domingo, junio 26, 2011

Personajes de mi pueblo: Demeterio Patiño

“No hay sitio bajo el cielo más dulce que el hogar”
John Howard Payne (1791 – 1852)
Dramaturgo y actor estadounidense.


Hombre sencillo, ejemplar padre de familia y sosegado en el accionar de la vida diaria, don Demetrio Patiño, después de salir del caserío Francisco López, municipio Gómez, del estado Nueva Esparta, dónde nació el 27 de diciembre de 1926, a “buscar un mejor nivel de vida”, llegó a El Tigrito en el 1947 y durante 18 meses de estadía y agotadas todas las diligencias, no logró el objetivo y regresó a su tierra natal. En ese tiempo no había muchas opciones y, como varios jóvenes de su generación, se dedicaron a viajar desde la isla hasta Los Caños, en el para entonces, Territorio Delta Amacuro, durante 4 años también le echó ganas trabajando en esos barcos que hacían esa travesía para vender pescado salado y regresar cargados de verduras y hortalizas ¿sueldo? “por el agua y la concha”, cuando abandonó, se vino a El Tigre, invitado por un primo, llegó a la calle Zoilo Vidal y pegó en la Mene Grande Oil Company. La vida empezó a sonreírle.

Con la estabilidad laboral que le proporcionaba ese empleo, inmediatamente buscó la seguridad familiar y se casó con su paisana Enriqueta Brito y durante un año vivieron en la 2da. Calle Sur, la cual llegaba a la altura del sitio dónde se ubica la Ferretería Celma. En ese tiempo le salió un cambio para el campo petrolero La Leona, no podía perder el empleo, hicieron maletas y allí vivieron por espacio de 11 años. En esa pequeña comunidad, conoció al maestro de la escuela Augusto Enrique Tenorio Meza y al trabajador Juan “Juancho” Natera, los cuales se destacaba como dirigentes sindicales en la zona. En el año 1964, una vez que concluyó su relación laboral con la Mene Grande, regresó a El Tigre, alquiló una vivienda en la Avenida 5, exactamente en las instalaciones, que hoy sirve de sede al empresa “Aluminios Guarico” que fundó el guariqueño Guillermo Arreaza Arcas, quien a la sazón, fue varias veces prefecto de la ciudad y cuando, lamentablemente, falleció todavía ejercía ese cargo. Esa es otra historia.

Una vez instalado de nuevo en El Tigre, don Demeterio Patiño, logró empleo en La Flint Construction y, a los 2 años compró casa propia en la segunda calle sur, cuya arteria urbana, posteriormente fue denominada, por resolución de la municipalidad y, a petición de un grupo de ciudadanos que lideró el radiodifusor, periodista y primer cronista popular de la ciudad, José Calazán Guzmán, con el nombre del periodista y eximio escritor Miguel Otero Silva, autor de la afamada obra literaria Oficina Nº 1, novela que relata el acontecer petrolero que se desarrolla en El Tigre, desde el 23 de febrero de 1933, fecha referencial escogida para marcar la fundación de la ciudad. En esa calle, la familia Patiño-Brito, encontró unos maravillosos vecinos donde destacan Manuel Millán, Julio Moya, Ernesto Jiménez, Leonidas de Jiménez, Nelda de Millán, Gladys Villarroel, María Orta, Aura Fariña, Egda Moreno, Fidel Figuera, Francisco Salazar, Víctor Molero y Modesta Bejarano con quienes unió lazos casi familiares. Unos vivos y otros tristemente fallecidos, pero de grata recordación. En esa pequeña área urbana, es perfectamente aplicable la sabia sentencia popular de que, “El vecino es la mejor y más cercana familia” No hay dudas.

En los 11 años que trabajo para la Flint Construction, don Demeterio Patiño y su distinguida esposa Enriqueta Brito, consolidaron y estabilizaron una prolija y gran familia compuesta por 7 hijos; ellos son Neiro, Gonzalo, Daysi, Lelys, Petra, Tomás y Carmen, todos profesionales, en plena etapa productiva y los cuales muy pronto, los pondrán a criar de nuevo con la alegre llegada de los nietos. No hay apuro, los tiempos de Dios son perfectos, dice con su proverbial buen humor doña Enriqueta. Mientras don Demetrio recuerda que su hobby era acercarse a una casa de juego que regentaban Pedro “Perucho” Oliveros y su esposa Josefina de Oliveros que funcionó primero en la Avenida 5 y luego en la avenida España en la parte posterior a su casa de familia. Eran juegos de mesa, que convertían el lugar, en un sitio de encuentro para amigos generacionales y otros que venían de Barcelona, Puerto La Cruz, Anaco, Cantaura, Pariaguán, El Tigrito y donde nunca fallaba don Romualdo Velásquez Salazar, quien fue fundador y propietario de la primera distribuidora de licores, que llevo su propio nombre, ubicada en la avenida Francisco de Miranda. Todos a probar suerte.

En los 22 años que trabajo en la industria petrolera, don Demetrio, no calificó para una jubilación y, hoy cuando recorre la larga travesía del reposo del guerrero, en el seno de su dulce hogar, sólo cuenta con el ingreso de la pensión que le corresponde por el Seguro Social Obligatorio. Bien ganada por cierto. Empero, en esos períodos de trabajo, hizo amistad con los señores Pedro Villarroel, Silvano Quijada, Pedro Lugo (padre), Pedro Guerra, el papá de los guerrita, Genaro González, Bernardo González y, aún cuando nunca participó en actividades sindicales, ni tuvo problemas laborales que ameritaran la intervención de esas organizaciones que defienden los derechos de los trabajadores, mantuvo y mantiene, una sólida amistad con quienes fueron líderes sindicales, Augusto Enrique Tenorio Meza y Juan “Juancho” Natera, ambos retirados de esas lides. La familia, vecinos, amistades y la tranquilidad de un retiro honorable, son sus grandes riquezas. Honor a quien honor merece.

Don Demetrio Patiño, su honorable familia, los distinguidos personajes, sitios y empresas que mencionamos en estos humildes destellos, forman parte de nuestras mejores historias urbanas y merecen, que cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



viernes, junio 17, 2011

Personajes de mi pueblo: Asdrúbal José Rivas

Una vida lograda es un sueño de adolescente realizado en la edad madura
Alfred de Vigny (1797 – 1863)
Escritor francés.


Hablar de Asdrúbal José Rivas es recrear una vida dónde el béisbol siempre fue, es y será, por largo tiempo, el protagonista. Nació, el 19 de septiembre de 1955, en el polvoriento campo petrolero “Roblecito, de Las Mercedes del Llano, estado Guarico y su padres Félix Hernández y Bertha Rivas, cuando tenía 2 años se residenciaron en El Tigre, exactamente en la quinta carrera c/c octava calle norte # 153, dónde instalaron la bodega “La Ideal” una de las primeras en ese populoso sector. Estudio la primaria en la escuela José Silverio González y el bachillerato en el Liceo Pedro Briceño Méndez. En sus tiempos de liceísta, estaba en pleno apogeo la Liga Criollitos de Venezuela, bajo la égida del Dr. Carlos J. Parra y Asdrúbal, con apenas 11 años, entró a formar parte del equipo que patrocinaba “Auto Repuestos Humberto”, del empresario y gran colaborador con el deporte Humberto Cuami. El año siguiente, ya formaba parte como short stop de la selección, que representó al estado Anzoátegui en el nacional infantil, que por suerte, fue celebrado aquí mismo en El Tigre. Debutó nacionalmente en su patio.

En los sucesivos años, ya como segunda base, asistió como integrante de la selección del estado Anzoátegui, a los nacionales en las categorías Junior, celebrado en Portuguesa, Juvenil en el estado Falcón cuyo manager fue el Prof. Gonzalo “El Negro Dulcero” López y donde perdieron la clasificación porque; con 3 hombres en base, en el noveno inning Wilfredo “pico pico” Brito, levantó un elevado al pitcher, la pelota cayó porque el fuerte viento que pega en el estadio de Falcón movió el trayecto de la bola, confundió al fildeador y como no corrió fue out en primera y ya Sigfrido “Pipio” Rodríguez había anotado la del empate. Un error mental. El año siguiente repitió en el nacional de la misma categoría esta vez Barcelona, dónde quedaron campeones. En el año 1974, se incorporó al béisbol AA, alternando con los equipos Criollos de El Tigre y San Tomé y durante 12 años se desempeño brillantemente como segunda base y eventualmente como pitcher relevo ya que poseía una potente recta. En esos años, hizo una de las mejores combinaciones alrededor de segunda base que se recuerde en el béisbol AA, con el multifacético Orlando “Víctor” Martínez y además le correspondió hacer equipo con los excelentes peloteros de su generación Sigfrido “pipío” Rodríguez, Ubaldo Alcedo, Pedro Romero, que representó a Venezuela en un mundial juvenil celebrado en México, con una actuación destacadísima y, hoy lamentablemente está reducido a una silla de ruedas, como consecuencia de una descalcificación de los huesos y, obviamente, la falta de atención por parte del estado. A buenos entendedores pocas palabras. Enrique Mazzanti, Pedo Quijada, Edecio Quijada, Rommel García, Miguel Fuentes, Omar Ramírez, Armando Luna, José “Cheo” Villarroel, Edgar Brito, Carlos Hernández, Ángel “El Gato” Pérez, Cruz “Machelo” Bermúdez y el ex grandes ligas Luís Salazar, cuyo padre en Lecherías, para la época, tenía una panadería, Edxer Fuentes, Wilfredo “Pico Pico” Brito, Pablo Guerra, “Taco” Gil, Juan Cabeza, Agustín “Pinpin” Brito, Arnoldo Ponce, “Superman Rivas, entre otros. Todos estrellas de las décadas 70 y 80.

