueron 3 promociones de Bachilleres Mercantiles porque en el año 1972 el sistema fue modificado, la institución fue convertida en un ciclo básico que desapareció de un plumazo su esencia primaria de preparar jóvenes para el trabajo. Ese tipo de institución eran las que verdaderamente se ocupaban de la educación para el trabajo. De eso, estoy convencido, no puede quedar una pizca de dudas.

Puedo afirmar sin temor a equívocos que los jóvenes egresados del Instituto de Comercio Alberto Carnevali, hasta que conservó su status en el año 1972, fue vitrina de excelencia en la preparación académica de sus estudiantes a todos los niveles, amén del orden, la disciplina, la pulcritud en el vestir de profesores, alumnos, personal administrativo, obrero. La infraestructura también se mantenía impecable hasta en los mingitorios que era digno de elogio en la ciudad. Eran tiempos donde el respeto del alumno por el profesor y viceversa era casi reverencial. Lo afirmó con certeza porque lo viví intensamente por espacio de 5 años cuando egrese de Bachiller Mercantil en el año 1971 en la promoción que llevó el nombre del distinguido profesor Bernardo Acosta de cuyas manos recibí mi titulo el cual ostento con orgulloso.
El profesor Ángel Antonio Merlín genio y figura indiscutible del Liceo “Alberto Carnevali” y líder por muchos años de la institución, siempre buscó darle identidad propia a quienes desde sus aulas, pasillos, áreas recreativas, deportivas, deportivas y administrativas compartíamos sueños y esperanzas. Es así, cuando por su iniciativa surgió la gran familia Carnevaliana. Hoy, el profesor Merlín, quien leva anclas desde la Fundación Barcelona al lado de su distinguida esposa la profesora Ismelia, tengo seguridad, conserva una memoria tan clarita como el agua del río moquete y una salud a prueba de misiles, puede dar fe de lo que aquí escribo y de haber alguna omisión, tengan la seguridad, la corregimos con el invalorable aporte del protagonista principal. Mientras tanto, hicimos el esfuerzo para que quede grabada en la memoria histórica de la ciudad, la evolución histórica del “Alberto Carnevali” y podamos repetir al unísono con Merlín, parafraseando al poeta Virgilio, no hay dudas, hoy día, es un placer recordar todo esto.

sábado, agosto 19, 2006

Los cines en la ciudad

“¡Si no lo hubiese sabido nunca! Lo que
no se sabe es como si no fuera”
Jacinto Benavente.

El sábado 12 de agosto de 2006, salgo tempranito como de costumbre a cumplir mi caminata mañanera, la cual incluye en el recorrido, retirar mis diarios en el kiosco La Confianza, de la señora Rosa Estrada. Ese día coincido con un viejo amigo que me felicita efusivamente. Le pregunto ¿Y eso? Me contesta por tus columnas acerca de la historia menuda de la ciudad. ¡Ah, ok! le respondo. Se hace lo que se puede. Me llama aparte y se me ofrece para que hagamos un recorrido por la ciudad y recordemos los sitios dónde funcionaron los cines en la ciudad desde el año 1939. Acepto, nos ponemos de acuerdo y salimos el domingo 13 en la mañana. Nos dirigimos a la calle Ricaurte y me señala aquí, se instaló el primero, frente a la Prefectura, que llevó por nombre “Cine Irma” luego se abrieron otros, exactamente en el inmueble que tiene como sede al partido COPEI, que se llamó CINELANDIA. En silencio, me digo para mis adentros, lo que son las cosas, nacido y criado en El Tigre y ahora es cuando me entero que existieron estos cines. Bueno, como me asalta la duda, consulto con don Mauro Barrios y me lo confirma. Estoy seguro que más de uno se sorprenderá, pero así, son las cosas.

Mi amigo Gilberto Pinto, en el recorrido me dice que el no vio esos cines, porque precisamente, vino al mundo el 06 de junio de 1939 en la calle Rivas, al lado de Los Piñero, frente a la pila de agua, pues. Empero, cuando inició sus estudios en la escuela “Cova Maza” que funcionaba en la calle Ricaurte, cerca de la actual Prefectura, escuchó de la existencia de ambos cines. Recuerda, también, que la escuela estaba diseminada en varios locales (casas) del Casco Viejo, igual que la “Simón Rodríguez, hasta el año 1953 cuando inauguraron la sede en la primera calle norte que concentró a ambas escuelas con el nombre del maestro del libertador, bajo la dirección de la maestra Carmen Elisa Encinales. Gilberto que interrumpió sus estudios en cuarto grado, se desempeño desde el años 1954 al 1958, como sacristán en los tiempos del padre Romero Mata, que construyó la iglesia con los sorteos de los animalitos y luego con el padre Antonio Colmenares. En al año 59 asumió Bruno Vístoli fecha cuando abandonó para contraer nupcias con su actual esposa Carmen González con la cual procreo 7 hijos que le han dado la dicha de contar con 16 nietos, por ahora, dice con orgullo.

El año 1959, se instala en Caracas, logra un empleo como cobrador - motorizado en una empresa de bienes y raíces de don Eugenio Mendoza, hasta el año 61 cuando regresa a El Tigre para trabajar en la contratista “Romaní” por muy poco tiempo ya que el año siguiente lo absorbe Mene Grande Oil Company que luego, fue Meneven, Corpoven y actualmente Pdvsa donde laboró por espacio de 38 años hasta que se jubiló. Durante su tiempo como sacristán, alternaba como portero de los cines Principal, luego teatro Maroní, Ayacucho, Bolívar, que estaban muy cerca de su vivienda en la calle Sucre. Dos en la calle Bolívar y el otro en el callejón Igualdad paralelo a la entrada del callejón Berruecos. Otros cines que se instalaron en el ahora, conocido Casco Viejo fueron el Girardot, cerca de la avenida cinco, el Aragua en el callejón Nueva Esparta cruce con callejón Aragua y el cine Canaima en la calle 5 de Julio de Pueblo Ajuro entre la calle Nueva Esparta y la carretera Negra de La Flint. Puras mexicanas en la cartelera de la época.

Concluido el recorrido en el Casco Viejo, enfilamos hacía Pueblo Nuevo Norte donde funcionaron los cines Sucre, en la Segunda Calle Norte cruce con Tercera Carrera Norte, el Libertador en la Sexta Calle Norte cruce con Cuarta Carrera Norte, el Miranda, luego Teatro Cristal en la Avenida Francisco de Miranda actual sede de la empresa ELIDORCA. El España en la salida a Pariaguan frente a la Plaza España, cuyo propietario, don Roberto Bonaguro, también instaló el Autocine Guanipa y había consolidado el Cine Plaza que eran los distinguidos de la ciudad y que fue el último que le sobrevivió en la ciudad al betamax, VHS, televisión por cable y a la salvaje inseguridad

Don Mauro Barrios, recuerda, cuando le hago la consulta acerca de los cines Irma y Cinelandia, que el cine Principal, fue el tercero de la ciudad, cuando lo inauguraron, me cuenta que, estrenaron una película mexicana de Simón Bolívar que constituyó un gran éxito. En esa cinta cinematográfica destacaban Carlos López Orellana en el papel del Libertador y Julián Soler como José Antonio Páez. En esa sala del cine Principal, se presentaron en vivo artistas famosos como Pedro Infante y Antonio Aguilar. Volviendo al amigo Gilberto Pinto quien inspiro este trabajo, para recordar los cines que funcionaron en la ciudad me dijo también que como sacristán ganaba Bs. 4 en la semana los cuales complementaba con los Bs. 10 que le reportaba el trabajo de portero en los cines que le proporcionaban un salario por encima del promedio para ese momento de Pepsi a medio, hallaca a real, pan de a puya en la panadería Plaza y cervecita a tres lochas en el negocio de la Negra Dámaso en la Avenida Cinco.

Innumerables jóvenes trabajaron en esos cines. Recuerda el amigo Gilberto Pinto a Francisco Quintana operador del cine Girardot, Tobías Scribani operador en el cine Ayacucho y principal que tenía como ayudante a José Lozada, a Pedro y Miguel Rojas que eran los gerentes, a Elpidio Cabrera, Remigio Zabaleta que pintaban los cartelones y colocaban en sitios estratégicos de la ciudad anunciando la película del día, muchos otros como el popular Tarzán que era el que cuidaba la disciplina en sala interna, Agustín, Augusto Guerra, Néstor “Pata e’ perro” Gil, actualmente trabajadores del IUTJAA, Saúl “Perrín” Alcalá, hoy caricaturista estrella del diario Antorcha, y su compadre del alma Hugo “Bola e’ burro” García quien además era su compañero de farra cuando estaban de moda los bares familiares en Pueblo Ajuro, la Charneca y el barrio La Cruz conocido como Barrio Loco. Cervecita a real y cinco piezas musicales por un bolívar tocaba la rockola. Una Guará, diría un Barquisimetano.

El cine Sucre, recuerda con mucha precisión el amigo Gilberto Pinto, fue instalado por unos jóvenes que venían periódicamente a la ciudad a vender el famoso chorizo carupanero y la no menos deliciosa morcilla. Los del Casco Viejo aún cuando tenían gerentes locales pertenecían a un grupo español que tenía su centro de operaciones en Barcelona y el cine Miranda que luego fue el Teatro Cristal era de Pepe Escriba que poseía un gran parecido con el eximio comediante Cantinflas, cuestión que aprovechaba para vestirse a la usanza del famoso mexicano para promocionar su cine y en los carnavales era una figura muy vistosa porque aparte del parecido con Cantinflas, hacia un papel muy excelente haciendo de su doble. Era la época bucólica, simpática y de oro de la ciudad. A medio la exquisita cagalera que vendía el negro dulcero, un real el cuento nuevo, medio el usado, la entrada a los cines populares un real y a los cines chic un bolívar. Había los sábados y domingo 4 funciones. Vermouth en la mañana, Matinée en la tarde y las dos de la noche. ¿Qué tal? Muy bueno, porque confirma una vez más una gran verdad. Recordar es vivir.

Ahora que lo sabemos, hay la seguridad que fue. En mi caso, es un humilde aporte para que la elite ilustrada continué su ardua labor de investigar estos hechos y personajes para la conservación y preservación de la memoria histórica de la ciudad. ¡Vale!





miércoles, agosto 09, 2006

Personajes de mi pueblo: Candelario Gómez

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos
a la verdad corren, más uno alcanza el premio?
Corred de tal manera que lo obtengáis”

-Biblia – 1 Corintios 9:24.

Candelario Gómez vino al mundo en Tacarigua, estado Nueva Esparta, el 2 de febrero de 1930. A los 9 años embarcó junto a su progenitora, en la lancha “La Conquistadora” que salía de la isla de las perlas a las 2 PM y llegaba a Puerto La Cruz el otro día a las 9 AM. En tierra firme, durante la adolescencia, se empleo por espacio de unos 5 años con “Eveco” que era la distribuidora de los Pontiac importados en la zona norte del estado Anzoátegui. Luego en el año 1948, invitado por su padre Emeterio Gómez, viene al pueblo de El Tigre para trabajar en Mene Grande Oil Company. Vivió en la calle Colón por un tiempito, hasta que se sembró en la calle primero de Mayo de Pueblo Ajuro, para el resto de su vida. Imagínate Cheo, me cuenta, que el Coronel Pedro Vicente Soto Fuente vecino de la calle 5 de Julio, cuando tenía 15 años se inscribió en un curso de mecánica que dictaba el INCE, su instructor era el italiano Domingo Coffaro, recuerdo que ese chamo, mi amigo, que fue el primer militar que se le alzó a este régimen, me instaló el timbre de la casa, una novedad para la época. Yo los conozco a todos ustedes, una generación del barrio que ha figurado mucho en el estamento militar, político, social, profesional, artístico, deportivo y laboral. Hoy, a mis añitos, estoy obligado a decir sin ninguna nostalgia. Para dónde cojo con esta pata “hinchá”.

