sábado, octubre 28, 2006

Personajes de mi pueblo: Chaparral

“Es mejor olvidarse y sonreír
que recordar y entristecerse”
Christina Rossetti.

Hay gente que posee una memoria prodigiosa. Los ambientes, el círculo y la gente con quienes interactúa son determinantes, sobre todo si las actividades que realizan son susceptibles de algún fanatismo. Oscar Vicente Rodríguez, el popular Chaparral, nació en Maracay, fue criado en Ciudad Bolívar y llegó a El Tigre a los 19 años, goza de ese privilegio. La afición por la hípica forma parte de su existencia, incluso se convirtió en un elemental propietario de caballos y representante del “Stud Islamar”, le cambió al entrenador Ramón Carbonell en el hipódromo “La Limpia” en Maracaibo, a “Castrico”, por una yegua y Bs. 20 mil, de los cuales pagó solo la mitad ya que le exoneró la otra parte y “Mata gato” que le regaló su amigo el Dr. Carlos Canache Mata, propietario en ese entonces del “Haras Palmira”, que bautizaron con ese nombre rindiendo un homenaje al ex – grandes ligas Antonio Armas que era conocido con ese apodo en la región Piríteña de dónde es oriundo.
“No importa que usted no sepa de caballos, la Fusta sí sabe. La Fusta pionera del hipismo nacional… la Fusta” – “Para ganar al 5 y 6 bastan dos líneas: Suerte y Gaceta Hípica…Gaceta Hípica tú revista, mi revista. Suerte y Gaceta Hípica". Leía o recitaba con su excelente voz y mejor dicción el Dr. Virgilio Decán, Alí Khan el príncipe de la narración de las carreras de caballos y del cual Chaparral es amigo de toda la vida y recuerda literalmente sus cuñas. La Fusta es la preferida de Pablito Ribas, mientras Augusto Enrrique Tenorio Meza se inclina por La Gaceta Hípica. En una oportunidad, coincidieron en la entrada del hipódromo “La Rinconada” y nuestro personaje le dijo: - Le tengo una línea Dr. Decán., Alamaco en la 5ta., allí se corre el trofeo Miss Venezuela y vengo a representar al lado de las bellas delegadas de Guárico y Apure, a mi amigo Héctor Lugo González, del “Haras Islamar”. El príncipe le contestó: - Mal dato, en esa carrera van dos que ya están listos para el clásico “Simón Bolívar” y de allí no sale esa carrera. Dan la partida y en la recta final, Alí Khan, con la emoción que caracterizaba sus narraciones decía “Alamaco por fuera, pasa Alamaco y ganooó Alamacoooo. Rematando, cuando agarró aire de nuevo. Se acabó el 5 y 6. Alamaco paga 365 a ganador, ¡tremendo batacazo! Bien me lo dijo mi compadre Oscar Vicente Rodríguez, representante del “Stud Islamar” que este excelente ejemplar no podía perder”. Fin de mundo, Chaparral dateando a Alí Khan.
Oscar Vicente “Chaparral” Rodríguez, llegó a nuestra ciudad a los 19 años. Contrajo nupcias con la Dra. Gloria María Páez de cuya unión retoñaron dos lindos pimpollos. Luís Miguel que está entregando la tesis para obtener el titulo de Ingeniero en Mantenimiento y Gloris María que ya alcanza el 4to. semestre en la misma especialidad. Chaparral tendrá quien lo mantenga. Mientras tanto, no se separa de sus múltiples actividades y hobbys preferidos. La hípica, la cacería, la pesca y una buena conversación con los amigos y relacionados. En esas tertulias, es cuando saca a relucir su excelente y prodigiosa memoria para recordar todas las cuñas de la época de oro del hipismo. “Circuito radial continente. De punta a punta y para toda Venezuela, conjuntamente con RCTV canales 2, 3, 7 y 10”, que sintonizaban todos los club hípicos, en especial en el Bar El Chino en la salida a Pariaguán. “Zulia porque me gusta” Alirio Gutiérrez la saboreaba bien fría. “Ron añejo colonial, el legitimo ron de Venezuela” a Alberto “Beto” Vásquez, le sabía a brandy, cuando lo cataba sequito “Cerveza negra Staúd, la tentadora cerveza negra de renombre mundial” con la cual deleitaba a Rosita su querido esposo Juan Ramírez. Chaparral, no se cansa y las narra a capela, con el mismo énfasis que lo hacía el príncipe de la narración hípica, don Virgilio Decán “Alí Khan.
Los que hemos sido amantes del hipismo y los que han permanecido fieles a las carreras de caballos, nunca podremos olvidar aquellas famosas cuñas que Ali Khan popularizó por la manera singular y muy particular que describía con su incomparable voz, a través de las ondas hertzianas. “Baldosas de Gres…Balgres, noble belleza con resistencia de piedra” Esa marca utilizaron humildemente Geo Prado Y Tomasito Díaz para decorar baños y pisos de sus modestas viviendas. “Banco La Guaira, más servicios” El preferido del profesor Bernardo González para las operaciones financieras de su liceo “Calcetines Chá, Chá, Chá, una moda para papá” a la que nunca adaptaron los hijos al profesor Neuman Cedeño. “Trajes Montecristo distancia y categoría”…Solapa ancha, corte puntiagudo…Montecristo” Todavía el Dr. Valentín Cardozo los usa cotidianamente. “Maizina americana, gran producto nacional… un producto de Alfonso Rivas y Cia”, con la cual nutrían a Placido José “Blue” Brito el popular “Talla Única” Hasta los margariteños tenían una favorita: ”Conferry…Una parte de Margarita que navega en el mar” Todas esas cuñas de radio y televisión están en el disco duro que tiene insertado en la memoria nuestro amigo “Chaparral” ¿No lo cree? Visite el Manjar del jeque una tarde y compruébelo. Ni Orangel Medina que tiene un hijo entrenador de caballos y un programa hípico posee ese repertorio. Es el lenguaje comercial que identifica a los hípicos.
La cuestión no se detiene allí. Lea bien. “Banco Provincial su punto de apoyo, Compruébelo” Percasita tiene constancia de eso. Es el punto de apoyo que busca afanosamente para su constructora “Alka Seltzer todos saben que si alivia, pocos saben cómo alivia” consulten al poeta Aquiles Ojeda. “Whisky Chequer’s, perfecto a toda prueba” instrúyanse con Henry “Nenerina” Hernández. “Bujías M,B,M, bujías con chispa de relámpago” Esas se las recomendaba en el taller H.R el popular Maraca a Luís Harris para su Pick Up. “Restaurante El Portón en la avenida El Rosal…entrada por los Chaguaramos” donde don Luís García degustaba las mejores exquisiteces de la comida nacional e internacional. “Old Rarity, sí existe mejor wisky, es un secreto bien guardado”, animal que no conozco no le toco el rabo, nos decía Pablito Rodríguez que no cambia su Buchanan’s de luxe “Que diferencia hay entre un Malibu, dos Malibu, tres Malibu. La diferencia la hace Car’s Tocar’s porque los mejores precios del mercado están en Car’s Tocar’s”, Eulogio “Tarzán” Campos, todavía conserva el que adquirió en esas ofertas y le sirve de transporte al lado de su fraterno amigo Saúl Figueroa. “Se acerca el momento del bazarazo de su Bazar Bolívar” Hasta en El Tigre proliferaron los bazares, “Óptica Berl…Lo mejor ante sus ojos…Óptica Berl…B, E, R, L” desde esa época Vicente Lira adquiere sus lentes en esa prestigiosa óptica. “Apartahotel Ucaima, en la avenida principal de Puerto La Cruz” donde pernoctaba Oito Lira, cuando invitaba sus lindas amigas de Guacara a disfrutar el encanto de las playas de Anzoátegui, “Para viazar es la ruta color naranja, la ruta de las 7 estrellas. Por eso en Viasa el tiempo pasa volando…Viasa” En esa línea, ya desaparecida, viajaba a Tulsa, don José Luís Tineo para visitar a su hijo Cheche. El amigo vizcaíno, asiduo visitante a la peña literaria en el Manjar del Jeque, disfruta y ríe a mandíbula batiente, cuando su amigo Chaparral echa al viento, imitando a Ali Khan, ese arsenal de cuñas que conserva vivitas en la memoria.

Nuestro amigo Oscar Vicente Rodríguez, Chaparral, para su amigos, familiares y relacionados, agraciadamente recuerda para sonreír y hacer reír. Ha tenido, tiene y tendrá una vida dinámica, activa y proactiva, en ese largo trajinar de la vida, obviamente, hay sus instantes desagradables que mejor, como el mismo dice, no recuerda para no entristecerse. Lo importante es lo positivo, los momentos encantadores y como la felicidad absoluta, no existe, ni es estática, hay que luchar todos los días para encontrarla, ubicarla y disfrutarla. Chaparral no se detiene, ni lo detiene nadie, en esa búsqueda permanente y mire que lo ha logrado, porque, a pesar de las adversidades, nunca lo abandona su espíritu alegre, jovial, dicharachero, chistoso, gracioso y locuaz. Es un todo, un personaje que rinde culto a la amistad y como se dice, ahora coloquialmente, no se para en hueso, y si no que lo diga el cronista municipal don Gustavo Perdomo a quien siempre le corresponde cancelar la cuenta que acumula el grupo que disfruta las salidas ingeniosas de Chaparral en el Manjar de Jeque, pero que, a la hora del té, no se meten la mano en el bolsillo. Los matan en el oeste, siempre me dice el profesor Edgar Brito.


sábado, octubre 21, 2006

Oro Negro y el calipso del Callao

“Ritmos sonoros, ritmos potentes, ritmos suaves, unos
cual choque de armas, otros cual canto de aves”
José A. Silva.
En la década de 1930, la actividad minera tuvo un descenso importante en El Callao y los habitantes empezaron a emigrar para otras regiones en búsqueda de mejores condiciones de vida. En esos años, cuando disminuyó la explotación del oro en la región sur del estado Bolívar, reventaba el oro negro en la zona sur del estado Anzoátegui. Muchos callaoenses escogieron el naciente pueblo de El Tigre como destino. En esa zafra llegó a nuestro terruño doña Victoria Brown, prima hermana de la negra Isidora Agnes, símbolo del calipso en el Callao, quien vivió por un tiempo en El Tigrito. Doña Victoria se quedó y la popular negra Isidora regresó a su añorado pueblo, su historia por rica, espectacular, excepcional, sublime e inigualable es bien conocida. Patrimonio histórico cultural de El Callao, Bolívar y Venezuela.

Doña Victoria llegó con sus hijas entre las que se contaba Emilia Brown de Tritton quien se desempeño por espacio de 40 años como cocinera en los Club de Campo Norte y Sur en San Tomé, donde dejó constancia de sus grandes habilidades culinarias. “A negra pa’ cocina sabroso, decían los gringos” y en sus tiempos libres disfrutaba enseñando a hijos y nietos sus conocimientos ancestrales del calipso del callao. Es ahí, cuando uno de sus tantos nietos, José Martínez Tritton, hijo de Ana Cecilia, una de sus hijas, funda la agrupación musical “Oro Negro” inspirado en su abuela e impresionado cuando viajó en unos carnavales a El Callao donde observó in situ la excelencia, júbilo, colorido y alegría contagiante, desbordante y exuberante que produce como por inercia en la gente el calipso, una expresión cultural popular, la cual llevaba en la sangre y que se manifestó inmediatamente. Hijo de gato caza ratón.

