martes, diciembre 27, 2011

Personajes de mi pueblo: Anécdotas

Una vida sin fiestas es como un largo camino sin posadas
Demócrito (460 a.C.-370 a.C.)
Filósofo griego.

Cerca de las fiestas de carnaval, el amigo Pablo Rodríguez La Paz, el popular “Pablo Repuestos”, tomó la decisión de agarrarse unas vacaciones, para bajar los niveles de stress. El exceso de trabajo lo agobiaba y le urgía descansar. Hombre parrandero, cuando tiene unos días libres, regularmente opta, por echarse los tragos. Nada extraño. Empero, el hombre, agarró la vega para potrero. Todos los santos días pegaba. En lo que almorzaba, salía a la calle y se emparrandaba con los amigos. Un día si y otro también.

Los amigos, a los cuales llamaba para invitar a las farras Cipriano Barroso, Henry “Nenerina” Hernández, Ramón Barroso, Edgar Mata, Alirio “El Maracucho” Gutiérrez, el Prof. José Antonio Arias Reyes (+), Hildemaro Rojas, Luís “Culebra” Osorio (+), Florencio “Chencho” Bolívar, Manuel “El Indio” Rodríguez La Paz, Agustín Mierez, Alex Dorlemón (+), Ramón Sotillo, David González, Eli González, Balbino de armas, Lope Salazar, Alberto Perdomo, el poeta Aquiles Ojeda y Héctor “Culebra” Osorio (+), empezaron a notar, la irregular situación, pero nadie, por cautela, le decía nada. El grupo de amigos, preocupados por la inusitada conducta etílica que se instaló en “Pablo Repuestos” – ya no le aguantaban el tren – decidieron echarle el cuento, al Dr. José Horacio Guzmán Requena, quien como buen amigo y, con la autoridad moral que le reconocen todos en el entorno, lo buscó y al encontrarlo, “Pablo Repuestos”, eufórico, lo invitó a un buen escosés. No hay problemas, hermano, nos lo echamos, le dijo Horacio y, aprovecho para hablar algo importante, contigo. Había que romper el hielo.

Al promediar el tercer trago y, a medida que avanzaba la conversación, el Dr. Guzmán Requena, con la prudencia que lo caracteriza, muy circunspecto, le preguntó ¿Pablo tú tienes algún problema? a lo que este respondió un tanto sorprendido. No hermano ¿por qué? Es que los amigos me cuentan que tienes varios días bebiendo sin parar y eso es preocupante. Dime, insiste ¿Tienes algún problema? me cuentas y buscamos resolver, lo único que no tiene solución es la muerte. Dígame hermano que para eso son los amigos. No os preocupéis mi hermano, responde Pablo y suelta una carcajada. No tengo ningún problema, al contrario, estoy bebiendo seguido porque me tome unos días libres en el trabajo y puesto que tengo GANAS, SALUD y BILLETE para pagar, ¿Cuál es el problema? ¡Plop! Horacio cayó como Condorito, sonrió de buena gana, le dio un abrazo y continuaron la parranda. En todo caso, el gesto se agradece, pero ¿Que hombre de trabajo, con problemas, se pone a beber diariamente? Dígalo allí Pablito.


Hay que respetar la Constitución Nacional

Un lunes en la tarde, después de dormir la siesta, mi desaparecido y siempre bien recordado hermano, Miguel Antonio “El Negro” Salazar, se metió una pinta y cuando se disponía a abordar el vehículo, para salir a la calle, lo llamó su esposa Mirian Mercedes y, le interrogó un tanto intrigada ¿Bueno mi amor, dónde vas tú hoy lunes, con esa pinta? El “Negro” Salazar, con la proverbial franqueza, honestidad y seriedad, que lo acompaño hasta el último día de su vida, le respondió: voy a beber con el gerente del Banco Industrial, que está de cumpleaños y me invitó.

Mirian Mercedes sorprendida, ya que su distinguido esposo, era un hombre muy formal, puntual en el trabajo y muy poco afecto a la bebida, exclamó sorprendida ¡Y hoy lunes tú vas a beber! A lo que el “Negro” Salazar, con una pícara sonrisa dibujada en el rostro le comentó. Recuerda que yo soy cliente especial del banco y además un hombre muy respetuoso de la Constitución Nacional y le hizo esta capciosa pregunta ¿Acaso hay un artículo en la Constitución Nacional que prohíba beber los lunes? La esposa más sorprendida y confundida con la pregunta, le respondió: creo que no. Entonces no hay problemas, dijo el “Negro” Salazar. Chao y nos vemos más tarde. Los hijos del Matrimonio, Miguel Alexander, José María e Idalkis, que observaban la cordial conversación, echaron a reír y dijeron. Papá tiene razón. Hay que respetar la Constitución Nacional y no hay prohibición de ese tipo. Pa’ que vos veáis.

Hoy es día de los santos inocentes, ocasión propicia, para la chanza, el chiste y el cuento de buen gusto – aunque hay quienes lo prefieren de mal gusto – en todo caso, las anécdotas alegres que aquí contamos, son verídicas, verificables y las traemos, a final de año a estos destellos, porque una vida sin fiestas es como un jardín sin flores y, lo hacemos también, con la firme aspiración de que, cuando los eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro prolijo y rico pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de nuestra querida ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, las puedan incluir, junto a los personajes protagonistas de ellas, en el disco duro de nuestra memoria histórica. Todos hijos de El Tigre. ¡Vale la pena! ¡Feliz año nuevo!



Pablo Rodríguez La Paz

Miguel Antonio Salazar

Pablo Rodríguez La Paz

domingo, diciembre 18, 2011

El taladro etílico de Pueblo Ajuro (I)

Quien no ame el vino, las mujeres y las canciones, será un estúpido toda su vida
Martín Lutero (1483 – 1546)
Teólogo alemán que inicio la Reforma protestante.

El taladro etílico, que funciona en la calle 5 de Julio C/C Falcón de Pueblo Ajuro, se mantuvo en actividad durante todo el año. No hubo accidentes laborales, problemas obrero-patronales, el sindicato mantuvo la paz laboral. Nunca falló el suministro de insumos. El único implemento de trabajo es la mascota. Nada de guantes, protector, chíngalas y careta. La bombona que les lanzan, no cae al suelo, tampoco pasa y no hay peligro que perfore una mascota. Esas bichas que usan, son de material blindado. El transporte, para llegar al “Chivo”, no es problema, se trasladan en el carro de Fernando – un ratico a pie y otro caminando – El orden, unidad y confraternidad, en todas las guardias es permanente. El saludo a los transeúntes y conductores es elogioso. A todos tratan de doctor, licenciado e ingeniero. Esa carantoña lleva un mensaje prístino. Ablandarle el corazón para que se baje de la mula con una bombona de Guarico. Hay que suavizar el cabezazo y lograr los aportes con cariño y amabilidad. Más pierde el venado que quien lo tira.

En el año que culmina, la ausencia más notable y sentida, fue la de Argenis Omar Cairo Mendoza (Zamuro), que falleció hace un año exactamente. Era corazón y vida del Taladro Etílico, el único proveedor de alimentación y líder fundador. En este año han fallecido, de muerte natural Pedro Chirinos (Pedrote), José González (La Baba), Emilio Rojas (Bota la Tapa), Luís Ramírez (El Gato), Ángel Cedeño (Polo) y Carlos Julio. En el tiempo que duran las exequias de los fallecidos, todos asisten religiosamente, pero no detienen las actividades. Lo que da vida al “Chivo etílico” es la ingesta de cañandonga por bombonas. Esas conmemoraciones, no son para lamentaciones, al contrario, se convierten en grandes oportunidades, para acrecentar las acciones cañeras. No lloran, beben y cantan con más ganas. El muerto al hoyo.

En el transcurso del año, los han venido visitando, pastores evangélicos, misioneros de la iglesia católica y algunos miembros de la Comunidad Alcohólicos Anónimos. Todos llevan la sana intención, de hacerlos reflexionar, sacarlos del vicio y reinsertarlos en la sociedad. Ellos, siempre se justifican diciendo, que no le hacen mal a nadie, cuidan los vecinos, son trabajadores y prueba de ello, es que matan sus tigritos, resolviendo problemas a la comunidad, Empero, los predicadores insisten. Unos años atrás, lograron que Ángel Rafael García (El Flaco) y el jurisconsulto Arquímedes Evans Guatache (Quimito), se retiraran. Este último, por razones de relaciones laborales tiene que empinar el codo. No pasa la raya. Es ahora es un bebedor social o sea juega para los dos equipos. Llanero que canta y toca alguna ventaja lleva. Este año han pasado a retiro Bladimir Martínez (Bachi), Julio Evans Guatache (Julito), Jairo Mendoza (Plumaje), Yoel Mendoza (Pelúo), Darwin Montero (Balde), José Rodríguez (Chelo), Antonio Centeno (Toñito) y Cristian Daniel (El Gago). Estos ahora, gozan de mejor calidad de vida, semblante, poseen mayor propensión al trabajo y disfrutan mayores condiciones económicas. Antes los reales de la caña no los malgastaban en comida. Ahora los reales de la comida, vestido y medicina, no los malgastan en aguardiente. El orden de los factores, en este caso, sí alteró positivamente, el resultado final. Un paso atrás en la caña y, un buen impulso de sobriedad, para vivir mejor. Nunca es tarde para retomar el rumbo.

