sábado, mayo 12, 2012

Historias urbanas

"¡Y a pesar de mi fe, cada día evidenció que
detrás de la tumba ya no hay más que silencio!
"
Amado Nervo (1870 – 1919)
Poeta y escritor mexicano.

No creerá, pero las historias urbanas que les voy a narrar, son dignas de Ripley o quizás para los sketchs de Globovisión “Aunque usted no lo crea”. En la ciudad, hay un grupo de citadinos, que le meten el ojo a los velorios. Los califican, de acuerdo a la situación económica de los familiares del difunto, en buenos, regulares y excelentes (¿?). En ese sentido, aprovechan el acto velatorio, para desayunar, almorzar y cenar. Estos vivo e’ la pepa, ya saben que el contrato del acto velatorio con la funeraria, incluye aparte del cafecito, el con leche, el chocolate y uno que otro consomé, los tres golpes. Un muerto para ellos es la salvación. Los difuntos dan vida después de la vida.

En medio del dolor que embarga a los deudos, ellos se acercan, dan el pésame, ponen cara de circunstancia, afligidos y desconsolados. Hay otros que van más allá, echan unas lágrimas, sollozan, gimotean y muestran un sufrimiento superior al de los propios familiares. Hecho el ejercicio de hipocresía, se ubican estratégicamente, por donde ellos, con la practica rutinaria, están seguros pasarán los anfitriones, que prestan servicio en las capillas velatorias, ofreciendo los alimentos y demás suministros para degustarlos, salir como carrito e’ compañía y continuar con sus intensas labores etílicas. Las funerarias más frecuentadas, por su excelente ubicación, muy cerca de las licorerías, son las de la avenida Francisco de Miranda.

Hay casos, dónde algunos de los deudos, para mitigar el dolor, las penas y el sufrimiento, se echan los tragos. Ay, papá, que mamá chocó. Esos son los excelentes y si es con escoses mucho mejor. Es más, cuando anuncian el entierro para las 10 AM, hechos los tontos sugieren que lo hagan en la tarde o el otro día. “Hermano porque tanto apuro”, murmuran, para que los deudos los oigan, se apiaden, alarguen el acto velatorio y ellos poder disfrutar un día más. ¿Quiénes son? Digo el pecado, pero no los pecadores.

- O -

Como de todo hay en la viña del señor, hay otro grupo de citadinos, que acompañan a los deudos, amigos y relacionados del fallecido, hasta el momento del entierro y allí, in situ, observan el comportamiento de los consanguíneos más cercanos al difunto al momento de cerrar la urna, proceder a meterla en la fosa y la colocación de la lápida. Hay muchos que entran en trance y pretenden bajar al sepulcro con el muerto. “No, no, no te vayas…yo te acompaño” gritan en medio del llanto, el dolor y la angustia. Conductas muy normales en este tipo de actos terribles, sombríos y fúnebres. Antonio Aguilar en el corrido de Lucio Vásquez, dice “No es lo mismo ver morir como cuando a uno le toca” …de cerca adicionaríamos.

El caso es que estos ociosos profanos, pasan el domingo y hacen inspecciones oculares a las sepulturas. En las primeras semanas, observan que las lápidas con los nombres del difunto, están limpias de maleza, brillante la losa y hay ramos de flores, velas y velones. A los 3 meses, las visitas son más esporádicas y, con el paso del tiempo, lucen tapadas por la maleza, no se ve la losa con el epitafio, tampoco hay flores y nada que alumbre. Abandono total.

Estos comentaristas, echan el cuento, muertos de risa y recuerdan que “es verdad lo que dice la letra de la pieza musical del puertorriqueño, Tito Rojas alias “El gallo salsero”, “si con el tiempo no queda, ni la tumba ni la cruz”. ¿Una prueba? Observen lo que pasó en el cementerio del Casco Viejo, lo desalojaron, derrumbaron y eliminaron ¿Cuántos cadáveres se perdieron, desaparecieron y nunca aparecerán? ¿Hay gente ociosa e insensible que ve esos detalles? ¿No perdonan ni los muertos? Ni tanto. Ellos, aseguran, no sin cierta razón, que es la purísima verdad.  ¿Quiénes son? Digo el pecado, pero no los pecadores.

Para mayores detalles, comunicarse al 0800CHISMES. La información que le suministrarán es fidedigna. Llamé, oirá y se convencerá. Un dato más. En algunos entierros han visto familiares, que se quieren sepultar con el difunto y, a las pocas horas, están pidiendo audiencia con el gerente del banco, dónde el cristiano tenía sus cuentas, para saber cuanto dejó y como hacen para disponer del dinero. No hay un ápice de dudas. El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Los tipos se las traen. No pierden detalles.



viernes, mayo 04, 2012

Personajes de mi pueblo: Ramón Celestino “Boves” Trías

“No labra uno su destino; lo soporta”
Gustave Le Bon (1841 – 1931)
Psicólogo social y escritor francés

Nació en 1933, el mismo año de la fundación de la ciudad, pero el 23 de diciembre, en Bergantín y es hijo de los agricultores, Víctor Morffe y Cruz Trías. Cuando apenas tenía 6 años, la abuela Isabel de Morffe, lo llevó a Coloradito, municipio Independencia, para luego en el año 1943, llegar al para entonces incipiente pueblo de El Tigre y fijar residencia en la calle Héctor Villegas, muy cerca de dónde funcionó un mercado a cielo abierto, frente a la bodega “El Tropezón” de don Antonio “Barón” Rodríguez. Estudio la primaria en la escuela  Dr. José Manuel Cova Maza, que funcionaba en la calle Orinoco, edificación que luego albergó el Comedor Popular y hoy aloja el Ateneo de El Tigre. Casa de la Cultura Simón Rodríguez. El alias de “Boves, se lo acuñaron, porque era muy feroz en las peleas callejeras. Más tarde cuando fue al ejército, su vecino Esmelín Sarabia al verlo uniformado, lo llamó “El General” y una vez que salió de baja, con el grado de Cabo primero, muchos le llamaban el “Cabo Trías”. Muchos apodos y un solo personaje. El destino lo trajo a El Tigre para quedarse. Había que soportar.

Don Ramón Trías, una vez que culminó la primaria, se incorporó al mercado de trabajo. Le echó ganas como matarife en la primera sala de matanzas, ubicada al final de la calle Rivas dónde compartió esas tareas con Manaé Ramírez, Gilberto Castro y un amigo conocido como “El Pechato”. De allí, cuando cumplió la edad reglamentaria, salió directo a cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, en el Cuartel General “Bermúdez” en Caracas dónde lo asignaron al Batallón Bolívar # 3, egresó como Cabo Primero y como cosas del destino, en ese tiempo coincidió con un recluta de El Tigrito, de nombre Félix Cipriano Trías, que también salió de baja con el grado de Cabo primero. Cuando regresaron de nuevo a la zona, eran conocidos como el Cabo Trías. Uno en El Tigre y otro en San José de Guanipa. En el año 1956, en su condición de reservista, hizo el curso para Guardia Nacional, en el Comando GN – 77 – Caripito y en ese rol trabajó en Puerto La Cruz, Santa Fe, Anaco, Buena Vista y San Tomé. Vida de gitano y gran responsabilidad.

El Capitán Elías Rivera Villapol, con el cual trabajó estrechamente en San Tomé cuando fue cambiado a Caracas muy del 4 de agosto, fecha de cumpleaños de La Guardia Nacional y en cuya celebración proceden a oficializar los ascensos. Este joven oficial, antes de viajar, lo llamó a su despacho y le dijo. “Me voy muy satisfecho con sus servicios, eficiencia en el trabajo y de su lealtad a la institución y quiero hacer de su conocimiento que deje la orden para su ascenso a distinguido”. Le dio las gracias. Espero tranquilo la fecha. No fue ascendido y como ya tenía 6 años en la institución, lo consideró una injusticia. Una gran  decepción que lo impulso a  solicitar la baja. En el año 1963 ingresó a la DIGEPOL, que tenía sus oficinas en el edificio, que luego fue sede del ICAP y hoy venden chaguarma – al lado del edificio de Moya Meneses –  En el año 1967, estando de guardia, se le presentó el ciudadano Ramón Guaquirían, quien le denunció que lo habían asaltado 2 sujetos, salió en el vehículo de la víctima a buscar los facinerosos. Ubicaron a los delincuentes a la altura del Tanque del INOS, lo hirieron en un brazo, pero dio de baja a uno de los asaltantes. Fue llevado al hospital dónde lo atendieron y recluyeron.  Estando hospitalizado, el 2 de noviembre a las 10 PM, hubo una situación irregular. Los funcionarios de la Policía de Anzoátegui, que estaban asignados a la DIGEPOL, Antonio Ruiz y Antonio Guzmán, recibieron una llamada, donde les denunciaban que en La Charneca, había una concha de guerrilleros urbanos. Atendieron el llamado y en la vía, fueron emboscados y asesinados. Un suceso que conmocionó al pueblo y tuvo repercusiones nacionales. Los citadinos quedaron atónitos.