En el año 1994, el sector de casco viejo, donde se habían instalado los callaoenses y habían nacido sus descendientes, por iniciativa e inquietud de uno de ellos, el joven cultor tigrense José Martínez Tritton, vio nacer en medio de un mar de limitaciones, la agrupación musical “Oro Negro”. La cual, a pesar de todo, inmediatamente logra insertarse en el ambiente artístico de la ciudad y adquiere una importante relevancia que la lleva a ocupar un lugar destacado en la zona sur del estado, al punto de que posee el record de haber actuado en los gritos de carnaval por 12 años de manera ininterrumpida en El Tigrito, San Tomé, Pariaguán, Mapire, Soledad, Santa Ana, Anaco, Cantaura, Los Pijiguaos y desde luego en El Tigre, que han bailado al ritmo del calipso en esas fechas inaugurales del carnaval. Son 15 días de intensa actividad artística antes de los carnavales que cubren todos los años. Sin un ápice de dudas, ya son pieza indispensable para la celebración de las fiestas carnestolendas en buena parte del estado Anzoátegui.

La agrupación musical “Oro Negro” ha tenido el inmenso honor de compartir escenario durante actuaciones en concierto con The Same People, The Young People, VH Calipso, Oscar de León, Billos, Los Melódicos, Los adolescentes, Maracaibo 15, Gran Coquivacoa, Grupo Vera, Los Corraleros de Majagual, Vasallos del Sol, Los Celestiales, Simeón y su orquesta, Orquesta Caribe, Zona 7, muchas otras prestigiosas y famosas personalidades y agrupaciones del mundo artístico nacional e internacional. “Oro Negro” como embajadores culturales de nuestra ciudad por más de 12 años, ha puesto en alto nuestro folclor y nos ha representado y seguirá representándonos con mucha dignidad, calidad y derrochando talento artístico por el trabajo arduo que realizan durante todo el año para estar a la altura de los compromisos que asumen. Es un show musical de óptima calidad que entusiasma a vidas de todas las edades.

El joven José Martínez Tritton, para no perder el ritmo de los cambios, tendencias, y para mantenerse vigente con la evolución histórica del Calipso del Callao, viaja 2 veces al año a esa tierra caliente, ardiente y del amor, con la única misión de investigar a fondo lo que el considera un acervo tan colosal y hermoso, que para conocerlo a fondo y estar actualizado no se puede descuidar un segundo, mucho menos dejar de estudiar y profundizar, porque es una expresión folklórica muy rica en su esencia y avance musical. Eso le permite prepararse para ensayar, facilitar, enseñar y orientar durante todo el año a su equipo de músicos, compuesto actualmente por: Eduardo Bolívar en el cuatro, Manuel Lanza en el bajo, Eulys Marín a cargo del teclado, el guitarrista Rene Medina, Nelson Marín Saxofonista, Andry Machuca en el Trombón, Wilmer Martínez y Jean Infantes en los tambores, Edgar Reyes con el cencerro, Antonio Guzmán con el rallo, Ángel Lozano a cargo del triángulo, los Coristas Patricia Reyes y Greynys Milanez y los vocalistas Junior Hernández, Gabriel Aponte y el mismo Tritton que además es el director, cuarto bate, novio de la madrina y ensayan en el patio de su residencia en la calle Bolívar, donde ya los vecinos y transeúntes están habituados al ruido melodioso de sus ensayos. El que quiere puede.

La agrupación musical “Oro Negro” en sus más de 12 años de ardua, fructífera y laboriosa carrera artística, se ha convertido en una escuela que sirve para que jóvenes y niños con vocación musical, se incorporen en sus ratos libres al maravilloso mundo de la música y el folclor. También músicos de trayectoria en la zona adquieren conocimientos sobre el Calipso del Callao, que les ha permitido formar otras agrupaciones del mismo género como: Diamantes del Calipso. Music Calipso, Generación del Calipso, Tradición y Juventud, entre otras. Una idea que fue concretando José Martínez Tritton, para popularizar el Calipso del Callao en El Tigre, desde que dio los primeros pasos con la familia Millán del Casco Viejo o los vecinos de la Iglesia como suele decir, que ya está extendida en todo el estado Anzoátegui, pero que tiene su raíz en nuestra querida ciudad y génesis en la familia Tritton fundadores de la agrupación musical “Oro Negro”. Por algo tienen lazos consanguíneos con la negra Isidoro.

El camino aunque corto, ha sido largo, tortuoso y dificultoso por las limitaciones económicas y la incomprensión de mucha gente con posibilidades de darle impulso a las expresiones culturales de la zona. Empero, con su proverbial humildad y sinceridad, José Tritton reconoce que en el gobierno local que lideró el Dr. David Figueroa y que tuvo como director de cultura a Carlos San Diego siempre contó con una mano amiga, no tiene quejas de la atención recibida del alcalde Ernesto Paraqueima a través de la Dirección de Cultura que dirige Milagros León, pero tiene la certeza de que, quién en verdad los está poniendo a valer y les está dando el valor que merecen, es el gobierno regional liderado por uno de sus vecinos del Casco Viejo, el Dr. Tarek William Saab quien incluso, ya dispuso de un sustancioso aporte del ejecutivo para la grabación de un CD, que aspiran y esperan tener listo en diciembre. Son 8 temas exitosos de la agrupación musical “Oro Negro” que le darán la vuelta a Venezuela. Es el lanzamiento al estrellato nacional.

Hay que resaltar los valores y expresiones culturales de la ciudad que nos vio nacer. En esa dirección y con esa sana intención, sin mezquindad de ningún tipo, orientado por la mejor intención de proyectar nuestros valores, hago está pequeña reseña histórica de la agrupación musical “Oro Negro” formada por jóvenes de extracción popular, oriundos de El Tigre con descendencia callaoenses, cuya familia llegó a este terruño cuando se les desaparecía el oro “amarillo” en sus tierras y aquí aparecía el oro “negro”, que fue factor fundamental para que el 23 de febrero de 1933, naciera El Tigre alrededor del pozo oficina número 1, nuestro pueblo, del cual por cierto, fueron uno de sus primeros pobladores, fundadores y con sus esfuerzos, dedicación, trabajo, alegría congénita e impulsores de la cultura popular han colocado sus granitos de arena para el engrandecimiento y la consolidación de la ciudad.

Ritmos sonoros, ritmos potentes, ritmos graves, que salen del corazón bullanguero de los callaoenses y descendientes que hoy en tercera generación ya son tigrenses de pura cepa, que con el trinar de su música hacen mover la cintura del alma más desprevenida y caída de la mata. Canto de aves, canto del corazón, canto de amor y canto del sabor. En los carnavales “Oro Negro” pone y pondrán, por siempre, el sabor musical. No tenemos nada que envidiarle a las mejores agrupaciones del Callao. En nuestro estado Anzoátegui tenemos del privilegio de contar con los negritos Tritton, como se conocen popular y familiarmente y su eximia agrupación musical “Oro Negro” Justo reconocimiento a quien lo tiene bien merecido.
Oro Negro, ahora con ese CD, será no solo del estado Anzoátegui, sino de Venezuela y el mundo. Duro y espinoso es el camino, pero es el camino. Dígalo allí Tritton. No olvidéis “La música es el lenguaje de los ángeles” nos ilustra Carlyle.

viernes, octubre 13, 2006

La Voz de El Tigre

“Los campos y los árboles nada me enseñan,
pero los hombres de la ciudad sí”
Sócrates.
En el inicio de la década de 1940 cuando El Tigre apenas tenía 7 años de fundado al calor de la industria petrolera y había una actividad febril alrededor del petróleo en toda la zona centro sur del estado, llega a este naciente pueblo don Carlos Poleo. Caraqueño, especializado en radiocomunicaciones y con especializaciones en Estado Unidos. Vino contratado por la empresa Mene Grande Oil Company que requería de un sistema de comunicación con mayor fluidez entre sus trabajadores y las compañías Phillips y Soconi, que operaban en el área de Anaco y Cantaura. Instalación de torres repetidoras, radios en los vehículos y oficinas era su difícil tarea en aquellos tiempos dónde los equipos eran bastante rudimentarios y los repuestos bien escasos. Era excelente técnico y lo demostró en las condiciones más adversas. No hay dudas.

Don Carlos Poleo para cumplir a cabalidad su trabajo tenía que viajar constantemente a Caracas. Los equipos, repuestos y cuanto material se requería, había que adquirirlos en la capital, que era el centro de recepción de las importaciones, que llegaban vía marítima por La Guaira y Puerto Cabello. En ese frecuente transitar observaba con atención el desarrollo de la zona y calibraba sus potencialidades. Era a futuro indiscutiblemente una encrucijada. El pueblo que había nacido el 23 de febrero de 1933 alrededor del pozo oficina número 1 estaba en un punto equidistante entre el mar Caribe y el río Orinoco. Ubicación privilegiada que le auguraba un brillante porvenir. Ojo clínico y visionario tuvo don Carlos Poleo.

Convencido de esa realidad, en el año 1947, decidió dar un paso audaz. Había que darle una voz cantante que identificará este nuevo pueblo. Tomada la decisión, se dirigió a la Junta Comunal, presentó el proyecto y solicitó que le indicaran de acuerdo al Plan Rector, por dónde se proyectaba la calle o avenida que se tenía en proyecto desde el Luchador, que era el sitio dónde llegaba el pueblo, hacía el este. Le dieron las coordenadas, contrató un topógrafo, ordenó los cálculos y fueron tan exactas las mediciones, que ubicó el terreno que compró para la futura emisora, en lo que hoy se conoce como la Avenida Francisco de Miranda. Fueron tan milimétricas las medidas que una vez proyectada, levantada y construida la otrora primera carrera, sus retiros, incluso, resultaron puntos de referencia. Don Carlos Poleo es fundador de la más importante arteria vial, que divide a la ciudad en las dos parroquias que aprobó la extinta Asamblea Legislativa y que hasta hoy no han sido elegidos sus integrantes e instaladas formalmente. La norte que llevará el nombre del excelso periodista don Edmundo Barrios y la sur que será conocida con el nombre del eximio escritor don Miguel Otero Silva.

Ese año 1947 el Ministerio de Transporte y Comunicaciones de la Junta Revolucionaria del Gobierno liderado por don Rómulo Betancourt y que había surgido de la revolución de octubre (18/10/1945) le concede el permiso para instalar los equipos e inicie trasmisiones de prueba. Los estudios se instalaron en el terreno que poseía en pleno erial y la antena ubicada en otra parte de la sabana, dónde hoy está el barrio “El Chaparral”, la cual también sitúo estratégicamente en línea con el campo de aterrizaje que había en San Tomé y que servía o sirve de guía a los pilotos para el aterrizaje de los aviones que hoy prestan el servicio aéreo en el flamante aeropuerto “Edmundo Barrios”. Visión de futuro la que poseía don Carlos Poleo. Con el permiso en la mano, finiquita los preparativos correspondientes y a mediados de año sale al aire “La Voz de El Tigre”, con una hora de prueba y de manera intermitente. Un día si y otro también, diría, el indio de la Mesa de Guanipa

El 9 de enero de 1948, cuando todavía ejercía la primera magistratura nacional el padre de la democracia venezolana don Rómulo Betancourt, (Rómulo Gallegos asumió el 15/02/1948) bajo el compás del alma llanera, seguido del himno nacional como símbolos de nacionalidad, sale al aire oficialmente “La Voz de El Tigre”, octava emisora que operaba en el país, con 2 horas de programación, ya que el servicio de electricidad para aquel tiempo, lo prestaba con una planta eléctrica la empresa Luselec, de varios socios, donde destacaban entre otros, Henry Chanbriell y Roberto Bonaguro, la cual prendía el gerente/encargado don Ángel González Echenagucia a las 6 PM y que les proveía la electricidad para arrancar la emisora. Toda una proeza que bien valió la pena.

Al frente del micrófono de la novísima Voz de El Tigre, iniciaron esas históricas trasmisiones los locutores Calazán Guzmán, que además era periodista y José Sánchez Rojas, pioneros de la profesión de la locución en la Mesa de Guanipa. Fueron 5 largos años que la novel emisora mantuvo el horario de 2 horas, hasta el año 1953, cuando pasan a trasmitir 4 horas. En el año 1954, decidieron utilizar una planta propia, para llevar la programación de 10AM hasta las 10PM y en el año 1955, homologaron las trasmisiones con todas las emisoras del país con el horario de 6Am a 12 de la noche que era autorizado por el MTC en ese tiempo. Toda una odisea.

