sábado, julio 18, 2009

Las concesionarias de vehículos en El Tigre (4)

Lo que nunca volverá otra vez,
es lo que hace la vida tan dulce

Emily Dickinson (1830-1886)
Poetisa estadounidense.

A finales de la década del 60, inauguraron en los alrededores de la plaza España, dónde hoy funciona Repuestos Humberto, C.A que fundó el siempre recordado amigo Humberto Quami (La foto es del lugar) otra venta de vehículos que distribuía la marca Chrysler. Fue la desaparecida Tigre Motors, C.A cuyos propietarios fueron durante los años de su existencia en la ciudad, los hermanos árabes Riad y Nohad Abusaid. Estos empresarios árabes, después emigraron a Ciudad Bolívar, dónde continuaron en las mismas actividades comerciales en el ramo de la venta y servicio de vehículos hasta finales del siglo pasado, cuando por razones de salud vendieron la concesionaria a un consorcio bolivarense, se retiraron y lamentablemente fallecieron. Eran entrañables amigos de don Abdallah Yordi, otro próspero comerciante de esa época en el ramo de electrodomésticos y padre del Dr. Rabih Yordi, uno de los más prestigiosos odontólogos de la ciudad. Esa es otra historia.

En Tigre Motors, C.A a finales de la década del 60, tuve la oportunidad de laborar. Fue mi segundo empleo. Los sábados, después del mediodía, trabajaba en el sellado del 5 y 6 que funcionaba en el bar Bohemia ubicado en la calle Bolívar, paralelo a la iglesia Virgen del Valle y de lunes a sábado en la mañana me desempeñaba como office boy en esa prestigiosa venta de vehículos, dónde devengaba un salario de Bs. 42 semanales. Un realero para un estudiante de secundaria de ese tiempo, dónde nuestro signo monetario de verdad era fuerte y poseía un gran poder adquisitivo.

En esa etapa de la ciudad, estaba de moda el hotel, bar y restaurante “El Recreo” ayer El Trianon y hoy España. En aquel tiempo, no estaban masificadas las modernas cafeteras que hoy forman parte indispensable del equipo de cualquier oficina, era obligatorio ir a comprar los negritos, con lechitos o marroncitos en el expendio más cercano. Me correspondía, entonces, dentro de mis tareas diarias, cada vez que llegaba un cliente y los señores Riad o Nohad lo atendían diligentemente y amablemente lo invitaban a un café, hacer ese mandado a la barra de “El Recreo” con el mayor cuidado y prontitud para que el posible comprador se sintiera a gusto y bien atendido. Era una rutina rígida. Esmero, cordialidad y amabilidad para todos los clientes y relacionados eran características que adornaban la personalidad de estos dos exitosos empresarios.

Mientras trabaje en Tigre Motors, C.A, el gerente de servicios de esa prestigiosa concesionaria de automóviles, fue mi paisano de Pueblo Ajuro, Ismael Mejías por lo que valiéndome de la amistad y familiaridad que nos unía, en mis momentos libres, me acercaba al taller a curiosear, ayudar y tratar de aprender el oficio, cuestión que nunca logre ya que mi pasantía por esa empresa fue por el poco tiempo que duraron mis vacaciones después de aprobar mi primer año y cuando llegaba un cliente tenía que salir apuradito a lavarme las manos llenas de grasa con gasolina e ir a comprar los cafés. Eso molestaba mucho a los dueños. Había que aceptar todos los reclamos, la necesidad tiene cara de hereje y como la troja estaba alta en la casa, no había alternativa. Mi padre José María Lira Reyes había muerto, mi mamá Anastelia Salazar, sólo contaba con la pequeña, pero valiosísima ayuda que con mucho esfuerzo podía proporcionarle mi hermano mayor Edgar Salazar que ya había conformado su hogar y quedamos 4 menores con la vieja. Eran tiempos duros y difíciles que tuvimos que sortear. Dupleta de animalitos, de caballo, el sellado del 5 y 6, los sábados y trabajos eventuales como vender pan y dulces en la zona de Monagas como ayudante del amigo Pedro Torres que trabajaba para la panadería Oasis de El Tigrito, me correspondió hacer en las vacaciones, para buscar aligerar las cargas de nuestro humilde hogar. A buen entendedor pocas palabras.

Don Ismael Mejías, una vez que la empresa Tigre Motors, C.A emigró a Ciudad Bolívar, instaló su propio taller de servicio mecánico en el populoso sector de La Charneca, era especialista en la reparación de cajas hidromáticas a lo que se dedicó y goza de una nutrida clientela que se ha ganado a punta de responsabilidad, seriedad y garantía en los servicios que presta. Hasta el día de hoy y, según me dice, mientras Dios le dé salud, estará al frente de su taller para ganarse la vida horrada y dignamente, como lo ha hecho hasta el momento Su palabra es un documento.

No perdamos la memoria histórica. Esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, a pesar de ser muy joven, tiene un maravilloso y abundante acervo histórico. Además contó con hombres cómo los mencionados en estos “Destellos de la memoria”, que en los momentos más críticos de su economía tuvieron fe y confianza en su potencial y futuro. Ellos en el pasado reciente contribuyeron a construir esta ciudad que, a pesar de la mala calidad de los servicios que ofrece, está en pleno proceso evolutivo y más temprano que tarde será una gran ciudad.
No fue fácil el proceso de desarrollo, afianzamiento y consolidación de esta nueva metrópoli que se proyecta como capital de lo que será, el estado Guanipa, y que en el presente nos da cobijo y nos brinda la dulzura de sobrevivir en su peligroso e inseguro corazón. Vendrán tiempos mejores. La esperanza es la última que se pierde.

martes, julio 14, 2009

La concesionarias de vehículos en El Tigre (3)

Hay dos clase de hombres: quienes
hacen historia y quienes la padecen

Camilo José Cela (1919-2002)
Escritor español, premio Nobel de literatura.

En el año 1954, el inmigrante árabe don Samih Murhib, ubicó en la avenida España c/c primera calle sur, paralelo a la Plaza Bolívar, la tercera concesionaria de vehículos. Ofrecía los automóviles Pontiac y Opel, el jefe de taller en esa época fue su paisano Adel Salomón, luego obtuvo la franquicia de la Chrysler y durante ese tiempo su gerente de servicios fue Pedro Alveláez y del departamento de repuestos don Aníbal Manrique. En su constante evolución Samih Murhib, C.A, también fue representante y distribuidor de los vehículos General Motors, desempeñándose cómo jefe en el área de servicios Cruz Ramírez. Esta prestigiosa empresa logró un gran espacio en la venta de automóviles y su fundador, propietario y gerente conquistó una gran autoridad como hombre de negocios.

Don Samih Murhib estuvo al frente de su empresa hasta el año 1980, cuando se retiró y pasó al descanso del guerrero, le entregó las riendas de la empresa a sus hijos Adel y Samih, quienes la regentaron hasta el 1989 año en el cual cerraron la actividad en el ramo de vehículos, convirtiendo el edificio en un Centro Comercial que conserva, para prestigiarlo el nombre del fundador y, el cual alberga una diversa gama de firmas comerciales dedicadas a diferentes ramas y en especial a las telecomunicaciones, donde destacan Movilnet, Movistar y Digitel que son regentadas por la distinguida señora Dalel (hija de don Samih) y su emprendedor esposo Timmy Adel, la primera y Adel Murhib la segunda, ambas totalmente independientes.

El último gerente de servicios de Samih Murhib, C.A, fue Héctor Hernández y en el área de repuestos don Aníbal Manrique, siempre acompañado por su eterno y diligente asistente el trigueño José Mata. Ambos hacen el papel de dúo dinámico, hoy independizados, una vez que la empresa matriz cesó sus actividades, continúan juntos al frente de Repuestos Manrique, C.A, en la avenida Rotaria, venta de repuestos que también posee una sucursal en la avenida España, en el Edif. “Chicar” del amigo Francisco “Chico” Tovar, la cual es atendida diligentemente por el “junior” Aníbal Manrique quien comparte esas actividades comerciales con su pasión por el fútbol, su programa de Televisión en TV Sur “La Vinotinto” que saca al aire con otro especialista del balompié Harrison López y sus columnas que publica semanalmente en el diario La Antorcha, “El que tenga ojos que lea” y la Vinotinto en Letras. Un joven polifacético en toda la extensión de la palabra.

En su momento estelar, la concesionaria de vehículos Samih Murhib, también prestaba servicio de alineación y balanceo, dónde destacaba la figura laboriosa, acuciosa, atenta y llena de sabiduría de don Pedro Pérez, uno de los más destacados especialista en tren delantero en todo tipo de automóviles y más específicamente en los Dodge Dart que tenían un problema de fábrica en esa parte tan importante para la estabilidad del vehículo y la conservación de los neumáticos. Don Pedro Pérez, un tenaz, perseverante e insigne trabajador, está ahora residenciado en Ciudad Bolívar al lado de su prolija y honorable familia dónde disfruta de un digno y honorable retiro.

Es un lugar común decir que recordar es vivir, por eso estoy seguro que los amigos lectores de estas crónicas volverán a vivir estos memorables tiempos y nosotros sentiremos la satisfacción de haber colocado nuestro granito de arena para que nuestra memoria histórica no se pierda. Es importante saber de dónde venimos, dónde estamos, hacía dónde vamos y también saber quienes fueron los hombres que contribuyeron con su audacia, espíritu de lucha, honestidad y capacidad de trabajo al engrandecimiento, crecimiento y consolidación de nuestra querida ciudad.
Hombres que sin percatarse, hicieron lo mejor de nuestra historia y los cuales serán imposibles olvidar. Es indiscutible que, a pesar de la fragilidad de la memoria de los habitantes de esta joven ciudad, en pleno proceso evolutivo que la proyecta hacía el futuro como una gran metrópoli, la historia buena perdurará en el tiempo. Son huellas imborrables.

sábado, julio 11, 2009

Personajes de mi pueblo

Indudablemente hay más y peores
cosas que las que sabemos y descubrimos

Martín Lutero (1483-1546)
Teólogo alemán que inició la Reforma protestante.

DON BOMBILLO: Creyó que nadie conocía de sus andanzas delincuenciales. Cuando lo denuncie por haberse robado los dineros del radio maratón que realizó con la argucia de que iba a alumbrar los sectores populares de El Tigre en una navidad, algunos cándidos pegaron el grito al cielo. “No puede ser Cheo, es un señor honorable y ejemplar padre de familia” La mayoría me dijo “Al fin alguien denuncio a ese inmoral choro mediático” El tiempo, ese que no perdona, ni espera y todo pone en evidencia, nos dio la razón. Cheques de la corrupción a nombre de su honorable esposa, escándalos de faldas en su misma orbita familiar y, ahora don Bombillo, con la justicia has topado. Fuiste por lana y saliste trasquilado. El paso de los días te ha colocado en el sitio de dónde nunca debiste salir cual rata de albañal: la laguna de oxidación. A la hora de pagar nadie es tramposo.

SABAÑÓN: Miembro de la pandilla de don Bombillo, se especializó en el chantaje, la extorsión y el sablazo mediático. En la cuarta República se desenvolvió como cucaracha en cañería. El que se resistía a sus obscenas exigencias crematísticas, era víctima de su ferocidad y de la baba venenosa de su reptil, vulgar y maléfico ataque verbal. Llegó la quinta república, continúo su mercenario oficio, el cual tuvo su clímax en el gobierno municipal pasado. Era el asesor y áulico preferido. El poder detrás del trono y las tronas. Cayó el infeliz asesorado y el ratón se hundió en la olla putrefacta de su mismo y asqueroso prontuario. En estos días, que anda jalando bolas a los rojo rojitos, pretendió lucirse a costa del dirigente político Alfredo Urbina y este ni corto ni perezoso, en la misma cañería dónde coexiste, le recordó parte de su prontuario y en la noche, hora dónde lo tienen confinado, intentaba aclarar y lo que logró fue embadurnarse más en su propio excremento. ¡Pobre infeliz! pasó a clavo y está llevando más palo que gata ladrona.