En esos días el jefe regional de la DIGEPOL, Francisco “Pancho” Quereguán (padre), había sido relevado del cargo por Manuel Villaer Delgado y en la delegación de El Tigre, el jefe era el Inspector Enrique Lucena.  El oficial Ramón Trías, preocupado por la grave situación, les exigió a los médicos en el hospital, que le dieran de alta bajo su responsabilidad, llegó a la oficina y la encontró solitaria. El teléfono sonó, lo tomó y era nada más y nada menos que el Ministro de Relaciones Interiores, Carlos Andrés Pérez Rodríguez, le preguntó por el jefe, le dijo que desde el hecho sangriento se había ausentado, le contó su historia y  CAP, con la firmeza que le era proverbial, le ordenó “Asuma el mando y encárguese que en 72 horas le hago llegar el nombramiento”. Dicho y hecho. El oficio que oficializaba su nombramiento llegó y quedó al frente de la oficina. Pasado un tiempo, llegó una comisión de la DIGEPOL de la capital del estado, en un vehículo que era conducido por el señor Valentín Mujica – el esposo de Lala –  y lo trasladaron a Barcelona a una reunión urgente. Lo relevaron del cargo por el Inspector Guzmán Lanza, lo enviaron a otra ciudad y como no le gustó su nueva plaza, renunció y regresó a la ciudad. Hay que soportar el destino.

La necesidad tiene cara e’ perro. La familia que formó con la maturinense Marina del Valle Lisboa, joven que conoció en sus tiempos de Guardia Nacional en Puerto La Cruz y con la cual contrajo nupcias el 16 de septiembre de 1958 y con la cual ya tenía sus hijos Luís Alberto, Andrés Eloy, Milagros, Humberto “El gordito de oro”, Ramón, que fue vilmente asesinado en un desafortunado atentado y la querubina de la familia Yesenia María, todos muy chicos, lo obligaba a buscar empleo con un ingreso que garantizara una vida acorde con la situación. El trabajo dignifica y don Ramón Trías, no dudo en aceptar un cargo de obrero en el INOS. Pico y pala abriendo zanjas para meter tuberías, tuvo que echar. En esas labores cumplió 2 años, cuando emigró a Maracay, buscando mejores condiciones de vida. Logró empleo en la “Industria Nacional de Instrumentos Agrícolas” que fabricaba picos, palas, cuchillos, escardilla, machetes, cucharas y todo tipo de herramientas de utilidad en las faenas agrícolas. En esa empresa, fungió como líder sindical, ejerciendo el cargo de Secretario de Reclamos del sindicato. Fueron 4 años, se retiró y regresó a El Tigre. El buen hijo vuelve a casa. En su peregrinaje buscando empleo, el para entonces Secretario General del Sindicato Fedepetrol, Juan Natera, el popular “Juancho”, le dio una orden de trabajo por una semana para la empresa SIDOCA, del señor Rubén Cisco, que funcionaba en Cantaura. Esa semana de trabajo se convirtió en 22 años en la industria petrolera, porque después de un tiempo, lo asignaron a Servicios JB, del empresario Juan Bueno, de allí, lo absorbió Mene Grande Oil Company, que transmutó en MENEVEN y más tarde en CORPOVEN, con la cual se jubiló el 2 de febrero de 1994. En estos tiempos de pavorosa inflación disfruta el descanso del guerrero y para mantener su prolija familia, que ahora también incluye 11 nietos y 2 bisnietos, balancea el presupuesto familiar con la pensión de vejez, muy bien ganada y mejor merecida. Algo es algo peor es nada.

Don Ramón Celestino Trías, el popular “General”, “El Cabo o “Boves” apodos que le acuñaron sus amigos, a través del tiempo, es un insigne trabajador, luchador social y ejemplar padre de familia que merece, junto a personas, empresas y lugares históricos que nombramos en este destellos, que cuando nuestros insignes historiadores, cronistas e investigadores del hermoso pasado y presente de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autentica historia, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!


sábado, abril 28, 2012

Personajes de mi pueblo: José Manuel “Guachimán Cúmana Gago

“He sido un hombre afortunado en la vida: nada me fue fácil”
Sigmund Freud (1856 – 1939)
Medico y neurólogo austriaco, fundador del psicoanálisis.

José Manuel Cúmana Gago, nació en Aragua de Barcelona, el 26 de marzo de 1940. Cuatro meses después sus padres, Uben Cúmana y Francisca Gago, lo trajeron a El Tigre. El progenitor era comerciante y constructor. En sus constantes viajes había construido una vivienda al final de la calle Guevara Rojas, dónde fijaron residencia. Es la esquina, que en el año 1951, le vendió a Maximiliano “Ñano” Lugo, para mudarse, muy cerca en la calle Guevara Rojas, diagonal a la Plaza Lisboa. En la primera vivienda, el progenitor tenía una bodega en la cual vendían catalina, la popular “cuca negra”. Esas delicias, para protegerlas de las moscas, las introducían en una alacena, que no poseía ninguna seguridad. El entonces niño, José Manuel, las vigilaba de los insectos y también para que nadie metiera la mano y  subrepticiamente sustrajera alguna. Un día pasó el negro José “MAN” Son, uno de los primeros plomeros del pueblo y le gritó. “Pareces un guachimán”. Dicho y hecho, desde ese día quedó bautizado y todos los llaman “Guachimán”, mientras que otros, más cómodos, para abreviar lo mencionan como “Guachi”. Es el nombre artístico, pues.

El popular “Guachimán”, estudio la primaria en la escuela “Simon Rodríguez”. No ingresó al bachillerato por falta de oportunidad y el estado de necesidad que vivía. Había que proveerse la arepa. En esa búsqueda de la  vida, le tocó ser pregonero del diario “Antorcha”. En ese rol le correspondió vender el primer ejemplar. “Antorcha a medio a medio la Antorcha”, voceaba. 0,25 el valor. 0,15 céntimos entregaba al distribuidor, que era el señor Gumersindo Guzmán y 0,10 céntimos para él. Inició con 25 ejemplares y luego le entregaban 50. tiempo después, un señor de apellido Lara, empezó a traer al pueblo las prestigiosas revistas Elite, Life, Venezuela Gráfica, el diario El Nacional y las hípicas La Fusta y La Línea – no existía La Gaceta Hípica – las cuales vendía también y, para redondearse los exiguos ingresos, vendía Maní y Chicle por las noches en los cines Ayacucho, Bolívar y Principal, establecidos en los alrededores de la Iglesia Virgen del Valle, cuya plazoleta desde la época que la capilla era de bahareque, era el sitio de encuentro por excelencia de los citadinos. “Guachi” creció y se formó al ritmo de la ciudad.

En sus peripecias por los cines, en el Principal, tuvo oportunidad de asistir a los show de Yolanda Montes “La Tongolele” Ana Bertha Lepe y Rosa Camina. En esos espectáculos, “El Gordo” González y “El Mexicano” quienes eran músicos de la Banda Municipal, fundada por José Eusebio Colmenares (+), subieron al escenario y bailaron con esas celebridades. Disfrutó también de la presentación de Antonio Aguilar, el Rayo. Pedrito Fernández, cuando pegó “La Mochila Azul”, Jorge Mistral – actor español radicado en México – que hizo el papel de Albertico Limonta en la película “El Derecho de Nacer”. Raúl Luzardo cantante venezolano radicado en México, que imitaba a Jorge Negrete y su ídolo de toda la vida Pedro Infantes, para “Guachi” el mejor cantante del mundo, entre otros artistas de fama nacional e internacional, que se presentaron en esa época en el pueblo. La entrada a esos espectáculos, tenían un costo Bs. 2 – de los de verdad – La entrada regular al cine en vermouth – 9AM y Matinée 2PM, era de Bs. 0,50 Un realito y en la noche, Bs. 1 (Un bolivita). Tiempos bucólicos de hallaca a real, Pepsi a medio y frías a tres lochas (0,37 cms y ½) en la esquina de “La Negra” Dámaso, en la avenida 5. Ninguna época pasada fue mejor, pero deja gratos recuerdos. El Cnel. (GN) ®, José Luís Arriojas, el popular “Arrijol”, aún cuando es el más pollito de esa generación, es testigo de excepción de lo que aquí recordamos. Memoria contra el olvido.  

3 años estuvo “Guachimán” en el mundo de la economía informal, para luego buscar ocupación mas estable y mejor remunerada. No tuvo tanta suerte ya que el árabe propietario de la  Mueblería Aurora, lo empleo. Bs. 5 diarios y  para que no fuera comer a casa y le rindiera más en el trabajo, le suministraba un pan con tomate de almuerzo. 6 meses bastaron. No aguantó la mecha. Era la explotación del hombre por el hombre. En ese tiempo no había muchas opciones, sin embargo, a través del deporte, logró ubicarse en las petroleras. Participó en el primer maratón pedestre, que se realizó en el pueblo, organizado por el partido URD. Ganó el “Tuerto” Sifontes, que vino de la capital. Llegaron segundo Gerardo, el popular “Huele cuca” y tercero Timoteo Piñero. “Guachi” entró de 7mo.  Fue protagonista del primer campeonato de fútbol, categoría junior que organizó Enrique Quesada, hoy jubilado del telégrafo y el cual fue escenificado en el terreno de Campo oficina, que hoy ocupa el galpón dónde funcionó el Comisariato, hoy convertido en MERCAL. En el año 1962, en el rol de pitcher en el béisbol clase A e integrante del equipo Deportivo Orinoco BBC, propinó el primer No hit, no run de la historia del béisbol organizado en el pueblo – antes eran caimaneras – Fue un cerrado duelo con el pitcher Regulo Rodulfo (+). “Guachi, ponchó 23 y empujó la única carrera con Tubey.  El juego se realizó en el terreno, que ahora ocupa la escuela Hernández Parés. Héroe, genio y figura. Salió en hombros.

