viernes, marzo 30, 2012

Evolución de los mercados públicos de El Tigre

“El tiempo es el mejor antologista, o el único, tal vez…”
Jorge Luís Borges (1899 – 1986)
Escritor argentino.

El paso del tiempo deja huellas, recuerdos y una que otra realidad tangible. Muchos jóvenes, me inquieren, acerca de la evolución de los mercados públicos en la ciudad,  así como algunos vecinos me preguntaban y preguntan acerca de las parroquias del municipio Simón Rodríguez, las cuales son 2. La Norte que lleva el nombre de don Edmundo Barrios y la Sur, bautizada como Miguel Otero Silva, autor de la novela Oficina 1, división que toma como referencia las avenidas Francisco de Miranda en el centro, intercomunal hacía el este, avenida 5 y su prolongación dirección oeste, les respondimos. Hicimos la investigación y la reseñamos en una crónica que  intitulamos “Las parroquias del municipio Simón Rodríguez”, ahora también indagamos la antología de los mercados, en nuestro empeño de responder las inquietudes de las nuevas y presentes generaciones de tigrenses y,  hacer humildes aportes, para el fortalecimiento de nuestra memoria histórica. Recordar es vivir.

En los primeros tiempos, en el incipiente poblado, los agricultores, productores,  y criadores del campo, arrimaban sus mercaderías, hasta el sitio, dónde fue la primera plaza Bolívar, hoy plaza Simón Rodríguez, situada en el corazón del Casco Viejo. Era un sitio descampado, equidistante y accesible a todos los vecinos. Llegó la construcción del monumento en honor al Padre de la Patria y escogieron otro terreno abierto. Esta vez en la calle Héctor Villegas, frente a la bodega “El Tropezón”, de don Antonio “Barón” Rodríguez, quién también fue fundador de la Banda Musical Municipal en el rol de bajista. Todavía el Bajo de Barón, existe y debería ser rescatado, como parte de nuestro patrimonio histórico. Eran los tiempos bucólicos de la ciudad y no había edificación formal para un mercado oficial. Las demandas de la población eran mínimas. La normalidad era la regla.

En la medida que fue creciendo el pequeño poblado, los requerimientos de servicios, se hicieron presentes, los vecinos presionaban a las autoridades y estas empezaron a cumplir. En la década del 1950, se construye el primer edificio para un mercado público formal en el noroeste del pueblo, en lo que posteriormente se convirtió en la avenida 5, arteria vial que sirve de límite al Casco Viejo con La Charneca. Esa edificación fue abandonada, cuando se construyó el mercado de Pueblo Nuevo Norte y posteriormente fue adquirida por el empresario Vicente Zamora, quien la utilizó para instalar un “Pilón”, nombre que se le daba al proceso artesanal para pilar el maíz – compraba el grano en concha, lo procesaba. Vendía pico para las aves, maíz para cocinar, moler y elaboración de la masa,  que era utilizada para la preparación de las arepas y la zoca, ofrecida a los criadores de ganado, la cual ligada con melaza, sirve como alimento al ganado vacuno. Eran los tiempos de arepas de maíz pilado. Peladas y con pelos. Esa tradición se mantiene.

Transcurrido un tiempo, construyeron el mercado de la calle Guevara Rojas, dónde los sábados se realizaba el llamado Mercado Libre y los domingos en las instalaciones de Pueblo Nuevo Norte. En la década de 1970 construyen el Mercado de la calle Miranda y queda desocupada la edificación de la calle Guevara Rojas. En el año 1973, el Concejo Municipal bajó la égida del Dr. Adalberto Carrasco Mata, aprueba la venta de esa edificación al señor Vicente Zamora, que muda el “Pilón” y vende la edificación de la avenida 5 al empresario Gastón Bellaville, el cual instala un torno que permaneció por muchos años. En la actualidad la estructura de la calle Guevara Rojas alberga el Mercado Turístico, obra adelantada en la gestión del Alcalde José Horacio Guzmán Requena y en la avenida 5, gráfica que ilustra esta crónica, funciona la Panificadora Madrid, C.A. Cumplida su vida útil como mercados públicos, esas edificaciones, acogen otras actividades mercantiles. Huellas tangibles de la historia de la ciudad.

Esta es la evolución histórica de los mercados públicos que han funcionado en la ciudad, incluiremos el Mercado Campesino, que inició sus actividades durante la administración del Alcalde, José Miguel Arismendi Marín, con la salvedad de que esas instalaciones dónde funciona, pertenecen al Parque Ferial de la ciudad, que fue fundado oficialmente con motivo de la celebración de los 50 años de la ciudad y, ahora pareciera, que esos espacios para la recreación, eventos, diversión y exposiciones, entre otras actividades comunitarias, los estamos perdiendo por efectos de decisiones arbitrarias e improvisadas, las cuales toman autoridades que no respetan el Plan de Desarrollo Urbano Local y mucho menos tienen la voluntad política de estudiarlo, conocerlo y adecuarlo para darle direccionalidad y organicidad al crecimiento de la ciudad. El nuevo mercado METROPOLITANO, debería ser construido de acuerdo al PDUL vigente, en el terreno dónde ahora la gobernación del estado, está proyectando construir un parque entre las dos ciudades. Exactamente al lado derecho (dirección oeste-este) de la avenida Jesús Subero, a la altura de la vía, que la une, con la avenida Intercomunal. Este terreno tiene una larga historia de corrupción en estos gobiernos municipales chavistas. Aquí nos conocemos todos.

Ese Mercado Campesino a cielo abierto, tenía como finalidad brindar a los productores del campo, facilidades para llevar sus mercaderías y ofrecerlas a los consumidores a precios bajos, como consecuencia de la eliminación de los intermediarios, además la alcaldía los exoneraba de impuestos, les proporcionaba seguridad, garantías de ubicación y, como todo proceso capitalista, es obligatorio mecanismos de control para evitar abusos, colocaba funcionarios, a los efectos, de cuidar algún brote de especulación. Eran dos días. El viernes en la tarde cuando llegaban los proveedores y algunos compradores aprovechaban comprar los productos frescos y el sábado que era el día estelar. Obras Públicas Municipales garantizaba la limpieza y las instalaciones del Parque Ferial volvían a su estado normal.   Con la llegada de los rojos rojitos al poder municipal, hace más 12 años, empezaron a cobrar impuestos, abandonaron los controles, convirtieron a ese centro de consumo masivo en otro mercado público igual a los otros y en la actualidad, los precios vuelan a la misma altura de los demás mercados, dónde los comerciantes, tienen mayores gastos para desarrollar sus actividades de compra-venta y lo peor, están eliminando de hecho el Parque Ferial, construyéndoles unas estructuras revolucionarias de muy mal gusto. Hechos en socialismo. 

Entendemos que el mejor antologista es el tiempo, empero, nosotros hurgamos en el pasado para relatar parte de esos hechos y en esta oportunidad, tomamos la evolución de los mercados públicos, con la firme esperanza de que esos espacios y personas que mencionamos, los cuales forman parte de nuestras historias urbanas, sean tomadas en cuenta, por nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores de nuestro prolijo pasado y presente, cuando decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació el calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933 y los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!






 

lunes, marzo 26, 2012

Personajes de mi pueblo: Ramón Rafael “El indio sute” Barrios

“Teme a la vejez, pues nunca viene sola”
Platón (428 – 347 a.C.)
Filósofo griego.

La guariqueña, María Josefa Barrios, emigró primero hasta Aragua de Barcelona, luego a “Las piedritas”, municipio Miranda y posteriormente llegó a El Tigre, para convertirse en una de las fundadoras del barrio “La Cruz”. Una expansión del barrio Pueblo Ajuro, bautizado originalmente, porque los vecinos se peleaban constantemente, como “Barrio Loco”. Ese nombre se lo acuñó, Juan Rafael Hernández, el popular “Negro Bolívar”. Empero, como la prolongación de la calle 5 de julio de Pueblo Ajuro, cruza la calle principal del sector y ciertamente, erige una imaginaria cruz, sobre la topografía del barrio, la gente al final impuso y adoptó, el nombre que hoy ostenta. “El Barrio La Cruz” y sanseacabó, decía Lucrecia “Lucas” Salazar. La voz del pueblo es la voz de Dios.

Una de las  viviendas iniciales del “Barrio La Cruz”, la construyeron los 2 hijos con los cuales llegó doña María Josefa, ambos nacidos en “Las Piedritas”.  No eran albañiles, pero con los conocimientos básicos e impulsados por la necesidad, Ramón Rafael y José Luís, le echaron ganas y levantaron la casa para la familia. En ese lugar creció el núcleo familiar. Allí nacieron, criaron, crecieron y formaron los demás hermanos. Juan, Blas, Pedro Canicio, María Felipa y María Tarcisia. La situación económica, no era la mejor y había que echarle ganas a la vida. Es aquí que empieza la leyenda de nuestro personaje y la cual forma parte de nuestras historias urbanas. Todos somos pequeñas historias ambulantes.