EL DULCERO: Gonzalo López, un domingo muy temprano, me aborda en el mercado municipal, nos saludamos y me dice. “Mire hermano Cheo, yo sé que todos esos chascarrillos que me endosas en tu Destellos de la memoria son producto de la invectiva y talante divertido de mi colega profesor Edgar Brito y eso tiene su razón de ser” ¿Cuál me hermano querido? y carcajada de por medio suelta la perla siguiente. “La envidia” ¿Y cómo es eso? y responde en alta e inteligible voz “Lo que pasa es que cuando el fallezca en las notas de condolencia rezarán: ha fallecido cristianamente el entrenador deportivo del liceo Guanipa” y cuando a mi me agarre la pelona, las notas de condolencia rezarán: ha fallecido cristianamente el Profesor del Politécnico Universitario José Antonio Anzoátegui adscrito al Departamento de Formación Complementaria, Gonzalo López, ¡No le llevo nada! y siguió sus compras muy sonreído. A mí que me registren. A buen entendedor pocas palabras.

MOROGAS: Es un sitio de encuentro dónde convergen gran cantidad de amigos a conversar e intercambiar opiniones con relación a todos los temas de actualidad. Aparte del vender las bombonas de gas, su propietario “El morocho” ofrece las populares gélidas, lo que brinda condiciones óptimas al popular “Nenerina” para hacer acto de presencia todos los días y realizar el calentamiento de rigor, mientras le hacen una llamada y poder asistir a un juego estelar en forma. En algunas oportunidades, porque los pitcher están agotados o están en la lista de incapacitados, permanece allí con algún lanzador eventual. Esas oportunidades las aprovecha “El Morocho” para atender con diligencia, mucha cortesía y en la velocidad que imprime para destapar, llevar, anotar las gélidas y ofrecer un permanente pasapalo de morcilla acompañadas con unas hallaquitas que le regalan en la venta de pollo asado que tiene ubicada al lado, las cuentas llegan a sumas escandalosas e insólitas.
Cuenta un amigo que estuvo hace poco y por muy corto tiempo que cuando le sacó la cuenta le dijo muy solemnemente son: Bs. 150F y cómo la desdichada víctima que le había captado su cómplice “Nenerina”, por desgracia degustó un trocito de morcilla, exclamó “Increíble esa morcilla vale oro, mejor cancelo porque si le pregunto, seguro “El morocho” me dice que la morcilla la aderezaron con alguna moleculita de sangre extraída del cadáver de Michel Jackson” Pagó y se marchó. Es verídico, aunque usted no lo crea. Mosca, pues que hay cosas peores de las que sabemos y hemos descubierto. En jugada cantada, no muere pitcher en el Ripley.

viernes, julio 03, 2009

Las concesionarias de vehículos en El Tigre (2)

Haced lo que podáis. Dios hará
lo que no podáis hacer vosotros

San Juan Bosco (1815-1888)
Santo italiano, fundador de la orden de los salesianos.

El italiano don Stefano Massobrio fue el segundo inmigrante que apostó por el futuro de nuestra naciente ciudad e instaló otra concesionaria de vehículos. En el año1952 introdujo la no menos universalmente reputada marca Chevrolet. Esta venta de automóviles inició sus actividades en un edificio de su propiedad ubicado entre las calles Guayana, Brasil y Sucre. (Luego y por muchos años ese edificio fue sede del Banco Venezuela y hoy, unos asiáticos, regentan la Quincallería Abinky II). Esa recién creada firma comercial dedicada a la venta de vehículos, también ofrecía para la época, la afamada marca de pintura mexicana ubicada en Tlalnepantla, Sherwin Williams y las novedosas neveras Frigidaire, made in USA. Era un negocio tres en uno con marcas de calidad.

La empresa concesionaria de vehículos Stefano Massobrio, mantuvo desde su fundación y hasta que fue mudada en el año 1958 para su actual local en la avenida España, la firma personal y gerencia de su dueño fundador. Una vez instalada en sus definitivas instalaciones, su denominación comercial cambió a Stefano Massobrio, C.A, siempre bajo su responsabilidad. Una vez que don Stefano se retiró a sus cuarteles de invierno, lo relevó su hijo del mismo nombre y para no perder la tradición, este próspero empresario que ostentó la presidencia de la Asociación de Ganaderos a nivel nacional y la vice-presidencia de Fedecamaras, aún cuando se mantiene en la actividad ganadera, pasó al retiro en la actividad automotriz, estaciones de servicios, el ramo hotelero y entregó el testigo a Stefano Massobrio III, su hijo, quien ahora, en otros ramos de automotores y maquinarias pesadas, mantiene abiertas las puertas de la empresa primigenia como símbolo de una gran fortaleza empresarial y eficiencia gerencial, que ha logrado soportar todos los ventiscas que han castigado la economía de nuestra ciudad, el país y el mundo. Es una empresa como el buen vino, mientras más pasan los años mejor.

Desde sus inicios y por muchos años Stefano Massobrio, que mantuvo como gerente de su departamento de servicios al señor Ángelo Salerno, funcionó en la parte trasera del edificio, en el local dónde hoy funciona la Cervecería y Restaurante “La Rejita” y que antes fue, la sede del diario Antorcha, que provenía de los altos de la casa Clemenceau donde se había mudado desde los talleres de la Impresora El Tigre dónde inició sus actividades editoriales. Allí funcionó La Antorcha, hasta que un voraz incendio consumió sus instalaciones y por esa lamentable tragedia, emigró a su actual sede de la avenida Francisco de Miranda. Es historia reciente.

El edificio sede de la tradicional empresa Stefano Massobrio, C.A, tiene como símbolo imperecedero, una fuente que tiene en el centro una inmensa esférica de concreto, que sirve como punto de referencia para alguna dirección en el sector noroeste de la ciudad, es conocida popularmente como la “Bola de Massobrio” y ya forma parte del patrimonio histórico de la ciudad. Está a la vista, vayan pa’ que la vean.

Vivimos tiempo dónde los acontecimientos se desarrollan a una velocidad que desborda la capacidad de asombro del común de la gente, lo que atenta contra nuestra memoria histórica. Nosotros conscientes de esa realidad, hacemos este pequeño esfuerzo intelectual-investigativo, para que no olvidemos, que hubo hombres emprendedores que contribuyeron con el desarrollo, crecimiento y consolidación de nuestra ciudad. Honor a quien honor merece.
Esos empresarios que apostaron y tuvieron confianza en el potencial y desarrollo del incipiente pueblo, hicieron lo que pudieron por el fortalecimiento de lo que, es hoy esta pujante ciudad. En lo demás Dios y la Virgen del Valle, sin duda, han iluminado el camino y lo ha hecho por vosotros.

jueves, junio 11, 2009

El Dispensario Infantil del Club de Leones

Luchar para vivir la vida, para sufrirla
y para gozarla… La vida es maravillosa
si no se le tiene miedo

Charles Chaplin (1889-1977)
Actor, productor y director inglés.

El diario Antorcha que nació en los talleres de la Impresora El Tigre, luego pasó a los altos de la Casa Clemenceau y al tiempo mudarse para la calle Guayana, donde hoy funciona la Cervecería y Restaurante “La Rejita” sitio que abandonó por efectos de la tragedia que le ocasionó un pavoroso incendio, que la devolvió por un tiempo a los talleres de la Impresora, hasta que se instaló definitivamente en su actual edificio en la avenida Francisco de Miranda, en sus inicios circulaba dos días a la semana y su costo era de 0,25. “Antorcha a medio, a medio la Antorcha” era el grito de los pregoneros, Vicente Lira entre ellos, en las calles polvorientas de aquel incipiente pueblo de El Tigre, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933.

Miércoles y sábado. Un cafecito y el diario Antorcha era la costumbre que quedó arraigada para toda la vida en los citadinos. Empero, siempre consecuente con las luchas sociales que se presentaban en la pequeña comunidad, el lunes 30 de abril de 1956, presentó una edición especial, para acompañar una iniciativa que impulsaban don Mauro Barrios, uno de los fundadores del diario, que a la sazón presidía el “Club de Leones” y su distinguida esposa Mercedes de Barrios, desde el Comité de Damas que lideraba en compañía de las dignas señoras Mimina de Ceballos como vice-presidenta, Flor de Zerpa en la secretaría, Gladys de León en la tesorería y en las vocalías Delia de Crespo, María A. de Mayora y Fina de Pulgar, para la conclusión, compra de equipos y puesta en servicio del Dispensario Infantil del Club de Leones que venían construyendo con recursos propios.

Esa edición especial del diario Antorcha fue ofrecida a los lectores por unas pregoneras de antología. El Comité Juvenil conformado por lindas chicas leonas salió a la calle a vocear y vender el periódico. “Antorcha a medio, a medio la Antorcha”, pero como era una edición especial, para una causa noble y llevada de la mano al lector por bellas leoncitas, era obvio, que los compradores proporcionaban una cantidad superior como colaboración con gran disposición y voluntad, una mayoría y otros para no pasar por pichirres ante estas especialísimas vendedoras dónde destacaba la recién electa reina del Club de Leones la señorita Argelia Vásquez y sus no menos preciosas y agraciadas compañeras del comité juvenil Alida Rojas, Trina Herrera, Esperanza Sifontes, Lilia Figuera, Carmen M. Colmenares, Emma Bogarín, Lerys M. Marcano e Irma Guevara, un equipo de postín que en pocas horas cumplió su cometido y le ablandó el bolsillo a los más duros de la época.

Los días 5 y 6 de mayo, hubo jolgorio popular en la pequeña comunidad. El Club de Leones de El Tigre, inauguraba, ponía en funcionamiento y al servicio de los más pequeños El dispensario Infantil del Club de Leones. Valió la pena el esfuerzo, prestó un servicio invalorable por muchos años y más tarde evolucionó, funcionado como ambulatorio un buen tiempo y hoy en sus instalaciones está el preescolar asistencial Francisca Duarte, dependiente de la Fundación del niño.

El pueblo de El Tigre, que nació, evolucionó, creció y se consolidó aluvionalmente, tiene muchos héroes y heroínas que lucharon para vivir la vida y ayudar a dar y preservar vidas. Hay que reconocer el tiempo y destacar el mejor de sus esfuerzos que de manera abnegada y altruista, pusieron para la construcción de la pequeña urbe que hoy disfrutamos y que sigue creciendo a ritmo acelerado y anárquico por ausencia de un Plan de Desarrollo Urbano Local que sirva de ordenador, regulador y organizador de la ciudad que todos aspiramos, soñamos y merecemos.
Esta crónica tiene el objetivo primordial de contribuir con la tonificación de la memoria histórica de la ciudad, poder compartir con mis lectores un pequeño pasaje del hermoso, interesante y rico pasado de nuestro pueblo. No olvidemos lo que inteligentemente dijo el poeta latino Marco Valerio Marcial “Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces” y cómo muchos (as) de los que hicieron posible ese hecho, vivieron esa realidad, están vivitos (as) y coleando que al leer estás líneas estoy seguro, vivirán y vibrarán rememorando esa linda experiencia.

domingo, mayo 31, 2009

Las concesionarias de vehículos en El Tigre (1)

Un héroe es todo aquel
que hace lo que puede

Romain Rolland (1866-1944)
Escritor francés.



