sábado, septiembre 15, 2007

La evolución histórica de la gallera Arraiz

“No perdamos nada del pasado.
Sólo con el pasado se forma el porvenir”
Anatole France (1844-1924)
Novelista y premio Nobel francés.

En la década del 50, el pueblo de El Tigre, que había nacido al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, inició una firme y decidida expansión hacia el sur-oeste. Las calles Falcón y Brisas del Caris, empezaron a poblarse a partir de la Casa Nueva York. El sector dónde hoy están ubicadas la iglesia, la escuela de especialidades femeninas y la Florida y La Gallera Arraiz, en Pueblo Ajuro, era monte y culebra. El primero en construir un kiosco de bahareque, sin servicios públicos de ningún tipo, fue Héctor Luís Salazar, el popular “Zampa” de lo que podemos inferir sin temor a equívocos, fue el fundador de la franja este de la calle Brisas del Caris que llega hasta las 4 vías. Actualmente, vive en Maracaibo y posee un puesto de venta de víveres en el mercado de Las Pulgas en el estado Zulia. Pa´que vos veáis Alirio Gutiérrez.
La esquina del kiosco de “Zampa”, quedó paralelo a la prolongación de la calle 5 de julio de Pueblo Ajuro y marca la frontera que divide a este populoso barrio del hoy, conocido como barrio La Cruz, pero que en sus inicios se conoció por las ocurrencias del popular “Negro Bolívar” que a todo y a todos les colocaba un mote, como “Barrio Loco” Muchos años, trabajó “Zampa” su kiosco que se convirtió en el sitio de encuentro de los vecinos del naciente sector. Ramón “Payara” Arraiz, Manuel “Partida” Salazar, hermano de Zampa y ambos oriundos de Santa Ana, Yoel “El conejo” Pino, Luís Manuel González, Eliseo Evans, Fabián Salazar, Modesto González, que luego instaló una bodega muy cerca, Bartolo Cubero, Félix “El bachiller” Mejías, José González, José María Lira Reyes, Benigno Piñero, Roso “El hombre dinámico” González, Tino Meza, Benito “Guinda Zorro” Velásquez, Rafael Gutiérrez, Franco Vielma que desde que llegó de Santa Rosa a El Tigre, era una fija en esa esquina, Rafael “El Chivo” Salazar, Francisco “Pancho” Hernández, Ramón León, Juan Villasana, Anselmo “El Viejo” Abreu, Samuel González “El archiconocido viejo “Grillo”, el ciego Domingo Perales, Rafael Celestino “El musiu” Abreu y otros tantos que todas las noche montaban su partiditas de truco y dominó jugando hasta altas horas de la noche. En ese tiempo existía una seguridad extrema y las personas y sus bienes no corrían peligro, aún durmiendo con las puertas de las casas sin seguro y hasta abiertas. Como cambian las cosas ¡Que envidia!
En cierta ocasión el kiosco, en horas de la madrugada fue víctima de un pavoroso incendio, no había luz eléctrica y como todo lo alumbraban con lámpara de kerosén y velas, presumen que fue una chispa que incendió el local. “Zampa” no se amilanó ante la tragedia, con el apoyo, la solidaridad, la ayuda de sus amigos y clientes, reconstruyó su bahareque – Fue enlatado con caña brava que abundaba en el patio de mi casa y que mi viejo se las regalo – Una vez rehecho el modesto local, continúo sus actividades hasta que a mediados de la década del 60, se lo vendió al portugués Juan Núñez, quien era compañero sentimental de Josefina Salazar y cuñada de Ramón Arraiz, que a la sazón, les había alquilado una vivienda al lado de su residencia, que precisamente queda haciendo esquina con el kiosco. Era el vecino más cercano. Hubo separación, el portugués, le regaló el local a Fina que ya tenía una niña de esa relación, que para variar y como para no dejar margen a equívocos, lleva el nombre de Fátima y una pinta de portuguesa impecable. De tal palo tal astilla.
Josefina Salazar, ama de casa, dedicada a la formación de sus hijos, desconocía la actividad comercial y llegó a un arreglo con su cuñado, Ramón Arraiz. Le cambió el kiosco por la casa que le había alquilado y todo quedó en familia. El portugués Juan Núñez, se mudó a la ciudad de Anaco donde abrió operaciones comerciales y hoy es propietario de dos ventas de pollo asado. Don Juan, en la avenida 5 de Julio y Don Pollo, en la avenida Mérida. En el kiosco de Pueblo Ajuro, Ramón Arraiz, reabrió con las mismas actividades que realizaba “Zampa” y a medida que fueron llegando los servicios públicos, la calle comenzó a ser transitada con mayor frecuencia, crecía la clientela y hubo que mejorar las instalaciones e incluso el patio fue cercado con bloques. Conservaba una clientela fija y entusiasta, todos los días, en especial los fines de semana, Ramón, que siempre fue aficionado a las riñas de gallos, construyó una gallera e incursionó en la cría de gallos y le colocó a la bodega el nombre de “Gallera Arraiz”. Aunque era un modesto negocio, poseía una moderna rockola y expendía toda clase de bebidas, víveres y los fines de semana cuando había actividad gallística, también se conseguía el criollísimo sancocho y las suculentas parrillas. Era el sitio de moda y había para todos los gustos.
Ramón Arraiz, Atapirireño de pura cepa, aún cuando no sabía leer, ni escribir y apenas firmaba con sus iniciales, siempre tuvo buen olfato para los negocios y fue un insigne trabajador junto a su compañera de vida Irma Salazar, a la cual le sobrevivió y aún solo, supo conservar su negocio en la primera línea de la competitividad y lo convirtió en referencia obligada para todos los citadinos. La “Gallera Arraiz” ubicada en la calle Brisas del Caris, también, era parada obligatoria, para todos aquellos transeúntes que se dirigían a la zona rural del sector sur de El Tigre. Los años no perdonan y este viejo roble, que los vivió intensamente, hasta hace poco, estuvo al frente de su negocio, pero la edad y la memoria, empezaron a fallarle, la delincuencia comenzó a hacer estragos en sus bienes, la ventas del día, los ahorros y la familia optó por llevárselo a vivir sus últimos años dignamente a la ciudad de Valencia, le arrendaron el local, con opción a compra a Oscar “Grillito” González, quien poco a poco lo ha ido levantando y ya vuelve, por su ubicación estratégica y el carisma que adorna al nuevo inquilino, a convertirlo de nuevo, en el sitio de encuentro de toda la vida.
Es la evolución histórica del kiosco de “Zampa” que fue transformado con el tiempo por el “Negro” Ramón, en la “Gallera Arraiz” y cuyo local, luego fue dividido y en uno de sus ambientes, también funcionó la farmacia “Maria Luisa” en honor a la abuela de la propietaria la farmacéutica Leydis Salazar. No hay un ápice de dudas, es un lugar emblemático en el barrio Pueblo Ajuro y un sitio de referencia obligado para mucha gente en la ciudad. No olvidemos que esta situado estratégicamente en la calle Brisas del Caris, la misma que empalma con la carretera que nos lleva a las comunidades campesinas, la zona rural, los balnearios ubicados al sur de la ciudad y para lo que pasan a mejor vida, es la calle sin retorno. Obvio, los de menos recursos, porque ahora hay otra opción, aunque el resultado, pareciera el mismo. Es cuestión de óptica y también de gustos. ¡Ave María purísima!
Hacemos esta breve reseña de la evolución histórica de la gallera Arraiz, para dejar testimonio escrito de un lugar que hizo y forma parte de la historia del barrio Pueblo Ajuro y del pueblo que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933 y de esa manera la élite ilustrada y oficialmente encargada de preservar nuestra memoria histórica, obtenga fuentes fidedignas de nuestro acontecer pasado y puedan escribir la verdadera historia de la ciudad de El Tigre. Todos, los aquí mencionados, son fundadores del barrio Pueblo Ajuro.

domingo, septiembre 02, 2007

Personajes de mi pueblo: Victoria del Valle Manrique (Vda.) de Córcega (Totoya)

Los hijos son las anclas que
atan a la vida a las madres

Sófocles (496-406 a.C.)
Dramaturgo ateniense.
El 23 de diciembre de 1922, vino al mundo Victoria del Valle Manrique. En la pequeña población de Yoko, municipio Valdez, cuya capital es Guiria, donde tenía su residencia el matrimonio conformado por el señor Cresencio Hermogenes Manrique y Olegaria Rosario. Él agricultor y ella costurera del pueblo para el momento. La niña Victoria vivió su niñez al calor del hogar y luego curso estudios hasta 3er grado en la escuelita rural que funcionaba en el lugar. En ese tiempo la situación económica era muy difícil y obligaba a que los niños y niñas se incorporaran desde muy temprana edad al mercado de trabajo. Sucre, a pesar de ser la cuna del Gran Mariscal de Ayacucho y el poeta del pueblo Andrés Eloy Blanco, es un de los estado más pobres del país y en ese tiempo era peor.

Dolores, una tía de la niña Victoria que vivía en Guiria y que la adoraba, se la llevó a vivir con ella por un tiempo, lapso que aprovechó para aprender el oficio de panadería y repostería, actividad que ejercían de manera artesanal. Era la fuente de ingreso en ese hogar para el sustento diario y los gastos mínimos de la morada. Al año regresó a Yoko y en la misma casa de la familia, construyeron un horno de barro, enseño a los padres el oficio y empezaron la elaboración de pan, ricas tortas, besitos con coco y papelón. Una vez que la producción fue creciendo, Victoria y una amiga de color blanco, se dedicaban a la venta ambulante en los pocos centros de trabajo del pueblo. El que quiere puede y el trabajo honesto dignifica.

En esos avatares transcurrió la primera parte de su juventud, hasta que a los 18 años, se acercó con la amiga a ofrecer sus productos a la fábrica de ron del señor Antonio “Toño” Pomente y entre los trabajadores surgieron los galanteadores y en medio de las chanzas y risas, uno de ellos, le insinuó a Germán Córcega “A ti como que te gusta la blanca” a lo que respondió rápida y con gran convicción. “No, hermano se equivoca, a mi me gusta la negra”. Quedaron prendados, comenzó a visitarla, formalizaron el noviazgo y cuando iba a cumplir 19 años en el año 1941, contrajeron nupcias y fijaron residencia en una parte de la casa que les cedió la abuela materna de Victoria. Amor a primera vista y matrimonio para toda la vida.

Durante 5 años vivieron en Yoko. Él laborando en la destilería y ella alternando entre los oficios del hogar y la venta de sus productos de panadería y repostería. En esos primeros años procrearon 3 hijos. Doris, Esover y Edgar. En la medida que la familia fue creciendo las necesidades se fueron acrecentando, lo que obligó al señor Germán Córcega a buscar nuevos horizontes que lo llevaron hasta Tucupita dónde empezó a trabajar en la empresa petrolera Texas. En esa población vivieron por espacio de unos 7 años y la familia siguió creciendo. Dos hijos más. Gimelsón y Yovana. En ese tiempo conocieron a un excelente amigo que hicieron compadre, el señor Luís Luna, quien una vez que concluyó sus labores en Tucupita se marchó hasta Roblecito, estado Guarico. Al poco tiempo, Germán quedó desempleado, hizo contactó con él y le consiguió empleo en esa población, una vez allí, se residenciaron en el campo petrolero que poseía la Texas para sus trabajadores. En ese pequeño poblado vivieron 5 años y allí continúo el crecimiento de la familia. 3 hijos más. Néstor, Flerida y Argimiro. Al final de la década del 50 ya tenían 8 hijos y el hombre, una vez que quedó desempleado en Guarico, se aventuró hasta El Tigre atraído por el febril movimiento de la actividad petrolera.

