domingo, octubre 28, 2007

El hotel Oriente

Si uno no sabe historia, no saber nada; es como
ser una hoja y no saber que forma parte del árbol

Michael Crichton
Escritor, director, actor, y productor estadounidense
Uno de los primeros hoteles que se instaló en la ciudad, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, fue el Hotel Oriente. En la década del 40, don Franco Lander y su distinguida esposa la señora Lastenia que provenían de Aragua de Barcelona, probaron suerte en la naciente ciudad de El Tigre y construyeron un rústico inmueble de bahareque, con cómodas habitaciones para la época e iniciaron una actividad, en la cual la señora Petra Manzanares, oriunda de la bella, pintoresca y apreciada población de Atapirire, era la pionera con el Hotel Manzanares, en el corazón del Casco Viejo de la ciudad.

Los esposos Lander, mantuvieron su actividad hasta finales de la década del 50, cuando decidieron regresar a su patria chica y arrendar el hotel a un italiano que duro poco tiempo. Luego arrendaron al señor Julio Sifontes, quién en el año 1962, le vendió la existencia de mercancía a Pablo Fajardo, que desde muy joven se había dedicado al comercio como dependiente en la famosa bodega “La Tacita de Plata” de don Alberto Rodríguez, nativo de Upata. Eran tiempos difíciles, Pablo había llegado a los 4 años desde El Chaparro. Nació en un hato el año 1933, coincidencialmente el mismo año de la fundación de El Tigre. Muy chico empezó a trabajar para ganarse la vida y buena parte de su vida la dedicó a esa bodega, donde incluso alquilaban bicicletas a 2 bolívares la hora. Eran una novedad y aunque costoso el alquiler, tenían una clientela aceptable.

En el año 1962 Pablo Fajardo, que vivía exactamente detrás del Hotel Oriente, al lado de don Ramón Barreto frente a la plaza Luisa Cáceres de Arismendi y conocía a fondo todos los movimientos que se suscitaban en el hotel desde el retiro de los esposos Lander, a mediados de la década del 50, una vez que se retiro de “La Tacita de Plata” había probado suerte en la industria petrolera con la empresa Hallibourton y en los 7 años de relación laboral ininterrumpido, le reportaron 15.200 bolívares – 200 se los bonchó – guardó 15.000 mil para ver en que negocio incursionaba por cuenta propia. Surgió la oportunidad de arrendar el Hotel Oriente, no lo pensó 2 veces y perfeccionó el contrato, con un canon de arrendamiento de 333,33 bolívares mensuales, previo pago del inventario (Bs.2.000,oo) a Julio Sifontes, que había suplantado a un italiano quien había sido el primer inquilino una vez que los esposos Lander pasaron a sus cuarteles de invierno.

Con la autorización de los esposos Lander y los conocimientos prácticos de construcción que poseía Pablo Fajardo, inició la adecuación y remodelación de las habitaciones del hotel. Cancelaba 200 y con los 133,33 costeaba los trabajos. En el año 65 y por un año, mientras se dedicó a las labores de albañilería y el alquiler de las habitaciones, arrendó a Zuleima y Cruz del Valle Golindano – Las populares “Pepiadas” que estaban de moda – la cantina que tenía venta de cervezas y licores, la infaltable rockola, mesas de pool, billar, más un bowlin aficionado que mantenían una clientela cautiva, la cual se acrecentaba los sábados ya que era la sede del primer y único sellado del 5 y 6 que funcionaba en la ciudad. A mediados de la década del 60 instalaron uno en el local de don Pedro Brito frente a la plaza Miranda, luego otro en la calle Bolívar en el bar Bohemia, del español Eliseo García y después el aún vigente en la calle 14, exactamente en bar Brisas del Sur del señor Esteban Obando. Esa es otra historia.

En el año 1970, la familia Lander decidió vender el Hotel Oriente por 45.000 bolívares, exigían como inicial 25.000 bolívares y el resto a crédito. Pablo Fajardo, que tenía la primera opción, no contaba con el dinero, pero logró asociarse con el señor Evelio Salgado quién aportó 15 y Pablo los 10 restantes. La diferencia de 2.500 a favor de Evelio, Pablo fue cancelándosela en cómodas cuotas y convinieron pagar el resto del dinero a la familia Lander en letras nominales de 2.000 bolívares mensuales. A los 10 meses cancelaron la totalidad del compromiso, el Dr. Maximino Melchor Salgado los asesoró en la redacción del documento y el perfeccionamiento legal de la adquisición y asumieron la propiedad del inmueble.

Un año duró la sociedad, surgieron desavenencias, rompieron la sociedad y dividieron el local. El señor Evelio Salgado tomó la parte norte que colindaba con el edificio de la logia y Pablo la mitad hacia el sur que limitaba con la barbería del italiano Aramburu. En la medición para la división del inmueble y en presencia del Dr. Maximino Melchor Salgado, Evelio Salgado le ofreció a Pablo la parte que le correspondía por 50 mil bolívares, lo cual no pudo adquirir porque para ese momento era mucho dinero y sus ahorros los tenía destinados para continuar remodelando y adecuando la parte del inmueble que le correspondió.