La voz de El Tigre, fue la emisora número 8 que se fundó en el país, la segunda en Anzoátegui después de Radio Barcelona, que había salido al aire en los inicios de la década del 1940, indicativo de que, cuando muchos estados no poseían una emisora, ni siquiera en sus capitales, ya nuestra zona centro sur poseía una portentosa voz que la identificara. Es obvio, entender que el primer operador/director de la nueva radio era el mismísimo don Carlos Poleo, que luego entregó la parte operativa a Egidio Ramón Aliendres, quien luego de de 10 años de haber logrado un permiso del MTC para operar una radio, hace poco tiempo hizo realidad su sueño y es el dueño de Turpial FM. Otro que se destaco como operador y “toero” en la emisora, fue Gaetano Annacherico. Ambos vivieron intensamente los primeros años de la radio, tuvieron el privilegio de ser alumnos de don Carlos Poleo y hay que reconocerlo sin ambages, fueron también pilares fundamentales en la consolidación de este importante medio de comunicación social.

Excelentes profesionales del micrófono desfilaron por La Voz de El Tigre, después de Calazán Guzmán y José Sánchez Rojas. Sabas Lazarde, Freddy Rodríguez Ron, Pedro Lugo Vilchez, Olafo Medina y Francia Hernández Macias, fueron las primeras voces que brillaron en el firmamento de la radiodifusión local, luego pasaron locutores de la talla de Agustín Blanco, José Miguel Rodríguez, Enrique Urbina Ávila, Rafael Guevara, Ramón Pérez Quintana, Francisco González y hoy cuentan con el estelarisimo “señor de la locución” Manuel Vargas Ávila, como lo identifica Maicabares Berroterán, que tiene 32 añitos en el medio y es todo un experimentado en los medios radiales del momento. Todos, por ahora, bajo la impecable conducción del profesor/locutor Hernán José Iro, quien se inició como locutor de avance, fue uno de los protagonistas en el exitoso programa La Voz del Carnevali, luego se desempeño como coordinador de programas, ascendió a la sub-dirección y desde el año 1996 alcanzó la máxima jerarquía hasta el día de hoy.

Muchos avatares ha vivido La Voz de El Tigre, para mantenerse en el aire. Don Carlos Poleo que también fue fundador de Ondas Porteñas en Puerto La Cruz, emisora que vendió a Rafael Bellorin Malaver y Radio La Pascua que fue la primera en el estado Guarico, el año 1980 vende a la Cadena CONGOBECA de los señores Nelson Belfort, Ramón González y Beltrán Contreras, La Voz de El Tigre, luego en el año 1987 esa prestigiosa cadena vende al banquero Orlando Castro que había creado YVKE Mundial y la incorpora a su cadena radial, creando una confusión entre los oyentes tradicionales de la emisora, cuando el locutor de turno indicaba la hora. “La hora en mundial” decían y la gente percibía que le habían cambiado el nombre a lo que está considerado como patrimonio histórico de la ciudad. A raíz de la crisis financiera en 1982 este polifacético banquero de “Gente útil” que decía “aquí estamos y aquí seguimos” pierde la emisora y esta pasa a manos de FOGADE, hasta el año 1998 cuando en subasta pública, el 9 de enero, el día que la emisora cumplía 50 años, la adquiere el Ing. Rafael Marcano, quien es actualmente su propietario y está comprometido como hijo de El Tigre a conservarle el nombre como un símbolo de nuestra identidad Tígrense.

La Voz de El Tigre que hoy está adscrita a la cadena Unión Radio, la radio de noticias, después de su primer director don Carlos Poleo, que murió el agosto de 2003, ha tenido como conductores a el guayanés Rafael Guevara, luego a Ramón Pérez Quintana, que entregó el testigo a Francisco González, quien a su vez traspasó el mando al profesor/locutor Hernán José Iro. El 20 de mayo de este año, se cumplieron 80 años de la radio en Venezuela. La Voz de El Tigre fue fundada 22 años después que salió la primera emisora al aire, que fue Radio Kys, la pionera en Venezuela y es la fecha referencial para celebrar el día de la radio en el país. Podemos decir con orgullo que don Carlos Poleo nos insertó en la radiodifusión mucho antes de que en Venezuela se masificara este maravilloso medio de comunicación radioeléctrico. El Tigre tiene historia linda que contar gracias a la audacia de hombres que llegaron para dejar una huella profunda en el desarrollo histórico de la ciudad que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, fecha que acertadamente ha sido tomada como referencia de la fundación de esta ciudad, que nació, creció y consolidó de manera aluvional alrededor del pozo oficina número 1.

Don Carlos Poleo, venía de la ciudad, vio los campos y los árboles del naciente pueblo y tuvo la virtud del visionario. Este pequeño pueblo será una gran ciudad, decía para sus adentros, no se equivocó, hoy tenemos una extraordinaria ciudad consolidada y con un inmenso porvenir. Don Carlos Poleo que vino de la ciudad a enseñar, con su laborioso trabajo en la industria petrolera y con la audacia de fundar el primer medio de comunicación social en el embrionario pueblo, contribuyó enormemente con el crecimiento, desarrollo y consolidación de El Tigre. Nuestra Voz de El Tigre, hoy más que nunca continúa la ardua, difícil, incomoda y no menos peligrosa tarea de luchar por las más sentidas reivindicaciones de la ciudad. “Caminante no hay camino se hace camino al andar” ilustra el poeta Antonio Marchado y nuestra emisora pionera todavía le queda mucho camino por andar, ahora incorporada, a la prestigiosa cadena noticiosa Unión Radio. Todo el tiempo en todas partes.

Es una pequeña reseña de la historia de La Voz de El Tigre, nuestro primer medio de comunicación social, que hacemos como una contribución para la presente y futura generación en el conocimiento de nuestro rico pasado y con este esfuercito, quizá podamos, sin interés subalterno de ningún tipo, entregar un humilde aporte, que contribuya a preservar la memoria histórica de la ciudad que nos vio nacer. Es la sana intención. ¡Vale!

jueves, octubre 05, 2006

Personajes de mi pueblo: Anecdotas

“La historia del mundo es el registro del
hombre en busca del pan cotidiano”
H. W. Von Loom.
1-Yoel Pino nació en riberas del Río Caris. En sus años de mozo, vivió con intensidad el momento en que llegaron los musiu con la parafernalia para instalar la cabria que daría inició a explotación petrolera en la Mesa de Guanipa. En el año 1954 contrajo nupcias con la atapirireña Carmen Salazar y fijó residencia en la calle Brisas de Caris, cuando Pueblo Ajuro apenas llegaba a la calle 5 de julio. Fue, sin lugar a dudas, uno de los fundadores del barrio dónde vivió toda su larga y fructífera vida.

El amigo Yoel Pino, era un hombre de baja estatura, delgado, pero de hablar fuerte y firme. Para el que no lo conocía lucía retrechero y odioso. Empero poseía un gran humor, un desarrollado sentido para las ocurrencias y un histrionismo que dejaba boquiabierto al más pintado. Una de las anécdotas más pintorescas era cuando lo visitaba alguien en horas del mediodía y lo encontraba sentado en la mesa del comedor. Entraba en acción.

Buenas tardes señor Yoel. Buenas, contestaba e inmediatamente extendía la invitación. Pase adelante y siéntese para que coma. El visitante todo confundido le replicaba. No señor Yoel, no vine a comer, vine porque quiero hablar un asunto con usted. Yoel, insistía. Pase amigo, para que coma. El hombre contestaba de nuevo. No, señor Yoel, le repito, no vine a comer, vine a conversar con usted. Entonces Yoel se paraba, hacía gala de su histrionismo y con voz firme emplaza al visitante. Mire amigo, pase, siéntese y coma, porque el que visita a esta hora es por que tiene hambre y aquí en esta casa se cocina hasta para los perros. ¡Zape! No lo entendí, and you.

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2-Gonzalo López, el popular negro dulcero, llega un día a la oficina principal de Movistar, a eso de las 7.30 AM, un mes después de haber adquirido un celular. Abren, le entregan su ticket, la cola es inmensa, espera con calma y pasadas las 11 AM le corresponde el turno. Llega al escritorio de una bella operadora. Buenos días, buenos días le responden. En que podemos servirle. Bueno señorita hace más de un mes compre este teléfono y creo está malo. La joven le pregunta ¿Y por qué? Es que no suena. Déjeme ver. La joven toma el teléfono, le chequea los sonidos, todo perfecto y le dice. Mire, pero el equipo está bien. ¿Tiene saldo? ¡Claro! responde Gonzalo. No he llamado a nadie y mucho menos he recibido llamadas, no le digo que no suena. La chica extrañada le dice. Bien extraño. Una pregunta ¿Usted a quien le ha dado el número de este teléfono? A nadie contesta el Gonzalo con gran candidez. Ah. ok. lo entiendo. Gracias a díos la chica es inteligente y lo entendió. No le entendí, and you.

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3-Don Margarito Ramos, hombre del campo, criado y formado a la vieja usanza, vale decir el típico campesino que ponía el pie en la tierra a las 5AM, hasta que el cuerpo aguantara. En su pequeño fundo en el Caris, no aceptaba nada de cursilerías, mucho menos rochelas. Su tiempo discurría en las labores propias del campo y cuando concluía su faena, montaba su mulo para venirse bien entrada la noche, hasta su residencia en la calle Falcón de Pueblo Ajuro, dónde tenía su residencia familiar al lado de su esposa Graciela Soto. Ambos fundadores de El Tigre.

En una oportunidad, un grupo de la familia que tenían años en Caracas, decidieron venir a pasar unas vacaciones al fundo de don Margarito. ¡Ay, vaina! Eso le creaba un problema. No tenía comodidades que brindar, pero la gente, que lo conocía, venía conciente de la situación y preparados para la eventualidad. Montaron sus tiendas de campaña y guindaron chinchorros y hamacas en las matas de algarrobo que había en el patio. Venían con intenciones de disfrutar unos días diferentes y la verdad que los disfrutaron.

Los visitantes trajeron un perrito pekinés, bien bonito el bichito, observaba don Margarito. Le daban la comida en un platico de metal brillante que parecía plata, pretencioso el perrito, decía para sus adentros, transcurrieron los días, llegó la hora de marcharse, recogieron, se despidieron y arrancaron. ¡Tragedia! Se les olvidó el perrito. Don Margarito lo vio con compasión y le dijo “Bueno chico, aquí lo más fino que yo como son unas sardinitas, no te preocupes que de hambre no te mueres” El otro día en la mañana destapo una de cilindro, le lavo el platico, se la puso y el perrito la metía la nariz, soplaba extrañado y echaba para atrás. ¡Que vaina! Bueno chico, échele ganas es lo que hay y el perrito nada. Pasó el día, el otro día comió y como la troja para la época estaba alta, no había para todos los días tan fina exquisitez, por lo que había que bandearse con lo que hubiese. Bueno a los 3 días ya el perrito quechaba los algarrabos en el aire para alimentarse.

La moraleja es que: Con hambre no hay mal bastimento. El indio Germán Ramos, hijo de don Margarito, nacido y criado en ese fundo, bajo la mano férrea de un riguroso y exigente padre, puede dar fe de la anécdota y contarles muchas más de este portentoso hombre del campo que también fue el último hombre en mulo que transitaba las calle de Pueblo Ajuro y cuidado si en El Tigre.