A la caída del dictador Marcos Evangelista Pérez Jiménez, llegaron a El Tigre y una tía materna de Victoria, le prestó una vivienda en la 5ta carrera norte que poseía en todo el frente de la casa de don Ángel Matute – el mismo distinguido amigo que vende queso en el mercado municipal – y le dijo “No pague alquiler” Germán logró empleo en la Mene Grande Oil Company y a los pocos meses compraron por 3 mil bolívares un rancho en la 5ta calle norte nº 119, poco a poco fueron mejorando la vivienda y hasta el sol de hoy es la residencia oficial de la familia Córcega Manrique, que creció de nuevo una vez en El Tigre. 5 hijos más, para completar la docena de Gómez. Cesar, Margloris, Frank, Douglas y Javier. Había que moverse como pluma para mantener ese ejercito de hijos, que según, los que los conocieron niños y adolescentes, eran capaces de devorar un búfalo en una sentada.

En el tiempo que Victoria del Valle Manrique de Córcega, la popular “Totoya” llegó a Pueblo Nuevo Norte, las calles de ese sector llegaban por el este hasta la actual Plaza Miranda y por el norte hasta la 7ma carrera. El sector norte era muy pequeño, todos se conocían e interactuaban y los vecinos más cercanos eran como familias. “Totoya” recuerda con mucho cariño a sus vecinas María Brito, María Ulpicio, Mercedes Hernández, Susana Soto, Fania de Quijada y la consultora de la suerte, Dominga Manrique con las cuales compartía los fines de semana saraos aderezados con la cervecita y el infaltable sancocho.

En los tiempos que el esposo se desempeño como trabajador petrolero, “Totoya” dedicaba su tiempo a la atención de los oficios del hogar, la educación, formación y lo más difícil, la alimentación de sus 13 hijos, por eso, también trabajaba duro para buscar la arepa. Vendió kerosén, pan, dulces, limpiaba mondongo, elaboraba morcilla, vendía comidas por encargo, escocés pata quebrá y hasta prestamista fue. El Dr. David Carbonell fue un asiduo cliente en estás dos últimas actividades que desarrollo “Totoya”. David, junto a Miguel Galantón y el Dr. Carlos Ramírez, no veían hora, fecha, mes, ni día para solicitar los productos etílicos y la facilidad de dinero en efectivo. Tenían una mantequilla con “Totoya”

Hoy, con 12 hijos vivos, 33 nietos y 17 bisnietos, Victoria del Valle Manrique de Córcega que en el año 1974 perdió a su esposo, continúa atada a la vida porque goza de su mejor herencia: Sus hijos. Ellos que la adoran, desde hace bastante tiempo, le evitan cualquier tipo de actividad, la mantienen y le cumplen todos sus caprichos. Pronto, en medio del calor, el cariño y el amor de su honorable familia, celebrará sus primeros 85 años y como decía mi abuelita “No para la pata” su vida transcurre entre El Tigre y Caracas hasta donde se ha extendido su prolija familia. ¿Dónde será la fiesta? Eso, tengo entendido, todavía está en discusión. Veremos quienes se imponen o los de la capital o los de El Tigre.

No hay dudas de ningún tipo, la popular “Totoya” que gracias a Dios, la Virgen y su alimentación a base de bola de plátano, lapa guisada, pescado salado, domplinas con mantequillita y queso rayado, goza de excelente salud y mejor memoria, es una de esas heroínas anónimas, que ha contribuido decididamente con el crecimiento, desarrollo y fortalecimiento de la ciudad que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933. Honor a quien honor merece.
El popular seudónimo de “Totoya” Viene dado en dos vertientes. El primero es que los orientales lo usan como diminutivo de Victoria y el segundo, quizá, por su gran capacidad de trabajo, rendimiento, fortaleza, vitalidad y durabilidad que la asemeja a un vehículo marca Toyota, pero ojo, a la burbuja, que además es majestuosa, elegante, bella, vistosa y buenísima. Es la opinión de su hija Margloris.

sábado, agosto 25, 2007

La mata de mango piña de la calle 5 de julio

La miseria es una enfermedad que si
no se cura a los treinta, se hace crónica

Pitigrilli (Dino Segre) (1893-1975)
Escritor italiano.
Una de las cosas más importantes que deberían preservar las autoridades locales es el patrimonio histórico. Entendemos que el desarrollo, el crecimiento y la modernización exigen un equilibrio armónico entre lo viejo, lo nuevo y lo moderno. En todas las ciudades del mundo se conserva, restaura y se rehabilita el casco histórico y sitios emblemáticos como una preciosa joya para que los propios y extraños sepan de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos. Es la conservación de la memoria y el patrimonio histórico, pues.

El alcalde, desde que tomó las riendas del poder local, arbitrariamente, sin consultar a nadie, atendiendo a su real saber, entender y caprichos, ha tomado decisiones que afectan seriamente el patrimonio histórico de la ciudad. Tres muestras: La demolición de la bomba Primavera, pintar el Liceo Briceño Méndez que es una obra limpia y gastar una dineral echándole pintura a los silos de AGUANCA con el argumento pueril de poseer la bandera más grande del mundo, desvaneciendo la originalidad de su estructura. Ok. guapo, apoyado y con unos sicarios mediáticos, que por dinero ridiculizan, a quien o quienes osen criticar estos crímenes al patrimonio de la ciudad. Por dinero baila el perro.

No somos caídos de la mata en la materia de la conservación y preservación del patrimonio histórico y cultural. Hay quienes se venden como unos eruditos en la materia y los respetamos, otros que no son de aquí, que no les interesa nuestra historia y solo buscan sacar provecho económico azuzando diatribas y justifican las arbitrariedades del alcalde por interés económicos y nosotros humildes hijos de fundadores de este pueblo e identificados con la identidad originaria de la ciudad que vemos con estupor como se destruye el patrimonio histórico y los llamados a llamar la atención, callan de manera cómplice por temor a represalias y perder privilegios.

El odio, el encono y la ojeriza que tiene el alcalde contra este humilde escribidor de cuartillas, lo lleva ahora a cobrar la afrenta de no hacerle coro sus tarifados mercenarios del micrófono que desde la orbita oficial, le rinden culto a su personalidad y le entonan el coro musical que su megalomanía quiere escuchar a diario. ¡Hay que cotar la mata de mango que está frente a la casa de la mamá de Cheo Salazar! Esa es la solución que encontró el gerente político para solucionar los problemas del barrio y la manera de cobrar mi disidencia, y oposición al gobierno más corrupto de la historia local. Échele ganas. No nos amputa un miembro, pero si le lleva parte de la historia al barrio y un pedazo del corazón de mi viejecita que ve la mata de mango como un bello recuerdo de quienes fundaron el barrio Pueblo Ajuro.

José María Lira Reyes y Anastelia Salazar desde que fijaron residencia, como fundadores de Pueblo Ajuro, hace más de 60 años sembraron 4 matas en fila en todo el centro de la calle 5 de julio, quizá soñando con que algún día ese proyecto de calle se convertiría en avenida. Reconocemos que no fue así, pero las matas pasaron a formar parte de la identidad del sector. La mata Matapalos y la de Caoba cayeron por efectos del tiempo, la mata de Almendrón la derribó con el vehículo “Manoto” Marcano, cuando estaba enamorado de la vecina de la casa Luisa Barreto y cuando se echaba los tragos, pasaba volando por la calle que era un arenal, se coleaba y embestía el árbol, hoy sólo queda la mata de mango piña y los vecinos, amigos de muchas generaciones y la actual chiquillería, no solo le comen la deliciosa cosecha permanente, sino también la ven como un icono, una reliquia y siente que ella les pertenece. Es parte de la identidad del barrio innegablemente.

¿A quién estorba? ¿A quién perjudica? A nadie de la calle. Sólo a perjudica a mi mamá, porque los niños cuando salen de la escuela La Florida, para tumbar los mangos le caen a piedras, palos y destruyen las tejas del frente de la humilde vivienda que nos vio nacer y donde todavía habita mi mamá ¿Por qué no le hemos tumbado? Muy sencillo, ella algunas veces molesta, nos dice para cortarla, sobre todo cuando rompen las tejas y las piedras caen en el techo, pero cuando se va a proceder, se pone nostálgica, detiene la acción porque siente que se la va una parte de la vida. Ahora llegó este alcalde y sin medir sentimientos, sin sensibilidad y sin recato por la conservación del patrimonio histórico e identidad del barrio amenazando con cortarla. ¿Golpeando los sentimientos de mi viejita es la forma de cobrar mi oposición a su gobierno? Escogieron un camino bien estúpido y criminal. Consulten a la gente del sector y verán que no solo me golpean a mi, mi familia, mi vieja, sino a todos los vecinos del sector que han aprendido a vivir, convivir e identificarse con la mata de mango piña en el centro de la calle 5 de julio de Pueblo Ajuro.
A ese extremo de miseria humana hemos llegado. Un tipo que qua a los treinta años padezca de esa enfermedad del alma, tiene que buscar cura a tiempo porque de lo contrario, se le hace crónica y una vez que pierda el poder, los odios, resentimientos y frustraciones lo llevaran a morir por consunción, seco en su veneno. Aprendan a vivir con la disidencia y vayan acostumbrándose a la oposición. El poder no es eterno, es más efímero de lo que mucho engreído piensa.



sábado, agosto 18, 2007

Personajes de mi pueblo: Espinet

Cuando la vida te presente razones para llorar,
demuéstrale que tienes mil y una razones para reír

Anónimo.


Uno de los sectores más populares de El Tigre, es indiscutiblemente la urbanización 23 de enero, conocida por propios y extraños como La Charneca. Debe su nombre en principio al hecho bien conocido que su fundación fue como consecuencia de la reinstauración de la democracia el 23 de enero de 1958, a la caída del último dictador General Marcos Evangelista Pérez Jiménez y su segunda identificación a que en esa misma fecha surgió en Caracas una urbanización muy célebre con ese nombre. Eran tiempos de euforia por el retorno de la libertad a la patria de Bolívar y la gente ocupaba espacios que el oprobioso régimen les tenía prohibido a punta de terrorismo.

Muchos son los fundadores o primeros habitantes de este populoso sector, pero innegablemente, que entre ellos estuvo el negro Juan José Espinet, quien al lado de su mamá, la señora Mercedes Espinet, construyeron la primera vivienda y luego muy cerca otros vecinos como Juanita Cedeño, Julio Aguilera, Luís “Bachiller” González y Petra de Lozada, hicieron lo propio y se desató la invasión. La Charneca es uno de los pocos sectores de El Tigre que posee uno de los mejores trazados en sus calles y eso obedece al hecho de que, aún cuando la incursión fue masiva e intespectiva, no es menos cierto que, las autoridades municipales del momento en forma concertada con los vecinos lograron darle organicidad al urbanismo del nuevo sector. El Presidente Municipal Perito Agropecuario Jesús Echeverría con su equipo de agrimensores iba trazando y entregando un papelito como constancia de posesión a los nuevos vecinos. Todo en sana paz

Juan José Espinet nació el 5 de diciembre de 1942, en la población de Guiria, estado Sucre, es hijo natural de la unión de la señora Mercedes Espinet y Chon Acosta. Una vez separados, ella emigró hasta El Tigre buscando mejores condiciones de vida y fijó residencia en la calle Anzoátegui. En ese tiempo conoció, se enamoró y unió sentimentalmente con don Ricardo Botini quien es el padre de adoptivo de Juan José y de un hermano mayor, el cual lamentablemente murió jovencito. Una cortada con una lámina de zinc le provocó un Tétano - en esa época no existía la vacuna antitetánica - y a pesar de la excelente atención que le prestó el Dr. Pedro Elías Rebolledo Guzmán, en el Puesto de Socorro, que funcionaba donde hoy es la sede de la Cruz Roja, no pudo salvarle la vida.

En 1949, en el pequeño poblado que era El Tigre, las escuelas escaseaban y a Juan José Espinet, lo inscribieron en un kinder privado que funcionaba muy cerca de la pila de agua del sector Lisboa. No habían construido el Colegio Divino Maestro, en ese sitio había una campito petrolero y la escuelita estaba ubicada dónde hoy se conoce como la prolongación de la calle Nueva Esparta y en la cual pagaban Bs. 0,50 semanal. Alcanzó el 3er grado, no continuó los estudios y desde muy niño tuvo que salir a ganarse el sustento diario. Limpiabotas, en la zona del Luchador, vendedor de arepas, bollos, pastelitos en los alrededores de los cines Ayacucho y Bolívar. También trabajo como ayudante de un árabe que venía a vender mercancía seca por las calles y le pagaba 2 bolívares diarios por cargarle la maleta, no soportó la explotación y abandonó, para luego incorporarse con el señor Felipe Zarrelli que alquilaba un espacio en la bomba Levante de Pedro Manuel Brito, donde tenía instalado un taller de latonería y pintura, obtuvo el chance como ayudante, con la firme intención de aprender el oficio. El que quiere puede.