La primera concesionaria de vehículos que se instaló en la ciudad fue la de los hermanos Celma Mir, Isidoro y Joaquín, comerciantes españoles, aragoneses para más señales, quienes se aposentaron en El Tigre después de muchos años de ir y venir desde Ciudad Bolívar en un camioncito Ford viejo que les servía de transporte para la mercancía. Una vez residenciados en el naciente pueblo, obtuvieron la concesión de la fábrica de vehículos, mundialmente famosa Ford. En principio se ubicaron en la calle Guevara Rojas cruce con calle Girardot, en el Casco histórico de la ciudad. Luego en la medida que fue creciendo el área urbana del incipiente pueblo, construyeron sus modernas instalaciones en avenida España, a las cuales se mudaron definitivamente en el año 1954, el gerente general desde sus inicios en el año 1950, fue Isidoro Celma Mir, cuyo nombre prestigió por muchos años el lema comercial de la empresa vendedora de automóviles pionera en la ciudad.

El gerente de servicios desde su fundación y por espacio de 33 años fue el señor Vicente Campos. Luego la firma fue adquirida por una familia árabe de apellido Bellosta, a la sazón, dueños de Venequip que distribuyen la prestigiosa marca de máquinas pesadas Caterpilar, quienes después, la vendieron a otros árabes, que tienen varias concesionarias en el oriente del país, funcionando hasta el presente en el mismo edificio, bajo la denominación comercial Deel El Tigre, C.A y en el mismo edificio de la avenida España.

Un dato curioso es que todos los años, con motivo de las fiestas navideñas, el nacimiento que preparan, siempre bajo la égida del señor Nelson “Negot” González, es el más notable, bello, hermoso y concurrido de la ciudad.

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El italiano don Stefano Massobrio fue el segundo inmigrante que apostó por el futuro de la naciente ciudad e instaló otra concesionaria de vehículos en el año1952 e introdujo la no menos universalmente reputada marca Chevrolet, la cual ubicó en el edificio de su propiedad entre la calle Guayana, Brasil y Sucre. (Por muchos años ese edificio fue sede del Banco Venezuela y hoy, unos asiáticos, regentan la Quincallería Abinky II,) y desde dónde, también ofrecían, la afamada pintura mexicana ubicada en Tlalnepantla, Sherwin Williams y de las neveras Frigidaire made in USA.

La empresa concesionaria de vehículos Stefano Massobrio, mantuvo desde su fundación y hasta que fue mudada en el año 1958 para su actual local en la avenida España, la firma personal y gerencia de su dueño fundador. Una vez instalada en sus definitivas instalaciones, su denominación comercial cambió a Stefano Massobrio, C.A, siempre bajo su responsabilidad. Una vez que se retiró a sus cuarteles de invierno, lo relevó su hijo del mismo nombre y para no perder la tradición, este próspero empresario que ostentó la presidencia de la Asociación de Ganaderos a nivel nacional y la vice-presidencia de Fedecamaras, aún cuando se mantiene en la actividad ganadera, pasó al retiro en la actividad automotriz, estaciones de servicios, el ramo hotelero y entregó el testigo a Stefano Massobrio III, su hijo, quien ahora, en otros ramos de automotores y maquinarias pesadas, mantiene abiertas las puertas de la empresa primigenia como símbolo de una gran fortaleza empresarial y eficiencia gerencial, que ha soportado todos los vendavales que han golpeado la economía de nuestra ciudad, el país y el mundo.

Desde sus inicios y por muchos años, el departamento de servicios cuyo gerente fue su paisano Ángelo Salerno, funcionó en la parte trasera del edificio, en el local dónde hoy funciona la Cervecería y Restaurante “La Rejita” y que antes fue, la sede del diario Antorcha, que provenía de los altos de la casa Clemenceau donde había iniciado sus actividades editoriales. Allí funcionó La Antorcha, hasta que un voraz incendio consumió sus instalaciones y por la tragedia, emigró a su actual sede de la avenida Francisco de Miranda. Es historia reciente.

El edificio sede de la tradicional empresa Stefano Massobrio, C.A, tiene como símbolo imperecedero, una fuente que tiene en el centro una inmensa esférica de concreto, que sirve como punto de referencia para alguna dirección en ese sector y es conocida popularmente como la “Bola de Massobrio” Está a la vista.

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En el año 1954, el inmigrante árabe don Samih Murhib, ubica en la avenida España c/c primera calle sur, paralelo a la Plaza Bolívar, la concesionaria Chrysler la cual, como era costumbre en esa época, también operó bajo el lema comercial de su dueño-gerente Samih Murhib, C.A e inmediatamente logró un gran espacio en la venta de automóviles y obtuvo un gran prestigio como hombre de negocios. Don Samih estuvo al frente de su empresa hasta el año 1980, cuando se retiró al descanso del guerrero y le entregó las riendas de la empresa a sus hijos Adel y Samih, quienes la regentaron hasta el año 1989 cuando cerraron la actividad en el ramo de vehículos, convirtieron el edificio en un Centro Comercial que prestigiosamente mantiene el nombre del fundador y el cual alberga una diversa gama de firmas comerciales dedicadas a diferentes ramas y en especial las telecomunicaciones, donde destacan Movilnet y las de Movistar y Digitel que son regentadas por la distinguida señora Dalel (hija de don Samih) y su emprendedor esposo Timmy Adel, la primera y Adel Murhib la segunda, ambas totalmente independientes.

Aún cuando hicimos un gran esfuerzo por ubicar el nombre del primer gerente de servicios de esa prestigiosa distribuidora de vehículos, nos fue altamente difícil, empero, hay quienes aseguran que entre un señor de apellido Ramírez y otro de nombre Salomón, está el pionero. En lo que sí estamos seguros es que el último fue Héctor Hernández y el especialista en tren delantero era don Pedro Pérez, que hoy vive en Ciudad Bolívar al lado de su prolija y honorable familia.

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A finales de la década del 60, inauguraron en los alrededores de la plaza España, dónde hoy funciona Repuestos Humberto, C.A, del siempre recordado amigo Humberto Quami, otra concesionaria Chrysler bajo la denominación comercial Tigre Motors, C.A cuyos propietarios fueron durante los años de su existencia en la ciudad, los hermanos árabes Riad y Nohad Abusaid, los cuales posteriormente emigraron a Ciudad Bolívar, dónde continuaron esas actividades comerciales en el ramos de venta y servicio de vehículos.

El gerente de servicios de esa prestigiosa concesionaria de automóviles fue Ismael Mejías, quien ahora y desde hace bastante tiempo, posee un taller especializado en la reparación de cajas hidromáticas en el populoso sector de la Charneca.

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Luego y por esos mismos años, otro árabe el señor Anís Hálime, inauguró American Motors que ofrecía los vehículos norteamericanos de esa maravillosa marca que innovó el mercado de autos entre los años 1954 al 1987. Llegaron a la ciudad los coches Nash Ambassador, Rambler, Javelin, Hornet y Renault, entre otros y en cuya tecnología se especializó Martino Lewes, que fue por todo el tiempo el gerente del área de servicios. Esa venta de vehículos funcionó en la avenida España dónde hoy está ubicado el estacionamiento del Seguros Caracas.

El señor Anís Hálime emigró a ciudad de Anaco donde permaneció como comerciante en el ramo de vehículos y don Martino Lewes, el archiconocido “Negro Martino”, mantiene desde hace muchos años su propio taller automotriz en la carretera Negra La Flint, sector La Charneca.

Esta reseña de la evolución histórica de la venta de vehículos en la ciudad, la hacemos con la sana intención de refrescar la memoria de los habitantes de la ciudad, que hoy vemos, con gran satisfacción, la proliferación de varias y variadas concesionarias de vehículos de todas las marcas y provenientes de los 5 continentes y la última innovación automotriz conocida por los venezolanos llamada VENIRAN, que es fruto de un convenio de nuestro país e Irán y cuya concesionaria, está ubicada en la avenida Rotaria. Una señal de la fortaleza de nuestro mercado automotriz, que iniciaron estos héroes, que junto a muchos otros, hicieron lo que pudieron para lograr construir y consolidar en aquel pequeño pueblo, hoy convertido en una pujante ciudad, las concesionarias automotrices.
Las nuevas generaciones de tigrenses, ciudad que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, deben saber de dónde vinimos, dónde estamos y hacía dónde vamos. Con estás crónicas hago mi pequeño aporte para mantener viva la memoria histórica de la urbe que nos vio nacer. Ya lo dijo el poeta español Antonio Machado “Caminante no hay camino se hace camino al andar” y estos héroes hicieron lo que pudieron y nosotros al recordarlos les hacemos justicia. Honor a quien honor merece.



Edificio actual de Stefano Massobrio, C.A


Edificio actual de Stefano Massobrio, C.A dónde aparece la famosa “Bola de Massobrio”

Edificio actual de Stefano Massobrio, C.A idéntica a la anterior

Edificio actual de la Ford – antigua Isidoro Celma Mir, C.A

Edificio actual de la Ford – antigua Isidoro Celma Mir, C.A

Edificio dónde inicio sus actividades la concesionaria Stefano Massobrio

Idéntica a la anterior.

Edificio dónde inicio sus actividades Isidoro Celma Mir, C.A

Idéntica a la anterior

Edificio dónde inicio y cesó sus actividades la concesionaria de vehículos Samih Murhib, C.A.

Idéntica a la anterior

domingo, mayo 17, 2009

Personajes de mi pueblo: Anécdotas locales

No hay día más perdido que
aquel en que no hemos reído

Charles Chaplin (1889-1977)
Actor, productor y director inglés.


Cuenta el Prof. Edgar Brito, que en una oportunidad el Instituto Nacional del Deporte, ordenó que a todos los entrenadores, monitores y personal técnico, les hicieran un chequeo médico riguroso. Desde la punta del cabello hasta la planta de los pie. Cuando le tocó el turno a Gonzalo López, el popular negro dulcero, se presentó una situación curiosa. Veamos:

El médico internista, fue chequeándolo palmo a palmo y cuando llegó a los pies, se colocó los guantes, le hizo una serie de flexiones, masajes, movimientos, trasteos en los dedos y exclamó: “caramba amigo usted tiene pie de atleta” y Gonzalo, con la velocidad de un rayo le respondió “Claro doctor, yo toda la vida he sido un atleta, con decirle que bateo un machucón frente al pitcher y difícilmente me hacen out, prácticamente vuelo de home a primera” El internista, sorprendido y para sacarlo de su confusión, inmediatamente le corrigió y sin medias tintas le replicó: “amigo no se haga ilusiones, usted lo que tiene es una gran infección en los pie o lo que es lo mismo, para que lo entienda de una vez, tiene sabañón” No lo entendí.

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Nuestro amigo – hoy lamentablemente fallecido – Yoel Pino, el popular conejo, con la humildad, modestia y sinceridad que lo caracterizaba, cuando alguien intentaba burlarse de su tamaño y aspecto físico, le respondía con mucha reciedumbre: mire amigo, yo soy un hombre tan buen mozo, que las mujeres cuando me ven se ríen. Los echadores de broma gozaban un imperio y le gritaban de lejito: Claro es que pareces un monito. Él, ni corto ni perezoso, replicaba: yo te aviso chirulí, pregúntenle a Carmen. Obvio, apelaba al mejor testimonio, el de su distinguida esposa. Agarrado a la lazo, el viejito Yoel

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Nuestro viejo amigo y siempre bien recordado José Prado, siempre me decía ante la presencia y la comodidad de algunos flojos congénitos o vivos y gorreros profesionales que “Mire amigo Cheo, yo nunca he escuchado a ningún cristiano que me diga que no le gusta carne asada con yuca sancochada, pero comprarla y asarla eso si es verdad que no le gusta a mucha gente” y el amigo cumanés Braulio Rafael Martínez Salgado constantemente me recordaba. “Mira Cheo, la mantequilla le gusta a todo el mundo, es tan buena que agarras a un recién nacido y le pasas el dedo untado con mantequilla por los labios y se desespera buscándola y conste que no la conoce” Ambas cosas fácil de comprobar y de entender. El club de los vasitos está integrado por ese tipo de mascoteadores de toga y birrete. Como les gusta mango bajito.