Evelio Salgado, instaló una fábrica de hielo y Pablo continuó con la misma actividad comercial y a la vez le atendía a la fábrica y venta de hielo por encargó de su antiguo socio. Un poco tiempo después fue cerrada, el local convertido en un depósito, hoy es el terreno donde hace poco construyeron el mercado de buhoneros. En marzo de 1980, Pablo y su esposa Aura Narváez, ya como selladores oficiales del 5 y 6, cambiaron la actividad comercial e inauguraron una venta de comida especializada en pastas. La Casa del Espagueti y el Pasticho. En el año 1995, cuando se iniciaba la escalada de la inseguridad, decidieron entregar la máquina del 5 y 6 y se dedicaron a atender la venta de comida popular. Las especialidades que ofrecen desde la fundación hasta el presente son: Pasticho, espagueti Bolognia, macarrón al horno y cualquiera de ellos acompañado con pollo o carne guisada por la módica suma de 10 mil bolívares y un jugo natural por mil bolívares. Por ahora, una ganga.

Es una síntesis de la evolución del Hotel Oriente, que forma parte de la historia menuda de El Tigre, la cual investigada, validada y escrita con apego riguroso a los testimonios de sus protagonistas, los cuales gracias a Dios, todavía viven y la cuentan sin sesgos de ningún tipo, nos permitirán preservar la memoria histórica de nuestro pueblo y contribuirá a escribir la gran historia de nuestra querida ciudad que vive en permanente mutación por efectos del progresivo desarrollo y la inevitable modernidad.
Somos parte de este frondoso árbol de concreto en que se ha ido convirtiendo la ciudad, lo que obliga a conocer algo de su historia, so pena de no saber que somos una de sus hojas y por ellos, formamos parte de esta gran arboleda que nos da cobijo con el nombre de El Tigre.

domingo, octubre 21, 2007

La caja de ahorro de los profesores del IUTJAA

La audacia sin juicio es peligrosa,
y el juicio sin audacia es inútil

Gustave Le Bon (1841-1931)
Psicólogo social y escritor francés.

A inicios del año 1990, un grupo de profesores del IUTJAA empezaron a impulsar la idea de crear de Caja de Ahorros que agrupara a todos los profesores de nuestra máxima casa de estudios. En las primeras del cambio la cuestión se torno difícil – mucha gente desconfiaba – por lo que los líderes del movimiento tuvieron que apelar a sus mejores argumentos para convencer a los primeros afiliados. El 10 de octubre de ese mismo año, con un quórum mínimo, realizan la primera asamblea, redactan y firman el acta constitutiva, nombran una directiva conformada por los licenciados, José Jaramillo como Presidente, Omar Mosqueda como Tesorero y Pablo Waldrop como Secretario del Consejo de Administración. Muchos obstáculos tuvieron que sortear. Me consta.

La novel directiva, una vez electa inició el duro y largo camino para cumplir con todos los requisitos legales que este tipo de instituciones requiere. En el tercer trimestre del año 1991, logran inscribir legalmente la asociación en el Registro Civil del municipio y no es hasta el 13 de julio de 1993 cuando consiguen ser reconocidos e inscritos legalmente en el Ministerio de Hacienda por la estricta Superintendencia de Cajas de Ahorros. La primera directiva, que se mantuvo por espacio de 2 períodos logró, a base de constancia, esfuerzo, dedicación, eficiencia y decoro, legalizar, consolidar y darle prestigio a la recién creada institución. Los obstáculos fueron venciéndose y ante el éxito de la asociación la cantidad de socios creció vertiginosamente.

En julio de 1997, una vez realizadas las elecciones respectivas, asume la nueva directiva liderada por el Prof. Egidio Verde, con la Lic. Nellys Rojas como Tesorera y el TSU Jesús Brito como Secretario del Consejo de Administración. A ellos correspondió el proceso de consolidación y adecuación de la Caja de Ahorro a los nuevos requerimientos legales y tecnológicos. Cumplen su período y convocada de nuevo las elecciones el 2 de febrero del 2001 asumen las reelectas y actuales autoridades presidida por la Prof. Marilis Velásquez, en la Tesorería la Lic. Aura Rodríguez y el TSU Jesús Brito que se mantiene en la Secretaría del Consejo de Administración. Un equipo de primera línea.

En sus 17 años de existencia la Caja de Ahorros de los Profesores del IUTJAA que nació como una idea que en el tiempo se fue concretando, hoy es una maravillosa realidad que llegó para no irse, ha contado con un personal administrativo formado en la misma institución. La primera empleada, secretaria y asistente administrativo fue la TSU Sandra Alcalá que después de varios años dimitió para buscar nuevos rumbos. Las actuales lideradas por la que lleva los numeritos contables, la Lic. Zunaiba El Achouch y Olymar Rojas, Mirna Cabrera, Giovanina Ángel y Elis Farias todas eficientísimas asistentes administrativos y soportes fundamentales para los pasados y actuales directivos. Son sin temor a equívocos las manos derechas y fuente primaria para la información que requerimos los afiliados. Entre sus distinciones está el buen humor, la amabilidad y la diligencia que exhiben a toda hora y ante cualquier eventualidad. Las atenciones y orientaciones siempre están orientadas por la máxima cordialidad.

La Caja de Ahorros de los Profesores del IUTJAA cuyo propósito, espíritu y razón desde un principio fue el fomento del ahorro sistemático entre los asociados, estimular el hábito de economía y previsión social, conceder préstamos a bajas tasas de interés, la procura de toda clase de beneficios socioeconómicos y estimular la solidaridad y la cooperación de sus miembros, en su 17 años de fructífera labor, ha logrado en buena medida alcanzar todos los objetivos. Para eso y por eso fue creada, trabaja, funciona eficientemente y tenemos la seguridad continuará su invalorable trabajo por muchos años más. Es nuestro paño de lágrimas.