Aficionado al béisbol, fanático de los Tiburones de La Guaira, soñaba con tener un hijo jugador en el deporte de las 4 esquinas. En el año 1967 en uno de sus constantes viajes a Caracas, en donde compraba los relojes Seiko a Bs. 200, prendas de oro para la reventa, fijó la vista en la vidriera de una tienda deportiva y le dijo a la mamá de sus pequeños hijos: Mi amor, vamos a comprar 1 bate, 2 guantes y una pelota de béisbol para los muchachos. Dicho y hecho, compraron los útiles deportivos y a partir del momento que llegó le dijo a Rafaelito y a Clemente, prepárense que vamos a practicar béisbol. Los llevó a un terreno de la petrolera (El campito de los Sabanales) que estaba ubicado detrás de la bodega amarilla de la carretera Negra de La Flint, limpiaron una parte, colocó a uno en el bate y al otro para que lanzara y los iba alternando para que fueran aprendiendo. Todas las tardes repetían la escena, y a la semana había alborotado la chiquillería del sector, todos entusiasmados con ganas de entrarle al juego. Como decimos campechanamente. Puso la tirona, pues

Esa euforia inicial, le prendió el bombillo a Candelario Gómez, era la posibilidad de acabar con la supremacía que mantenían los equipos de béisbol menor de la compañía petrolera “La Flint” Inició un dificultoso periplo por las casas comerciales, amigos y relacionados, recolectando útiles deportivos para armar dos equipos, cuestión que logró. Iniciaron la organización del club, los hijos de Candelario proponían el nombre del glorioso pelotero de Puerto Rico, Roberto Clemente, pero Candelario les dijo que no. El club llevará el nombre de “Cachorros de El Tigre” porque ustedes son muy cachorros, todos aplaudieron la ocurrencia y el 20 de 0ctubre de 1968 se constituye formalmente la organización de béisbol menor “Los Cachorros de El Tigre” Albricias pido señores, para Candelario y sus bravos cachorritos.

La organización comenzó a crecer y el terreno que tenían de práctica resultaba muy pequeño, fue entonces cuando decidieron en una reunión, que los propios niños invadieran un conuco, adyacente al campito, con vista a la carretera Negra de la Flint, propiedad del Sr. Padilla que vivía en la calle 5 de Julio. Los muchacho cayeron como bachacos y destruyeron una siembra de tabaco, yuca, topocho, etc, etc. El dueño montó en cólera y se apareció machete en mano, tuvo una acalorada discusión con Candelario, las cosas no pasaron a mayores, fueron al Concejo Municipal, plantearon el problema y el entonces Presidente Municipal Tomás Domínguez Rojas, le dijo al señor que no se preocupara que la administración municipal le cancelaría los daños del conuco, pero el terreno, que era municipal pasaría a ser un campo deportivo para el uso del club de béisbol menor “Los Cachorros de El Tigre”. El hombre cobró, se le pasó la cólera, las cosas se arreglaron, volvió la armonía, regresó la amistad y desde entonces el terreno pasó a llamarse “El Campo los Cachorros”. Cuando se quiere, se puede y punto.

El tiempo pasa, todo marcha de mil maravillas, hasta que llega el gobierno de la Gran Venezuela. El Tigre empieza a crecer por los 4 costados. En la parte oeste de Pueblo Ajuro se funda el barrio “Los Sabanales” y el Concejo Municipal decide, en el año 1976, obligado por la presión vecinal, alargar las calles de Pueblo Ajuro hacia el nuevo sector. Entra la calle Bellavista, la avenida 8, la calle San José, pero con la 5 de Julio se tranca el serrucho. Había una casa a tiro de techo y atrás estaban los temibles cachorritos de Candelario. Llegan las cuadrillas de la municipalidad lideradas por su Presidente, el Prof. Augusto Enrique Tenorio Meza, con la sana intención de abrir la calle 5 de julio hacia Los Sabanales. Los cachorritos se percatan y corren a buscar a Candelario. Este ni corto ni perezoso llega al lugar, entra en conversaciones con el Presidente Municipal, le explica la situación y Tenorio que es un fanático empedernido de béisbol les dice de inmediato. “No hay problemas, incluso esas bienhechurias que estorban, las vamos derrumbar y las pagaremos por la municipalidad, para que el terreno quede más despejado y los niños puedan practicar con más comodidad el béisbol” Otro escollo superado por la constancia y perseverancia de Candelario.

En el año 1978 cuando asume la Presidencia Municipal el Prof. Juan Hernández Bermúdez, Candelario y sus cachorritos buscan afanosamente que les cerquen el terreno porque había amenaza de invasión. Como los presupuestos no se aprueban de la noche a la mañana y los invasores sí, mientras diligenciaban los recursos para la cerca de alfajor para el terreno, se produjo la invasión. Esto enfureció a los cachorritos que fueron a la casa de Candelario, que para la época trabajaba con Tamayo y Compañía y tenía un camión asignado. Agarró el vehículo, llegó al terreno y con la parte trasera empezó a tumbar barraca de zinc y aplanar los promontorios de arena y granza. Se planteó el conflicto, fueron de nuevo al Concejo Municipal y en medio de la discusión, Candelario amenazó que si en 15 días no le cercaban el terreno él y 4 amigos más construían casas en el terreno y san se acabó. El Prof. Hernández Bermúdez, los calmo a todos, buscaron ubicación a los invasores y a los 15 días estaba un equipo de la municipalidad construyendo la cerca de alfajor que todavía posee el Campo de los Cachorros. La constancia y la perseverancia dieron sus frutos bien dulcitos.

En la época que se funda la divisa de los “Cachorros” coexistían dos ligas en la ciudad y creo en toda Venezuela. La de la Federación y la de Criollitos de Venezuela. Cachorros perteneció a la primera y fue allí, en esa liga, donde Candelario vio coronado su sueño. Varias veces le ganaron a los equipos de La Flint, acabaron con la hegemonía que mantenían, lograron que se hablara también de Los Cachorros tanto como de La Flint en toda la prensa deportiva y los círculos amantes del béisbol menor. Fue tanta la notoriedad que adquirieron los equipos de béisbol menor de “Los Cachorros” que a través de las crónicas e informaciones de Pedro Emilio Rojas Vargas el popular “Pejas” en el diario Antorcha, era conocido en todo el Oriente del País. Pa’ que vean que topocho verde mancha.

Fueron años de muchas luchas, conjunción de esfuerzos, dedicación a la actividad de “Los Cachorros de El Tigre”. Lograron consolidar un campo deportivo que lleva el nombre en honor a esa divisa. Candelario, cuenta con un brillo de alegría en sus ojos, que en una oportunidad, cuando distribuía el diario Antorcha en el estado Monagas, el corresponsal en Maturín Charles Flores, le dijo que el general del batallón de esa zona quería conversar con él. Fue a su despacho y cual seria su alegría cuando el general le propuso organizar un triangular de béisbol entre un equipo de Caracas, el de Maturín y Los Cachorros. El general le dijo que tenía la logística lista, acondicionado el terreno del cuartel, contaba con alojamiento para los equipos visitante y que solo se preocupara por el traslado de su equipo. Aceptó, fueron y resultaron campeones. Como dato curioso, dice Candelario fue la primera vez que un equipo de béisbol menor jugó fuera del estado Anzoátegui.

Triunfantes regresaron a El Tigre el lunes, fueron recibidos como héroes y ese mismo día en la noche lo llamó el general a su casa para felicitarlo y además, le comentó que estaba gratamente sorprendido y que no se explicaba como estos niños tan chicos habían derrotado a estos grandulones de Caracas, que aparte del tamaño, tenían más experiencia. Diría el maracucho Alirio Gutiérrez; Pa’ que vos veáis.

14 años estuvo Candelario al frente de “Los Cachorros de El Tigre”. De esa organización queda como recuerdo imperecedero “El Campo de Los Cachorros” que, a pesar de su deterioro, como consecuencia del abandono por parte de las autoridades competentes, hoy es utilizado por las ligas de softboll que esperan en cualquier momento entrar en la agenda del gobernador o del alcalde del municipio, para que lo remodelen y adecuen a las exigencias del presente. Ambos mandatarios son de El Tigre, fanáticos del béisbol y conocen el Campo de los Cachorros. ¿O No? Candelario cree que sí y el que suscribe también ¿Y ustedes amigos deportistas? ¡Claro! También lo saben. La esperanza es la última que se pierde. Candelario a pesar de las vicisitudes nunca la perdió y aunque está un tanto alejado del ambiente deportivo, por razones obvias, sigue siendo alma, corazón y vida de ese terreno que fue y puede volver a ser un semillero del deporte local.

Candelario, tuvo una idea, corrió como buen deportista y la obtuvo el premio: “El Campo de los Cachorros” Los que nacimos, nos criamos, nos formamos en el Pueblo Ajuro, podemos dar fe, que Candelario merece el reconocimiento como fundador de ese maravilloso campo deportivo. Honor a quién honor merece.

miércoles, agosto 02, 2006

Personajes de mi pueblo: Bernardo Acosta

“El corazón de un sabio es como un espejo:
refleja cada objeto sin empañarse”
Confucio.
En el año 1969 el distinguido profesor Bernardo Acosta ejercía los cargos de Sub-director y era titular de las cátedras de Educación Ciudadana, castellano y psicología en el otrora Instituto de Comercio “Alberto Carnevali” de El Tigre. Promediaba el Dr. Rafael Caldera Rodríguez su primer año de gobierno.

Una calurosa tarde Tígrense, mientras nos dictaba clases de psicología, el profesor Ángel Antonio Merlín, a la sazón, director del prestigioso instituto a través, del sonido interno hizo un llamado al profesor Bernardo Acosta para que atendiera una llamada urgente en su oficina. Solícito, acudió y nos trajo las buenas nuevas.

La llamada era del entonces Presidente de la República de Venezuela, Dr. Rafael Caldera Rodríguez, quien lo había designado gobernador de su estado natal Nueva Esparta. Gritos y aplausos de euforia, por su merecido nombramiento y un dejo de nostalgia, porque perdíamos un excelente educador, guía y consejero.

Concluyó el año escolar del 69, fuimos promovidos a cuarto año y finalizando ese año lectivo nombramos la comisión organizadora del comité pro-graduación que quedó presidida por Gonzalo Leiva. Esa delegación solicitó la opinión de los graduandos para escoger el padrino de la promoción y fue electo por unanimidad el profesor Bernardo Acosta.

Designaron la representación que haría la participación al padrino, la cual recayó en el presidente del comité pro-graduación Gonzalo Leiva, Roberto Salazar, Asdrúbal Mendoza y este humilde servidor. Solicitamos la audiencia respectiva y viajamos a la Isla. Llegamos a la gobernación e inmediatamente nos trasladaron en el vehículo oficial hasta Pampatar, donde nos asignaron una casa vacacional del conjunto “TRIMAR”, de la señora Trina Miguelina Franco quien nos atendió a las mil maravillas.