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Ahora que el presidente nos quiere vender, meternos en el coco y convencer que “ser rico es malo” recuerdo lo que siempre me relataba mi hermano Roberto Salazar “los pobres agarran un buena rumba el día sábado y en medio de la farra planifican hacer un sancocho el día domingo en el río Caris. En la mañana se despiertan tarde, van al mercado compran el hueso rojo, la verdura, los aliños y sus respectivos aprovisionamientos de cerveza y ron. Montan ollas, sillas, mesas, cubiertos, vasos, refrescos y la familia en un pick up con los cauchos lisos y arrancan como a las 11 AM, cuando van por la curva se les espicha un caucho, tienen que bajar todo para montar el repuesto, vuelven a montar el perolero y pa’lante. Llegan trozados del hambre acomodando las cervezas, echándose el palito de ron y montando el sancocho y todo va bien hasta que alguien se percata. ¡No montaron la sal! Buscan un negocio cerca o alguien que les provea un poco y siguen la rumba. Cuando el sancocho está listo tienen la ingesta alcohólica al máximo, son las 6PM, comen rapidito, embarcan y si tienen suerte y no se le va otro caucho llegan entre 9 o 10 PM y usted les pregunta el otro día ¿Cómo pasaron el domingo? y responden henchidos de alegría, como el que pasa por un cementerio a media noche y echa su silbadita para darse ánimo. ¡Excelente!

Falso, excelente la pasan los ricos que viven en Caracas y tienen sus casas vacacionales, que llaman a quienes les cuidan las villas en los canales de Lecherías, cuando van camino al aeropuerto y les dan las instrucciones: llegue al bodegón X dónde le entregarán el whisky, la cerveza, el hielo, la carne, el carbón, los refrescos, las exquisiteces, la chuchería para los niños, preparen el yate, el ambiente y nos van buscar al aeropuerto de Barcelona que llegamos en la avioneta a las 10 AM. Llegan y todo está listo y preparado para la rumba, se sientan, les sirven a cuerpo de rey y la pasan de lo lindo un ratico en la villa y otro paseando en el yate por las islas y playas del entorno paradisíaco del parque Mochima. Eso es vida.

Es la pequeña diferencia y las preguntas obvias son: ¿De verdad ser rico es malo? ¿Ser pobre no es un pelito peor? Pregunten a Chávez como le fue en el glaciar de la Patagonia que visitó con su numerosa comitiva. Fueron trasladados en el Tango 1 (Avión presidencial argentino) el gobernador Daniel Peralta y el canciller Jorge Taiana, les sirvieron de guías turísticos y para movilizarse en la zona utilizaron 2 camionetotas ultramodernas 4x4, debidamente preparadas y equipadas para transitar en la zona, cortesía de un oligarca amigo de la pareja Kirchner. Un día de vacaciones y placer junto a dos hijas, tres nietos, ministros y funcionarios de alto rango que lo hacía repetir “Estoy maravillado, estoy maravillado. ¿A ese costo? ¿Y a quién no? La faltó cantar la copla criolla del coplero coleador “Cheo” Hernández Prisco ¿A quién no le va gustar?...A propósito ¿Y la crisis? ¡Viva la boliburguesía! Y como la cosa es tan seria hay que reírse y echar pa’lante.

lunes, mayo 04, 2009

La despedida de un hermano

Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente
William Shakespeare (1564-1616)
Poeta y autor teatral inglés.


De izquierda a derecha: José María (Cheo) Salazar, Edgar José Salazar, el lamentablemente fallecido Roberto Rafael Salazar y nuestra vieja Anastelia Salazar.

No es igual ver morir, que cuando a uno le toca. Repentinamente Roberto enfermó. Joven aún, conservó en alto hasta el último halito sus deseos de vivir. Ejemplar padre de familia. Trabajador incansable. Responsable con sus obligaciones. Radiante, risueño y jubiloso. Amante de la parranda criolla. Siempre sacó tiempo para compartir con la familia, cumplir con su trabajo y participar en la promoción, divulgación y propulsor de nuestra música autóctona. Ese era el popular Roberto Salazar y ahora que nos abandona físicamente, dejó una huella indeleble para ser recordado con alegría y entusiasmo. Robertico dixit.

Un año y meses menor, por decisión de nuestros padres José María Lira y Anastelia Salazar, no fue hasta que Roberto cumpliera los 7 años que nos inscribieron en la escuela Felipe Walker de Pueblo Ajuro dónde cursamos nuestra primaria, luego desarrollamos nuestros estudios de bachillerato en el Liceo Alberto Carnevali y cuando abrió sus puertas el IUTET decidimos inscribirnos y egresamos en la segunda promoción. No salimos en la primera porque ambos trabajábamos en el Concejo Municipal y por más que estiramos el tiempo, los horarios no nos daban para inscribir todas las materias. Siempre nos dimos ánimo con la máxima según la cual “no nos inscribimos para estudiar a la carrera sino para estudiar una carrera” y logramos el objetivo. Nunca es tarde para aprender y cultivar el intelecto.

Una vez graduados, Roberto ingresó al INCE, yo me quedé en el IUTET como auxiliar docente, pero como en gustos y colores, no han mandado los autores, mi hermano dedicó sus horas libres y fines de semana junto a su familia a cultivarse y cultivar nuestra música criolla. En eso era obstinadamente monotemático, hizo amistad con todos los cultores de nuestro folclor y en esa ruta que tomó, convenció al alcalde Miguel Arismendi al lado de un grupo de amigos, para hacer realidad un sueño: el disco de oro de El Tigre. Un CD que logró reunir todos los cantores y cantoras de El Tigre y del cual fue su coordinador general. En Barquisimeto fue la grabación, sortearon algunas dificultades, pero como el llanero es del tamaño del compromiso que se le presenta, las vencieron y regresaron victoriosos. Un CD que enriquece la memoria histórica musical de la ciudad.

Un hermano, un amigo, un compañero, muchos caminos desandamos. Caracas, Valencia, Maracay visitamos, muchos fines de semana para disfrutar los juegos de béisbol profesional con Vicente Lira, su esposa Chepa y Oíto Lira nuestros eternos anfitriones en Guacara donde pernoctábamos como punto equidistante. Luego en el tiempo, siempre coincidimos en los pueblos de la zona sur del estado en las fiestas patronales, él en su rol de parrandero criollo, amigo de sus pobladores y yo como dirigente político. Nunca faltó un día para degustar en casa de nuestra vieja Anastelia un palo a’ pique o un arroz aguaito con pollo o gallina. Un telefonazo: Roberto nos vemos a las 12 en la casa de mamá y con precisión de reloj suizo llegábamos, dos platos c/u y para nuestros hogares. Como dejar de recordar los diarios desayunos en los kioscos ubicados frente la estación de servicio “La Confianza con los amigos y amigas, las semanas santas en Morrito con Edgar, Luisa, sus hijos y amigos, las fiestas de Atapirire en la casa de El Negro Miguel Salazar (+), Miriam, sus hijos y las comidas “En su punto” de nuestra tía Felicita y la negra Barbarita, los contrapunteos con el Chino Lira, las invitaciones a una parranda familiar con la peculiar coletilla – cuando te preguntábamos ¿que llevo? – y nos contestabas con tú característica jovialidad “traiga necesidad” y tantos momentos interesantes, agradables, encantadores y alegres. Huellas indelebles que quedaron grabados en nuestros corazones.

Tantos y tantos recuerdos, anécdotas, amigos comunes que quisiera nombrar, momentos buenos y malos, amargos y dulces vivimos, disfrutamos y vencimos, con los cuales de escribirlos llenaría cuartillas y cuartillas interesantes y divertidas. Por ahora, el espacio no alcanza. Habrá tiempo, pero no puedo dejar de mencionar a quienes acompañaron a su esposa Digna y sus hijos Robertico, Rolando, Ronald, Ronny, Yolimar y Laurita, hasta el último momento. Migdalia Martínez, José Vicente Torrealba, Elvia Zabala, la familia de José “Conoto” Velásquez, Ángel Meza, Ricardo Rondón e hijas, José “Golo” Mogollón y Freddy Arevalo, entre otros allegados. A ellos y a la gran legión de amigos y amigas que nos acompañaron en tan dolorosos momentos, gracias, mil gracias y nuestro eterno agradecimiento.

Estas cortas líneas, las escribo en medio de dolor particular y familiar. Roberto nos abandonó físicamente muy prematuramente, un gran vacío imposible de llenar, pero en su corta vida, tuvo la virtud de trascender y cuando se roce la memoria histórica de la ciudad que nos vio nacer, estoy seguro que su nombre formará parte de sus bellas páginas porque supo repercutir como hombre de bien y gran emprendedor. Hermano, el sufrimiento que sentimos, se atenúa cuando tenemos la fe y la seguridad, que Dios te acogerá en su santa gloria y como todos vamos para allá, no es un adiós, es un hasta luego. Siempre juntos y nos volveremos a encontrar. No hay dudas.

domingo, marzo 29, 2009

Remembranzas tígrenses

No perdamos nada del pasado.
Sólo con el pasado se forma el porvenir

Anatole France (1844-1924)
Novelista y premio Nobel francés.

En la década del 70, durante la Presidencia Municipal del Prof. Augusto Enrique Tenorio Meza, se desempeño como Secretario de la Cámara Municipal el amigo José Danilo Salcedo, Barcelonés por nacimiento y tígrenses por adopción. Eran tiempos de un pueblo bucólico, seguro, apacible, de gente muy cordial y amigable. Nos conocíamos todos. Cualquier esquina, sitio, calle, avenida, plaza, bar o restaurante, era convertido en un lugar para el encuentro afectuoso que servía para la conversación franca, abierta y amistosa. Época idílicas, pues. La bomba Levante de don Pedro Manuel Brito, era un lugar muy concurrido y uno de los lugares preferidos para las tertulias citadinas.

En ese ciclo de nuestra corta, pero sustanciosa historia, iba in crescendo en nuestras costumbres, la influencia de la cultura margariteña. Los sábados, la gente parrandeaba durante el día, sellaba su cuadrito del 5 y 6, y continuaba buena parte de la noche y hasta la madrugada. Los domingos en la mañana, después de recoger La Antorcha, la cita era el Mercado Municipal. Un buen desayuno en los puestos de las queridas y siempre bien recordadas amigas, Dilia Ramírez o un corocoro frito con arepa en el local de la gorda Eulalia. Luego la compra de la verdura, preferiblemente dónde don Antonio Gamboa, que ponía buena ñapa, la costilla, el hueso rojo o el pescado para la sopa y todo el mundo se recluía en su hogar para la reunión familiar. En La Charneca, en casa de don Pablo Waldrop, esos convites, eran de antología.