En el año 1978, cuando los Tiburones de La Guaira, firmaron a Luís Salazar, Asdrúbal, asistió invitado a esos entrenamientos en el estadio Cesar Nieves de Catia La Mar. No tenía problemas en el campo, su desempeño era brillante, pero con el bate, siempre tuvo que hacer grandes esfuerzo por estar en las bases, sin embargo, ese día, Dios le iluminó con el madero. Llevaba de 4. 4 y antes de consumir el último turno, en el campo, salió a buscar un globo que se metía a las gradas por los lados de la primera base y se golpeó fortísimo un ojo. No dijo nada y, a pesar que no veía por ese ojo, continúo jugando y cuando le llegó último turno al bate, salió valientemente y quitándose un lanzamiento que venía adentro, la bola chocó con el bate y le salió un tubeyote. Un día perfecto. Regresó, esperanzado que lo llamarían a firmar. ¡Sorpresa! Hasta el día de hoy, no ha llegado el telegrama, él cree que debe venir por Ipostel, empero, se siente orgulloso de que su amigo, compañero de carrera y excelente profesional, Luís Salazar, logró el sueño de todo jugador, como es el llegar a las Grandes Ligas y haber hecho una exitosa carrera que hoy, lo mantiene activo en el rol de manager-instructor en el norte, dónde tuvo un grave accidente, perdió un ojo, ya superó el trance y de nuevo está en play en su rol de manager-instructor, en un equipo de las ligas menores en el norte. ¡Bravo! Por Luís. Es un caballo, exclama Asdrúbal, con emoción.

Asdrúbal José Rivas, se retiro como jugador activo en el año 1987, pero no del béisbol. Inmediatamente abrazó la actividad como instructor, preparador, orientador y entrenador. Inició esa labor formativa en la escuela Aoepsitos, el cual patrocinaba el Sindicato Petrolero AOEP, que lideraban Rafael “Gordo” Hernández, Rigoberto “Rigo” Hernández, Santos García y Nelson “Maracucho” Navas, dónde compartió responsabilidades por espacio de 5 años con Juan “Cabezón” Martínez. Luego dirigió, sucesivamente, las escuelas de béisbol menor Tuquenejitos que promocionaba Alberto Barrios, la escuela de béisbol Kariñas que impulsaba Damelis de Castillo y hace 17 años, gracias a la invalorable ayuda y colaboración del señor Jesús Rodríguez, que trabajaba en Edelca, fundó la escuela Electricitos, la cual funciona bajo su dirección, en el estadio de Campo Oficina, en el horario comprendido entre la 1.30 PM a 5.30 PM y, actualmente tiene inscritos 95 niños, de las categorías compotas hasta pre-junior. Un invalorable semillero deportivo.

En su carrera como director de la escuela, tiene la satisfacción de haber tenido bajo sus orientaciones a los prospectos Tomás Telis que está en la organización de los Ranger de Texas, Rafael Ortega que firmó con Colorado, Ronald Acosta que rubricó con Toronto y Ramón Cabrera, hijo del consagrado beisbolista Alex Cabrera, que aceptó un contrato con los Piratas de Pittsburgh, todos asignados por sus organizaciones a ligas clase A. El sueño juvenil, ahora en la madurez, se hará realidad con estos aventajados discípulos. Ellos serán grandes ligas. Nunca es tarde para recoger la cosecha. En el semillero familiar, Asadrúbal, en su primer matrimonio con la Lic. Marvelia Vásquez, tuvo un hijo que se llamó Asdrúbal, el cual a los 19 años, perdió la vida como consecuencia de la violencia que azota al país y, ahora en segundas nupcias, con la Lic. Rossana Marín, tiene un nuevo retoño, Jesús Asdrúbal, quien es nieto de Guarapo Marín de quien heredó, la vocación por la música y el canto y con apenas 8 añitos, ya tiene 3 años cantando galeron y tocando el violín en la sinfónica local. Es conocido en el argot artístico como “guarapito”. No juega, pero canta y eso le encanta a la familia Rivas-Marín.

Cuenta Asdrúbal Rivas, que cuando se inició en el béisbol AA, en un encuentro entre Criollos de El Tigre y el poderoso MOP de Barcelona, Juan Ramón López (El Chaure) que jugaba en la segunda base, se le quedó el guante y cuando le tocó salir al campo, le grito de lejos que le prestara el suyo ¡No problems! y se lo lanzó de lejos. “El Chaure”, lo agarró y cuando se percató que tenía un hueco exactamente dónde cubre la palma de la mano, llegó hasta el dogout y le dijo “que bolas tienes tú, toma tú vaina, quien va a jugar con ese bicho que parece una carachana salá”, el rió de buena gana, agarró su guante y luego le explicó “Hermano no tengo para comprar un guante y hay que echar pa´lante con lo que se puede” En ese tiempo, adiciona Asdrúbal, el papá con los ingresos de la bodeguita, no podía comprarle un guante nuevo y adecuado y había que ser conforme. El que quiere puede. He allí un ejemplo de pundonor deportivo.

Este excelente deportista, las distinguidas personalidades y demás jugadores que mencionamos en este humilde destello, constituyen un segmento de una época de oro del béisbol menor y doble AA en la ciudad, y forman parte de nuestras historias urbanas en materia deportiva y, en tal condición, creo sin temor a equívocos, merecen con sobrados meritos, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!



viernes, junio 10, 2011

Personajes de mi pueblo: Diocelina del Carmen “La Diosa” Fernández

No hay mejor aguijón que la necesidad
Homero (s.VIII a.C.)
Poeta griego.


Los negocios más famosos del pueblo son la otrora Casa del Pueblo en el Casco Viejo y El Luchador. Este último edificado estratégicamente en la primera expansión de la ciudad hacía el noreste. Es un añejo local, que aún sobrevive, con el mismo nombre a los fundadores, varios propietarios y arrendatarios venezolanos y extranjeros. Es tan simbólico que toda el área urbana de ese sector es archiconocida como “El Luchador” En esa zona, después que la primera línea de transporte extraurbana RC mudó su parada desde la calle Guevara Rojas, para la avenida España, todas las líneas de transporte de pasajeros, se ubicaron en ese céntrico sitio. En ese lugar, se construyó el primer terminal de pasajeros oficial del pueblo y, es la razón por la cual, a pesar de que esas instalaciones fueron mudadas a unas cómodas, bellas y modernas instalaciones, en la salida a Soledad, tal como estaba contemplado en el único Plan de Desarrollo Urbano Local, que posee la ciudad y que fue aprobado en el año 1989, cuando me correspondió presidir el Concejo Municipal, todos los vecinos que van a viajar, tienden a buscar los vehículos de transporte en esa populosa zona. La costumbre hace la ley.

Esa emblemática, bulliciosa y concurrida zona, que continúa siendo, lo que llamamos el centro, es recorrida por una gran cantidad de transeúntes, lo que la convierte en sitio propicio, para que trabajadores formales e informales, desarrollen todo tipo de actividad comercial y de servicio. En ese espacio, es normal encontrar vendedores de las más variadas mercancías, baratijas y, además, proliferan los buscadores de la vida. – No se puede negar que existen algunos malvivientes – En todo caso, aquí nos conocemos todos y, podemos identificar plena y rápidamente a quienes los anima alguna mala intención. La gran mayoría de los usuarios (as) de ese territorio urbano, es gente humilde, honesta y trabajadora. Nosotros destacamos, la parte buena de algunos personajes, los cuales por su apariencia, pareciera no ser de trato confiable, pero como el traje no hace el monje, no hay que rechazarlos o temerles a priori, porque son ciudadanos (as), que a pesar de sus fallas, vicios, desgracias e infortunios, cumplen una importante función en beneficio colectivo. Son facilitadores y orientadores de los que necesitan con urgencia ubicarse u obtener algún servicio con rapidez. Hacen el bien sin ver a quien y desde luego aspiran su propinita. No viven del aire.

El trabajo de la calle no es fácil, el peligro acecha, hay muchas tentaciones, los vicios hacen estragos. Hay de todo como en la viña del señor. Ese hostil escenario está hecho para hombres rudos y sí lo ejerce una dama, la cuestión se complica más, sin embargo, como la necesidad, tiene cara de perro, la gente se adapta a las circunstancias. Es el caso de Diocelina del Carmen Fernández, conocida popularmente en esos predios como “La Diosa” y la cual nació en Pueblo Ajuro, es hija de Jesús Mirabal y Carmen Ofelia Fernández. Ella estudió hasta tercer grado en la escuela “Felipe Walker”, se casó muy joven con Germán David Hernández, tuvo 3 hijos; Juan Carlos, Franklin José y Sirchendy, los cuales viven en Maracay y, una vez que fracasó la relación con su pareja, regresó a su patria chica, tiene como vivienda un rancho en Nueva República (Siempre pide ayuda buscando mejorar su humilde y endeble vivienda) y se dedicó a trabajar en la calle, exactamente en la zona de “El Luchador”. “La Diosa” ejerce el oficio que ella llama “cargadora” o sea atraer los pasajeros hasta los vehículos, cuyos conductores, les cancelan Bs. 5 por c/u. Una carga completa de pasajeros para Barcelona, Puerto La Cruz o Ciudad Bolívar, le reporta un ingreso de Bs. 20. El trabajito, lo cumple desde las 11 AM hasta las 7PM. Un trajín a tiempo completo, que no le permite ni siquiera almorzar en santa paz. El que tiene la troja alta, está obligado a hacer grandes sacrificios. Es el drama, que viven los más desfavorecidos económicamente en este país, dónde el gran rico y oligarca es el gobierno. Interésense por preguntar, cuanto le ingresó al tesoro público por concepto de la venta de petróleo, nada más. Hay seguridad que son más de 980 mil millones de dólares. ¡Una Pelusa!, diría el Cronista Oficial de la ciudad don Gustavo Perdomo.