Las actividades de la institución, no se han reducido a la celebración de elecciones periódicamente, las cuales se realizan de manera limpia, transparente y las cuales son organizadas y supervisadas por los mismos asociados, a la rendición de cuentas, al reparto de dividendos, a la gestión diaria de sus labores intrínsecas, sino también ha promovido actividades de fin de año que han dejado gratos recuerdos en los participantes. La fiesta de gala y la rifa del automóvil que se realizaron últimamente, fueron impecables y los asociados aspiramos que la releecta y actual directiva con esa gran capacidad organizativa, creatividad e imaginación, nos tengan una sorpresa para cerrar este año también con broche de oro.
No hay un ápice de dudas, los que impulsaron la idea para crear La Caja de Ahorro de los Profesores del IUTJAA, los que asumieron la responsabilidad de dirigirla en sus inicios, las sucesivas directivas junto al personal administrativo y la comprensión de los asociados, con audacia y buen juicio han logrado concretar esta maravillosa realidad. Honor a quien honor merece y un reconocimiento muy especial para el siempre recordado Lic. Omar Mosqueda quien para todos nosotros fue genio, figura e inspiración de la Caja de Ahorros.

sábado, octubre 13, 2007

Personajes de mi pueblo: Anécdotas

A fin de cuentas, todo es un chiste
Charles Chaplin (1889-1977)
Actor, productor y director inglés.
1-El 11 de abril cuando se produjeron los hechos que alejaron del poder por unas horas al Presidente Chávez, se desató una jauría de políticos ambiciosos y desesperados que pretendía violentar el estado derecho y asaltar todas las instituciones dependientes del gobierno e incluso, llegaron al extremo de pretender desconocer, los gobiernos legítimamente electos como era el caso de gobernaciones y alcaldías. La confusión era tal, que si la gente del pueblo participa, pudo haberse desatado una guerra civil. El caos era total.

El Tigre, no fue la excepción. En medio de la turbulencia que se produjo en el recinto municipal, algunas personas se acercaron a curiosear y observar de cerca el desarrollo de los acontecimientos, entre ellos estaba el profesor de deportes José “Chivo” Martínez, quien divisa a los lejos que se acerca su colega Gonzalo López, el popular “Negro dulcero” y cuando lo tiene cerca, antes de que el hombre pregunte, lo recibe con esta perla. “Que va negro llegaste tarde, ya repartieron los cargos y yo soy el nuevo Director de Deportes” El negro se encogió de hombros, volteó y dijo me voy. Aquí, no hay nada que hacer. Increíble, pero cierto y sino consulten al profesor Edgar Brito que fue testigo de excepción.


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2-La chispa criolla del venezolano, no se eclipsa ni en la peor adversidad. Es más, viviendo situaciones difíciles se aviva con mayor intensidad. En una rueda de amigas y amigos, surge el comentario obligado de la inseguridad, el alto costo de la vida, el desempleo y todos coincidimos en que la situación está difícil y hay que ingeniárselas para sobrevivirle al llamado proceso revolucionario. La amiga Monterola, interviene y dice. Imagínense que mi esposo y yo estamos desempleados y para sobrevivir tengo que vender la hallaquita, el bollito y hasta hago cachapa. Algunos se vieron la cara con cierta sonrisa irónica. El doble sentido voló en la imaginación de los presentes.

Monterola, que no es caída de la mata, se da cuenta de lo mal pensado de algunos y les espeta en la cara rápidamente. No es por nada, pero el cementerio está lleno de equivocados y mal pensados. Todos recogieron velas, continúo la tertulia y las cosas no pasaron a mayores. El Prof. Neuman Cedeño hecho el Yaguare, me dice en voz baja. A mí que me registren, eso de cachapa es con Miguel Galantón. El debe saber porque la Guaira es lejos.


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3-El popular juego de los animalitos está en tapete. Los banqueros quieren centralizar el sorteo, el SENIAT cobrar impuestos, los zamuros mediáticos a la caza de la carroña y los apostadores entre dos fuegos. Unos quieren que el sorteo continúe realizándose por el tradicional método de la bolsa y otros con un moderno globo que ya fue instalado para tales efectos.

En medio de la controversia que se ha suscitado, los banqueros y apostadores están divididos. La discusión que en principio era soterrada, fue aprovechada por los zamuros mediáticos para picar de la carroña y llevaron la discusión a los medios de comunicación social. “La gente que llame y opine” y empezaron a sacar llamadas al aire. Puro fuego pirotécnico para manipular y lograr la mordida.

Llama una dama y dice más o menos literalmente lo siguiente. “Miren mis amigos, yo me quedo con la bolsa porque con ese globo el tal Nacho nos tiene a fuerza de paloma. Imagínense que la semana que pasó nos metió y sacó la paloma 5 veces” No es juego. Lo dijo, en el aire y muy seria. Yo no entendí, pero las vendedoras de los kioscos, dicen que es verídico y sonríen con cierta picardía. Entre banqueros, jugadores y vendedores se entienden.


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4.-En la cuarta república, el gobierno, para que la gente de menos recursos económicos tuviese acceso a una leche de calidad, subsidió a los productores que colocaron en los mercados populares una lata de 2 kilos al precio de Bs.12,90. En el mercado continúo la competencia de las marcas reconocidas. En la radio y la televisión había una profusa publicidad de esas marcas por ganar un espacio mayor en el mercado. Era una competencia leal y que brindaba la oportunidad a la gente, con mayores posibilidades a escoger y adquirir la que mejor le parecía.