Ramón Rafael, “El indio sute” Barrios, que ya promediaba los 20 años, sólo había trabajado en conucos y era analfabeta. No sabía más nada y optó por vender helados. Junto al “Indio” Palacios, fue de los primeros vendedores de los llamados pocicles, en las polvorientas calles del pueblo. Trabajó 4 años con “La Casa del Helado” y cuando se retiró, un amigo lo llevó, hasta la primera sala de matanzas que existió en esta ciudad, ubicada al final de la calle Ribas, pasando la carretera Negra La Flint. En ese degolladero se inició como desollador, trabajó un año y luego pasó al moderno, para ese entonces, matadero, que inauguraron en el sector, ahora conocido como 25 de Mayo. En la calle principal que conectaba la carretera a El Tigrito, no existía la avenida intercomunal, sólo había 2 precarias viviendas. Memoria contra el olvido.

En esa sala de matanzas laboró por espacio de 36 años. Excepto un año que estuvieron en un improvisado matadero en la vía el Caris (sector de Las 3 Vías), cuando la cerraron para una necesaria remodelación. En esa actividad se especializó como matarife. El proceso era el siguiente. Puñalada, desollaban, partían la res en 2 piezas, las pesaban, guindaban en un gancho, para que luego los distribuidores, las pasaran hasta las cavas debidamente preparadas con garfios y, proceder a repartirlas hasta las carnicerías, abastos y mercados públicos. Ese trabajo de matarife, reportaba Bs. 5 por animal beneficiado y colocado en el gancho. El corte de la puñalada, siempre lo apartaban y degustaban salcochada a la llanera – en el matadero había una improvisada hornilla de gas de un gasoducto de la petrolera. Una vieja perola, agua, sal, ajo, ají dulce, casabe y déle que son pasteles. Una delicia, que aderezada con un ron blanco, les daba fuerza, energía y arrestos para echarle ganas a tan ingrata labor. Alguien tiene que hacer ese ingrato trabajo.  
    
“El indio sute”, que nació el 10 de agosto de 1929, hoy padece una enfermedad en la piel. No tiene ingresos, se inscribió en la Misión “Amor Mayor”, en la Casa de la Cultura y hasta ahora nada de nada y, en razón de sus precarias condiciones económicas,  deambula de CDI en CDI, buscando sanación a sus males y, ahora recuerda con nostalgia,  que en  sus largos 36 años en el matadero municipal, conoció a muchos arrimadores de ganado. Alexis Coa, Francisco Suárez, Arturo Rodríguez, Urso Marcano, José María “Chaía” Lira, “Pepino negro” y “Pepino blanco”, Salvador Lanza, Domingo Micale, Pedro María “El Chino” Lira, Francisco Micale, Edgar José Salazar, “El negro” Martínez, “El manco” Arriojas” Gaspar Aguilar, con el cual se inició, Miguel Antonio “El negro” Salazar, como transportista de ganado, Cesar Medina, el hijo de don “Cervito” Medina, fundador del sector las Magnolias, Carmelo Polino, llamado cariñosamente “Pollino” A los arrimadores de cerdos, Ulises Colosanto, Domingo Carpio, Jesús Echeverría, Francisco “Perico” Torrealba, Adrián Marín, al señor que abría y cerraba el matadero (era el hombre de las llaves), Luís “Bachiller” González, posteriormente nombrado regidor. También, recuerda  a los funcionarios, que pegaban el sello de la sanidad a las reses beneficiadas, el Dr. Birriel, William Guevara, al “Flaco” Marcano y al Dr. Exenio Ojeda, entre otros. Todos personajes de la comunidad.

Entre los llamados regidores, conoció a don “Juancho” Rodríguez, el padre del sindicalista Francisco Rodríguez, Martín Bravo, Jesús “Chuito” Merchán y entre los compañeros de trabajo (matarifes y desolladores) a nadie por su nombre y apellido, casi todos por apodos (era una practica común colocarle mote a la gente), “Pedro Mosquito”, “Manaé”, “Manguera”, “Pichato”, el popular “Cuchi cuchi” “,Trino” “Los hermanos Grillo” “Maneto” Alfonso, Arturo Ramírez, Amado Alfonso, el dueño de la gallera “La espuela de oro” en la entrada del barrio Hernández Parés, estos últimos especialistas en el sacrificio de cerdos. La principal herramienta de trabajo en la sala de matanzas era y es un buen cuchillo, si es curvo mejor, bien afilado y una lima para mantenerlo de tal forma que corte un pelo en el aire.  Los cueros del ganado vacuno, los compraban, para ofrecerlos a las tenerías Domingo Micale, “El negro” Martínez,  Pedro María “El Chino” Lira Rondón, Cesar Medina, Adrián Marín, Alberto “Guacharaco” Lira. Una cadena de comercialización derivada del sacrificio de ganado. En ese tiempo, sólo se limpiaban mondongos y chinchurrias para los restaurantes. La mayoría de los trastes quedaban para los zamuros. Eran tiempo de bonanza económica.

Ramón Rafael Barrios, “El indio sute”,  salió del matadero por un problema que tuvo con un matarife llamado “Nene” Chacare, se dedicó al trabajo del campo un tiempo (cuidador de fincas). Tuvo que abandonar, lo atropello la vejez, la cual no le llegó sola, le sobrevino una enfermedad en la piel, que no le permite trabajar. En estos tiempos de revolución aspira y espera que alguna autoridad competente, le meta la mano ante su lamentable situación. No tiene para cubrir los gastos de alimentación y medicinas. También anhela que le aligeren la pensión de vejez. No olvidemos que la medicina se le administra al enfermo, en los muertos, no surte efecto. En todo caso, es un personajes que junto a las demás personas, sitios y funcionarios que nombramos en estos destellos, forman parte de nuestras historias urbanas y aspiramos que cuando nuestros ilustres cronistas, historiadores e investigadores del prolijo y bello pasado de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autentica historia, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



 

viernes, marzo 16, 2012

Personajes de mi pueblo: Samaan Kallil Badik

“Ningún hombre ha llegado a ser grande sin un toque de divina inspiración”
Marco Tulio Cicerón (106 – 43 a.C.)
Escritor, político y orador romano.

Nació en Siria el 21 de diciembre de 1946. Estudio sólo la primaria. Poseyó desde adolescente actitud para la joyería y atracción por la música. En esa primera condición y como autodidacta, se incorporó al mercado de trabajo como joyero. En lo que cumplió la mayoría de edad emigró y llegó a Caracas. Trabajó 6 meses en la compañía Omega, que se especializaba, en las marcas Nivada, Tissot y Omega. Lo contrataron como técnico y como demostró excelente experticia, lo ascendieron a jefe de control de calidad. Había aceptado el cargo buscando mayor especialización y resultó que ya tenía los conocimientos de un relojero profesional. Nadie lo enseño. El aprendió por su cuenta. Un autodidacta nato.
Retirado de la compañía Omega, se independizó y montó su propia joyería en Caracas: “Relojería y quincallería Nelly”. En el año 1964, recibió la invitación de un hermano, que había viajado antes a Venezuela. Afif Samaan, el popular “Cuñao” el paisano que siempre anda “Chévere cambur”, para visitar a El Tigre. Le gustó y se quedó. Llegó a la segunda carrera norte e inmediatamente, inició su periplo para lograr un local y montar su propio negocio. En ese tiempo, el Dr. Rebollo, le había vendido un pequeño edificio, ubicado en la calle Guayana, frente al edificio de Stefano Massobrio, dónde se fundó y funcionó por muchos años el Banco Venezuela, a los paisanos del Almacén San José, los cuales, se lo alquilaron. Esa edificación, posee en la planta baja un ambiente especial para su actividad comercial y en el primer piso, un pequeño apartamento que le serviría de residencia por muchos años. El local adecuado que estaba buscando. La pegó. A nadie le falta Dios.
Hizo el contrato de alquiler, se mudó con su esposa, Suad de Samaan, con la cual tiene sus 3 hijos. Rima, Lic. en Administración, que complementó su formación con estudios avanzados de inglés y música – vive en Caracas. Nelly, Ing. en computación – residenciada en Hawai y Alberto, Ing. Electrónico, músico y quien, siguiendo los pasos del padre, en su afición por la música y sus instrumentos, instaló en la calle Miguel otero Silva, dónde Samaan, construyó su residencia y un local comercial, una venta de instrumentos musicales, que lleva orgullosamente el nombre de “Samaan”. Es una tienda nueva y moderna, que no hay dudas, llenará el vació que existía en la ciudad, para que músicos y principiantes adquieran sus instrumentos musicales de primera generación, sin tener que viajar a otras latitudes. El desarrollo no se detiene.
Don Samaan Kallil Badik, trabajó unos años, en la actividad de la relojería en El Tigre, actividad que cambió ya que, quería desarrollar su otra vocación. La música. En los tiempos que trabajo como joyero en Caracas, fabricó una Arpa Oriental – la cual luce en la gráfica que ilustra esta crónica – y la cual desarrollando su fuerza humanística toca en familia. Ese amor por la música, lo llevó a dedicarse exclusivamente a la venta, reparación y fabricación de instrumentos musicales. En esa profesión artesanal también es autodidacta. Fabrica y repara cualquier instrumento de cuerdas. Arpas – criollas y extranjeras – violín, cuatro, mandola, mandolina,  guitarra y AUD (bandola Árabe), etc, etc. Es la referencia obligada de los músicos en la ciudad.
En el año 1997, obtuvo la nacionalización. Está integrado a la comunidad desde varios ángulos. Familiar, comercial, religiosa (es adventista) y musical. En una oportunidad acompañó en un concierto realizado en el Ateneo-Casa de la Cultura, al maestro Dennis Bolívar, acompaña el coro de la iglesia Adventista cuando cantan los himnos y para bajar los niveles de stress y deleitar a su grupo familiar, ejecuta piezas musicales con sus instrumentos musicales en casa y, cuando tiene algún tiempo, también lo hace en el negocio, el cual todavía atiende, junto a su distinguida esposa Suad, en el corazón de la calle Guayana. Está ubicado, en todo el frente dónde por muchos años, estuvo una gigantesca mata de caucho. Memoria contra el olvido.   
Este artesano, que llegó  desde el Medio Oriente, el año 1964 y el cual con su disciplina, laboriosidad, imaginación, talento e inventiva, ha contribuido desde su pequeño comercio, con el desarrollo familiar, económico, musical, cultural y religioso de la ciudad, no ha pasado desapercibido para muchas generaciones de tigrenses. Los amantes de la música y los practicantes de la religión adventista tienen en Samaan un gran aliado. En la actualidad en su negocio se puede adquirir y reparar todo tipo de instrumentos de cuerda y percusión, además obtener mucha bibliografía religiosa. Un gran personaje, honorable, respetable, caballero y buen amigo. El Tigre cuenta con él y él con El Tigre.
Samaan es un hombre poseedor de inspiración divina y humanista, el cual con su gran espiritualidad, apego al hogar y excelente pater family, merece, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro el 23 de febrero de 1933, lo incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!