En el poco tiempo que tuvo laborando con el señor Felipe Zarrelli, el cual luego instaló en la avenida Peñalver, en un local propio su actual “Taller Acrílico Ital-ven, C.A,” apenas aprendió a lijar, no se amilanó, trabajó un breve tiempo con Electrolux como ayudante del taller de reparaciones y regresó con su amigo y compadre al taller de latonería y pintura Ital-Ven, luego fue a trabajar con Mario Cantalini, después a un taller del popular viejo Luís Mota. En ese intenso ir y venir logró, gracias a su empeño y perseverancia, cultivarse y ser reconocido como latonero y pintor, pero sentía que algo le faltaba, y fue en el taller de don José Mombrun, que lo obtuvo. Aprender la preparación de la pintura para cualquier color de vehículos. Una vez alcanzado esa especialización, abrió su propio taller en la calle 18 de octubre de la Charneca, muy cerca de la vivienda de su actual residencia, a la cual llegó de la mano de su madre y padre adoptivo desde su última residencia en la calle Negro Primero en el Casco Viejo.

En el año 1986, Juan José Espinet, fue contratado por el Ing. Jesús González López, director del Instituto Universitario de Tecnología El Tigre, hoy Instituto Universitario de Tecnología José Antonio Anzoátegui, para que trabajara en los talleres en la reparación de la latonería y pintura de la flota de vehículos de la institución. El trabajo fue tan efectivo, eficiente y satisfactorio que fue empleado fijo para esas labores, hasta que, por los efectos devastadores de una diabetes, perdió casi por completo la visión y como se resiste a la inhabilitación y le falta muy poco para la jubilación, está prestando servicios en el área de jardinería. Los nietos dicen que no está ciego, sólo que se le quemó la luz alta, pero que todavía conserva la baja. El escucha la chanza y ríe con agrado, a pesar de la situación adversa, que le toca vivir con esa terrible enfermedad.

En el año 1963, llegó de Caripe del Guacharo la joven Santina del Jesús Henríquez Díaz, que venía acompañando a su padre que buscaba trabajo y fijaron residencia muy cerca de la vivienda de Juan José Espinet. Lanzó el anzuelo y pescó. Se “salieron”, fueron 3 veces a contraer matrimonio civil y las autoridades no lo permitían porque la novia era menor de edad. Una vez que cumplió la edad reglamentaria, formalizaron la relación y constituyeron una estable, unida, humilde, pero honorable y feliz familia, que hoy cuenta con 5 hijos. Maribel Mercedes, Merci Coromoto, Lilia Ofelia, Víctor José y Carolina Verónica, que por ahora, les han dado la felicidad de contar con 7 nietos y ya les anuncian la llegada de los primeros bisnietos. A pesar de la terrible enfermedad que lo aqueja, Juan José Espinet, toma la vida con calma y rodeado del amor cariño y atenciones de su prolija familia dice tener y lo demuestra con creces, mil y una razones para seguirle sonriendo a la vida

Juan José Espinet, recuerda que cuando se fundó la Charneca, se reservó un espacio para la construcción de una iglesia. Llegaron las autoridades y lo utilizaron para la construcción del parque de recreación dirigida, ubicaron otro terreno en el mismo sector y en el construyeron la escuela Rafael Antonio Fernández Padilla, ubicaron otro y fue utilizado para la construcción del modulo de servicio, la idea de la iglesia quedó en el olvido, pero cuentan con 3 instituciones de máxima utilidad pública. ¿Y el nombre de las calles? Todas llevan nombres relacionados con la democracia y líderes de Acción Democrática que eran los que gobernaban y estaban de moda en el momento de la fundación de la Urbanización 23 de enero, mejor conocida como la Charneca.
La vida de los fundadores, todavía habitantes y vecinos del populoso sector de la Charneca, está íntimamente ligada a su evolución histórica y a la historia de El Tigre, desde del 23 de enero de 1958, cuando se fundó y que fue una de las primeras expansiones planificadas del área urbana del pueblo que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933. Nosotros humildes cronistas vocacionales, recogemos estos testimonios para contribuir a la preservación y conservación de la memoria histórica de la ciudad que nos vio nacer.

domingo, agosto 12, 2007

Personajes de mi pueblo: Felipe

Enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo
de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!

Joseph Conrad (1857-1924)
Novelista británico de origen polaco.
Hay sitios emblemáticos en El Tigre, que son lugares de referencia obligada de los citadinos. La bodega de Felipe es uno de esos lugares. Ubicada en la 2da. calle c/c 3ra. carrera de Pueblo Nuevo Sur, tiene puntos equidistantes con la sede del edificio municipal y las plazas Bolívar y Martí. Cuando alguien solicita la dirección de alguna familia, un negocio o ubicación de algo en ese populoso sector, todos los conocedores de la ciudad, respondemos a coro: más allá o más acá, adelante o en la parte de atrás muy cerca de la bodega de Felipe. El sitio es como un calvo en un estadio. Todos lo toman como punto de referencia para ubicar a alguna persona o sitio que busque precisar a otro.

Felipe Neri Castillo Rodríguez ¿Castillo? Nació en La Asunción, estado Nueva Esparta el 26 de mayo de 1918, del matrimonio conformado por Adón Rodríguez y Francisca Guillen. El Castillo lo heredó por la terquedad del párroco de esa época en su pueblo natal. El padre Agustín se negó a reconocerlo como hijo legítimo porque sus abuelos no habían contraído nupcias por la iglesia y el padre entonces no era Rodríguez sino Castillo que era el apellido de la abuela. Un rollo que luego se corrigió en el tiempo y adoptó el apellido paterno. Ese cura, recuerda Felipe, solicitó que cuando muriera lo enterraran en la iglesia, le cumplieron su deseo, pero una vez que llegaron otros padres, lo sacaron y llevaron sus restos al camposanto de la ciudad.

Fueron 27 años los que vivió Felipe en La Asunción, los cuales dedicó a trabajar el campo. En esos tiempos no había escuela en el pueblo, no estudió pero se las ingenio, para aprender a leer y escribir por su cuenta. Tampoco había opciones de trabajo y la actividad económica se reducía a la agricultura por lo que los nativos, “salían escabillao” a buscar auxilio económico y muchos llegaron a El Tigre, que había nacido al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933 y cuya actividad era muy febril, abriendo posibilidades de empleos bien remunerados y estables. Muchos familiares de Felipe emigraron a este paraíso soñado, lo entusiasmaron y en el año 1945, llegó a la calle Brisas de Mar donde fijó residencia por un mes en la casa de Francisco Quijada.

Durante ese mes se dedicó a viajar a la zona de Periquito a cortar, seleccionar y transportar madera hasta El Tigre, para la construcción de las casas de bahareque y en uno de esos viajes, el vehículo volcó y cuando despertó estaba en el hospital de San Tomé. Estuvo 4 días hospitalizado, le dieron de alta y trascurrido medio mes, Silverio González, paisano y con gran influencia en Mene Grande, lo reportó y lo enviaron al Periquito. En ese mismo tiempo había llegado al pueblo a la misma calle Brisas del Mar, desde Puerto Santo, estado Sucre, pero a la casa de Viviano Carneiro, la joven Edita Rivas y al padre, la compañía, también mandó trabajar para Periquito, donde conoció a Felipe, se enamoraron, contrajeron nupcias, formaron su familia en la cual procrearon 5 hijos, Argenis, Noris, Gladis, Carmen y Felipe, todos profesionales y honorable padres de familia. “Con esta bodeguita y en esta esquina educamos a nuestros hijos” dicen orgullosos al unísono.

No todo le resultó color de rosa a Felipe. Cuando comenzó a trabajar en Mene Grande, vio con asombró que le hacían un descuento en el sobre por concepto de hospitalización. Resulta que había quedado registrado en los archivos del hospital de San Tomé cuando estuvo hospitalizado los 4 días y la deuda era de Bs. 350,oo que le fueron cobrando fraccionadamente. Luego cuando tenía ya 3 años y medio en la empresa, sufrió un accidente laboral, un compañero de trabajo golpeó con un martillo una cupilla que le dio en un ojo el cual perdió en el acto. Volvió por 3 días y medio al hospital de San Tomé y cuando le dieron de alta lo trasladaron desde Periquito al campo de San Tomé como ayudante de soldadura. Con ese accidente, no podía aceptar ese riguroso y exigente trabajo, renunció, pidió su tiempo y lo liquidaron. Volvió a su tierra natal y por espacio de 2 años se dedicó de nuevo a la agricultura, hasta que decidió, de nuevo, volver a El Tigre para dedicarse al comercio, actividad a la cual y, a pesar de la edad, todavía se dedica.

Iniciándose la década de 1950, instaló una bodega en la avenida 5, muy cerca del Hotel Panamerican, la cual a los 3 años mudó para la 2da. calle sur, hoy conocida como Miguel Otero Silva y muchos vecinos dicen, que no le quitan mérito a ese eximio escritor, pero en justicia, debería llamarse Felipe Rodríguez ya que, en el año 1953 fue su fundador y habitante hasta la fecha y la hora que Dios decida su ida al otro mundo. La bodega “La Auxiliadora” de Felipe, es un rincón histórico de la ciudad y, como dijimos antes, un punto referencial para ubicar una dirección en ese bullicioso sector de Pueblo Nuevo Sur y cuyos primeros vecinos fueron Clara Calzadilla, Remigio Marcano, Andrés Pérez, y Polo Noriega, margariteños, Elpidio Durán, padre uno de los mejores técnico en partes eléctricas de vehículos Aníbal Durán y Ana María Santana quienes también apostaron por el futuro de está pequeña urbe y dejaron prolijas y honorables familias que hoy forman parte y engrandecen el gentilicio Tígrense.

En el año 1958, a la caída de la dictadura del General Marcos Evangelista Pérez Jiménez, Felipe tenía su bodega abierta normalmente y había un ruidoso acto en la plaza Bolívar. La gente corría a presenciar el regreso de los presos de Guasina, que serían oradores en el lugar. La señora Edita Rivas y una hija mayor de Polo, Norberta se “encambimbaron” y se fueron a la plaza y de repente se presentó la guardia nacional echando plomo. La carrera de ambas fue tan desenfrenada que Norberta “largó” los zapatos y pasaron frente a la bodega marcando la milla y Felipe al verlas pasar, les gritó “Epa, ¿adonde van? esta es la casa” echaron un frenazo, regresaron, la cuestión no pasó de un susto y la vida siguió su curso normal. La curiosidad mató el gato.

Cuenta Felipe que por muchos años mantenía la bodega abierta hasta muy tarde de la noche y la única vez que lo mandaron a cerrar fue porque se quedó con unos amigos hasta las 2 AM, pasó una comisión de la Guardia Nacional y le llamó la atención. En la última década y sobre todo en estos últimos 2 años tiene que cerrar tempranito ya que el hampa anda con el moño suelto y ha sido víctima de muchos robos. El último sablazo fue con el paquete chileno. Le aplicaron el viejo truco y perdió Bs. 800 mil en tarjetas telefónicas. La delincuencia no tiene paz con la miseria, no respeta edad, religión, condición social o preferencias políticas. Es corte parejo y hoy, hay que vivir preso en la casa, mientras los ladrones y facinerosos son dueños de la calle y los espacios públicos.
Don Felipe Rodríguez ha demostrado, con creces, a lo largo de su vida, que el modo de resolver los problemas es enfrentándolos. Hoy enfrenta algunos quebrantos de salud, pero no se rinde y los enfrenta con mucho estoicismo, seguro que los vencerá para continuar por otros años su fructífero paso por esta vida y continuar escribiendo las más bellas páginas del desarrollo y progreso de El Tigre.

domingo, agosto 05, 2007

Personajes de mi pueblo: Florentino

El arte de envejecer es el arte
de conservar alguna esperanza

André Maurois (1885-1967)
Escritor francés.
El juego de los animalitos forma parte de la idiosincrasia de los habitantes de la ciudad de El Tigre. Entre los primeros vendedores de esa popular lotería está, indiscutiblemente, Pablo Florentino Vargas Ordaz, el popular “Florentino” como se le conoce a secas. El 17 de octubre de 1933, en Altagracia, estado Nueva Esparta, en el seno de un hogar muy humilde conformado por Pablo Vargas y Felipa Antonia Ordaz ambos comerciantes, vino al mundo nuestro personaje. Cuando apenas contaba con 7 años, sus padres, buscando nuevos rumbos y mejores condiciones de vida viajaron a esta ciudad y fijaron residencia en la calle Piar en el sector que hoy se conoce como el Casco Histórico. Otra familia margariteña más, para variar.