Don Margarito Ramos, insigne trabajador, honesto a carta cabal, hombre de palabra. Siempre repetía: Mire hijo “Palabra de hombre es palabra de hombre” para reafirmar que cuando un hombre empeña su palabra, está empeñando su honor. Bastante falta en estos aciagos tiempos, donde la palabra y el honor parecieran valen poco para muchos pobres de espíritu. Es cuestión de honestidad.

viernes, septiembre 29, 2006

La evolución histórica de las panaderías en El Tigre

“El genio es el oro en la mina; el talento
es el minero que trabaja para sacarlo”
Lady Blessington.
Hablar de las panaderías en El Tigre, es hablar de lo hermanos Oliveira. Incluso de los portugueses. Sin embargo como lo reconoce el mismísimo Marcelino Oliveira, quienes iniciaron el negocio de los panes en la ciudad fue el árabe Nacib Salomón el popular “Turcocircuito” que instaló una panadería conocida como “La Linda” en la calle Ayacucho, entre las calle Guevara Rojas y Bolívar, dónde hoy funciona un taller de reparación de colchones, la señora Mariana Cabrera, criollita de pura cepa, que ubicó su pequeña fabrica de pan cuyo nombre comercial era panadería “San Antonio” exactamente detrás de la sala del cine Bolívar, en la curvatura de la calle Girardot cruce con Zoilo Vidal, en una casa al lado de la primera sede del liceo “Briceño Méndez” dónde se estrenó el Prof. Juan Medina Lugo como su primer director, luego don Luís Santoyo que instaló la panadería “El Tigre, más adelante, en la misma calle Zoilo Vidal a una cuadra de la calle Nueva Esparta. Los hermanos Farcheg, antiguos dueños de la ferretería “Media Luna” adquirieron los locales del cine, la panadería “San Antonio y el antiguo Liceo y construyeron un galpón que sirve de depósito a la ferretería que se llamó hasta hace poco, Representaciones Farcheg, C.A (Refarca). Esos fueron los primeros audaces en ofertar pan de trigo a una población indígena, que provenía de las orillas del río Caris adicta al casabe y otra porción de guaiqueríes, arribada de la isla de margarita que solo conocía en la mesa a la popular, nutritiva y autóctona arepa de maíz pilado. No hay dudas que cambiaron los hábitos alimenticios de la gente. Indio civilizado es pretencioso, come pan, duerme con aire acondicionado y se baña con agua caliente. Hijo er’ diablo.

Las panaderías “El Tigre” y “San Antonio” desaparecieron y la “Linda” la mudaron a la calle Guevara Rojas con el nombre de “La Caraqueña”, más o menos frente al local del popular “Chori”, que está a punto de derrumbarse por completo. Funcionando ambas panadería, en el año 1948, llega a la Mesa de Guanipa el portugués Manuel de Jesús Oliveira que huyendo de la guerra y la pobreza que asolaba a Europa y en vista de que la familia le crecía y no había posibilidades de empleo bien remunerado, se aventuró por estas tierras, atraído por oro negro, que desde antes del 23 de febrero del año 1933, había sido la piedra angular para que esa fecha histórica referencial, se inscribiera acertadamente, como el día de la fundación de El Tigre. El hombre había probado suerte en Brasil durante unos 10 años, desde 1937 al 1947, hasta que decide venir a Venezuela en el 1948 e instalarse aquí y fundar la panadería “Lisboa” al final de las calles Bolívar y Guevara Rojas. Toda una Odisea vivió antes de lograr el éxito en nuestra naciente ciudad. Nunca es tarde cuando la dicha llega.

Desaparecidas las otras panaderías, el creciente mercado era cubierto casi todo por la panadería “Lisboa”, una pequeña porción por los hermanos Hing, Yee y Charles Wong quienes en 1941 habían fundado “La Casa China” y en su surtido local comercial fabricaban y expendían el pan chino, al igual que el chinito José Luio Ahoy Chang que tenía una rudimentaria panadería del mismo corte en Pueblo Ajuro, en la calle Bellavista cruce con Venezuela y le echaba pierna en bicicleta para vender su poca, pero exquisita producción. La Lisboa, era la panadería por excelencia, lo que consolidó económicamente a Manuel de Jesús Oliveira, quien decidió traer a su familia e instalarse para toda su vida en el pujante pueblo de entonces. El 4 de noviembre pisan tierra venezolana por el Puerto de La Guaira, la señora María de Jesús Pereira de Oliveira y sus 4 hijos Rodrigo, Antonio, Gil y Marcelino que había nacido en ausencia del padre, lo conocía por fotos y personalmente lo vio por primera vez ese maravilloso día, cuenta emocionado todavía. Desembarcaron y enfilaron a El Tigre, llegaron, se instalaron e inmediatamente se integraron al trabajo cotidiano de la panadería, en el rol de aprendices del oficio, cuestión que perfeccionaron con el tiempo, al extremo que cuando se habla de ese ramo comercial en la ciudad, la referencia obligada es está emprendedora y próspera familia lusitana que hoy vive, el bien merecido, reposo del guerrero. Caminante no hay camino se hace camino al andar.

Cuando la ciudad empieza a crecer hacía el noreste, se crea el furor de la primera carrera, llegan los hermanos Borges, españoles procedentes de Las Islas Canarias José Manuel y Miguel que instalan la panificadora El Tigre logrando un éxito rutilante por su estratégica ubicación, lo cual no fue óbice para que el negocio siguiera su exponencial crecimiento ante una ávida y progresiva demanda, que es aprovechada por el polaco Ignacio Tilki para fundar la panadería “La Nueva” en la tercera carrera norte, más tarde los portugueses nativos de la región turística por excelencia de Portugal, Algarves, José Barreira y Joaquín Viegas instalan la panadería “Nueva Francesa” también en la tercera carrera norte diagonal al mercado de Pueblo Nuevo Norte. Los margariteños y los nativos, además de la tradicional arepa incluyeron en sus hábitos alimentarios el pan de trigo que hasta a puya lo expendían en la panadería “La Plaza” del italiano, don Italo Spossato Spadafora que la fundo en 1950, en la primera calle norte cerca de la Plaza Bolívar y hoy modernizada es atendida por su hijo Roberto. El pancito de a puya anda por las nubes. Toma tú tomate. Lo bueno y sabroso se paga caro. No olvidéis que el trigo se cotiza en dólares.

En medio del acelerado avance de la ciudad fueron surgiendo otras panaderías como “La Fátima” en la segunda carrera sur, la desaparecida “Lusitana” que funcionó frente donde hoy está la panadería “Canarias”, cuyo local hoy es un taller de aire acondicionado. Crecía la competencia y los hermanos Oliveira deciden incursionar desde el Casco Viejo hacía lo que ya se vislumbraba como el centro de la ciudad y fundan las panaderías “Triunfo” Frente al Terminal de Pasajeros y “La Primor” frente a la histórica esquina de “El Luchador”. En ese tiempo, los hermanos Dos Santos, Felipe y Armindo, instalan la panadería “La Central” Frente al supermercado “Guayana” de don Luís Chang Fong, que hoy todavía existe y es atendido por un hijo, el amigo Wai Chun Chang. Luego, los Oliveira fundan la panadería “Guida” en el Tigrito y adquieren “La Nueva Francesa” que estaba en período de quiebra ya que el portugués Joaquín Viegas, uno de sus dueños fue hecho preso en Brasil donde llegó en el barco “Santa María”, el trasatlántico más lujoso de Portugal que previamente habían secuestrado en Venezuela, como una medida de resistencia/propagandística que se conociera en el mundo contra la dictadura que imperaba en Portugal bajo la mano férrea de Antonio de Oliveira Salazar. Esa panadería ya en manos de los Oliveira se conoció como “Oporto”. La semilla de la libertad lusitana, también germinó en estás tierras fértiles de la Mesa de Guanipa. Pa’ que vos veáis Alirio Gutiérrez.

En la medida que los hermanos Oliveira crecían en el negocio, también fueron formalizando sus familias. En ese ínterin deciden independizarse, venden al árabe Hamas el Sus la Panadería “Lisboa” disuelven la sociedad y cada uno se queda con una de las nuevas panaderías. Rodrigo con “El Triunfo”, Marcelino con “La Primor”, Antonio con “La Guida” en El Tigrito y Gil con “La Oporto”. Luego Marcelino funda “Aky” en El Tigrito, “Panorca” en Pariaguan y la famosa “Chantily en la primera carrera norte que tiene un mercado cautivo con su excelente pan, sus deliciosas tortas, sus exquisitos dulces y los domingos hay que hacer cola para adquirir el inmejorable pan “Chantily” o dominguero como se conoce popularmente en el gentilicio Tigrense.

Marcelino Oliveira, dice que las cosas vuelven a su origen ya que, aún cuando, la gente relaciona el oficio de la panadería y pastelería con los portugueses, quien inició el negoció en la ciudad fue un árabe y obsérvese que en estos tiempos han instalado unas muy bellas, modernas, confortable y excelentes panaderías y pastelerías que son sitios de encuentro de los citadinos y todas pertenecen a la colonia árabe. Dicen que en el “Manjar del jeque” se instala un grupo de la “elite ilustrada” de la ciudad desde tempranas horas de la tarde y cuando los dueños finalizan su horario de trabajo a las 9 PM se ven obligados a decirles: Baisanos, no importa que no paguen los cafecitos, pero retírense tenemos que cerrar. Obvio, si esperan a que alguno se meta la mano en el bolsillo amanecen allí, esperando la iniciativa de una de esas mantequillas. Fácil los hubiesen matado en el oeste americano. ¿Curioso no? La historia se devuelve dicen algunos amigos.

Marcelino Oliveira quien conversó de estas cosas conmigo un día antes de viajar a su lar nativo, recuerda con destellos de satisfacción en su rostro, que en el año 1963, contrajo nupcias en Portugal, con María Arminda Coelho, nativa de Ponte de Barca y tiene 3 hijos de su feliz matrimonio. Irene María que obtuvo la licenciatura en farmacia en la universidad de Oporto, Luís Manuel que es ingeniero electrónico graduado en Estados Unidos, dónde trabaja para una trasnacional, María Elizabeth que se graduó de abogada en la ULA y para completar la guinda del pastel, henchido de orgulloso dice que, por ahora, tiene 4 nietos. Dios premia la constancia, dedicación, empeño, perseverancia y el trabajo digno, honesto y responsable también dignifica. Miremos esos espejos.

Hoy abundan las panaderías con pastelería, charcutería, productos de la dieta diaria, exquisiteces, el rico cafecito y lindas anfitrionas. Las hay pequeñas, medianas, grandes, modernas y todas expenden pan de calidad, que llenan las expectativas más exigentes de los comensales nativos. Hay instaladas en los sitios más insospechables de la ciudad. No hay dudas, hay excelente demanda del pan, pero como la gente no olvida sus orígenes, también consume con fruición la arepa de maíz y el casabe. Es cuestión de gusto. Particularmente, como buen nativo, acompaño mis comidas con casabe, de esa manera le evito la fuga de divisas al país y favorezco a los agricultores vernáculos. Lo nuestro es lo mejor.