“La Diosa” que siempre usa atuendo de caballeros, lleva permanentemente una gorrita y, como un malandro en una oportunidad en un intento de robo, le pegó un tiro, que le dejó severas secuelas en una pierna, quedó con dificultad para caminar y renquea, pero continúa su labor diaria para poder sobrevivir. No le queda otra. Un citadino que no la conozca o cualquier extraño, la confunde con un hombre o la ve como una “Marimacha”, como llaman coloquialmente a este tipo de mujeres con apariencia y comportamiento de hombre. Lo importante para ella es que, a pesar de esa discapacidad, se mueve en ese espacio urbano bastante hostil con agilidad, como pez en el agua y conoce la actividad perfectamente. “La Diosa” con esas habilidades, cumple la tarea con eficiencia y prontitud. Ella y sus colegas, hacen de facilitadores y orientadores de los viajeros. Los que busquen un carrito con urgencia para viajar, acérquese a la zona de “El Luchador, hablen con “La Diosa” y sé los consigue, más rápido que inmediatamente. Gente útil a su servicio. Nunca olvidéis. El trabajo dignifica.

Estos humildes personajes, que aguijoneados por la necesidad, se ven obligados a trabajar en la calle, tienen sus dolorosas historias, vivencias, carencias, desviaciones, pero también poseen una voluntad férrea, por sobrevivirle a la pobreza critica. Ellos en su accionar diario, llaman la atención de propios y extraños, además son muy populares, conocidos y forman parte de nuestro paisaje citadino. Algunos, gracias a Dios, los menos, ni los notan, los ignoran y hasta los tratan mal, haciendo gala de una gran pobreza de espíritu y de un profundo desprecio por sus semejantes. Nosotros, animados de la mejor buena fe y guardando el debido respeto por ellos y la dignidad humana, hacemos el esfuerzo por traerlos a estos destellos, con la firme disposición de ennoblecerlos, poner sus casos en conocimiento de las autoridades competentes, para que los ayuden y, con la firme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació el 23 de febrero de 1933, al calor del oro negro, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



sábado, junio 04, 2011

Personajes de mi pueblo: Eduardo García

Utiliza en la vida los talentos que poseas: el bosque estaría muy silencioso si sólo cantasen los pájaros que cantan mejor
Henry Van Dyke (1852 – 1933)
Clérigo y educador estadounidense.


En todos los pueblos y ciudades, existen los técnicos y especialistas que trabajan por su cuenta y poseen el talento, la profesionalidad, capacidad y experticia para reparar artefactos electrodomésticos, de todo tipo. Son la salvación para aquellos que no tienen la posibilidad económica para llevar a reparar sus equipos con problemas técnicos a talleres sofisticados y autorizados de una línea específica. Algunas veces, en esos servicios técnicos, como llaman pomposamente esos talleres, hay más ostentación y pompa, que especialización, la reparación sale más cara que la avería y al final, el resultado es el mismo y el alto precio que se cancela es por el lujo. Muchas marcas de equipos electrodomésticos, sólo poseen talleres especializados en la capital de la República y en la provincia quedamos desamparados con equipos averiados de marcas reconocidas mundialmente. Gracias a Dios, hay gente con talentos naturales en los pueblos, que suplen esas carencias. El talento no es patrimonio exclusivo de los que viven en las grandes ciudades.

El señor Eduardo García, nació en Ciudad Bolívar, estudio la primaria en el Grupo Escolar “Estado Mérida”, inició y no concluyó la secundaria en el Instituto de Comercio “Dalla Costa” y, como la situación económica lo atropellaba, se dedicó a buscar la vida e incursionó como cobrador de la empresa Vengas, luego como vendedor y cobrador de las famosas ollas y sartenes Rena Ware y, después en el mismo rol laboró, con la empresa estadounidense Singer, que fue fundada en el año 1851, por el señor Issac Merrit Singer con el abogado neoyorquino Edward S. Clark y la cual, hasta el año 1975, estuvo establecida en Venezuela con concesionarias y servicios técnicos, de manera oficial. Estaban haciendo mercado para sus productos. Lo hicieron y se marcharon. Cría fama y acuéstate a dormir.

El año 1975, cuando la empresa Singer, estaba en el proceso de cierre de sus operaciones en Venezuela, el señor Juan Ramón Rodríguez, que era el representante legal y oficial, para la región oriental, encargó a nuestro personaje, para que viniera desde la capital guayanesa, hasta El Tigre, y se ocupara de recuperar y finiquitar las cuentas en la zona. La oficina en la ciudad, estaba ubicada en la primera calle sur, edificio “El Rancho”, local 3, exactamente dónde hoy funciona la distribuidora exclusiva de motos Sport M&Z, C.A y adyacente a la edificación que fue la vivienda de la distinguida Profesora Natividad Cintrón, y que ahora sirve de sede, a la venta de equipos de sonido y audiovisuales Comercial K&K y, a la panadería y pastelería Venecia Rodríguez, FP, frente a la Plaza Martí, Este último negocio en sus espacios, sirve de claustro a la Real Epidemia de la Lengua, conformada por una élite ilustrada, cuyo testimonio lingüístico no tiene desperdicio. Es autentico, porque sólo trabajan con la lengua. Moriche, dixit. Al poco tiempo, Eduardo García, cumplió su tarea, quedó cesante, le gustó el pueblo, montó su propio taller y se nacionalizó tígrenses. Otro que llegó, se detuvo y no se fue.

La sabiduría popular nos enseña que el que anda con cojo, cojea. El señor Eduardo García, que trabajo, manipuló, reparó y armó maquinas domésticas de coser, al quedar desempleado, con sus conocimientos y talento, vio una fuente de trabajo y se inició en la reparación y mantenimiento de esos equipos que estaban en manos de muchos vecinos en la ciudad y ya no contarían con los talleres especializados de la empresa matriz Singer. Buscó, encontró y alquiló un local en el edificio América, en la zona del Luchador e instaló su taller. El tiempo le dio la razón. Miles de máquinas que había en la zona empezaron a necesitar ajuste, mantenimiento e instalación de nuevos tensores y piñones. Le salvó y alargó la vida a más de una máquina doméstica de coser y todavía se mantiene en la actividad, a pesar de que tiene 2 colegas más en la misma actividad, José Díaz que atiende el taller de su fallecido padre Juan Díaz en la quinta calle norte y Edgar Jiménez, que posee su taller en la 6ta. calle sur Nº 148, ambos, también excelentes técnicos, que menciona nuestro personaje y reconoce sin mezquindad, porque para el señor Eduardo García, el sol sale para todos. El talento no es exclusividad de nadie y hay que permitir que todos lo pongan al servicio de la gente. Dónde come uno, comen dos y tres y alcanza para más. El mezquino muere seco. Hay que ser solidario.

La Singer continúa la fabricación, distribución y venta de máquinas domésticas de coser. Obviamente más sofisticadas, modernas y con tecnología de punta. Esa evolución tecnológica, nos es óbice, para que el técnico Eduardo García y sus colegas, tengan el talento, la sabiduría, la sapiencia y la capacidad para irse actualizando en esas nuevas tecnologías, las descifren y las conozcan a la perfección, para continuar prestando un servicio técnico de calidad y garantizado. El que sabe lo más, sabe lo menos y los cambios, que se van presentando en el tiempo, para quienes viven día a día con esas máquinas, le parecen imperceptibles. La gran cantidad de clientes que poseen, la confiabilidad en su experticia y la garantía en sus trabajos, los convierten en referencias obligadas, a la hora del ajuste, mantenimiento o reparación de una máquina de coser doméstica en la ciudad y la zona sur. Los clientes no tienen que ir a Caracas, no pagan lujo, pagan lo justo y con garantía. A nuestras amas de casa que posen máquinas de cocer doméstica Singer, las salva el talento local.

Eduardo García es un guayanés sembrado en la ciudad, que además está casado con la señora Ondina Pérez y como buenos orientales tienen una familia prolija. 7 hijos: Héctor, Yamilet, Eduardo (+), Henry, Eneida, Milsa y Damelis, quienes les han dado la felicidad de tener, por ahora, 8 nietos. La máquina fabricadora de muchachos está suspendida, por ahora, la de nietos en plena ebullición y la de máquinas Singer continúa su desarrollo exponencial, crecimiento y alta producción. La empresa de fabricación Singer, desde el año 1975, no tiene oficinas, ni servicios técnicos directos en los pueblos y ciudades. Esa trasnacional coloca sus máquinas en mueblerías y establecimientos comerciales que son distribuidores exclusivos y estos personajes con su talento, conocimiento, sapiencia y experticia de alta calidad, complementan y garantizan una larga vida útil de esos equipos domésticos que abundan en las casas de familia y pequeños talleres artesanales de la ciudad. Lo más importante, es saber vivir honradamente, prestar un servicio de calidad y ellos lo hacen con mucha dedicación y empeño. Honor a quien honor merece.

Estos humildes trabajadores, que con su talento y sus habilidades técnicas, le resuelven los problemas cotidianos a muchos vecinos y vecinas de la ciudad, que son poseedores de esas sofisticadas máquinas de coser domésticas, las cuales adquieren sin la seguridad de luego conseguir servicios técnicos autorizados y, que ellos con sus talleres bien sencillos, les prestan el servicio a esos equipos que son fabricados ahora con tecnología de punta, merecen el reconocimiento de toda la comunidad y nosotros, los traemos a estos humildes destellos, con la firme aspiración de que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, del rico y prolijo pasado de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir su verdadera y autentica historia, los puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. Ellos con su talento brillan con luz propia. ¡Vale la pena!



viernes, mayo 27, 2011

Personajes de mi pueblo: Anécdotas

La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre
Ernest Hemingway (1899 – 1961)
Escritor estadounidense.