El viejo trabajó en la petrolera por espacio de dos años y el niño Florentino, asistía a la escuela primaria de la maestra Ligia, que funcionaba en el histórico callejón Berruecos donde cancelaba un bolívar semanal, allí estudió hasta 4to. grado y luego culminó su primaria en la escuela pública “Cova Maza” que funcionaba al lado de la sede del Partido Social Cristiano COPEI. De esa etapa recuerda con cariño al maestro Enrique, que aún cuando no era graduado, sabía muchas matemáticas y le enseño a lo niños de la época, regla de interés, de compañía e interés compuesto y les aconsejaba “Niños, aprendan matemática, porque aún cuando no logren ser profesionales, puedan defenderse en la vida” El que no agarra consejos no llega a viejo.

Florentino, después de culminar la primaria, no tuvo más remedio que trabajar para ganarse la vida. No había muchas opciones y como la situación no era color de rosas, armo una carretilla, la rueda la acondicionó con clavos y madera para que no se atascara en los grandes arenales que adornaban las calles de El Tigre viejo, se colocó un fajín para aligerar las cargas y empezó a vender agua, que tomaba de las pilas de aguas de la calle Rivas y la que existía donde hoy está la panadería Lisboa. Despacho a domicilio. 0,25 una lata y el viaje completo, 4 latas por un bolívar. Los envases eran las que utilizaba la manteca los 3 cochinitos, que recogía, lavaba y limpiaba bien para llevar agua limpia, cristalina y sin contaminación. En esas labores se mantuvo por algún tiempo, hasta que en al año 1945 conoció a varios viajeros que llegaban a la ciudad para vender mercancías, a los cuales ayudaba por un salario de Bs. 2,oo diarios. Eran tiempo del boom petrolero, hallaca a real, la torta de casabe a puya y Pepsicola a medio.

Florentino que vive desde el año 1945 en la avenida 5 número 65, donde construyó en un terreno que le adquirió a la Junta Comunal de entonces, cuenta, que se inició en la venta de animalitos cuando un cura de apellido Mata, empezó a introducir ese juego de lotería con la intención de recabar fondos para la construcción de la iglesia Virgen del Valle, no olvida que cuando ya estaba levantada la casa de Dios, trajeron de España el campanario y que ese padre, era muy hembrero y atacón con las damas y chicas de esa época, el como joven curioso observaba,. Era su percepción y como la percepción no es igual a la realidad de repente estaba equivocado. Uno no sabe. El sorteo lo tiraban en Aragua de Barcelona y todas las tardes le llegaba un telegrama al padre anunciándole la ficha ganadora. Eran tiempos donde la comunicación estaba iniciando su modernización. Al menos ya llegaban los telegramas.

Cuando la Junta de Beneficencia Pública fue creada y legalizada, a los vendedores le pagaban el 10% sobre la venta bruta y además les suministraban las medicinas. Por cada 0,50 que costaba el animalito los apostadores obtenían un premio Bs. 10,oo que para ese momento era un buen “resuelve”. Empero cuenta, que una vez que hizo una clientela fija en los alrededores del Mercado Municipal, Campo Oficina y otros lugares estratégicos, fue reuniendo un fondito propio y entonces vendía, hasta a crédito y cobraba los sábados, los animalitos legales y una dupleta propia que cuando le quedaba la reportaba mejores dividendos. En concreto. Vendía una legal y otra por la casa. El que inventó el cacho le inventó la vuelta.

En Campo Oficina, Florentino tenía tanta familiaridad con los clientes, que desayunaba, almorzaba, cenaba y hasta se duchaba en sus casas. Era un vendedor de prestigio y excelente conducta, eso no obvió, que varias veces, cuando ilegalizaron los animalitos, lo detuvieran. Los policías Arreaza, Ringo y Bladimir, le tenían tirria y siempre lo enchirolaban, pero inmediatamente lo ponían en libertad. Ese forcejeo con los de azul, duro hasta que llegó a la Prefectura del municipio su amigo Emersón Camero que le extendió un salvoconducto para que los agentes no lo molestaran más. Luego vendía sin temor. Guapo y apoyao, pues.

Florentino hombre humilde y honesto a carta cabal, está retirado de toda actividad y hoy vive junto a su único hijo, José Gregorio Vargas, pero recuerda con mucho cariño y aprecio a Francisco “Chico” Moreno que fue por muchos años el administrador de la Junta de Beneficencia Pública y el cual conversaba mucho con los vendedores, igualmente recuerda a otros vendedores de la época como Gustavo Wettel, hijo del popular “Chico” Wettel que vendía la polla y que voceaba en las tribunas del antiguo estadio Alejandro “Patón” Carrasquel hoy, Enzo Hernández, al son de 2x20 – 1x10, a Francisco Marín, Lucas Sucre, María Pino y el popular Robert Reford que apodan cariñosamente “Carite”. Gustavo y Robert, todavía venden todo tipo de lotería uno en el mercado y otro en el bar restaurant “La Peña” Vayan pa’ que los vean.
Estos héroes anónimos, también escribieron en sus labores cotidianas, muchas de las bellas páginas de la historia de nuestro querido municipio el cual nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933. Ellos y muchos otros, que dedicaron su vida a buscar honradamente el pan para el hogar, merecen la atención de las autoridades competentes, porque aún sin decretarlo nadie, forman parte del patrimonio histórico viviente de la ciudad y deberían gozar de algunas prerrogativas que les mejoren su calidad de vida. No olvidéis: hay que dignificar la tercera edad. La esperanza es la última que se pierde.

domingo, julio 29, 2007

Personajes de mi pueblo: Alicia del Carmen García de Galantón (Lichonga)

Luchar para vivir la vida, para sufrirla y para
gozarla…La vida es maravillosa si no se le tiene miedo

Charles Chaplin (1889-1977)
Actor, productor y director inglés.
En Cumanacoa, estado Sucre, la entidad federal del gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre y del poeta del pueblo Andrés Eloy Blanco, el 5 de agosto de 1932, los esposos Juan José García y Modesta Hernández tuvieron la inmensa alegría de ver nacer a su hija Alicia del Carmen, la popular Lichonga, quién interrumpió sus estudios cuando iba a cursar el 4to. grado y a los 16 años contrajo nupcias con Juan Bautista Galantón oriundo de Cumaná. Con el estableció una humilde, pero muy honorable familia, en la cual procrearon 6 hijos. Jorge, que murió muy joven, Norma y Jhonny, ambos trabajadores de la alcaldía; Miguel, dirigente sindical. Tibisay, quién es ama de casa y vive en Margarita; y el sociólogo José Luís, que labora en el sector educación en Cumaná.

Alicia del Carmen, la popular y familiarmente conocida como “Lichonga” cuenta que, su esposo Juan Bautista Galantón, “Tití” para sus amigos y familiares, laboraba en la Pesquera la “Gaviota” y cuando la familia comenzó a crecer, el sueldo no alcanzaba, por lo cual se retiró, solicitó el dinero de su tiempo y un hermano lo invitó a Anaco y le logró empleo en la industria petrolera, al año alquiló una casa y se trajo la familia. Alicia que ya tenía un hijo, llegó a la calle Zoilo Vidal de Anaco, donde vivió muy poco tiempo ya que el hombre fue transferido al campo de “La Leona” y todos sus demás hijos nacieron en el hospital de San Tome, de allí fue transferido a San Tome y fijaron residencia definitiva en Pueblo Nuevo Norte, primero en la 4ta. y luego, hasta el sol de hoy en 2da. carrera número 89, donde los hijos le han dado la felicidad de contar, por ahora, con 9 nietos y una bisnieta.

Estaba en pleno crecimiento El Tigre y sus primeros vecinos fueron, Bacilio Marín y su esposa Nuncia, Lola Mata, Florencio “Chencho” Bolívar, Miguel Mata, Ufracio “Facho” González. Además ya estaban funcionando los locales comerciales del señor Pedro Brito y el chino, del cual no recuerda el nombre y cuando le insisten, alza la voz y dice con su proverbial buen humor. “El chino, muchacho, yo sólo sé que era chino, muchacho el carajo” Perdón por los Panchos. En rigor histórico, eran los abastos Margarita de don Pedro Brito y el Miranda del asiático Kim Yong Bonyuet que hacía esquina con la 5ta. calle. Ella dice que muy poco compraba en esos abastos porque gozaba de la tarjeta del comisariato que en esa época estaba bien surtido, no había que hacer colas y todo era baratísimo. Hoy, muy a su pesar, tiene que morir haciendo cola en MERCAL.

La popular y siempre jovial, Alicia del Carmen, “Lichonga” que enviudó hace 5 años, hoy vive rodeada del calor, cariño y amor de sus hijos, nietos, familiares, vecinos y amigos, recuerda que cuando vivió en el Campo la Leona, ella y Tití, conocieron e hicieron amistad con Juan Natera, el popular “Juancho” que es el padrino de su hijo Jhonny, y Augusto Enrique Tenorio Meza, que ejercía de maestro en la escuela y les apadrinó a su último retoño José Luís. Ambos personajes, retirados a sus cuarteles de invierno, una vez que también se instalaron en El Tigre, tuvieron una figuración destacada como líderes sindicales, gremiales, políticos y forman parte de la historia de la ciudad que nació al calor de industria petrolera el 23 de febrero de 1933.

La vida de Alicia del Carmen, la popular “Lichonga” ha sido una permanente lucha, ha gozado, sufrido y aún en las situaciones más adversas ha sabido echar adelante y sobrevivir. Hoy, a pesar de su edad, continúa con esa inquebrantable voluntad y arrojo, para seguir luchando, ahora con los ojos puestos en ver a sus nietos, que son excelentes estudiantes, realizados académica y profesionalmente. Dios y la patria os premiará.





sábado, julio 21, 2007

Otros datos históricos de la fundación de El Tigre

No perdamos nada del pasado. Sólo
con el pasado se forma el porvenir

Anatole France (1844-1924)
Novelista y premio Nobel francés.
1.- En la calle Orinoco, exactamente en el lugar donde hoy funciona el CICPC, antigua PTJ, funcionó la primera bodega de Ramón de Jesús Meza. El gobierno le compró el pequeño bahareque, lo demolió y construyó el edificio que en principio fue la sede de La Policía y la Inspectoría de Tránsito Terrestre, luego del Concejo Municipal y la Prefectura. Una evidencia más de que la familia Meza es una de las fundadoras de la ciudad.

2.- Las primeras bodegas que se instalaron formalmente en el pueblo de El Tigre fueron: La Casa del Pueblo de Rafael García, La Casa Sotillo de Ramón Antonio Sotillo, La Chaparreña de David Barrancas, La Aragüeña de Salvador de la Plaza, la bodega de Simón Morón y La Casa New York de Rafael García (h), que era el sitio preferido de los estadounidenses. Eso lo aseguran los primeros pobladores de la actual urbe.

3.- Las primeras matronas del pequeño poblado fueron, las doñas: Martha Mendoza y María Higinia Sulbarán A ambas la gente les anteponía el nombre sublime de “Mamá”. En ese entonces cuando una parturienta entraba en la fase de dar a luz, era común escuchar que decían. Llamen urgente a “Mamá Higinia” o “Mamá Martha” para que “Partee” a está “muje” que ya “pare”. Era el lenguaje coloquial del momento que todavía persiste en algunos caseríos y sitios campestres.