viernes, marzo 09, 2012

Reseña histórica del barrio Las Delicias de El Tigre

“El progreso no es un accidente, es una necesidad, una parte de la naturaleza”
Herbert Spencer (1820 – 1903)
Teórico social inglés.

En el año 1975, hubo un movimiento de vecinos, buscando terrenos para la construcción de sus viviendas. El barrio Pueblo Ajuro, había crecido hacia el este, dando vida al barrio La Cruz. El crecimiento poblacional presionaba una nueva expansión y los parceleros, le pusieron el ojo, a los predios, dónde estaban ubicados los históricos Tanques Negros, propiedad de la industria petrolera. No estaban desactivados, constituían un grave riesgo para los que construyeran en sus adyacencias, pero eso, no fue óbice, para que la gente asumiera el riesgo. Construían los ranchos en la noche y en día la Guardia nacional, los derrumbaba. Un forcejeo, similar al que libraron los habitantes de Pueblo Ajuro y el barrio La Cruz, para consolidarse. Al final siempre se impone la voluntad de los vecinos impulsados por la necesidad. Nada ni nadie detiene el avance del progreso. Forma parte de la naturaleza.

En ese largo forcejeo, hubo detenidos, firma de cauciones y amenazas. Nada pudo con la voluntad de los vecinos, que acicateados por la necesidad de parcelas para construir sus viviendas, corrieron todos los riesgos. En ese tiempo los arriesgados, audaces y temerarios “invasores”, obtuvieron un apoyo político invalorable. Doña Carmen de Martínez, que vivía en la calle Falcón de Pueblo Ajuro y ostentaba el cargo de jefa del Frente Femenino del partido COPEI, se resteó con ellos y se puso al frente de la lucha. Con esa palanca se impulsaron y en el mes de febrero de 1976, terminaron las angustias. La industria petrolera les entregó el área. No pudo detener el crecimiento urbano, desactivo sus instalaciones y los vecinos, respetando el área de los Tanques Negros, construyeron sus ranchos en los alrededores de la cerca. Caminante no hay caminos se hace caminos al andar, decía el poeta Antonio Machado.  

En esos amplios terrenos José Anselmo “El viejo” Abreu, poseía una cría de ganado, Dionisio Azocar, gozaba de un conuco y, convivieron por un buen tiempo con los vecinos, que iban llegando y construyendo su ranchos como fueron los casos de Manuel Arevalo, Nelson “Negot” González, Anselmo Ascanio, que vendía plátanos en el mercado, Carmen Bolívar, Antonio Fermín, Jorge Tiapa, Juana Morales, familia García Guevara, familia Flores, Guillermo Tovar, líder fundador del Comité Político Local del Partido del Pueblo, Valmore Rodríguez y, el cual además era propietario de una herrería, Osmán Evans, familia Silvera, Arturo Vidal, Celestino Gómez, Apolonia Marcano, entre otros, puede decirse, sin temor a equívocos, que estos vecinos, fueron los fundadores del barrio Las Delicias. Lo que hoy es la avenida Principal, que inicia en la carretera Negra La Flint, vía Vea y la conecta con la  avenida Libertad, que pasa paralelo a la cerca de Campo Oficina, hasta la calle Brisas del Caris de Pueblo Ajuro y antes también se bifurca hasta La Florida, eran vías de penetración, llamadas trillas o picas, las cuales utilizaban los chóferes de los  vehículos de la industria petrolera para llegar a las instalaciones. En los alrededores de esas vías, se conseguían siembras silvestres de auyamas de muy buena calidad y que los vecinos utilizaban para sus sancochos, tortas y cremas. Hoy, a pesar de muchas carencias, son arterías urbanas.

Doña Carmen de Martínez, que ayudó, impulsó y protegió los invasores, dejó muchos recuerdos en el barrio como derivación de su militancia política. En el barrio Las Delicias habitan, el Prof. Ángel Quijada, líder fundamental de COPEI en el municipio, los retoños de Oscar Martínez, un hijo de doña Carmen que falleció y, sus otros hijos, Miriam y Faustino “Quiro” Martínez, el cual en su condición de luchador social, logró que INAVI, construyera una buena cantidad de viviendas en la vecindad. Las calles internas llevan el nombre de El Carmen, El Silencio,  Rafael Caldera, José Rodríguez Sáez, Libertad, callejón Chacao, José Félix Ribas, Fuerzas Armadas. La prolongación de la avenida 8 de Pueblo Ajuro es el límite sur con el barrio Las Vegas. El barrio, también limita por el norte con Campo Oficina, el oeste con el Barrio La Cruz, y hacia el este con la avenida Rotaria y con el canal de Alivio, que lo separa de Las Delicias 2. Las Delicias es un amplio y populoso sector que ya tiene una expansión. El progreso no se detiene.

En el tiempo que surgieron las Asociaciones de Vecinos, cuyo líder municipal, fue José Albornoz Carvajal, desde la Federación de Asociaciones de Comunidades Urbanas (FACUR), emergieron muchos líderes vecinales y en el barrio Las Delicias, asumieron sucesivamente ese rol Rubén Cubillán, Osman Evans, Hildemaro Marcano y Yusmeli Medina. La primera cancha que utilizaron los niños y jóvenes para sus prácticas deportivas fue el terreno de los Tanques Negros. En esos predios rústicos organizaban campeonatos de béisbol menor, futbolito, actividades culturales y celebraban el aniversario del barrio todos los 25 de febrero de cada año. En el año 1991, después de una larga lucha, en la cual los acompañó solidariamente el periodista Pedro Emilio “PEJAS” Rojas Vargas,  lograron que PDVSA, cuya gerencia general ejercía, Iñaki Saizarbitoria  y la gerencia de Relaciones Públicas, Oswaldo Franceschi, les construyera una moderna cancha múltiple, la cual posee pista de Basketball, Volleyball, salón de reuniones, cafetín y 2 baños. En esas instalaciones dictaban cátedras de Taekwondo, ajedrez, cursos de manualidades y actualmente funciona un Simoncito. Un logró de las luchas vecinales.

En la medida que el sector fue creciendo, la maestra Nelly de Silva, fundó una escuela con el nombre de “El Mundo de los Niños”. Hay una escuela básica que lleva el nombre del ilustre novelista venezolano, “Pedro César Dominici” de los esposos Ángel Luís Duerto y Raquel de Duerto.   Euclides Silva, Hildemaro Marcano, Oscar Guzmán, Marcos Cortéz, Ramón Peña, constituyeron el Club “Los Mundiales” y patrocinaron equipos de béisbol, desde la categoría preparatoria hasta juvenil, un equipo de softbol femenino “Las Mundiales” y otro masculino “DELISMUNDO” y en la cancha organizaban campeonatos municipales de basket, Volleyball y futbolito. Eran tiempos de las Asociaciones de Vecinos y líderes vecinales entregados a la lucha social. Primero la comunidad.