Como deportista, Guachimán fue polifacético. Incursionó en el fútbol y llegó a la primera categoría con el equipo La Florida, que fundó el prematuramente fallecido en un aparatoso accidente de transito, José  Humberto “El loco” Lira Rondón e integrado por “Cleto” Figuera, como portero. Unos hermanos colombianos conocidos como “Los Cuchi”, José Vicente Lira Rondón, Francisco Tirado, José Oito Lira Rondón, Alí Martínez, Ramón “Moncho” Páez, Ronsy Bolívar, “Culí” Perdomo,  Erasmo Álvarez, Juan “De la calle” Idrogo. En un candente encuentro celebrado en el Centro Cultural Árabe – hoy social – se lesionó el pie derecho que marcó su retiro del balompié. Empero, continúo participando en el béisbol clase A, con Leones de la Dowell, Deportivo Orinoco y el Liceo Alberto Carnevali. Un poco después y para no perder la costumbre de ubicarse como pitcher y primera base, dónde brilló en la pelota caliente, irrumpió en el softbol con los equipos Magazine Deportivo, liderado por el estelar lanzador Antonio “Tony” Castro. Persianas Páramo, fundado por Manuel Páramo y Constructora López de Carmelo López, hermanito de las glorias del béisbol AA, Luís “Bolín y Eustoquio “Bigote” López. En ese largo trajinar por los campos deportivos “Guachimán” fue compañero de equipos de Jesús “Estrellita” Quijada, Freddy “Buche e’ Bagre” Ordaz, Luís “Culí” Martínez, Félix “Mona la Rabúa” López, Néstor “Toro” González, Roberto Requena, Emerson Golindano, Félix Pichincha, Pablo Manzol, Gilberto “Aguilita” Arriojas, Parminio Perdomo, Juan “Cabezón” Martínez, Eddy Manzol, Noel Girald, el Negro Bimbo y como pregonero estuvo muy cerca e hizo amistad con los fundadores de Antorcha don Edmundo Barrios y Mauro Barrios. Los periodistas Alberto Guzmán Lárez (+), Juan Martínez, Luís La Roche (+), a la sazón futbolista, Luís “El Rápido” Córdoba Jesús “Jess” González, el popular “Clavito”, excelente center filder, Pedro Manuel Vásquez (+), quien fue su vecino cuando vivió en la calle Anzoátegui y su querido primo y paisano, jefe de deportes y columnista de Antorcha, Pedro Emilio “Pejas” Rojas Vargas. La única riqueza que posee, son sus amistades y familiares…Y mire que son bastante. 

“Guachimán” ha tenido la fortuna de que, nada le ha sido fácil. Inició su vida laboral informalmente, luego trabajo en una mueblería dónde le sacaron el jugo y, como dijimos antes, por la vía del deporte, logró ingresar a las petroleras. 1 año con la Mobil, otro en SPA, 8 años en Juan Bueno, 20 en Servicio Quijada, 4 en Veraica, 2 en Aserca, 6 en PDVSA, cuando se jubiló y también obtuvo, merecidamente, la pensión del SSO. Ha comprado 3 motos. 2 se las han robado. Conserva la pequeñita que le costó Bs. 400 y es la que le saca la pata del barro. Con su actual pareja Bianca Gutiérrez, tiene 3 hijos: Bianca, Franseli, Branyeli y José Cúmana.  Nunca olvida sus hermanos Juan (+), Luisa, Elia, Carmen (+), Mercedes y su entrañable paisano y hermano de la vida, el Ing. José Tomás “Camaso” Pérez. En la gráfica que anexamos, aparece con sus amigos hípicos, Pedro Mejías y Freddy Moslaga. Juega su dupletica de caballos y animalitos, de vez en cuando y de cuando en vez, se acerca a los remates para meterle a un ejemplar o apostar a un ganador. Nunca fuerza la barra. Hay que probar la suerte.

José Manuel “Guachimán” Cúmana Gago, quien todas las tardes comparte con vecinos y amigos en la Plaza Lisboa, es una leyenda viviente, que aún cuando no nació en la ciudad, llegó bebé para crecer con ella. Es uno de esos héroes anónimos, que con su trayectoria deportiva, largo desempeño laboral y ejemplar vida familiar merece, junto a los personajes, lugares, equipos, diarios, revistas y negocios que mencionamos en este humilde destello, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del pasado y presente de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!


 

viernes, abril 20, 2012

Personajes de mi pueblo: Aníbal Durán

“Todo el que tiene una ocupación tiene una oportunidad”
Elbert Hubbard (1856 – 1915)
Escritor y editor estadounidense.

Hay quienes dicen que no trabajan con electricidad porque no se ve. No hay dudas. Es muy peligroso. Empero, hay quienes tienen vocación innata para laborar en esa especialidad. Operan los sistemas eléctricos con pericia, se convierten en especialistas y resuelven con precisión los problemas que se derivan de esas indispensables conexiones. En viviendas, industrias, manufacturas, equipos  y vehículos, etc, etc., son alma corazón y vida.  Aníbal José Durán Sebastiani, que nació en El Tigre, el 5 de marzo de 1951 y es hijo del carupanero Elpidio Durán y la guayanesa Nidia Sebastiani, es uno de esos técnicos electricistas especializados. Posee una dilatada experiencia y una aquilatada formación, la cual inició desde muy joven en forma empírica como ayudante de su padre, el cual trabajó en la compra-venta de vehículos usados. El destino abre las rutas.

El viejo Elpidio, uno de los primeros pobladores del pequeño pueblo de El Tigre, adquiría mediante licitaciones públicas, que ganaba en buena lid, los vehículos desincorporados de la industria petrolera. Antes PDVSA los ofrecía a sus trabajadores y, por los que sobraban, abría licitaciones públicas. En la actualidad el gobierno los regala a Cuba. Una vez en su poder,  los reparaba, acondicionaba, ponía operativos y luego revendía.  En ese trabajo de arreglar los vehículos, Aníbal y su hermano Américo, optaban por las partes eléctricas. Esa actividad la alternaban con sus estudios de primaria y secundaria en la escuela nacional “Estado Trujillo” y el colegio “San Antonio”, dónde por añadidura, se hicieron practicantes del fútbol. Un cura, que ellos apodaban, Resorte, por sus habilidades para manejar el balón, les metió en la venas, gracias a Dios, esa disciplina deportiva. Hacer deporte es hacer patria.

Aníbal Durán, forma parte de una familia prolija, el matrimonio tuvo 7 hijos más. Elpidio (+), que formó parte de la Liga Mayor de Fútbol y fue un brillante portero del equipo valencia FC. Amílcar, quien es Químico en Alimentos. Nelson, otro destacado futbolista, que se destacó como defensa central, de la oncena Lara FC. Oswaldo (+), un notable político y abogado penalista, el cual víctima de una mortal atentado en la capital carabobeña. Nidia, TSU en Administración, José Ángel, Técnico en Computación y Américo, que también es especialista en los sistemas eléctricos de automotores. Una familia de padres trabajadores e hijos formados para el trabajo productivo. Todos tienen una profesión. La mejor herencia es la educación.

En Valencia, Aníbal completó sus estudios de secundaria. Matriculó en la Escuela Técnica, egresó como Técnico Electricista, se especializo en el área automotriz, se desempeño 15 años como instructor del INCE, para luego instalar un Taller Electroauto con su hermano Américo. En ese tiempo formó parte de la selección de fútbol infantil y juvenil del estado Carabobo y participó como mediocampista en los nacionales celebrados en el estado Portuguesa. Primero en Acarigua y luego cuando inauguraron el estadio Olímpico de Guanare. En otras categorías, formó parte de la  oncena de Papeles Venezolanos (PAVECA). Muchos tígrenses hicieron carrera futbolística en la ciudad industrial de Venezuela, ya que Elpidio Durán, venía regularmente a El Tigre y reclutaba jugadores, a los cuales las empresas, les proveían habitación, viáticos y empleo estable de calidad. José Vicente y Oíto Lira, en esa época eran fichas exclusivas de PAVECA, dónde brillaban en los campos de fútbol y, hacían carrera como trabajadores de esa empresa papelera. Ambos están retirados y disfrutan el descanso del guerrero.

En la década de los 1980, Aníbal Durán, regresó a El Tigre e instaló el taller “Electroauto Guanipa” que ubicó en La Charneca, sector La Botella. Más tarde lo mudó a la prolongación de la Avenida 5, exactamente, frente a Unidad Geriátrica “La Montonera” que fundó la señora Delia de Crespo. Luego estuvo un tiempo en la urbanización San Francisco de Asís (Ciudad Tablitas), en un local que alquiló a la combativa dirigente vecinal, Arminda Arias y, como el buen hijo vuelve a casa, aterrizó en la calle Miguel Otero Silva, la vivienda oficial de la familia, que antes había vendido la casa que poseían, justamente, dónde ahora funciona el Hotel “Primero de Mayo”. En ese largo camino, al frente de su taller, Aníbal, logró muchos contratos de servicio con la industria petrolera y llegó a complementar su actividad eléctrica con servicio de grúas. El inexorable paso del tiempo, las crisis económicas, familiares y algunos desordenes etílicos, fueron mermando la actividad, el capital económico, la capacidad para el trabajo y hoy solamente, se ocupa de prestar servicio técnico, a clientes particulares los cuales todavía mantiene, gracias al prestigio ganado y la profesionalidad de su trabajo. En materia de electroautos Aníbal es un campeón. Cría fama y acuéstate a dormir. 