Pasadas las 12 del día, no había un alma en la calle. En casi todos los patios de las casas, había un sancocho dominguero a la leña, una cervecita fría y una partida de domino o truco. Parecía que el pueblo se congelaba. Hay una salvedad. Cuando había juego en el antiguo estadio Alejandro “Patón” Carrásquel, después del mercado, la rumba seguía en las tribunas para apoyar al equipo local “Los Criollos de El Tigre” y luego en “La Deportiva” de la familia Capella para los comentarios finales y la celebración de rigor. En todo caso era tempranero y ya a las 6PM, todos estaban en casa. Pedro Emilio Rojas Vargas el popular “Pejas”, Gonzalo “El negro dulcero” López, don Bernardo González, Rigo y el gordo Hernández, Edgar Brito, Asdrúbal Rivas, Román Lunar, el Dr. Adalberto Carrasco Mata, Roberto Salazar, Miguel “El negro” Salazar, Pedro y Carlos Bermúdez, Cruz “Machelo” Bermúdez, Pico Pico Brito, Oswaldo, Saúl, Ennio y Asdrúbal Mendoza, Pedro Sergio Salazar, Simón Medina, Luís Harris Rangel, don Luís García, Oito Lira, Joseíto y “Pito” Zabala, Luís La roche Abreu, Orlando Martínez, Saúl y “Cheo” Figueroa, Eugelio “Guañín” Campos, Saúl Alcalá, Alberto Vásquez, Mauro y Alberto Barrios, Tomasito Díaz, Luís “Buzo” Noriega, Luís “Culí” Martínez, Hernán Zabala, José Rodríguez, José Caraballo Jesús Romero, Armando Ortiz, Ángel Rafael Zabala, y otros tantos amigos formaban parte de esa tertulia criollista. Unos jugadores y los más managers de tribuna. Unos pitcher y la mayoría catcher. Identifíquelos usted. A mí que me registren.

Traigo a colación esta vieja costumbre margariteña-tígrense, porque viene a mi memoria una anécdota del amigo José Danilo Salcedo, hombre muy parco en la conversa, pero de unas salidas muy ingeniosas cuando había una tertulia en cierto modo insulsa. Un domingo cualquiera de ese tiempo, vivía también en el pueblo, su hermano Gonzalo Cermeño, que desde Barcelona había llegado para instalarse y trabajar aquí. Ambos se encontraban en la esquina del Luchador. Pasado el medio día y con un dejo de fastidio Gonzalo, le comenta “Oye Danilo este pueblo después de la 12 queda sólo, no hay ni gente ni vehículos en la calle y menos en la avenida Francisco de Miranda, a lo que Danilo respondió “Ay, mijo y cuando cierran la Juanita es que da tristeza, se ve de aquí la Torre del Oro, clarita” Una guará, diría un barquisimetano. Obvio que era un extremismo para ratificar la soledad en las calles y avenidas. Hasta Pablito Rivas había cerrado la polla de caballos y Arturito Brito su leal secretario, ya estaba instalado viendo y escuchando las carreras en la voz de Virgilio Decán, el príncipe “Alí Khan”.

En todo caso encerraba una gran verdad, los pocos rezagados que quedaban en la calle, eran los que asistían al súper mercado de víveres “La Juanita” que estaba ubicado entre las esquinas de El Luchador y la plaza Martí. Un comercio propiedad del joven y exitoso empresario Wilfredo Malaver, quien por las ofertas y precios solidarios que ofrecía, se convirtió en referencia obligada para los compradores de todo el Oriente del país. El que quería adquirir los productos de primera necesidad a bajos precios tenía, obligatoriamente, que comprar en “La Juanita” De eso no había un ápice de dudas. El cliente más leales y consecuentes ese baratillo, por razones obvias, eran Argimiro Córcega, “Fucho” Barrios, “Moncho” Bejarano, Pedro Angulo y Alexander Compiani. Agarraban mango bajito.
Ese pasado memorable, que todos añoramos, debe ser revivido para que formemos un porvenir lleno de esas virtudes ciudadanas que pareciera nos abandonan y nos han convertido de ese pueblo bucólico, donde se podía dormir hasta con las puertas abiertas, en una pequeña ciudad violenta e insegura. Don Mauro Barrios, con su memoria prodigiosa, puede dar fe de lo que aquí afirmo.

sábado, diciembre 27, 2008

Personajes de mi Pueblo: Anécdotas

A nadie se le dio
veneno en risa

Lope De Vega (1562-1635)
Escritor español.
Corría el año 1989. Todavía las fiestas, agasajos, homenajes, convites y celebraciones, se podían aderezar con buen escoses. Carlos Espinosa quien poseía un fundito en la Nueva Aventazón, cumplía un año más de vida y fue animado por un grupo de familiares y amigos para que celebrará en grande el acontecimiento. El hombre mató un novillito y le recomendó a los amigos “Si van a traerme algún regalo, lo hacen en escoses de 12 en adelante, no importa que tengan raya y los espero el sábado a las 7PM.

Todos los invitados pasaron por la residencia del Prof. Zacarías y adquirieron una botellita de Juancito el caminador y otros del viejito Parr y llegaron a la hora convenida, pero ¡oh! Sorpresa, había un bagre entre las guabinas. Gonzalo López, el popular negro dulcero, que no estaba invitado, había llegado primerito desde las 4PM, en una cola que agarró con un chequeador de pozo petrolero, en el sector Vea donde se había parado estratégicamente. Los amigos cuando lo vieron le dijeron. “Mira Gonzalo, Pablo Aguilera (Paucho) y Luís Noriega (El Buzo) están por llegar y traen su Whisky 18 años para ellos, te alertamos para que no tomes de esas botellas y tomes de las nuestras que vienen de la zona franca de Margarita.

El negro Gonzalo los escuchó atentamente, llegó Paucho y Buzo con su fino escoses y ni corto ni perezoso se sirvió un 18 años. Los amigos sorprendidos, le recriminan ¿Negro que te dijimos? y Gonzalo muy orondo les respondió “Que va hermano: rayao ni con bola de plátano” todos los amigos celebraron la genial salida y Gonzalo, que no era invitado, llegó para quedarse y disfrutar de lo mejor. El otro día, a las 11AM, coincidió con el Prof. Edgar Brito que cargaba tremendo ratón y le espetó en la cara muerto de la risa “Te lo dije: rayao ni con bola de plátano, yo amanecí fino”

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La gente de la ciudad, no pierde su capacidad de asombro. Los rojo rojitos, le dieron la cola al Rey Maula, alcanzó el cargo de Alcalde de la ciudad, se les alzó, agarró el volante y empezó a manejar. Olvidó las calles de los sectores populares de la ciudad a las que estaba obligado a atender y enfiló con destino al Palacio de los Jardines, hoy “José Antonio Anzoátegui” y amenazaba con llegar a Miraflores. El vértigo que le produjo alcanzar la más alta posición local, producto de un error del gobernador y un accidente electoral, lo hizo creer que era un líder como Telcel “Sin límites” lo que lo llevaba a vociferar en voz alta en sus momentos de euforia “Mi destino es Miraflores” Veía la realidad a través de los ojos de los aduladores de oficio – Especialmente Don Bombillo, Sabañón e Iris Chacón – que para chuleárselo, le decían que estaba fuera de lote y que no viera para atrás. “Tienes el mundo en tus manos y cuando Tarek y Chávez, escuchan tu nombre le tiemblan las piernas” le repetían al infeliz para sacarle el jugo al tesoro municipal.

El pueblo que no tiene un pelo de tonto, sabe más que corocoro frito y conoce como la banda mediática le bate las esféricas a sus víctimas cuando les conviene, los esperó en la bajadita y el 23 de noviembre lo hizo pisar tierra. Perdió el chivo, el mecate, la cola, el volante y hasta el boleto que había adquirido en la línea autobusera CAMARGUI para llegar a la terminal de San Martín, para de allí, arrancar a pie hasta Miraflores. Colorín colorao este cuanto se ha acabao y la banda mediática también se ha desintegrao ¡por ahora! Amanecerá y veremos.

El cuento es de la original autoría del Presidente de La Real Epidemia de la Lengua local. Moriche dixit.

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Todo el personal del Instituto Universitario de Tecnología José Antonio Anzoátegui, vivimos en una eterna zozobra con relación a los pagos de sueldos, salarios, bonos y las diferencias que surgen de estos. Llegó dinero para cancelar la diferencia de sueldos del año X. depositaron lo correspondiente a la diferencia de los bonos del año X y así vamos. Estamos acostumbrados a como vaya viniendo vamos viendo. Es un azar que ya asumimos como tragedia.

Iniciándose la gestión del Ing. Maximiliano Carneiro, llegó una remesa para cancelar la diferencia de unos bonos. El instructor Gonzalo López, ilusionado pasó por el cajero, pidió saldo y no le tocó. En la noche, tenía una velada con un grupo de amigos entre ellos el Prof. Trinidad Pino, que hasta hace poco formó parte de la directiva de la institución, razón por la cual Gonzalo le plantea el caso, buscando alguna explicación positiva.

El Prof. Trinidad Pino, agarró la cuestión de chanza, e inició una descarga de de juegos pesados a lo que Gonzalo sintiendo el fuego cruzado y que lo que estaban agarrando de mamadera de gallo, le replicó en tono muy serio “Pro Trino, Juéguese conmigo, pero no con mis reales, que yo soy un profesional muy “estítico” en mis cosas. No lo entendí, pero el Prof. Trino, parece que sí y, paro en seco el jueguito pesado con el negro Gonzalo.

viernes, noviembre 21, 2008

Personajes de mi pueblo: Juan Medina Lugo

La gloria está en ser
grande y ser útil

Simón Bolívar


Humilde, sencillo, pausado, campechano, honesto, discreto, sincero, franco y espontáneo, el profesor Juan Medina Lugo que nació en Atapirire, municipio Francisco de Miranda del estado Anzoátegui, fue un destacado luchador por la democracia y la libertad. Desde muy joven incursionó en la actividad política siempre en las filas de Acción Democrática, donde destacó como dirigente gremial en el sector de la educación, pero que también le costó cárcel y persecuciones durante la ignominiosa, brutal y sangrienta dictadura del Gral. Marcos Evangelista Pérez Jiménez. Vivió intensamente los tiempos difíciles, peligrosos y disfrutó también el fruto de sus luchas: el sistema democrático y las libertades públicas.

Tuve el inmenso privilegio de gozar de su amistad y compartir una pequeña parte de sus luchas. En ellas conocí de sus preocupaciones, sus angustias y sus deseos de servir, de ser útil sin más recompensa que la satisfacción del deber cumplido. Eso lo hizo grande en el aprecio colectivo y quedó sembrado en el corazón de su segunda patria chica: El Tigre. Fue el primer director del Liceo Briceño Méndez cuando inició sus actividades académicas en la calle Ayacucho del Casco Viejo detrás de la ferretería Farcheg y desde allí, inició su larga y dilatada carrera política y de servicio público, pasando por importantes cargos gremiales como Presidente del Colegio de Profesores de Venezuela, de representación popular fue senador por el estado Monagas, designado gobernador del estado Anzoátegui y Presidente del IPASME para solo mencionar los más relevantes.

Todos en la ciudad le reconocen la paternidad, entre otras obras importantes, del Liceo Agropecuario, el Instituto Universitario de Tecnología José Antonio Anzoátegui y la edificación de la sede del IPASME. También fue quien gestionó y logró la instalación de la Escuela Agropecuaria de Atapirire y quien le llevó la carretera asfaltada desde El Caris a su lar nativo. En su gestión como gobernador del estado se empeñó en la construcción de la avenida Fernando Peñalver, la hizo e inauguró, con él logramos la construcción del estadio de béisbol menor. Una lucha titánica emprendida por el fraterno amigo Pedro Emilio Rojas Vargas (Pejas) que nosotros canalizamos ante el Prof. Medina Lugo y fue construida bajo su mandato e inaugura posteriormente por el Dr. Otto Padrón Guevara que le sustituyó en el cargo por disposición del presidente Jaime Lusinchi. Esa maravillosa obra fue bautizada merecidamente con el nombre de PEJAS y los frutos están a vista.