Tanto da el agua al cántaro, hasta que lo rompe. Jamás se puede dudar del poder de la palabra. Un miembro de la Comunidad Alcohólicos Anónimos, logró hacer reflexionar a los supervisores de 24 horas, Félix Belisario (Boca de Acure) y a Gustavo Arias (El Cataco). Estos, como buenos líderes democráticos, se comprometieron, incluir en la agenda de la asamblea de fin de año, el tema para su consideración. En la plenaria estaban presentes todos los vivientes, bebientes, dolientes y debientes: Pompilio Mendoza (Mi Chori), Argenis Brizuela (Semilla), Ángel Maestre (Papelillo), David Moreno (Billete), José Chetik (El Yulo), Cruz Manuel Sulbarán (Malcriado) Leonardo Romero (El Brujo), Ramón Fuenmayor (Moncho), Enrique Rojas (Bota), Santos Santaella (Pelo a Pelo), Félix Méndez (Macario), Ramón Freites (Mon), Francisco Morales (El Tigre), Jesús Guillen (Cabeza e’ gato), Jhonny Maestre (Puño e’ diente), Marcos Bohórquez (El Gocho), Jean Carlos (El Pájaro), Omar Yacumare (Zapatero), Miguel Tabata (El Macho), Luís Ojeda (Tabaquito), Ramón Guillen (Casita), Ramón Freites (Llorón), Armando Idrogo (Flaquito) y la secretaria María Solano (La Gata) y los nuevos miembros Antonio Cedeño (Toto), Luís Manuel Freites (Perico), Amado Rojas (Peinado), Pedro Arias (Canaguey), Pedro Salas (Cara e’ Pote) y el novato del año Oscar Jesús Cedeño (Pescao). En ese taladro no hay obreros tercerizados, todos están en nómina, por vía de excepción también estaban invitados los dos chanceros Arturo Salazar (Quebraíto) y José Antonio Lara (Currutaco). Quórum completo y reglamentario. Abierta la sesión, los supervisores hicieron la proposición de inscribirse en Alcohólicos Anónimos, no beber más y cerrar el taladro etílico. Ardió Troya.

La proposición, desató una acalorada discusión. Intervino, Ángel Rafael García, y se colocó como ejemplo. “Salí y mejoré mi calidad de vida, mi hermano Santos Rafael García (Panita), no ha tenido la fuerza de voluntad y vean que desmejora su salud, su relación con los amigos, no viste bien y anda siempre mamando”. Hay que reflexionar. Inmediatamente tomó la palabra el jurisconsulto Arquímedes Evans Guatache y, les solicitó, que siguieran sus pasos, no retirarse del todo. “Beber de vez en cuando y de cuando en vez”. Los asambleístas se veían la cara atónitos. Esto es inconcebible, murmuraban y los ánimos se caldeaban. Los supervisores pedían calma y cordura. Entonces hubo la intervención de David Moreno (Billete) que acabó, con argumentos convincentes, la discusión de un punto tan polémico, controvertido y álgido, que ponía en peligro la continuidad de la institución y la unidad de la masa laboral. Una complicación a la cual había que ponerle coto con urgencia. El río se salía del cauce.

“Billete” expuso en alta e inteligible voz “Aquí las decisiones se toman por consenso y creo que no podemos cometer la imprudencia de retirarnos en este importante, provechoso e histórico mes. Escuchen bien concañeros, todo el año hemos sido unos borrachos públicos y no podemos cometer la imprudencia de sumergirnos en el anonimato, justo por estos días de navidad y año nuevo, fecha en la cual, nadie distingue quien bebe más que quien. Hermanos supervisores, entendemos su buena intención, al incluir en la agenda el tema, pero lo considero improcedente a estas alturas del año, en tal sentido, propongo que esta materia tan delicada, la discutamos el año que viene, después de carnaval o semana santa” Hubo una gran ovación y la proposición salomónica del brillante y convincente orador, se consideró aprobado por aclamación. Que conste en acta secretaria y, a los concañeros, que siga la bebezón, dijeron alborozados los supervisores y cerraron la discusión. Al buen bebedor, en diciembre, bastante caña. Es pecado retirarse en temporada alta.

Este taladro etílico, es una realidad. Funciona debajo de una frondosa mata de mango, todos los santos días del año. Llueva, truene o relampaguee. No los detiene ni la muerte de un colega concañero. En esta fecha adornan el árbol (Ver foto adjunta) con las bombonas de Guarico, que van consumiendo en los primeros días de diciembre, le colocan los adornos, luces navideñas y la parranda, se amplifica, porque hasta un parrandón navideño, integran bajo la impecable dirección del internacional cuatrista Pompilio Mendoza (Mi Chori). Un súper equipo con hígado de hierro, sin real, pero con ganas. ¿Críticas? Les resbalan. No comen comiquitas. Estúpidos a los que no les gusta los tragos, las mujeres y las canciones. Mientras este el insumo principal (Bombonas de Guarico), no hay amargura y tampoco, les preocupa la inflación, la inseguridad, la devaluación de la moneda y mucho menos el movimiento bursátil. Eso lo dejan al liderazgo político, los economistas y, a los que se quieren amargar la vida con esas menudencias e intrascendencia. Gozan la vida sin compararla con la de otros. Viven y dejan vivir.

Estos personajes con sus virtudes (Las tienen) y defectos (también los tienen y bastante), que no le hacen daño a nadie, mas bien favores al que pueden o solicitan sus servicios, forman parte de nuestras historias urbanas y, los traemos a estos destellos, con el firme propósito de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro excelso pasado y rico presente, se decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!

Mañana 22, el pastor Mauro Guerra, en su empeño por acercarse a ellos, ofrecerles orientación y abrirles el camino del señor, les ofrecerá una cena navideña. Entiende que son duros de convencer, pero el que persevera vence. Están invitados. Nada de gorreros de etiqueta, hay que colaborar con la bombona de Guarico. Que siga la fiesta y ¡Feliz navidad!.

viernes, diciembre 09, 2011

Personajes de mi pueblo: Aníbal Rafael Ladera

Adopte el ritmo de la naturaleza; su secreto es la paciencia
Ralph Waldo Emerson (1803 – 1882)
Ensayista y poeta estadounidense.


Paisano de Jaime Lusinchi, Aníbal Rafael Ladera, nació en Clarines, otrora cuna adeca, el 12 de marzo de 1943. Los padres Francisco Quereigua y Belén Mercedes Ladera, que tuvieron 24 hijos, escogieron como padrino de una de las hembras, al ex Presidente, que la bautizó. Empero, aún cuando todos eran amigos de infancia, el origen humilde, los obligó a emigrar muy chicos. Mientras a Jaime la familia lo llevó a Caracas, nuestro personaje, fue traído a El Tigre, por su hermana Clérida, que había contraído nupcias con Efraín Zaragoza y, fijaban residencia, en la novena carrera sur. En este pueblo, estudio los primeros 3 años, en la escuela Ezequiel Bruzual, ubicada en la cuarta carrera norte y, concluyó la primaria, en el nocturno, que dictaban en la escuela estado Trujillo. Viajó a Barcelona y lo matricularon, en el Liceo Cajigal. No avanzó de primer año, ya que, la necesidad, lo obligó regresar a El Tigre, buscar y ponerse a trabajar muy niño, apenas tenía 12 años, cuando se inició como ayudante de mecánica en un taller que funcionaba, muy cerca de antigua sede de la Inspectoría del Tránsito, en la avenida Francisco de Miranda. Empezaba a echarle ganas a la vida.

Con 3 años de experiencia, volvió a Barcelona, para trabajar en un taller mecánico. Cuando cumplió los 18 años, fue a cumplir el Servicio Militar Obligatorio. 2 años en el batallón de la Marina Antonio José de Sucre de Carúpano, de dónde egresó, con el grado de Cabo Segundo. Una vez de baja, regresó a Barcelona, conoció al Comisario Jefe de la Digepol, Francisco “Pancho” Quereguán (El padre del que fue jefe de la DISIP en El Tigre), quien le dio oportunidad de ingresar al cuerpo. 6 meses duró esa experiencia, ya que, el Dr. Rafael Caldera, al asumir la primera magistratura, reestructuró el cuerpo, le cambió el nombre. Nació la DISIP y quedó cesante. Regresó a El Tigre y reinició sus labores como mecánico, especializándose en la línea de vehículos Renault y Fiat. El que ha sido marinero cuando ve el mar suspira. Abrieron un curso en San Tomé, para enrolarse en la Guardia Nacional y Aníbal que había estado en la milicia, se inscribió, lo aprobó y fue asignado a la Comandancia General de la Guardia Nacional en San Juan de Los Morros. 8 años prestó servicio en la GN, el sueldo era muy bajo, solicitó la baja y regresó a El Tigre, para trabajar de nuevo la mecánica. Vocación y necesidad, no van de la mano.

Entre los talleres del pueblo que desaparecieron Aníbal, trabajó muchos años en el que funcionó, en la Bomba Zulia, ubicada, exactamente, dónde hoy, están instaladas las oficinas de la entidad bancaria FONDOCOMUN. Luego se independizó y fundó, por su cuenta, un taller mecánico, en la calle Principal de Las Delicias, para luego mudarlo, para los locales, del señor Oswaldo Betancourt (+) mejor situados, en la avenida Rotaria, al lado de la Estación de Servicio San Onofre. Esos inmuebles, los heredó la Prof. Elba de Betancourt, quien por muchos años, fue Secretaria Femenina del Partido del Pueblo y, ahora está, disfrutando de su jubilación. En la actualidad, la encargada de velar por esas propiedades, es su hija, Yajaira Betancourt, que labora en el SSO. Aníbal, por cierto, cotizó muy pocos meses al SSO y, por esa razón, no puede optar a la pensión (Aún cuando el Presidente la ofrece en sus largas chácharas) por ello, a pesar de su edad, los quebrantos de salud, que le produce el acido úrico, tiene que echar llaves, para ganarse la vida y sobrevivirle a la dura situación que vive el país, producto de la escasez y el alto costo de la vida. En todo caso, nunca falta un cliente, que salve el día. A nadie le falta Dios.

El que se rodea de buenos vecinos, no necesita familia. Ellos son la mejor familia. Aníbal tiene 3 hijos, tiene tiempo que no los ve. Empero ese vacío, lo llenan sus vecinos, entre los cuales destacan, el señor Asdrúbal Vargas e hijos. Ellos son propietarios de una Tasca, con bodega anexa, muy cerca del taller – Al lado de la muy visitada y concurrida venta de repuestos “La Catira” – En esos negocios, goza de muy buena acogida, le extienden una línea de crédito y, como también, posee excelentes destrezas en el arte culinario, cuando prepara el almuerzo en su taller, nunca deja por fuera a sus amigos. Asdrúbal y sus hijos, Julio y Chicho (La comida, por lo visto, es de calidad, deliciosa y sustanciosa, porque los 3 están gordos y esponjosos). Con mucho cariño, Aníbal, religiosamente, les aparta y lleva, sus suculentas raciones. Amor con amor se paga. Ellos son vecinos, se entienden y comprenden.