Aníbal Durán, en sus varios matrimonios tuvo 10 hijos, que le han dado la dicha de gozar, por ahora, de 15 nietos y 4 bisnietos. Hasta el momento no goza de la pensión del SSO. Espera que la Misión en Amor Mayor, en la cual ya se anotó, corrija esa injusticia. Recuerda que en sus inicios, trabajaron en su taller Luís José Pomonte y Carlos Badías. Entre sus clientes estuvieron los Profesores. José Antonio Arias Reyes (+), Ángel Antonio Merlín, Hernán Iro (+) Olivio García, quien en la época que vivió en Ciudad Bolívar, venía exclusivamente a requerir de sus servicios y siempre traía una carga de pescado del Orinoco, el cual degustaban asado a la par de las infaltables gélidas. El Dr. González Orsini (+), al cual le prestaba servicio, hasta en el fundo, de manera gratuita ya que era muy amigo de la familia. Los también médicos Rafael Tobías Guevara (+) Óscar Rodríguez Abarca, José Ramón Urbaéz, Pedro Urbina (+), Jesús Nessy Velásquez,  los periodistas Juan Martínez, Pedro Emilio (Pejas) Rojas Vargas (+), Luís La Roche (+), el Dr. Rubén Darío Lamar (+), el primer radioeléctrico de la ciudad, don Antonio “Toñito” Liccioni (+) y el igualmente radioelétrico Julio Moya, que laboraba en el taller, Líbano TV de Antonio Mawad, entre otros. En cuanto a los colegas, tiene gratos recuerdos de Juan Millán, que apodaban 3 velocidades (Más lento y parao), porque trabajaba con lentitud, pero el papá de los lentos fue Teodoro Gómez, que prestó servicio en la histórica Bomba Levante de don Pedro Manuel Brito y también Luís López, que tenía su taller en los alrededores de La Cruz de Los Chóferes. Todos especialistas en reparación de Arranques y Dinamos. Una ocupación que se convirtió en oportunidad de enfrentar la vida. El Trabajo dignifica.

Las personas, empresas y talleres, que mencionamos en estos destellos, junto a nuestro personaje,  Aníbal Durán, forman parte de nuestras historias urbanas y merecen, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro presente y pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!


 

viernes, abril 06, 2012

El Parque Ferial de El Tigre

“Una cultura elevada va indisolublemente unida al lujo y a la belleza”
Oswald Spengler (1880 – 1936)
Filósofo alemán.

Coincido un domingo en la mañana, con los amigos Emerson Camero, exprefecto del municipio, Wilfredo Saragoza, eterno líder y masa de URD y el brillante Zootécnista, Julio Cesar Areyán Salazar, hijo de la histórica y siempre bien recordada maestra de maestros, Josefita “Fita” Areyán, compartían amenamente en la Panadería Madrid, C.A, que funciona en la avenida 5, sector La Charneca, en la edificación que albergó el primer Mercado Municipal que se construyó en la ciudad. Llegó a hacer algunas compras y ellos están en una animada tertulia. Nos saludamos y me invitan a tomar un café. En medio de la conversación, hacen referencia al trabajo como cronista oficioso, que venimos realizando a motu proprio y, me refieren con preocupación, que el Parque Ferial, obra que fue construida con motivo de los 50 años de El Tigre y que ahora, lo están eliminando de hecho, con la construcción del Mercado Campesino, pareciera no tiene dolientes. El sentido de pertenencia, les mueve la fibra tigrense y, me piden trasmita la preocupación, que los embarga. Me dan los datos y hago el compromiso de hacerlo a través de estos humildes destellos. Hay que defender nuestro patrimonio histórico. Nobleza obliga.

Julio Cesar Areyán Salazar, abre fuegos y refiere, que en esos predios rústicos, antes de construir los demás espacios, para el Parque Ferial su tío, el Médico veterinario, Jorge Rafael Salazar Farfán, un gran coleador e impulsor de ese deporte nacional construyó, con la colaboración de la mano de obra de un grupo de amigos, los cuales lideró,  la manga de coleo y para tales efectos, contó con la valiosa cooperación del señor Alberto Landaux, quien para la época se desempeñaba como gerente de la Flint Construction Company y le donó los tubos. En los primeros tiempos de esa pista criolla, se presentaron los prestigiosos coleadores  Rafael Quintana del estado Bolívar, Rafael Rodríguez del estado Monagas, Freddy Ordaz y Omar Ruiz de El Tigre, Víctor Zacarías de Puerto La Cruz y los “Goaroco” Bruces, entre otros. La manga de coleo, como un merecido homenaje póstumo, fue bautizada con el nombre del Dr. Jorge Rafael Salazar Farfán. Memoria contra el olvido.

Las tardes de toros coleados, siempre cuenta con la presentación de prestigiosos exponentes de la canta criolla, la asistencia masiva de las lindas mujeres de la región, las cuales exhiben todo el esplendor de su belleza, también los productores de ganado acarrean sus mejores toros y los coleadores se emplean fondo para mostrar sus habilidades, destrezas y pericias en el difícil arte del coleo. Es una gran fiesta multicolor, llena de grandes alternativas, lances, emociones, júbilo y un excelso colorido. Ese sector, que ahora está insertado en el área urbana, era un escenario, que llevó un multitudinario público y ganó, por fuerza de la razón, el derecho de ser el adecuado para construir el Parque Ferial de El Tigre. Las autoridades de ese entonces, lo hicieron y todavía después de 29 años se resiste a desaparecer. Un monumento histórico en toda la extensión de la palabra. Valdría la pena preservarlo. 

Recuerdan Emerson Camero y Wilfredo Saragoza, que con motivo de los 50 años de El Tigre, se constituyó una Asociación Civil, presidida por el Dr. Maximino Melchor Salgado, que gestionó y logró obras para la ciudad. En ese aniversario, la industria petrolera, construyó la primera etapa del Complejo Cultural “Simón Rodríguez” – Todavía inconcluso – y todas las exposiciones, muestras, celebraciones y concursos de belleza, tenían como sitio de encuentro y punto de llegada el Parque Ferial. Los viajeros que transitaban por la salida norte de la ciudad, apreciaban, sin obstáculos para el transito, de las grandes y bellas concentraciones en esas cómodas instalaciones y bien adecuadas para los espectáculos locales. Hoy, pareciera que el Mercado Campesino, nos arrebatará esas instalaciones. Nos queda el consuelo de que hay mucho terreno dónde retomar la construcción de un nuevo Parque Ferial  e incluso solicitar las instalaciones de la antigua Romana, para adecuarlos y utilizarlos para tal fin. Hay vientos de cambio y no debemos perder la esperanza. La ciudad merece un gran sitio de encuentro para el sano esparcimiento. Es tiempo de contar con instalaciones adecuadas para nuestras magnas celebraciones. No nos quedemos anclados en el pasado. El futuro nos atropella.

No sólo de pan vive el hombre, la fiesta de los toros coleados, forma parte de nuestra cultura ancestral y el lujo y la belleza, se dan la mano en todas las tardes de toros. En una manga de coleo, cuando están en plena faena los coleadores, ante la “grisapa” del público presente, las emociones se desbordan y se viven momentos indescriptibles. En ese sentido, creemos prudente traer a estos destellos, la evolución del Parque Ferial, algunos personajes que lo hicieron posible, aprovechando el testimonio de los amigos, Emerson camero, Julio Cesar Areyán Salazar y Wilfredo Saragoza, quienes conocen bien la historia y consideramos que, junto a los lugares y demás personajes mencionados en esta crónica, tienen sobrados meritos, para ser incluidos en el disco duro de la memoria histórica de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, cuando los eximios cronistas, investigadores e historiadores de su excelso pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de nuestra pequeña urbe.  ¡Vale la pena!


 

viernes, marzo 30, 2012

Evolución de los mercados públicos de El Tigre

“El tiempo es el mejor antologista, o el único, tal vez…”
Jorge Luís Borges (1899 – 1986)
Escritor argentino.

El paso del tiempo deja huellas, recuerdos y una que otra realidad tangible. Muchos jóvenes, me inquieren, acerca de la evolución de los mercados públicos en la ciudad,  así como algunos vecinos me preguntaban y preguntan acerca de las parroquias del municipio Simón Rodríguez, las cuales son 2. La Norte que lleva el nombre de don Edmundo Barrios y la Sur, bautizada como Miguel Otero Silva, autor de la novela Oficina 1, división que toma como referencia las avenidas Francisco de Miranda en el centro, intercomunal hacía el este, avenida 5 y su prolongación dirección oeste, les respondimos. Hicimos la investigación y la reseñamos en una crónica que  intitulamos “Las parroquias del municipio Simón Rodríguez”, ahora también indagamos la antología de los mercados, en nuestro empeño de responder las inquietudes de las nuevas y presentes generaciones de tigrenses y,  hacer humildes aportes, para el fortalecimiento de nuestra memoria histórica. Recordar es vivir.

En los primeros tiempos, en el incipiente poblado, los agricultores, productores,  y criadores del campo, arrimaban sus mercaderías, hasta el sitio, dónde fue la primera plaza Bolívar, hoy plaza Simón Rodríguez, situada en el corazón del Casco Viejo. Era un sitio descampado, equidistante y accesible a todos los vecinos. Llegó la construcción del monumento en honor al Padre de la Patria y escogieron otro terreno abierto. Esta vez en la calle Héctor Villegas, frente a la bodega “El Tropezón”, de don Antonio “Barón” Rodríguez, quién también fue fundador de la Banda Musical Municipal en el rol de bajista. Todavía el Bajo de Barón, existe y debería ser rescatado, como parte de nuestro patrimonio histórico. Eran los tiempos bucólicos de la ciudad y no había edificación formal para un mercado oficial. Las demandas de la población eran mínimas. La normalidad era la regla.