La grandeza del profesor Juan Medina Lugo viene dada exactamente por el hecho de que fue útil a la zona sur que lo vio nacer, formarse y realizarse y por la cual siempre tuvo una querencia muy especial. No había programa, obras, presupuesto de cualquier índole por la cual no luchara, se fajara y peleara para traerla a nuestra zona. La única vez que he pisado el palacio de gobierno y el despacho presidencial, para ser más especifico, fue cuando ejercí la presidencia del Concejo Municipal, desde dónde, con él como líder del proyecto y el Ing. Jesús González López, a la sazón director de nuestra máxima casa de estudios, impulsamos a todas las instancias de gobierno la elevación del IUTJAA al nivel de politécnico y fuimos recibido en audiencia especial por el Presidente Carlos Andrés Pérez Rodríguez quien ofreció hacerlo realidad en su periodo de gobierno, cuestión que no cumplió por la turbulencia política que se presentó y que lo eyectó del poder. Esa es otra historia.
La elevación del IUTJAA fue un sueño que no vio cristalizado y que nosotros desde cualquier trinchera de lucha tengamos tenemos que seguir promoviendo, trabajando y luchando para hacerla realidad más temprano que tarde como el mejor homenaje póstumo al amigo, al orientador, al hombre de realizaciones de gran utilidad como fue el Prof. Juan Medina Lugo y quien hoy, podemos decir sin temor a equívocos. Ejemplo de juventudes. Adiós a un eximio hombre público y mejor amigo. Desaparecido físicamente, perdurará en el corazón colectivo para siempre por su trayectoria, conducta realizaciones. Por sus ejecutorías os conoceréis. ¡Paz a sus restos!

lunes, octubre 13, 2008

Personajes de mi pueblo: Felipe


Enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo
de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!"

Joseph Conrad (1857-1924)
Novelista británico de origen polaco.

Hay sitios emblemáticos en El Tigre, que son lugares de referencia obligada de los citadinos. La bodega de Felipe es uno de esos lugares. Ubicada en la 2da. calle c/c 3ra. carrera de Pueblo Nuevo Sur, tiene puntos equidistantes con la sede del edificio municipal y las plazas Bolívar y Martí. Cuando alguien solicita la dirección de alguna familia, un negocio o ubicación de algo en ese populoso sector, todos los conocedores de la ciudad, respondemos a coro: más allá o más acá, adelante o en la parte de atrás muy cerca de la bodega de Felipe. El sitio es como un calvo en un estadio. Todos lo toman como punto de referencia para ubicar a alguna persona o sitio que busque precisar a otro.

Felipe Neri Castillo Rodríguez ¿Castillo? Nació en La Asunción, estado Nueva Esparta, el 26 de mayo de 1918, del matrimonio conformado por Adón Rodríguez y Francisca Guillen. El Castillo lo heredó por la terquedad del párroco de esa época en su pueblo natal. El padre Agustín se negó a reconocerlo como hijo legítimo porque sus abuelos no habían contraído nupcias por la iglesia y el padre entonces no era Rodríguez sino Castillo, que era el apellido de la abuela. Un rollo que luego se corrigió en el tiempo y adoptó el apellido paterno. Ese cura, recuerda Felipe, solicitó que cuando muriera lo enterraran en la iglesia, le cumplieron su deseo, pero una vez que llegaron otros padres, lo sacaron y llevaron sus restos al camposanto de la ciudad.

Fueron 27 años los que vivió Felipe en La Asunción, los cuales dedicó a trabajar el campo. En esos tiempos no había escuela en el pueblo, no estudió pero se las ingenio para aprender a leer y escribir por su cuenta. Tampoco había opciones de trabajo y la actividad económica se reducía a la agricultura, por lo que los nativos “salían escabillao” a buscar auxilio económico y muchos llegaron a El Tigre, que había nacido al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, cuya actividad era muy febril, abriendo posibilidades de empleos bien remunerados y estables. Muchos familiares de Felipe emigraron a este paraíso soñado, lo entusiasmaron y en el año 1945, llegó a la calle Brisas de Mar donde fijó residencia por un mes en la casa de Francisco Quijada.

Durante ese mes se dedicó a viajar a la zona de Periquito a cortar, seleccionar y transportar madera hasta El Tigre, para la construcción de las casas de bahareque y en uno de esos viajes, el vehículo volcó y cuando despertó estaba en el hospital de San Tomé. Estuvo 4 días hospitalizado, le dieron de alta y trascurrido medio mes, Silverio González, paisano y con gran influencia en Mene Grande, lo reportó y lo enviaron al Periquito. En ese mismo tiempo había llegado al pueblo a la misma calle Brisas del Mar, desde Puerto Santo, estado Sucre, pero a la casa de Viviano Carneiro, la joven Edita Rivas y al padre, la compañía, también mandó trabajar para Periquito, donde conoció a Felipe, se enamoraron, contrajeron nupcias, formaron su familia en la cual procrearon 5 hijos, Argenis, Noris, Gladis, Carmen y Felipe, todos profesionales y honorable padres de familia. “Con esta bodeguita y en esta esquina educamos a nuestros hijos” dicen orgullosos al unísono.

No todo le resultó color de rosa a Felipe. Cuando comenzó a trabajar en Mene Grande, vio con asombró que le hacían un descuento en el sobre, por concepto de hospitalización. Resulta que había quedado registrado en los archivos del hospital de San Tomé cuando estuvo hospitalizado los 4 días y la deuda era de Bs. 350,oo que le fueron cobrando fraccionadamente. Luego cuando tenía ya 3 años y medio en la empresa, sufrió un accidente laboral, un compañero de trabajo golpeó con un martillo una cupilla que le dio en un ojo el cual perdió en el acto. Volvió por 3 días y medio al hospital de San Tomé y cuando le dieron de alta lo trasladaron desde Periquito al campo de San Tomé como ayudante de soldadura. Con ese accidente, no podía aceptar ese riguroso y exigente trabajo, renunció, pidió su tiempo y lo liquidaron. Volvió a su tierra natal y por espacio de 2 años se dedicó de nuevo a la agricultura, hasta que decidió, de nuevo, volver a El Tigre para dedicarse al comercio, actividad a la cual y a pesar de la edad, todavía se dedica.

Iniciándose la década de 1950, instaló una bodega en la avenida 5, muy cerca del Hotel Panamerican, la cual a los 3 años mudó para la 2da. calle sur, hoy conocida como Miguel Otero Silva y muchos vecinos dicen, que no le quitan mérito a ese eximio escritor, pero en justicia, debería llamarse Felipe Rodríguez ya que, en el año 1953 fue su fundador y habitante hasta la fecha y la hora que Dios decida su ida al otro mundo. La bodega “La Auxiliadora” de Felipe, es un rincón histórico de la ciudad y como dijimos antes, un punto referencial para ubicar una dirección en ese bullicioso sector de Pueblo Nuevo Sur, cuyos primeros vecinos fueron Clara Calzadilla, Remigio Marcano, Andrés Pérez, y Polo Noriega, margariteños, Elpidio Durán, padre uno de los mejores técnico en partes eléctricas de vehículos Aníbal Durán y Ana María Santana quienes también apostaron por el futuro de está pequeña urbe y dejaron prolijas y honorables familias que hoy forman parte y engrandecen el gentilicio Tígrense.

En el año 1958, a la caída de la dictadura del General Marcos Evangelista Pérez Jiménez, Felipe tenía su bodega abierta normalmente y había un ruidoso acto en la plaza Bolívar. La gente corría a presenciar el regreso de los presos de Guasina, que serían oradores en el lugar. La señora Edita Rivas y una hija mayor de Polo, Norberta se “encambimbaron” y se fueron a la plaza y de repente se presentó la guardia nacional echando plomo. La carrera de ambas fue tan desenfrenada que Norberta “largó” los zapatos y pasaron frente a la bodega marcando la milla y Felipe al verlas pasar, les gritó “Epa, ¿adonde van? esta es la casa” echaron un frenazo, regresaron, la cuestión no pasó de un susto y la vida siguió su curso normal. La curiosidad mató el gato.

Cuenta Felipe que por muchos años mantenía la bodega abierta hasta muy tarde de la noche y la única vez que lo mandaron a cerrar fue porque se quedó con unos amigos hasta las 2 AM, pasó una comisión de la Guardia Nacional y le llamó la atención. En la última década y sobre todo en estos últimos 2 años tiene que cerrar tempranito ya que el hampa anda con el moño suelto y ha sido víctima de muchos robos. El último sablazo fue con el paquete chileno. Le aplicaron el viejo truco y perdió Bs. 800 mil en tarjetas telefónicas. La delincuencia no tiene paz con la miseria, no respeta edad, religión, condición social o preferencias políticas. Es corte parejo y hoy, hay que vivir preso en la casa, mientras los ladrones y facinerosos son dueños de la calle y los espacios públicos.
Don Felipe Rodríguez ha demostrado con creces, a lo largo de su vida que el modo de resolver los problemas es enfrentándolos. Hoy enfrenta algunos quebrantos de salud, pero no se rinde y los enfrenta con mucho estoicismo, seguro que los vencerá para continuar por otros años su fructífero paso por esta vida y continuar escribiendo las más bellas páginas del desarrollo y progreso de El Tigre.

lunes, mayo 19, 2008

Héroes arrinconados de mi pueblo

El ídolo de hoy arrincona al héroe de ayer,
y a la vez lo reemplaza el héroe del mañana

Washington Irving (1783-1859)
Escritor estadounidense.

En la antigua Grecia les concedían el titulo de héroes a los grandes hombres que por sus acciones eran divinizados. Eran muy rigurosos en la selección de esa élite, difícilmente se equivocaban y mucho menos dejaban cabos sueltos para debates públicos que colocaran en entredicho algún exaltado a esa excelsa categoría. Es tradición también en Venezuela que muchos nombres de personajes destacados en la actividad pública o privada sean escogidos para bautizar obras de infraestructura con la noble intención de ser recordados de por vida. Con ese egregio gesto le reconocen sus meritos y son encumbrados en la historia del país, el estado o la ciudad. Muchos pueden y con muchísimas razones distinguirse como héroes y otros que no califican como tales, les otorgan una mención especial por su trayectoria a favor de la paz, la vida, la creación, la fundación y consolidación de los pueblos, las naciones y el desarrollo integral de la humanidad. Honor a quien honor merece.

Hacemos referencia a estos aspectos ya que los vecinos del Casco Viejo de la ciudad están indignados por lo que consideran un irrespeto por parte del alcalde, al colocar el nombre de un foráneo, cuya trayectoria de apenas un año en la ciudad dejó una estela de dudas con relación a su naturaleza violenta, cultura de la muerte y rectitud como hombre público. Ellos no critican que la máxima autoridad local lo considere “su” héroe, entienden que era su hombre de confianza y eso no tiene problemas. Es su verdad y la respetan. Lo que censuran es la aberración de pretender imponerlo a los vecinos, a muchas de sus víctimas y al municipio como un héroe, irrespetando la memoria de quienes con trabajo, sacrificio, dignidad y conductas ejemplares fueron los fundadores y que bien merecen – sin aristas políticas – llevar el nombre de las obras que se inauguran en el municipio y en especial en el casco histórico de la ciudad. ¿No los conoció? evidente ¿Nunca los oyó nombrar? comprensible. Entonces con humildad, tiene que asesorarse porque el desconocimiento, no justifica semejantes e imperdonables errores y omisiones.