4.- Lo hemos escrito y lo repetimos. Los primeros que ejercieron la profesión empírica de paramédicos en el pueblo fueron Gregorio “Goyo” Gutiérrez, Julio Rodríguez y Manuel Millán. Eran los que aplicaban las inyecciones a domicilio y por honorarios profesionales en principio cobraban medio (Bs. 0.25) y luego un real (Bs. 0,50), ahora todo se modernizó y hay mucha gente experta en el arte de inyectar y sitios donde recurrir en caso de emergencia. Totalmente gratis, “argunos”, diría un margariteño.

5.- Las primeras galleras las instalaron en el poblado los Cantaurenses Rafael Betancourt y José María Lira Reyes, ambas en la calle Rivas y en ese tiempo se conocía al poblado que dio nacimiento a El Tigrito como “Campo oficina” porque por esos lados funcionaba la ofician del telégrafo, y San Tome, antes de ese lugar convertirse en el campo petrolero que es hoy, se conocía como “Santa Mé” que era el nombre del caserío que aún existe en esa zona con el nombre de pila “La Mata” Son datos recogidos de gente fundadora de la ciudad.

6.- Las grandes epidemias de la época del nacimiento de El Tigre fueron según cuentan los fundadores, las pulgas o niguas y los incendios. Las primeras llegaban por temporadas y no había a quién no le cayeran, y los incendios se producían porque las casas de bahareque eran muy bajitas y se utilizaba mucho los reverberos para cocinar y ante cualquier descuido se incendiaba una casa cuyos techos eran de pencas de moriche y las llamas ayudadas por las grandes corrientes de aire que las propagaban quemaban medio caserío.

7.- En los tiempos de la fundación de la ciudad, llegó por estos caminos de Dios, una mujer llamada Natividad, que fue la primera loca del pueblo. La leyenda que se popularizó en torno a ella era que había perdido el juicio porque un cochino le había comido a su único hijo. Lo cierto del caso es que esa loca era la víctima predilecta de las niguas y le minaban el cuerpo, pero como siempre la gente del El Tigre, ha sido y es gente buena, solidaria, sensible y muy servicial, los vecinos de la época la curaban, le cambiaban de ropa y la mantenían más o menos aceptable. Una vez desapareció y no se supo más nunca de ella.

8.- El primer Banco que se instaló en el pueblo fue el “Venezuela” en el local que está situado en la actual calle Guayana al norte de la “demolida” Bomba Primavera y dónde hoy funciona la “Quincallería ABINKY II” luego llegaron los Banco de Fomento Regional de Oriente que funcionó en el local que hoy ocupa “Súper Sonido” y el Banco Unión que funcionó por muchos años en el local donde tiene su sede FARMAVÍA, C.A, afiliada a la cadena Farma ofertas. El primer local propiedad de Stefano Massabrio y el segundo de Samih Murhib.

9.- Cuentan los fundadores, que la víctima del primer paquete chileno en El Tigre, fue don Julio Díaz. Era muy aficionado a jugar gallos y apostador consuetudinario de los caballos. En una oportunidad, le ofrecieron un cuadro ganador del 5 y 6 selladito y todo, que según los ofertantes, tenía un premio de 50 bolívares y como precisaban con urgencia del dinero, se veían en la necesidad de venderlo por 20 bolívares. Una ganga, pues. Fue al Banco de Venezuela a sacar el dinero. José de Jesús “Quijote” Palma, quién es hijo de Margarito Ramos, y fue uno de los primeros cajeros del Banco de Venezuela y amigo de don Julio, le preguntó ¿Mire para que necesita tanto dinero en efectivo? y don Julio le respondió, ese dinero es mío y usted, no se meta en mis asuntos. Compró el cuadro y cuando lo presentó en el sellado oficial el bicho era adulterado. ¿Qué tal?
Estos datos los acopiamos con la sana intención de contribuir con el enriquecimiento del acervo histórico y aportar información que permitan preservar la memoria histórica de nuestra querida ciudad y además, dejar constancia una vez más de que, El Tigre tuvo sus fundadores en las personas que, en busca de mejores salarios y calidad de vida, edificaron los primeros bahareques en las adyacencias del pozo petrolero Oficina 1. No perdamos nada de nuestro precioso pasado, que queda mucho porvenir que formar, construir y vivir.

domingo, julio 15, 2007

Personajes de mi pueblo: Aquilino Meza

Los grandes sucesos dependen
de incidentes pequeños

Demóstenes (385-322 a.C)
Político y orador ateniense.
Los que se instalaron en la Mesa de Guanipa, alrededor de la perforación del pozo petrolero Oficina 1 que se inició en el año 1931, y que fueron edificando sus casas de bahareque y que ya para el 23 de febrero de 1933, cuando el reventón del oro negro, habían constituido un pequeño caserío, obviamente, hay que considerarlos los fundadores de nuestra actual ciudad. En esa dirección hemos venido consultando a parte de esos héroes anónimos que, por haber sido ellos los que tuvieron ese fortuito privilegio, no pueden, ni deben desconocerse graciosa y olímpicamente. Están vivitos, coleando y gracias a Dios poseen una prodigiosa memoria para contar a los interesados y a las nuevas generaciones, la verdadera historia de El Tigre.

Pedro Aquilino Meza García, que vino al mundo el 05 de diciembre de 1919 en el sector El Aguacatal del Caris e hijo de don Pedro Celestino Meza y doña Mercedes García de Meza, es un protagonista y testigo viviente está corta, pero rica historia de la ciudad. No olvida que en el año 1931, cuando se inició el movimiento petrolero en la Mesa que era una sabana abierta y llena de chaparros, venía todas las semanas a vender meriendas a los trabajadores de las primeras cuadrillas que provenían del Caris, Cantaura, Soledad y uno que otro de Ciudad Bolívar. Del Caris, recuerda a Jorge Jiménez, Ramón de Jesús Meza, David Meza, Tadeo Salazar y entre los viejos que, aún cuando vivían en el Caris, venían mucho y reservaron parcelas para construir luego sus casas de bahareques, a Margarito Ramos y Pedro Félix Lira quienes legaron dos prolijas familias a la ciudad al igual que su padre.

Don Pedro Aquilino Meza García, que apenas aprendió a leer y escribir, cuenta que en Boca de los caños, existía una escuelita, la cual era eventualmente atendida por el maestro Luís Beltrán Guevara que procedía de Cantaura y fue quién los instruyó en las primeras letras. No había más opción de estudios y los niños junto a los adultos tenían que fajarse al trabajo del campo, luego, cuando empezaron a perforar el pozo Oficina 1 también aprovechaban para vender meriendas a los trabajadores y, por supuesto, la venta de la cosecha, que seguían comercializando en Cantaura. Nadie continúo estudios y todos devinieron con el tiempo en pequeños productores agropecuarios, honorables padres de familias y hombres de bien. Esa realidad está a la vista y nadie podrá desdibujarla y menos negarla.

En medio de lo chaparrales levantaron bahareques y montaron sus ventas de víveres, comidas bebidas y productos agropecuarios: Carmelita García, Ramón Antonio Sotillo, la popular Nazaria la esposa de Augusto Bermúdez, Simón Morón y su esposa Servanda Sotillo que fueron reubicados porque estaban muy cerca del pozo petrolero y les indemnizaron para construir donde hoy es la calle Rivas. Margarito Ramos, Pedro Félix Lira y Pedro Celestino Meza que venían a vender sus cosechas, Rafael Betancourt que llegó de Cantaura y montó una gallera, Ruperto Calatrava que era comerciante, ejercía el cargo de prefecto, cargo que también, luego ocupó don Simón Morón y detrás de su negocio, construyó dos “Calabozos” con pencas de moriche “Encujados”, o sea, las pencas enterradas paradas y bien tupidas para las paredes y el techo. Eran de alta seguridad, pues para época, los presos regularmente eran borrachos y escandalosos que pasaban placidamente la “pea” en esos ambientes muy frescos.

En una oportunidad y todavía muchacho, Pedro Aquilino Meza, echaba una partidita de “Volteo” o “Viro” que se jugaba con la popular locha, la cual se colocaban en un círculo que se hacía con los dedos de la mano, se golpeaba con una piedra y se apostaba a sello o corona – la locha no tenía impresa la cara de ningún héroe – hubo una acalorada discusión y en medio del altercado, le dio un pescozón a un contrincante, fue hecho preso por don Ruperto Calatrava, junto a un amigo, los metió en uno de esos calabozos “Encujados de moriche” Cuando tenían una hora, veían que el castigo se prolongaba y como ellos consideraban que no era para tanto, optaron por abrir un boquete y se fugaron. Todavía los anda buscando el prefecto, ríe de buena gana don Pedro Aquilino que una vez que fue adquiriendo edad hizo gran amistad con don Ruperto Calatrava.

El 05 de diciembre de 1950 y en medio de su cumpleaños 31, don Pedro Aquilino Meza contrajo nupcias con doña Ángela Custodia Sotillo con la cual procreó 6 hijos a saber: Yosaira Mercedes, Yalilia de Lourdes, José Gregorio, José Aquilino, Yanitza Angélica, y Pedro Aquilino que, por ahora, le han dado la felicidad de contar con 6 nietos y 2 bisnietos que son la alegría de la casa de familia que ahora poseen en el barrio Hernández Pares, barrio del cual también son fundadores. Esos pequeños incidentes, que rememoran nuestros antepasados, dieron pie a este gran suceso que vivimos en el presente, por tanto es de justicia reconocer que El Tigre tuvo en estos héroes anónimos sus verdaderos fundadores. Negarlo es pretender negar que eso sucediera y eso, realmente, sucedió.

Estos testimonios, los recogemos y plasmamos en estas humildes crónicas, con la sana intención de aportar datos históricos, narrados por los propios protagonistas de la fundación de El Tigre, a los efectos, que puedan servir a la elite ilustrada para escribir y narrar la verdadera historia de nuestra pequeña urbe. Son ellos, los que edificaron los primeros bahareques y más nadie, con su honestidad, sinceridad y buena memoria las únicas fuentes validas para conocer nuestro verdadero pasado y corroborar, una vez más, que nuestra ciudad nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933.
A mis amables lectores de toda Venezuela, doy las gracias, por los mensajes que me envían por teléfono, e-mail, al blog, por las llamadas a mi móvil y comentarios personales, reconociendo esta empírica iniciativa y les aseguró que todas sus recomendaciones serán tomadas en cuenta en la medida de las posibilidades y en el transcurso del tiempo. A todos, un abrazo, mi eterno agradecimiento y les digo, sinceramente, esos halagos, más que enervarme, me comprometen más con ustedes y la historia de mi ciudad.



domingo, julio 08, 2007

Personajes de mi pueblo: Poche – El sastre del pueblo

El talento no es don celestial, sino el fruto del
desarrollo sistemático de unas cualidades especiales

José María Rodero (1922-1991)
Actor español.
Hay oficios que son como algunas lluvias que no mojan, pero empapan. Es el caso de los sastres de los pueblos. Abren las puertas de un modesto localcito y esperan pacientemente. No todo el mundo tiene la suerte de contar con un cuerpo que se adapte a las tallas normales y tiene que hacerle algunos ajustes a las prendas de vestir. También, hasta hoy, existen caballeros y damas que prefieren mandar a perfeccionar sus trajes a la medida y no compran la ropa hecha que venden las grandes cadenas de tiendas y boutiques. En ambos sexos ocurre los mismos aprietos y cada quién tiene su sastre preferido o su costurera, según sea el caso. Ese goteo nunca termina.

Marcos Antonio Cortéz, que nació en Punta de Mata, estado Monagas un 30 de diciembre de 1947, los avatares de la vida lo llevaron a vivir su niñez en Santa Ana, estado Anzoátegui y luego se residenció en El Tigre, es uno de esos sastres populares, que han dedicado y dedican su vida a la noble tarea de solucionarle el grave problema de ajustarle las prendas de vestir a muchos caballeros de la ciudad en su modesto taller ubicado en la Avenida Libertad del barrio Las delicias, detrás de Campo Oficina y en todo el frente del Parcelamiento “Jesús de Nazaret” Ni aviso tiene, pero todo el mundo sabe que ese es el tallercito de costura del popular Poche, como lo conocen familiar, pública y oficialmente.