Una pequeña confusión En una oportunidad el distinguido profesor José Antonio Arias Reyes, compartía en el restaurante campestre Aguamiel, un suculento almuerzo y unos finos escoceses, con sus dilectos amigos Pedro Rosales, Martín Márquez W., Lenin Chacín, Cipriano Barroso, Henry “Nenerina” Hernández, Gustavo Solé, don Heberto “Panchoreto” Amarista, Jesús “Chuito” Almeida y el prospero empresario Pablo “Caraquita” Hernández Lezama, quien monto tienda aparte, emigró a Maracay, está “Buchón”, todas las operaciones financieras las maneja en dólares y se olvido de estos lugares rupestres. Transcurridas unas horas, llegaron también a almorzar el celebérrimo radiodifusor, José Luís Tineo López y su hijo “Junior” Tineo Andarcia, saludaron y ante la insistencia de los presentes, se incorporaron al convite, que ya estaba bien avanzado. ¡Bienvenidos y mosca con la cuenta! José Luís Tineo, pasado un buen rato, al ver que la cuenta iba más larga que pico e’ garza, discretamente, le solicitó a “Junior”, que le hiciera un cheque de pago al profesor Arias Reyes, pensaba que el hombre andaba corto y que con esa mesada completaría su cuota al momento de cancelar, cuando dividieran el monto de la factura entre los comensales, la parte que le tocaría. ¡Ipso facto!, “Junior” fue al vehículo y regresó con el cheque elaborado, José Luís lo firmó y lo entregó al Prof. Arias Reyes, quien inmediatamente, reaccionó diciendo: este cheque estaba mal hecho. ¡Pamplinas! todos se vieron la cara, ligeramente sorprendidos ¿Y ahora que pasó? ¿Junior no sabe hacer un cheque? Se preguntaban intrigados. Not comments, dijo un inglés. “Junior” Tineo, preocupado volvió a tomar el cheque, lo leyó cuidadosamente y le preguntó ¿Qué tiene malo profesor? El nombre, le respondió presuroso el Prof. Arias Reyes. “Junior”, muy seguro de lo que había escrito, dice: su nombre está bien escrito, no veo ningún error. Ok. está bien, pero es que el cheque tienes que hacerlo a nombre del Prof. Omar Zacarías. ¡Ah! un momento, interviene don José Luís Tineo, con el debido respeto, pero el Prof. Omar Zacarías no trabaja en la emisora, el que trabaja es usted y el cheque en primera instancia debe salir a su nombre a menos que usted autorice hacerlo a otro nombre y como “Junior” conoce las reglas, hizo lo correcto. Los presentes, no salían del asombro al ver la cordial controversia, hasta que el Prof. Arias Reyes les aclaro la confusión. Mira, José Luís, déjate de vainas, tú sabes que el Prof. Omar Zacarías es mí proveedor etílico, más seguro y confiable y el monto de ese cheque está comprometido con él. ¡Ah! ok, le dijo José Luís. Todos rieron de buena gana y “Junior”, atendiendo la seña de su padre, fue de nuevo al vehículo y le elaboró un nuevo cheque a nombre del Prof. Omar Zacarías. No indaguen más. A buenos entendedores pocas palabras. Gato al fin Arnaldo “El Gato” La Rosa, los Dres. Héctor Osorio, José Horacio Guzmán Requena y Luís Aníbal Osorio, los señores Alberto Perdomo, Pablo Rodríguez, Alex Dorlemón, Ramón Barroso, Aldemaro Rojas y Edgar Mata, estaban un sábado en la tarde, disfrutando de unos escoceses, en la placita del monumento de cemento, que está ubicado en la entrada norte de la ciudad y la cual también, está al frente de la licorería B y B, del señor Vicente Figara. ¡Sorpresivamente! se detuvo un vehículo con varias personas a bordo, saludaron cordialmente y solicitan que ¡Por favor! les indiquen la vía que conduce a Pariaguán. El “Gato” La Rosa, diligentemente los atendió y les señaló el desvió y la carretera que los llevaría derechito a la tierra soñada. Reynaldo Armas, dixit. El conductor del vehículo, hace otra pregunta ¿Y cuanto falta para llegar hasta Pariaguán? “El Gato” La Rosa, con su proverbial buen humor le responde. Amigo creo que una botella de whisky. El hombre sorprendido le aclara. No, no, no señor, no me entendió ¿Cuánto tiempo falta para llegar a Pariaguán? porque después seguimos a Mapire ¡Ay amigo!, vuelve a responder “El Gato” La Rosa” yo me echo una botella de whisky de aquí a Pariaguán y de Pariaguán a Mapire, hay que comprar dos de ida y dos para regresar, porque eso queda ¡Más lejos que el carajo! Ok señor, no se preocupe, yo cargo una caja, le respondió, blandeo una botella de whisky y arrancó. Eran tiempos de bonanza económica, pacíficos, de gente sencilla y tolerante y, esas salidas jocosas, eran aceptadas, celebradas y no pasaban a mayores. Hoy, esos juegos pueden costar mínimo unos 15 balazos, “Pa’ que sea serio”, diría un malandro. En todo caso, el grupo de amigo se sintió satisfecho de haber cumplido con indicarles a los viajeros el camino correcto. ¡Una pelusa! Dijo el Cronista Oficial, don Gustavo Perdomo, que también estaba presente, disfrutó el gracioso episodio y exclamó. ¡Gato al fin! por cómico, de vainita, no se metió en tremendo paquete. Los personajes que mencionamos en este destello, unos vivos y otros lamentablemente desaparecidos físicamente, todos grandes amigos, fueron y son hombres emprendedores, útiles y luchadores sociales, que cada uno en su respectiva disciplina, actividad profesional y productiva, contribuyeron y contribuyen con el crecimiento, consolidación, desarrollo y prosperidad de esta comunidad, además fueron y son gente buena, alegre y creo merecen, que cuando nuestros eximios historiadores, cronistas e investigadores del prolijo pasado de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir su verdadera y autentica historia, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. Hay que fortalecer la memoria colectiva. ¡Vale la pena!


Arnaldo "El Gato" La Rosa


Prof. José Antonio Arias Reyes

domingo, mayo 22, 2011

El Hotel del Orinoco

Evoluciones progresivas que crecen cada vez más, son la materia de la historia
Friedrich Leopold von Hardenberg “Novalis” (1772 – 1801)
Poeta alemán.


El año 1951, el italiano Leone Hermano, proveniente de un pueblo ubicado en la región de Abruzzos, provincia de Pescara, conocido como Penne, quien era albañil-constructor, llegó y se residenció en el incipiente pueblo de El Tigre. En la búsqueda de estabilidad económica, adquirió un amplio terreno, en lo que hoy se conoce como la zona del luchador, instaló una fábrica de bloques combinada con la venta de materiales conexos (cemento, arena, piedra, granza, etc.), luego en el espacio que daba a la avenida en proyecto – posteriormente la avenida España – inicio la construcción de una pequeña posada de 5 habitaciones, una vez que las concluyó, le colocó el nombre del río padre, el majestuoso Orinoco y las colocó al servicio de los viajeros que llegaban al pueblo y se les hacía muy difícil encontrar hospedaje. El lugar, pronto se convirtió, en el sitio dónde preferentemente llegaban y llegan la mayoría de los agentes viajantes, que pernoctan en la ciudad. Un poco de memoria contra el olvido.

En ese tiempo, logró venir al pueblo su paisano Pietro Di Zio, que provenía de la provincia de Montebello di Bertona, de la misma región de Abruzzo, el cual había llegado al país en el año 1949 y se había dedicado en Caracas y Táchira a la recolección de café. No olvidemos que nuestra economía por muchos años se sustento en la producción y exportación del café. Era un trabajo duro, arduo y de sol a sol, pero alcanzaba para el sustento de la familia y dejaba algún dividendo para el ahorro. Leone Hermano, que por esos días, había pegado un cuadro único con 6, estaba muy interesado en regresar a su tierra ya que, se había consolidado económicamente, producto de su trabajo y la ayudita del premio. Entonces, le ofreció en venta el terreno, la pequeña posada y los proyectos de ampliación a su paisano Pietro, quien los adquirió con los pocos ahorros que traía e inmediatamente procedió a ampliar, consolidar y convertir la posada en un hotel en toda la extensión de la palabra. En el año 1954, en el área dónde funcionó por muchos años, el famoso y concurrido Toddy Room, quedó levantado, edificado y formalmente inaugurado, El Hotel del Orinoco. Hay que fortalecer la memoria colectiva.

El Hotel del Orinoco fue el primero que se construyó y funcionó, en la avenida España, en el sector que luego se conoció y se conoce como “El Luchador”. Estas cómodas instalaciones, se convirtieron en el hospedaje por excelencia de los agentes viajantes, viajeros y vendedores foráneos, que pernoctaban y pernoctan en el pueblo. El Tigre, posee una ubicación privilegiada. Está en una encrucijada bien estratégica para los agentes viajantes que desde el centro del país vienen en representación de empresas nacionales y extranjeras fabricantes y representantes de productos de consumo masivo a laborar en la región de Guayana, Monagas, parte de Guarico y las zonas sur, centro y norte del estado Anzoátegui, dónde todo le queda relativamente cerca. Con el paso del tiempo, el desarrollo del pueblo y la creciente demanda, que no se detenía, fue campo propicio para la aparición de otros hoteles de las mismas características, como son los conocidos Arichuna, Tamanaco, Primero de Mayo, Caribe y Panamerican en la avenida 5, todos muy cercanos al punto de referencia por excelencia de la ciudad que es “El Luchador”. Hay que hurgar y tantear nuestro pasado para conocer la historia.

El señor Pietro Di Zio, al poco tiempo de tener funcionado el Hotel del Orinoco y estando debidamente instalado, trajo al pueblo a su distinguida esposa Antonieta Iannacci, con la cual tuvo 2 hijos. Roberto y Ana. Roberto se dedicó al hotel y Ana se graduó como educadora y ejerce la profesión en la zona norte del estado. Al desaparecer físicamente los padres, Roberto, asumió las riendas del hotel, lo ha ido mejorando, ampliando y modernizando, al extremo que hoy cuenta con amplias y cómodas habitaciones, todas con aire acondicionado, televisión por cable y para mayor comodidad de los clientes, un amplio estacionamiento para vehículos de paseo y carga. La excelente ubicación y las condiciones óptimas de sus instalaciones, le garantizan una nutrida, leal y consecuente clientela. Está preferencia se mantiene, desde la época cuando el hotel se inició y las tarifas eran de Bs. 3, en las habitaciones de la primera planta, Bs. 2 en la planta baja y las cuales sólo contaban con ventiladores. La evolución del hotel Orinoco, que tenía como primeros vecinos, al desaparecido bar con cancha de bolas criollas “El Atlántico”, un pozo petrolero con balancín que al ser cerrado por parte de la industria petrolera, el terreno, fue utilizado para la construcción del antiguo terminal de pasajeros y más tarde el bar, restaurante “El Luchador”, ha ido de la mano del crecimiento de la ciudad. Ahora la zona es una de las más concurridas, emblemáticas y referenciales de El Tigre. Es lo que ahora llamamos el centro. Hay que conocer la evolución histórica de la ciudad.