Cómo puede olvidar una autoridad municipal, que dice estar orgulloso de ser tígrense, que ese sector primigenio de la ciudad fueron precursores personajes de la talla moral, ética, creativa, intelectual, humanista y laboral de José Eusebio Colmenares y el comerciante José Rodríguez “Barón” instauradores de la banda municipal, primer saxofonista y bajista de esa agrupación musical local. Ramón Matute el dueño de la bodega “La Cueva” Fucho Gutiérrez destacado minorista, los hermanos justo y Máximo Bolívar pioneros en el ramo de la barbería y Juan Chorizo que no utilizaba la bombita y cuando procedía a mojarle el pelo al cliente para que no notaran la falla le decía “cierre lo ojos que esto pica” y le descargaba un buche de agua en la cabellera – Doña Petra Manzanares propietaria del primer hotel que le sobrevive y lleva su apellido, el trabajador petrolero Félix Lozada, Priscila Toussent que deleitaba a los citadino con sus deliciosos besitos, turrones y paté de coco, el chino Ham Lee, que fue el primer cocinero del sismógrafo, único poseedor en esa época de la formula para la elaboración del pan chino y que heredó su hijo Leopoldo Lee que en la calle Caracas, donde siempre vivió junto a su padre, todavía lo produce artesanalmente y con su venta y fortalece su economía familiar.

Nunca olvidan los actuales habitantes hombres y mujeres de la talla y el nombre de Manuel Gamboa el primer sastre del sector, Salvador La Paz y David Barrancas de las bodegas “La Aragueña y La Chaparreña, Dimas La Rosa que dejo una estela de admirables realizaciones, José María Lira Reyes padre de una prolija familia y quien transportaba la madera y las pencas de moriche para los primeros bahareques incluyendo La Casa del Pueblo, Diógenes Pulgar el popular dentista, María Lugo de Medina, madre del distinguido profesor Juan Medina Lugo y dueña de la Colchonería Lugo en la calle Piar, José Manuel Ceballos el primer registrador, el comerciante Alcibíades Cone, José Quiñones dueño de la primera bicicletería, don Samih Murhib, que vivió cuando llegó al embrionario pueblo en la calle Caracas nº 35, Celenia de Quiñones que instaló la famosa academia comercial Pitman, los comerciantes Cecilio Padrón Sánchez y Enrique Pérez, Jesús Díaz de la famosa Estrella Roja, ubicada en la esquina de la calle Lara c/c Girardot, Pedro Morales de la Bodega “La Mina” que funcionó entre las calles Girardot y Urdaneta, Lucio Martínez pionero en la fabrica de refrescos artesanales, Martín “El Chichero”, el contratista Rafael Jiménez que gracias a Dios todavía vive y tiene su residencia paralela al Registro Civil, David Mota el mejor futbolista que ha salido del pueblo, los hermanos Alí, David y Rafael Atías, Jorge Ramón Betancourt el chatarrero y el primero que prestó el servicio de Aseo Urbano Domiciliario con su carretón en la ciudad, entre otros que por razones de espacio y memoria, quedaran pendientes para otra crónica del recuerdo.

El eximio periodista y destacado cronista Evaristo Marín me comentó en unas de las frecuentes tertulias que entablamos, que lo más recomendable es que si el jefe municipal le tenía tanta admiración al jefe policial asesinado en circunstancia aún no develadas, le hubiesen puesto su nombre al cuartel donde tiene su sede la Policía Municipal y reservar para las obras de utilidad pública, de uso común y dominio colectivo los nombres de los fundadores de la ciudad que fueron los verdaderos héroes y no arrinconarlos por ídolos que pueden resultar con pie de barro. Hay que respetar los héroes de ayer, los que surgirán en el presente y que serán reconocidos mañana cuando estén naciendo los del próximo siglo. Cada uno es su tiempo y lugar.
Obviamente que también era valido que se tomara el nombre del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre “El Abel de las Américas” como lo llamaba el Libertador, que fue muerto el 4 de junio de 1830, precisamente en la tupida selva de Berruecos ubicada en el camino que va de la ciudad de Popayán a Pasto en la hermana República de Colombia, sitio que llevaba el nombre donde se inauguró la cancha y todo hubiese quedado en santa paz. El alcalde no debe olvidar la muy trillada sentencia de que “Errar es de humano y rectificar es de sabio”. Está a tiempo.

lunes, marzo 03, 2008

Sitios para recordar: El Castelo Branco

El pasado nunca se muere,
ni siquiera es pasado

William Faulkner (1897-1962)
Novelista estadounidense.


Hay sitios que marcan la historia de lo pueblos. El del bar restaurant “Castelo Branco” que fue fundado en el año 1955 por don José Braz Goncalvez, su distinguida esposa Amelía Díaz y sus hijos Manuel y Antonio, muy jóvenes para la época, es uno de esos lugares emblemáticos de la ciudad. Los exquisitos platillos eran y son a precios populares, goza de una nutrida clientela cautiva y leal hasta el santo día de hoy. En sus inicios, el famoso pollo frito con espagueti y la carne guisada con igual contorno u otro a gusto del cliente, tenían un precio Bs. 1,50 y para poder acceder a una mesa en las horas pico había que hacer cola. Estaba el pueblo en plena ebullición, acelerado crecimiento y donde eran muy pocos los establecimientos de esa categoría dedicados al ramo. Calidad, cantidad y precios solidarios.

Don José Braz, un insigne trabajador portugués, que llegó a Venezuela a mediados de la década del 40, visitó al bucólico pueblo de El Tigre en 1950, le gustó, se quedó y arrendó La Pensión Bolívar que funcionaba en el sitio dónde actualmente está la Relojería y Joyería La Francia. Ese pequeño establecimiento comercial que ofrecía hospedaje y comida a muy bajos precios, era uno de los preferidos por los viajantes que llegaban por estos lares a vender mercancía de manera ambulante por las polvorientas calles de la época, especialmente los de origen español, que traían telas y ropa confeccionada. Una vez que don José adquirió su local propio en la avenida España, frente a la Terminal de pasajeros, instaló un bar restaurat que bautizo con el nombre de “Castelo Branco” en honor a la bella región de Portugal que lo vio nacer, continuó ofreciendo hospedaje y comida, en principio en un local modesto, pero mucho más cómodo y accesible para la clientela, que en su mayoría eran los transeúntes que, repito, venían a ofrecer sus mercaderías a los citadinos.

A mitad de la década de los 60, Manuel y Antonio que ya estaban al frente del negocio, junto a sus distinguidas esposas María Do Ceu y María Neves Díaz, remodelaron y construyeron el actual edificio, concentraron la actividad comercial en los servicios de bar, cafetería y restaurant. Consolidado el negocio y ante la avalancha de la clientela, los hermanos Braz empezaron a contratar personal para la atención de los comensales. Entran en escena algunos de los primeros mesoneros de la ciudad. El tocayo José “Cheo” Braz, hijo de Antonio, que hoy es un exitoso contratista en el estado Monagas, Carlos Barreto que había adquirido experiencia en una corta pasantía que había hecho en el bar restaurant Capri, al cual fue llevado por José “Chichí” Valor Marcano, que por su condición de políglota, era en el pueblo una de las estrellas en la profesión y se entendía con el cliente más exigente, que visitaba ese otro popular negocio, sin importar su procedencia, idioma o dialecto. Actualmente, prepara unos ricos consomé en MOROGAS y se dedica a la venta de prendas preciosas, joyas y relojes. Un todo terreno, pues.

Con Carlos Barreto y José “Cheo” Braz, también iniciaron sus actividades como mesoneros en el bar restaurat “Castelo Branco” Mario Macuare, que en el presente, está dedicado a transportar pasajeros en un vehículo de su propiedad, en la ruta extraurbana El Tigre-Barcelona-Puerto La Cruz, el margariteño Stalyn González, que hoy día se defiende como vendedor ambulante de todo tipo de loterías y el pariaguanero José Cabezas. Era un cuarteto de anfitriones de primera línea, que al lado de Antonio “Tony” Díaz Rodríguez, prematuramente desaparecido físicamente, estaban atentos a atender diligente y eficientemente, a pesar de la gran afluencia de comensales que se daban cita al popular y barato comedero en esos tiempos. ¡Sale una sopa para la mesa 3! ¡Salen los pollos con espagueti para la mesa 1! ¡Sale una carne guisada con arroz para la mesa 4! ¡Sale un carite frito para la mesa 6! Era el estribillo que se escuchaba desde la cocina para llamar la atención de los mesoneros indicándole el pedido de cada cliente y su ubicación. Luego de un tiempo fueron relevados por Yomar José Freites y Félix Parra que también abandonaron y fueron sustituidos por los amigos Santos Rivas y Luís Mata que junto a Abel, hijo de Antonio, hacen el equipo que hoy da la cara a la clientela con la misma diligencia y amabilidad de siempre.

En pleno esplendor del Castelo Branco, éramos asiduos clientes el fraterno Pedro Emilio Rojas “Pejas”, su hija Elimar, el licenciado, educador, poeta y periodista Aquiles Lambert Marcano, el entonces capitán (GN) José Luís Arriojas, José Prado y su distinguida esposa Olga Golindano, el dirigente sindical Luís “Culí” Martínez, Luís Harris Rangel, Braulio Rafael Martínez Salgado, el periodista Luís La Roche Abreu, Asdrúbal, Ennio, Saúl y Oswaldo Mendoza, Miguel Antonio “El negro” Salazar, Juancito Vásquez, Gonzalo Cermeño, Rubén “Babita” Matute, Nelson “Negot” González, Pedro Marrero Hernández, Carmen Reyes, Román lunar, El caricaturista estrella de Antorcha Saúl Alcalá, Alberto Guzmán Lárez, Hilario Franco, Vicente y Oito Lira, Eugenio “El viejo” Salazar, los hermanos Jaramillo, Pedro Sergio Salazar, Roberto Gómez, Giovanni Prado, los hermanos Oliveira, los licenciados Héctor Cordero Rodríguez y Neuman Cedeño, Luís Fermín, las hermanas Golindano, Roberto Salazar, Hernán Zabala, Alirio Barreto, Ángel Antonio Merlín, José Rodríguez, José Caraballo, Ángel Rafael Zabala, Roberto “Rudy” Carrillo y familia, Manuel Alfonzo y familia, Honorio “Cadenita” Cabrera, Douglas García, presidente de la Unión Mercury, José Fortique, Pedro “Pico Rondón, Pedro “Culebra” Tovar, Juancho Rondón, Luís Carlos “Clent” Martínez y su amada esposa Amanda Golindano, Héctor y José Félix Golindano, Edgar Prado, Tomasito Díaz, Juan Martínez que degustaba un bistec a caballo por sólo Bs. 2,50 y pedía otro para llevarlo a su distinguida esposa Maritza y en fin, un sin número de amigas y amigos que compartíamos largos ratos, hasta después de cerrado el negocio en compañía de Manuel, que siempre nos sorprendía con una exquisitez y donde destacaba las cabeza de róbalo, pargo, mero y carite sudadas. Eran veladas de antología.

En la actualidad el bar restaurant “Castelo Branco” continúa brindando sus platos de comida nacional e internacional con exquisita e inmejorable calidad a los mejores precios del mercado, ahora bajo la dirección de Abel Díaz Rodríguez y la atenta mirada de su hermano Simón que a pesar de estar pegado al televisor, no pierde detalles del movimiento del negocio y está en todas las jugadas. Así que los que se quieran pasar de vivos, están avisados. Posee un gran peso corporal, pero goza de una agilidad mental envidiable. Es de esos cazadores a los cuales muy pocas veces se le va la liebre. Mosca, pues.