El conductor del vehículo nos hizo saber que a pesar de que teníamos audiencia fijada, el gobernador nos solicitaba que lo disculpáramos, pero que en ese momento estaba en una importante reunión y que en la noche se reuniría con nosotros para cenar, conversar y hablar del asunto que nos traía a la isla.

Dicho y hecho, promediando las 7 PM nos llamaron al área del restaurante, que recuerdo era a cielo abierto, donde ya nos esperaba el gobernador para cenar. Fue un encuentro de órdago, conversamos de lo humano y lo divino acerca de El Tigre, el Instituto, las clases y por supuesto de su designación como padrino, la cual nos agradeció, comprometiéndose a sacar tiempo de sus innumerables responsabilidades para venir al acto académico. Palabra que cumplió y vino a entregarnos junto a las autoridades del plantel los títulos de Bachiller Mercantil.

Nos invito a pasar unos días en Margarita y estuvimos una semana, durante nuestra estadía nunca nos desamparó. Teníamos nuestra casa vacacional, los 3 golpes y la visita casi diaria del gobernador, que incluso, nos permitía que el conductor del vehículo oficial nos diera paseos turísticos mientras el atendía reuniones en el restaurante.

Fue un viaje inolvidable. En esos días de su propia boca nos enteramos que era oriundo de Pampatar, hijo del mandinguero Donato Marcano Laborí y doña María del Carmen Acosta que vendía pescado, voceándolo por la calle y visitando casa por casa. Origen bien humilde, pues.

En El Tigre, fue maestro de la escuela de Campo Oficina, sub-director del Grupo Escolar Trujillo; profesor de metodología y educación cívica en el Colegio Divino Maestro y los ya cargos antes mencionados en el Instituto de Comercio “Alberto Carnevali” hasta que fue designado gobernador del Estado Nueva Esparta. Nos decía, hijos, no se preocupen, que una vez que concluya mis responsabilidades al frente del ejecutivo regional vuelvo al Tigre de mis querencias para continuar en las aulas.

No volvió, hace poco falleció en su nativa Margarita, pero dejo el fruto de sus enseñanzas, su don de gente y una estela de discípulos y grandes amigos que lo recordamos con el cariño y el aprecio de siempre.

En estas tierras de Guanipa, el profesor Bernardo Acosta tuvo una larga y dilatada carrera política y gremial, que lo llevó a ocupar los cargos de Vice-presidente de la Federación Venezolana de Maestros, diputado a la Asamblea Legislativa y al Congreso Nacional, Senador suplente, Director de Política del Ejecutivo de Anzoátegui, Secretario General de Gobierno y encargado de la Gobernación. Además, fue Contralor General del estado Nueva Esparta por espacio de 10 años, record del cual hacía gala y que difícilmente alguien pueda siquiera igualar.

Otra cosa inédita que nos contó fue que, aun cuando quiso ser pescador, inició su carrera en la administración pública como portero y bedel hasta llegar a gobernador. También nos decía con mucha gracia que el tenía la edad de la primera cámara fotográfica creada en el mundo, el respirador artificial usado en medicina y la cinta adhesiva. Bueno, murió a los 84 años, saquen la cuenta, pues.
Parafraseando a los chilenos con relación a don Andrés Bello cuando dicen con orgullo que “Don Andrés Bello es un ilustre chileno nacido en Caracas” yo puedo decir sin temor a equívocos que el Prof. Bernardo Acosta fue un ilustre Tígrense nacido en Margarita. Un sabio que puso todo su corazón para irradiar la luz del saber en nuestra querida ciudad.

domingo, julio 30, 2006

Vea mi perfil detallado





José María Salazar
Para los efectos de los artículos: José “Cheo” Salazar
Nació en El Tigre – Estado Anzoátegui – República Bolivariana de Venezuela
21 de enero de 1952.

Estudios:
Primaria: Escuela “Felipe Walker”
Secundaria: Instituto de Comercio “Alberto Carnevalí” – Bachiller Mercantil
Técnico Superior Universitario egresado de Instituto Universitario de Tecnología “José Antonio Anzoátegui”
Maestría en Orientación de la Conducta – Centro de Investigaciones Siquiátricas Sicológicas y Sexológicas de Venezuela
Cronista Diplomado – Univ. Experimental Libertador.

Lucha estudiantil:
Secretario de Organización del Centro de estudiantes del Instituto de Comercio “Alberto Carnevalí”
Secretario general del Centro de estudiantes del Instituto Universitario de Tecnología El Tigre.

Carrera Política:
Secretario de Organización del Comité de Base de Acción Democrática “Jesús Viamonte” Barrio Pueblo Ajuro – El Tigre
Secretario Juvenil del Comité Ejecutivo Municipal de Acción Democrática en el Distrito Simón Rodríguez – Capital El Tigre.
Miembro del buró Juvenil seccional de Acción Democrática – Estado Anzoátegui.
Secretario Político del Comité Ejecutivo de Acción Democrática en el Municipio Simón Rodríguez.
Secretario General de Acción Democrática el Municipio Simón Rodríguez
Secretario Político del Comité Ejecutivo de Acción Democrática – Estado Anzoátegui.
Presidente de Alianza Bravo Pueblo en el estado Anzoátegui

Cargos Públicos:
Jefe de Fiscalizaciones Concejo Municipal del Municipio Simón Rodríguez
Concejal
Auxiliar docente en el Instituto Universitario José Antonio Anzoátegui
Presidente Municipal – En ejercicio.
Diputado a la Asamblea Legislativa del estado Anzoátegui
Primer Vice-presidente
Presidente encargado

Vocacional:
Columnista semanal desde el 30 de abril de 1983 – Diarios locales, regionales, nacionales y diferente páginas Web.

miércoles, julio 26, 2006

Recuerdos de El Tigre Viejo

“El recuerdo es el único paraíso del cual
no podemos ser expulsados”

Jean Paul Ritcher.
En el año 1955 fue construido y puesto en servicio, el Cuartel para las Fuerzas Armadas de Cooperación en San Tomé, por el entonces gobernador el Dr. Manuel José Arreaza Cardier. El costo de esa importante obra que todavía perdura en el tiempo, fue de Bs. 187.500,oo. Obviamente las actuales instalaciones de ese cuartel están ampliadas, restauradas y modernizadas en consonancia con los requerimientos de su evolución histórica. En su tiempo constituyó toda una revolución para la ciudad ya que, su misión era y es resguardar la seguridad de nuestra zona sur y El Tigre es, por excelencia, la capital de esta extensa región de nuestro estado Anzoátegui.
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En la Calle Guevara Rojas, en el sitio dónde ahora el gobernador inauguró un moderno, necesario e indispensable modulo de la Policía del Estado, funcionó por muchos años la famosa Casa China, que fue víctima de un pavoroso incendio que la destruyó totalmente. Viene a mi mente, que en ese tiempo, todos los chamos, disfrutamos del indispensable Toddy calientito con su respectivo pan chino, cuyo tamaño se asemejaba al de uno de sándwich de ahora: Total 3 lochas. Medio el Todyy y una locha el pan. . ¿Quién en El Tigre mientras funcionó la casa china no se resolvió uno de los 3 golpes por 3 lochas? Casa China y tanque negro nos recuerda en su melodía “El Tigre Viejo” nuestro recién fallecido amigo el eximio cantautor José “Catire” Carpio.
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En el Mercado Municipal de El Tigre que funcionó muchos años en la Calle Guevara Rojas, don Maximiliano Sánchez hizo historia con su famosa, espumosa y deliciosa vitamina. Toda la chiquillería del Casco Viejo, Pueblo Ajuro, la Charneca y sectores aledaños cuando acompañábamos a los adultos para las compras de rigor, cuando pasábamos para el colegio o el liceo teníamos una parada obligatoria. Había que tomarse la vitamina. Todavía está fresco en nuestra memoria el sonido peculiar de las licuadoras. Apagando y sirviendo la vitamina para que rindiera con la espuma. Todo un deleite por un mediecito. ¿No lo creé? Visite el Mercado Municipal de la calle Miranda dónde el negocio continúa, ahora atendido por la generación de relevo. Pida su vitamina y pague el nuevo precio. No olviden la inflación. Lo que no varía es la cantidad, calidad, encanto y su exquisito sabor. De antología.
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Hablando de inflación, también es bueno recordar el famoso “Pan de a puya” En la panadería Plaza de don Italo Spessato, expendían el pan más barato de la ciudad. Un centavito era su costo. Hoy esa misma unidad está por el orden de los Bs.100,oo. Ese pan que fue muy popular, mantuvo su precio por mucho tiempo. 5 panes, doraditos, calientitos por medio resolvían el problema de mucha gente y algo importante, no había cola para adquirirlo. Traigo a colación este curioso hecho porqué hoy el gremio de los panaderos en la ciudad tienen que ingeniárselas para sobrevivir al alto costo de los insumos, los aumentos salariales decretados por el ejecutivo y las regulaciones de precios impuestas por el estado. Toda una odisea viven para seguir ofreciendo a sus clientes el rico derivado del trigo. A mí que me registren yo prefiero el casabe, aunque un pancito de cuando en vez y de vez en cuando no cae mal.
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Entre la calle Guayana y la avenida España, la familia Mondello fue propietaria por muchos años el bar y restaurante “Capri”. En ese tiempo no había problemas de inseguridad en la ciudad, lo que permitía un disfrute holgado de la vida nocturna. En ese negocio expendían las famosas tostadas (Arepas rellenas) y sopas de pollo, res y el infaltable nervioso, mondongo, pues. Desde las 11 AM y hasta el amanecer. Pasadas las 12 PM, cuando empezaban a cerrar los expendios de cerveza, la barra del “Capri” se abarrotaba de comensales. Eloy Moyetones un mesonero muy dinámico, atento y con una excelente dosis de tolerancia, se manejaba como pez en el agua atendiendo con gran eficiencia a todos los clientes, que algunas veces hasta pasados de traguitos llegaban, ¡Sale un nervioso! ¡Sale una de reina pepeada! ¡Sale una de carne mechada! y así transcurrían las madrugadas para un rey de la atención. ¿Quién no degustó un nervioso o una arepita rellena de reina pepeada en el Capri? ¿Quién no le pidió a Eloy que le echara un poquito más y Eloy lo mareara con la velocidad con que manejaba la cuchara? El bar y restaurante “Capri” formó parte de la vida nocturna de ciudad por muchos años y todavía sus gratos recuerdos estas vivos en la memoria de muchos Tigrenses.
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Son recuerdos de El Tigre Viejo. Creo, puedo decir sin temor a equívocos, no tan viejos, pero si una época de oro de la bucólica ciudad que se perdió y que cualquier sitio era un lugar de encuentro y de camaradería entre hermanos, cuyas diferencias no permitían enemigos mortales, mucho menos desencuentros terminantes. Vivimos ese paraíso ¿Quién nos expulsa de allí o nos obliga a no recordarlo en estas cortas líneas aún sin pertenecer a la vanguardia iluminada? No lo digan, escríbanlo, no cuesta nada hacer un pequeño esfuerzo por dejar trazada algunas líneas con estos bellos recuerdos y de esta manera, contribuir a que se conserve la memoria histórica de la ciudad.

miércoles, julio 19, 2006

Personajes de mi pueblo: PEJAS

“En el fondo, son las relaciones con las
personas lo que da valor a la vida”
Wilhelm Von Humboldt.