El Padre Antonio Salamanca, era trabajador petrolero de la SINCLAIR y su progenitora Damasia Cortéz, ama de casa, cada vez que la compañía decidía un cambio, a los pocos días mudaba la familia. En Santa Ana, Marcos Antonio Cortéz, estudio hasta tercer grado en la escuela Pedro Emilio Coll y en El Tigre, completó su primaria en el grupo escolar “Estado Trujillo”, no se matriculó en el bachillerato y se empleo como ayudante en el abastos y carnicería “Libertad” en la avenida Winston Churchill, en la esquina que hace frente con la actual librería “Andrés Bello” y cuyo propietario era Lilo Mondello. En ese tiempo, más o menos en el año 1.961, llegó de Italia Benito Mondello que venía especializado en sastrería, montó su taller al lado de la carnicería y empleó como ayudante a Pedro Cortéz, hermano de Poche, que ya conocía el oficio de la sastrería, cuestión que aprovecho para ponerse a aprender y especializarse.

Una vez que Poche dominó el oficio, fijó residencia con sus padres en Aragua de Barcelona. En la esquina de la plaza, había unos griegos que fabricaban pantalones de kaki, logró empleo con ellos por 120 bolívares semanales. Los griegos cortaban pantalones por lotes y Poche se encargaba de la costura y a darle los toques finales. 4 años estuvo en esa dura faena, hasta que, en el año 1.967 cumplió los 18 años y se presentó voluntario para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, fue asignado a la Policía Naval en Maiquetía bajo la matricula 1.034, egreso en julio de 1969 con el grado de cabo 2do y conducta irreprochable. Una vez en la calle, su progenitor lo invitó para que fuera a Santa Ana que ya le tenía listo un cargo de agente de policía, le pidió unos días mientras venía a El Tigre, donde llegó para no irse nunca más y todavía lo están esperando en Santa Ana. No es igual un policía sastre que sastre de un policía y Poche es sastre de muchos policías.

En ese año 1969, cuando llegó El Tigre, se empleó en la sastrería Oriente de Pánfilo Digirolamo, frente a Líbano TV de Antonio Mawuad, dónde laboró por espacio de 4 años con un salario de 120 bolívares semanales, luego se mudó a Pariaguán, donde instaló su propio tallercito en un pequeño local que alquiló por 30 bolívares semanales frente a la Plaza Bolívar exactamente al lado de la casa Víctor. Durante dos años mantuvo la sastrería Poche en la tierra soñada, que cerró, para el año 1975, venirse a El Tigre, alquilarle un local en la calle Bolívar, al lado de Baby House, a don Mauro Barrios por 70 bolívares mensuales, donde instaló su taller de sastrería que mantuvo por espacio de 4 años cuando se mudo definitivamente para un local propio en su actual sede en la calle libertad del barrio Las Delicias.

El terreno donde construyó su casa de familia, lo compró a un señor de apellido Osuna, al cual tuvo que literalmente sabanear en San Félix para cerrar el negocio por 1.000 bolívares. Como el solar donde solo existía una barraquita es grandecito, reservó una esquina para construir su taller de sastrería, la cual materializó con una ayuda social de 500 bloques y un lío de Zinc, que le facilitó el entonces Presidente Municipal Duclos Morales y unos ahorros que poseía. Poche que está casado en segundas nupcias con la nativa de Guiria, Ana González con quién comparte el trabajo ya que ella, por iniciativa y orientaciones de Poche, también aprendió el oficio de la sastrería y luego lo perfeccionó con dos cursos intensivos que cursó y aprobó con excelentes notas. Tal para cual.

En su larga trayectoria como sastre en El Tigre, Marcos Antonio Cortéz, el popular Poche, ha tenido clientes de todos los niveles socioeconómicos, desde el famoso Arturito Salazar, a quién perfeccionó un traje para unas navidades y todo el mundo que lo vio quedó alelado por la destreza, maestría y técnica que desarrolló para que le quedara perfecto. Ni los grandes diseñadores, estilistas y modistos del mundo hacen ese milagro. Juan Rafael Hernández, el “Negro Bolívar” y Miguel Antonio Salazar, el “Negro Salazar” coincidían en decir que las medidas se las tomó Poche de “toyuyo a toyuyo”. Poche no lo niega, ni lo afirma, pero su sonrisa pícara lo delata. Secretos de la profesión. A mí, carajo, que me registren.

Poche con su proverbial bonhomía dice que todos sus clientes, han sido, son y siguen siendo excelentes. Don Joaquín Salcedo, el amigazo era un cliente distinguido, como lo eran don Bernardo González, Omar Rojas, Pedro Emilio Rojas Vargas, el recordado “Pejas”, lo siguen siendo, los hermanos Domínguez, Antonio y Manuel, los barberos Yosmer y Orlando Marcano, Alberto Quiriagua, el técnico electricista José Francisco García Cordero, el Dr. Roberto Díaz, Luís Fermín, Edgar Salazar, Pedro “El Chino” Lira, Roberto Salazar, Augusto Enrique Tenorio Meza, el productor agropecuario Félix Millán, don José Prado, Duclos Morales, Juan Martínez, Héctor Vásquez, don Mauro Barrios, Ángel Francisco Godoy, Freddy Arriojas, que viene de San José de Guanipa a solicitar sus servicios, “Cheito” Salazar que es cliente ocasional cuando viene de México y en las navidades manda a perfeccionar la percha y hasta el autor de esta crónica es cliente consuetudinario, entre otros. En Pueblo Ajuro, cuando a alguien no le queda bien la ropa recién adquirida, inmediatamente dicen: “Llévasela a Poche” Es el sastre del pueblo, pues.

En los actuales momentos, el precio para la confección de un flux completo es de 250 mil bolívares, sin incluir la tela y el forro que tiene que proveer el cliente. Un pantalón 60 mil bolívares en idénticas condiciones y los arreglos son precios a convenir dependiendo el trabajo. Hay que sobrevivir y Poche que tiene 7 hijos tiene que echar aguja e hilo para no bajar su calidad de vida y mantener además equipos de trabajo de marcas reconocidas y de comprobada calidad como son las máquinas alemanas, Singer y una que él considera la mejor PFAFF que, por supuesto, son costosas y con esta inflación son prácticamente imposibles adquirirlas a precios asequibles. Él posee el talento que ha sido fruto del desarrollo sistemático del arte de la sastrería, tiene la idoneidad especial, pero obviamente, requiere de buenos y modernos equipos. No es soplar y hacer botellas.
El gordo Poche y su hermano el flaco Pedro que tiene su taller cerquita de las cuatro vías, han sido, son y serán por muchos años los sastres por excelencia, no sólo de la gente de Pueblo Ajuro, sino de toda la ciudad y pueblos circunvecinos. No mojan, pero empapan y siempre habrá alguien que no le cuadre la pinta y ellos gustosamente, se la arreglan y, por supuesto, habrán otros que le gusta mandar a confeccionar sus trajes con manos expertas y ellos, que son especialistas en la materia, siempre están dispuestos a manufacturárselos a la medida y a buen precio. Es cuestión de distinción y aún cuando el traje no hace al monje, si echa su ayudadita. Dígalo allí, Arturito.

jueves, julio 05, 2007

Personajes de mi pueblo: Vilda Ramos

¡Venciste mujer! Con no dejarte vencer
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)
Dramaturgo y poeta español.
No hay dudas que los primeros pobladores de El Tigre, ciudad que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1.933, fueron los oriundos del Caris. Vilda Ramos que nació el 14 de octubre de 1937, en el sector San Juan, exactamente en el sitio conocido como el Guayabo del Caris, es hija de María Susana Ramos y Carlos Leopoldo Rondón quienes junto a don Margarito Ramos, Aquilino Meza y otros cariseños fueron fundadores del pequeño caserío que se fue formando alrededor del pozo petrolero que perforó la compañía estadounidense Gulf, en pleno corazón de la Mesa de Guanipa en el paraje conocido como el paso de El Tigre, de allí el nombre de nuestra pequeña urbe.

Vilda Ramos llegó a El Tigre en 1.940, a la calle Independencia dónde ya su papá Margarito, como le decía al primito hermano de su mamá, poseía una parcela grande y por supuesto su casa de bahareque, la cual les sirvió de residencia. Su niñez transcurrió en un ir y venir del campo al caserío, hasta que, cuando promediaba los 13 años, la inscribieron para cursar la primaria en la recién fundada escuela “Simón Rodríguez” que funcionaba en la avenida España, por los alrededores de donde luego instalaron el bar restaurant Capri. Sólo curso hasta el 3er grado ya que cuando cumplió los 17 años se enamoró y se “salió” con el joven Jesús Guzmán Lárez, hermano del popular y siempre bien recordado profesional del periodismo Alberto Guzmán Lárez.

Una vez que se “salieron” fijaron residencia en la calle Sucre en una vivienda que le alquilaron a don Cervito Medina, muy cerca de la calle ayacucho donde tenía su taller dentista Luís Ramos, que para ese momento, era quién le hacia los trabajos de odontología a la gente de todo el pueblo y le venían clientes del Caris, Atapirire, el Pao y todos los sectores circunvecinos. A la caída de Pérez Jiménez, entregaron la casa a Cervito y se mudaron a la residencia de un hermano de Vilda en la Carretera Negra “La Flint” desde dónde al poco tiempo, emigraron para fijar residencia definitiva en la calle Falcón de Pueblo Ajuro en una media agua que le compraron por 400 bolívares al señor Mariano Flores oriundo de Aragua de Barcelona y la cual vendió para regresar a su patria chica.

En esa época la calle Falcón llegaba hasta el cruce con la avenida 8 dónde todavía funciona la bodega del popular Pablo “Catire” Freites bajo la égida de su viuda María e hijos y la única vivienda que había en el proyecto de calle hacía la Carretera Negra La Flint donde ahora concluye la calle Falcón en todo el frente del Bar “La Calandria” de la famosa “Mochita” Lelis Jerez, hija de don José Ignacio y doña Bautista, era de la señora Juana Canelón que estaba ubicada donde finalmente cruzó la calle Bellavista y quedó haciendo esquina con la calle Falcón. Esa señora, recuerda Vilda murió en circunstancias extrañas y hasta el sol de hoy nadie ha dado una explicación razonable de su deceso.

En plena década del 60 cuando la gran depresión petrolera, el pueblo sufrió los efectos de la severa crisis económica, mucha gente emigró y los más arraigados y uno que otro audaz, se quedaron y buscaron sobrevivirle a la amarga realidad. Vilda Ramos, mujer humilde, de origen campesino, pero decidida a buscar la arepa para la familia, no titubeó en ganarse la vida vendiendo la cervecita fría. Instaló su taguarita en una parte de la casa, enfriaba las espumosas con hielo en una cavita de Coca Cola y a medida que iba aumentando la clientela y con los ahorros de la ganancia dio la inicial y adquirió a crédito un frezeer a un árabe y en Caracas una rockola marca Wultzer en 15.990 bolívares los cuales canceló en cuotas de 300 bolívares mensuales la cual, después que pagó los reales, vendió por 400 bolívares e instaló una propiedad del padre de “Lalo” Rodríguez y del ingreso le quedaba el 10% que no era mucho, pero algo es algo, peor es nada y como la situación era color de hormiga, había que salir adelante con muchos sacrificios y no dejarse vencer por la adversidad.

Para esa época, la empresa Polar, colocaba avisos identificando con un nombre a todos los negocios de ese tipo que existían en el pueblo y Vilda Ramos, decidió bautizar el suyo con el nombre de “El Macey” nombre que perduró en el tiempo hasta que en el año 2000, como consecuencia de la inseguridad y la competencia desleal de las licorerías, que aún cuando sólo tienen permiso para vender al mayor, se dedican mayormente a detallar los licores y las cervezas con la ventaja que colocan música gratis con potentes equipos de sonido. Otro estilo, otra época y como todo en la vida se acaba y pasa de moda, las famosas y populares taguaritas perdieron el atractivo y pasaron a la historia. “Ay, hijo quedaron como la alpargata blanca” diría Juan Ruperto.