El genio es el trigo que se cotiza en dólares, el talento lo poseen los panaderos que lo trabajan para producir el pan, crear riquezas, contribuir con el desarrollo y generar empleos directos e indirectos. Eso está a la vista. ¿O no?
Escribo estas remembranzas con el firme propósito de hacer una contribución modesta, pero significativa, a la conservación de la memoria histórica de la ciudad. Todo es verificable y demostrable. Hoy, más que nunca hay que entender con humildad que existen miles de historias de la ciudad sin relatar y escribir, pero que intentándolo y haciéndolo podríamos entre varios sin cortapisas de ningún tipo, haciendo valer un derecho humano fundamental como es la libertad de expresión, aportar para la divulgación de nuestro riquísimo acervo cultural e histórico. Es cuestión de proponérselo, nosotros, desde esta humilde trinchera, hacemos un esfuercito. No hay peor ciego que el que no quiere ver.


sábado, septiembre 23, 2006

Personajes de mi pueblo: Anecdotas

“¿No es la historia sino una fábula
aceptada por muchos?”
Napoleón.
Uno de los primeros sastres, sino el primero, que se instaló en El Tigre, fue Abraham Souki, con él se inició en el oficio don Manuel Gamboa, después que este emprendedor árabe se fue a Ciudad Bolívar como vendedor de vehículos, con el aprendizaje, la experiencia acumulada inició su propio negocio en el ramo. La sastrería “Rivas” la cual arrancó sus actividades en la calle que lleva su nombre y luego fue situada hasta su final, en la Calle Girardot cruce con la Calle Orinoco, frente al antiguo Palacio Municipal, hoy sede del CICPC, fue la sastrería por excelencia de los caballeros de la época, que gustaban del buen vestir y los trajes a la perfección. Don Manuel, su dueño, era un hombre, trabajador, eficiente, callado, serio y de pocas pulgas. Salía de su casa en Pueblo Ajuro con su cara de muy pocos amigos, al punto que a los chamos del momento nos daba pavor dirigirle la palabra y hasta saludarlo. Sin embargo, cuando lo hacíamos, respondía imperturbable los saludos, sin que se le moviera un músculo de la cara. No comía gente, era cuestión de conocerlo bien, guardar la debida distancia y por supuesto, el respeto que debe adornar la personalidad de todo caballero.

En una oportunidad don Manuel Gamboa se vio quebrantado de salud, llamó a su hijo Ángel Gamboa, el popular y familiarmente Angito, a Maracay que ya se había graduado de médico, formaba parte del cuerpo de galenos del Hospital Central en la ciudad jardín de Venezuela, le contó sus dolencias y este a regañadientes logró llevárselo, lo mandó a chequear con los mejores especialistas de ese nosocomio que lógicamente eran sus amigos. Resultado: Tenía problemas con la próstata y hubo que intervenirlo quirúrgicamente. Todo resulto un éxito, don Manuel regresó a El Tigre y tan pronto mejoró se reincorporó a sus labores en su sastrería Rivas.

Un buen día, cuando visitaba a la familia Lara en la calle Falcón, veo a don Manuel que viene saliendo de su casa. Lo saludo y le preguntó ¿Cómo sigue? Me contesta: Bueno, Cheo igual. ¿Cómo que igual y a usted no lo operaron? Mira Cheo, esos amigos de Angito en Maracay como que se equivocaron. ¿Y porqué? le pregunto sorprendido y me contesta muy serio. Bueno vale, me operaron de una vaina que llaman la próstata y quede igualito, con está gran arrechera que siempre cargo encima, de esa vaina era que tenían que operarme. ¡Ah, ok! entiendo y como, para buen entendedor pocas palabras, ni por asomo volví a preguntar y nos despedimos cordialmente.

Esa arrechera, cuentan sus hijos, era congénita y como esa patología no es susceptible de ser intervenida quirúrgicamente, lo acompaño durante su larga y fructífera vida, Empero, como don Manuel se conocía perfectamente, me cuenta una nieta, que cuando llegaba a la casa después de una larga jornada de trabajo en su sastrería “Rivas” para no pelear con nadie, decía en alta e inteligible voz: Nadie me hable o moleste, que cargo una arrechera de brinquito y como en guerra avisada no muere soldado, nadie le dirigía la palabra, menos lo importunaban. Cuestión de previsión ¿O no?

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Cuando comenzó a salir al aire el programa “Línea Caliente”, en la antigua Radio Guanipa 13.50 AM “La cariñosa”, los primeros moderadores fueron los amigos Luís Mudarra González y Alexis Pérez. Aún con estilos diferentes, en las primeras del cambio, se llevaban bien y hacían una excelente llave. Un día cualquiera, por razones que Alexis desconocía, llegó Luís Mudarra González enardecido, hablando pestes y culebras contra el periodista, primer locutor de El Tigre Calazán Guzmán, a la sazón dueño de Radio Oriente 89.0 AM. Cuando concluye la descarga se dirige en vivo a Alexis Pérez, que lo escuchaba y veía extrañado, preguntándole ¿No es así, colega Alexis? y este con su proverbial parsimonia, y prudencia, le contesta: Bueno colega Mudarra, si usted lo dice debe ser cierto, a mi no me consta. Mudarra quedó atónito ante lo que considero una falta de solidaridad, no dijo más nada durante el programa, pero cuando concluyó, salió echando candela, a hablar con el director de la emisora para solicitarle encarecidamente que le cambiaran de compañero. A los pocos días Alexis fue reubicado en otro programa, Mudarra continuo sólo, e hizo del programa Línea Caliente, una referencia obligada a la hora de emprender alguna lucha en defensa de las reivindicaciones de los todos los sectores populares de El Tigre y El Tigrito. De eso no hay un ápice de dudas.

Luís Mudarra González, en pleno apogeo de su programa y cuando emprendía un proyecto comercial del cual nos hablaba emocionado, por la estabilidad económica que lograría para su familia, en la flor de la vida, inesperada y lamentablemente le sobrevino un infarto mortal, que nos dejó estupefactos a propios y extraños. Un gran vacío dejó a familiares, amigos y a la gente combativa de ambas comunidades.

Mudarra y Alexis fueron grandes amigos y cuando referíamos la anécdota en alguna reunión de amigos, Mudarra soltaba la carcajada y le decía, tremenda vaina me echaste y Alexis le repostaba con su habitual humildad, bueno chico, yo no soy dueño de emisora, apenas me defiendo como locutor y si me botan de Radio Guanipa, hasta Calazán me puede dar un chancecito. ¿No es así Cheo? Elemental mi querido Watsón. Entendible, por lo demás la previsión de Alexis. ¿O no?

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En una oportunidad me tocó ir en la tardecita a Radio Guanipa 13.50 AM para grabar un programa de opinión (El Pueblo Pregunta) que se transmitiría el otro día en diferido, ya que el moderador no podía hacerlo en vivo por motivos de viaje y me pidió el favor para grabarlo con anterioridad, a lo cual accedí gustosamente. Llegamos bordeando las 6 PM, había que esperar que el operador se desocupara, ya que en ese preciso día, salía al aire por primera en vez en la emisora un noticiero. No hay problemas. Esperamos.

Los locutores que sacarían al aire el noticiero eran nada más y nada menos que los experimentados y excelentes locutores Agustín Blanco y Olafo Medina, ambos amigos, pasamos a la cabina, saludamos y nos invitaron a quedarnos en el compartimiento. Cantan Play y arrancan el primer segmento bajo la mirada escrutadora del director de la emisora, todo sale a pedir de boca. Pausa, comerciales y de nuevo al aire con la segunda y última parte. Faltando poco para concluir, Olafo dice con su inigualable voz. Y… nos vamos con las noticias internacionales, dejando el turno a Blanquito, quien dice con su inmejorable voz y excelente dicción, “Desde Margarita nos informan”. ¡Tragedia! el director se puso las manos en la cabeza, mandó a cortar, se salió molestó de la cabina y Agustín sin inmutarse, soltó una risa pícara, sacó una mulita que nunca le fallaba en el bolsillo trasero del pantalón, se echó un trago y nos dijo. “Es que estaba seco, no veía y el papel se me estrapapeló”. Cosas veredes Sancho, amigo.
Son anécdotas de las cuales puedo dar fe. Los personajes mencionados son de la vida real. Unos viven y otros desafortunadamente desaparecieron físicamente, pero forman parte de la memoria colectiva de la ciudad, contribuyen y han ayudado en buena medida con el desarrollo de nuestra generosa Mesa de Guanipa, negarlo sería una gran mezquindad. Historia que relato con algo de fábula para no mencionar por su nombre de pila, por razones obvias, algunas nulidades engreídas. Ustedes, son inteligentes y me entienden. En todo caso es una humilde contribución para la preservación de nuestra memoria histórica. ¿Vale?

jueves, septiembre 14, 2006

Personajes de mi pueblo

“No les puedo asegurar la verdad, pero
como me lo contaron se los cuento”
Scott.
En el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, dictaron un decreto que sancionaba con 48 horas de arresto aquellos conductores que desarrollasen velocidades mayores de 80 Km/ph en las áreas extraurbanas. En una oportunidad Emersón Camero se dirigía a El Tigrito a una reunión urgente, cuando pasaba cerca de los silos de AGUANCA una patrulla de la Inspectoría de Transito Terrestre lo emparejó y le solicitó que se estacionará a la derecha. “Ciudadano, acaba de violar el decreto número XX ¿Porqué? pregunta Camero y el fiscal le dice que se desplazaba a una velocidad mayor de 80 Km. y lo conmina a que lo acompañe a su comando. Camero con su proverbial humildad, trata de persuadir al fiscal y este no entiende de razones. Entonces le dice en tono enérgico: “Amigo, acompáñeme que está detenido y punto. ¡Ay vaina! Le dice Camero, entonces mejor vamos a la Prefectura que es la facultada para aplicar la sanción y obligada a que se le dé estricto cumplimiento al decreto que usted alude.

Llegan a la Prefectura, Camero saca la llave del despacho, pasa, ocupa su asiento de Prefecto, invita al fiscal a sentarse y le dice. Bueno, amigo en que quedamos. El fiscal todo confundido reconoce el tremendo error. El fiscal se había estrellado contra el mismísimo Prefecto. Una disculpa y bueno…Uds. conocieron a Emersón Camero en el gobierno. Todo un caballerazo y las cosas no pasaron de allí. Amigos y más nada. Me lo contó Chungo Abreu.

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Cuentan los adultos contemporáneos que el primer servicio de Aseo Urbano Domiciliario de El Tigre, lo presto don Manuel Salvador Márquez, el popular “Pipe sucio” Este pintoresco personaje, que se decía descendiente de los indios apaches norteamericanos, hablaba ingles perfectamente, cuestión que aprovechaba para reafirmar su origen gringo. Durante su larga existencia, se dedicó a botar la basura de los vecinos en su vertedero particular detrás de La Flint, hasta que las fuerzas físicas lo acompañaron. Para esa dura y desagradable tarea que le proporcionaba los recursos para sobrevivir, utilizaba un rústico carretón que empujaba con sus propias manos. Por ese servicio cobraba la módica suma de Bs. 0,50. A medida que la ciudad fue creciendo y tenía que ir más lejos el popular “Pipe sucio” exclamaba: “El Tigre se me está haciendo muy pequeño” ¡Claro! lo que se le reducía era el espacio para depositar los desechos sólidos, como se conoce hoy la basura, ya que la ciudad se expandía hasta los sitios que utilizaba como vertedero y tenía que ir más lejos.

La basura es nauseabunda, asquerosa, fétida, repugnante, pero hoy, es tremendo negocio. Observen el entorno. Hasta el alcalde pretende competir con la empresa concesionaria del servicio.

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Cuando se inició la fundación de Barrio Ajuro, en la zona noroeste, el que prendió la mecha construyendo el primer rancho en el “Hueco e’ la cuchara” oficialmente hoy, el callejón Urdaneta, fue el pequeño Florencio Maurera, conocido popularmente como “Mata e’ coco”. Todo el mundo sabe que los esbirros de la Seguridad Nacional no tenían miramientos con nadie y como la zona estaba reservada para la Industria Petrolera era terminantemente prohibido levantar viviendas en el área. “Mata é coco” construía de noche y en el día llegaba la temible SN y le derrumbaba el rancho. Fue tanta su tenacidad que los esbirros, molestos de la misma rutina, preguntaron quien era el “arrecho” que no respetaba la orden de no construir y la gente les contestaba, entre ellos Florencio: “Bueno, ese rancho es de Mata e’ coco” salían a buscarlo para detenerlo, castigarlo y escarmentarlo. Nunca lo encontraban, mucho menos lo detuvieron. ¡Claro! buscaban un hombre alto, acorde con el apodo. Lo que desconocían los oficiales de la SN, era que al “Mata e’ coco” le habían colocado el motete para burlarse de su pequeña estatura. Dios sabe lo que hace.