En la actualidad el sector Las delicias, cuenta con talleres mecánicos, sayber, venta de alimentos para animales, expendio de gas domestico, la barbería del veterano de la tijera Pedro “Culebra” Tovar y la otro veterano de la tijera es Marco Cortez, en la confección de trajes y arreglo de todo tipo de prendas de vestir, una funeraria popular de Pedro Canicio Barrios y las bodegas de Manuel “El evangélico”, los señores Tovar e Ismael y el tocayo José “Cheo” Salazar. Una comunidad que nació, creció, avanzó, se desarrollo en medio de muchos obstáculos y que hoy está consolidado gracias a la voluntad, arrojo, atrevimiento, constancia y valentía de sus vecinos. “El quiere puede”, y los habitantes del barrio Las Delicias, son un vivo ejemplo, de esa sentencia popular.



El barrio Las Delicias, que se formó, no por un accidente, sino por la necesidad de los vecinos, forma parte de los más de 130 sectores, que hacen vida en la ciudad y esta reseña histórica la escribimos, gracias a la ayuda memoria de Hildemaro Marcano (en la gráfica), hijo de la señora Apolonia Marcano, una de las fundadoras del sector y también con la firme esperanza de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del excelso pasado y presente, de este pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, la puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!

viernes, marzo 02, 2012

Sitios históricos de la ciudad

“El pasado tiene sus códigos y costumbres”
Sócrates (470 – 399 a.C.)
Filósofo griego.

La ciudad cumplió 79 años. El crecimiento ha sido lento, pero sostenido. La  expansión hacia Pueblo Nuevo Sur, se inició al lado de la cerca de protección, de uno de los tantos balancines, que poseía la industria petrolera. En el terreno que hoy ocupa el liceo Alberto Carnevali, que fue inaugurado por el Presidente Raúl Leoni. En la parte norte, construyó su vivienda, el señor Juan Raydán, la cual luego le alquiló, el INOS y, es exactamente, dónde hoy funciona Caliven. En la esquina establecieron el Banco Latino y luego Corp Banca. En esa misma acera hacia el este, construyeron unos italianos y montaron una tienda de ropas. Hoy esos locales dan alberge a Servicool y la ferretería Plaza de Gino Baco y su esposa Flora de Baco. Memoria contra el olvido.

En esa misma acera, también construyó el señor Francisco Pino y su señora Carlota de Pino. Más adelante, edificó su residencia Amen Wong, quien luego le alquiló al Ing. Félix Wong y, este a su vez, al señor Miguel Gener, al lado llegó, el señor Remigio Crespo y su esposa Delia de Crespo, fundadora de la Unidad Geriátrica “La Montonera” y, como dato curioso, en lo que actualmente es el estacionamiento de la CANTV, estaba la residencia del Prof. Juan Hernández Bermúdez y su esposa Francia de Hernández, terreno que le vendieron a la empresa de telecomunicaciones para su expansión, una vez que construyeron su actual residencia, en la calle 13 norte. Los vecinos no olvidan.

En la esquina, dónde hay una venta de loterías, instalaron un pequeño torno el esposo de la señora Estefanía D’Elias, al frente esta el edificio construido por el señor Mario Orsini. El hombre de las llaves. La construcción que continúa es de Luigino Simonetto, oriundo de Bassano, estado de Vicenza, Italia y quien fue el constructor de los cuatro copones maceteros, jarrones vaciados en concreto armado con encofrado de madera y revoco salpicados, que posee la plaza Bolívar de la ciudad. Al lado de Simonetto, estaba la residencia del don José López y su esposa Libia Vda. de López. La esquina del frente, está la quinta del señor Gudelio Valera, el esposo de la Dra. María Josefina González, la propietaria de la desaparecida Farmacia Central, que funcionó por muchos años en la parte posterior del mercado municipal, paralelo a la vivienda del recientemente fallecido Asnaldo José Azacón, extraordinario radio eléctrico que trabajo muchos años con Líbano TV, de don Antonio Mawad y su esposa Leila de Mawad, también fallecida prematuramente. Todos hombres y mujeres de trabajo. Hay que refrescar la memoria.

Es propicio este relato, para dejar constancia de que, antes que construyeran la actual Plaza Bolívar – no olvidemos que la primera Plaza Bolívar esta ubicada en el Casco Viejo y, hace muchos lustros, lleva el nombre de don Simón Rodríguez -  en el frente sur, llegaron estos pobladores. En ese inmenso terreno, recuerdan “era monte y culebra”, luego fue convertido en un campo abierto para jugar béisbol y más tarde fue ocupado por un “Parque infantil” construido por los Rotarios. En el año 1954, abrieron el concurso del proyecto para la construcción de una plaza ornamental en cuyo centro se proyectó una elevación de planta circular en dónde se levantaría un monumento del Libertador Simón Bolívar”. Ese concurso lo ganó el Arquitecto Luís López Diez, quien fue el proyectista  y la obra se ejecutó entre los años 1956 y 57. En esa época ejercía la presidencia, el General-dictador, Marcos Evangelista Pérez, el gobernador del estado, Manuel José Arreaza y Presidente Municipal, Víctor Aranda. No llegaron a inaugurarla, ya que el 23 de enero de 1958 cayó la dictadura y se inició el proceso democrático. Esa es otra historia.

Estos trabajos que realizamos, motu proprio, recopilando datos históricos, para contribuir con el  fortalecimiento de la memoria histórica de la ciudad, siempre  requiere, que apelemos e invoquemos la retentiva y testimonios de muchos protagonistas de estos sucesos, los cuales todavía, gracias a Dios, viven, mantienen gran lucidez y otros más jóvenes, como el caso de Josefina Pino (en la gráfica y, a través de ella, enviamos un efusivo saludo de felicitación a todas la mujeres, ya que mañana, se celebra el día internacional de la mujer), que llegaron con ellos y vivieron desde muy chicos estos hechos que rememoramos, para que queden como testimonio escrito y pueda servir, en la medida de los posible, cómo material de apoyo para que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del rico pasado de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir su verdadera y autentica historia, los incluyan en disco duro de nuestra memoria histórica. Nunca olvidéis que el pasado, aun reciente, tiene sus códigos, costumbres, sitios y personajes. Recordar es vivir y… ¡Vale la pena!


 

viernes, febrero 24, 2012

Personajes de mi pueblo: Alejandrina Arcia de Ramos

“Hay una pasión superior a todas, y es la satisfacción
interior por el bien que hacemos a los otros
”
René Descartes (1596 – 1650)
Filósofo, científico y matemático francés.

Los adultos y jóvenes de la ciudad, cuando ven a doña Alejandrina Arcia de Ramos, caminando en la calle apoyándose en su bastón tipo pata e’ gallina, les llama la atención. Los contemporáneos, que la conocen, dicen “Allí va la señora de la Prefectura” y los más jóvenes, preguntan ¿Y quién es esa señora? y, en muchas oportunidades, les responden. “Esa es la señora que daba la Partida de Nacimiento”. Resulta que Alejandrina, que algunas veces, también carga una cesta para vender dulces caseros, se incorporó como mecanógrafa a la Prefectura de El Tigre a finales  del año 1958. El 15 de mayo de 1962, por meritos propios, recibió su nombramiento oficial y en 28 años de trayectoria, dejó una huella indeleble desde esa oficina gubernamental en la ciudad, que ahora es conocida, como Registro Civil. Nunca olvidéis, que la evolución en revolución, opera perfectamente para cambiar nombres. Prefectura o Registro Civil, da lo mismo ya que las competencias son prácticamente las mismas. El hábito no hace el monje, pero el monje sí hace el hábito. 

La señora Alejandrina, la cual por su trayectoria en todos los niveles de secretaría en la antigua Prefectura, forma parte de la mejor historia de la ciudad, nació en el sector “Choro Choro” (01-12-1941), ubicado en el municipio Santa Ana del estado Anzoátegui. Es una de los 9 hijos, que procreó el matrimonio conformado por el señor Marcos Nicomedes Arcia y Josefa Maita de Arcia, dueños del fundo “Choro Choro”, en cuyos terrenos, se producía antiguamente, grandes cantidades de Juajua (gramínea similar a la Caña Brava  y el Bambú), que utilizaban los patriotas, para fabricar las temibles “Lanzas de Juajua”, armas artesanales que servían, para combatir en las batallas independentistas contra los realistas. En esos predios, Alejandrina, estudió hasta el tercer grado y, luego concluyó la primaria, en Santa Ana. En ese tiempo, no había muchas opciones de estudio, por lo que se inscribió en la Escuela Nacional Privada “Simón Rodríguez”, de dónde egresó, el 27 de mayo de 1958, como Mecanógrafa. Era el inició de una larga carrera al frente de una máquina de escribir. Velocidad y precisión.