Vilda Ramos, contaba con clientes que nunca la desampararon, Germán Ramos, amante de la música criolla y margariteña que interpreta Gualberto Ibarreto “Mamá Pancha en especial. Jimmy Guillen, apasionado por la romántica y con predilección por los boleros de los Panchos “Magia Blanca” lo embelesaba, Carlos Martínez que lo apodaron “Clen” por su parecido a uno de los gringos que llegaron al pueblo para trabajar en la industria petrolera. Peruchito Acosta, gran jugador de truco, dominó y entusiasta partidario de las rancheras y no perdía oportunidad para marcar en la rockola la versión de “Bala perdida” que interpretaba, el hace poco desaparecido físicamente, Antonio “Tony” Aguilar. Un bolívar y la rockola, les tocaba 5 melodías. Una ganga, pues.

La modesta taguarita de Vilda Ramos contaba apenas con 4 mesas cada una con igual número de sillas y siempre estaba bien concurrido. ¿Clientes fijos? Los antes mencionados y Ramón León, Dámaso Malave, Carmelo Yánez, Jesús Viamonte, Adán Laya, Urbano Rodríguez, Jesús Rafael Sonsonetti, Pedro Emilio Rojas “Pejas” José Rodríguez, José Caraballo, Hernán Zavala, Ángel Rafael Zavala el popular y ambulante barbero del barrio José “Cheo” Bolívar, que cortaba pelo a domicilio y por la módica suma de Bs. 0,50. Recorría el barrio en una bicicleta y nunca abandonaba el maletín son sus útiles de trabajo.

Vilda Ramos tiene 4 hijos, José Miguel, Milagros, Ingrid y su eterna compañera Melba que le han dado la alegría de tener por ahora 18 nietos y aún cuando los años la atropellan, se niega a pasar al retiro definitivo, vendió empanadas por espacio de 5 años y ahora se dedica a elaborar ricas hallacas que vende por encargo. Gente humilde, pobre, pero honrada y trabajadora, que a pesar de las duras circunstancias en que se desenvolvieron, hoy tiene la satisfacción de decir como el poeta: Confieso que he vivido” y nosotros adicionaríamos, feliz de no haberse dejado vencer por la adversidad.

martes, junio 26, 2007

Más datos puntuales de la historia de El Tigre

Nosotros recordamos, naturalmente, lo que
nos interesa y porque nos interesa

John Dewey (1859-1952)
Filósofo y educador estadounidense.
La ciudad de El Tigre, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, tuvo sus pioneros. Nada nace, crece y se desarrolla de la nada. Los primeros pobladores, fueron los fundadores y gracias a la querencia y apego por esta tierra, constancia de dilación y empeño de ellos hoy gozamos de una ciudad en pleno desarrollo y auge. He aquí alguno de esos personajes:

1- El primer sastre que tuvo el pueblo fue el señor Nicolás Chacón, que ubicó su pequeño taller de confección y reparación de prendas de vestir para caballeros, en la calle Orinoco y luego mudó a la calle Lara hasta que pasó al obligado, reposo del guerrero.

2- El primero en instalar una barbería fue Manuel Rodríguez, conocido cariñosa y familiarmente como “El Tucuso” Utilizaba la ancestral bombita de agua para mojar el cabello, la maquinita manual, la navaja y la tradicional agua de colonia. La barbería estaba ubicada en el inicio de la calle Orinoco donde hoy funciona la Prefectura, ahora Registro Civil.

3- La compañía petrolera que perforó el pozo Oficina número 1, que fue el hecho que dio pie al nacimiento de la ciudad de El Tigre, el 23 de febrero de 1933, fue “La Gulf” y no como mucha gente cree erróneamente que fue Mene Grande Oil Company. Es una precisión histórica que es bueno siempre recordar.

4- El primer expendio de medicina formal, lo instaló en la calle Héctor Villegas, el Dr. José María Key. Ese expendio de medicina era el paño de lágrimas de todos los pacientes del pueblo y tuvo una duración relativamente corta.

5- Los primeros médicos que llegaron al pueblo, los trajo la Compañía Gulf y estaban destacados en Campo Oficina. Entre ellos destacaban el Dr. Eduardo Hernández Rodríguez y Hernán Lucciani. Eran los más conocidos por su gran sensibilidad demostrada en el hecho de que, aún contratados exclusivamente por la petrolera, atendían gustosa y gratuitamente a la gente del pueblo que requerían de sus servicios.

6- El primer Kinder, lo instaló en su casa de familia en la calle Negro Primero número 55, la maestra Mariana Campos y en ella iniciaron sus primeras letras personajes como don Vicente Campos, el Dr. Rubén Biscochea Franco, el difunto profesional del derecho Amilcar Marín, el Dr. Emery Mata Millán, Serafín Celma, el médico Isaías Farcheg y Elías Farcheg, los hermanos Bassim; Pablo, Pedro y José hijos del propietario del Cedro Libanés entre otros. Un bolívar semanal y les incluía la merienda. Eran tiempos de disciplina férrea y dedicación completa al estudio.

7- La Ferretería Celma que en sus inicios funcionó en la esquina de la calle Guevara Rojas cruce con la calle Girardot y que fue la pionera en su ramo en el pueblo, tenía como propietarios a los hermanos Celma Mir. Isidoro y Joaquín. Fueron socios por muchos años incluso cuando obtuvieron la concesión de la venta y servicio de los vehículos Ford. En la década del 60 Joaquín se retiro a sus cuarteles de invierno e Isidoro continúo al frente de los negocios hasta sus últimos días.

Estos datos puntuales de la historia de El Tigre, tienen su fuente originaria en la prodigiosa memoria de don Vicente Campos, quién fue uno de los tantos fundadores de nuestra querida ciudad. Nosotros, humildes cronistas vocacionales, recogemos, validamos y chequeamos con otros grandes amigos de la época estos valiosos datos y las plasmamos en estos escritos porque las consideramos de gran importancia, para la preservación de la memoria histórica de nuestra pequeña urbe.
Poseemos una corta, pero riquísima historia que a todos nos interesa recordar, para saber de dónde venimos, donde estamos y hacia donde vamos.

domingo, junio 17, 2007

Datos puntuales de la historia de El Tigre

Llegará un día que nuestros recuerdos
serán nuestra riqueza

Paúl Géraldy (1885-1983)
Poeta y escritor francés.
La ciudad de El Tigre, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, todavía tiene, gracias a Dios y a la virgen, con vida a muchos hombres y mujeres que fueron los primeros pobladores, los cuales están lúcidos y conservan excelentes memorias que nos permiten al consultarlos, ir a la fuente primigenia de la historia de la ciudad. He aquí algunas veracidades:

1-Los primeros comerciantes que incursionaron en el ramo de la panadería, de manera artesanal, por supuesto, fue el Bolivarense Juan Palma que ubicó su pequeño negocio, en los alrededores de la hoy, conocida placita “Cone” y el señor Críspulo Marcano que se ubicó en la calle Negro Primero, muy cerca del callejón Cruz Verde. Ambos expendían unos riquísimos panes y ponquecitos que eran la delicia de los pocos habitantes del incipiente pueblo.

2-El primer abogado, que venía esporádicamente a asistir algunos casos en el pequeño poblado de El Tigre, fue el Dr. Tomás Gibbs. El auge y el desarrollo que iba adquiriendo el pueblo hicieron posible que el Dr. Gibbs se residenciará definitivamente en la localidad, constituyera una extraordinaria familia y emprendiera una encomiable labor como profesional del derecho al servicio de esta comunidad hasta sus últimos días.

3-La primera bomba de gasolina, fue la que instaló Luís Riego, hijo de un colombiano que vivió en Atapirire en el inicio de la calle Orinoco, justo detrás de la actual Prefectura. El dispensador era de manilla y para medir los litros que le solicitaban los clientes, utilizaba un envase de vidrio con cinta métrica cuya capacidad era de 5 litros. El proveedor de la gasolinera visitaba el pueblo en su camión cada 3 días y para transportar la gasolina utilizaba latas, igual a las que utilizaban para envasar el aceite los tres cochinitos. Todo el manejo del combustible era muy rudimentario, pero nunca había escasez.

4-Los primeros cines, fueron – y esto complementa mi anterior trabajo – uno silente que instaló en su casa de familia, frente donde hoy está ubicado el partido COPEI, don Pedro Felipe Rojas y el RIALTO que fundó el español Felipe Hernández conocido cariñosamente como “Pecho pelúo” que ubicó en la esquina frente a la bodega la “Chaparreña” una vez que concluyó su ciclo, ese local fue utilizado por el señor Rafael Dreger, para instalar el famoso bar “Miramar” donde venían lindas y simpáticas chicas de todas partes del país a laborar, atraídas por las riquezas que dispensaba el oro negro. Eran tiempos de bonanza petrolera.

5-El primer hotel, obviamente, fue el hotel “Manzanares” de doña Petra Manzanares de González que funcionó y funciona en la calle Lara y el hotel “Oriente” que fundó Franco Lander en la Calle Miranda muy cerca de la Logia Masónica y donde el señor Pablo Fajardo y su distinguida esposa Aura actualmente poseen “La casa del espagueti” Los aficionados al hipismo recuerdan perfectamente el sitio porque durante largos años, también funcionó un concurrido sellado oficial del 5 y 6, cuyo sellador estelar fue el popular José Isabel “Chabelo” Arismendi. Todavía Pablo recuerda sus habilidades en el manejo de las cuentas.

6-La primera heladería formal funcionó en la calle Bolívar frente a la Iglesia Virgen del Valle bajo la denominación comercial de “Heladería Igloo” que instaló un alemán que llamaban Pablo. Los helados los expendía en vasitos de cartón y además vendía merengadas de frutas. En ese local el español Eliseo García fundó luego el bar “Bohemia” y a la par funcionó otro de los populares sellados oficiales del 5 y 6 bajo la égida de Edgar José Salazar, que luego fue mudado a la calle Guevara Rojas, en el bar “Chori” y cuyo local hoy está a punto de derrumbarse ante lo mirada indolente de las autoridades competentes. ¿Esperarán una tragedia?

Don Vicente Campos que extrae de su prodigiosa memoria estos bellos y muy puntuales recuerdos y datos históricos, es poseedor de un certificado expedido por el Presidente de “Perfect Circle – Dana International – División of Dana Corporation" que lo acredita como “Doctor de motores” Un curso que hizo por correspondencia y que dictó esa prestigiosa trasnacional desde su sede en la ciudad de México DF.
Para escribir de la verdadera historia de la ciudad hay que ir a su fuente originaria, investigar con rigor, validar la pesquisa y plasmarla en escritos de la manera más sencilla y fluida, a los efectos de que el lector tenga la oportunidad de apreciar la información, pueda formarse una opinión critica, discutirla, complementarla y hasta rebatirla para llegar a una conclusión que nos permita tener una visión exacta de nuestra joven pero rica historia local. No olvidéis. Nadie es dueño absoluto de la verdad.

domingo, junio 10, 2007

Personajes de mi pueblo: Isbelia de Alfonzo

La poesía es el sentimiento que le
sobra al corazón y te sale por la mano

Carmen Conde (1907-1996)
Poetisa española.


Federico García Lorca, poeta y dramaturgo español dijo que “La poesía no quiere adeptos, quiere amantes” Nuestra amiga María Isbelia Alcalá de Alfonzo, la cual vino al mundo un 27 de marzo en el Cantón del Pao de Barcelona fruto del matrimonio de don Diego Alcalá Zamarra y la señora Rosa de Alcalá, es amante, practicante apasionada del género poético y fanática de la poesía. Su padre don Diego, educador y prefecto del pueblo, conocido como el “Maestro Diego” y doña Rosa, poetisa aficionada, ama de casa, pero de mano férrea, carácter dominante y autoritario lo que le hizo ganar el mote de “La jefa” como se le conoció familiar y popularmente. Un hogar dónde imperaba el orden, respeto, compostura, disciplina, inspiración y la obligación al estudio y la poesía. Los padres predicaron con el ejemplo y los resultados están a la vista.