En la medida que fue creciendo el pequeño poblado, los requerimientos de servicios, se hicieron presentes, los vecinos presionaban a las autoridades y estas empezaron a cumplir. En la década del 1950, se construye el primer edificio para un mercado público formal en el noroeste del pueblo, en lo que posteriormente se convirtió en la avenida 5, arteria vial que sirve de límite al Casco Viejo con La Charneca. Esa edificación fue abandonada, cuando se construyó el mercado de Pueblo Nuevo Norte y posteriormente fue adquirida por el empresario Vicente Zamora, quien la utilizó para instalar un “Pilón”, nombre que se le daba al proceso artesanal para pilar el maíz – compraba el grano en concha, lo procesaba. Vendía pico para las aves, maíz para cocinar, moler y elaboración de la masa,  que era utilizada para la preparación de las arepas y la zoca, ofrecida a los criadores de ganado, la cual ligada con melaza, sirve como alimento al ganado vacuno. Eran los tiempos de arepas de maíz pilado. Peladas y con pelos. Esa tradición se mantiene.

Transcurrido un tiempo, construyeron el mercado de la calle Guevara Rojas, dónde los sábados se realizaba el llamado Mercado Libre y los domingos en las instalaciones de Pueblo Nuevo Norte. En la década de 1970 construyen el Mercado de la calle Miranda y queda desocupada la edificación de la calle Guevara Rojas. En el año 1973, el Concejo Municipal bajó la égida del Dr. Adalberto Carrasco Mata, aprueba la venta de esa edificación al señor Vicente Zamora, que muda el “Pilón” y vende la edificación de la avenida 5 al empresario Gastón Bellaville, el cual instala un torno que permaneció por muchos años. En la actualidad la estructura de la calle Guevara Rojas alberga el Mercado Turístico, obra adelantada en la gestión del Alcalde José Horacio Guzmán Requena y en la avenida 5, gráfica que ilustra esta crónica, funciona la Panificadora Madrid, C.A. Cumplida su vida útil como mercados públicos, esas edificaciones, acogen otras actividades mercantiles. Huellas tangibles de la historia de la ciudad.

Esta es la evolución histórica de los mercados públicos que han funcionado en la ciudad, incluiremos el Mercado Campesino, que inició sus actividades durante la administración del Alcalde, José Miguel Arismendi Marín, con la salvedad de que esas instalaciones dónde funciona, pertenecen al Parque Ferial de la ciudad, que fue fundado oficialmente con motivo de la celebración de los 50 años de la ciudad y, ahora pareciera, que esos espacios para la recreación, eventos, diversión y exposiciones, entre otras actividades comunitarias, los estamos perdiendo por efectos de decisiones arbitrarias e improvisadas, las cuales toman autoridades que no respetan el Plan de Desarrollo Urbano Local y mucho menos tienen la voluntad política de estudiarlo, conocerlo y adecuarlo para darle direccionalidad y organicidad al crecimiento de la ciudad. El nuevo mercado METROPOLITANO, debería ser construido de acuerdo al PDUL vigente, en el terreno dónde ahora la gobernación del estado, está proyectando construir un parque entre las dos ciudades. Exactamente al lado derecho (dirección oeste-este) de la avenida Jesús Subero, a la altura de la vía, que la une, con la avenida Intercomunal. Este terreno tiene una larga historia de corrupción en estos gobiernos municipales chavistas. Aquí nos conocemos todos.

Ese Mercado Campesino a cielo abierto, tenía como finalidad brindar a los productores del campo, facilidades para llevar sus mercaderías y ofrecerlas a los consumidores a precios bajos, como consecuencia de la eliminación de los intermediarios, además la alcaldía los exoneraba de impuestos, les proporcionaba seguridad, garantías de ubicación y, como todo proceso capitalista, es obligatorio mecanismos de control para evitar abusos, colocaba funcionarios, a los efectos, de cuidar algún brote de especulación. Eran dos días. El viernes en la tarde cuando llegaban los proveedores y algunos compradores aprovechaban comprar los productos frescos y el sábado que era el día estelar. Obras Públicas Municipales garantizaba la limpieza y las instalaciones del Parque Ferial volvían a su estado normal.   Con la llegada de los rojos rojitos al poder municipal, hace más 12 años, empezaron a cobrar impuestos, abandonaron los controles, convirtieron a ese centro de consumo masivo en otro mercado público igual a los otros y en la actualidad, los precios vuelan a la misma altura de los demás mercados, dónde los comerciantes, tienen mayores gastos para desarrollar sus actividades de compra-venta y lo peor, están eliminando de hecho el Parque Ferial, construyéndoles unas estructuras revolucionarias de muy mal gusto. Hechos en socialismo. 

Entendemos que el mejor antologista es el tiempo, empero, nosotros hurgamos en el pasado para relatar parte de esos hechos y en esta oportunidad, tomamos la evolución de los mercados públicos, con la firme esperanza de que esos espacios y personas que mencionamos, los cuales forman parte de nuestras historias urbanas, sean tomadas en cuenta, por nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores de nuestro prolijo pasado y presente, cuando decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació el calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933 y los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!






 

lunes, marzo 26, 2012

Personajes de mi pueblo: Ramón Rafael “El indio sute” Barrios

“Teme a la vejez, pues nunca viene sola”
Platón (428 – 347 a.C.)
Filósofo griego.

La guariqueña, María Josefa Barrios, emigró primero hasta Aragua de Barcelona, luego a “Las piedritas”, municipio Miranda y posteriormente llegó a El Tigre, para convertirse en una de las fundadoras del barrio “La Cruz”. Una expansión del barrio Pueblo Ajuro, bautizado originalmente, porque los vecinos se peleaban constantemente, como “Barrio Loco”. Ese nombre se lo acuñó, Juan Rafael Hernández, el popular “Negro Bolívar”. Empero, como la prolongación de la calle 5 de julio de Pueblo Ajuro, cruza la calle principal del sector y ciertamente, erige una imaginaria cruz, sobre la topografía del barrio, la gente al final impuso y adoptó, el nombre que hoy ostenta. “El Barrio La Cruz” y sanseacabó, decía Lucrecia “Lucas” Salazar. La voz del pueblo es la voz de Dios.

Una de las  viviendas iniciales del “Barrio La Cruz”, la construyeron los 2 hijos con los cuales llegó doña María Josefa, ambos nacidos en “Las Piedritas”.  No eran albañiles, pero con los conocimientos básicos e impulsados por la necesidad, Ramón Rafael y José Luís, le echaron ganas y levantaron la casa para la familia. En ese lugar creció el núcleo familiar. Allí nacieron, criaron, crecieron y formaron los demás hermanos. Juan, Blas, Pedro Canicio, María Felipa y María Tarcisia. La situación económica, no era la mejor y había que echarle ganas a la vida. Es aquí que empieza la leyenda de nuestro personaje y la cual forma parte de nuestras historias urbanas. Todos somos pequeñas historias ambulantes.

Ramón Rafael, “El indio sute” Barrios, que ya promediaba los 20 años, sólo había trabajado en conucos y era analfabeta. No sabía más nada y optó por vender helados. Junto al “Indio” Palacios, fue de los primeros vendedores de los llamados pocicles, en las polvorientas calles del pueblo. Trabajó 4 años con “La Casa del Helado” y cuando se retiró, un amigo lo llevó, hasta la primera sala de matanzas que existió en esta ciudad, ubicada al final de la calle Ribas, pasando la carretera Negra La Flint. En ese degolladero se inició como desollador, trabajó un año y luego pasó al moderno, para ese entonces, matadero, que inauguraron en el sector, ahora conocido como 25 de Mayo. En la calle principal que conectaba la carretera a El Tigrito, no existía la avenida intercomunal, sólo había 2 precarias viviendas. Memoria contra el olvido.

En esa sala de matanzas laboró por espacio de 36 años. Excepto un año que estuvieron en un improvisado matadero en la vía el Caris (sector de Las 3 Vías), cuando la cerraron para una necesaria remodelación. En esa actividad se especializó como matarife. El proceso era el siguiente. Puñalada, desollaban, partían la res en 2 piezas, las pesaban, guindaban en un gancho, para que luego los distribuidores, las pasaran hasta las cavas debidamente preparadas con garfios y, proceder a repartirlas hasta las carnicerías, abastos y mercados públicos. Ese trabajo de matarife, reportaba Bs. 5 por animal beneficiado y colocado en el gancho. El corte de la puñalada, siempre lo apartaban y degustaban salcochada a la llanera – en el matadero había una improvisada hornilla de gas de un gasoducto de la petrolera. Una vieja perola, agua, sal, ajo, ají dulce, casabe y déle que son pasteles. Una delicia, que aderezada con un ron blanco, les daba fuerza, energía y arrestos para echarle ganas a tan ingrata labor. Alguien tiene que hacer ese ingrato trabajo.  
    