El Castelo Branco ha sido, es y será por mucho tiempo, el sitio de encuentro por excelencia. Varias generaciones de Tïgrenses han saboreado sus ricos platos y han vivido gratos e inolvidables momentos en su acogedor ambiente familiar, al extremo que, mis hijos, los ingenieros Cheito Salazar que trabaja y vive en México y Maikel José residenciado en Puerto Ordaz, les quedo el gustito de cuando chicos los llevaba a almorzar o a cenar, que cuando vienen de vacaciones, no pierden la oportunidad de invitarme a degustar el rico pollo frito con espagueti, el cual, para los que no lo sabían o tienen alguna duda al respecto, continúa igualito: Excelente, apetitoso, suculento y barato. Una delicia a muy bajo precio. Visítelo y verá que estamos en lo cierto. El Castelo Branco, es pasado, presente y futuro. Su pasado está vigente, no muere, porque fue ese período vital que le dio reputación, popularidad y la fortaleza para superar el medio siglo en plena faena, podemos decir con orgullo que como la calidad y la excelencia es la misma, ni siquiera es pasado.
El Castelo Branco, que desde enero del 2007, ahora funciona con la denominación comercial de Tasca Restaurat “El Castelo, C.A”, es uno de los tantos sitios, al igual que Las Palmas, que regentaron Juan Núñez y Eduardo Fernández, El Capri, que fundó don Félix Cicolini, La Arepera San Antonio, de don Antonio Miguez, El Luchador que todavía funciona bajo esa denominación comercial, el desaparecido Atlántico que funcionó en la esquina donde está la panadería Los Luchadores y el Obelisco que existía donde hoy está el semáforo y que convertía ese popular cruce en una pequeña redoma, que junto a otros, forman parte de los primeros sitios de encuentro de la ciudad y que nosotros humildes cronistas vocacionales iremos rememorando en estas modestas crónicas, con la sana intención de recordarlos y contribuir con ello a preservar la memoria histórica del pueblo que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, haciendo buena la sabia enseñanza del historiador griego Tucídides: “La historia es un incesante volver a empezar”. No lo olvidéis.

jueves, enero 31, 2008

Un canto testimonial

El hombre que escribe bien, escribe, no
como los demás, sino como él mismo

Charles Louis de Secondat, barón de la brède y
de Montesquieu (1689-1755)Escritor.
El general Dumas José Meza Meza, hace llegar a mis manos, la copia de un facsímil que contiene un canto que fue escrito en el año 1937. La bucólica y simpática pieza literaria, autoría del sucrense Ygnacio R. Espinosa y dedicado a don Jesús Ramón Meza, padre del general y uno de los fundadores de la ciudad de El Tigre, la cual nació al calor de industria petrolera el 23 de febrero de 1933, contiene un punto de vista anticipado del futuro que vislumbraban esos fundadores acerca del desarrollo de la ciudad. El tiempo les dio la razón.

El señor Ygnacio, una vez llegado al incipiente pueblo de El Tigre, fue acogido en el seno de la familia Meza como un miembro más, gozó de la protección, el cariño, aprecio y la solidaridad de don Jesús Ramón que le garantizó la calidez de un hogar sólido y feliz, a pesar de las limitaciones de la época. Leamos el Canto:

A mi amigo Jesús R. Meza

CANTO AL TIGRE

Saludo Tigre…
Con estrechado abrazo:
Bendecimos tú nombre cada hora que dan,
Por habernos brindado en tú blando regazo
La manera tan digna de ganarnos el pan.

oooo

Cada vez más, va en aumento tu nombre
Aumentan los taladros tus posos cada día,
Se aumenta cada instante el número de hombres
Y menoran tus sabanas las fieras que tenía.

oooo

Te has hecho proclamar, lo has hecho con orgullo
Por las hermosas glorias que encerraba tu zona
Por el tesoro oculto que en el terreno tuyo
Hoy tu nombre imperante por el mundo blazona.

oooo

Eras guarida antes, hoy te encuentras poblado
Te falta si cultura- pero tu con tu afán,
Ensanchas tus petróleos a pasos agigantados
Y, los hombres ilustrados- mañana llegarán.

Ygnacio R. Espinosa

Bajo una inspiración, este canto fue confeccionado
Aquí mismo, el 1937.
Hoy por recordar un amigo se lo copio. (Sic)
La trascripción es fiel y exacta de la copia del facsímil que me entrego el General Dumas José Meza Meza y que fue rescatado del baúl de los recuerdos por su hermano Boanerge. Nosotros, humildes cronistas vocacionales, le damos cabida en esta columna de remembranzas, porque lo consideramos de un valor histórico per se y al leerlas observamos, repito, la visión que ya tenían los fundadores con relación al futuro promisorio de esta gran ciudad y la humildad del autor al reconocer la falta de cultura que no fue obstáculo para escribirlas, con sus imperfecciones lingüísticas y anunciar, también premonitoriamente la llegada de una élite ilustrada a la ciudad de la cual nos sentimos orgullos en la actualidad. Honor a quién y quienes honor merecen.

domingo, diciembre 09, 2007

Palabras para la historia

Habla para que
yo te conozca

Sócrates (470-399 a.C.)
Filósofo griego

No hay dudas de que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se enriquece con las nuevas palabras que van surgiendo y que son de uso común en las personas y culturas que hablamos el español. Los diccionarios de los respectivos países se nutren de las palabras autóctonas de cada uno de ellos. Es importante señalar que incluso entre regiones de un mismo país hay palabras que son obscenas para un lugar y para los otros no. Siga leyendo.

Sin embargo, en estos últimos 9 años de gobierno, el vocabulario revolucionario nos ha dejado estupefactos con el uso de algunas palabras que por su composición lucen incorrectas a todo evento y que solo son aceptadas, patentadas y hasta justificadas por los aduladores de oficio que siempre existen y existirán en los entornos más cercanos a los gobernantes de turno. En las revoluciones hay como sorgo. Lean bien y saquen sus propias conclusiones.

1.- En una clase magistral que facilitaba a un grupo de niños en edad escolar el comandante/presidente, en cadena nacional de radio/tv y con la presencia de su mismísimo ministro de educación, éste ante lo mirada estupefacta de los venezolanos comenzó a conjugar el verbo ADQUERIR. Los niños no interrumpieron al distinguido educador y mucho menos el ministro. Los primeros por desconocimiento (Fueron a aprender) y el segundo para no poner (Se imagina uno) su cargo en peligro y fue después de tanto sudar y buscarle las mil y una vuelta lingüística que el adorado líder del proceso revolucionario reconoció que estaba en error. ¡Uffffff fue la exclamación nacional!

2.- En un acalorado debate que escenificaban los honorables diputados de la soberana Asamblea Nacional y donde estos, como cosa curiosa, hacían una ardorosa defensa del proceso revolucionario, cuya sesión convirtieron en un grotesco torneo por demostrar quién manejaba mejor el vil oficio de la adulación, el diputado Ismael García, puntero en esas lides, soltó esta perla: “Esta revolución es INDEVOLVIBLE”. ¡Obvio! En la revolución vale todo y ellos que son de PODEMOS, todo lo pueden. El mecate continúa en el mismo lugar.

3.- Cuando el Presidente Chávez, presentó la propuesta de reforma constitucional, ante la soberana Asamblea Nacional para su discusión, consulta, aprobación y posterior sometimiento a un referéndum aprobatorio, muchos calificados y destacados juristas la consideraron inconstitucional y acudieron a la sala constitucional del máximo tribunal de la república donde introdujeron muchos recursos solicitando la nulidad de la propuesta, algunos fueron respondidos negativamente ajustados a la terminología jurídica y como eran tantos, el tiempo para la fecha del referéndum estaba encima, la flamante presidenta del TSJ despacho un gran número de un plumazo y con una sola palabra son: IMPROPONIBLES. Échele ganas y enriquezcan su vocabulario

4.- Una vez realizado el referéndum, proclamada oficialmente la irreversibilidad de la tendencia que negaba la reforma constitucional, han surgido muchos comentarios y como la imaginación vuela, cada quien tiene una versión de los hechos sucedidos esa larga noche e inicio de la madrugada. Un diario de circulación nacional publicó una crónica donde trasluce que el Presidente se negaba a aceptar los resultados y fue el alto mando militar quien bajo presión lo obligo a reconocer la realidad adversa. ¡Ardió Troya! La cúpula militar convocó una rueda de prensa para desmentir esa versión y el ministro de la defensa para graficar muy bien la situación dijo en clara e inteligible voz que el Presidente Chávez es: IMPRESIONABLE para dejar claro que el jefe de estado no acepta presión. Los niños inocentemente llaman a los castillos que inflan en las fiestas infantiles INFLAMABLES. Y como todos llevamos nuestro niño interiormente, somos proclives a las inocentadas. Dejémoslo de ese tamaño.

5.- El Presidente Chávez que abruptamente se presentó en esa rueda de prensa, tomó la palabra, puso en duda los resultados del NO y dijo que si seguían contando seguro ganaba el SI por poquito margen y que el no quería una victoria tan ajustada, volvió a recomendar a la oposición que administraran muy bien su pirrico triunfo y se le salió esta escatológica frase: “Han obtenido una VICTORIA DE MIERDA” ¿? La gran mayoría de los venezolanos pegaron el grito al cielo. No daban crédito a lo que veían y escuchaban. Era el mismísimo Presidente en horario protegido por la ley RESORTE, que su mismo gobierno impulso, aprobó y puso en vigencia, que la violaba flagrantemente y no tenía excusas de ningún tipo para dirigirse a sus adversario de esa manera tan canallesca y ruin ¡Se volvieron a equivocar! Salió en su defensa nada más y nada menos que el Ministro de Comunicación y echando mano de la novela de Gabriel García Márquez “El coronel no tiene quien le escriba” en cuyo texto utilizó la palabra soez, gruesa y obscena, nos ilustró dejando claro que la palabra “MIERDA es patrimonio cultural del país” no se agarre de nada me llevo la brocha, la escalera, el tobo con la pintura y el mecate lo tiene ocupado este flamante ministro. ¡Una guará! poseemos un patrimonio cultural fabuloso y lo ignorábamos. Cuando adquiera el precio del petróleo no habrá país en el mundo con unas reservas probadas equiparables a las nuestras, seguiremos exportando materia prima a los países industrializados y nuestros ingresos en divisas no sufrirán ninguna merma. Que siga la fiesta.
6- El hoy flamante miembro del Tribunal Supremo de Justicia como premio por su pasantía impecable por el Consejo Nacional Electoral a favor de la revolución que lidera el presidente Chávez, fue tan transparente, equilibrado, imparcial y ecuánime en sus actuaciones al frente del organismo comicial que ante la pregunta de un periodista con relación a las dudas que – con muchísimas rezones – abrigaba el sector de la oposición antes del referéndum revocatorio contestó sin inmutarse que el proceso se realizaría en el marco de la mayor TRAMPARENCIA cuestión que resultó tan cierta que a los sectores opositores no se les permitió representación en las mesas electorales, en las juntas electorales municipales y los resultados los divulgó entre gallos y media noche a favor del gobierno. Como les quedó el ojo. ¿TRAMPARENTE?
Son palabras para la historia y que seguramente la Real Academia de la Lengua Española, estará considerando incluir cuando se actualice y publique la próxima edición de su diccionario. Concluyentemente, hay que oírlos hablar para conocerlos mejor.