¡Albricias! Para los amigos y vecinos de Florencio Maurera. Esa ocurrencia del apodo evitó que fuese identificado, detenido, torturado y hasta desaparecido, como era la práctica del régimen Pérezjimenista. En síntesis, “Mata e’ coco” Fue el fundador del célebre callejón Urdaneta, conocido popularmente como el “Hueco de la cuchara”. Pregúntenle al quebraito Arturo que bastante pulió hebilla al son de la cumbia en la taguarita de Ismael, donde perdió más de una bicicleta. La paganini: La bodeguita de Ramón Array. Era pa’ coge palco.

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José Troncoso, de familia dominicana que nació en el Puerto de Veracruz el 20 de septiembre de 1932, hoy vive en Ciudad Bolívar me llama para decirme: Amigo Cheo, leo sus columnas acerca de los personajes de El Tigre en el diario el Progreso y me encantan. Llegue a El Tigre a la edad de 9 años. Nací en Veracruz, a los 5 años mi familia volvió a Santo Domingo y luego cuando tenía 9 años llegamos como polizontes en un barco al puerto de Guanta, que para ese tiempo era el menos resguardado y era el predilecto de los contrabandistas. No conozco Veracruz, pero si conocí a El Tigre porque llegue a esa pequeña población en el año en el año 1941, viví 14 años, fui chofer de los primeros autobuses que prestaron servicio hasta San Tome, me familiarice con muchas cosas, entre otras, recuerdo el hotel Polo Norte de don, Franco Lander, el cine Mundial en la punta de la calle Orinoco, dónde luego funcionó la escuela “Cova Maza” y una vez que la concentraron en la Escuela “Simón Rodríguez”, derrumbaron la vieja edificación y construyeron la sede de la Comandancia de Policía y en la parte trasera instalaron la Inspectoría de Transito Terrestre, bueno, imagínate. Mire, le cuento que era muy aficionado al cine, la película de Simón Bolívar fue larguisima. Entramos a las 7 PM y salimos a las 12.30 AM. La gente que asistía a los espectáculos cinematográficos era muy violenta, destruía los asientos, las luminarias y cuanta cosa encontraba por el medio cuando se disgustaba por un corte (Robaban, decía uno) o la película no le gustaba.

En una oportunidad, en medio de una gran publicidad, estrenaron en el cine Principal, la cinta cinematográfica “Arriba las mujeres” la sala se lleno, a la gente no le gusto, era malísima, la protesta fue tan violenta que el vehículo de don Roberto Bonaguro, un lujoso Ford Blanco convertible, que estaba estacionado frente al cine, lo secuestró una turba, lo llevaron empujado hasta la punta este de la calle Bolívar, más o menos dónde está el CC Díaz y le prendieron fuego. Pérdida total

Don Roberto Bonaguro no formó mayor escándalo, las cosas no pasaron a mayores y la vida siguió igual.

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Creo que estás cosas son verdad. No les puedo asegurar que lo sean. Las cuento como me las contaron. Lo importante es que los personajes que aquí mencionamos existieron algunos, otros existen, formaron y forman parte de la historia menuda de la ciudad. Mi intención es que, sin pertenecer a la elite ilustrada, esta pueda tomar debida nota de ellos e incorporarlos al riquísimo acervo histórico de nuestra metrópoli y podamos todos juntos conservar la memoria histórica del pueblo que nos vio nacer. Creo que vale la pena. ¿O no?

martes, septiembre 05, 2006

La lotería de animalitos

Lo que está hecho no se
puede deshacer
William Shakespeare

La lotería de animalitos en El Tigre fue popularizada por el padre Romero Mata, quien fue párroco de la iglesia Virgen del Valle hasta el año 58 y construyó la iglesia con los ingresos que le proporcionaba la venta de billetes de esa popular lotería, cuyo sorteo, en ese tiempo era realizado en Aragua de Barcelona y su resultado llegaba mediante telegrama que le enviaban todas las tardes a la sede del telégrafo, que todavía funciona en la esquina de las calles Brisas del Mar con Ayacucho. Cuando cambiaron al padre Romero Mata y asumió por muy corto tiempo el padre Antonio Colmenares, hasta la llegada en el años 1.959 del padre Bruno Vístoli, la iglesia abandonó esa practica, pero quedo sembrado en la gente el gustito por el popular juego, que comenzó a jugarla ilegalmente durante unos meses, hasta que la Cámara Municipal presidida por don Miguel Gener aprobó la ordenanza municipal que creó la Junta de Beneficencia Pública de El Tigre, que asumió legalmente la lotería de animalitos.

La junta directiva del nuevo organismo municipal lo presidió Miguel Gener, acompañado por Juan Raydan, Cleofe Quesada León, Albino Rodríguez y el bachiller Gabriel Ramírez Tovar, que a la vez, se desempeño como contador que era su especialidad. Esa directiva con poderes plenipotenciario designó como administrador a Francisco “Chico” Moreno, quién fue reclutado de la empresa Hallibourtón dónde se desempeñaba como Secretario de Relaciones Industriales. Era el inicio de una nueva etapa, dónde el juego de los animalitos volvía a la legalidad, la municipalidad asumía el control y responsabilidad, a través de la junta y lograban generar empleos directos e indirectos, una parte de sus ingresos se le daba carácter benéfico y con la otra cubrían el déficit del tesoro municipal, cuyos ingresos para la época, eran muy exiguos. Regularmente la nómina de los trabajadores municipales era cancelada por la junta que administraba la lotería de animalitos.

En la calle Girardot, muy cerca de la Iglesia Virgen del Valle, al lado de la casa de don Misael Amarista, fundador de la Banda Municipal, y donde hoy funciona un mercalito, se instaló la sede de la Junta de Beneficencia Pública de El Tigre en un edificio de dos plantas. En la parte baja laboraba el personal de entrega y recepción de los talonarios de animalitos debidamente sellados, el producto de la venta y las devoluciones. En el piso de arriba las oficinas administrativas y el local debidamente acondicionado para el sorteo y abajo en la calle un espacioso sitio en la calle donde la gente desde las 3PM comenzaba a reunirse para oír en vivo el sorteo que era realizado a las 4PM, en presencia de una representación del público presente que invitaban a subir para que miraran, atestiguaran y certificaran el resultado. Hasta 8 se hacían presentes para matarse por su vista.

Globo limpio, se escuchaba la voz de Francisco “Chico” Moreno, por el altoparlante e iniciaba la introducción de las fichas, contando una por una, hasta completar las 30 – Eran 32 y dos no jugaban por haber salido los días anteriores al sorteo – y luego de tenerlas en globo, comenzaba la angustia en la gente. Todo listo, comienza a girar el globo, narraba “Chico” ya se introdujo la bolita y ahora sí, se detuvo el globo. La ficha ganadora es X, justamente la que ese día tuvo más devoluciones, la gente zapateaba abajo y “Chico” remataba la narración diciendo: “Los que tuvieron la dicha de acertar pasar por la taquilla para que hagan efectivo su premio y los que no, a dormir temprano, para que sueñen y mañana tengan mejor suerte” Toda sarta de improperios se escuchaba en el público, incluyendo la tradicional mentada de una señora cuyo único delito había sido traer al mundo a “Chico”. Bueno eran gajes del oficio y, aún habiendo policías infiltrados, para resguardar el orden, nadie fue, ni siquiera amonestado por expresar libremente su molestia por más escatológico, soez y ofensivo el lenguaje que utilizara. Reinaba la libertad de expresión.

Aparte de cubrir el déficit del tesoro municipal, cumplir con el espíritu, propósito y razón de su creación como era la beneficencia pública entregando ayudas para medicina, becas, sillas de ruedas, bloques, zinc, cabillas, muletas, ayudas personales a pobres de solemnidad y colaboración a deportistas con pasajes para viajes, viáticos y útiles deportivos, la Junta de Beneficencia Pública de El Tigre también remodeló la Iglesia Virgen del Valle, la Casa de la Cultura, construyó la Escuela Granja de El Tigrito, para darle alberge a los niños pobres de la zona urbana y los del campo brindándoles posibilidades de realización ya que contarían con una educación integral, el cementerio de la salida al Caris, utilizando 40 mil bloques que costaban Bs. 1, el cemento, cabillas, arena, el agua los suministraba la lotería y el Departamento de Obras Públicas Municipales, los obreros que abarataron el costo de la obra, también entregaron 71 casas en propiedad a familias humildes que eran adquiridas ya construidas a la gente que las tenía en venta, asfaltaron calles, emprendieron obras menores en la ciudad y patrocinaron un equipo de béisbol clase A, dónde se iniciaron peloteros que luego fueron estrellas como Tadeo Flores, Parminio Perdomo, Domingo Cova, Alcibíades “Tirria” Velásquez, Ubaldo Deffendini, Martín Presilla, Eustoquio “Bigote” López y Nicomedes Boada, entre otros. Un gobierno dentro del gobierno, pues.

Tanto da el agua al cántaro hasta que lo rompe. La Junta de Beneficencia Pública de El Tigre, fue víctima de las luchas políticas. Los que ejercían el gobierno transitoriamente la defendían a capa y espada, luego que pasaban a la oposición la veían como un enemigo terrible que había que destruir. En ese tira y encoge llegó el año 1968 cuando ejercía la Presidencia Tomás Domínguez Rojas y el Síndico Procurador Municipal era Oscar Urrieta Salazar.
La guerra entre Acción Democrática y el MEP eran terribles. El Concejo Municipal lo controlaba, el MEP y AD presionaba al gobierno regional para que eliminara los animalitos y así cortarles de raíz esa abundante fuente de financiación y capacidad clientelar. El poder económico y político de Concejo Municipal con la junta sus manos superaba con creces al poco que ejercían los adeístas desde las oficinas públicas y la prefectura. En esas condiciones crecía el MEP y AD era minoría en el distrito cuestión inaceptable ostentando el poder nacional y regional.

En las postrimerías del gobierno del Dr. Raúl Leoni y ejerciendo la gobernación del estado el Dr. José Rafael Hernández Camejo, las presiones se acentuaron al extremo que el gobernador firmó el decreto eliminando los animalitos. Los mepistas dijeron que el decreto era ilegal y continuaron por un tiempo haciendo los sorteos hasta que la presión de la Policía del estado contra los vendedores se hizo insoportable y tuvieron que cerrarla oficialmente. Más de un encontronazo protagonizó con la policía del estado Oscar Urrieta Salazar que aparte de ser Síndico Procurador Municipal era el líder del MEP y consideraba un abuso del gobierno central quitarle las competencias al municipio en esa materia. Ilegal o no el decreto, este selló la desaparición de la Junta de Beneficencia Pública de El Tigre.

La feliz idea del padre Romero Mata de utilizar la lotería de animalitos para construir la Iglesia Virgen del Valle, la creación de La Junta de Beneficencia Pública por parte del Concejo Municipal, dejó sembrado en la conciencia colectiva el juego de los animalitos y hoy, a pesar de su “prohibición e ilegalidad”, hay más sorteos que nunca. 2 en El Tigre, 2 en El Tigrito, uno llamado milenario con 2 sorteos, el otro conocido como reino animal con 3, fauna online, doble fauna y triple fauna que tiene alcance nacional y hasta el popular Chabelo, me dicen, tiene su globo en la zona petrolera de Bare. Hay para todos los gustos, en el horario que mejor guste. Mañana, tarde y noche. Sitios para jugarlos y probar suerte sobran, kioscos a granel, en toda la geografía del municipio que los venden todos.