Don Pedro Emilio Rojas Vargas, nuestro fraterno amigo. Recordado con el cariño y el afecto con el seudónimo que hizo historia en el periodismo deportivo local “Pejas”. Fue el segundo fotógrafo que laboró en diario Antorcha. En esa actividad inició sus pasos como periodista autodidacta hasta que se consagró como reportero deportivo y columnista de lujo. Todos los martes la columna de “Pejas” era lectura obligada, no sólo de los deportistas, sino de amplios sectores de la comunidad que veían reflejados sus reclamos, angustias y aspiraciones en forma objetiva, seria y responsable siempre en la búsqueda de que las autoridades competentes solucionaran los ingentes problemas que los aquejaban y aquejan.

El primer fotógrafo de Antorcha fue don Higinio Meléndez “El chino” quien contaba con el apoyo intermitente de un aficionado como lo fue don Carlos Wong. Luego el diario Antorcha en la etapa de su consolidación, contrata a Pedro Emilio Rojas Vargas, quien pasado el tiempo hace equipo con Luís La Roche Abreu, Luís Edmundo Barrios Rodríguez y Rómulo Martínez. De ese cuarteto, Pedro y La Roche mantuvieron su actividad hasta que prematuramente desaparecieron físicamente, pero indiscutiblemente siguen presentes en la memoria de sus fraternos amigos y forman parte importante de la historia romántica y de oro de nuestro rotativo de Oriente.

Con “Pejas” me unió una larga, fructífera, leal y consecuente amistad a prueba de misiles. Cuando me correspondió ser directivo de “Los Criollos de El Tigre” se consolidaron esos lazos de amistad, siempre contamos con su apoyo desinteresado, consecuente solidario e indudablemente también lo impulsaba su pasión por el deporte de las 4 esquinas. Poco después en mis inicios como dirigente juvenil del partido del pueblo conté con su apoyo incondicional. Todos los eventos políticos, deportivos, sociales o de cualquier índole dónde participaba mi amigo “Pejas” los reseñaba en forma destacada en informaciones o en su leída columna. Obvio que si en ese soporte mi carrera política hubiese tenido una grieta mediática notable. Fuimos amigos hasta su muerte y hoy a 2 años de su partida puedo decir, sin ápice de dudas, que le estoy y le estaré eternamente agradecido. Cuando le agradecía sus invalorables iniciativas para ayudarme, con la humildad que le caracterizaba, siempre me decía “Tranquilo chamo no te preocupes usted es mi concejal amigo”

Muchas cosas fluyen a mi mente con relación a mi amigo “Pejas” Innumerables momentos compartimos juntos. Conocí su calidad humana y sus preocupaciones por el deporte local, regional y nacional. Emprendí con “Pejas” la lucha por la consecución del estadio de “Los Criollitos” que hoy merecida, acertada y justicieramente lleva su nombre. Como secretario juvenil de Acción Democrática, como concejal en la época del gobierno de Jaime Lusinchi y ejerciendo la gobernación el Prof. Juan Medina Lugo “Pejas” No cejaba en su empeño y me lo recordaba todos los días. ¿Hablaste con el gobernador? ¿Qué te dijo? ¿Cuándo aprueban la primera partida presupuestaria? Eran las preguntas que me hacia en todos los frecuentes encuentros.

En honor a la verdad, debo reconocer que tuvimos una gran receptividad con el Prof. Juan Medina Lugo que inició el estadio, se construyó en su gestión casi el 90% y luego fue inaugurado en la gestión del Dr. Otto Padrón Guevara. Don Bernardo González cuenta como en el Directorio Nacional de Criollitos de Venezuela del cual era miembro en el momento de la inauguración, acogió por unanimidad el nombre del fraterno “Pejas” para el estadio. Honor a quien honor merece. Hoy el semillero del béisbol en la mesa de Guanipa está abandonado y carente de la ayuda oficial. ¿Qué pasaría si estuviera vigente la columna de Pejas? Fuera tanto el lamento que Paraqueima y Tarek hubiesen hecho un presupuesto conjunto para remozarlo o estuviesen peleándose para remozarlo, repararlo y ponerlo a tono con las exigencias de nuestros niños amantes al deporte.

Siempre me contaba el fraterno amigo Pedro Emilio Rojas Vargas como surgió el seudónimo de “Pejas” Una tarde en la redacción Antorcha conversando con el periodista Jesús González se les ocurrió la idea y ambos comenzaron a idear y escribir nombres que hicieran juego con el nombre. Jesús le recomendó “Pe” de Pedro y “jas” de Ro-jas y Pedro le hizo juego a Jesús González con “Jess” eliminando la “ú” de su nombre de pila. Ambos comenzaron a utilizar esos seudónimos y hoy después de esa afortunada ocurrencia quedaron patentados para toda la vida. ¿Quién no identificó a Pedro con “Pejas y quien no identifica a Jesús González con “Jess” en todo el estado Anzoátegui y Venezuela? Ambos de larga y dilatada trayectoria en el mundo de la comunicación social.

Anécdotas de Pedro Emilio Rojas Vargas el fraterno amigo “Pejas” tengo un arsenal. Habrá momento para revivirlas. Nuestro común amigo Manuel Díaz Bras en el popular restaurante “Castelo Branco” debe recordar cuantos pollitos con espagueti degustamos junto a Pedro, su linda niña Elimar, los fraternos Aquiles Lambert Marcano, el poeta del Castillo de Arena, Braulio Rafael Martínez Salgado, Roberto Gómez, el popular cadenita chofer insigne que todavía labora en el Terminal de pasajeros y otros tantos amigos que conformaban el combo. Elimar con su excelente apetito lo devoraba completito a pesar de su corta edad. ¿Qué tal chamo? Me preguntaba ¡Muy bueno! Le contestaba y el soltaba la carcajada. Y preguntaba a los comensales del momento ¿Cuándo Cheo ha encontrado comida mala? Bueno, chamos, pregúntenle a la fraterna Dilia donde al concluir de degustar un “cruzao” con pasta corta la respuesta es idéntica.

Para Atapirire los viajes eran casi todos los lunes. Chamo, me decía, concluyo la columna, vamos al Castelo, degustamos un pollito con espagueti y nos vamos. Mi hermano Roberto, Braulio, el primo Pedro Sergio, Roberto Gómez, el negro Mogollón y hasta el prof. Merlín se entusiasmo un día y metió el pájaro rojo, su impecable LTD y se nos apareció allá con su botella de Buchanan’n de Luxe, “entre los buenos el mejor” según sus convincentes palabras. Corrió con tal suerte que el menú era pavo guisado con pasta corta que la prima Barbarita preparó de rechupete. Hasta un regalo le hizo el profesor para premiarla por la exquisitez que él tenía años no paladeaba. Una cena de antología. ¡Muy bueno! Chamo.

El deporte en la ciudad perdió con la desaparición física de “Pejas” su mejor aliado, el periodismo un excelente, honorable, y digno comunicador social, la ciudad un luchador insigne por sus más sentidas reivindicaciones y nosotros más que un amigo a un hermano mayor leal, consecuente, solidario y guía en muchos de nuestros pasos como hombre público. Tranquilo chamo, el que hace el bien sin ver a quien en su transito terrenal, Dios lo premia y le da albergue en su santa gloria. En tú caso, no queda un ápice de dudas que gozas de ese privilegio por tú impecable y ejemplar hoja de vida al servicio de las mejores y más nobles causas del deporte y la comunidad.
Indiscutiblemente “Pejas” le daba valor a la amistad y su excelente relación con la gente y amigos le dio un valor incalculable a su vida y a los que tuvimos la dicha de conocerlo. ¡Amigos por siempre!

miércoles, julio 12, 2006

Personajes de mi pueblo: Reporteros gráficos

En el siglo XX en la década del 50 exactamente un 14 de agosto de 1954 circulo el primer ejemplar del diario Antorcha. En sus inicios semanario que más rápido que inmediatamente se convirtió en diario. Obviamente que para la época la confección del periódico eran muy rudimentarias, con excesivas carencias, pero la voluntad inquebrantable de Don Edmundo Barrios hizo posible que se sortearan todos los escollos hasta convertir este prestigioso medio de comunicación social en un símbolo del oriente del país y un patrimonio de la ciudad de El Tigre. Un cafecito y el diario Antorcha era el desayuno de los lugareños. “Antorcha a medio. A medio la Antorcha” voceábamos los que tuvimos que echar mano de su venta para ayudar a equilibrar el presupuesto de una familia humilde de ese entonces. Vicente Lira, todavía conserva ese bello recuerdo y repite el voceo con emoción.

El primer fotógrafo, ahora reconocidos con justicia como reporteros gráficos, de Antorcha fue el chino Higinio Meléndez. Quien poseía un laboratorio fotográfico en el edificio lateral a la Librería Ticki. Tomaba las fotos, revelaba, retocaba y ampliaba, un toero de la profesión que algunas veces contaba con la colaboración del chino Carlos Wong quien siempre se dedico al comercio, pero que tenía afición por la fotografía y colaboraba con el diario. Esos, sin lugar a dudas, fueron los pioneros del arte de la fotografía en Antorcha.

Un periódico sin graficas es como una iglesia sin santo. Antorcha contó desde sus inicios con la profesionalidad, calidad, seriedad, honestidad, responsabilidad y conocimiento del chino Higinio Meléndez que hacia milagros en el laboratorio fotográfico. Luego fue contratado Pedro Emilio Rojas Vargas para que acompañara a los periodistas en calidad de fotografo. tenía que salir en volando cuando había un suceso que ameritaba la foto y después se recogían los testimonios para completar la noticia. El Chino Meléndez seguía aportando al diario con sus reportajes sociales y poniendo a disposición del joven reportero grafico “Pejas” su laboratorio y conocimientos. Un maestro de la profesión.

Reflexiones, anécdotas e historias

“Procura en tus estudios no saber más
que los otros, sino saberlo mejor”
Séneca.
1- El distinguido amigo Cipriano Barroso en una tertulia muy cordial, reflexiona en voz alta, preocupado e inspirado por la mejor intención “Cuando los hijos se pelean los que sufren son los padres. En la guerra fratricida que libran sin pedir ni dar cuartel el gobernador y alcalde, los que sufren son El Tigre como padre y la Mesa de Guanipa como madre de ellos y todos nosotros” A buenos entendedores pocas palabras. Entendible. ¿O no?

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2- En una oportunidad el Chino Lira invita al Dr. Jesús Nessi Velásquez a conocer el pintoresco, acogedor y hospitalario pueblo de Atapirire dónde muy cerca tienen su finca. Llegan a la bodeguita de mi tía Felicita Salazar y está el primo Cirilo Salazar su hijo mayor - hombre con fama de voluntarioso, hacendoso y dinámico - como de costumbre, enchinchorrado en la sala contigua al mostrador. El Chino Lira pide 2 cervecitas y Cirilo le dice “tómelas, usted mismo del frezzer”. Selft service, pues. Las toman, se acercan al chinchorro y el Chino Lira le dice “Cirilo conoce al Dr. Nessi” el primo Cirilo extiende la mano y no le alcanza a estrechar la mano, afinca un pie de la pared, se mece y le agarra la mano, cuando se balancea el chinchorro se trae a Nessi, que estaba desprevenido y por poco lo hace ir de cabeza contra la pared. Pasa el susto, guarda silencio, se toman 2 más y cuando van a cancelar le llevan el dinero al chinchorro Cirilo agarra y saca del bolsillo el vuelto sin bajarse del chinchorro. Cuando salen hacia la finca Nessi le pregunta al Chino ¿Cómo es que se llama el amigo que me presentaste? ¡Ah chico! Cirilo Salazar y Nessi le dice “Mira Chino ese es el tipo de gente que se muere cuando le da la gana” No lo entendí, and you.