En el año1955, visitó por primera vez el  pequeño pueblo de El Tigre. La tía Eloisa Maita vivía en Pueblo Ajuro y la recibió en su humilde hogar. A finales del año 1957, la enviaron como maestra a los límites del estado Anzoátegui con Monagas, dónde fundó un centro de alfabetización para niños y adultos. Cumplida su misión a los 2 años regresó, se casó con Ramón Rafael Ramos oriundo de San Joaquín y la boda, la celebraron en Santa Ana. El agraciado novio, se desempeñaba como chofer del Prefecto Ángel Jiménez, que tenía como Secretario al señor Emilio Cesar Rondón. Años más tarde asumió como titular de la Prefectura, don Pedro Pablo López. En sus años como funcionaria de esa dependencia oficial vio desfilar muchos Prefectos y secretarios. Con todos hizo equipo y trabajó bien. En el momento que nombran a Emerson Camero como Prefecto y Secretario a José Isabel “Chabelo” Arismendi, hubo algunas contrariedades. Ella no acostumbraba cobrar para celebrar los matrimonios y “Chabelo” insistía en hacerlo. Tuvo que aceptar, por aquello de que, dónde manda capitán no manda marinero. Otra chabelada más.

Luego de 28 años, como funcionaria y estando como Prefecto el señor Antonio Domínguez y Secretario, Nicolás Marín Quijada, salió jubilada, mediante una resolución suscrita por el entonces Secretario General de Gobierno, el Dr. José Horacio Guzmán Requena, no obstante, por su conocimiento, experticia y vocación de servicio, los sucesivos Prefectos, entre ellos Renny Alvarado y Mireya Gómez, le requirieron sus servicios, los cuales prestó ad honoren. En la actualidad, no la dejan ni acercarse a esas oficinas, porque hay la creencia de que, cuando llega a buscar un documento, para hacer un favor, está cobrando algún dinero. Nada más alejado de la verdad. Lo hace porque la gente que la busca para solicitarle esos favores, conoce su vocación de servicio y propensión a serle útil al prójimo. Al chisme, la maledicencia y mala fe de algunos pobres de espíritu, que juzgan por su propia condición, atribuye Alejandrina, esa actitud injusta de algunos funcionarios. Ella vive tranquila, con la paz interior y la satisfacción de saberse poseedora de la pasión de haber hecho el bien y servido a los otros gratuitamente. Un ejemplo a seguir.

En sus tiempos como funcionaria, le fueron extendidos nombramientos como Oficial de Segunda de la Comandancia de Policía, auxiliar de estadística grado 9 y se jubiló como archivista. En su matrimonio tuvo 4 hijos. Luís Rafael, Miriam Josefina, Marco Antonio y Laura Alejandra, todos realizados en la vida y los cuales, por ahora, le han dado la dicha de contar con 9 nietos. Actualmente disfruta de los ingresos que le proveen, la jubilación y la pensión de vejez, las cuales ganó con el sudor de su frente. Algo es algo peor es nada.

En el año 1983, ejercía era Prefecto el guariqueño, don Guillermo Arreaza Arcas. Las oficinas de la Prefectura funcionaban en el viejo edificio Municipal ubicado en la calle Orinoco y dónde hoy tiene sus oficinas el CICPC. Los sueldos y salarios de los funcionarios del Concejo, la Prefectura y la Policía, que estaba instalada en la parte trasera del mismo edificio, los cancelaban en la Tesorería Municipal. Todos tenían que subir la escalinata para llegar a la taquilla. En una oportunidad, peló un escalón, rodó, cayó y se lesionó la pierna derecha. Lleva 4 operaciones y, es por ello, que utiliza, el bastón tipo pata e’ gallina para desplazarse con seguridad, poder salir a vender sus dulces y hacer sus propias y ajenas diligencias. Voluntad y ganas de servir le sobran. Una servidora pública a carta cabal.

Alejandrina Arcia de Ramos, es un personaje del pueblo, el cual desde su condición de funcionaria de la Prefectura, expidió a miles de tigrenses, Partidas de Nacimiento, Actas de Defunción, registró en los libros, el nacimiento de millares de niños, realizó de manera subrogante y en nombre de muchos Prefectos, muchísimas bodas, dejó gratos recuerdos en sus compañeros de trabajo y es conocida como una insigne servidora pública por una gran porción de vecinos en la ciudad, por lo que merece junto a los personajes y sitios que mencionamos, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, ser incluidos en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!

sábado, febrero 18, 2012

Personajes de mi pueblo: Pedro Celestino “Tino” Meza García

“El pasado me ha revelado la estructura del futuro”
Pierre Teilhard de Chardin (1881 – 1995)
Paleontólogo y filósofo francés.

Mañana cumple años la ciudad. 79 años. Una ciudad relativamente joven a la cual todavía, gracias a Dios, le sobreviven muchos de sus primeros pobladores, lo que permite conservar y fortalecer nuestra memoria histórica. Los que sembraron la semilla que germinó y dio nacimiento aluvional a El Tigre, en principio, provinieron de las riberas del río Caris. En ese sentido traemos a estos humildes destellos, a Pedro Celestino Meza García, el popular “Tino” Meza, que nació en el fundo La Borrachera, el 05 de septiembre de 1930 y es hijo del matrimonio entre Pedro Celestino Meza y María Mercedes García. El nombre del fundo proviene de una vieja leyenda que circulaba entre los lugareños en el sentido de que en el Paso Real, muchos indios en medio de grandes borracheras, habían fallecidos ahogados. Cuentos de camino.

Entre el fundo La Borrachera y el caserío La Aventazón, nacieron todos los hijos de esta prolija pareja. Isidro, Petra, Rosalía, Elina, Luisa Aurora, Elisa Elvira, Rigo, Aquilino, Ramón, Adela y nuestro personaje completan la prole. Pedro Celestino “Tino” Meza, estudio hasta cuarto grado en una escuela, que funcionó en el amplio sector comprendido entre la casa de familia y La Aventazón. El maestro Luís Beltrán Guevara, cobraba un bolívar semanal y para esa época, tenía una matrícula de unos 30 niños. El padre de “Tino”, desde que se inició la actividad petrolera, construyó su bahareque en el sector de lo que con el tiempo se convertiría en un pequeño poblado, que tomó el nombre de El Tigre, también de una vieja leyenda que se corrió en El Caris, en la cual se afirmaba de que, todos los años un enorme y feroz tigre, cruzaba, esta parte de la Mesa de Guanipa. Otro cuento de camino.

En el año 1952, Pedro Celestino Meza, que había dedicado buena parte de su juventud, a las labores del campo, al igual que muchos de sus hermanos, emigró al pequeño poblado ya conocido como El Tigre. Llegó a la calle Anzoátegui, no tenía profesión definida, pero eso no fue óbice para que iniciara el aprendizaje de la albañilería de la mano del señor Antías Rodríguez, que provenía del Pao de Barcelona. Este constructor, fue el primero en ejercer esa dura profesión en el pueblo. Erigía bahareques y casas de bloques. Ambos tipos de vivienda aprendió a edificar “Tino”. Enlataban o encajonaban con pella de Moriche, vara blanca o caña brava e iban rellenando con barro ligado con paja, para luego techar con la palma del moriche. Los pisos eran de tierra. Luego hubo bahareques con techo de zinc y piso de cemento, hasta que empezaron a construir las casas de bloque. Una evolución lenta, firme y sostenida.

Con 4 años en el pueblo conoció a Bella Argelia Mendoza, con la cual tuvo un corto romance y en el año 1956 contrajeron nupcias. “Tino” que de la calle Anzoátegui, se había mudado con sus viejos, para la esquina de la calle Falcón c/c calle 5 de Julio, en Pueblo Ajuro, construyó su vivienda en la Falcón, justo al lado de la que antes había construido para el margariteño Jesús Marcano el popular “Chuito”. En esa casa que lleva el número 39, estableció su familia y en ella nacieron todos sus hijos. Maritza, Mercedes, el cantautor Giovanni, “Macho Meza, Argenis Omar, Reinaldo y Rene, estos 2 últimos también albañiles. Nuestro personaje, dice con orgullo, que las primeras casas de bloque, zinc y piso de cemento, las construyeron casi todas, Antías Rodríguez, Bartolo Cubero y su persona. Eran los maestros de la construcción y los vecinos, no dudaban en encomendarles la edificación de sus viviendas. En ese tiempo, por pegar un bloque cobraban céntimos y para reunir Bs. 50 prácticamente tardaban 6 meses, ahora un albañil en una hora, se gana 100 mil. Obvio, aquellos eran bolívares bien fuertes. Una torta de casabe se adquiría por 0,25 Cms., el barbero, llamado Kikiriki, cobraba Bs. 1 por un corte de cabellos, la leche y la azúcar se podían comprar al detal de 0,12 Cms. y 1/2 (Una locha). Bo había escasez y mucho menos especulación. Un paraíso terrenal.  