Las cosas tienen su principio y su fin. La junta de beneficencia pública, nació y murió. Los sorteos de animalitos gozan de excelente y vigorosa salud, por ahora, no se vislumbra su final a corto o mediano plazo. Forman parte de la idiosincrasia del pueblo y será muy difícil desarraigar del sentimiento colectivo este popular juego. Por eso. Me atrevo, a escribir esta pequeña crónica, con la sana intención de contribuir a la conservación de la memoria histórica de la ciudad e ilustrar a quienes, a pesar de que, tienen apego por el juego de los animalitos, quizás, no conocen de donde viene esa larga tradición, que por cierto, ha dejado a más de uno limpio siguiendo una ficha que cuando sale, ya lo ha cambiado y solo le queda el lamento y el bolsillo diezmado.
Los que nunca pierden son los llamados banqueros que ni impuesto pagan, se llenan los bolsillos y no les importa las penurias que viven los pobres jugadores. Bueno, el que juega por necesidad pierde por obligación, nos ilustra la sabiduría popular y no olviden: “El que invento el cacho le invento la vuelta” y lo que ya se hizo nadie podrá deshacerlo. Dígalo ahí, “Chico” Moreno”

sábado, septiembre 02, 2006

Personajes de mi pueblo

“Una anécdota de un hombre vale más
que un volumen de biografía”
Channing.

María no tiene:
En la década del 60, en El Tigre, había una indigente muy popular conocida como “María no tiene”. Ella siempre se ubicaba por los lados del Luchador donde lograba sobrevivir con la ayuda alimenticia que le brindaban los dueños de restaurante y una que otra ayuda monetaria de los transeúntes. El nombre le provino por el hecho de que la gente le gritaba “Epa, María no tiene. Ella respondía en alta e inteligible voz “¿María no tiene? se alzaba el camisón, se señalaba su parte intima y a renglón seguido gritaba ¿¡Y esto que está aquí!?” Pa’ que vos veáis diría el maracucho Alirio Gutiérrez.

El Dr. Cazorla y Pablito:
En los tiempos de la gran Venezuela se presentó un proceso inflacionario que, aunque incipiente en sus primeros tiempos, motivó al gobierno del presidente Pérez a impulsar la Ley de Protección al Consumidor, la cual aprobó diligentemente el soberano Congreso de la República. En ese momento, el estado no contaba con la burocracia profesional y mucho menos tenía dependencias en todo el territorio nacional. Ante tal disyuntiva, buscaron una vía expedita para que la ley se cumpliera, a tal efecto, comisionaron a los Síndicos Procuradores Municipales para que vigilaran su recta aplicación.
En todo el frente del edificio municipal, en el sitio donde hoy están las oficinas del SENIAT, funcionaba una fuente de soda, con restaurante anexo que se llamaba “La Carioca” que era atendido por un portugués. Un día Pablito Hernández, obrero municipal que siempre estuvo destacado en el edificio municipal fue como de costumbre a desayunar a ese negocio. ¡Sorpresa! El portugués había aumentado la empanada de un real a real y medio. Pablito montó en cólera, no compró y fue directo a la oficina del Dr. Graciliano Cazorla, síndico para ese entonces y le dijo: “Mire Doctor, ese portugués es un especulador le aumento medio a las empanadas sin autorización de nadie, hay que citarlo, multarlo y cerrarlo por pícaro” El Doctor Cazorla le contesta: Eso y más Pablito, hay que hacerlo quebrar. Pablito satisfecho, adiciona, lo merece. Entonces el Dr. Cazorla con su fina ironía le dice: “Mira Pablito, cuando llegues a tú casa, le cuentas a tú señora, le dices que haga empanadas, te ubicas frente a la Carioca, las vendes a real, para que tú veas que nadie le compra a ese portugués especulador y seguro que quiebra”.Mejor solución, imposible. Esa salida irónica del Dr. Cazorla, le quedó grabada para el resto de su vida en la mente de Pablito que siempre la contaba entre risas. Así son las cosas diría don Oscar Yánez.

Merlín y el negro Villarroel:
En los tiempos del presidente Jaime Lusinchi, desde el gobierno se promocionó la candidatura presidencial del Dr. Octavio Lepage quien ocupaba el Ministerio de Relaciones Interiores en contraposición a la de Carlos Andrés Pérez. Cuando abandonó ese importante cargo para dedicarse de lleno a la campaña, hicieron una despedida de tronío, donde estuvimos invitados todos los dirigentes del partido del pueblo del país. El profesor Ángel Antonio Merlín, encabezaba la delegación de El Tigre en su condición de Secretario de Organización. Llegamos al aeropuerto de Barcelona y el vuelo estaba retardado por efectos de una tormenta eléctrica. En esa larga espera, había lo que políticamente se conoce como el macolleo. En grupo estábamos el profesor José Luís Pérez, el Dr. Armando Armas Mogna, el Ing. Marcos Chacón, Jesús Rodríguez, el negro Villarroel y el profesor Merlín.
Todos emitían su opinión con respecto a las candidaturas y la balanza se inclinaba, a pesar de asistir a la despedida del Dr. Lepage, hacía la candidatura del gocho, pero nadie se atrevía en ese momento a decirlo abiertamente por razones obvias.En un momento de la conversación, el Negro Villarroel, presumiendo que el profesor Merlín estaba ya cuadrado con Pérez, lo ve fijamente y suelta esta perla “Nosotros vamos como observadores” No había dejado de soltar la frase cuando el profesor Merlín lo increpó “Mire, mire, hágame un favor, acláreme eso de nosotros, quienes somos nosotros” el negro villarroel todo cortado le responde “Cónchale profesor nosotros” Merlín, muy molesto le replica “No, compañero, no me meta en su paquete, a usted como que le encanta estar en la oposición, cuádrese con quien quiera y déjeme donde estoy y punto” Por salio y boca floja, comentaríamos luego entre risas. Perro viejo late echao, dicen en mi tierra.

sábado, agosto 26, 2006

El Liceo Alberto Carnevali

“Tal vez algún día será un placer
recordar todo esto”
Virgilio.

El 30 de noviembre de 1.959 iniciándose el gobierno de don Rómulo Betancourt, en el marco de una agresiva política de masificación de la educación en todos sus niveles, fue creado en la ciudad “El Instituto Nacional de Educación Comercial El Tigre”. Adscrito a La Dirección Artesanal, Industrial y Comercial (DARINCO) del Ministerio de Educación. Inició sus actividades en la esquina contigua a Deel El Tigre empresa concesionario FORD, en el local que hoy ocupa La Casa de la Caña en la Avenida España. Su primer director fue el profesor de Educación Comercial Armando Barreto que dictaba las cátedras de Caligrafía y Contabilidad, procedente de Cumana que apenas ejerció el cargo por espacio de un año, cuando tuvo que regresar a la primogénita del continente y el Ministerio de Educación comisionó al profesor Ángel Antonio Merlín quien concluyó la tarea organizativa de la novel institución educativa y ya a su tercer año logró mudarla a la vieja casona propiedad de don Roberto Bonaguro en la salida a Pariaguan, donde funcionan varios locales comerciales, especialmente ventas de repuestos y accesorios para vehículos. El llamado edificio de SERECA como se conoce ahora.

En sus inicios “El Instituto Nacional de Educación Comercial de El Tigre” desarrollaba sus actividades académicas en apenas 2 aulas, luego en la vieja casona contó con 15, que le permitió un desarrollo más holgado de sus actividades, ampliar su matricula estudiantil, su plantilla de educadores y el organigrama funcional. En ese momento de desarrollo institucional, el profesor Ángel Antonio Merlín solicita y le es aprobado por el ME dos direcciones. La diurna que ocupó el profesor Manuel Márquez y la del nocturno asumida por el profesor Gustavo Figueroa. También envió comunicación al ME sometiendo a consideración el nombre del luchador democrático durante la dictadura de Marcos Evangelista Pérez Jiménez, el Dr. Alberto Carnevali, que falleció el 21 de mayo de 1953 de mengua, en la Penitenciaria General de San Juan de Los Morros, víctima de un cáncer generalizado en el aparato digestivo. No hubo objeción y desde el año 1962 la institución ostenta orgullosa ese honroso nombre y pasó llamarse “Instituto de Comercio Alberto Carnevali”

Indiscutiblemente, el profesor Ángel Antonio Merlín fue artífice de la organización, desarrollo, consolidación y proyección del “Instituto de Comercio Alberto Carnevali”. En su fructífera gestión como director nunca desmayó en su empeño por hacer de la institución la mejor en la educación media local, a la vez que mantuvo una férrea lucha, desde el Rotary Club y su condición de líder político de AD, por lograr una sede propia y moderna para la institución que dirigía, cuestión que alcanzó cuando el 20 de noviembre de 1967 el Dr. Raúl Leoni, su distinguida esposa doña Menca de Leoni y el Ministro de Obras Públicas, Ing. Leopoldo Sucre Figarella cortaron la cinta tricolor en su compañía para dejar inaugurado el edificio que todavía, pese a sus carencias y falta de mantenimiento, tiene la sede el ahora conocido como, Liceo “Alberto Carnevali” nombre que adoptó luego que fueron creados los ciclos básicos y las especializaciones pasaron todas al Liceo Briceño Méndez.

En el año 1967, estrenando nueva sede, en el marco de las fiestas carnestolendas, el Instituto de Comercio “Alberto Carnevali” se anotó otro rutilante triunfo cuando su representante, la linda joven Ana Zulay Lira Rondón, que era estudiante del nocturno y secretaria ejecutiva en el diurno, resulto electa reina de las fiestas de ese año en reñida competencia con las seleccionadas por los demás liceos y clubes sociales que en esa época vivían su tiempo de esplendor. Eran unas fiestas de órdago, donde los disfraces, las carrozas, las lindas chicas al ritmo del steel band que magistralmente tocaba el maestro Desmond Cole, destacaban por su colorido de ensueño en su recorrido por la avenida Francisco de Miranda. Don Claudio Perdomo, el popular “Nene” disfrazado de negrita, siempre iba a la cabeza de esos desfiles en honor al rey Momo, repartiendo caramelos y poniéndole toda la alegría con su prodigioso e innato histrionismo. Un showman en todos los carnavales de El Tigre. La fiesta de gala, se celebró en los elegantes salones del recién inaugurado Centro Social Árabe. Todo un acontecimiento en el bucólico pueblo de entonces.

Un dato curioso es que el profesor Ángel Antonio Merlín, que era docente desde el año 1954 y sub-director en el Instituto de Comercio Dalla Costa de Ciudad Bolívar en el año 1960, lo envían a Acarigua como director de una institución educativa similar, donde permaneció sólo una semana ya que lo transfirieron a El Tigre, para llenar la vacante que se produjo como consecuencia de que el profesor Armando Barreto regresó a su ciudad natal Cumana y estuvo en la dirección del Instituto de Comercio “Alberto Carnevali hasta el año 1979 cuando fue jubilado. Unas cuantas lunas al frente de la institución que dejaron una profunda huella que todos hoy, tal como reza el pensamiento de Virgilio que colocó en la pared externa en la parte alta donde funciona la dirección, recordamos con placer. “Tal vez algún día será un placer recordar todo esto” dice el laureado poeta latino en su excelsa obra literaria La Eneida, que dejó sin terminar.

Recién inaugurada la nueva sede en el año 1967 el profesor Gustavo Figueroa, regresa a Cumana y la vacante de sub-director la ocupa como titular el profesor Hernán José Iro hasta el año 1969 cuando independizan el nocturno del diurno y es nombrado director hasta el año 2003 cuando se jubila. En ese largo periplo al frente de dirección nocturna, lo acompañaron como sub-directores el profesor Mamerto Díaz como encargado por espacio de 2 años y como hacer carrera en educación no estaba en sus proyectos declinó en el año 1973 para iniciar sus estudios de derecho que culminó con éxito y nombran al profesor Juan Rojas Meza que ejerció el cargo hasta el 1978 cuando le aprueban su traslado al estado Monagas, fecha en la cual designan al profesor Juan Figuera que a la salida del profesor Hernán Iro, es ascendido a director cargo que ejerce hasta el presente.