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3- El negro Gonzalo López viaja a San Cristóbal, acompañando la delegación estudiantil del IUTJAA a los juegos nacionales de los institutos y colegios universitario en su calidad de entrenador deportivo. Todo marchó a las mil maravillas y nuestros jóvenes quedaron campeones. En medio de la celebración en la noche, invitan a Gonzalo a desayunar el otro día antes de emprender el regreso. Gustosamente acepta y tempranito llega al lugar de concentración de los atletas. Arepas, mantequilla, queso, huevos fritos, salchichón y jugos de naranja. Un delicioso desayuno oriental que degustó a rienda suelta. A los diez minutos siente los retortijones en las vísceras y el estomago, va al baño varias veces con una diarrea infernal. Pregunta ¿Dónde compraron esa comida? Y los muchachos le contestan. En mercal. ¡En mercal! exclama sorprendido. Con razón me cayó mal, dice el negro, yo tengo un aparato digestivo muy delicado y compro mi alimentos en Cada, Macro y algunas veces en el supermercado Pueblo Nuevo. Este tampoco lo entendí.

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4- El Garaje Municipal y el Cuartel de la Policía que fueron construidos en la parte posterior del antiguo edificio municipal donde hoy funciona el CICPC en la Calle Orinoco. El primero costó Bs. 30.825,oo y el segundo Bs. 104.875,03 en año 1954 y el actual Palacio Municipal lo dejó inconcluso el régimen dictatorial de Marcos Evangelista Pérez Jiménez en el año 1958 cuando fue eyectado del poder. Por mucho tiempo estuvo abandonado, fue deteriorándose por el paso del tiempo, la acción de manos criminales y fue guarida de indigentes, mal vivientes. Y delincuentes. En ese tiempo era conocido como el “Elefante Blanco” En el 1973, el gobierno democrático del Dr. Rafael Caldera lo restauró e inauguró estando en la Presidencia Municipal el Dr. Adalberto Carrasco Mata. El 2 de enero de 1974 asume la Presidencia Municipal don Joaquín Salcedo Rojas quien fue su primer ocupante. El costo inicial de esa obra lo desconozco, pero su remodelación estuvo por el orden de los 5 millones de bolívares. Es historia reciente.

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5- El primer fotógrafo profesional de la ciudad fue don Oscar Palomino que tenía su laboratorio en la calle Guayana más o menos dónde hasta hace poco funcionó la Librería “La Escolar” de don Carlos Wong. Cuentan que una vez mister Julio lo andaba buscando para que le hiciera una foto para su pasaporte y preguntaba a los lugareños “Ustedes no conócele a un hombre que tiene nomble de pájaro” la gente lo escuchaba con curiosidad y no le entendían. Mister Julio para hacerse entender graficó “Unos pájaros que ténele mucho Subero” tampoco lo entendían hasta que adicionó “Yo necesítale foto para pasaporte” Entonces lo entendieron, porque don Jesús Subero tenía en su galpón un palomar, y por supuesto, había muchos palominos. Mister Julio buscaba, obviamente, al único y primer fotógrafo de la ciudad don Oscar Palomino. El señor Mauro Barrios conserva esa anécdota fresca en su prodigiosa memoria.
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6- El popular periodista Ebert José Lira, el popular “Cojo Lira” con su proverbial buen humor decía en su época de bohemio “Tomás Parr, tomaba un whisky diario y alcanzó los 120 años de vida, él que se tomaba 10 Buchanan’s de Luxe al día, aspiraba, por lo menos llegar a los 240. Lo que obviamente desconocía – dice don Evaristo Marín – el “Cojo Lira”, era que el escocés con el cual se deleitaba Tomas Parr provenía de una edición especial de 21 años, triple filtrado en las mejores aguas de escocia. La cierto del caso es que uno no sabe si tenía razón o exageraba, porque inició sus actividades periodísticas en el viejo diario “La Esfera” y hoy disfruta una jubilación de Venpres, ahora llamada pomposamente, Agencia Bolivariana de Noticias. Longevidad bien costosa a punta de escocés, pero bendita. Dios le de larga vida. Dígalo ahí, cojo. Este está entendible.

sábado, julio 08, 2006

La Bomba Primavera

“Una tierra sin ruinas es un lugar sin memorias;
un lugar sin memoria es una tierra sin historia”
Abrahán J. Ryan.
El primer antecedente de las bombas de gasolinas en El Tigre, fue una que instalaron en los alrededores donde hoy funciona la bomba “La Confianza” Estuvo una corta duración, pero dejó una anécdota que don Mauro Barrios recuerda con mucha gracia. En las adyacencias de las instalaciones de la gasolinera había una casa que tenía un pozo séptico en el patio. Estaba lleno, despedía unos hedores muy fuertes y la gente decidió echarle carburo, buscando eliminar las emanaciones pestilentes. Resulta que, el pozo explotó y la gente salió a la calle aterrada, pensando que era la bomba de gasolina que había explotado. Hecho anecdótico que quizá ocurrió para que no se borrara de la memoria histórica la primera bomba de gasolina que funcionó en la ciudad.

La segunda bomba de gasolina fue la bomba “Primavera”, hoy en el ojo del huracán, que fue instalada en el año 1940 por Stéfano Massobrio. Este inmigrante italiano tuvo la visión que ese pequeño pueblo del momento, tenía un futuro inmenso. Era el paso obligado hacia el estado Bolívar. En esa línea compró varios terrenos para ir consolidando sus negocios. Una venta de automóviles, el hotel “Arichuna”, la bomba “Primavera”, el edificio dónde funcionó el “Banco de Venezuela”, la bomba “Massobrio”, etc, etc. Indiscutiblemente Stéfano Massobrio fue junto a otros empresarios factor decisivo para el crecimiento y desarrollo de la ciudad. ¿Quién lo duda? don Mauro Barrios recuerda que cuando vino la primera vez a El Tigre en una cola que le dio un comerciante llamado José Martínez se estaban construyendo los tanques de la bomba “Primavera” y en ese camión traían los surtidores de gasolina que se instalaron, los cuales eran mecánicos, accionados con maniguetas.

La famosa bola de Massobrio, la bomba “Primavera” y la hoy, Estación de Servicio Massobrio, son referencia obligada cuando se pide ubicación para entrada y salida de la ciudad en el sentido norte – sur o viceversa. Es una línea casi recta dónde Stéfano Massobrio instaló sus negocios y empresas. Desde el inició de la avenida España, hasta el inicio de la calle Bolívar entrando por la calle Guayana y continuando hacía la salida a Ciudad Bolívar donde está la Estación de Servicio “Massobrio” frente a Campo Oficina se observa el sello indeleble de un empresario progresista, emprendedor y floreciente que contribuyó con la prosperidad de nuestra querida ciudad. Sin lugar a dudas.

Hoy la bomba “Primavera”, que forma parte del patrimonio histórico de la ciudad, está a punto de desaparecer. La alcaldía, valiéndose de la generosidad de los descendientes de Stéfano Massobrio, pretenden demolerla abruptamente sin detenerse a verificar las condiciones en las cuales ellos la ofrecen en donación. Aspira la familia Massobrio un entendimiento razonable, en el cual el concesionario y los trabajadores no salgan perjudicados, para luego proceder a la demolición y perfeccionar la donación del terreno para la construcción de una placita que lleve el nombre bien merecido del fundador de la dinastía en la mesa de Guanipa. Es una decisión que corresponde a los descendientes con las autoridades municipales que respetamos, pero que no compartimos. Es cuestión de óptica.

Mucha gente piensa que la Cámara Municipal ¿existe? Debería declararla patrimonio histórico de la ciudad, ordenar su restauración, decorar los surtidores con los colores y emblemas originales, acondicionar, mejorar y modernizar la vieja edificación para convertirlas en una pequeña biblioteca, un salón de lectura y un infocentro que lleve el nombre de Stéfano Massobrio. Es una opción que valdría la pena evaluar. Es el paso obligado de gran cantidad de estudiantes de primaria, muchos de bachillerato y todos los del IUTJAA. En todo caso, lo importante es que las cosas se hagan apegadas a la ley, en el marco del entendimiento y que de allí, surja lo mejor para el futuro de la ciudad.
Unas ruinas bien conservadas, mejor utilizadas, con un buen mantenimiento, pueden ser muy beneficiosas para las generaciones presentes y futuras. Una manera de conservar y enriquecer la historia, para que no nos falle la memoria a la hora de saber de donde venimos y hacia donde vamos. Hay cosas que identifican nuestros orígenes. Conservémoslas. Es mi humilde opinión.

miércoles, junio 28, 2006

Curiosidades históricas

“Si un hombre se imagina una cosa,
otro la tornará en realidad”

Julio Verne
1-En el año 1953 a un costo de Bs. 455.000,oo. El régimen de Marcos Evangelista Pérez Jiménez, que tenía como gobernador del estado Anzoátegui al Dr. Manuel José Arreaza Cardier, construyó el mercado de Pueblo Nuevo Norte. En el año 1954, a un costo de Bs.351.915,oo construyó el Matadero Municipal y en el año 1955 la Plaza Bolívar que para la época costó 301.726,91. Obras que perduran en el tiempo, en el caso del mercado y el matadero hace bastante tiempo cumplieron su vida útil y deberían ser remplazadas por infraestructuras arquitectónicas modernas, con proyección de futuro. La Plaza Bolívar merece una buena restauración, el mercado pareciera que está en marcha, del matadero ni se habla. Las actuales autoridades tienen la palabra. ¿Curioso el monto de las obras, no?

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2-Visito a Maicabares Berroteran que estaba quebrantado de salud y me cuenta una anécdota curiosa acerca de cómo Mucura, perdió su condición de parroquia. Resulta que, me dice, el Dr. Benito Alegría quien era el dueño del hato “Atapapuy” ubicado en esa jurisdicción, se desempeñaba como Presidente de la Asamblea Legislativa del estado Bolívar en el año 1953. En unas celebraciones del santo patrón de Mucura, exactamente el 24 de junio día de San Juan, donde era cacique y también presidía el comité organizador de las fiestas patronales, invitó al gobernador del estado Anzoátegui el Dr. Manuel José Arreaza Cardier, oriundo de Aragua de Barcelona a las festividades, en medio del jolgorio y cuando la intoxicación etílica estaba en su punto, discutieron fuertemente y el gobernador muy molesto por lo que consideraba un agravio, abandonó la pequeña población. El año 1955 en represalia con el Dr. Benito Alegría, de un plumazo eliminó la condición de parroquia de Mucura y la pasó a jurisdicción de la parroquia Atapirire. Es la forma arbitraria de manejar el poder cuando existen regímenes dictatoriales. La Cámara Municipal del municipio “Francisco de Miranda”, que de acuerdo a la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, es la facultada para tales efectos, debería restituirle esa condición y cancelar esa deuda histórica. ¿Curioso, no?