Roberto Di Zio, quien se crió, creció y formó trabajando en las instalaciones del Hotel del Orinoco y ahora está al frente de su administración, tiene 4 hijos. Rafael que es abogado, Ángela graduada en Odontología, Pedro que ya ingresó a la universidad y la liceísta Cristina, recuerda que aparte de los agentes viajantes y viajeros ocasionales, que son los clientes más frecuentes, también han recibido y hospedado al conocido y exitoso grupo musical “Los Corraleros de Majagual”, al cantautor Juan de los Santos Contreras, el popular, legendario, patrimonio histórico cultural de Venezuela y, archiconocido “Carrao de Palmarito”, al siempre bien recordado y amigo de la ciudad, José “Catire” Carpio y su inseparable compañera Teresita Vegas y como nota curiosa, nos recuerda Roberto que, en la época que cobró fuerza, en el ideario colectivo las propiedades afrodisíacas de las raíces de la planta conocida como “Babandí”, los viajeros que provenían de Guayana, las traían en grandes cantidades para comercializarlas y, al hotel llegaban cargados de ese producto natural y, hasta con unas botellas listas para el consumo, cuyo contenido era una mezcla de raíces de Babandí con brandy, las cuales vendían como pan caliente. Antes de la maravillosa pastillita azul, todas esas tradiciones populares que dogmatizaron esas invenciones, fantasías e ingeniosidades en el ideario popular, crearon las condiciones óptimas, para que muchos hombres con la bilirrubina baja, ensayara con esos menjurjes y otros, los más avispados, se metieran unas ganancias extras. Esos hechos, que forman parte de nuestras historias urbanas, ahora poco creíbles, en su momento, fueron una gran sensación y conmocionaron el mundo sexual del venezolano. Cada quien vive su momento y mejor no digo nombre. Hay que mencionar el pescado, no los pescadores…de Babandí.

El Hotel del Orinoco, al igual que los otros hoteles mencionados en estos destellos, junto al hotel Manzanares, de doña Petra Manzanares, el primero que funcionó en la ciudad, forman parte de nuestro patrimonio histórico y sus fundadores-propietarios, los cuales fueron hombres emprendedores, que siempre tuvieron confianza y mucha fe en el futuro de lo que fue, un incipiente pueblo minero, nacido al calor del oro negro, se convirtieron, sin proponérselo, en los héroes anónimos, que dieron vida con sus inversiones a la economía local y contribuyeron con el desarrollo, crecimiento y consolidación de lo que hoy, es una portentosa urbe, en plena evolución y crecimiento que se proyecta como una gran ciudad, a pesar de los malísimos gobiernos locales como el actual. La realidad presente y la historia están a la vista.

Con esta humilde reseña de los inicios del Hotel del Orinoco y que cierra el ciclo de los primeros hoteles ubicados en la avenida España, aspiramos contribuir con un granito de arena, para que cuando nuestros eximios historiadores, investigadores y cronistas, decidan escribir la verdadera y autentica historia de El Tigre, tengan en cuenta estos hoteles y los puedan incluir junto a los personajes que los hicieron posible, en el disco duro de nuestra memoria histórica.

Estas instalaciones de servicio, junto a los dueños-fundadores que fueron protagonistas silenciosos de este proceso evolutivo urbano, que crece cada día más y es una materia interesante y digna de estudio, deben tener un sitio relevante, en ese disco duro de nuestra historia local ¡Vale la pena!



domingo, mayo 15, 2011

Personajes de mi pueblo: José Vicente Lira Rondón

La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia
Benjamín Franklin (1706 – 1790)
Político, filósofo y científico estadounidense.


El 17 de diciembre de 1964, después de haber formado parte en El Tigre, de los equipo de fútbol de primera categoría, Casa Árabe, Juventud Católica, Casa España y la selección del pueblo, José Vicente Lira, que nació, el 12 de diciembre de 1944, en la calle Ribas e hijo del matrimonio de los fundadores de la ciudad, José María Lira Reyes y Margarita Rondón, aceptó una invitación para viajar a Valencia – estado Carabobo, a participar en un intercambio futbolístico. Ese juego, dónde demostró sus excelentes habilidades futbolísticas e indiscutibles condiciones físicas, para desempeñarse con éxito en el exigente deporte del balompié, marcó el inicio de la historia de un hijo de nuestra ciudad en Guacara y la cual se prolonga en el tiempo. Llegó, jugó, unos amigos lo entusiasmaron para que se quedara, aceptó, obtuvo un empleo, se instaló, se casó, formó su familia y, ahora, nos visita en las temporadas vacacionales. Nadie escapa a su destino.

El fútbol lo llevó a Guacara. El equipo de la empresa Papeles Venezolanos, C.A (PAVECA), a los 4 días de instalarse en Guacara, lo fichó. El 21 de diciembre de 1964, formaba parte de la selección y la nómina de trabajadores. Esas actividades, no le truncaron sus deseos de superación. Había hecho la primaria en la escuela Simón Rodríguez, aprobado el primer año en Liceo Pedro Briceño Méndez en El Tigre y, en Valencia, que queda muy cerca de Guacara, se inscribió por libre escolaridad en el liceo Pedro Gual, concluyó el bachillerato y en el año 1971, obtuvo el diploma como “Monitor Deportivo”, después de aprobar el curso, que a tal efecto otorgó, el Ministerio de Educación. Ese avance académico, le permitió separarse de PAVECA e incursionar en la docencia por espacio de 4 años, alternando como instructor deportivo en el liceo José Laurencio Silva de Tinaquillo, donde fue distinguido como padrino de la promoción de bachilleres-humanidades, que egresó en el año 1974 y, la escuela La Milagrosa de Guacara. Aunque enamorado de la docencia, los exiguos ingresos que percibía, lo hicieron abandonar y regresar a PAVECA. La educación, como el crimen, no paga.

José Vicente Lira, cuenta que el día que inauguraron el estadio “Alejandro “Patón” Carrasquel, ahora rebautizado por la revolución con el nombre del ex grandes ligas Enzo Hernández, la selección de El Tigre, de la cual formaba parte, le ganó a una selección integrada por jugadores de El Tigrito y San Tomé. Eran estrellas para ese tiempo Carlos Gutiérrez (Pata e’ loro) Vincenzo Ducato en la portería, Mario Bruno (Topolino), Miguel Logan, Fidel González, Roberto Carrillo, Luís La Roche Abreu, Dennis Jiménez (Pechito) José Oito Lira, Ángel Albert (Harris) y Nelson Bermúdez (Hueco flojo), entre otros. En el eje Valencia – Guacara, encontró a muchos futbolistas de El Tigre, que brillaban con luz propia, dónde destacaban Erasmo Jiménez que jugaba con la selección de la Universidad de Carabobo, Jonás Mota, Erasmo Jiménez, David Mota, George Mattsón, Elpidio Durán, Nelson Durán, los hermanos Tenías. En sus años como futbolista activo, José Vicente, formó parte de la selección juvenil (1965), de primera (1966) del estado Carabobo y del estado Aragua, en la de primera, en el año 1967. Una historia deportiva iniciada en El Tigre y concluida en los estados centrales. El deporte no conoce fronteras.

En el año 1965, José Vicente, conoció a la bella joven Josefina Coromoto Ulloa Salcedo, alquiló una vivienda al lado, siempre la galanteaba, pero la cuestión no pasaba de amagos fallidos. En el año 1967, la gente del barrio El Cumbe, con motivo de las fiestas patronales, la promovió como candidata al reinado de Guacara y ganó la corona. Entre los entusiastas fans, obviamente, estaba el vecino, que no le perdía pisada. La reina, alternaba sus estudios, como empleada de la lotería de Carabobo y un buen día, le exigieron, hacer un curso de mecanografía, con la promesa de un ascenso. Esta situación, la aprovechó José Vicente, para formalizar el noviazgo. Había hecho curso de mecanografía en el Instituto Anzoátegui, de la señora Jesusa Subero (La Chucha) y cuando estudiaba cuarto grado, su hermano Pedro Félix, le había regalado una máquina de escribir Underwood que había dejado en El Tigre. Vino, la recogió, la desempolvó, la embaló, se la llevó, compró papel, cinta y empezó a darle clase todo el día de manera gratuita a la aprendiz. Llanero que canta y toca alguna ventaja lleva. Los resultados no se hicieron esperar. En el año 1972, contrajeron nupcias. El que persevera vence.

En la actualidad, ambos están jubilados. José Vicente, quien también trabajó desde el 11 de noviembre de 1985 en la fábrica de neumáticos FIRESTONE, logró gracias a su carisma, simpatía, vocación de servicio y liderazgo, ser el Presidente del Club Social Deportivo de esa gran empresa trasnacional, fue el primero que provenía de las filas de los obreros. Rompió un tabú. Todos los anteriores Presidentes eran empleados de alta jerarquía. Una vez que se retiró, disfruta del descanso del guerrero y momentos gratos de esparcimiento, distracción y diversión con sus grandes amigos del eje Guacara-Valencia – Unos jubilados y otros activos – José Martínez, José “Nene” Hernández, Com. Pablo Elisio Guzmán, el periodista Nicomedes “Nico” Boada, Yovani González, Jesús Aníbal Chirinos, quien fue Presidente Nacional del Sindicato del Caucho y una reserva moral y ética del verdadero y autentico liderazgo sindical venezolano. Marcelo Ramos, el ex diputado Samuel Reyes, el empresario y actual presidente del prestigioso Club “Arevalo González” Pablo Rojas, el Dr. Carlos Marcano, Rodney Ribas, Héctor Bartolo Arias, Luís Raúl “El Negro” López, Luís Tomás Arias, Pedro Chirinos, el Cronista Oficial de Guacara Juan José Lugo Escalona, el Presidente del Ateneo Manuel “Charpa” González, Esteban Ribas, los abogados Raúl y Manuel Meléndez, Sergio “El Gordo” Perales, los exalcaldes Augusto Seijas y Elías Aldana el Dr. Oscar Gaviria, el empresario José Manuel Contreras y el ex grandes ligas Oswaldo Olivares, entre otros. Josefina, destacada educadora egresada de la UPEL como Licenciada en Educación especial, se desempeño 12 años en básica, 18 en preescolar y posteriormente hizo una maestría en Andragogía, la disciplina que se ocupa de la educación y el aprendizaje del adulto, además trabajó en paralelo muchos años en un liceo del parasistema, a los 35 años se jubiló y después de tener 4 hijos. Wilmer, Walfred, Wilfred y Marzul, está criando de nuevo, ya que, por ahora, tiene 2 lindos nietos. Hijos profesionales, realizados, un hermosísimo hogar, una linda, unida y cristiana familia, que vive en paz y armonía. Es la gran y única riqueza que poseen.