En esta revolución, la leche desapareció de los anaqueles de las grandes redes de supermercados, de los abastos y bodegas. También desapareció la publicidad en los medios audiovisuales y sólo se puede conseguir en la red gubernamental MERCAL, previa una inmensa e insoportable cola o en los puestos de los buhoneros a precios especulativos. No hay opción o te adaptas o pereces.

Los que, por ahora, tenemos posibilidades de tener acceso a la televisión por cable, vemos con nostalgia que, en países más pobres que el nuestro y que no cuentan con el inconmensurable ingreso petrolero, hay leche de todo tipo y las marcas pagan publicidad en los medios para promocionar las bondades de su producto lácteo y se pelean el mercado.

No se que piensa el amigo lector, pero mi memoria todavía conserva el grato recuerdo de la lata de leche popular Azul, a la cual todos teníamos acceso y las marcas Reina del Campo, NIDO, CAMPROLAC, ROSEMARY, KLIM, PARMALAT, La Campiña, La Campesina y muchas otras, que se podían adquirir a un mayor costo.
Lo importante de todo esto es que nadando en una cantidad inimaginable de PETRODOLARES el gobierno, llamado revolucionario, no estemos produciendo suficiente, no existan incentivos y se mantenga a la población en esta zozobra para adquirir ese vital y necesario producto que es indispensable para niños, adultos mayores y la gente en general. Ojo, por los detalles se cuela el diablo y aunque esta realidad parezca extraída de un libro de humor negro. No es chiste.

domingo, octubre 07, 2007

Las bolas criollas

Al brillar un relámpago nacemos y aún
dura su fulgor cuando morimos

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)
Poeta español.

El juego de Bolas Criollas, forma parte de nuestros juegos autóctonos. No hay lugar en Venezuela dónde la gente no eche su partidita. En un patio, una calle, un campo abierto o sencillamente en una cancha acondicionada para tal fin. En El Tigre, este popular juego, era practicado por los aficionados en las pedestres caimaneras y no existía una organización para reglamentar intercambios y mucho menos campeonatos formales. A finales de la década de los 70, Roberto Gómez, con la invalorable ayuda del periodista y reportero grafico Pedro Emilio Rojas Vargas (Pejas) y otros aficionados del boche y el arrime inició un movimiento que le dio organicidad a la práctica del juego de Bolas Criollas en nuestro municipio. Caminante no hay camino se hace camino al andar nos ilustró el poeta Antonio Machado.

La iniciativa tuvo varios inconvenientes. No había financiamiento y menos existía infraestructura adecuada para organizar un campeonato con todas las de la ley. Roberto, PEJAS y el equipo que los acompañó, no se amilanaron e insistieron en introducir la cultura del juego organizado de Bolas Criollas. Organizaron intercambios entre equipos de varios sectores populares. Los dueños de los clubes dónde se escenificaban los concurridos encuentros que a la sazón, eran noticias que gozaban de amplia cobertura en las páginas del diario Antorcha, vieron crecer sus ventas de espumosas y por ende sus ganancias, lo que hizo posible que todos empezaran a mejorar sus instalaciones y solicitar que los juegos fuesen fijados en sus respectivos establecimientos comerciales, estableciendo un porcentaje de sus ganancias para financiar la liga. La burra empezó a coger el nado

El inusitado atractivo que adquirió la práctica de Bolas Criollas y el interés manifestado por los dueños de los clubes para atraer los juegos hasta sus instalaciones, dio pie a que Roberto Gómez, con un grupo de amigos fundara la Liga de Bolas Criollas de El Tigre. Equipos surgieron por todas partes, en todas las categorías y de ambos sexos. El crecimiento de la liga y su resonancia llegó a tal nivel, que la Liga de Bolas Criollas del Estado, le solicitó formal inscripción y empezamos a tener reconocimiento regional y nacional. El campeón de El Tigre asistía a la eliminatoria del estado y si quedaba campeón, asistía a los nacionales vistiendo el uniforme de Anzoátegui. En todo caso de no lograr el campeonato, muchos de nuestros jugadores reforzaban el equipo y siempre El Tigre estaba en la pelea. Una idea, hecha realidad y popularizada.

En ese tiempo, Luís Alexis Mogollón, el popular “Negro Mogollón, que estaba desempleado y contando con la excelente amistad que lo unía al equipo directivo de la Liga de Bolas Criollas de El Tigre, hizo el experimento de organizar unos juegos de mantenimiento e intercambios y logró incluir entre las plazas más atractivas para el desarrollo de las jornadas el inmenso patio que poseía su casa familiar. “El Negro” aprovecho la oportunidad que brindaban a los jugadores y al público, la sombra que proveían las grandes matas de mango, lo extenso y las inmejorables condiciones del terreno. Era, sin percatarse, fundación del popular “CLUB MOGOLLÓN” que hoy funciona como un centro hípico. Un sitio de encuentro de toda la vida.

El Club Mogollón, lo inició el “Negro Mogollón” vendiendo la popular espumosa en tambores que introducía con bastante hielo para que salieran friítas. Todo al aire libre. Luego construyó una “media agua” adquirió a crédito un frezzer y poco a poco fue construyendo hasta lograr construir el amplio local de hoy. Las jornadas de los campeonatos de bolas criollas concluían al caer la tarde, la fanaticada permanecía alegre, entusiasmada y para mantener la clientela y aumentar las ventas, Roberto y El Negro montaban una fiesta criolla donde las estrellas y artistas exclusivos eran la encantadora Edith Ramírez “La Potranquita” excelente vocalista de nuestra música vernácula y el excelso declamador de oriente Carlos Gómez y como la fiesta era una prolongación de la jornada, el animador y presentador era, también para variar, Roberto Gómez. Presidente de la liga, dueño del juego de bolas y novio de la madrina, pues.