Aníbal Rafael Ladera, un hombre paciente, que vive al ritmo de la naturaleza, con su experiencia y habilidades como mecánico, es uno de esos héroes anónimos, de los que tanto abundan en la ciudad y, los cuales con su trabajo, contribuyeron y contribuyen, con el desarrollo integral de la ciudad. Es de los que sacan de un aprieto a muchos vecinos y viajeros. No posee un gran y sofisticado taller, pero trabaja la mecánica en general y matando sus tigritos, le resuelve una urgencia a más de un infartado, porque el automóvil no le funciona, sobre todo, los fines de semana. Los viajeros, que requieren de sus servicios, para poner a tono sus unidades y poder llegar a sus destinos, tienen en Aníbal, un aliado. Una tablita de salvación, pues

Ese trabajo secundario, útil e indispensable, no tiene desperdicio, por eso, consideramos interesante, traer a estos destellos, a un digno representante de esa dura actividad y mencionar, alguno de sus amigos, con la firme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!


viernes, diciembre 02, 2011

La polla de caballos

El azar es casi siempre favorable al hombre prudente
Joseph Joubert (1754 – 1824)
Escritor y crítico francés.


La memoria colectiva es frágil, pero latente. Disfrutamos de un archivo riquísimo en el subconsciente. Está en cada uno de los personajes, que integran la comunidad. En ese sentido, podemos afirmar, que la historia de un pueblo es la sumatoria de las historias individuales. Más de 200 mil historias, tiene la ciudad de El Tigre. Arturo Brito, que vivió, conoció, trabajo y formó parte del equipo, que hizo posible que por muchos años existiera en la ciudad, un juego muy popular, cuenta con propiedad, una de esas tantas historias urbanas, que constituyen la memoria colectiva. Es la referida a la Polla de Caballos. Un sistema de apuestas, que fue fundado por Pablo “Pablito” Rivas, en la gráfica de flux, (+) en sociedad con el popular José Isabel “Chabelo” Arismendi y, en cuyo tiempo de funcionamiento, ostentó el cargo de administrador y mano de derecha, del que a los pocos meses, asumió la responsabilidad única del negocio. El siempre bien recordado y solidario “Pablito”. El hombre de la polla.

En esos años era partido de gobierno AD y José Isabel “Chabelo” Arismendi, fue nombrado Secretario de la Prefectura. Cargo incompatible con los juegos ilícitos. Entonces fue llamado a rendibú, por el entonces jefe del partido del pueblo en El Tigre, el Prof. Augusto Enrique Tenorio Meza, quien previamente había sido advertido por el gobernador Pedro Tabata Guzmán de esa incongruente conducta de un funcionario público. No podía asar 2 conejos. La Polla o la Prefectura, le condicionó el jefe político. “Chabelo, ni corto ni perezoso, optó por el cargo de gobierno, con la suerte de que, Emerson Camero, quien era el Prefecto titular, por razones de salud, solicitó permiso indefinido y “Chabelo” terminó el período como Prefecto (e). Esa es otra historia, que dicen tiene muchas aristas e influjos esotéricos. Lo cierto del caso es que concluido el mandato, Camero, gracias a Dios, recupero su plena salud. A buenos entendedores pocas palabras.

La Polla de Caballos fue fundada en el año 1973, a un costo de Bs. 20. En esa primera etapa la jugada contemplaba, las 12 pruebas, de cada tarde de carreras, que para ese entonces, eran sábado y domingo y sólo había en el Hipódromo Nacional La Rinconada. En cada carrera el apostador escogía y anotaba un caballo e iba acumulando puntos, partiendo de la siguiente regla. Primer lugar 5 puntos. Segundo puesto 3 puntos y tercer lugar 1 punto. Al final de la jornada, todos sabían quien o quienes habían sido los felices ganadores. Empero, había que esperar que Ramón Mayorga, encargado de los escrutinios, diera el veredicto oficial y entonces, “Pablito” procedía a pagar los premios. Nunca hubo controversias. Eran reglas y cuentas claras. El primer ganador de la Polla de Caballos y, por suerte, premio único, fue el Prof. Saturnino “Lulo” Franco, que cobró la jugosa cantidad de Bs. 260.000. Una fortuna para la época. Hay quienes afirman que el Profesor Franco, hombre prudente a la hora de jugar, todavía vive de los intereses de ese premio. No es mano suelta, el azar lo favorece y cuida lo que tiene. Duro de matar y bien difícil de dejarse obnubilar con los dateros espontáneos. A la hora de meterle a un caballo, no come fintas. Es un hípico consumado.

En el año 1976, la jugada creció. La Polla de Caballos, adquirió un gran prestigio y traspasó los límites del municipio. Venían apostadores de Ciudad Bolívar, Cantaura, Aragua de Barcelona, Pariaguán, Anaco y la zona norte del estado Anzoátegui. Ante ese gran auge, Pablo Rivas, tomó la decisión de aumentar el costo de la apuesta a Bs. 30 y redujo el número de pruebas a considerar en las apuestas. Incluyó solo las 6 carreras válidas para el 5 y 6. Eso le permitía al receptor, Valentín Rivas y al verificador Prof. Bernardo González, recibir pollas hasta más tarde e incluso le daban oportunidad a Daniel “El Negro” Logan, que recolectaba apuestas, cobrando una comisión, en varios puntos de la ciudad, llegar a tiempo e incluirlas en la jugada oficial. Arturo Brito, que cobraba Bs. 2 por cada polla, recuerda que algunos de los apostadores más notables eran Otto Padrón Guevara, Augusto Enrique Tenorio Meza, Emerson Camero, Ramón Carrasco Mata, Román José Lunar, Asdrúbal Mendoza, Héctor Vásquez, Francisco “Chico” Moreno, Luís “Buzo” Noriega, Esmelín Sarabia, Omar Rojas, Braulio Rafael Martínez Salgado y muchos otros, que para la época estaban de moda en el jet set del mundo político. El autor de estos destellos, muchas veces, sin puntería, tiró la parada en ese popular juego. Hay que probar la suerte, de vez en cuando y de cuando en vez. Más pierde el venado que quien le dispara.

En los inicios del popular sistema de apuestas, “Pablito” Rivas, alquilaba multígrafos y tenía 2 tipiadores, hermana Marcelina Rivas y el primo Dalmiro Rivas, luego adquirió 2 equipos y los colocó en una casa de su propiedad ubicada en La Charneca (Av. Alberto Carnevali C/C callejón Martineau) y contrató más tipiadoras. Entraron en ese rol Mélida Rojas, María, Rosa, Leonarda (Arturito no recuerda sus apellidos) y Aída Franco, entre otras. También, recuerda Arturo “Arturito” Brito, en la otra gráfica, que en principio, del monto de las apuestas, la casa, se quedaba con el 15%, pero como surgieron socios externos, políticos y uniformados (azules y verdes) todos cobraban prote y había que cancelar religiosamente, para mantener la seguridad y un cordón sanitario contra los allanamientos, en el año 1985, la puesta aumento hasta Bs. 50 y el porcentaje de la casa subió, con el consentimiento de los apostadores, al 35%. En todo caso, el 65% a repartir, en los premios que se repartían, eran bien atractivos. El 55% para los primeros y el 10% para los que llegaran de segundos. Regularmente había 1 ganador, pero no era sorpresa que empataran en el primero 2, 3, 4 y hasta 5. En una oportunidad, se presentó un mercado libre y hubo 36 punteros. Cobraron misceláneos. Los más ganadores de la Polla de Caballos, fueron Aquiles Zerpa, el eterno buhonero ambulante, que hoy esta ubicado frente a la farmacia Multiahorro, en la calle Sucre y Pablo “Pablote” Sapienza, el hombre de los camiones de hortalizas. En el 1990, las cosas empezaron a marchar mal y “Pablito” liquido el juego. La presión de los socios externos, cada día crecían y la exigencia de aportes aumentaba. La carga era insoportable y las ganancias, que dejaba a los que trabajaban, eran responsables y se exponían, 2 veces lo atracaron y tuvo que cancelar los premios de su propio peculio, eran exiguas. Cigarrón atora.

En el año 2001, ante la insistencia de muchos apostadores y aficionados a la hípica, “Pablito” volvió por sus fueros y abrió de nuevo el juego. No le fue bien y al mes cerró. Ese popular sistema de apuestas está en el ambiente y José Isabel “Chabelo” Arismendi, que ya tiene 13 años en la oposición y la troja se le pone cada días más alta, anda buscando socios, para reabrirla. Está tirando una tablita de salvación, para ver si mejoran sus finanzas personales, empero, los conocedores de la zona, del contexto político y los niveles de corrupción en los altos niveles oficiales, consideran, que las condiciones no son propicias, para meterse en esas honduras y menos como asociado de un personaje político opositor tan conocido. Es para trabajar para otros y vivir en una eterna zozobra y estado de crispación. “Chabelo” insiste. Uno no sabe si la pega. La peor diligencia es la que no se hace.

Este popular sistema de apuestas, los personajes y sitios que mencionamos en este destello, forman parte de nuestras historias urbanas. En ese sentido estamos seguros de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro egregio y prolijo pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los deben incluir, en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!


Pablo Rivas


Arturo Brito

sábado, noviembre 26, 2011

Personajes de mi pueblo: Aquiles Justino Ojeda Pinacel

El hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro, sea quien sea
Johann Wolfgang Von Goethe (1749 – 1832)
Poeta, novelista y dramaturgo alemán.


El poeta Aquiles Ojeda, es hijo del matrimonio que constituyeron, un emigrado procedente de Guasipati, Justino Ojeda y Ramona Pinacel, oriunda de Puerto Píritu, de los cuales se puede decir, sin temor a equívocos, son fundadores de San Tomé. Los padres, fueron habitantes primigenios, de ese campo petrolero. Llegaron a la calle 600 (En proyecto), que tenía, para entonces dos viviendas. La otra la habitaba Rafael Dobleterry, proveniente de Aragua de Barcelona. Nuestro personaje, nació el 01 de noviembre de 1943, en un trailer que servía de dispensario móvil para los trabajadores de la industria petrolera y sus familiares. Nos ilustra, e poeta recordando, que los primeros niños, que vinieron al mundo en ese campo petrolero, fueron Rosanna Rosales, la cual era o es, Comisario de la antigua PTJ, denominada ahora como CICPC y su hermano Héctor Ojeda. Los primeros santomesinos. Pa’ que vos veáis.