En el diurno acompañaron al profesor Ángel Antonio Merlín como sub-directores el profesor Manuel Márquez desde el año 1963, hasta el 1969 cuando es incapacitado y le entrega el testigo al profesor Bernardo Acosta que ocupa el cargo por espacio de dos años, lo deja vacante al ser nombrado gobernador de su estado natal Nueva Esparta. En ese tiempo nombran al profesor Manuel Tabasca que ejerce el cargo hasta el año 1979, Merlín se acoge a la jubilación, encargan a la profesora Ana Carmen Rodríguez de Gómez que al poco tiempo se jubila y pasa a ejercer la dirección el profesor Manuel Tabasca durante largo tiempo hasta su jubilación en el año 1999. El ME encarga en la dirección a la profesora Nessi Vásquez, ésta se jubila y en esa misma condición ejerce el profesor Jesús Noriega que luego es ascendido a la zona educativa y al producirse la vacante nombran al actual director Amabilis Obediente.

Es una síntesis de la evolución histórica del Liceo “Alberto Carnevali” de cuyas aulas en su primera etapa graduó los Técnicos Mercantiles, equivalente al bachillerato contemplando además a los 4 años el Certificado de Perito Mercantil en los cursos diurnos, ya que en la noche, se obtenía el Certificado de Secretariado Comercial o Corresponsal y Secretariado en Contabilidad en 3 años. En el año 1970 fue eliminada la nomenclatura de Técnico Mercantil para dar paso como era lo correcto a los títulos de Bachiller Mercantil para que los graduando no tuviesen dificultad a la hora de acceder a las universidades. Fueron 3 promociones de Bachilleres Mercantiles porque en el año 1972 el sistema fue modificado, la institución fue convertida en un ciclo básico que desapareció de un plumazo su esencia primaria de preparar jóvenes para el trabajo. Ese tipo de institución eran las que verdaderamente se ocupaban de la educación para el trabajo. De eso, estoy convencido, no puede quedar una pizca de dudas.

Puedo afirmar sin temor a equívocos que los jóvenes egresados del Instituto de Comercio Alberto Carnevali, hasta que conservó su status en el año 1972, fue vitrina de excelencia en la preparación académica de sus estudiantes a todos los niveles, amén del orden, la disciplina, la pulcritud en el vestir de profesores, alumnos, personal administrativo, obrero. La infraestructura también se mantenía impecable hasta en los mingitorios que era digno de elogio en la ciudad. Eran tiempos donde el respeto del alumno por el profesor y viceversa era casi reverencial. Lo afirmó con certeza porque lo viví intensamente por espacio de 5 años cuando egrese de Bachiller Mercantil en el año 1971 en la promoción que llevó el nombre del distinguido profesor Bernardo Acosta de cuyas manos recibí mi titulo el cual ostento con orgulloso.
El profesor Ángel Antonio Merlín genio y figura indiscutible del Liceo “Alberto Carnevali” y líder por muchos años de la institución, siempre buscó darle identidad propia a quienes desde sus aulas, pasillos, áreas recreativas, deportivas, deportivas y administrativas compartíamos sueños y esperanzas. Es así, cuando por su iniciativa surgió la gran familia Carnevaliana. Hoy, el profesor Merlín, quien leva anclas desde la Fundación Barcelona al lado de su distinguida esposa la profesora Ismelia, tengo seguridad, conserva una memoria tan clarita como el agua del río moquete y una salud a prueba de misiles, puede dar fe de lo que aquí escribo y de haber alguna omisión, tengan la seguridad, la corregimos con el invalorable aporte del protagonista principal. Mientras tanto, hicimos el esfuerzo para que quede grabada en la memoria histórica de la ciudad, la evolución histórica del “Alberto Carnevali” y podamos repetir al unísono con Merlín, parafraseando al poeta Virgilio, no hay dudas, hoy día, es un placer recordar todo esto.

sábado, agosto 19, 2006

Los cines en la ciudad

“¡Si no lo hubiese sabido nunca! Lo que
no se sabe es como si no fuera”
Jacinto Benavente.

El sábado 12 de agosto de 2006, salgo tempranito como de costumbre a cumplir mi caminata mañanera, la cual incluye en el recorrido, retirar mis diarios en el kiosco La Confianza, de la señora Rosa Estrada. Ese día coincido con un viejo amigo que me felicita efusivamente. Le pregunto ¿Y eso? Me contesta por tus columnas acerca de la historia menuda de la ciudad. ¡Ah, ok! le respondo. Se hace lo que se puede. Me llama aparte y se me ofrece para que hagamos un recorrido por la ciudad y recordemos los sitios dónde funcionaron los cines en la ciudad desde el año 1939. Acepto, nos ponemos de acuerdo y salimos el domingo 13 en la mañana. Nos dirigimos a la calle Ricaurte y me señala aquí, se instaló el primero, frente a la Prefectura, que llevó por nombre “Cine Irma” luego se abrieron otros, exactamente en el inmueble que tiene como sede al partido COPEI, que se llamó CINELANDIA. En silencio, me digo para mis adentros, lo que son las cosas, nacido y criado en El Tigre y ahora es cuando me entero que existieron estos cines. Bueno, como me asalta la duda, consulto con don Mauro Barrios y me lo confirma. Estoy seguro que más de uno se sorprenderá, pero así, son las cosas.

Mi amigo Gilberto Pinto, en el recorrido me dice que el no vio esos cines, porque precisamente, vino al mundo el 06 de junio de 1939 en la calle Rivas, al lado de Los Piñero, frente a la pila de agua, pues. Empero, cuando inició sus estudios en la escuela “Cova Maza” que funcionaba en la calle Ricaurte, cerca de la actual Prefectura, escuchó de la existencia de ambos cines. Recuerda, también, que la escuela estaba diseminada en varios locales (casas) del Casco Viejo, igual que la “Simón Rodríguez, hasta el año 1953 cuando inauguraron la sede en la primera calle norte que concentró a ambas escuelas con el nombre del maestro del libertador, bajo la dirección de la maestra Carmen Elisa Encinales. Gilberto que interrumpió sus estudios en cuarto grado, se desempeño desde el años 1954 al 1958, como sacristán en los tiempos del padre Romero Mata, que construyó la iglesia con los sorteos de los animalitos y luego con el padre Antonio Colmenares. En al año 59 asumió Bruno Vístoli fecha cuando abandonó para contraer nupcias con su actual esposa Carmen González con la cual procreo 7 hijos que le han dado la dicha de contar con 16 nietos, por ahora, dice con orgullo.

El año 1959, se instala en Caracas, logra un empleo como cobrador - motorizado en una empresa de bienes y raíces de don Eugenio Mendoza, hasta el año 61 cuando regresa a El Tigre para trabajar en la contratista “Romaní” por muy poco tiempo ya que el año siguiente lo absorbe Mene Grande Oil Company que luego, fue Meneven, Corpoven y actualmente Pdvsa donde laboró por espacio de 38 años hasta que se jubiló. Durante su tiempo como sacristán, alternaba como portero de los cines Principal, luego teatro Maroní, Ayacucho, Bolívar, que estaban muy cerca de su vivienda en la calle Sucre. Dos en la calle Bolívar y el otro en el callejón Igualdad paralelo a la entrada del callejón Berruecos. Otros cines que se instalaron en el ahora, conocido Casco Viejo fueron el Girardot, cerca de la avenida cinco, el Aragua en el callejón Nueva Esparta cruce con callejón Aragua y el cine Canaima en la calle 5 de Julio de Pueblo Ajuro entre la calle Nueva Esparta y la carretera Negra de La Flint. Puras mexicanas en la cartelera de la época.

Concluido el recorrido en el Casco Viejo, enfilamos hacía Pueblo Nuevo Norte donde funcionaron los cines Sucre, en la Segunda Calle Norte cruce con Tercera Carrera Norte, el Libertador en la Sexta Calle Norte cruce con Cuarta Carrera Norte, el Miranda, luego Teatro Cristal en la Avenida Francisco de Miranda actual sede de la empresa ELIDORCA. El España en la salida a Pariaguan frente a la Plaza España, cuyo propietario, don Roberto Bonaguro, también instaló el Autocine Guanipa y había consolidado el Cine Plaza que eran los distinguidos de la ciudad y que fue el último que le sobrevivió en la ciudad al betamax, VHS, televisión por cable y a la salvaje inseguridad

Don Mauro Barrios, recuerda, cuando le hago la consulta acerca de los cines Irma y Cinelandia, que el cine Principal, fue el tercero de la ciudad, cuando lo inauguraron, me cuenta que, estrenaron una película mexicana de Simón Bolívar que constituyó un gran éxito. En esa cinta cinematográfica destacaban Carlos López Orellana en el papel del Libertador y Julián Soler como José Antonio Páez. En esa sala del cine Principal, se presentaron en vivo artistas famosos como Pedro Infante y Antonio Aguilar. Volviendo al amigo Gilberto Pinto quien inspiro este trabajo, para recordar los cines que funcionaron en la ciudad me dijo también que como sacristán ganaba Bs. 4 en la semana los cuales complementaba con los Bs. 10 que le reportaba el trabajo de portero en los cines que le proporcionaban un salario por encima del promedio para ese momento de Pepsi a medio, hallaca a real, pan de a puya en la panadería Plaza y cervecita a tres lochas en el negocio de la Negra Dámaso en la Avenida Cinco.

Innumerables jóvenes trabajaron en esos cines. Recuerda el amigo Gilberto Pinto a Francisco Quintana operador del cine Girardot, Tobías Scribani operador en el cine Ayacucho y principal que tenía como ayudante a José Lozada, a Pedro y Miguel Rojas que eran los gerentes, a Elpidio Cabrera, Remigio Zabaleta que pintaban los cartelones y colocaban en sitios estratégicos de la ciudad anunciando la película del día, muchos otros como el popular Tarzán que era el que cuidaba la disciplina en sala interna, Agustín, Augusto Guerra, Néstor “Pata e’ perro” Gil, actualmente trabajadores del IUTJAA, Saúl “Perrín” Alcalá, hoy caricaturista estrella del diario Antorcha, y su compadre del alma Hugo “Bola e’ burro” García quien además era su compañero de farra cuando estaban de moda los bares familiares en Pueblo Ajuro, la Charneca y el barrio La Cruz conocido como Barrio Loco. Cervecita a real y cinco piezas musicales por un bolívar tocaba la rockola. Una Guará, diría un Barquisimetano.

El cine Sucre, recuerda con mucha precisión el amigo Gilberto Pinto, fue instalado por unos jóvenes que venían periódicamente a la ciudad a vender el famoso chorizo carupanero y la no menos deliciosa morcilla. Los del Casco Viejo aún cuando tenían gerentes locales pertenecían a un grupo español que tenía su centro de operaciones en Barcelona y el cine Miranda que luego fue el Teatro Cristal era de Pepe Escriba que poseía un gran parecido con el eximio comediante Cantinflas, cuestión que aprovechaba para vestirse a la usanza del famoso mexicano para promocionar su cine y en los carnavales era una figura muy vistosa porque aparte del parecido con Cantinflas, hacia un papel muy excelente haciendo de su doble. Era la época bucólica, simpática y de oro de la ciudad. A medio la exquisita cagalera que vendía el negro dulcero, un real el cuento nuevo, medio el usado, la entrada a los cines populares un real y a los cines chic un bolívar. Había los sábados y domingo 4 funciones. Vermouth en la mañana, Matinée en la tarde y las dos de la noche. ¿Qué tal? Muy bueno, porque confirma una vez más una gran verdad. Recordar es vivir.

Ahora que lo sabemos, hay la seguridad que fue. En mi caso, es un humilde aporte para que la elite ilustrada continué su ardua labor de investigar estos hechos y personajes para la conservación y preservación de la memoria histórica de la ciudad. ¡Vale!