“El indio sute”, que nació el 10 de agosto de 1929, hoy padece una enfermedad en la piel. No tiene ingresos, se inscribió en la Misión “Amor Mayor”, en la Casa de la Cultura y hasta ahora nada de nada y, en razón de sus precarias condiciones económicas,  deambula de CDI en CDI, buscando sanación a sus males y, ahora recuerda con nostalgia,  que en  sus largos 36 años en el matadero municipal, conoció a muchos arrimadores de ganado. Alexis Coa, Francisco Suárez, Arturo Rodríguez, Urso Marcano, José María “Chaía” Lira, “Pepino negro” y “Pepino blanco”, Salvador Lanza, Domingo Micale, Pedro María “El Chino” Lira, Francisco Micale, Edgar José Salazar, “El negro” Martínez, “El manco” Arriojas” Gaspar Aguilar, con el cual se inició, Miguel Antonio “El negro” Salazar, como transportista de ganado, Cesar Medina, el hijo de don “Cervito” Medina, fundador del sector las Magnolias, Carmelo Polino, llamado cariñosamente “Pollino” A los arrimadores de cerdos, Ulises Colosanto, Domingo Carpio, Jesús Echeverría, Francisco “Perico” Torrealba, Adrián Marín, al señor que abría y cerraba el matadero (era el hombre de las llaves), Luís “Bachiller” González, posteriormente nombrado regidor. También, recuerda  a los funcionarios, que pegaban el sello de la sanidad a las reses beneficiadas, el Dr. Birriel, William Guevara, al “Flaco” Marcano y al Dr. Exenio Ojeda, entre otros. Todos personajes de la comunidad.

Entre los llamados regidores, conoció a don “Juancho” Rodríguez, el padre del sindicalista Francisco Rodríguez, Martín Bravo, Jesús “Chuito” Merchán y entre los compañeros de trabajo (matarifes y desolladores) a nadie por su nombre y apellido, casi todos por apodos (era una practica común colocarle mote a la gente), “Pedro Mosquito”, “Manaé”, “Manguera”, “Pichato”, el popular “Cuchi cuchi” “,Trino” “Los hermanos Grillo” “Maneto” Alfonso, Arturo Ramírez, Amado Alfonso, el dueño de la gallera “La espuela de oro” en la entrada del barrio Hernández Parés, estos últimos especialistas en el sacrificio de cerdos. La principal herramienta de trabajo en la sala de matanzas era y es un buen cuchillo, si es curvo mejor, bien afilado y una lima para mantenerlo de tal forma que corte un pelo en el aire.  Los cueros del ganado vacuno, los compraban, para ofrecerlos a las tenerías Domingo Micale, “El negro” Martínez,  Pedro María “El Chino” Lira Rondón, Cesar Medina, Adrián Marín, Alberto “Guacharaco” Lira. Una cadena de comercialización derivada del sacrificio de ganado. En ese tiempo, sólo se limpiaban mondongos y chinchurrias para los restaurantes. La mayoría de los trastes quedaban para los zamuros. Eran tiempo de bonanza económica.

Ramón Rafael Barrios, “El indio sute”,  salió del matadero por un problema que tuvo con un matarife llamado “Nene” Chacare, se dedicó al trabajo del campo un tiempo (cuidador de fincas). Tuvo que abandonar, lo atropello la vejez, la cual no le llegó sola, le sobrevino una enfermedad en la piel, que no le permite trabajar. En estos tiempos de revolución aspira y espera que alguna autoridad competente, le meta la mano ante su lamentable situación. No tiene para cubrir los gastos de alimentación y medicinas. También anhela que le aligeren la pensión de vejez. No olvidemos que la medicina se le administra al enfermo, en los muertos, no surte efecto. En todo caso, es un personajes que junto a las demás personas, sitios y funcionarios que nombramos en estos destellos, forman parte de nuestras historias urbanas y aspiramos que cuando nuestros ilustres cronistas, historiadores e investigadores del prolijo y bello pasado de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autentica historia, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



 

viernes, marzo 16, 2012

Personajes de mi pueblo: Samaan Kallil Badik

“Ningún hombre ha llegado a ser grande sin un toque de divina inspiración”
Marco Tulio Cicerón (106 – 43 a.C.)
Escritor, político y orador romano.

Nació en Siria el 21 de diciembre de 1946. Estudio sólo la primaria. Poseyó desde adolescente actitud para la joyería y atracción por la música. En esa primera condición y como autodidacta, se incorporó al mercado de trabajo como joyero. En lo que cumplió la mayoría de edad emigró y llegó a Caracas. Trabajó 6 meses en la compañía Omega, que se especializaba, en las marcas Nivada, Tissot y Omega. Lo contrataron como técnico y como demostró excelente experticia, lo ascendieron a jefe de control de calidad. Había aceptado el cargo buscando mayor especialización y resultó que ya tenía los conocimientos de un relojero profesional. Nadie lo enseño. El aprendió por su cuenta. Un autodidacta nato.
Retirado de la compañía Omega, se independizó y montó su propia joyería en Caracas: “Relojería y quincallería Nelly”. En el año 1964, recibió la invitación de un hermano, que había viajado antes a Venezuela. Afif Samaan, el popular “Cuñao” el paisano que siempre anda “Chévere cambur”, para visitar a El Tigre. Le gustó y se quedó. Llegó a la segunda carrera norte e inmediatamente, inició su periplo para lograr un local y montar su propio negocio. En ese tiempo, el Dr. Rebollo, le había vendido un pequeño edificio, ubicado en la calle Guayana, frente al edificio de Stefano Massobrio, dónde se fundó y funcionó por muchos años el Banco Venezuela, a los paisanos del Almacén San José, los cuales, se lo alquilaron. Esa edificación, posee en la planta baja un ambiente especial para su actividad comercial y en el primer piso, un pequeño apartamento que le serviría de residencia por muchos años. El local adecuado que estaba buscando. La pegó. A nadie le falta Dios.
Hizo el contrato de alquiler, se mudó con su esposa, Suad de Samaan, con la cual tiene sus 3 hijos. Rima, Lic. en Administración, que complementó su formación con estudios avanzados de inglés y música – vive en Caracas. Nelly, Ing. en computación – residenciada en Hawai y Alberto, Ing. Electrónico, músico y quien, siguiendo los pasos del padre, en su afición por la música y sus instrumentos, instaló en la calle Miguel otero Silva, dónde Samaan, construyó su residencia y un local comercial, una venta de instrumentos musicales, que lleva orgullosamente el nombre de “Samaan”. Es una tienda nueva y moderna, que no hay dudas, llenará el vació que existía en la ciudad, para que músicos y principiantes adquieran sus instrumentos musicales de primera generación, sin tener que viajar a otras latitudes. El desarrollo no se detiene.
Don Samaan Kallil Badik, trabajó unos años, en la actividad de la relojería en El Tigre, actividad que cambió ya que, quería desarrollar su otra vocación. La música. En los tiempos que trabajo como joyero en Caracas, fabricó una Arpa Oriental – la cual luce en la gráfica que ilustra esta crónica – y la cual desarrollando su fuerza humanística toca en familia. Ese amor por la música, lo llevó a dedicarse exclusivamente a la venta, reparación y fabricación de instrumentos musicales. En esa profesión artesanal también es autodidacta. Fabrica y repara cualquier instrumento de cuerdas. Arpas – criollas y extranjeras – violín, cuatro, mandola, mandolina,  guitarra y AUD (bandola Árabe), etc, etc. Es la referencia obligada de los músicos en la ciudad.
En el año 1997, obtuvo la nacionalización. Está integrado a la comunidad desde varios ángulos. Familiar, comercial, religiosa (es adventista) y musical. En una oportunidad acompañó en un concierto realizado en el Ateneo-Casa de la Cultura, al maestro Dennis Bolívar, acompaña el coro de la iglesia Adventista cuando cantan los himnos y para bajar los niveles de stress y deleitar a su grupo familiar, ejecuta piezas musicales con sus instrumentos musicales en casa y, cuando tiene algún tiempo, también lo hace en el negocio, el cual todavía atiende, junto a su distinguida esposa Suad, en el corazón de la calle Guayana. Está ubicado, en todo el frente dónde por muchos años, estuvo una gigantesca mata de caucho. Memoria contra el olvido.   
Este artesano, que llegó  desde el Medio Oriente, el año 1964 y el cual con su disciplina, laboriosidad, imaginación, talento e inventiva, ha contribuido desde su pequeño comercio, con el desarrollo familiar, económico, musical, cultural y religioso de la ciudad, no ha pasado desapercibido para muchas generaciones de tigrenses. Los amantes de la música y los practicantes de la religión adventista tienen en Samaan un gran aliado. En la actualidad en su negocio se puede adquirir y reparar todo tipo de instrumentos de cuerda y percusión, además obtener mucha bibliografía religiosa. Un gran personaje, honorable, respetable, caballero y buen amigo. El Tigre cuenta con él y él con El Tigre.
Samaan es un hombre poseedor de inspiración divina y humanista, el cual con su gran espiritualidad, apego al hogar y excelente pater family, merece, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro el 23 de febrero de 1933, lo incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!

viernes, marzo 09, 2012

Reseña histórica del barrio Las Delicias de El Tigre

“El progreso no es un accidente, es una necesidad, una parte de la naturaleza”
Herbert Spencer (1820 – 1903)
Teórico social inglés.

En el año 1975, hubo un movimiento de vecinos, buscando terrenos para la construcción de sus viviendas. El barrio Pueblo Ajuro, había crecido hacia el este, dando vida al barrio La Cruz. El crecimiento poblacional presionaba una nueva expansión y los parceleros, le pusieron el ojo, a los predios, dónde estaban ubicados los históricos Tanques Negros, propiedad de la industria petrolera. No estaban desactivados, constituían un grave riesgo para los que construyeran en sus adyacencias, pero eso, no fue óbice, para que la gente asumiera el riesgo. Construían los ranchos en la noche y en día la Guardia nacional, los derrumbaba. Un forcejeo, similar al que libraron los habitantes de Pueblo Ajuro y el barrio La Cruz, para consolidarse. Al final siempre se impone la voluntad de los vecinos impulsados por la necesidad. Nada ni nadie detiene el avance del progreso. Forma parte de la naturaleza.