Los estimados, respetados y queridos amigos Roberto Gómez, Pedro Emilio Rojas Vargas (PEJAS) y Luís Alexis Mogollón (El Negro Mogollón) lamentablemente desaparecieron físicamente, pero vibran en nuestro corazón como el primer día y todos los días como cuando compartimos las buenas y las malas en nuestra larga amistad y las vicisitudes que vivimos junto a ellos en el preludio de la actividad organizada del popular, autóctono, vernáculo, hoy extendido y arraigado en el municipio, juego de Bolas Criollas. Muchas anécdotas y personajes de esa época vienen a mi memoria y que poco a poco iremos contando y mencionando para enriquecer el acervo histórico de la ciudad. Los pequeños acontecimientos forjan las grandes historias.
En honor a la verdad fue un gran equipo que hizo posible esta proeza deportiva, pero indiscutiblemente en la primera línea ofensiva como los propulsores, promotores y fundadores, están estos tres distinguidos personajes. El fulgor de ese relámpago todavía perdura en las canchas donde hoy se efectúan los juegos de todos los campeonatos de Bolas Criollas en el municipio. Es para que no le cuenten al cuentero. Dígalo allí Simón Medina.

sábado, septiembre 29, 2007

La Heladería Bolívar

Poder disfrutar de los recuerdos
de la vida es vivir dos veces

Marco Valerio Marcial (40-104)
Poeta latino.

Los sitios de encuentro en El Tigre viejo eran: El mercado en la mañana, la plazoleta de la Iglesia Virgen del Valle en la tarde, los cines en la noche y la sede de la línea de autobús RC y luego, cuando los hermanos Caputo instalaron la Heladería Bolívar, también formó parte del espacio preferido por los citadinos. Situada en la esquina de la calle Bolívar con calle Ayacucho frente a la iglesia y en el sector donde funcionaban los cines Ayacucho, Principal, Bolívar y los sindicatos petroleros Fedepetrol y Fetrahidrocarburos le daban una ubicación estratégica y le garantizaba una clientela cautiva. Todos los sitios de concentración de personas les quedaban relativamente cerca.

Los hermanos Caputo, Antonio y Gerardo, mantuvieron el negocio de los helados por muchos años, luego en la década del 60 Antonio regresó a Italia y a mediados de la década del 70, Gerardo decidió también regresar y le vendieron la emblemática heladería a una sociedad de portugueses compuesta por Miguel Freitas, Juan y José Manuel Fernández que poseían otros negocios en la ciudad. Miguel, junto a su esposa Clara, se encargaron de la heladería y fijaron residencia en la parte de arriba del edificio. Transcurrido un tiempo Miguel Freitas que incorporo a la venta de helados y friítas, un expendio de pollo asado, compró las acciones a los socios y durante 25 años estuvo regentándola, hasta que en el 2002, abrió operaciones en el ramo de la panadería y la construcción civil y la cerró.

La Heladería Bolívar, era el sitio de encuentro de todos los concurrentes a los cines adyacentes. Los vecinos que se daban cita a la plazoleta de la Iglesia Virgen del Valle, los trabajadores petroleros, los niños, adolescentes jóvenes y adultos del sector. Era una clientela, como dijimos antes, cautiva que aumentaba considerablemente con las fiestas de la Virgen del Valle, fundamentalmente con las procesiones. Cuando la gente veía la gran cantidad de asistentes a la procesión exclamaban ¡Se llenó el dueño de la Heladería Bolívar! Abundino González que es de las nuevas generaciones y solo conoció a Miguel al frente de la heladería, le decía “Portugués te salvó la Virgen del Valle” y no hay dudas estaba en lo cierto. Las colas eran inmensas.

En el año 2002 el portugués Miguel Freitas, desocupó el local, su propietario el árabe Salim Mansur, lo arrendó a su paisano Rafael Saab que instaló la Ferretería El Cacique y una vez que éste construyó sus propios locales y se mudó, se lo alquiló a otro paisano, Jouhay Al Yasin, que continúo en el ramo ferretero e instaló una sucursal de su negocio Ferreganga, C.A el cual funciona exitosamente en la actualidad.

La Heladería Bolívar, fue la primera venta de helados formal que funcionó en El Tigre. Era un sitio de encuentro de chicos y grandes. El portugués Miguel Freitas que la regentó por espacio de 25 años, nunca fue víctima del hampa. En ese sitio se reunían hasta altas horas de la noche trabajadores petroleros y él hasta se sentaba en la acera a “agarrar fresco” mientras los clientes disfrutaban de sus friítas y el pollito asado y la seguridad era absoluta, ahora en la calle 24 sur donde fundó y atiende la Panadería, pastelería y charcutería YESSY los delincuentes le han hecho algunas visitas que le han dejado muy malos recuerdos y añora aquellos tiempos de la Heladería Bolívar donde reinaba la seguridad.