Estando Isbelia muy niña, don Diego Alcalá adquirió dos casas en El Tigre, pueblo que ya había nacido un 23 de febrero de 1933, al calor de la industria petrolera y se perfilaba como un polo de desarrollo por la febril actividad que se avivaba alrededor del oro negro, luego, con techo seguro, decidió venirse a fijar residencia en la casa ubicada en la calle Piar número 25; una vez establecido buscó y logró empleo en la Mene Grande Oil Company, de donde se jubiló con el cargo de jefe del departamento de auditoria. Isbelia, cuando cumplió la edad escolar, ingresó al grupo escolar “Estado Trujillo” donde estudió y concluyó la primaria, luego fue inscrita en el colegio “Divino Maestro” obteniendo el titulo de “Maestra Normalista”, inmediatamente inició su profesión de educadora como maestra interina en la escuela “Hernández Parés” en un curso de 6to grado. A los 6 meses concluyó su interinato y Calazán Guzmán, le logró un cargo como profesora de Gimnasia en el Liceo “Jesús López Castro” donde permaneció por espacio de 10 años, cuando pasó al Liceo Guanipa como educadora de aula, desde dónde solicitó permiso para ir a estudiar y perfeccionar su profesión a la capital del País.

Sin pausa de ningún tipo, marchó a Caracas e inició estudios en el Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio, alcanzando la licenciatura en Castellano y Literatura. Concluido sus estudios, reinició de nuevo su larga y dilatada carrera como educadora. En Caracas laboró por espacio de 3 años en el colegio “Fray Pedro de Ágreda” en El Valle y simultáneamente se desempeño como correctora de Ortografía y Gramática en los cursos para adultos que dictaba el INCE y como no pudo adaptarse a la angustiosa y azarosa vida de la capital, volvió a nuestra ciudad, donde llegó asignada al liceo “Creación El Tigre” que para el momento estaba dirigido por el Prof. Silvino López quién una vez jubilado, entrego la dirección a la distinguida profesora Duvinia de Medina. En los 12 años que laboró en esa institución se desempeño como profesora de Castellano, jefa del Departamento de Difusión y Cultura, Bibliotecaria y Coordinadora de la cátedra de Castellano y Literatura. Toda una institución dentro de la institución.

Un dato interesante, como una muestra más de su entrega, abnegación y dedicación a la educación, fue que durante esos 12 años, paralelamente también los sábados, se desempeñaba como profesora de su especialidad en la extensión de “Libre Escolaridad” que dirigió por muchos años el profesor de ingles Frank Acosta y que luego de jubilarse asumió su rectoría el profesor Oscar Lanz. En 1995, obtiene su bien ganada y merecida jubilación del Ministerio de Educación, a la sazón, es nombrada Presidenta del Complejo Cultural “Simón Rodríguez” y como el buen hijo vuelve a casa, aceptó un cargo en el colegio “Divino Maestro” como profesora de literatura. En esa actividad obtuvo grandes satisfacciones, fue designada oradora de orden en 3 promociones de bachilleres, moderadora oficial de un acto de graduación y a pesar de que, el año pasado renunció a la Presidencia del Complejo y a sus actividades docentes, le llueven ofertas para ingresar de nuevo como docente en prestigiosas instituciones de la localidad, a lo cual, por ahora, a declinado para dedicarse a tiempo completo a su cargo de Vice-presidenta de la Asociación de Escritores y a la producción literaria como escritora en el género narrativo y la poesía, que son su vida y pasión.

Articulista de fina pluma, mantiene columnas fijas en los diarios “La Antorcha” “Mundo Oriental” y en ocasiones especiales en “El Nacional”, tiene en su haber además, un libro publicado, posee un poemario y varios libros casi listos para su publicación. En el Complejo Cultural “Simón Rodríguez” en reconocimiento a sus aportes literarios y culturales, bautizaron con su nombre uno de los salones y su imagen está en la galería permanente del IPASME como un testimonio que sintetiza honoríficamente su larga, dilatada y fructífera carrera como educadora, escritora y poetisa con meritos indiscutibles y destacadísimos en la ciudad. En su condición de escritora tiene un sitial bien ganado en las bellas letras de nuestra región. Lo que le sobra a su gran corazón, le sale por su prodigiosa y exquisita pluma para regalárnosla en sus excelsas entregas literarias y poéticas.

Esta bella, encantadora, inteligente y acuciosa educadora, escritora y poetisa contrajo nupcias el 14 de agosto de 1973 con el también educador, ahora jubilado también, Alejandro Alfonzo de cuya feliz unión conyugal, germinaron don bellas pimpollitas María Alejandra que está preparando su tesis para obtener su licenciatura en administración y Alys de Jesús que interrumpió sus estudios de Gerencia Empresarial para contraer matrimonio y ya con dos niños, se prepara para reiniciar sus estudios. Ahora es cuando hay tiempo y el tiempo de Dios es perfecto.


Cuando la profesora María Isbelia Alcalá de Alfonzo, fue presentada por Calazán Guzmán, al profesor Jesús López Castro este pícaramente exclamó: ¡Caramba Calazán¡ dónde conseguiste este camburote” y en honor a la verdad ese camburote no lo encontró Calazán, lo conoció y ayudó a obtener el cargo, el verdaderamente afortunado que lo encontró y se quedó con ella, para conformar una bella, honorable y feliz familia, fue el educador Alejandro Alfonzo.

lunes, junio 04, 2007

Personajes de mi pueblo: La Maestra Fita

Cuando prosperan las
escuelas, todo progresa

Martín Lutero (1483-1546)
Teólogo alemán que inició la Reforma protestante.
En la década de 1920, los pueblos más importantes de Anzoátegui eran, Barcelona, capital del estado, Aragua de Barcelona, que poseía el único liceo del estado y el Cantón del Pao de Barcelona. En el pueblo del centro, nació el 5 de diciembre de 1921, la maestra Josefa María Salazar de Areyán, conocida popular y familiarmente como la “Maestra Fita” Estudió toda la primaria en la escuela “José Ramón Camejo” y cuando iniciaba la secundaria en el liceo Guzmán Lander, ante la escasez de educadores que había en la época, fue contratada como maestra, para que se encargara de la escuela “Federal 1.202” que funcionaba en el caserío “Santa Bárbara” un poco más adelante del pueblo de “La Canoa”, en el municipio Independencia. Inició sus funciones 05 de octubre de 1.938 y concluyó el 30 de junio de 1.945, ya que la escuela desapareció por falta de alumnos, cuando los habitantes emigraron y hasta el caserío se extinguió. Cada vez que viajaba de su sitio de trabajo a visitar sus familiares en Aragua de Barcelona se tardaba 2 días en un camión del señor Vicente Flores que le cobrara 5 bolívares por el costo del pasaje.

En el año 1.939, la escuela que estaba enclavada en la sabana, fue arropada por un pavoroso incendio y Don Leonardo García, vecino del lugar, le alquiló al estado una parte de su vivienda, la escuela siguió funcionando en ese sitio, hasta que fue eliminada en el 1.945. La maestra Fita, que había llegado a ese caserío con apenas 18 años, ya contaba con 25 años y cuando nota que no la llaman para reubicarla se dirige a Barcelona, le dice al supervisor escolar, que como es posible que después de dejar parte de su juventud en ese remoto caserío, la dejen cesante y ni siquiera la tomen en cuenta. Es enviada a la escuela Federal número 42 que funcionaba en Mapire, una escuela para niñas y transcurrido un año renuncia para contraer nupcias con don Julio Cesar Areyán y venirse a vivir a El Tigre donde su esposo trabajaba para la Mene Grande Oil Company, fijaron residencia en una casa que le alquilaron a Andrea Alcalá en la calle Carabobo Nº 5 donde vivieron por espacio de un año, para luego pasar a Campo Oficina donde la Compañía le asignó vivienda a don Julio. Están entre los primeros pobladores de El Tigre y residentes del Campo Oficina.

Después de dos años, se mudaron a Campo Sur, en San Tomé, donde se establecieron por espacio de 20 años, Tres año tenía “La Maestra Fita” separada del sector educación y en ese tiempo buscó ingresar de nuevo y el 01 de octubre de 1949, es asignada como maestra en la escuela Federal “Alirio Arreaza” en San José de Guanipa donde estuvo hasta 15 de septiembre de 1953 cuando la ubican en el Grupo Escolar José M. Cova Maza e inicia sus labores ese mismo año escolar que se inició el 16, cargo que ejerció hasta 31 de octubre de 1960. El 01 de noviembre es nombrada, por recomendación de su amigo personal el maestro Luís Beltrán Prieto Figueroa como sub-directora del Grupo Escolar “Estado Trujillo” en El Tigre, de donde es jubilada el 03 de febrero de 1970. Fueron 42 años en las aulas que le permitió darle clases a una buena parte de todas las iniciales generaciones de los primeros nacidos de las incipientes ciudades de El Tigre y El Tigrito que nacieron al calor de la industria petrolera. Muchos profesionales diseminados en toda Venezuela pasaron por las expertas manos de la “Maestra Fita” que inició su carrera como autodidacta y con el correr de los años obtuvo su titulo de maestra graduada, también asistió y aprobó todos los cursos de actualización que se dictaron durante su larga y dilatada trayectoria como educadora. Toda una institución de la educación.

Cuando la maestra Josefa María Salazar fue enviada a Mapire en el año 1.945, vivió en la casa de Anita Pérez de Barrios, a la sazón esposa del jefe del telégrafo y como ya poseía residencia en El Tigre, exactamente al final de la calle Carabobo, venía regularmente dónde tenía muchas pertenencias incluyendo su mascota un perrito Pekinés. En uno de esos viajes de fin de semana, mientras limpiaba la casa, el perrito se salió a la calle y venía pasando el joven Julio Cesar Areyán al cual empezó a ladrar. La joven “Maestra Fita” lo agarró y le gritó “Cuidado ese hombre tan grande te da un puntapié y te mata” no se saludaron, a penas se vieron, pero el amor es el amor y a los pocos días estaba don Julio visitándola en Mapire y como las visitas de pretendientes o novios eran dirigidas, la señora Anita Pérez de Barrios que la cuidaba como la niña de sus ojos, permitía las visitas a las horas convenidas y con una mesa de por medio, a pesar de eso fue un corto noviazgo. El 31 de diciembre de ese mismo año contrajeron nupcias. Tienen 62 años de feliz matrimonio, 7 hijos, 11 nietos y 5 bisnietos. Una guará, diría un barquisimetano.

Don Julio Cesar Areyán, estuvo empleado 30 años en la industria petrolera, se retiro por motivos personales, no obtuvo la jubilación y tampoco ha logrado la pensión del Seguro Social Obligatorio, porque no aparecen las cotizaciones y para colmo de males la “Maestra Fita” a dura penas logró le reconocieran la jubilación por el Ministerio de Educación y nunca ha podido obtener la pensión del Seguro Social Obligatorio, ya que tampoco aparecen las cotizaciones respectivas. En este país de injusticias, donde no hay un sistema de seguridad social, encontramos estos casos dignos del libro de record Guinnes. ¿Quién no conoce a la “Maestra Fita”? ¿Quién o quienes no pueden dar fe de su sacrificada, larga y dilatada trayectoria como formadora de juventudes? ¿Merece o no merece la pensión del SSO? Las autoridades competentes tienen la obligación de corregir estás fallas que desdice mucho de la sensibilidad de nuestras instituciones públicas y gobernantes de turno para con los adultos mayores que dieron lo mejor de su vida para trabajar por el desarrollo y engrandecimiento de nuestro país.

No hay un ápice de dudas. Con la “Maestra Fita” prosperaron las escuelas, todo mejoró, muchos ascendieron y ella ascendió solamente en su crecimiento personal y en cumplimiento a cabalidad de su ciclo vital en la educación y en la formación de juventudes, empero, en lo económico y en la justicia social, la nación tienen una gran deuda con ella, su esposo y su honorable familia. Interpretando un sentir colectivo, podemos decir que en el caso de los esposos Areyán-Salazar, hay que quitarse el sombrero y decir en alta e inteligible voz “Honor a quién honor merece y justicia a quien justicia merece” No olvidéis. Nunca es tarde.