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3-El fantasma de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, pareciera no dejar tranquilo al actual presidente Hugo Rafael Chávez Frías, el 4 de febrero de 1992, con todas las tanquetas y el poder de fuego que utilizó contra Miraflores y la Casona, en su sangriento golpe de estado, no pudo derrocarlo. El 27 de noviembre repitieron la intentona con todo el poder de la fuerza aérea y de nuevo el hombre salió campante. En el pasado reciente un compadre de Carlos Andrés Pérez Rodríguez aspiró la presidencia del Perú y hasta allá, traslado Hugo Rafael Chávez Frías sus odios, conspirando para propinarle una derrota política. Utilizó todo el poder de su chequera full de petrodólares y Alan García salió victorioso por amplio margen. Tres intentos, tres derrotas y todavía aspira derrotar al ejercito más poderoso del mundo en una guerra asimétrica que solo existe en su fracasada mente militar y política. ¿Curioso no?

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4-Hay una publicidad de Movilnet que dice más o menos así: “Estoy aquí en la Leona un pueblito muy lejano en el estado Anzoátegui” Hay la tendencia de la gente que vive en Caracas a decir, cuando le nombran una ciudad, un pueblo, un asentamiento campesino, un caserío, un poblado, o una aldea del interior, “Eso queda muy lejos”. ¿Lejos de qué? Ubíquese en eso lugares y verán lo lejos que queda Caracas para la gente de esos sitios y viceversa. Aunque ahora dicen, “Lejos queda la Guaira para los caraqueños y viceversa después de la caída del viaducto a pesar de la trochita” que, por cierto, ya cobro sus primeras 4 víctimas, al pasar un carro de largo hacia la profundidad del puente implosionado. Es cuestión de ubicación. ¿Curioso, no?

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5-En el año 1948 El Tigre fue elevado a la categoría de Distrito por la honorable Asamblea Legislativa del estado Anzoátegui, la presidía en ese entonces el Dr. Jaime Lusinchi. El primer presidente del Concejo Municipal del distrito Simón Rodríguez, que lo formaban los municipios San José de Guanipa y El Tigre como capital, fue el joven periodista Pedro Manuel Vásquez, oriundo de Juan Griego, estado Nueva Esparta. El 24 de noviembre a la caída de Rómulo Gallegos pasó a la lucha clandestina contra la dictadura. Sufrió cárceles, torturas, destierros, hasta el año 1958 cuando fue derrocado el tirano y resultó electo diputado al Congreso Nacional por el estado Anzoátegui. ¿Curioso, no?
Son algunas curiosidades históricas, que uno, humilde aficionado del difícil arte de la escritura, refresca en la mente de sus coterráneos y ojala sirvan a la elite ilustrada y eximios historiadores para la conservación de la memoria histórica de la ciudad. No son imaginaciones, son citas verificables y que, pueden tornarse en realidades históricas. ¿Curioso, no?

sábado, junio 24, 2006

Los Centros de Salud Pública en El Tigre

“El que tiene salud tiene esperanza, y el que
tiene esperanza es dueño de todo”
Proverbio árabe.
Cuando la hoy ciudad de El Tigre nació al calor de la industria petrolera en el año 1933, no había centro dispensador de salud, en la medida que se poblaba, se fueron instalando los consultorios privados y con el crecimiento progresivo de la población, surge la necesidad de establecer un centro referencial para atender pacientes de manera gratuita, o sea, la prestación del servicio de salud pública. En 1946 se construye el “Puesto de Socorro” en la calle Ricaurter, exactamente donde hoy funciona La Cruz Roja, desde el año 1953. Inicia sus labores asistenciales, con un personal mínimo: un médico, el Dr. Pedro Elías Rebollo Guzmán, y una enfermera. A los pocos años quedó chiquito y el pueblo demandaba uno más grande, el régimen del dictador Marcos Evangelista Pérez Jiménez no atendía el reclamo del momento y la urgencia se acrecentaba cada día por el incremento sostenido de la población.

Ante la demanda del pueblo, el Club de Leones, presidido en el año 1955 por don Mauro Barrios y el Comité de damas liderado por su distinguida esposa la señora Mercedes de Barrios, toman la iniciativa durante esa gestión y construyen un dispensario más amplio en la primera calle norte, en la esquina que está al frente del centro social, donde hoy funciona el jardín de infancia “Francisca Duarte” y se incorporan de manera voluntaria ad honoren 6 médicos del pueblo. El Dr. Julio Vechionacce, Napoleón Ledezma, Rafael Tobías Guevara, Carlos Parra, Héctor Farias y Agustín Crespo. Una elite de médicos que atendían de lunes a sábado con guardias de un día. En ese tiempo los profesionales de la medicina recibían muchas muestras médicas y eso les permitía no solo atender al paciente sino regalarle la medicina y cuando había fallas la señora Mercedes de Barrios organizaba una tómbola, recogía fondos y la medicina seguía siendo gratuita.

En esa época bucólica de la ciudad, donde todos se conocían y la solidaridad era una constante instalada entre los lugareños, el país vivía una tenebrosa dictadura y una persecución feroz contra la libertad de prensa. Recuerda don Mauro Barrios que por esos días detienen a don Edmundo Barrios, a don Juan Meza Vergara y al distribuidor del periódico Antonio López Castillo y en la zafra se lo llevan a él también. Pasa una noche detenido en la Seguridad Nacional, no le dicen el porqué y en la mañana lo dejan en libertad, pero con un régimen diario de presentación. El nunca encontró explicación lógica a su detención, hasta que un día en un juego de béisbol un compañero de equipo que era funcionario de la SN, cuando finalizó el encuentro le dijo: “Mira, Mauro no me vendas, pero, tú no fuiste detenido por el problema del periódico, a ti te detuvieron porque te pusiste desde el Club de Leones a construir ese dispensario y el gobierno no acepta que le invadan sus competencias” Una muestra de la intolerancia e insensibilidad de la dictadura. Dirá Mauro hoy. Bien preso fui e iría con mucho gusto de nuevo si ese es el delito.

Finalizando el año 1955, bajo la administración del Dr. Manuel José Arreaza Cardier, Gobernador designado por el General Marcos Evangelista Pérez Jiménez según consta en su memoria y cuenta, se construye y pone en funcionamiento el “Edificio y dotación del Centro de Salud, para 75 camas a un costo de Bs. 1.596.138,40 en la avenida Francisco de Miranda y que luego fue bautizado con el nombre de “Dr. Luís Felipe Guevara Rojas” Ese antiguo hospital para el momento tenía la capacidad ideal para la zona ya que poseía los 5 servicios básicos: cirugía, medicina, obstetricia, pediatría y la emergencia, además poseía redes para los puntos de oxigeno y sus equipos de succión interno. Moderno, funcional, equipado y con todas las comodidades requeridas para el pueblo de aquel entonces, ratifica Martín Márquez Windevoxhel, conocedor de materia.

Ese centro de salud que nosotros coloquialmente conocemos como el viejo hospital funcionó 13 años como dispensador de salud. Luego funcionaron las primeras oficinas del entonces IUTET hoy IUTJAA y actualmente tienen su sede La Orquesta Sinfónica “José Antonio Anzoátegui”, La Biblioteca Pública “Alfredo Armas Alfonzo” y la escuela de capacitación para Adultos “María Antonia Bolívar” Edificaciones públicas que quedan abandonadas y ante la falta de espacio físico se adecuan para darle cobijo a otras instituciones de servicio e importancia publicas desde el punto de vista cultural y educativas que desarrollan sus actividades en mejores condiciones. Realidad, indiscutible.

El 16 de agosto de 1968 el presidente Raúl Leoni, que adelantó, construyó, equipó y puso en servicio la mejor obra de salud pública de la era democrática - construyó 16 hospitales en el país - inauguró en El Tigre el moderno y actual hospital “Luís Felipe Guevara Rojas” con capacidad para 210 camas, exceptuando emergencia. Inició la prestación del servicio con 120 camas, hoy dicen los entendidos no llega a 140 camas en funcionamiento y tiene 2 pisos sub-utilizados y además tiene presupuesto de un hospital tipo II y funciona como uno tipo III con muchas limitaciones financieras, dependiendo de un crédito adicional para que le asignen recursos y el crédito de los proveedores. Es hora de aprobar un presupuesto justo, equilibrado y con justicia para nuestro nosocomio local que atiende a toda la zona sur del estado. La revolución tiene la palabra.
Es una pequeña reseña de la evolución histórica del sector público de la salud en la ciudad de El Tigre que ayudara a conservar la memoria histórica y que uno aspira colocándolo sobre el tapete, sea mejorado cada día y sea dignificado para prestar más y mejor servicio de salud a está inmensa región del sur del estado y con buena salud pueda acrecentar sus esperanzas y en futuro no muy lejano pueda decir con orgullo que somos todos dueños de Venezuela y nuestro destino.

miércoles, junio 14, 2006

Personajes de mi pueblo: Martín Márquez Windevoxhel

“La conquista propia es la más
grande de las victorias”
Platón
Un llanero de San Fernando de Apure, que llegó a El Tigre hace 46 años para contraer nupcias y nunca irse. Martín Márquez Windevoxhel. Liga de criollo con alemán. Abrió los ojos al mundo el 30 de enero de 1937 o lo que es lo mismo anda en 69 años, la mejor edad según sus propias palabras. Estudió primaria en Caracas, cuando aprobó su tercer año se enroló en la naval dónde permaneció 2 años hasta el 1955. Dos años más tarde inicia estudios de contabilidad en el prestigioso instituto “Academias Modernas” y en 16 meses lo culmina con éxito. En la búsqueda de empleo, acude a la oficina de un viejo amigo de la familia, Diego Anderson que ostentaba el cargo de “Jefe de Administración de Hospitales” adscrito al “Instituto Nacional de Hospitales” dependiente del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, quién lo envía como oficinista de contabilidad con un sueldo de Bs. 600 al próximo a inaugurarse, hospital central “Ruiz y Páez” cargo que ejerció por espacio de 2 años.

En ese año 1957 la dictadura de Pérez Jiménez estaba consolidando su obra asistencial en Venezuela y había construido un hospital en todas las capitales de estado, lo que implicaba la profesionalización de un personal para el control y administración de esos novísimos e importantes centros dispensadores de salud. Con casi 2 años de experiencia lo envían la isla de Margarita por 3 meses a realizar un curso de Contabilidad de Costos para nosocomios, en el hospital “Luís Ortega” de Porlamar. Tuvo que llegar por avión ya que para la época no había ferry. Entre las cosas que aprendió fue calcular el costo diario de un paciente para un centro de salud que ahora, en sus reflexiones reconoce que era un método muy rudimentario, porque no incluía los gastos de servicios públicos, que los hospitales no pagaban, pero eran una erogación para el estado y este es uno solo e indivisible. Cuestión de tiempos.