José Vicente Lira Rondón, es hijo de los fundadores de la ciudad José María Lira Reyes, nació en el Casco Viejo en el año 1944, exactamente en la histórica calle Ribas, cuando el pequeño poblado apenas llegaba hacia el sector sur, a la Casa New York – Pueblo Ajuro no existía – sus hermanos María, José María (Chaía) Pedro Félix (+), José Oito, Pedro María (El Chino), José Humberto (+) y Zulay, que fue reina de El Tigre, son de las primeras generación de tígrenses y sería interesante y justo, que cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autentica historia, los incluyeran en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



domingo, mayo 08, 2011

Personajes de mi pueblo: Juana Mago de Díaz

¿Con qué derecho negamos los modernos hechos que afirman los antiguos?"
Rubén Darío (1867 – 1916)
Poeta nicaragüense.


El entonces joven matrimonio conformado por Rosalino “Rosso” Mago Ron, oriundo del El Chaparro y Juana Escobar de Mago, nacida en Aragua de Barcelona, llegó a las riberas del Río Caris, cuando todavía, nadie imaginaba, que en la Mesa de Guanipa, al calor de la industria petrolera, surgiría un pueblo, que con el tiempo se llamaría El Tigre, nombre que adoptó, dada la circunstancia de que, cuentan los primeros pobladores, anualmente pasaba por esa zona un Tigre, que era avistado y temido por los lugareños de ese tiempo. Don Rosso Mago, adquirió media legua de terreno en las riberas del río Caris y estableció el fundo SIPUDIERES, también conocido como EL MANGO, porque en sus predios había grandes bosques de mango, los cuales producían para exportar y vender en los pueblos vecinos. Las cargas las acarreaban en carromatos arrastrados por bueyes y, tardaban hasta 3 días en la travesía. Para esa época, los más cercanos eran Cantaura, Aragua de Barcelona, Soledad y Ciudad Bolívar. Cuando pasaba don Rosso con sus cargas de mangos, la gente exclamaba; parafraseando al Dr. Ross con sus famosas píldoras, la carreta va cargada de píldoras Rosso. Uno no sabe si esa fruta tropical tiene propiedades curativas, lo que si podemos afirmar es que, un mango y un vaso de agua resuelven por buen rato. En tiempos de cosecha salvan la patria.

El matrimonio de “Rosso” y Juana, tuvo 4 hijos: Rosalía, Juana, Ramón y Roberto. Este cuarteto de niños, vivieron todo el tiempo en el fundo, dedicados siempre a las labores del campo, dónde predominaban como tarea la dedicación a la agricultura y la ganadería. Cuando les llegó la edad escolar, don Rosso, contrató los servicios del maestro José Encinales, asignándole la inmensa tarea no solo de enseñarles a leer, escribir y las operaciones matemáticas básicas, además le pidió ponerles orden, porque eran realengos y alzaos. Este educador tuvo muy poco tiempo en esa labores y lo sustituyó la maestra Amanda Medina, que a la postre contrajo Nupcias con el maestro Encinales. El matrimonio Encinales Medina, se asentó en el fundo, muy cerca de la “Casa Grande” de don Rosso Mago y ambos terminaron de enseñarles con sus propios libros. Juanita, que había nacido el 29 de agosto de 1917, actualmente es mayor que El Tigre, 16 años, cuando tenía 19 años, se casó con Luís Alberto Díaz Yumar, quien provenía de La victoria Estado Aragua y era hijo de españoles. Este joven, había llegado a la zona a trabajar como mecánico, en la incipiente industria petrolera, fue de paseo al fundo y al conocer a Juanita, recibieron el flechazo de cupido. Amor a primera vista, pues.

Una vez casada, Juanita Mago, fijó residencia en el campo petrolero “Mata Negra” ubicado en el estado Monagas. Un pequeño complejo habitacional, que fue construido por la empresa Gulf Standard, para alojar a sus trabajadores y familiares. Ese campo petrolero, fue el primero que construyeron las empresas trasnacionales, que llegaron a la zona para continuar la exploración, explotación y comercialización de los hidrocarburos. En lo que ahora es la ciudad de El Tigre, los cariseños que se instalaron alrededor del pozo OG-1, no se aventuraban a construir viviendas estables, porque habían visto que la localidad de “Mata Negra”, una vez que la compañía concluyó sus trabajos, fue abandonado e imaginaban que en la Mesa de Guanipa, pasaría algo similar. Recuerda Juanita, que la primera casa de bloque la construyó, el señor Jesús Subero, el cual formó parte de la gran legión de margariteños que llegó al pueblo que ya estaba en plena ebullición. Todos en busca de trabajo y se instalaron en lo que ahora se conoce como el Casco Viejo. En ese sector, habitaban en bahareques, los primeros pobladores que provenían de las riberas del río Caris. Hechos verdaderos que son irrefutables.

El señor Luís Alberto Díaz Yumar, concluyó su contrato con la industria petrolera y como conocía a los dueños de la empresa autobusera RC, logró empleo como mecánico de las unidades y Juanita tuvo que acompañarlo a vivir entre Valencia y Caracas, dónde desempeñaba su trabajo y una vez que abandono esa agitada vida, volvió a trabajar en la petrolera, les asignaron vivienda en San Tomé y al poco tiempo se mudaron a El Tigre, exactamente en la calle Ricaurte, en una casa que estaba muy cerca de la residencia del Dr. Rafael Pimentel, el primer abogado que se instaló en el pueblo. En su matrimonio Juanita Mago, tuvo 3 hijas. Gladys, la cual es profesora jubilada casada con su colega, el Ing. y Prof. Enrique Arape Crespo, quien antes, en su estadía en New York, como estudiante competía en matemática con Albert Einstein y además en su vida mundana integraba la banda de Elvis Presley, jugaba billar con el mafioso Lucky Luciano y había tenido largos y apasionados romances con Elizabeth Taylor, Claudia Cardinale y Raquel Welch. A todo renunció irrevocablemente al conocer a Gladicita. El amor de su vida. Noemí, que es profesora de Educación Artística, unida en matrimonio con el Gral. Dumas José Meza Meza y la Lic. en Trabajo Social, Sonia que contrajo nupcias con el Prof. Pedro Rosales Medrano. Estos dos últimos matrimonios, en lo que fue la finca SIPUDIERES o LOS MANGOS, tienen dos extraordinarios y lindos campamentos turísticos y vacacionales. Llano Alto y La Sabana. A 20 minutos de El Tigre. Visítelos, se convencerá, enamorará, encantará y volverá. Maravillas en pleno corazón del sector El Caris.

Juanita Mago, a pesar de su avanzada edad, posee una memoria prodigiosa y recuerda, que en la finca SIPUDIERES o EL MANGO, por benevolencia de don Rosso Mago, tenían sus casas y pequeños conucos 15 familias. José Vicente Encinales, Juana Guarisma, Salomé Pérez, Patricio Guevara, Francisco “Pancho” Melchor, devoto de la Cruz de Mayo y, a la cual construyó una capilla, para que espantara los muertos que según su imaginación salían por esos lugares, Eufemia “La Loca” Ojeda, María Mago, hermana de don Rosso, Ana Antonia Millán, Juan Ramón Ortiz y Javier Maestre que poseían sendos trapiches, Eulogio López, Juan Pablo Acevedo, Rafael Ron, Susana Ojeda y Jorge Solórzano. Todos emigraron para el embrionario pueblo de El Tigre y forman parte de la legión de fundadores. Francisco “Pancho” Melchor, dejó una huella indeleble. La capilla del callejón Cruz Verde. No había luz eléctrica en el incipiente pueblo y había que alejar a los aparecidos, espantos y espíritus malignos. Eso formaba parte del imaginario popular antes de llegar la luz eléctrica. Hoy, no hay que tenerle miedo a los muertos, los vivos son los peligrosos.

Don Rosso Mago fue un próspero hacendado. La agricultura y la ganadería fueron sus fuertes y llego a poseer 4 fincas. La originaria “SIPUDIERES o LOS MANGOS”, luego adquirió “Los Cocos”, la cual administró hasta su muerte el hijo, Roberto Mago, La Pomarrosa, en el municipio Independencia y ubicado estratégicamente a orillas del Orinoco, dónde se asentó, su otro vástago Ramón Mago y “Gran Poder”, que luego vendió al señor Modesto García el dueño de la casa Clemenceau y, la cual fue adquirida por el Médico Veterinario Gustavo Barrios, hijo de don Mauro Barrios, quien la posee hasta la fecha. El paso del tiempo, la modernidad y sus nuevos dueños han hecho que esas fincas experimenten una metamorfosis total, pero allí están y la huella de don Rosso Mago permanece intacta. Fue el emprendedor, el que las consolidó y dejó como herencia para sus descendientes y la historia. Un insigne trabajador.