En la medida que el campo fue tomando forma, fundaron la escuela, cuyo primer director fue el maestro Rafael Umanés. El cuerpo de educadores estaba conformado por Rafael Rada, Ovidio González, el esposo de la también educadora, America Maradei, Amado Pierluissi y Gabriel Puerta, padre del legendario guerrillero que lleva su nombre. Aquiles, inició y culminó sus estudios de primaria en ese plantel. En ese tiempo la inspiración poética, innata en su persona, empezó a aflorar, hubo un concurso de poesía, cuando estudiaba cuarto grado, participó, ganó y como el premio le obsequiaron, una bolsa de caramelos, que llevó a casa. El papá, preguntó dónde las había obtenido. El impúber, le respondió rebosante de alegría. “Lo gané con un poema en la escuela” incrédulo, el padre lo tomó por una mano y fue hasta la casa del maestro Amado Peirluissi, para constatar la veracidad del hecho. Era cierto. Primera alegría y ramalazo de dolor que le causa su afición por la poesía. Antes había que justificar muy bien lo que llevabas a casa. Hoy un muchacho lleva una moto y muchas mamás les preguntan ¿Dónde conseguiste esa no quedó una para tú hermano? ¡Que dolor e irresponsabilidad! Signos de degradación.

En ese tiempo en San Tomé, la muchachada, estaba integrada por Amauris García, el eximio poeta, compositor, músico, publicista, productor de TV y asesor político, José Enrique “Chelique” Sarabia Rodríguez, el campeón decatlonista, Héctor Thomas, Benigno Guilarte, el pintor internacional , Alirio Palacios, Susana Duijm, que había nacido en Aragua de Barcelona, hija de Abraham Duijm (Mis Venezuela 1955), inmigrante judío de Suriname y Carmen Zubillaga, natural de Aragua de Barcelona, Nilda Figuera, Victorina Gerber, Zoraida Faull, entre otros. La mayoría de ellos compartieron aulas, en Liceo Briceño Méndez, hasta tercer año, cuando Aquiles Ojeda, marchó a Caracas, para concluir su bachillerato, mención Humanidades, en el liceo Alcazar del Centro, Andrés Bello y Fermín Toro. El joven bachiller, se matriculó en la Universidad Católica y luego en la UCV, en la carrera de derecho. Abandonó Caracas, sus deseos de ser abogado y llegó a Valencia. En la Universidad de Carabobo, egresó en la primera promoción de Licenciados en Relaciones Industriales. En esa condición llegó a Caracas de nuevo, para trabajar en el Concejo Municipal, como asistente de personal. Bisoño y con la troja alta, le echó ganas un tiempo. Había que levantar para la arepa.

En poco tiempo, llegó al INCIBA, con el rango merecido. Jefe de Personal. En la época, que Mario Mauriello, ejerció la Presidencia del Hipódromo La Rinconada y el Dr. Otto Padrón, la Dirección General, el flamante Licenciado en Relaciones Industriales, coronó como Jefe de la División Técnica de Personal. Cumplida esa misión, pasó a ser el primer Jefe de Personal y organizador de recursos humanos, en el hospital Guatire – Guarenas. Estando en ese cargo, como decía el difunto y excelente periodista Pedro Marrero Hernández ¡Que vaina!, unos amigos le exacerbaron el espíritu aventurero, renunció y fue a parar a San Salvador de Paúl. En esa zona, se había desatado la bulla más grande de diamantes. No duro mucho la aventura, a los 2 meses, el papá, alarmado, dijo “Mi hijo no se muere en esa montaña” y lo fue a buscar. El poeta, se había casado con la señora Carmen Hernández, con la cual procreo sus únicos dos hijos. Aquiles David y la actual Prof. de la UGMA, Addis Dayana y se había separado de su esposa. El guayabo lo llevó a las minas.

El poeta Aquiles Ojeda, había ganado en el estado Anzoátegui y recibido del entonces gobernador, Rafael Antonio Fernández Padilla, el premio de poesía con su poema “Misteriosa”, una mención poesía en la UCV, con el poema “Soledad”, 2 menciones en España y una en Portugal y ya gozaba de la condición de políglota, habla alemán, francés, portugués y en español, con cuatro frías entre pecho y espalda, la pangola que juega garrote, vino a El Tigre. La familia ya había fijado residencia en esta ciudad y cómo era común para esos tiempos, la redacción de los diarios estaba llena de poetas y escritores, empezó a trabajar a destajos para el diario Antorcha, teniendo como maestros a Hilario Franco, don Juan Meza Vergara, luego en diario El Tiempo de Puerto La Cruz, a Jesús Alvarado y mas tarde en Caracas cuando laboró para El Mundo a Francisco “Panchón” Gutiérrez. En su larga trayectoria, en el mundo de los medios de comunicación social, ha sido columnista de Panorama, la revista “Imagen” que edita el CONAC, Antorcha y tenido diferentes columnas entre ellas “Sigue el tren” “Velas al viento” y últimamente la que publica en Mundo Oriental “La ciudad y su gente” que es vital y capital, para poder sustentar su vida social. Aún cuando cobra religiosamente la pensión de vejez, es diestro con la mascota, pero mocho, según “Moncho” Bejarano, para lanzar y le roban las bases con facilidad. En la Real Epidemia de la Lengua, lo llaman manito e’ caimán. Sus razones tendrán.

En la actividad política, el poeta Aquiles Ojeda, ha estado toda la vida en el partido del pueblo. En San Tomé, fue fundador de AD, con don Pedro González, quien era el Secretario de Organización y los Secretarios Políticos, Alfredo García y el “Mocho” Luna. Con esa incipiente experiencia política y sus estudios profesionales, llegó a formar parte del equipo de la Secretaría de Nacional de Organización, bajo la égida de don Luís Piñerúa Ordaz. Fue Coordinador de Computación de la victoriosa campaña de Carlos Andrés Pérez Rodríguez. En esa responsabilidad, formó equipo con Juan Pablo Brown, Juan Pedro del Moral e Isabel Hernández. Nunca olvida la empatía con el emblemático portero del CEN de AD, el popular y querido “Negro” Encarnación Ribas, quien nunca abandonó ese puesto de lucha, a pesar de que, lo tentaron varias veces, para que fuese a formar parte de la administración pública. En Puerto La Cruz, formó parte del equipo político de Ramón Herrera León, Rafael Antonio Fernández Padilla, Felipe Astudillo y José Manuel Azocar y aquí en El Tigre, compartió responsabilidades partidistas con Pedro Pablo Rojas, Ángel González Echenagucia, José Laurencio Silva, Frank Acosta, Augusto Enrique Tenorio Meza, Miguel Gener, Ramón Carrasco y Oscar Urrieta Salazar, entre otros líderes de AD. Un hombre polifacético, que ha hecho radio al lado del caballero del micrófono y también poeta, Manuel Vargas Ávila, historia, poesía y ahora, acompañado de su actual pareja la educadora, Ada Véliz, solicita que todos nos cuidemos de los malandros y de los malos conductores también. El que está picado de Macagua, cuando ve bejuco se espanta.

Hay un sabio refrán que reza “De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco. Hay que ser bien bárbaro para ser sordo a la voz de la poesía, por lo que Aquiles Ojeda, un poeta popular de la ciudad, los personajes y lugares que recreamos en este destello, estamos seguros de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta bella urbe, que nació el calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los deben incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



domingo, noviembre 20, 2011

Personajes de mi pueblo: Juan Armando Morales

El Trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer
Oscar Wilde (1854 – 1900)
Novelista, poeta, crítico
literario y autor teatral irlandés.


Un trabajador insigne. Una Biblia cuando se habla de repuestos y accesorios para vehículos Ford. Es don Juan Armando Morales. Nació el 31 de marzo de 1942, en el bucólico pueblo de Atapirire. Hijo de doña Julia Morales y el violinista Arnaldo Sánchez. Una familia prolija. 9 hijos. Enma, Luís Ramón, José Froilan, Rafael, Dario, Josefina, Juan Armando, Carmen Julia y Rafaelito. Los primeros 6 hijos y reconocidos de Luís Certad y los otros 3 hijos naturales que llevan el apellido materno. Una familia unida. Formada al calor del trabajo, y la cual en el año 1953 emigró a El Tigre, fijando residencia en la calle Orinoco. Una casa que hacía fondo con fondo con la residencia de la señora Ofelia Bolívar, madre del General Néstor Bolívar, ubicada en la calle Lara. Vecinos y amigos aquí y allá. Un vínculo imperecedero e indestructible.

Juan Armando recuerda que, antes de los padres comprar la casa en el Casco Viejo, cuando visitaban el pueblo, la señora Ofelia, que ya poseía vivienda en El Tigre, les daba hospedaje. En Atapirire se conocen todos y son una gran familia. Allá, estudio primer grado bajo la tutela de la maestra Ada Manzanares de Tirado, hermana de la dueña del primer hotel del El Tigre, doña Petra y el cual llevaba, fue y es conocido por el apellido de su fundadora. El resto de la primaria la estudió en el Grupo Escolar “Estado Trujillo” dónde tuvo como maestros a Concepción de Marcano, Carmen de Gómez, Ramona de Galván y Luis Alberto Díaz. En el año 1958, cuando cursaba segundo año (nocturno) en el liceo “Pedro Briceño Méndez” que funcionaba en la tercera carrera norte, su cuñado Adrián Marruche, quien había contraído nupcias con su hermana Josefina y desempeñaba el cargo de Jefe del Taller Mecánico de la concesionaria Stefano Massobrio, lo llevó a trabajar como ayudante de mecánica. No le gustaba el trabajo, pero la necesidad obliga y había que echarle ganas. La troja estaba alta.