Pedro Celestino Meza, era aficionado a las peleas de gallos y a la cacería. En una oportunidad, andaban “cachicameando”  por las cabeceras del río Moquete y alrededor de las 7PM,  lo picó un cascabel. Los acompañantes, presa del miedo, no se atrevieron a cortar en la zona de la mordedura, la aplicaron un torniquete en la pierna y cuando había tomado la decisión de venirse a caballo hasta el pueblo, su compañero Rafael Prado, le dijo que era peligroso, porque si lo veía una mujer con la menstruación, era hombre muerto. Más cuentos de camino. No fue hasta el otro día a las 3PM, cuando su papá, que le pidió el favor a José María Lira Reyes (Mi padre), que poseía una pick up, llegó para trasladarlo hasta el pueblo. La picadura fue en el pie derecho, los intensos dolores se le extendieron por toda la pierna y la vista se le nublaba. Un médico, le aplicó un suero antiofídico, que lo mejoró y le dijo que no había perdido la vista de milagro. En lo que salió de la lista de incapacitados, volvió a la cacería con su perro Cafenol, un lince para agarrar cachicamos. En un día capturaba hasta 15 cachicamos. Los sacaba hasta de las madrigueras. “Tino”, a pesar de la picada de culebra nunca abandonó la cacería. El zorro pierde el pelo, pero no la maña.

En su actividad como albañil, “Tino” Meza, aventuró un tiempo. Trabajo en San Sebastian, estado Aragua, Puerto Ordaz, estado Bolívar, trabajo 7 meses en la construcción de la represa del Guri, Caracas, en Los Teques, estado Miranda y San Francisco de la Paragua. En su afición como gallero, mantuvo durante muchos años, en sociedad con Fernando Marcano, una escuadra de gallos y los fines de semana, en la gallera de Francisco Zamarra, que funcionó en la calle Ribas c/c carretera Negra La Flint, asistía a las riñas de gallos con sus mejores crías de raza. Esas competencias, que siempre iban acompañadas de una buena apuesta en metálico, le proporcionaron momentos gloriosos y también sufrió muchos sinsabores. Nada en la vida es perfecto. Hay que aprender a ganar y perder. El que no arriesga ni gana ni pierde.

En Pueblo Ajuro de cuyo sector es fundador, recuerda que al lado de su casa, construyó Teofilo Evans y su esposa Carmen Isabel Barreto Guatache, los padres del comisario jubilado del extinto CTPJ, Edgar Evans Guatache y el consultor jurídico del taladro etílico, Arquímedes “Quimito” Evans Guatache y eran también cercanos José María Lira Reyes, Benigno Piñero, Ana María Tirado, Antolina Ramírez, Luís Manuel González, Vicente Sotillo y su esposa Francisca de Sotillo, “la maestra Pancha” que montó el primer Kinder en el barrio en la calle Falcón c/c con avenida 8, Juan Rivero, Lorenzo Aray, y los bodegueros Pablo Freites, Pedro Celestino Meza (Padre) Jesús Piñero, Venancio Evans, Isidro Meza, Isabel Matute, Germán “El gordo” Gamboa, Jesús Abreu, Miguel Jiménez,  Pedro “El indio” Carias (Mi padrino), que montó la primera gallera del sector. El guapo del barrio era Jesús Mendoza, el terrible “Gallo enano” peleador y lujurioso. No respetaba borracho que se quedará dormido en la calle y hasta alardeaba de esas andanzas carnales.  Don Julio Rodríguez, en el incipiente sector, era una especie de médico comunitario.  Inyectaba a domicilio y recomendaba tratamientos para algunas enfermedades recurrentes. Una especie de José Gregorio Hernández.  

Don Pedro Celestino “Tino” Meza García, los personajes y sitios que mencionamos en este destello, forman parte de los hechos históricos que dieron vida y estructura a este presente que vivimos y el futuro que nos tocará vivir. En ese sentido consideramos importante, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació aluvionalmente al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!




jueves, febrero 16, 2012

Personajes de mi pueblo: Samaan Kallil Badik

“Ningún hombre ha llegado a ser grande sin un toque de divina inspiración”
Marco Tulio Cicerón (106 – 43 a.C.)
Escritor, político y orador romano.

Nació en Siria el 21 de diciembre de 1946. Estudio sólo la primaria. Poseyó desde adolescente actitud para la joyería y atracción por la música. En esa primera condición y como autodidacta, se incorporó al mercado de trabajo como joyero. En lo que cumplió la mayoría de edad emigró y llegó a Caracas. Trabajó 6 meses en la compañía Omega, que se especializaba, en las marcas Nivada, Tissot y Omega. Lo contrataron como técnico y como demostró excelente experticia, lo ascendieron a jefe de control de calidad. Había aceptado el cargo buscando mayor especialización y resultó que ya tenía los conocimientos de un relojero profesional. Nadie lo enseño. El aprendió por su cuenta. Un autodidacta nato.

Retirado de la compañía Omega, se independizó y montó su propia joyería en Caracas: “Relojería y quincallería Nelly”. En el año 1964, recibió la invitación de un hermano, que había viajado antes a Venezuela. Afif Samaan, el popular “Cuñao” el paisano que siempre anda “Chévere cambur”, para visitar a El Tigre. Le gustó y se quedó. Llegó a la segunda carrera norte e inmediatamente, inició su periplo para lograr un local y montar su propio negocio. En ese tiempo, el Dr. Rebollo, le había vendido un pequeño edificio, ubicado en la calle Guayana, frente al edificio de Stefano Massobrio, dónde se fundó y funcionó por muchos años el Banco Venezuela, a los paisanos del Almacén San José, los cuales, se lo alquilaron. Esa edificación, posee en la planta baja un ambiente especial para su actividad comercial y en el primer piso, un pequeño apartamento que le serviría de residencia por muchos años. El local adecuado que estaba buscando. La pegó. A nadie le falta Dios.

Hizo el contrato de alquiler, se mudó con su esposa, Suad de Samaan, con la cual tiene sus 3 hijos. Rima, Lic. en Administración, que complementó su formación con estudios avanzados de inglés y música – vive en Caracas. Nelly, Ing. en computación – residenciada en Hawai y Alberto, Ing. Electrónico, músico y quien, siguiendo los pasos del padre, en su afición por la música y sus instrumentos, instaló en la calle Miguel otero Silva, dónde Samaan, construyó su residencia y un local comercial, una venta de instrumentos musicales, que lleva orgullosamente el nombre de “Samaan”. Es una tienda nueva y moderna, que no hay dudas, llenará el vació que existía en la ciudad, para que músicos y principiantes adquieran sus instrumentos musicales de primera generación, sin tener que viajar a otras latitudes. El desarrollo no se detiene.

Don Samaan Kallil Badik, trabajó unos años, en la actividad de la relojería en El Tigre, actividad que cambió ya que, quería desarrollar su otra vocación. La música. En los tiempos que trabajo como joyero en Caracas, fabricó una Arpa Oriental – la cual luce en la gráfica que ilustra esta crónica – y la cual desarrollando su fuerza humanística toca en familia. Ese amor por la música, lo llevó a dedicarse exclusivamente a la venta, reparación y fabricación de instrumentos musicales. En esa profesión artesanal también es autodidacta. Fabrica y repara cualquier instrumento de cuerdas. Arpas – criollas y extranjeras – violín, cuatro, mandola, mandolina,  guitarra y AUD (bandola Árabe), etc, etc. Es la referencia obligada de los músicos en la ciudad.

En el año 1997, obtuvo la nacionalización. Está integrado a la comunidad desde varios ángulos. Familiar, comercial, religiosa (es adventista) y musical. En una oportunidad acompañó en un concierto realizado en el Ateneo-Casa de la Cultura, al maestro Dennis Bolívar, acompaña el coro de la iglesia Adventista cuando cantan los himnos y para bajar los niveles de stress y deleitar a su grupo familiar, ejecuta piezas musicales con sus instrumentos musicales en casa y, cuando tiene algún tiempo, también lo hace en el negocio, el cual todavía atiende, junto a su distinguida esposa Suad, en el corazón de la calle Guayana. Está ubicado, en todo el frente dónde por muchos años, estuvo una gigantesca mata de caucho. Memoria contra el olvido.   

Este artesano, que llegó  desde el Medio Oriente, el año 1964 y el cual con su disciplina, laboriosidad, imaginación, talento e inventiva, ha contribuido desde su pequeño comercio, con el desarrollo familiar, económico, musical, cultural y religioso de la ciudad, no ha pasado desapercibido para muchas generaciones de tigrenses. Los amantes de la música y los practicantes de la religión adventista tienen en Samaan un gran aliado. En la actualidad en su negocio se puede adquirir y reparar todo tipo de instrumentos de cuerda y percusión, además obtener mucha bibliografía religiosa. Un gran personaje, honorable, respetable, caballero y buen amigo. El Tigre cuenta con él y él con El Tigre.

Samaan es un hombre poseedor de inspiración divina y humanista, el cual con su gran espiritualidad, apego al hogar y excelente pater family, merece, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro el 23 de febrero de 1933, lo incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



 

sábado, febrero 11, 2012

Personajes de mi pueblo: Jesús Ramón Soto

“Ni siquiera Dios puede cambiar el pasado”
Agathón (450 a.C. – 400 a.C.)
Autor trágico griego.