El padre Bruno Vístoli, era un amante de los helados y casi todas las tardes daba su vueltecita por la heladería e invitaba a Miguel a que lo acompañara a ver una mata de pera que sembró en el patio y que según sus palabras estaba en plena producción. Él nunca la vio, pero le creía. También muchos dirigentes políticos y sindicales, pasaron por la Heladería Bolívar. Carlos Ortega y Raúl Henríquez Estrella cuando visitaban el sindicato, antes de la reunión pasaba a degustar un helado, el actual gobernador del estado Dr. Tarek William Saab, cuando estaba chamito, era asiduo visitante con sus amiguitos a comprar la tradicional barquilla y de los dirigentes locales Augusto Enrique Tenorio Meza, Oscar Urrieta Salazar, Jorge Balza, Ubaldo Quijada Ríos, Juan Natera, Eduardo William, Valetín Mújica, Douglas Ávila, Hernán Moya, Agustín “Pin Pín” Brito, Luís “Culí” Martínez, Cesar Rada y los fallecidos Luís Carrasco Mata, Francisco Latán, Diego Suárez y Luís Noriega, entre otros que siempre echaban su “macolladita” en la heladería antes de entrar a las reuniones de la directiva.

Hoy desaparecida y sin boleto de retorno, La Heladería Bolívar fue un lugar emblemático del pueblo bucólico que antecedió a esta agitada y peligrosa ciudad. Fue lugar de encuentro y testigo mudo de muchos acontecimientos que se sucedieron en sus alrededores. Hacemos esta pequeña remembranza para dejar testimonio escrito de que alguna vez existió la famosa heladería, un recuerdo digno de disfrutar y como una humilde contribución a la preservación y conservación de la memoria histórica de la ciudad.

domingo, septiembre 23, 2007

Personajes de mi pueblo: Genesio Mario Orsini Barbetta

El hombre se supera a sí mismo infinitamente
porque siempre está en camino hacia la plenitud infinita

Blaise Pascal (1623-1662)
Matemático, físico, y teólogo francés.
Veterano de la segunda mundial, don Mario Orsini, nació en Italia, en San Giovanni Teatino provincia de Quieti, ubicada a unos 200 Kms. al sur de Roma, el 25 de agosto de 1920. Estudio primaria hasta 5to grado, se dedicó al comercio con sus padres y en sus ratos libres a cultivarse como músico. En ese tiempo y cuando apenas alcanzaba los 20 años, estalló la segunda guerra mundial, fue reclutado sin aviso y sin protesto, enviado al frente que su país defendía en Albania y luego a Grecia. 5 años y medio que duró el conflicto, estuvo sirviendo a su patria.

En 1938, participó en su condición de músico en un concierto que Benito Mussolini ofreció a Adolfo Hitler en la oportunidad que este visitó a Roma. El grupo musical que lideró el maestro Coccini, formado por 32 y en cual él tocaba el acordeón, ganó la medalla de oro por la magistral presentación que hicieron para tan magna ocasión. En la velada participaron 1.900 acordeonistas, por lo que el premio no era fácil obtenerlo. Una vez concluida la segunda guerra mundial, regresó al hogar, continúo en su labores habituales, hasta que tomó la decisión aventurarse por estás tierras de Dios buscando nuevos horizontes, mejores posibilidades de realización y de vida.

En septiembre de 1950 desembarcó en La Guaira con un grupo de inmigrantes, se instalaron en Caracas y al mes y medio, recibió la invitación de su paisano Dionisio Crolli – a quién había conocido en su tierra cuando era novio de una hermana de su esposa – para venir a El Tigre. Los primeros tiempos fueron duros, pero no se amilanó, fue conociendo gente, se integró a la incipiente sociedad y empezó a participar como acordeonista en los programas en vivo que hacían en La Voz de El Tigre, luego fundó una escuela de música, con el patrocinio del Ministerio del Trabajo, en la calle Bolívar, junto al pianista José Medina y su esposa, que era maestra de danzas y entre los 3 conformaron varios grupos de corales que eran la sensación de la época.

En el año 1958, cuando cayó el dictador Marcos Evangelista Pérez Jiménez, el Ministerio del Trabajo, suspendió el subsidio. Don Mario Orsini, buscó una nueva actividad para subsistir, le arrendó al señor Aquiles La Roche, el “Bar Primavera” que funcionó por muchos años en un ambiente anexo a la histórica “Bomba Primavera” que en acto primitivo y criminal de las actuales autoridades locales, fue demolida destruyendo parte de nuestro patrimonio histórico. 3 años estuvo al frente de ese negocio y luego buscó probar suerte en Puerto La Cruz. Arrendó el Bar CEZPIER al final de la avenida Bolívar, adyacente al bar Casa Blanca que eran los negocio preferidos de los marinos que conformaban la tripulación de los barcos petroleros. Fueron 4 años lidiando con los amigos del rey Baco o Dionisos, que le produjeron algunos ahorros para regresar a El Tigre en condiciones favorables para iniciar otra actividad productiva.

En sus primeros años en El Tigre, había adquirido del Concejo Municipal, una parcela de 1.800 mts2, en la esquina sureste donde posteriormente se construyó la Plaza Bolívar y que para ese tiempo, en ese espacio funcionaba una parquecito infantil y lo demás era monte, culebra y el ganado que pastaba libremente. Nadie se aventuraba a adquirir ese terreno porque había un hueco gigantesco. Don Mario se arriesgó, fue rellenando poco a poco y construyó primero su casa de familia en la parte posterior y cuando regresó de Puerto La Cruz, fabricó el actual edificio y montó su fábrica de hacer llaves – en el único sitio que fabrican llaves perfectas – según sus palabras, incursionó en el ramo de la quincallería en un huequito que alquiló en la primera carrera al lado del local donde funcionó la farmacia “Virgen del valle” y fundo una empresa constructora para la trabajarle a la empresa pública, la privada y por cuenta propia. Un hombre emprendedor a toda prueba.