Concluido el curso, regresa a Ciudad Bolívar, se incorpora a su trabajo, donde ya había conocido a una enfermera de nombre Rosa García Noriega con especialización en anestesiología a la cual había jurado amor eterno. Creía que se quedaba cuando lo llamaron de Caracas y lo mandan como contador al viejo “Hospital Civil” de Maracay, con un sueldo de Bs. 900, pero con el encargo de colocar las cuentas en orden ya que el despelote era tan grande que el director no sabía cuanto era la deuda con los proveedores. Escéptico, lo recibe el director del hospital y le dice: “Otro más, mire hijo, por aquí han pasado varios y no han podido decirme cuanto debe el hospital” Voluntarioso le dice “déme un mes y le digo” que va. Le pidió un tiempo prudencial más y fue como a los 3 meses que se aproximó, hasta que logró poner las cuentas al día. Cuando tenía como un año en el cargo, pasó por Maracay, don Diego Anderson le pidió que lo acompañara a San Sebastián de Los Reyes, un pueblito del estado Aragua, donde el intendente del centro de salud había sido víctima de un atraco y quería conocer de primera mano lo sucedido para hacer la denuncia respectiva. Jefe es jefe, lo acompaño y en el camino le contó lo de sus amores y del interés que tenía que lo cambiará a Ciudad Bolívar. Este le dijo que evaluaría la cuestión, llegaron a un expendio de comida y cerveza. Mientras comían, pararon la oreja y escucharon la versión de los lugareños. Todos coincidían que el intendente se había autoatracado. Predispuestos llegaron al hospitalito, el funcionario en cuestión los recibió nervioso y ante la insistencia de que los acompañara a poner la denuncia en la Dirección General de Policía (DIGEPOL) de San Juan de Los Morros, el hombre lo que quería era reponer el dinero, pero como atraco es atraco, el jefe le dijo que eso era ilegal. Fueron a poner la denuncia y cuando lo interrogaron, cantó como un pajarito, fue detenido. Correctas las cosas en la época. ¿O nó?

Con la experiencia acumulada, la confianza de los jerarcas en la administración del sector salud y la buena disposición que siempre demostró para colaborar, aceptó poner las cosas en orden en ese módulo asistencial y a la vez cumplir con sus obligaciones en el hospital de Maracay. Un jeep de agencia para el transporte, gastos de combustible y Bs. 20 de viático compensaban el esfuerzo. En ese trajín estuvo 4 meses, hasta que el mes de junio de 1960, le participaran el cambio – más cerca de Rosa – para el centro de salud “Darío Márquez” en Caripito devengando un sueldo de Bs. 1.260 como intendente. Ese año, curiosamente, el 8 de diciembre, se cumplía el bicentenario de la fundación de la ciudad de Maturín cuestión que el ignoraba, pero de lo cual se percató, cuando presenció la movilización militar y una caravana de carros negros que enfilaba hacía el Caño San Juan, el muelle de los barcos petroleros, donde el Presidente Betancourt abordaría el yate presidencial que lo trasladaría a La Guaira y desde allí, por supuesto dirigirse a Caracas. Nada anormal, partiendo del hecho que el Presidente Betancourt evitaba al máximo viajar en avión – Ese yate fue adquirido por el dictador Pérez Jiménez – y servía como medio de transporte a Betancourt. Más nunca se hablo de ese yate y en la actualidad con la nave que se gasta el presidente y la flota de la armada, por supuesto, es innecesario.

Volviendo al tema central, ese hecho le creo el primer problema serio a Martín Márquez Windevoxhel, había llegado al centro de salud con la misión de poner las cuentas en orden, el Ministerio conocía de una deuda grande, Martín logró establecer el monto de esa deuda, 75.000 bolívares en apenas 3 meses de gestión de un director, pero sin percatarse que pisaba los callos a los familiares de Luís Piñerúa Ordaz, a la sazón, gobernador del estado. Regresa la caravana después de despedir al presidente y hacen una parada en el Centro de Salud, a solicitud del Ministro de sanidad Arnoldo Gabaldón que venía acompañado del gobernador del estado Luís Piñerúa Ordaz, quienes solicitan precisión acerca de la deuda del centro. Llaman a Martín que es el intendente y este diligentemente busca los soportes, lo chequean y se percatan que la casi totalidad de la deuda era con un comercio local, perteneciente a un hermano de Piñerúa. ¡Ay vaina! cambian al director y el que viene, llama a Martín para que lo busque en el aeropuerto de Maturín, solícito acude, llega el hombre, Dr. José Ignacio Ferreira, se saludan cortésmente, Martín observa que es una persona amable, de buen trato y buen conversador. Cuando abordan el vehículo le pide que pasen un momento por la gobernación, entra habla con el gobernador y cuando sale había cambiado totalmente y en la conversación a Caripito, le pregunta ¿Tú no eres adeco? y Martín le responde que no se mete en política, este le insiste, pero no logra convencerlo. Desde ese momento la relación de trabajo fue difícil, hasta que un día lo llama el director y le notifica que hay que prestarle el Jeep nuevo a una comisión de la DIGEPOL que haría un trabajo en la zona. A los 3 días venía una noche del cine con un compañero de trabajo y ven el vehículo estacionado frente a un burdel, van, buscan la copia de la llave y se lo llevan al Centro de Salud. Él creía que hacía lo correcto. El otro día que los digepoles de la comisión vienen a hablar con en el director, notificándole que el Jeep se lo habían robado. Llaman a Martín y cuando le enteran de la novedad, inocentemente dice; “No el jeep no fue robado yo lo rescate anoche a las puertas de un burdel y lo tengo estacionado en el garaje del centro buen resguardo” Ese fue la gota que derramó el vaso.

Iniciándose el mes de marzo, una comisión de la DIGEPOL, lo detiene una noche en el cine, lo llevan a la recepción, es mantenido 6 horas en vilo, hasta que llega un oficial y le dice: “Por orden del gobernador tiene 72 horas para abandonar el estado” Martín como palo e’ gallinero, recogió sus macundales y más rápido que inmediatamente se traslado a Caracas. Cuando llega una mañana a la oficina de su mentor y amigo Diego Anderson, que por un familiar de Martín estaba al tanto de lo sucedido, observa que ya está el director del centro en audiencia con el jefe de la zona, se retira tácticamente y regresa en la tarde a llevar su versión. No había vuelta atrás, para Caripito no volvía y, para colmo de males, había ausencia de cargos disponibles donde reubicarlo. Buscan una salida honorable. Martín solicita 2 meses de vacaciones vencidas y un permiso que otorgaban por 15 días para casarse. Esa fue la salida mientras le buscaban otro destino. Vino a El Tigre dónde ya Rosa había logrado cargo como anestesista en el hospital de San Tomé de la Mene Grande Oil company, contraen nupcias, compran la casa donde todavía viven. El 15 de junio de 1.961 se reporta de nuevo a Caracas, lo asignan como intendente del viejo hospital “Luís Razetti” de Barcelona, con un sueldo ya reducido en un 10% de acuerdo al decreto de emergencia económica de Rómulo Betancourt, de Bs. 1.606 mucho más de lo que ganaba en Caripito. Regresa a El Tigre y el lunes 26 cuando viaja a Barcelona para tomar posesión del cargo no pudo pasar por el Km. 52 porque se había producido el Barcelonazo y no fue hasta el 28 cuando las cosas se calmaron que asumió su nuevo cargo de la mano del mismo auditor que le había entregado en Caripito, un señor llamado Benjamín Gruber que debe estar viviendo aun en esta ciudad de El Tigre. En el año 1963 Rómulo Betancourt, inauguró la actual sede del hospital “Luís Razetti” en el cual trabajó 6 meses, hasta que en enero de 1964, fue enviado para organizar la pronta puesta en servicio del hospital de Maturín “Manuel Núñez Tovar”. En ese tiempo jugó banco porque no había dinero para el funcionamiento de ese nosocomio, seguía cobrando por el Razetti, vivía más en El Tigre, donde arrendó la estación de servicio Shell y cuando lo llamaron de nuevo en marzo del 65 no aceptó ir para Yaracuy y renunció al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, dedicándose a la actividad privada que había iniciado en el ramo de las estaciones de servicio en la E.S Shell Méndez, en la avenida España.

En 1967 se anunciaba la inauguración de los hospitales de El Tigre y Cantaura, lo llaman de nuevo y solicita para su reintegro la intendencia del hospital de El Tigre, cuestión que le es negada, porque en justicia le correspondía a Héctor Cordero Blanco, que ya era el intendente del Centro de salud y era merecedor del ascenso. Empero, acepta la intendencia del hospital “Luís Alberto Rojas” en Cantaura, que venía a sustituir un puesto de socorro que era lo que existía en la capital de Chamariapa. En enero de 1968 le dan su nombramiento e inician la organización con un grupo liderado por el Dr. Juan Guillermo Bermúdez en calidad de director y el 16 de octubre el Dr. Raúl Leoni lo inaugura en un lucido acto que presidieron el entonces gobernador del estado, José Ramón Hernández Camejo y Antonio Ovalles como Presidente Municipal. Recuerda Martín que el jefe de AD era Antonio Rafael Palma Yépez “Palmita” y Otto Padrón Guevara era un dirigente bisoño y en pleno ascenso en las filas del partido del pueblo en el municipio Freites y que en las elecciones de ese año fue electo concejal. Buena memoria y eso que anda en 69…años.

Siete años estuvo Martín en el hospital de Cantaura como intendente, hasta que fue removido del cargo en el gobierno de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, en julio de 1974 cuando le aplicaron el decreto 211, con lo cual se sepultó la estabilidad laboral en la administración pública, que contemplaba la Ley de Carrera Administrativa. Otra vez, sin empleo, incursionó en la actividad de agente viajero o viajante, aprovechando su experiencia, conocimiento en el área de la salud y los contactos que tenía con empresas especializadas, pero fundamentalmente esperanzado en los amigos que tenía en diferentes hospitales y centros dispensadores de salud. Unos meses le duro la ilusión, sus mejores “amigos” por razones políticas se le escondían o se negaban recibirlo cuando lo anunciaban. Cuestión del sectarismo de la época.

Cuando ganó Luís Herrera, vino por la revancha. En su condición de jefe de campaña en el municipio Guanipa, donde el candidato arrasó, fue convocado a una reunión regional de COPEI y le solicitó al entonces Secretario General del partido Carlos Guevara León, la administración regional de salud, lo postularon, lo nombraron y ocupó ese cargo por espacio de 5 años hasta que ganó Jaime Lusinchi y los adecos no lo botaron, pero lo pusieron a jugar banco. Llegaron las elecciones municipales, renunció y lanzó su candidatura a concejal por el municipio Bolívar, logró ser el primer suplente y se incorporo varias veces a la Cámara Municipal. En fin Martín estuvo la bicoca de 25 años al servicio del estado en el área de la salud y como dato curioso, no goza de jubilación en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Creo que es una injusticia de la cuarta y la quinta república, que debería corregirse. El tiempo lo dirá.

Hoy Martín Márquez Windevoxhel, que anda feliz en 69…años, está dedicado a tiempo completo como director del diario Mundo Oriental, del cual es fundador junto a Don Edmundo Barrios y el Ing. Félix Wong López, tiene la dicha de haber consolidado un hogar junto a Rosa García Noriega con la cual procreó 3 hijos, todos profesionales de la república. Martín Elías que es ingeniero civil, se desempeña como Vice-presidente de una empresa trasnacional con sede en West Palm Beach, Estado de la Florida, dónde tiene residencia, Jorge Luís, exitoso profesional del derecho y Sheyla Marina, administradora y exitosa empresaria. Martín como buen llanero y hombre de mil caminos tiene dos hijas más. Piubella Márquez Martínez que es ingeniero industrial y la educadora Anabella Márquez Martínez que viven en la capital del estado.