A pocos días de la fecha, que referencial y acertadamente, se escogió para celebrar el nacimiento de El Tigre, es interesante traer a estos destellos, personajes protagonistas de esos hechos históricos, los cuales fueron fundamentales en la siembra de las semillas, que germinaron y  dieron vida a esta  pequeña, abandonada – por ahora – y bella urbe, la cual crece anárquicamente, se despliega, progresa y avanza, a pesar de que sucesivos gobiernos, no han sido muy generosos en contribuir con su impulso, desarrollo y consolidación. Es el caso de don Jesús Ramón Soto, el cual vino al mundo, en las cabeceras del Caris, sector San Juan, el 4 de mayo de 1927, como fruto del matrimonio entre el cariseño, Teodomiro Soto y la chamariapera, Clara Luisa González y, el cual está, entre los primeros habitantes, de esta generosa tierra de Dios, que posee una bella historia. Memoria contra el olvido.

Ese matrimonio prolijo, además procreo otros 7 hijos: Manuel Victoriano, Pablo María, José María, José, Yamila, María y Pedro; que completaron la prole. Todos ellos, junto a los viejos y muchos vecinos de las costas del río Caris, fueron testigos de excepción de la llegada de los gringos a la sabana abierta de la inmensa Mesa de Guanipa, para iniciar las labores de la perforación del pozo petrolero Oficina Número 1, alrededor del cual, los primeros cariseños, que vinieron a vender conservas, pan de horno, casabe, naiboas, cambures maduros y comidas criollas en todas sus variedades, construyeron sus bahareques. Iban y venían en burro. El viaje de 3 horas, era largo y agotador, por lo que algunos de ellos, decidieron traer suficientes provisiones y quedarse. Estaban, sin saberlo, sembrando la semilla, que germinó y dio origen al pequeño poblado, que derivó en esta ciudad. Involuntariamente se convirtieron en los fundadores de El Tigre. Una cualidad irrebatible. 

En el año 1935, don Teodomiro, abandonó sus labores del campo, llegó a la locación, para trabajar en la compañía petrolera, le tocó como tarea, armar la cabria y las calderas, ya que para esa época, los pozos petroleros eran perforados con vapor. El bahareque, lo construyó en lo que hoy es la calle Independencia, y desde ese lugar, dónde llegó el niño de 8 años, Jesús Ramón Soto, llegaba hasta el sitio de trabajo para vender pan de horno y cambur maduro y también divisaba el Campo de Lona, que ubicaron los americanos para pernoctar en la Mesa de Guanipa y, el cual estaba ubicado, exactamente, dónde por muchos años funcionó el Club de Leones, en la primera calle norte. 3 sitios históricos. El pozo petrolero, el campo de lona y los bahareques. Apuntes para la historia.

Jesús Ramón Soto, aprendió sus primeras lecciones, bajo la orientación del maestro Luís Beltrán Guevara, que era oriundo de Cantaura y daba clases, en ese extenso territorio del Caris. Una vez en el incipiente poblado de El Tigre, su padre, lo inscribió en la escuela de la compañía petrolera, la cual estaba situada, en dónde hoy funciona la sede de La Cruz Roja. En tercer grado abandonó, porque su ahora compadre José Narváez, le dijo, que le tenía miedo a un compañero de estudios, que llamaban “Viejita”. Lo enfrentó y con una especie de honda, le pegó una pedrada, que le partió el coco. La maestra María Antonieta de Padilla, despachó a todos los alumnos y lo dejó en el salón, se imaginaba para reprenderlo en privado. Sin embargo, él no espero, escapó por la ventana y más nunca volvió a la escuela. Ni el látigo del padre lo convenció. El que no estudia, trabaja. Hay que ganarse la arepa.

El padre de Jesús Ramón Soto, para ese momento, se había retirado de la compañía petrolera. Con sus ahorros y prestaciones sociales, adquirió una pick up y se dedicó a “bonguear” en toda la costa del Orinoco y pueblos aledaños. Esa situación la aprovecho el todavía niño Jesús, para incorporarse a la actividad como su ayudante y meterse en el negocio. Cada vez que viajaban, solicitaba dinero prestado, compraba pollos y gallinas, las vendía en el pequeño poblado, cancelaba sus deudas y la ganancia que obtenía, la repartía fifty fifty con su señora madre. Un buen hijo, que con el tiempo, como es previsible, resultó muy buen padre. En el año 1956 se casó con la joven proveniente de Aragua de Barcelona, Lisbie Cabeza. Tienen 3 hijos. Saúl, que es médico, Samuel, profesor del IUTJAA y Sandra, publicista, los cuales les han dado la felicidad de contar, por ahora, con 7 nietos y 1 bisnieto. En sus 56 años de casado ha vivido en el callejón Antorcha – Casco Viejo –  4ta. carrera sur – Frente el INCE – y en su actual residencia, en la 8va. calle sur, frente al Colegio Nacional de Periodista, donde construyó su vivienda propia en un terreno que le compró, en el año 1969, al señor Franco Lander. Una larga trayectoria familiar bien consolidada y mejor conservada. Vio al Tigre nacer, crecer y consolidarse. Nadie le cuenta historias al que conoce la historia.

Volviendo a sus inicios en el entonces pequeño poblado de El Tigre, Jesús Ramón Soto, cuando cumplió 16 años, trampeó, en el buen sentido de la palabra, para lograr la Libreta Militar, se sumó 2 años y se la entregaron. Era requisito indispensable para trabajar en la petrolera. Logró empleo en La Mene Grande Oil Company, pasó a la Atlántica y luego laboró en la Soconi, donde escaló a la segunda posición, después del gringo Mister Moles, quien era el jefe de Calderas. La compañía para la época contaba con 45 Calderas y para perforar un pozo, siempre utilizaban 5 calderas. En el año 1958, a la caída de la dictadura del Gral. Marcos Evangelista Pérez Jiménez, pusieron fin a la perforación a vapor, eliminaron las calderas, lo quisieron bajar de categoría asignándolo como mecánico de balancín, no aceptó y se retiro. Empezó la perforación de los pozos petroleros con motores diesel, no había calderas y él buscó otros rumbos. El progreso no se detiene y el hombre de trabajo no se rinde. El llanero es del tamaño del compromiso que se le presenta.

Un hombre de trabajo, responsable y buen padre de familia, inmediatamente logra un empleo. En esta oportunidad, con Transporte Morales y compañía. A los 9 años esa empresa cerró operaciones, lo liquidaron y rápidamente se enganchó en La Flint Construction, dónde permaneció por espacio de 16 años, cuando colgó los guantes, después de 42 años al servicio de la industria petrolera. Injusticias hay en el mundo laboral y como no había – todavía es inexistente – Ley de Seguridad Social, don Jesús, no goza de una jubilación de una empresa petrolera y sólo cuenta con el exiguo ingreso de la pensión de vejez. La gente de La Flint, le arregló los papeles requeridos por el Seguro Social Obligatorio, se los entregaron, los consignó y, al poco tiempo, se la aprobaron. No había objeción. Más merecida y mejor ganada imposible.

Don Jesús Ramón Soto, conserva buena memoria. Recuerda que los primeros cariseños, que llegaron a la Mesa fueron: Perucho Ramos, Margarito Ramos, Ramón Meza, Aquilino Meza, su padre Teodomiro Soto, Pedro Celestino Soto Fariñas, el padre del Coronel Pedro Vicente Soto Fuentes, Eleuterio Rondón, Dimas Soto, Hildebrando Soto, José Soto, Dimas La Rosa, José María Lira, Margarita Rondón, Anastelia Salazar, Blacina Salazar, Pedro Sotillo, entre otros. Las primeras pensiones en instalarse fueron, la de Pancha Ramos, en la calle Ricaurte, Manzanares de doña Petra Manzanares, que llegó de Atapirire, otra de una señora conocida como “La Tucusa”, oriunda  de Aragua de Barcelona y la de La Negra Nasaria. La primera venta de bicicleta la instaló el soledadense Otilio Sifontes. Uno de los primeros bares, llamado El Trocadero, lo instaló en la calle Aragua, Rafael Bogarín, luego abrió sus puertas El Miramar del maracucho Rafael Dreguer, ubicado frente la bodega “La Chaparreña” de don David Barrancas y la Chicha Pinoni y en el cual trabajaba una hermosa mujer llamada La Chicha Morillo, que los citadinos apodaron la María Félix del pueblo. Luego instalaron el bar Mi Balconcito de Ana Veroes y el Bar 73 de María Quintana. El primer cine fue Cinelandia, que funcionó, en el salón dónde hoy existe una iglesia evangélica y cuyo dueño, que conoció como don Diego, poseía además varios negocios con el nombre de  “Luz y Sombra”, todos frente al edificación que se construyó durante la gestión del gobernador Dennis Balza Ron para la prefectura. Más apuntes para la historia.  Recuerdos de El Tigre viejo.