Cuenta don Mario que en la época que construyó su vivienda en la parte posterior de la esquina, las viviendas que existían en la zona era la casa de la señora Blanca Méndez, la madre del excelente profesional del derecho, mejor amigo y desaparecido prematuramente el Dr. Freddy Rangel, que posteriormente fue adquirida por Acción Democrática y la de los esposos Pedro y Amelia Salas que estaba al lado donde hoy está el supermercado chino. Obviamente, una vez que construyeron la nueva Plaza Bolívar – antes la Plaza Bolívar era la que hoy lleva el nombre del maestro de Bolívar y epónimo del municipio que está en el Casco Viejo de la ciudad – la zona adquirió atractivo y se pobló rápidamente.

Don Genesio Mario Orsini Barbetta, contrajo nupcias con la señora Josefa Antonia Salcedo Díaz, oriunda de Santa Ana – Margarita e hija del amigazo don Joaquín Salcedo Rojas que había llegado a El Tigre en el año 1947, primero a la pensión Victoria que funcionaba en la calle Guayana y cuando fijó residencia en la calle Nueva nº 3, trajo a su hija Josefa de 14 años, que a la edad de 3 años había perdido a su progenitora. Don Joaquín se desempeñaba como oficinista en la Mene Grande oil Company. De esa feliz unión conyugal vinieron al mundo Mario que es un próspero empresario en el ramo de la construcción, Vilma profesora de idiomas y Oswaldo que se especializó en la cerrajería y hoy está la frente del negocio que funciona desde su fundación en la esquina de la Plaza Bolívar, edificio Orisini.

Con la proverbial cordialidad que lo caracteriza, don Mario confiesa que ya le entro un virus al disco duro de su computadora y su caminar lento, sin poder alzar mucho los pies, le alisaron los cauchos, empero, con todo y sus 87 años, los duros avatares de la vida que le tocó vivir, una vez que se adentra en la conversación saca a relucir una memoria prodigiosa, luce rozagante, bien de salud e incluso está muy molesto, porque tiene previsto un viaje para Italia, donde tiene buena parte de sus familiares y tiene problemas para obtener el nuevo pasaporte ya que sus huellas digitales no conservan la nitidez requerida y por eso le obstáculos que lo privan de su ansiado viaje.
Indiscutiblemente que la vida de don Mario Orisini, un hombre que siempre buscó la superación y la cual logró a plenitud, está íntimamente ligada a la historia de El Tigre desde el año 1950, cuando llegó desde Italia a contribuir con el progreso y el desarrolló cultural, económico y social de nuestra ciudad. Comerciante, empresario progresista, instructor de música, excelente padre de familia, amigo y hoy, cuando está viviendo el reposo del guerrero al lado de su distinguida esposa, hijos y nietos conserva el espíritu emprendedor, su buen humor y la cordialidad que le ha caracterizado toda la vida y…si le entregan el pasaporte se va de vacaciones a Italia. Na’ guará. Dios y la virgen Del Valle le iluminen el camino.

domingo, septiembre 16, 2007

Personajes de mi pueblo: Dr. José Ramón Urbáez Guzmán

Donde quiera que se ama el arte de la
medicina se ama también a la humanidad
Platón (428-347 a.C.)
Filósofo griego.

Chamaríapero de pura cepa. Nació en Cantaura un 30 de septiembre de 1932, su niñez la vivió en la finca “Campo Bonito” de sus padres – Jesús Ramón Urbáez Silva y Josefa Antonia Guzmán Hernández – Cuando cumplió la edad escolar, lo inscribieron en la escuela Pedro María Freites donde cursó su primaria exitosamente, como en esa localidad, no había liceo para la época, lo instalaron en Barcelona para cursar la secundaria en el liceo Juan Manuel Cajigal donde alcanzó el 2do año y luego en Caracas, en el liceo Andrés Bello, donde alcanzó el grado de bachiller. No había tiempo que perder y como los estudios universitarios en Venezuela, se dificultaban por las convulsiones permanentes contra la dictadura de Marcos Evangelista Pérez Jiménez, lo enviaron a estudiar medicina – como era su deseo – a la Universidad Autónoma de Guadalajara, ubicada en la capital del estado de Jalisco, en el occidente de México.

El 5 de septiembre de 1955, aprovechó un vuelo de Aeropostal, que trasladaba el equipo de béisbol Almendares, el cual había obtenido el campeonato en la Serie del Caribe, pernoctó en la Habana, el 6 abordó un vuelo de Mexicana de Aviación, hasta Ciudad de México, que hizo escala en la ciudad de Mérida, capital del estado de Yucatán. Aterrizó en el aeropuerto de DF el día 7 a la 1 AM, tomó un taxi y ubicó la dirección de su amigo de infancia Edgar Rojas, el cual estudiaba medicina en la Universidad Nacional de México de la capital, durmió unas 2 horas y las 8 AM estaba abordando el vuelo que lo llevaría a su destino: Guadalajara. Las clases se habían iniciado el 7, de tal manera que llegó el 8 directo a las aulas, donde le dieron la bienvenida con la popular “Grajeada” o sea, le pelaron el coco, como a todos los “Lanúos” que se inician en los estudios universitarios en Venezuela. En la tarde formalizó su residencia en una casa de asistencia – Pensión – en la calle San Felipe nº 765, a unas 14 cuadras de su centro de estudios y desde donde le echaba pierna todos los días para no pagar pasajes y los 925,28 pesos le rindieran. El cambio estaba a 12.40 el peso por cada dólar y la familia le giraba $ 74,62 que multiplicados por bolívares 3.35 eran para la época 250 bolívares. Un realero.