Para los que conocen a Martín Márquez Windevoxhel como hombre público, columnista, comunicador social, quizás, les sorprenda está faceta de su vida, pero la vivió intensamente, se siente orgulloso de su paso por la administración pública en el área de la salud y puede decir con el corazón henchido de alegría que fueron conquistas propias que le dan grandeza a las victorias alcanzadas a lo largo de su vida. Mucho gusto, diría Maicabares Berroterán.

sábado, junio 10, 2006

Personajes de mi pueblo: Miguel Tabata

“Bienaventurado aquel que encuentra el trabajo que le
gusta; que no se preocupe por otra bendición”
Thomas Carlyle.
En las décadas del 50 y 60, la penetración del cine Mexicano en Venezuela fue decisiva, para que muchísimos conciudadanos, hasta el día de hoy tengan una inclinación especial por la música azteca, especialmente la del género ranchero. Uno de esos personajes amantes de esa maravillosa expresión cultural, es Miguel Tabata, quien nació en la vecina población de Pariaguán el 25 de noviembre de 1925 y luego de pasar su niñez, adolescencia, muy joven llegó al incipiente pueblo de El Tigre, fue uno de los fundadores del sector barrio ajuro donde tiene una larga y dilatada trayectoria como bodeguero, botiquinero y hombre de trabajo a carta cabal. El compaíto Miguel, como se le conoce popularmente actualmente posee una bodeguita en los límites de Pueblo Ajuro, exactamente en la carretera Negra de la Flint cruce con Calle Florida que atiende junto a su hijo Gudelio, que le permite sobrevivirle a estos tiempos difíciles, en la pobreza, pero con mucha dignidad.

Muy joven en su natal Pariaguán, tuvo que trabajar para ganarse la vida. Comenzó sus faenas en las mañanas como jardinero en la casa de un piloto de aviación de la compañía Sinclair, que vivía en el sector “El Bajo”, actividad que compartía con sus estudios de primaria en la escuela Nicanor Bolet Peraza donde alcanzó el tercer grado, tuvo que abandonar para trabajarle en las tardes en la atención de las gallinas, los venados, pollos, pericos, loros y demás animales domésticos a un señor que se desempeñaba como jefe del comedor de una compañía en Anaco. Viajaba en la madrugada, regresaba en la noche trayendo unos sándwich que eran una divinidad, según cuenta Miguel. En esos tiempos de escasez y necesidad que le toco vivir, le metió a la artesanía fabricando capillas para alpargata que le vendía a un señor que las trabajaba, completaba y distribuía al mayor. Mire compaíto, me dice, fabriqué hasta voladores – Papagayo en Venezuela, papalote en México -- que vendía a medio para poder mantenerme. Eran tiempos de hallacas a real y pepsi cola a medio.

En esos menesteres, el campaíto Miguel conoció a Pedro Bermúdez Arreaza que tenía un bar restaurant que le dio empleo desempeñándose como “Toero”. Por su dedicación, responsabilidad y honestidad, se ganó la confianza plena del dueño del negoció, que lo dejaba encargado mientras desarrollaba otras actividades comerciales en El Tigre, debido al crecimiento en la labor comercial decidió alquilarle la esquina La Florida a Ruperto Marcano, instalando una bodega con expendio de licores. Abre sus puertas y Pedro Bermúdez Arreaza, lo invita a encargarse de su nuevo negocio, cuestión que aceptó, viajó a este pueblo en un camioncito que venía cargado de mercancía y como no había espació tuvo que hacerlo arriba del corotero como el mismo lo afirma. Era para colmo la primera vez que se montaba en un vehículo. Fijó residencia en la calle Orinoco en la casa de la señora Madre de Pedro, Doña María Bermúdez. Nunca olvida el compaíto Miguel que unos rones venían en barriles, que ellos expendían por copita a medio y otros en los tradicionales envases de vidrio de a cuartito, media botella y botella marca Altagracia, pero los margariteños de la época llamaban “Chelia” quizá, porque el dueño de la destilería que los producía, se llamaba José Díaz Alfonzo.

En ese tiempo el compaíto Miguel se aficionó al cine, debutó como espectador en el cine mudo, luego fueron llegando las mexicanas que le marcaron su vida para siempre. Le encantan los mariaches y es admirador de los extintos actores y mejores cantantes Pedro Infante y Jorge Negrete de quien conserva como una joya en discos de acetato, la pieza musical “El corrido del Águila Negra” En una oportunidad Edgar José Salazar fue a venderle queso a la bodega y cuando venía con una pieza de unos 15 kilos aproximadamente, el compaíto Miguel se apresuró a agarrar papel de un saco de azúcar vacío, para colocarlo al plato del peso y evitar la corrosión que produce el suero. Cuando alza el saco rueda un disco, lo agarra y dirigiéndose a Edgar que esperaba para colocar el queso en el plato protegido y quitarse la carga de encima, le dice en tono adolorido “Compaíto como no voy a estar quebrado. Vea esto. Mi mejor disco, lo saque de la rockola para que no me lo rayaran de tanto que lo seleccionan los clientes y vea dónde me lo tienen los muchachos. Edgar, cimbrado por el peso, alcanza a preguntarle ¿Y que disco tan bueno es ese compaíto? Y Miguel le contesta, con las manos en la cabeza, conteniendo la rabia y el dolor. El disco del Águila Negra Compaíto, el disco del Águila Negra mi compaíto” Una señal prístina de la admiración por Negrete y sus interpretaciones.

Don Pedro Bermúdez Arreaza, luego se asoció con su hermano Cruz e incorporaron al negocio la distribución de leche, asignándole la tarea al compaíto Miguel de ir todas las madrugadas a expenderla en el mercado a real el litro. Cansado y no viéndole proporción al negocio, renunció y volvió a Pariaguán, donde pasó apenas un mes y regresó a El Tigre con el firme propósito de independizarse. Adquirió por mil bolívares un kiosco para expender víveres y mercancía seca al detal, en el mercado que funcionaba en la calle Héctor Villegas frente a la bodega de Barón. Al mes demolieron el mercado, quedó en el aire de nuevo, pero no se rindió e inmediatamente alquiló uno para trabajar en las afueras del mercado de la avenida 5. Recuerda que colocó su kiosko frente el negoció de Alejandro Agostini quién molesto por la competencia lo trataba mal y cuando tenía unos palitos encima lo insultaba de lo lindo. El compaíto Miguel que tiene la paciencia del carbonero y un carácter afable le aplicó la filosofía popular “Palabras necias oídos sordos” El hombre pasó como un año en esa pelea hasta que se cansó y al final terminaron siendo muy buenos amigos.

Consolidado el kiosko, a los 3 años, apareció de nuevo, Pedro Bermúdez Arreaza quien le ofreció empleo de nuevo y en mejores condiciones porque le iba mal en el negoció, necesitaba de su experiencia y experticia. Miguel aceptó, se asoció en el kiosko con un margariteñito y se puso al frente del negoció en la esquina la Florida. Recuperado el negocio Pedro le vende a su hermano Cruz, el compaíto Miguel se retira y compra una casa en la calle Falcón, que tenía 13 habitaciones, vivía de los alquileres y lo que producía el kiosko. En esa oportunidad, recuerda con cariño, que Santiago Rojas, el papá de Silvestre Antonio Rojas el popular “Metoquina” vivía en una de las habitaciones y como estaba sin trabajo, tenía los muchachos pequeños, no le cobraba la mensualidad. Luego vendió a Ramón Arraíz quién luego, al poco tiempo hizo lo propio a Eduardo Castillo que remodeló el local e instaló la refresquería “El Castellón” ese local, después del fallecimiento de Eduardo fue comprado a un heredero de nombre Tomás Castillo, por Zuleima Golindano quién luego lo vende a su hijo Alfredo “El cabezón” Golindano que en la actualidad lo tiene en remodelación y una parte que ya concluyó, la tiene alquilada a la petrolera.

Con el dinero de la venta, unos ahorritos que tenía compro una casa y montó su bodega mas adelante, exactamente, frente a la residencia de Antonio Lara, donde hoy, por cierto, habita la familia Quijada. Vendía víveres, los fines de semana sacrificaba sus cochinitos y en el tiempo incorporó un billar, un pool de fabricación rudimentaria que no tuvieron el éxito deseado. Luego vendió para fabricar en la esquina de calle Falcón con 5 de julio, estableció por muchos años la bodega en la esquina y en la parte posterior un barcito con lindas anfitrionas, una buena rockola, un billar y un pool de última generación. El compaíto Miguel había logrado su sueño. Consolidar un negocio propio que le garantizará su subsistencia y la familia, a la cual le construyó una casa al lado. Creo que en ese punto, con altos y bajos, como es normal en la vida vivió sus años dorados. Hoy la esquina, que fue comprada por Francia Fermín, a pesar que demolió la estructura del antiguo local, cercó y construyó una casa para la familia, sigue siendo muy conocida. Es la esquina de Miguel Tabata que todos tomamos como punto de referencia.

En sus recuerdos todavía vibran algunos nombres de compadres y amigos con los cuales compartió buenos y malos momentos. Destaca el compaíto Miguel a su compadre José María Lira Reyes que fue tan amigo y de confianza que cuando decidía echarse las tequilas, lo dejaba al frente del negocio, también recuerda con mucho afecto y cariño a don Julio Rodríguez el hombre de la inyectadora, a sus vecinos Germán Barreto, Jesús Piñero, Félix José Ramos el popular “Margarito” y su esposa Graciela Soto, Pablo “Catire” Freites, que tenía una bodega al frente, donde hoy es la residencia de Edgar José Salazar y Luisa Centeno, “Patica” Zubillaga, Ramonita Montes, que tenía la competencia en la esquina de la calle Venezuela, Jacinto Tabata y su mujer “Goya” Montero, la viejecita Narcisa Rodríguez, “Goya” Arretureta, Jesús Campos, Modesto Maestre, Rafael Carrillo Tocoragua, su comadre Anastelia Salazar y así, compaíto, tanta gente me dice. Hasta los que me echaban el carro recuerdo ¿Cuáles? Pregunto. Bueno compaíto, Manuel de Jesús Duerto, el popular gallo enano, David Castillo conocido popularmente como “El Mocosito” y no crea compaíto, me dice, con picardía que Arturito Salazar “El quebraíto” era muy santo, había que estar mosca con él también. Toda gente buena y sana, a pesar de los pesares.

Imagínese, compaíto, había tanta seguridad en esa época, que yo iba todos los días al filo de la medianoche a pie, con mi bicicleta agarrada por el manubrio, acompañando a las chicas que trabajaban conmigo que vivían en la Charneca, no las podía dejar solas y además en ese trayecto, aprovechábamos, para hablar de muchas cosas y no pocas veces, de allá, me venía bien entrada la madrugada, tranquilo en mi bicicleta y nadie me molestaba, hoy aquí en la bodeguita, a pesar que la tengo forrada de cabillas, vivo en permanente vigilia, asustado y encomendado a Díos. Que le queda al pobre en estos tiempos de violencia irracional. Todos vivimos con miedo.
El compaíto Miguel es un eterno enamorado, galanteador congénito, picaflor empedernido, no se amilana a la hora de soltarle la jauría a una bella dama, de eso hay historias en el barrio. Tuvo dos hijos Moraime y Crisanto en su primer matrimonio y luego contrajo nupcias con el amor de su vida, Coromoto Arriojas, unió su vida a ella para siempre, procrearon cuatro hijos, Marcela, Miguelito, Gudelio y Eber. Miguel Tabata, un trabajador insigne, fundador de la calle Falcón y 5 de julio en Barrio Ajuro, sigue haciendo historia en El Tigre. Desde muy joven le gustó el comercio, de ese camino no lo sacó nada, ni nadie y hoy todavía en la Carretera Negra de La Flint, continúa al frente de una bodeguita de su propiedad. Bienaventurado cuando se ganó esa bendición de Dios y hoy puede alzar la copa con orgullo y decir al unísono con la ranchera mexicana…Por ellas, aunque mal paguen.