Muchos recuerdos, de esa pequeña aldea, en la que vivió y que dio pie al nacimiento del pueblo de El Tigre, posee don Jesús Ramón Soto. Por ejemplo,  el sismógrafo que dio con el punto para perforar el Pozo Oficina 1, fue el número 6, propiedad de Mene Grande Oil Company. En esa época, la compañía encargada de la perforación, le suministraba una comida diaria a los trabajadores y, para tal fin, sacrificaban una res diaria, la cual sancochaban en una gran olla, a las 12 en punto, llegaba todo el personal, incluyendo los vendedores y mirones, los cuales pasaban con su plato, que los encargados del reparto, les llenaba hasta la coronilla y había derecho a repetir. Una gran comilona, pues. En ese sitio, conoció a Mister Julio y luego con el tiempo cuando llegaron Ruperto Marcano, Jesús Subero y Cleto Quijada, que trabajo como encuellador, tuvo el honor de conocerlos. En lo que aparecieron los sindicatos, compartió con el Negro Souquet, quien era el jefe de reclamos. Un Hombre honesto y tan fregado que los jefes de la compañías petroleros, le temían. Lo llamaban el hombre de la “Mascá de tabaco”. En su tiempo como trabajador de la Flint, el delegado del sindicato fue “Tacito” Rojas. Tampoco olvida que la compañía petrolera les daba facilidades a los trabajadores para adquirir vehículos usados en muy buen estado. En el año 1948 compró a la Mene Grande Oil Company,  por Bs. 800 un Ford Coupé amarillito que fue su primer vehículo. Un varón del campo, siempre necesita una escopeta y don Jesús en la primera oportunidad, adquirió una calibre 16 (morocha) por la astronómica suma, para ese momento de Bs. 100, en la tienda de Alcibíades Cones. Eran los tiempos de calles polvorientas y muy pocas opciones en el pueblo, sin embargo los alrededores eran muy buenos para la cacería. Era el inicio de esta linda y admirable realidad llamada El Tigre, nombre adoptado para el pueblo, por efectos de una leyenda, que contaban nuestros ancestros de que, una vez al año, pasaba un feroz tigre por esta parte de la Mesa de Guanipa. Es lo que cuentan los protagonistas de ese tiempo y ni siquiera Dios puede cambiar ese pasado. Muchos protagonistas. Una sola historia.

Un hombre, un fundador, una mente lúcida, que todos los que aspiran escribir la verdadera historia de la ciudad, deberían consultar. Don Jesús Ramón Soto, con su vida consagrada al trabajo y su familia, que con su esfuerzo, dedicación, vida familiar y su prolija descendencia, ha contribuido, contribuye y continúa contribuyendo con el engrandecimiento, desarrollo y progreso, de esta pequeña urbe, que tal como queda demostrado, por enésima vez, nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933 y los cuales, junto a los sitios, negocios y demás personajes que mencionamos, merecen que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro bello y egregio pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. Nuestras raíces son cariseñas. No os dudéis. ¡Vale la pena!


sábado, febrero 04, 2012

Las Parroquias del municipio Simón Rodríguez

“No podemos hacer la historia, sino sólo esperar a que se desarrolle”
Otto von Bismarck (1815 – 1898)
Canciller del Imperio Alemán (1871 – 1882)

En el año 1994, estando como diputados en la extinta Asamblea Legislativa del estado Anzoátegui, 3 dirigentes políticos de El Tigre. El Dr. José Rafael “Paraulata” Hernández, el Ing. Luís Valencia Márquez y el señor Nelson Tovar Cardona (+), se empeñaron y lograron que se aprobara, en ese cuerpo legislativo, la división político territorial de la ciudad. En principio 2 parroquias. La norte y la sur y cuya línea divisoria son las Avenidas Intercomunal, Francisco de Miranda, la avenida 5, prolongación avenida 5 y la vía que conduce a los yopales.  Estas parroquias, fueron bautizadas, con sobrados merecimientos, con los nombres del periodista Edmundo Barrios (Norte), director fundador del diario Antorcha y Mundo Oriental y del escritor, periodista y novelista Miguel Otero Silva (Sur), autor de la novela Oficina Nº 1. Esa división se enmarcaba, en la Ley de Descentralización cuyo propósito, espíritu y razón era llevar el gobierno lo más cercano posible a la gente. Eran tiempos de verdadera democracia participativa y protagónica.

En los años posteriores, por subsiguientes omisiones de las autoridades electorales, encargadas de cumplir con ese mandato legislativo, de convocar a elecciones para nombrar esas autoridades parroquiales, como existían en muchos municipios de la geografía regional y nacional, nunca fueron formalizadas, elegidas y mucho menos instaladas, sin embargo, para los efectos oficiales parecieran existir, ya que, a todos lo vecinos, cuando tienen necesidad de tramitar algún documento de identificación personal o comercial, le exigen identifiquen en cual parroquia del municipio Simón Rodríguez, tienen su residencia. Las parroquias no  existen  en la practica, pero si en teoría. Fantasmas que todavía rondan las oficinas públicas de esta mal llamada revolución. Murallas democráticas de la descentralización, que se resisten al derrumbe institucional, que adelanta este proceso de destrucción nacional. Tenemos 2 parroquias y más temprano que tarde las vamos a elegir. Este mal debe llegar hasta el 07 de octubre. Tiempo al tiempo.

El año 2010, la mal llamada revolución, en su interpretación, sui generis, de la democracia participativa y protagónica, violando la Constitución Bolivariana de Venezuela, todas las leyes de la República y la voluntad popular, eliminó de un plumazo, las Juntas Parroquiales. Más de 12 mil funcionarios legítimamente electos, entre ellos, cerca de 10 mil chavistas, quedaron cesantes y las competencias de esas instancias de poder local, fueron centralizadas en las Alcaldías y otras referidas al papeleo en los Consejos Comunales. No hay Juntas Parroquiales. El poder lo ha ido concentrando el poder ejecutivo nacional y, hay la amenaza cierta que de imponerse de nuevo el 07 de octubre esta autocracia, liquiden las alcaldías y los gobernaciones o al menos les terminan de amputar las competencias y los recursos que todavía les quedan para convertirlas en cascarones vacíos. Todo el poder para el líder amado de la revolución. Una versión tropicalizada del nuevo Mesías.

En medio de esa incertidumbre marcharemos hasta el 07 de octubre. En esa elección de decide la suerte de la descentralización. Hay un proyecto centralizador, autocrático y excluyente que representa Chávez y otro que impulsa la descentralización, la democracia, la unidad nacional y compromiso incluyente, que activa el candidato de la Alternativa Democrática.  Mientras tanto, los vecinos de El Tigre, ciudad que nació de manera aluvional, al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, continuaremos sin contar con Juntas Parroquiales, las cuales deberían ocuparse de solucionar pequeños problemas, resolver conflictos de convivencia ciudadana y emitir documentaciones usuales, habituales y cotidianos, que por ahora sólo las pueden proporcionar,  las oficinas de los entes centralizados. Más retardo, dificultad para obtenerlos, por el colapso previsto y advertido de esas dependencias gubernamentales. Esas pequeñas instancias de poder, electas por los vecinos, mediante el voto directo, universal y secreto, era y son una forma de colocar el gobierno oficial más cerca del ciudadano y una manera de dar verdaderamente poder al pueblo. Eso sólo se logra en democracia y libertad. Nunca lo olvidéis.

Gloso esta circunstancia que vivimos, con la sana intención de ilustrar a muchos vecinos, que a diario me consultan acerca de la existencia de las Juntas Parroquiales. Lo hacen coterráneos que están llenando un formato parar tramitar un documento oficial y muchos estudiantes que les solicitan como tarea investigar este punto. En ambos casos, siempre surgen las siguientes interrogantes: ¿Cuántas parroquias tiene el municipio Simón Rodríguez? ¿A que parroquia pertenece este sector dónde está mi vivienda? Y nosotros con conocimiento de causa, el mayor cariño del mundo y nuestra tendencia natural a ayudar al que podamos, les respondemos, inmediatamente y de forma asertiva, ilustrativa y didáctica. Tiene 2 parroquias. El que tiene residencia al norte de la avenida Francisco de Miranda y sus prolongaciones en dirección este – oeste e inversamente,  pertenece a la Parroquia don Edmundo Barrios y si vive en el lado sur de esas arterias viales, le corresponde la Parroquia Miguel Otero Silva. No descubrimos el agua tibia.

Entendemos que hay muchos vecinos conocedores de esta historia reciente, pero como dicen en el mundo del derecho, lo que abunda no daña y nosotros traemos el tema a estos humildes destellos, para con su difusión e información veraz y oportuna, contribuir a enriquecer nuestro acervo histórico, dejar constancia de este hecho, que estoy seguro continua en pleno desarrollo y de esta manera,  ilustrar a las presentes y nuevas generaciones de la existencia en nuestro municipio de esas 2 Parroquias, que repito, existen para los efectos del culto hierático, un grato recuerdo, de lo que pudo haber sido, no fue, pero que puede ser y, las cuales, junto a los personajes que mencionamos, merecen ser incluidos en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!

José Rafael Hernández

José Rafael Hernández

José Rafael Hernández

Luís Valencia Márquez

Luís Valencia Márquez

Luís Valencia Márquez