El 19 de enero de 1959, su hermano Rafael Certad, que estaba a cargo del Departamento de Repuesto de la concesionaria Isidoro Celma Mir, empresa que fundaron en la calle Guevara Rojas c/c Girardot, los hermanos Joaquín e Isidoro Celma Mir, lo invitó para que formara parte del staff de vendedores, la única condición era que le gustara los números. Se encontró el hambre con la comida. Toda la vida le habían gustado los guarismos. No obstante, como prueba de su disposición y proactividad, inició su trabajo, como encargado de la limpieza y acomodador de los repuestos. En esa actividad, fue entrando en contacto con los catálogos, lo que le permitió ir descifrando los secretos que implica el conocimiento exacto de los accesorios y repuestos para los vehículos. Todas estas partes, llevan un número compuesto. El fijo, el básico y el sufijo. Al poco tiempo, ya era el encargado de despachar los repuestos, al departamento de servicio, que para la época, en su mayoría, atendía los requerimientos del Mene Grande Oil Company, que utilizaba para sus operaciones los vehículos Rancheros (1959) y los Ford Falcon (1960-1962) En ese tiempo, el Gerente general de la empresa concesionaria Isidoro Celma Mir era, Valentín Jaureguibeitia, el de ventas, Miguel Casanova, el Jefe del Departamento de Contabilidad, Luís Garizzo, el jefe del Departamento de Servicios, don Vicente Campos, el prenombrado Rafael Certad era el encargado del Departamento de Repuestos, Enrique Cuevas, era el comisionado de colocar los aranceles y hacer los pedidos a la planta ubicada en Detroit, Michigan- EEUU, y Luís Ramón Piñero, primero, y luego Nelson Bolívar, eran los Kardistas. Un equipo grande ligas.

En el año 1964, Luís Garizzo, renunció y Juan Armando fue llamado a ocupar el cargo que ostentaba. Una gran responsabilidad que asumió con entereza y logró controlar. Ese mismo año el 18 – 12, contrajo nupcias con la oficinista Esperanza Mata y ya el 21-11-1965, nacía su primer hijo, Luís Armando. Finalizando el año fue transferido hasta Puerto La Cruz, como Gerente del Departamento de Repuestos. En el año 1972, el grupo Cisneros, que poseía la concesión de Chevrolet en Venezuela, obtuvo, una licencia para abrir operaciones con Ford Motors, que estaba en plena expansión en Venezuela, fundaron la filial CIPERSA en Quinta Crepo, Caracas. Juan Armando fue llamado para organizar el Departamento de Repuesto. Allí, contó con la colaboración de sus amigos, Franklin Figueroa como Kardista e Ignacio Vera, encargado de las ventas. Un año bastó y como ya se había divorciado y no quería volver al El Tigre, en el año 1973, trabajo con MOTOMAR en Maracay y en el año 1974, regresó a Puerto La Cruz con Isidoro Celma Mir, siempre en el rol de Jefe del Departamento de repuestos. Estando en la ciudad costera, tuvo su segundo hijo, Juan Armando. Un amor en ese puerto.

Cinco años trabajo de nuevo con Isidoro Celma Mir, nuestro personaje, Juan Armando Morales. En el año 1979, estando en El Tigre, fue llamado por el señor Jean Bastouri, propietario de Auto Maquinarias Anaco, para encargarse del Departamento de Repuestos. Este empresario, fue víctima del hampa el 30-04 1983. Era sábado, 10 y 30 AM, cuando irrumpieron unos atracadores, sometieron al dueño y los empleados y en un descuido del delincuente que quedó vigilándolos, mientras los otros registraban la caja, Jean Bastouri, sacó un arma, hirió al facineroso, pero llegaron sus cómplices y liquidaron frente a sus empleados al empresario. Esa mala experiencia, hizo que posteriormente, Juan Armando pidiera su tiempo y regresó a la, para entonces, ciudad manisera de Venezuela. En el año 1984, Abelardo Bastouri, un sobrino del difunto, fundó Auto Maquinarias El Tigre, solicitó los servicios de Juan Armando y allí permaneció hasta el año 1998, cuando pasó a trabajar con la empresa Ret 2000, C.A del junior Benjamín Figueredo. En esa oportunidad, se vio obligado a entenderse con la computadora y, como todo al final se reduce a los números, no tuvo que sortear mayores inconvenientes. El que quiere puede y si conoce más. Aprendió y ahora es un experto.

En el año 2007, fue contratado por el señor Aquiles Lugo, para laborar en Auto Repuestos El Tigrito y desde marzo del este año, cuando el mismo Aquiles, fundó Auto Repuestos El Tigrito en la avenida Rotaria de El Tigre, fue transferido hasta la nueva sucursal, muy cerca de su casa familiar, dónde hace vida con la señora Zoraida Mago de cuya unión, ha nacido una hija, Zorailismar. Su número mágico es el 3. Tres hijos, tres nietos y dice andar en la mejor edad; 69. Cobra la pensión de vejez, está en plena actividad y no se retira. Un trabajador a tiempo completo e insigne, tal como señalamos al inicio de este destello.

En el año 1961, en el Bar Restaurante “Capri” que funcionó en la calle Guayana y dónde previamente había funcionado El BAN-FRUT de don Oreste Bandini, había llegado el primer Bowling eléctrico a la ciudad y un grupo de amigos coincidían, para echar sus partidas, entre ellos el Prof. Luís León León, el Dr. Héctor Farías Ordosgoite, el dueño de la óptica Villamediana, don Luís y el periodista Juan Meza Vergara, subdirector de Antorcha, su sobrino Roberto García Meza; sus alumnos Juan Martínez, Luis La Roche, Hernando Sierra, entre otros, Juan Armando, conoció al Prof. Ángel Antonio Merlín, quien poseía un vehículo, Pontiac 1959 Parisién, que quería cambiar. Él no era vendedor, empero, le habló de las bondades del Galixie 500/XL, que para ese tiempo, tenía las siguientes innovaciones: radio AM, vidrios tonalizados, acondicionador de aire, techo de vinilo, dirección hidráulica y frenos de potencia. El vehículo más costoso y de mayor rendimiento de la línea de autos Ford de gran tamaño. El Prof. Merlín, hombre de gustos refinados, le gustó la oferta. Juan Armando, entonces, le hizo el favor y lo llevó directamente, con el señor Valentín Jaureguibeitia, quien el hizo la transacción comercial, en su condición de Gerente General. Negocio por la puerta grande. Llanero que canta y toca alguna ventaja lleva.

Pasado los días un vendedor se le acercó y le consultó, si le habían pagado comisión. No de ninguna manera, es un amigo y le hice el favor. No importa, le increpó. Habla y seguro te las pagan. Un buen día, se animó, habló con el señor Valentín y este accedió gustosamente a cancelarle la comisión. ¡Bingo! Para la época Bs. 600,oo, Un dineral. Fue tanta la alegría, que salieron a parrandear, y por un pequeño error, estando en el Bar “Mi Balconcito” observaron a unos individuos armados y llamaron al agente de guardia, a la sazón un amigo, le soplaron la situación y este solícito, fue a registrarlo y se estrelló. Era el Jefe de la Digepol el Com. Francisco Guacarán (Padre), con unos funcionarios, quien en castigo por la imprudencia, los mandaron a detener. No pasó de un susto, un mal rato y, ya a las pocas horas, les dieron la libertad. Primera y última vez.

Juan Armando Morales, que en la vida, no ha tenido más nada que hacer y se ha refugiado en el trabajo, los otros personajes, sitios, negocios y empresas que mencionamos en este destellos, forman parte de las historias buenas del pueblo y creemos, en justicia de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los deben incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



sábado, noviembre 12, 2011

Personajes de mi pueblo: José Rafael “Fucho” Barrios

El deporte delega en el cuerpo algunas de las virtudes más fuertes del alma: la energía, la audacia, la paciencia
Jean Hippolyte Giraudoux (1882 – 1944)
Dramaturgo, novelista y diplomático.


Deportista hasta los tuétanos. José Rafael “Fucho” Barrios, nació en Ciudad Bolívar, el 17 de julio de 1951 y es hijo de doña Carmen de Barrios y un hermano del fundador del diario “Antorcha”, don Edmundo Barrios, el señor Luís Nicomedes Barrios. El huracán de la historia, lo trajo hasta El Tigre muy chico. El viejo, inició su vida laboral, como linotipista del diario “El Bolivarense”, dónde escaló posiciones hasta llegar a su dirección. Esa posición al frente de un periódico de línea independiente, le causó serios problemas con el gobierno dictatorial del Gral. Marcos Evangelista Pérez Jiménez. La persecución y acoso mantenían a la familia en permanente zozobra. Tomó una decisión. Agarró los hijos Luís Edmundo, Noris, Nelson, Carmen, José Rafael, Edith, Marcos y al lado de su esposa se vino a El Tigre, finó residencia en la avenida 5, frente dónde ahora funciona la UNA, se incorporó al personal del diario Antorcha en su actividad como linotipista. Cayó la dictadura, la libertad se abrió pasó y la familia logró la ansiada paz, pero no regresaron. El que llega a El Tigre, se queda.

“Fucho” Barrios, como se conoce cariñosamente, concluyó sus estudios de primaria en el grupo escolar estado Trujillo y continúo el bachillerato en liceo Pedro Briceño Méndez. En el tiempo que estudiaba 4to. año, se presentó una comisión de la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos, que funcionaba en el Paraíso – Caracas, ofreciendo posibilidades de estudios en la disciplina deportiva. No lo pensó dos veces. El deporte, desde muy joven, lo lleva en el torrente sanguíneo. Se fue y luego de 3 años, obtuvo el titulo de “Técnico en Deportes” durante su época estudiantil, obtuvo su primera experiencia internacional. Formó parte del personal técnico de la delegación deportiva que participó en los XII juegos centroamericanos y del caribe, celebrados en Republica Dominicana. En esa oportunidad, estando en las tribunas del Complejo Duarte, conoció al egregio atleta cubano Alberto “El Bachaco” Juantorena, quien lo impacto positivamente, ya que, prácticamente flotaba en las pistas. En la delegación venezolana Víctor Patínez y José Manuel Carreño, lograron sendas medallas de plata, el primero en 800 metros planos y el segundo en impulso de balas. Cosechas de la época de oro del liceo Pedro Briceño Méndez.