En ese largo forcejeo, hubo detenidos, firma de cauciones y amenazas. Nada pudo con la voluntad de los vecinos, que acicateados por la necesidad de parcelas para construir sus viviendas, corrieron todos los riesgos. En ese tiempo los arriesgados, audaces y temerarios “invasores”, obtuvieron un apoyo político invalorable. Doña Carmen de Martínez, que vivía en la calle Falcón de Pueblo Ajuro y ostentaba el cargo de jefa del Frente Femenino del partido COPEI, se resteó con ellos y se puso al frente de la lucha. Con esa palanca se impulsaron y en el mes de febrero de 1976, terminaron las angustias. La industria petrolera les entregó el área. No pudo detener el crecimiento urbano, desactivo sus instalaciones y los vecinos, respetando el área de los Tanques Negros, construyeron sus ranchos en los alrededores de la cerca. Caminante no hay caminos se hace caminos al andar, decía el poeta Antonio Machado.  

En esos amplios terrenos José Anselmo “El viejo” Abreu, poseía una cría de ganado, Dionisio Azocar, gozaba de un conuco y, convivieron por un buen tiempo con los vecinos, que iban llegando y construyendo su ranchos como fueron los casos de Manuel Arevalo, Nelson “Negot” González, Anselmo Ascanio, que vendía plátanos en el mercado, Carmen Bolívar, Antonio Fermín, Jorge Tiapa, Juana Morales, familia García Guevara, familia Flores, Guillermo Tovar, líder fundador del Comité Político Local del Partido del Pueblo, Valmore Rodríguez y, el cual además era propietario de una herrería, Osmán Evans, familia Silvera, Arturo Vidal, Celestino Gómez, Apolonia Marcano, entre otros, puede decirse, sin temor a equívocos, que estos vecinos, fueron los fundadores del barrio Las Delicias. Lo que hoy es la avenida Principal, que inicia en la carretera Negra La Flint, vía Vea y la conecta con la  avenida Libertad, que pasa paralelo a la cerca de Campo Oficina, hasta la calle Brisas del Caris de Pueblo Ajuro y antes también se bifurca hasta La Florida, eran vías de penetración, llamadas trillas o picas, las cuales utilizaban los chóferes de los  vehículos de la industria petrolera para llegar a las instalaciones. En los alrededores de esas vías, se conseguían siembras silvestres de auyamas de muy buena calidad y que los vecinos utilizaban para sus sancochos, tortas y cremas. Hoy, a pesar de muchas carencias, son arterías urbanas.

Doña Carmen de Martínez, que ayudó, impulsó y protegió los invasores, dejó muchos recuerdos en el barrio como derivación de su militancia política. En el barrio Las Delicias habitan, el Prof. Ángel Quijada, líder fundamental de COPEI en el municipio, los retoños de Oscar Martínez, un hijo de doña Carmen que falleció y, sus otros hijos, Miriam y Faustino “Quiro” Martínez, el cual en su condición de luchador social, logró que INAVI, construyera una buena cantidad de viviendas en la vecindad. Las calles internas llevan el nombre de El Carmen, El Silencio,  Rafael Caldera, José Rodríguez Sáez, Libertad, callejón Chacao, José Félix Ribas, Fuerzas Armadas. La prolongación de la avenida 8 de Pueblo Ajuro es el límite sur con el barrio Las Vegas. El barrio, también limita por el norte con Campo Oficina, el oeste con el Barrio La Cruz, y hacia el este con la avenida Rotaria y con el canal de Alivio, que lo separa de Las Delicias 2. Las Delicias es un amplio y populoso sector que ya tiene una expansión. El progreso no se detiene.

En el tiempo que surgieron las Asociaciones de Vecinos, cuyo líder municipal, fue José Albornoz Carvajal, desde la Federación de Asociaciones de Comunidades Urbanas (FACUR), emergieron muchos líderes vecinales y en el barrio Las Delicias, asumieron sucesivamente ese rol Rubén Cubillán, Osman Evans, Hildemaro Marcano y Yusmeli Medina. La primera cancha que utilizaron los niños y jóvenes para sus prácticas deportivas fue el terreno de los Tanques Negros. En esos predios rústicos organizaban campeonatos de béisbol menor, futbolito, actividades culturales y celebraban el aniversario del barrio todos los 25 de febrero de cada año. En el año 1991, después de una larga lucha, en la cual los acompañó solidariamente el periodista Pedro Emilio “PEJAS” Rojas Vargas,  lograron que PDVSA, cuya gerencia general ejercía, Iñaki Saizarbitoria  y la gerencia de Relaciones Públicas, Oswaldo Franceschi, les construyera una moderna cancha múltiple, la cual posee pista de Basketball, Volleyball, salón de reuniones, cafetín y 2 baños. En esas instalaciones dictaban cátedras de Taekwondo, ajedrez, cursos de manualidades y actualmente funciona un Simoncito. Un logró de las luchas vecinales.

En la medida que el sector fue creciendo, la maestra Nelly de Silva, fundó una escuela con el nombre de “El Mundo de los Niños”. Hay una escuela básica que lleva el nombre del ilustre novelista venezolano, “Pedro César Dominici” de los esposos Ángel Luís Duerto y Raquel de Duerto.   Euclides Silva, Hildemaro Marcano, Oscar Guzmán, Marcos Cortéz, Ramón Peña, constituyeron el Club “Los Mundiales” y patrocinaron equipos de béisbol, desde la categoría preparatoria hasta juvenil, un equipo de softbol femenino “Las Mundiales” y otro masculino “DELISMUNDO” y en la cancha organizaban campeonatos municipales de basket, Volleyball y futbolito. Eran tiempos de las Asociaciones de Vecinos y líderes vecinales entregados a la lucha social. Primero la comunidad.

En la actualidad el sector Las delicias, cuenta con talleres mecánicos, sayber, venta de alimentos para animales, expendio de gas domestico, la barbería del veterano de la tijera Pedro “Culebra” Tovar y la otro veterano de la tijera es Marco Cortez, en la confección de trajes y arreglo de todo tipo de prendas de vestir, una funeraria popular de Pedro Canicio Barrios y las bodegas de Manuel “El evangélico”, los señores Tovar e Ismael y el tocayo José “Cheo” Salazar. Una comunidad que nació, creció, avanzó, se desarrollo en medio de muchos obstáculos y que hoy está consolidado gracias a la voluntad, arrojo, atrevimiento, constancia y valentía de sus vecinos. “El quiere puede”, y los habitantes del barrio Las Delicias, son un vivo ejemplo, de esa sentencia popular.



El barrio Las Delicias, que se formó, no por un accidente, sino por la necesidad de los vecinos, forma parte de los más de 130 sectores, que hacen vida en la ciudad y esta reseña histórica la escribimos, gracias a la ayuda memoria de Hildemaro Marcano (en la gráfica), hijo de la señora Apolonia Marcano, una de las fundadoras del sector y también con la firme esperanza de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del excelso pasado y presente, de este pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, la puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!

viernes, marzo 02, 2012

Sitios históricos de la ciudad

“El pasado tiene sus códigos y costumbres”
Sócrates (470 – 399 a.C.)
Filósofo griego.

La ciudad cumplió 79 años. El crecimiento ha sido lento, pero sostenido. La  expansión hacia Pueblo Nuevo Sur, se inició al lado de la cerca de protección, de uno de los tantos balancines, que poseía la industria petrolera. En el terreno que hoy ocupa el liceo Alberto Carnevali, que fue inaugurado por el Presidente Raúl Leoni. En la parte norte, construyó su vivienda, el señor Juan Raydán, la cual luego le alquiló, el INOS y, es exactamente, dónde hoy funciona Caliven. En la esquina establecieron el Banco Latino y luego Corp Banca. En esa misma acera hacia el este, construyeron unos italianos y montaron una tienda de ropas. Hoy esos locales dan alberge a Servicool y la ferretería Plaza de Gino Baco y su esposa Flora de Baco. Memoria contra el olvido.

En esa misma acera, también construyó el señor Francisco Pino y su señora Carlota de Pino. Más adelante, edificó su residencia Amen Wong, quien luego le alquiló al Ing. Félix Wong y, este a su vez, al señor Miguel Gener, al lado llegó, el señor Remigio Crespo y su esposa Delia de Crespo, fundadora de la Unidad Geriátrica “La Montonera” y, como dato curioso, en lo que actualmente es el estacionamiento de la CANTV, estaba la residencia del Prof. Juan Hernández Bermúdez y su esposa Francia de Hernández, terreno que le vendieron a la empresa de telecomunicaciones para su expansión, una vez que construyeron su actual residencia, en la calle 13 norte. Los vecinos no olvidan.

En la esquina, dónde hay una venta de loterías, instalaron un pequeño torno el esposo de la señora Estefanía D’Elias, al frente esta el edificio construido por el señor Mario Orsini. El hombre de las llaves. La construcción que continúa es de Luigino Simonetto, oriundo de Bassano, estado de Vicenza, Italia y quien fue el constructor de los cuatro copones maceteros, jarrones vaciados en concreto armado con encofrado de madera y revoco salpicados, que posee la plaza Bolívar de la ciudad. Al lado de Simonetto, estaba la residencia del don José López y su esposa Libia Vda. de López. La esquina del frente, está la quinta del señor Gudelio Valera, el esposo de la Dra. María Josefina González, la propietaria de la desaparecida Farmacia Central, que funcionó por muchos años en la parte posterior del mercado municipal, paralelo a la vivienda del recientemente fallecido Asnaldo José Azacón, extraordinario radio eléctrico que trabajo muchos años con Líbano TV, de don Antonio Mawad y su esposa Leila de Mawad, también fallecida prematuramente. Todos hombres y mujeres de trabajo. Hay que refrescar la memoria.