Cuenta Juanita Mago, que en los tiempos de la Pila de Agua, ubicada en la calle Ribas, al frente de los Piñeros, la compañía construyó, con láminas de zinc, unos baños públicos y las muchachas de la época, tenían que ducharse vestidas, porque los mozalbetes, las fisgoneaban por huecos que estratégicamente perforaban en las láminas. También había un señor llamado “El loquito”, el cual vendía agua de manera sui generis. Llenaba un tambor y lo rodaba por las pocas polvorientas calles y para llamar la atención voceaba: “Agua, agua, agua para la cara y el cachete” igualmente, nos recuerda que, una de las pocas casas con techo de zinc, pertenecía al polifacético señor Ruperto “Rupertico” Calatrava Romero, casado con la señora Ana Manuela Lourdes “Lula” Arreaza Gimón, quien tenía una bodega, vendía medicinas, poseía un horno para hacer pan y fue el primer alguacil del pueblo. Este personaje andaba siempre a caballo, armado de una lanza y una guarura (Especie de caracol) que hacia sonar para anunciar su llegada. Los tiempos iniciales de la ciudad, tiene sus menudas e interesantes anécdotas. Tiempos bucólicos que no volverán.

Hay una deuda histórica con un personaje, que fue el líder del movimiento, para que el pequeño poblado de El Tigre, fuese elevado a la categoría de municipio del Distrito Freites y, es con el señor Antonio Felipe González. El hombre, cuenta Juanita Mago, trabajo intensamente hasta lograr su cometido. No neguemos con historias modernas lo que afirman los antiguos. Están vivitos y coleando, para dejar constancia de los indiscutibles y legítimos hechos que dieron nacimiento a esta pequeña urbe. En ese sentido, aspiramos que los eximios cronistas, historiadores e investigadores del rico pasado de esta ciudad, la cual nació al calor del oro negro el 23 de febrero de 1933, puedan hacer justicia, cuando decidan escribir su verdadera y autentica historia, tomando en cuenta estos personajes que fueron, son y serán protagonistas de nuestro devenir histórico y merecen ser incluidos en el disco duro de la memoria histórica de El Tigre. ¡Vale la pena!

Con este destellos, dedicado a Juanita Mago, aprovechamos, para rendirles un justo homenaje a todas las madres fundadoras de la ciudad y las subsiguientes generaciones de mujeres, que han hecho posible, con el fruto de su vientre bendito el crecimiento poblacional de nuestra querida ciudad. Para todas ¡Mil felicidades!


sábado, abril 30, 2011

El callejón Cruz Verde

Tus creencias no están hechas de realidades sino más
bien es tu realidad la que está hecha de creencias
Richard Bandler (1950 - )
Coinventor de la programación Neurolingüística.


Estamos en el inicio del mes de la Cruz de Mayo. Esa tradicional festividad fue traída a esta parte del continente americano, por los sacerdotes y conquistadores españoles, quienes conmemoraban el 3 de mayo, el hallazgo en el año 324, por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino, de la cruz donde murió Cristo. Otros aseguran que esta celebración, nació por la costumbre de los pobladores de este continente, los cuales, realizaban rituales para celebrar la llegada de la primavera. En El Tigre, la trajo de El Caris el señor Francisco “Pancho” Melchor, uno de los primeros pobladores y verdaderos fundadores de la ciudad. En el callejón Cruz Verde, está la esfinge de la Cruz de Mayo, como testigo silencioso de esta verdad histórica. Es una huella indeleble que dejó un cariseño fundador.

La Cruz de Mayo, es un ícono para rendir a la naturaleza, un homenaje por ser mayo, el mes que da inicio a la primavera. La que quedó para la posteridad en El Tigre, fue pintada de verde por el señor Francisco “Pancho” Melchor cuya devoción por la Cruz de Mayo, lo llevó a traerla del fundo SIPUDIERES o LOS MANGOS, ubicado en las riberas del río Caris, dónde vivía y le construyó un altar, para que alejara los espantos, aparecidos, fantasmas y espantajos, que antes de llegar la luz eléctrica, eran leyendas muy arraigadas en el imaginario popular. Testigo de excepción de esa realidad es Juanita Mago, la cual es mayor que la ciudad 16 años e hija de don “Rosso” Mago, propietario de la finca en referencia. Eran realidades hechas de creencias.

El Callejón Cruz Verde, está ubicado exactamente, entre las calles Caracas y Lara, en pleno corazón del Casco Viejo de El Tigre. El señor Francisco “Pancho” Melchor, la colocó en ese lugar, porque entre los bahareques, que fueron las primeras viviendas del pueblo, tampoco existía luz eléctrica y había que espantar, con ese escudo protector, las ánimas en pena las cuales salían, explicaban los primeros pobladores, a medida que avanzaba la oscuridad de la noche y la madrugada. Los tiempos cambian. Antes le tenían miedo a los muertos, ahora hay que tener pavor a los vivos, que se aprovechan de la falta de alumbrado público, para cometer fechorías y atracar a los ingenuos que se aventuran a salir a la calle cuando cae el sol. La gente honesta y trabajadora presa en sus casas y los delincuentes dueños de la calle. Estos vivos no los espanta La Cruz, los tiene que aplacar el gobierno aplicando políticas públicas contra la inseguridad. Creer en otra solución es ingenuidad.

Las festividades en honor a la Cruz, se inician a finales del mes de abril, cuando los devotos comienzan los preparativos para vestir y adornar La Cruz con cintas y papeles de variados colores. Esta no simboliza el sufrimiento del martirio de Jesús. Al contrario, invita a los creyentes a la comunicación, a la reunión, al canto y a la música y el altar dónde está colocada La Cruz, acompañada de la Virgen del Valle, se transforma en espacio para elevar peticiones y plegarias en el mes de las flores, de la Virgen y el inicio de las lluvias, propiciadoras de la fertilidad de la tierra. En el velorio de la Cruz de Mayo, el canto de galerón y los llamados cachos (piezas fraccionadas), se hacen presentes para deleitar, entusiasmar y alegrar las jornadas. Es una tradición popular que se niega a morir. ¡Viva! La Cruz de Mayo.

A las nuevas y presentes generaciones, dedicamos este destello, con la firme intención de responder, las interrogantes que surgen de ese curioso hecho histórico que va ligado a la fundación de la ciudad. ¡Claro! La Cruz e el callejón, llama la atención de propios y extraños y les hace preguntarse ¿Quién colocó esa cruz? ¿Quién la trajo? ¿De dónde la trajeron? ¿Por qué la colocaron allí? ¿Cuál fue la intención? Los vecinos del callejón Cruz Verde, que por generaciones mantienen en buen estado físico La Cruz y la tradicional celebración todos años, pueden dar fe que esa cruz verde, llegó de El Caris, forma parte de nuestro patrimonio histórico y se quedará para la posteridad. Salvo que la ciudad vuelva a caer en manos de un atorrante destructor del patrimonio histórico local. Es un ícono de nuestro acervo histórico.

En ese sentido, esperamos además, contar con la benevolencia de nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del rico pasado histórico de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933 y cuyos primeros pobladores, sin lugar a ninguna dudas, llegaron de la riberas del río Caris, para que cuando decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica, al Callejón Cruz Verde, que forma parte de las curiosidades míticas, místicas y divinas, que nos legaron nuestros indiscutibles fundadores. ¡Vale la pena!


sábado, abril 23, 2011

Personajes de mi pueblo: Jesús Rafael “Caruta” Alcalá García

Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan
como huéspedes y se quedan como amos
Confucio (551-479 a.C.)
Filósofo y teórico social chino.


Aun cuando nació el 16 de septiembre del año 1959, en la capital del estado Anzoátegui, su padres Luís Enrique Alcalá, el popular y original “Caruta” y su señora Viviana García, ambos sucrenses, llegaron a El Tigre, cuando Jesús Rafael Alcalá García, carutica, que es el cuarto de los 8 hijos de ese ya extinto matrimonio, apenas tenía 1 mes de nacido. Es tigrense y sus estudios primarios los hizo en el Grupo Escolar “Estado Trujillo” y la secundaria en el entonces Instituto de Comercio “Alberto Carnevalí”. Este personaje, pasó 7 años en la liga Criollitos de Venezuela, bajo la tutela del Prof. Gonzalo “El Negro Dulcero” López”, que fue su instructor deportivo y manager en el equipo INOSITOS promocionado para ese entonces, por el ya desaparecido Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS). En esa liga se destacó como pitcher e infielder. Es el inició de una bella historia que tuvo un final horrible.

Esta prolija familia, que a su llegada al pueblo de El Tigre, se instaló en el callejón Los Rosales del Caco Viejo, ubicado entra las calles Carabobo y Ayacucho, llegó para quedarse. El jefe de la casa venía transferido por la CANTV desde Barcelona, tuvo el privilegio de tener en uno de sus hijos, el tercer joven tigrense que firmaba para jugar en el béisbol del norte. Jesús “Caruta” Alcalá, que en sus 7 años en la liga Criollitos de Venezuela, fue excepcionalmente destacado y había participado en 7 nacionales en diferentes categorías, desde el infantil hasta el junior, cuando con apenas 17 años firmó para Los Tigres de Aragua y en el norte para los Yankees de New York, por la módica suma de 3 mil dólares. Para ese momento una bologna, diría un italiano. Cristalizaba un sueño. Saltar al béisbol profesional.

Con Los Tigres de Aragua, estuvo en plan estelar durante 10 años. En Estados Unidos, en sus primeros 5 años, por su primoroso juego en la segunda base, su oportuno bateo inmediatamente, se convirtió en un prospecto de primera línea, la esperanza negra para los Yankees de New York y cuando ya estaba en pleno ascenso en las ligas menores y era estelar en doble A, llegó el horror. La fama, mujeres, discoteca y la “cocaiman”, como se refiere al perverso, nocivo y maléfico polvito blanco, lo degradaron. La organización de los Yankees de New York, le dio 2 años libres, tiempo suficiente para que se regenerara y regresará, le quedaban 2 años con Los Tigres de Aragua, los cuales cumplió y al término del contrato, por la persistencia en el mundanal, fue dejado libre. Fin de lo que, en el béisbol, pudo haber sido y no fue.