Una vez graduado, la directiva del IND, lo ubicó en Valencia, dónde se desempeño, como busca talentos en los sectores populares. La meta era entrenar a los atletas en desarrollo y prepararlos para las altas competencias. En esas actividades permaneció por espacio de 2 años. Luego, fue nombrado Director Técnico de la Universidad de Carabobo, núcleo La Morita, hasta que fue llamado como Director Técnico para el IND-Caracas, cuya dirección ejercía Oswaldo “Papelón” Borges”. En esa oportunidad, organizaron los primeros juegos Inter parroquiales, que sirvió de base para la organización de los juegos Panamericanos, que se celebraron en Barquisimeto. Hay que destacar que los atletas con las mejores marcas en esos juegos, les permite calificar para los juegos olímpicos. Una vez concluida su misión en el IND-Caracas, fue designado como Comisionado del IND en la zona centro sur del estado Anzoátegui, lo que le permitió reencontrase con la ciudad de afectos, El Tigre. El buen hijo vuelve a casa.

“Fucho” Barrios, que había complementado su formación profesional como Topógrafo y Dibujante Arquitectónico, una vez que salió del IND, fue contratado por el Arq. José Naranjo, para trabajar en la empresa WINCO del Ing. Félix Wong López, que elaboraba el proyecto del acueducto de la ciudad, el cual culminaron, entregaron y todavía espera por su ejecución. Otra historia. El Ing. Félix Wong López, un emprendedor por excelencia, paralelo a su empresa de ingeniería, incursionó en el firmamento de la comunicación social, al lado de don Edmundo Barrios y fundaron Mundo Oriental. Ese diario, una vez que José Hurtado, asumió su dirección, por petición del mismo Ing. Wong López, nombró como coordinador de las páginas deportivas a “Fucho” Barrios, hasta el año que José Miguel Arismendi Marín, una vez juramentado como alcalde del municipio, lo llamó para que se encargara de la presidencia de FUNDADEPORTES, cargo que ejerció, incluso, 6 meses con el capitán Ángel Francisco Godoy, cuando fue sustituido por razones estrictamente políticas. En la actualidad “Fucho” Barrios, ostenta el cargo de Presidente de la Unión de Entrenadores de Boxeo y Docentes Deportivos, seccional Anzoátegui, el cual alterna con su condición de miembro activo del La Real Epidemia de la lengua, que funciona frente a la Plaza Martí bajo la Coordinación General del poeta y brillante escritor y autor de la “Pullita callejera” Juan Manuel Muñoz. Dos actividades que le consumen su valioso tiempo y mantienen en el ambiente deportivo, social y cultural. No hay retiro del guerrero.

Personalmente, “Fucho” Barrios, se considera un hombre realizado, tiene 6 hijos y una nieta. En su primer matrimonio con la señora Flor María Contreras, tuvo a Ricardo Rafael, quien ejerce su profesión de Arquitecto en Valencia y en segundas nupcias, con la lamentablemente fallecida, Gloria Isabel Campos, tiene a Nubia Isabel, Luís Rafael, Nubia María, Fabiola Alejandra y Mariangela. Todavía, a pesar de que, no le empiezan a cancelar la pensión del SSO, conserva la paciencia, la energía y la audacia, que acompaña a todo buen deportista y continúa en la primera línea del combate. En ese sentido, no descarta, asumir nuevas responsabilidades, que le permitan desarrollar su conocimientos en la disciplina deportiva, para la formación y promoción de atletas de alta competencia, así como también la dirección, organización e impulso de eventos de jerarquía nacional e internacional, ya que cuenta, con su suficiente experiencia adquiridas en su larga trayectoria en el país y en Republica Dominicana, Curazao, Brasil y Cuba, que aspira poner en practica en Venezuela. Todo por el deporte. Vendrán nuevos tiempos. Nunca es tarde cuando la dicha llega.

Ya lo dijo el poeta español Antonio Machado “Caminante no hay camino se hace camino al andar” y “Fucho” Barrios, ha hecho un camino y espera continuar en su andar para seguir haciendo caminos en la disciplina deportiva. Es su pasión. Nosotros desde estos humildes destellos, creemos firmemente, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, deben incluirlo, al lado de los personajes que también mencionamos, en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!


viernes, noviembre 04, 2011

Personajes de mi pueblo: Jesús Rafael Aristimuño (El 23)

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe
La Biblia.


Nacido en Pariaguán, el 24 de enero de 1950, sus padres lo trajeron desde muy niño a El Tigre, dónde inició sus estudios en la escuela Simón Rodríguez, y, como provenía de un hogar muy humilde, ya adolescentes, viajó a Caracas, invitado por un hermano, con la intención de continuar los estudios y buscar ganarse la vida, para mantenerse y ayudar a sus viejos que habían vuelto a la tierra soñada. El hermano, en las primeras del cambio, le metió la mano y pudo avanzar hasta tercer año en el Liceo Fermín Toro, pero la troja se puso altísima y tuvo que salir a “buscar a vida”. En ese trajinar, se encontró buen un día, con el boxeador profesional, Néstor “El Monito” Rojas, quien fue su vecino cuando ambos vivían cerca del Club de Leones en Pueblo Nuevo Norte. El que anda con cojo cojea y el que anda con boxeador tiene que boxear. El hombre terminó en un ring de boxeo.

Había que ganarse la vida y “El Monito” Rojas, lo ayudó a entrar al gimnasio del Nuevo Circo. Allí, tenía habitación y la papa asegurada. Agarró sus macundales, que tenía en la casa de su hermano en La Pastora y se residenció en el gimnasio. Inició el aprendizaje y las practicas, bajo a facilitación de los entrenadores “Tabaquito” García y Ely Montes. En poco tiempo debutó como boxeador Amateur en el peso mosca. Fueron 37 combates. Ganó 23 y perdió 14. Ganaba Bs. 120 por pelea. Saltó al profesional y en el primer combate con el Colombiano Aldea Calles, salió victorioso por nocaut en el 4to. asalto. Hizo 23 peleas más y en el año 1978, colgó los guantes, cuando logró un empate ante el mexicano Aquiles Rojas. Los honorarios fueron Bs. 3 millones y más unos dólares, que obtuvo como sparring del filipino Sócrates Batoto, campeón mundial, que el 3 de junio de 1972, perdió la corona en Caracas al caer por nocaut en el 4to asalto, ante Betulio González y los cuales había ahorrado, le sirvieron para sobrevivir por algún tiempo. Aljibe que se le saca y no se le mete se seca. Fue una sensación de prosperidad económica que duro poco tiempo.

En Venezuela, no hay política de protección social y ayuda a los deportistas, transcurrido los meses, quedó “mamando y loco”, pero como a nadie le falta Dios, su amigo, entrenador de boxeo y agente de la Policía Metropolitana, quien se había graduado en la Academia del Junquito, con el grado de Brigadier Mayor, José Adrián Morffe, el popular “Quemao”, lo ayudó a ingresar como Policía de Punto en el 23 de enero. En ese tiempo se ganó el mote del 23. Ganó 23 peleas en amateur. Combatió 23 veces en profesional y terminó como Policía de punto en el 23 de enero. Todavía, los amigos de El Tigre, que conocen su trayectoria, lo llaman “El 23”. En estos últimos años, se desempeña como mayordomo del Fundo “Los Laureles” en la vía Dación y, espera que lo favorezcan con la pensión de vejez. Metió los papeles y todos los meses, pasa religiosamente, chequeando por el Seguro Social y no hay respuesta positiva. El que persevera vence. Algún día se la aprobarán, dice con resignación. Él dio muchas batallas, concluyó su carrera y lo único que conserva es la fe. La esperanza es lo último que se pierde.

Jesús Rafael Aristimuño, el popular 23, se casó muy joven con la señora Aurelicia Farías en cuya unión matrimonial, procrearon 6 hijos. Luís Miguel, Gerardo Rafael, Sergio Javier, quien es un prospecto en el boxeo, Maikel Jesús, Lily y Aris. Unos ya formalizaron familias y otros todavía completan sus estudios. En el momento que nuestro personaje, se desempeñaba como boxeador profesional, brillaban en el firmamento boxístico, sus amigos Pedro Gómez, Néstor “El Monito” Rojas, Leonel Hernández, Antonio Gómez, su compadre Alfredo Marcano, José García y el “Loco” Cruz Marcano. Era la época de oro del boxeo venezolano. En los últimos tiempos, Jesús Aristimuño, junto a Oswaldo “El Greñas” Guevara, Orlando Pérez, Edmundo “Mundito” Barrios, Alexis Pérez, el artista platico Carlos Malavé, está incorporado como individuo de número en la Real Epidemia de la Lengua, que preside Juan Manuel “Moriche” Muñoz y la cual tiene su sede permanente, en la panadería y Pastelería “Venecia Rodríguez, F P “frente a la plaza Martí. En esta actividad lingüística, su mentor, protector y orientador, es el popular Rafael “Fucho” Barrios, con el cual comparte, entre traguito y traguito secos, todas sus vivencias. Ellos son trigueños, bailan bien y se conocen. Los amigos son los amigos. El artista plástico, Israel “Pecos” Aguilera, vive al acecho de que cometan algún desliz, para colocarlos frente al paredón de fusilamiento. Es de armas tomar y ellos lo saben. En pelas arregladas, los boxeadores aunque veteranos, tienen que cuidarse. ¡Mosca!

Esta gloria del boxeo, al igual que los personajes que mencionamos en estos destellos, merecen que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia, de esta ciudad que nació el calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!


lunes, octubre 31, 2011

Personajes de mi pueblo: Pedro Cortez

El hombre que decide hacer algo sin pensar en otra cosa, supera todos los obstáculos
Giovanni Giacomo Casanova (1725 – 1798)
Aventurero italiano.