Es propicio este relato, para dejar constancia de que, antes que construyeran la actual Plaza Bolívar – no olvidemos que la primera Plaza Bolívar esta ubicada en el Casco Viejo y, hace muchos lustros, lleva el nombre de don Simón Rodríguez -  en el frente sur, llegaron estos pobladores. En ese inmenso terreno, recuerdan “era monte y culebra”, luego fue convertido en un campo abierto para jugar béisbol y más tarde fue ocupado por un “Parque infantil” construido por los Rotarios. En el año 1954, abrieron el concurso del proyecto para la construcción de una plaza ornamental en cuyo centro se proyectó una elevación de planta circular en dónde se levantaría un monumento del Libertador Simón Bolívar”. Ese concurso lo ganó el Arquitecto Luís López Diez, quien fue el proyectista  y la obra se ejecutó entre los años 1956 y 57. En esa época ejercía la presidencia, el General-dictador, Marcos Evangelista Pérez, el gobernador del estado, Manuel José Arreaza y Presidente Municipal, Víctor Aranda. No llegaron a inaugurarla, ya que el 23 de enero de 1958 cayó la dictadura y se inició el proceso democrático. Esa es otra historia.

Estos trabajos que realizamos, motu proprio, recopilando datos históricos, para contribuir con el  fortalecimiento de la memoria histórica de la ciudad, siempre  requiere, que apelemos e invoquemos la retentiva y testimonios de muchos protagonistas de estos sucesos, los cuales todavía, gracias a Dios, viven, mantienen gran lucidez y otros más jóvenes, como el caso de Josefina Pino (en la gráfica y, a través de ella, enviamos un efusivo saludo de felicitación a todas la mujeres, ya que mañana, se celebra el día internacional de la mujer), que llegaron con ellos y vivieron desde muy chicos estos hechos que rememoramos, para que queden como testimonio escrito y pueda servir, en la medida de los posible, cómo material de apoyo para que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del rico pasado de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir su verdadera y autentica historia, los incluyan en disco duro de nuestra memoria histórica. Nunca olvidéis que el pasado, aun reciente, tiene sus códigos, costumbres, sitios y personajes. Recordar es vivir y… ¡Vale la pena!


 

viernes, febrero 24, 2012

Personajes de mi pueblo: Alejandrina Arcia de Ramos

“Hay una pasión superior a todas, y es la satisfacción
interior por el bien que hacemos a los otros
”
René Descartes (1596 – 1650)
Filósofo, científico y matemático francés.

Los adultos y jóvenes de la ciudad, cuando ven a doña Alejandrina Arcia de Ramos, caminando en la calle apoyándose en su bastón tipo pata e’ gallina, les llama la atención. Los contemporáneos, que la conocen, dicen “Allí va la señora de la Prefectura” y los más jóvenes, preguntan ¿Y quién es esa señora? y, en muchas oportunidades, les responden. “Esa es la señora que daba la Partida de Nacimiento”. Resulta que Alejandrina, que algunas veces, también carga una cesta para vender dulces caseros, se incorporó como mecanógrafa a la Prefectura de El Tigre a finales  del año 1958. El 15 de mayo de 1962, por meritos propios, recibió su nombramiento oficial y en 28 años de trayectoria, dejó una huella indeleble desde esa oficina gubernamental en la ciudad, que ahora es conocida, como Registro Civil. Nunca olvidéis, que la evolución en revolución, opera perfectamente para cambiar nombres. Prefectura o Registro Civil, da lo mismo ya que las competencias son prácticamente las mismas. El hábito no hace el monje, pero el monje sí hace el hábito. 

La señora Alejandrina, la cual por su trayectoria en todos los niveles de secretaría en la antigua Prefectura, forma parte de la mejor historia de la ciudad, nació en el sector “Choro Choro” (01-12-1941), ubicado en el municipio Santa Ana del estado Anzoátegui. Es una de los 9 hijos, que procreó el matrimonio conformado por el señor Marcos Nicomedes Arcia y Josefa Maita de Arcia, dueños del fundo “Choro Choro”, en cuyos terrenos, se producía antiguamente, grandes cantidades de Juajua (gramínea similar a la Caña Brava  y el Bambú), que utilizaban los patriotas, para fabricar las temibles “Lanzas de Juajua”, armas artesanales que servían, para combatir en las batallas independentistas contra los realistas. En esos predios, Alejandrina, estudió hasta el tercer grado y, luego concluyó la primaria, en Santa Ana. En ese tiempo, no había muchas opciones de estudio, por lo que se inscribió en la Escuela Nacional Privada “Simón Rodríguez”, de dónde egresó, el 27 de mayo de 1958, como Mecanógrafa. Era el inició de una larga carrera al frente de una máquina de escribir. Velocidad y precisión.

En el año1955, visitó por primera vez el  pequeño pueblo de El Tigre. La tía Eloisa Maita vivía en Pueblo Ajuro y la recibió en su humilde hogar. A finales del año 1957, la enviaron como maestra a los límites del estado Anzoátegui con Monagas, dónde fundó un centro de alfabetización para niños y adultos. Cumplida su misión a los 2 años regresó, se casó con Ramón Rafael Ramos oriundo de San Joaquín y la boda, la celebraron en Santa Ana. El agraciado novio, se desempeñaba como chofer del Prefecto Ángel Jiménez, que tenía como Secretario al señor Emilio Cesar Rondón. Años más tarde asumió como titular de la Prefectura, don Pedro Pablo López. En sus años como funcionaria de esa dependencia oficial vio desfilar muchos Prefectos y secretarios. Con todos hizo equipo y trabajó bien. En el momento que nombran a Emerson Camero como Prefecto y Secretario a José Isabel “Chabelo” Arismendi, hubo algunas contrariedades. Ella no acostumbraba cobrar para celebrar los matrimonios y “Chabelo” insistía en hacerlo. Tuvo que aceptar, por aquello de que, dónde manda capitán no manda marinero. Otra chabelada más.

Luego de 28 años, como funcionaria y estando como Prefecto el señor Antonio Domínguez y Secretario, Nicolás Marín Quijada, salió jubilada, mediante una resolución suscrita por el entonces Secretario General de Gobierno, el Dr. José Horacio Guzmán Requena, no obstante, por su conocimiento, experticia y vocación de servicio, los sucesivos Prefectos, entre ellos Renny Alvarado y Mireya Gómez, le requirieron sus servicios, los cuales prestó ad honoren. En la actualidad, no la dejan ni acercarse a esas oficinas, porque hay la creencia de que, cuando llega a buscar un documento, para hacer un favor, está cobrando algún dinero. Nada más alejado de la verdad. Lo hace porque la gente que la busca para solicitarle esos favores, conoce su vocación de servicio y propensión a serle útil al prójimo. Al chisme, la maledicencia y mala fe de algunos pobres de espíritu, que juzgan por su propia condición, atribuye Alejandrina, esa actitud injusta de algunos funcionarios. Ella vive tranquila, con la paz interior y la satisfacción de saberse poseedora de la pasión de haber hecho el bien y servido a los otros gratuitamente. Un ejemplo a seguir.

En sus tiempos como funcionaria, le fueron extendidos nombramientos como Oficial de Segunda de la Comandancia de Policía, auxiliar de estadística grado 9 y se jubiló como archivista. En su matrimonio tuvo 4 hijos. Luís Rafael, Miriam Josefina, Marco Antonio y Laura Alejandra, todos realizados en la vida y los cuales, por ahora, le han dado la dicha de contar con 9 nietos. Actualmente disfruta de los ingresos que le proveen, la jubilación y la pensión de vejez, las cuales ganó con el sudor de su frente. Algo es algo peor es nada.

En el año 1983, ejercía era Prefecto el guariqueño, don Guillermo Arreaza Arcas. Las oficinas de la Prefectura funcionaban en el viejo edificio Municipal ubicado en la calle Orinoco y dónde hoy tiene sus oficinas el CICPC. Los sueldos y salarios de los funcionarios del Concejo, la Prefectura y la Policía, que estaba instalada en la parte trasera del mismo edificio, los cancelaban en la Tesorería Municipal. Todos tenían que subir la escalinata para llegar a la taquilla. En una oportunidad, peló un escalón, rodó, cayó y se lesionó la pierna derecha. Lleva 4 operaciones y, es por ello, que utiliza, el bastón tipo pata e’ gallina para desplazarse con seguridad, poder salir a vender sus dulces y hacer sus propias y ajenas diligencias. Voluntad y ganas de servir le sobran. Una servidora pública a carta cabal.

Alejandrina Arcia de Ramos, es un personaje del pueblo, el cual desde su condición de funcionaria de la Prefectura, expidió a miles de tigrenses, Partidas de Nacimiento, Actas de Defunción, registró en los libros, el nacimiento de millares de niños, realizó de manera subrogante y en nombre de muchos Prefectos, muchísimas bodas, dejó gratos recuerdos en sus compañeros de trabajo y es conocida como una insigne servidora pública por una gran porción de vecinos en la ciudad, por lo que merece junto a los personajes y sitios que mencionamos, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, ser incluidos en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!