“Caruta” que en el presente, se desempeña, como cuidador de vehículos, en los alrededores del mercado municipal, toco fondo el mundo de las drogas, está viviendo, prácticamente como indigente, recuerda, no sin cierta nostalgia, que fue contemporáneo con glorias del deporte venezolano de la talla de Omar Vizquel, Andrés Galárraga, David Concepción, Antonio Armas, Oswaldo Olivares, con lo cuales jugó, hizo amistad y los mantiene en su corazón como ídolos sus indiscutibles. En sus tiempos de prospecto en los campos de los Yankees de New York, cuenta que estaba pasando un mal momento con el madero, un slump prolongado y un día llegó Carlos Tosta, el scout del la organización a observar un juego y en el primer turno sacudió un Grand Slam y al concluir el partido, éste se le acercó, le dio una palmadita en el hombro y le dijo “Estás regresando” Una vez que entró en el mundo de la “cocaiman”, más nunca pudo regresar al béisbol. Es la triste historia de un pasado alegre, un presente gris y si no tiene ayuda profesional por parte de las autoridades competentes, un futuro negro. Nunca es tarde para intentarlo.

En sus tiempos de gloria se casó y posee dos hijos y un nieto. Hoy, metido en el mundanal, viviendo en precarias condiciones y entregado al vicio, mientras habla de sus aspiraciones futuras, un amigo a manera de chanza le dice “No es el agua ni es el coco/ es la piedra que lo tiene loco”, Alcalá se ríe y continúa diciendo, que si alguna institución lo asiste, atiende y logra recuperarse, se convertiría en un técnico y pondría al servicio de las nuevas generaciones, sus amplios y especializados conocimientos del deporte de las cuatro esquinas. No hay dudas, que la pelota es redonda y viene en caja cuadrada. No hay sorpresas, cualquier cosa puede suceder Caruta le ocurrió la peor. Sucumbió, no tuvo fuerza de voluntad y terminó su linda, promisoria y bien remunerada carrera beisbolística, nefasta, funesta y fatídicamente. Es un ejemplo a NO seguir por los niños y jóvenes.

Los vecinos de la ciudad cuando lleguen al mercado y Jesús “Caruta” Alcalá se les acerque a brindar sus servicios como parquaedor y cuidador, tengan la seguridad que no es agresivo, pero si hay que tener presente, que fue una de las glorias deportivas nacionales, oriundas del municipio Simón Rodríguez y, la cual una vez que dejó que el vicio, lo acompañara como pasajero de vida, se le quedó en su humilde existencia como huésped y, hoy es su dueño. Es para reflexionar y recordarle, a algún niño o joven que lo vea con curiosidad, aquella sabia conseja popular. Hay que evitar las drogas a todo trance, para no verse en ese espejo. Mente y cuerpo sano. Esa es la nota.

“Caruta” Alcalá, tuvo su momentos de gloria y cuando llegaba a la ciudad, después de cumplir sus temporadas en las sucursales de los Yankees de New York, y luego de cubrir el campeonato local con Los Tigres de Aragua, lo asediaban, se los diputaban y buscaban muchos “orgullosos amigos” para salir a celebrar, exhibirse junto a él y hasta fotografiarse, hoy vive el peor slump de su vida, ahora vive la soledad del abismo. Es obvio decir, que en este trágico momento que atraviesa, es cuando necesita de esos “orgullosos amigos”, de la atención del estado y de la sociedad en general para “estar regresando” como le dijo una vez el scout Carlos Tosta. Es cuestión de intentarlos. En la vida todo es posible. Dios quiera que así sea. Lo merece.

Este humilde personaje, fue una gloria del deporte nacional y orgullo deportivo tígrense, a pesar de todas las vicisitudes, el mal momento que atraviesa, no hay un ápice de dudas, forma parte de nuestra historia local y lo traemos a estos destellos con la irme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro el 23 de febrero de 1933, lo puedan incluir en el disco duro de la memoria histórica de la ciudad. Nunca olvidemos. Hay que ser consecuente en la buenas y en las malas ¡Vale la pena!



domingo, abril 17, 2011

Personajes de mi pueblo: Indigentes

Quien busque la injusticia no necesitará lámpara
Georg Christoph Lichtenberg (1742 –1799)
Escritor y científico alemán.


Cuando el entonces presidente de Estado Unidos, Franklin Delano Roosevelt, recibió con una gran parafernalia al primer dictador Somoza, al que le decían General, Tacho para sus amigos, unos periodistas le reclamaron porque recibía con tantos honores a un hijo de puta. El Presidente Roosevelt aprovechó la respuesta para definir la política estadounidense bipartista “sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” definición precisa y cínica que constituye una constante del comportamiento de los gobiernos de Estados Unidos frente a Latinoamérica y otras regiones del mundo. Otros cuentan, que en la oportunidad que el Gral. Vincenzo Pérez Soto, uno de lo hombres más cercanos a Juan Vicente Gómez y Presidente del estado Zulia, tomó la decisión en aquel tiempo, de mandar a recoger todos los indigentes, mal vivientes y vagos de la ciudad, los embarcó en una gabarra y la dejó hundir en el medio del lago. Fue la forma criminal que encontró para limpiar la ciudad. Más cerca aquí en El Tigre, un alcalde que se creyó dueño de la vida y destino de los vecinos, en un acto irracional e inhumano los recogió, los montó en un autobús y, los dejó bien lejos en la carretera que conduce a Aguasay. Hay quienes aseguran, todavía hay algunos desaparecidos y, lo más grave, no hay ninguna autoridad, que investigue semejante crimen de lesa humanidad. En los tres casos, la solidaridad, la sensibilidad y el respeto a los derechos humanos fueron, enviados al cesto de la basura. El fin justifica los medios, Maquiavelo dixit.

Hago referencia es estos horripilantes hechos, porque en estos tiempos de una revolución que se autoproclama socialista, humanista y cristiana, pareciera que la solidaridad, la sensibilidad y el humanismo están ausentes. A nuestros indigentes, no hunden en lagos, no los extrañan, pero los dejan a la buena de Dios. No hay políticas sociales dirigidas a rescatar, atender y prestar asistencia profesional a tantos hermanos menesterosos que se mueven y muestran por nuestras calles. Ellos, parafraseando a Roosevelt, “son indigentes, pero son nuestros indigentes” y los gobiernos a todos los niveles y la sociedad toda, deben sensibilizarse con estos casos y adelantar acciones que permitan sacarlos de las calles, brindarles albergues dignos y una atención profesional que les ayude reincorporarse a la sociedad y convertirse en hombres y mujeres útiles a la patria. No son locos, como muchos dicen al verlos y, menos son peligrosos, los que son peligrosos son los, que desde los gobiernos se hacen los locos para no asistirlos. Esta triste realidad hay que atenderla con prontitud, sensibilidad y mucho amor. Dinero a los gobiernos les sobra, pero les falta, una pequeña dosis de amor al prójimo. Un gesto dice más que mil palabras.

Con el respeto a la dignidad humana y buscando la solución y atención debida a estos casos, presentó en la gráfica un caso emblemático, evidente y que requiere la atención urgente de nuestros flamantes gobernantes revolucionarios. (Me dicen que lo llaman Minino) pero lo que si se puede decir es que hace sus necesidades a la vista de los transeúntes y prácticamente su escasa, desvencijada y vieja vestimenta lo deja como lo trajo Dios al mundo. El bosque de comodidades en que viven los burócratas, pareciera no permitirles ver estos árboles. Hay que dignificar con urgencia a nuestros indigentes. Los que adelanten esta acción humanitaria, no hay un ápice de dudas, Dios y la patria os premiarán. En el mundo hay gente con sensibilidad. Amanecerá y veremos.

Hay que gente que pareciera molestarle, que desde estos destellos, destaquemos estos casos y resaltemos las personas de origen humilde, las cuales, aún cuando no tienen la resonancia de muchas nulidades engreídas, son también protagonistas y forman parte de la historia menuda de la ciudad. Esas molestias, no nos quitan el sueño ya que, no es menos cierto, que para adelantar este trabajo, hay que poseer mucha sensibilidad, entrega por las causas nobles, paciencia y por encima de todas las cosas, amor por el prójimo. Los grandes personajes, de la región, tienen sus propios panegiristas y esto nos permite aclarar que no somos cronistas oficiales, somos unos humildes ensayistas a mutu proprio. Nadie nos paga, hacemos este trabajo, sin cobrarle un céntimo a nadie y, nuestra recompensa es la satisfacción que sentimos de serle útil a nuestros semejantes. En esa dirección, también, buscamos en lo posible destacar la verdadera y autentica historia de la ciudad, que nos vio nacer, así como también sacar a la luz pública a muchos héroes anónimos y personajes que necesitan asistencia social, que por el sólo hecho de no poseer riquezas materiales o pertenecer a jet set, igualmente han contribuido, contribuyen y continuarán contribuyendo, desde sus sitios de trabajo, actividades que realizan o simple indigencia con el desarrollo, progreso y enriquecimiento de las historias urbanas de esta generosa urbe, la cual nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933. Es para disipar dudas.

Los que ahora se desviven buscando información de Lambio; María no tiene y pelo e’ culo, que hace pocos días apareció muerto, en esta oportunidad, tienen en el presente este caso similar y el cual con el paso del tiempo, se convertirá en personaje de nuestra historia menuda, la cual muchos recordarán con cariño, pero que en el presente, viven la injusticia de un sistema y una sociedad hipócrita, un estado rico que no atiende a sus indigentes y los cuales, están a la vista, todos los días en la calle y no se necesitan lámparas, lupas o brújulas para buscarlos, encontrarlos y atenderlos. Hoy traemos a estos destellos, con el debido respeto a la dignidad humana a “Minino”, También con la firme aspiración de que nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro extenso y prolijo pasado, puedan incluirlo en el disco duro de nuestra memoria histórica y, nuestras autoridades revolucionarias, le puedan prestar asistencia y auxiliarlos, para que puedan salir de ese estado penoso de indigencia. En esta semana santa, tiempo de reflexión, es importante que, reflexionemos sobre estos casos. ¡Vale la pena!