Uno de los primeros sastres de la ciudad, vivió en la calle Falcón de Pueblo Ajuro. Fue don Manuel Gamboa, cuya sastrería ubicó, en el Casco Viejo, exactamente, al final de la calle Ayacucho, diagonal al antiguo edificio Municipal y hoy sede del CICPC. Los primeros, que instalaron ese tipo fabricación y reparación de trajes, en Pueblo Ajuro, fueron los hermanos Cortez. Pedro y Marcos el popular “Poche”. Ellos, instalaron su taller de confección y reparación, en el Callejón Falcón #3, la casa de habitación de la abuela, Juana Cortez. En esa época eran muy pocos los sastres en el pueblo. El cuadro lo completaban Ñito de la Sastrería Imperial, Mario Bianculli, el italiano Clímaco y el viejo Tomás, conocido cariñosamente como Piñerúa, por ser fanático fogoso, del Partido del Pueblo. Ellos, entre otros, fueron los pioneros del arte de la confección, costura y reparación de prendas de vestir para caballeros en la ciudad. Memoria contra el olvido.

En esta ocasión, traemos a estos humildes destellos, a Pedro Cortez, quien nació el 19 de enero de 1945, en El Tigre, en la calle Guevara Rojas del Casco Viejo, exactamente en la vivienda ubicada, al lado de la histórica bodega “La Cueva” e hijo de Antonio Salamaca y Damasia Cortez. En el año 1954, la familia emigró hasta Santa Ana, ya que, el padre logró empleo en la empresa petrolera SINCLAIR, que operaba en San Roque. En ese bucólico pueblo, inició sus estudios en la escuela Eduardo Delfín Méndez, bajo la tutela de la maestra Ililía Solórzano. No había estabilidad laboral y en el año 1957, estaba como ayudante de su papá, que había incursionado como bonguero en Punta de Mata, actividad que abrazó, con un capital de Bs. 5 mil, producto de las prestaciones sociales que le había cancelado la empresa SINCLAIR. En el año 1959, la contratista STOCA, le dio empleo al viejo y mientras estudiaba, la señora Maritza Hernández, a la cual ayudaba a limpiar la casa, le dijo que el señor Julián Sandoval, estaba solicitando muchachos para enseñarles sastrería. Un dato que, al atenderlo, le ha servido para toda la vida. Eso marcó su vida.

El señor Julián Sandoval, le cancelaba Bs. 2 diarios. Aprendía y limpiaba el local de la sastrería. En virtud de que era un aprendiz destacado, en una oportunidad, se presentó a trabajar vistiendo un pantalón blanco, al cual el padre, le había pegado un parcho negro. Un remiendo horrible y de muy mal gusto. El dueño de la sastrería, le conminó a que, utilizando la materia prima del negocio, se hiciera 4 pantalones a su gusto. 1 mes duro la faena. Hizo 1 semanal, lo que le permitió perfeccionar el arte de la confección de prendas de vestir para caballeros y ampliar su percha. Un año bastó para aprender la profesión, que a la fecha ejerce en la Sastrería Fuentes de Agua Viva, que posee y trabaja, en la calle Brisas del Caris ubicada, entre la calle Bellavista y las 4 vías. El hombre, además, en su condición de Cristiano Evangélico, es maestro de la palabra, en la Congregación Fuentes de Agua Viva, que tiene su sede en el sector popular Alí Primera. Un servidor de Dios y el prójimo.

El sastre Pedro Cortez, en el año 1960, cuando regresó a El Tigre, se dedicó a ayudar a varios sastres. Trabajaba a destajos. En ese trajinar conoció a Benito Mondello, quien le pidió que no se comprometiera a trabajar fijo con nadie, ya que viajaría a Italia a perfeccionar los cortes. Fueron 2 meses de espera. El hombre hizo un curso en la prestigiosa Academia Príncipe de Gales, en Milán. Una vez en Venezuela y más concretamente en El Tigre, instaló una sastrería al lado del abastos La Libertad de su hermano Lilo Mondello, ubicada en la 3ra. carrera sur c/c Avenida Winston Churchill – la cual ahora fue rebautizada como Libertador para borrar de la memoria histórica de la ciudad el nombre de ese yanqui imperialista según los chavistas – ignorancia aderezada por el odio – el héroe de la segunda guerra mundial es británico. Harina de otro costal. En esa actividad, se mantuvo por espacio de 5 años, cuando Benito, decidió viajar de nuevo, esta vez para perfeccionar sus conocimientos como peluquero y Pedro viajó hasta Aragua de Barcelona, para atender una oferta de empleo en el Baratillo Aragua, que vendía ropa confeccionada y les ofrecía a los clientes la posibilidad de perfeccionársela a la medida. Trabajo 3 años, se retiró y regresó a la ciudad, para integrarse al equipo de trabajo de la Sastrería Oriente, de Pánfilo Girolamo, en la primera carrera, desde dónde a los 6 años emigró, para la Sastrería La Elegancia de Antonio Di Spiritu en el vecino municipio Guanipa. Un aventurero de la aguja y la tijera.

En el año, 1979 fundó, como dijimos al inicio de este destellos, con su hermano Marcos, una sastrería en el callejón Falcón, luego mudaron a la calle Miranda, frente al edificio Arauca y en el año 1984, se establecieron en la calle Libertad, paralela a la cerca de Campo Oficina, dónde permaneció en sociedad con “Poche” por espacio de 20 años. Luego decidió montar tienda aparte y, como también dijimos, tiene su taller de sastrería en la calle Brisas de Caris hasta el sol de hoy y Dios disponga. Una vida dedicada a una profesión, que lo convierten en referencia obligada, a la hora de hablar del arte de la confección en la ciudad. El que tenga problemas de talla, le fabrica el traje, pantalón o camisa a la medida y para hacerle algún arreglo a cualquier prenda de vestir y no pierda su originalidad, no lo piense 2 veces, acuda dónde Pedro, que tiene, además, precios solidarios. Las palabras huelgan. Los especialistas, no necesitan presentación. Visítelo y se convencerá.

En su vida familiar Pedro Cortez, tiene 9 hijos, en 3 parejas. Con Melania Perales, procreo a Damasia, Jaquelín, Pedro, Eglis del Valle (+) y Marisol (+), con Martha Sánchez, los hijos son Estaban y Ender. Con Delia Mercedes Quiaro, con la cual esta unido en matrimonio, por la iglesia evangélica, por ahora, tiene 2 más. Dairis y Delibeth. Todos hombres y mujeres de bien y los de menor edad, cumplen sus etapas de formación escolar, media y universitaria. En la punta de una aguja, en el carreto de hilo, en el corte de la tela, en el arreglo de un pantalón, una camisa, una chaqueta o un traje o sencillamente agarrando un ruedo, a Pedro Cortez, le transcurre la vida y sin pensar en otra cosa, supera los obstáculos materiales, que siempre surgen en la vida y, desde su posición como evangelizador y maestro de la palabra, vence los vacíos espirituales. Un hombre de profunda fe, entregado al señor, la familia y consagrado a su trabajo, el cual merece, que cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, de nuestros prolijo y bello pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, lo incluyan en disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



lunes, octubre 24, 2011

Raíces cariseñas

Lo que ocurre en el pasado vuelve a ser vivido en la memoria
John Dewey (1859 – 1952)
Filósofo y educador estadounidense.


Las verdaderas y autenticas raíces de los tigrenses, están en los habitantes de las riberas del río Caris. Fueron estos nativos, los primeros que se acercaron, construyeron bahareques y se quedaron en las adyacencias del pozo OG-1, que se levantó en la sabana abierta de la Mesa de Guanipa. Eran los campesinos, que transitaban hasta Cantaura, para vender sus cosechas, por un camino, que se ubicaba entre lo que hoy se conoce como la Chicagua y la carretera Negra La Flint. En ese constante ir y venir, vieron el movimiento de trabajadores, se acercaron, vieron una oportunidad, para resolverse mediante la venta de comidas y jugos cuestión que hicieron, para una vez, que reventó el pozo y la actividad petrolera tomó auge, quedarse para siempre en el caserío, que a la postre, resultó esta pequeña urbe de El Tigre. Historia reciente, 100x100 verificable.

En las riberas de río Caris, hay varios Asentamientos Campesino y caseríos. El Aguacatal, entre cuyos fundadores podemos mencionar a “El Catire” Meza y su esposa Mercedes García, de cuya unión matrimonial, vinieron al mundo Isidro, Petra, la mamá del Gral. Dumas Meza Meza, Rigo, Pedro Aquilino, Rosalía, Pedro Celestino, Aurora, Elina, Ana María, Elvira y Ramón “Moncho” Meza, Rafael Sotillo, fundador de Acción Democrática en la zona, Jorge Jiménez, Trino Jiménez, Juan de La Cruz Sotillo y Pedro Sotillo. Las Piedras de Caris, dónde la matrona Carmen Resplandor, echó raíces, estableció una numerosa familia, son los precursores en la fabricación del casabe y las deliciosas Naiboas y en el caserío La Aventazón en cuya entrada vivía uno de los primeros comisarios, como lo fue Ramón Morales. Los balnearios La Margarita del viejo Patete. El paso del Sindicato de don Roque García: La Coera de Nicolás Meza. San Jonote de los hermanos Abreu, José “El negro”, Jesús “El Bachiller”, Pedro Celestino “El musiu” y José Anselmo “El Viejo, padre del poeta José Gregorio “Golo” Mogollón y cuya propiedad fue adquirida por el Dr. Pedro Urbina. Puente Chori de Juan Chori, que luego vendió a José Roldán. El sector La Borrachera dónde vivían Manuel Balado, el criador de pollo Manolo Mosquera y don Eleuterio Rondón, que desempeñaba el cargo de comisario. La Culebra de Pedro Benito Prado, Corina Cedeño, Jesús Prado, el padre del Cnel. Eligio Prado, Benito Prado y pasando el puente el Fundo la óptima de Pedro Lira, que la adquirió de manos de Pedro “El Indio” Palacios, que muchos años trabajo, en la instalación de las torres de electricidad, que atraviesan la Mesa de Guanipa y lo había comprado a la familia prado con doña Teodora a la cabeza. También la familia Barreto y los Piñeros. Don Telésforo Barreto fue una institución. Memoria contra el olvido.

La zona que va desde Puente Chori, hasta más allá del balneario Los Tubos, es conocida como Boca de los Caños, en ese caserío, tenía su consultorio el curioso del Caris – Veía por las aguas – Agapito Cedeño y además la comunidad estaba y está integrada por Viviano Ojeda, Rafael Guarapano, estaban ubicadas las granjas de pollo de los hermanos Seguí, la de Demetrio Ron y la que regentaba El Negro Maita y el eterno jefe del partido del pueblo Matías Cedeño. En el balneario Los Tubos, se asentó, después de vender San Jonote, el señor José Abreu. Más allá, en las cabeceras del río Caris, adquirió en 1906, de la corona española, media legua de terreno, el señor Ramón Soto que estaba casado con la señora Bárbara Fariña, los cuales tuvieron 8 hijos. Teodomiro, Pedro Celestino que se casó con la señora Rosa Adela Fuentes y procrearon 12 hijos. El 8vo. es el Cnel. Pedro Vicente Soto Fuentes, Canacho, Hildebrando, José, Graciela, la esposa de don Margarito Ramos, que instaló su propio fundo, conocido como El Guayabo e Isidro Soto. Todas familias originarias y de larga tradición cuyas raíces, asentaron en el caserío El Tigre y podemos considerar, sin temor a equívocos, los fundadores de la ciudad. Llegaron primero.

En las cabeceras de El Caris, también tenían su asiento en el sector conocido como La Curtiembre, los Hnos. Lira. Francisco, el padre el Cnel. Francisco José Lira Prado, Ramón, padre de Ildefonso Lira y José María que dejó una herencia de más de 60 muchachos, entre los cuales se cuenta, el autor de estos destellos. En la época que AD y COPEI gobernaron, los sempiternos comisarios del Caris fueron Cipriano Ojeda y Rufino Fuenmayor. Las transiciones del cargo eran cordiales y fraternales. La parte que corresponde a la familia Mago y otros nativos, los pueden consultar en el destellos, referido a doña Juanita Mago, dónde destaca el señor Roso Mago y toda su prolija descendencia. Hay que conocer de dónde venimos, dónde estamos, para orientar hacía dónde vamos. Recordar es vivir y para relatar estos nombres de sitios, personas y familias, me aproveche de la prodigiosa memoria de Pedrito Sotillo, Jesús “Chungo” Abreu, el Gral. Dumas Meza Meza y el Cnel. Pedro Vicente Soto Fuentes, quienes al ser consultados reforzaron, mis conocimientos de esa área ribereña y de la cual conservamos gratos recuerdo de nuestra niñez, adolescencia y juventud. Más de una vez hicimos la travesía desde el Puente de Chori hasta La Coera a nado limpio por el caudaloso río Caris acompañado por mi hermano Roberto Salazar, Arquímedes Jesús “El Grillito” González, Edgar Guatache, Mauro Millán, Alexis “El Negro” Mogollón, Santos Rafael García, Arquímedes Guatache entre otros. Eran tiempos de hallaca a real, Pepsi Cola a medio, seguridad blindada y a pesar de que tiempo que se va no vuelve, confieso que he vivido intensamente. No hay nostalgia.

Es de Perogrullo: la memoria es frágil. Es posible que algunos importantes personajes de esa época, no estén en esa reseña volandera. Lo que si es importante destacar, que la recopilación, la hicimos con el mayor cariño, la mejor disposición y buscando poner en contexto las verdaderas y autenticas raíces de la ciudad, que sirva de referencia a nuestros eximios cronistas, investigadores del pasado e historiadores, cuando decidan escribir una versión veraz de la historia de esta ciudad, les coloquen en su justa dimensión y los puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica, que si bien, no tuvo orden y documento de fundación, tuvo sus primeros pobladores que le dieron inicio y forma con sus bahareques y fueron los nativos de las riberas del río Caris, los cuales, llegaron con la actividad petrolera, que se convirtió en el atractivo de ese momento y todavía en nuestros días continúa teniendo gran influencia en nuestra economía. Es la historia viva que algún día se escribirá con pelos y señales. Nosotros desde estos humildes destellos hacemos un pequeño aporte porque. Es nuestra identidad. ¡Vale la pena!



Pedrito - El pollo de Caris - Sotillo


José "Cheo" Salazar con el Gral. Dumas Meza Meza y José Horacio Guzmán Requena, primer alcalde de la ciudad

lunes, octubre 10, 2011

Personajes de mi pueblo: Catalino Bellorín

El placer que acompaña al trabajo pone en olvido la fatiga
Quinto Horacio Flaco (65 a.C. – 8 a.C.)
Poeta lírico y satírico romano.


Catalino Bellorín, posee rasgos árabes, pero es más criollo que el chorizo carupanero. Vino al mundo en la comunidad rural de Carúpano, Fuente de Lourdes, el 13 de febrero de 1946, estudio sus primeras letras en medio de ese ambiente campestre, dónde se dedicó desde muy chico, a las labores agrícolas en el pequeño fundo que poseían sus ancestros. En el año 1962, su tío José Bellorín, que había arrendado la histórica barbería Tricolor (a los chicos que se cortaban el pelo en esa barbería, le regalaban un lápiz Mongol, un caramelo y sí era cliente fijo le adicionaban un cuaderno), lo invitó a El Tigre, le dio un rápido curso de barbería y lo incorporó a su staff de barberos. En ese tiempo, aprovechó para concluir su primaria en la escuela estado Trujillo. Estudiar y trabajar. De conuquero a barbero. Buen salto.

En la barbería Tricolor, trabajó por espacio de 3 meses, le salió una oportunidad y compró la barbería Principal, que funcionó por muchos años en el 6ta. calle sur. En esa actividad se mantuvo durante 4 años, cuando decidió vender e irse hasta San Félix, dónde montó una bodega que trabajó 8 años. El espíritu aventurero, se apoderó de su existencia y aún cuando mantenía el negocio, compró una camioneta e incursionó como bonguero. Viajaba desde San Félix para Barrancas, Tucupita y Temblador. Fueron 3 años de constante ir y venir por esos agrestes caminos que le cansaron la existencia y entonces decidió, vender la pick up y comprar un vehículo con placas amarillas para trabajar en la conurbación San Félix-Puerto Ordaz. En ese trajín, también anduvo 3 años y, con los ahorros instaló, un negocio de mercancía seca con preeminencia en las prendas de vestir. Empezó a turquiar.

El hombre, no duró mucho e esa actividad comercial. A los 3 años vendió el negocio para regresar a El Tigre, dónde se asoció con árabe en una tienda que funcionó por muchos años en la calle Miranda, bajo el nombre comercial “Richard”. Una vez que rompió relaciones con el paisano, adquirió una pick up usada y se dedicó al comercio ambulante en los mercados. En la época que José Miguel Arismendi Marín, ejerció la alcaldía del Municipio Simón Rodríguez, se inició la construcción de los pequeños locales comerciales, que están ubicados en la avenida Rotaria, frente a la estación de servicio “La Confianza”. Catalino Bellorín, le puso el ojo al lugar y empezó a solicitarle al alcalde, le asignará uno de los locales. Esos afanes, le consumieron 2 años, nunca abandonó la lucha y con su proverbial parsimonia, le montaba todos los días guardia a Miguel desde la madrugada en su residencia. El que persevera vence.

Un buen día, como de costumbre, estaba estacionado frente a la residencia del alcalde, el chofer no llegaba y Miguel caminaba desesperado. Tenía compromisos y se retardaba. Entonces Catalino, le ofreció la cola en su humilde camioneta, el hombre aceptó. Era la oportunidad que necesitaba para concretar su petición. El burgomaestre, en el camino le dijo que todos lo locales estaban comprometidos, empero, el presupuesto de la alcaldía no alcanzaba para construir todos los kioscos proyectados y había la posibilidad de asignarle un espacio para que construyera uno a mutuo propio. No lo pensó 2 veces, le dijo que no había problemas, lo remitió al ingeniero y, aún cuando el funcionario se puso escamoso, a los 3 días le dio el visto bueno. Construyó con recursos propios e inicio su negocio. Los viajeros que ofertaban la mercancía, los proveedores, le preguntaban al antiguo socio árabe por su existencia y éste les decía que se había marchado de la ciudad. No obstante, los fue contactando poco a poco y, para identificar el punto exacto, dónde tenían que ubicarlo, le colocó como nombre al pequeño local “¡Aquí está Richard!” el original. No había pérdidas.

Este pequeño emprendedor, comerciante informal o bonguero, a pesar de poseer el local comercial, busca la vida y para redondearse la arepa, continúa la actividad informal en la esquina sureste del mercado de Pueblo Nuevo norte, dónde está convertido en un personaje, que ya forma parte de entorno cotidiano de esa popular plaza de distribución de alimentos. A tal efecto, le dio empleo a un joven, el cual una vez llegado de su natal Valle de Guanape, había incursionado en la venta de helados con la heladería EFE, trabajo abandonó porque la delincuencia desatada en las calles, lo desbancaba casi a diario. Este trabajador de nombre Eliécer Rodríguez, atiende el kiosco de la avenida Rotaria, que vende de todo, desde un lápiz para los escolares, pasando para tabaco para mascar, caramelos, chucherías, hasta cestas artesanales y Catalino Bellorín, una vez que abre el negocio en las mañanas, se traslada hasta el mercado en su pick up, para atender su ya cautiva clientela. Pobre, humilde, pero trabajador incansable, que pone olvido a la fatiga y con su esfuerzo, constancia y dedicación, ha logrado levantar con honestidad, 7 hijos. Luís Argenis y Nieves que nacieron en su época de aventurero y Marco José, Yolides, Ricci, Ángel Luís y Anabel Carolina, que son el fruto de su matrimonio, con la señora Ana Rojas, nativa de El Tigre, la cual logró estabilizarlo y anclarlo en la ciudad para toda la vida. El amor lo sembró en El Tigre.

Catalino Bellorín (En la gráfica con Eliecer), es un personaje que hace honor al viejo axioma que dice sabiamente “El trabajo dignifica”. Con su permanente actividad comercial, su prolija familia y constante trajinar por los mercados de la ciudad, ha contribuido y contribuye con su granito de arena al desarrollo, crecimiento y engrandecimiento de El Tigre y lo traemos a estos destellos con la firme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro rico pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, lo incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!