Durante 5 años, cursó la carrera de medicina en el país Azteca, en el año 1960, ya estabilizada la situación política, regresó a Venezuela y al año, culminó su carrera en la Universidad de Los Andes dónde obtuvo el título de “Médico Cirujano”. En diciembre de ese mismo año, se incorporó al Centro de Salud Luís Felipe Guevara Rojas en El Tigre, al equipo de médicos residentes que conformaban Atahualpa Cabrera, Oswaldo de Armas, Agustín Crespo, Luís Macías y Efraín Añón, todos bajo la dirección del médico paraguayo, Juan Ramón Casal. Los 6, cada uno en su guardia, se encargan de atender todo tipo de pacientes. Eran “Toeros” aunque en materia de cirugías el más destacado era el Dr. Oswaldo de Armas, pero siempre con la ayuda atenta de cualquiera de ellos porque cuando había emergencias y no contaban con su valiosa presencia, el que estaba de guardia tenía que echar para adelante. ¿El salario? 2.087 bolívares que en ese tiempo era una compensación aceptable.

En el ejercicio privado, se mantuvo por espacio de 37 años. En el año 1962 alquiló un consultorio en la clínica “Santa Rosa” cuyos dueños eran los excelentes médicos y mejores amigos Napoleón y Rosita Ledezma, de allí en el año 1963 instaló su consultorio en la clínica “Vichonachi” en un ambiente que compartió por espacio de 5 años con sus colegas Héctor Farias y Agustín Crespo. Esa clínica funcionó por muchos años muy cerca de donde hoy está ubicada la Cruz Roja y que antes fue el Puesto de Socorro, anteriormente el primer centro dispensador de salud del pueblo de El Tigre que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933. Luego en el año 1968, instaló, junto a sus colegas Héctor Farias que se especializó en rayos X y Rubén Quijada, que luego fue nombrado director del hospital de San Tome, en un consultorio que funcionó en la segunda carrera norte, al frente de la escuela “Simón Rodríguez, para luego pasar en el año 1969, al Centro Médico San José, instalado en el edificio “Ingrid” del señor Luigi Simonetto, frente a la plaza Bolívar haciendo equipo con los médicos Jesús Nessi Velásquez, Héctor Farias, y el dermatólogo Amilcar Rojas.

El Dr. Urbáez, como es ampliamente conocido en la ciudad, concluyó su actividad privada en un consultorio que compartió con el Dr. Héctor Farias en el Centro Médico Pimentel. Una vez que el Dr. Farias falleció a mediados de los 90, solo atendió sus responsabilidades en el Hospital General de El Tigre, Dr. Luís Felipe Guevara Rojas, hasta que en el año 2000 fue jubilado y hoy, en el descanso del guerrero, atiende su finca “Morichito” al lado de su prolija familia que lo asiste en las labores del campo. Inquieto, vivaz, trabajador insigne y con su proverbial buen humor que nunca lo abandona, el Dr. Urbáez, cuenta que en diciembre del año 1955, hizo una travesía desde Guadalajara, hasta Ciudad de México para ver una tarde de toros en cuya fiesta brava la figura principal era Cesar Girón.

En ese tiempo estaba todavía afectado por la Lechina, pero con fiebre y todo, se aventuró con otros tres venezolanos en el vehículo de un cubano y el 24, después de 8 horas de viaje pernoctaron en Morelia, estado de Michoacán en la pequeña habitación del estudiante de medicina Cantaurense, Luís Napoleón Gómez, dónde celebraron la noche buena, disfrutando los rones Castillo y Barcardí. Durmieron apiñados y el día 25 continuaron viaje, en la tarde ya estaban disfrutando de la corrida de toros. Era una tarde muy fría y a pesar del fuerte viento que soplaba en la plaza de toros, Cesar Girón cumplió una excelente faena que compensó el esfuerzo de los jóvenes estudiantes venezolanos por asistir a ver a su paisano a la capital azteca. Una aventura inolvidable que el Dr. Urbáez narra emocionado.

La vida profesional del Dr. José Ramón Urbáez Guzmán está íntimamente ligada a la historia de El Tigre desde el mes de diciembre del año1960, cuando inició su carrera como médico y en especial en la atención a los niños hacía donde volcó toda su vocación, sensibilidad y pasión. ¿Quién de la ciudad no acudió a una consulta con el Dr. Urbáez durante sus 40 años de ejercicio profesional? Atendía a precios solidarios a adultos, niños y ancianos. ¿Quién no ha disfrutado de las salidas ingeniosas del Dr. Urbáez que posee un buen humor innato y un carisma envidiable? No hay un ápice de dudas. Desde niño amo el arte de la medicina y volcó su amor hacia la humanidad. Honor a quien honor merece.

sábado, septiembre 15, 2007

La evolución histórica de la gallera Arraiz

“No perdamos nada del pasado.
Sólo con el pasado se forma el porvenir”
Anatole France (1844-1924)
Novelista y premio Nobel francés.

En la década del 50, el pueblo de El Tigre, que había nacido al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, inició una firme y decidida expansión hacia el sur-oeste. Las calles Falcón y Brisas del Caris, empezaron a poblarse a partir de la Casa Nueva York. El sector dónde hoy están ubicadas la iglesia, la escuela de especialidades femeninas y la Florida y La Gallera Arraiz, en Pueblo Ajuro, era monte y culebra. El primero en construir un kiosco de bahareque, sin servicios públicos de ningún tipo, fue Héctor Luís Salazar, el popular “Zampa” de lo que podemos inferir sin temor a equívocos, fue el fundador de la franja este de la calle Brisas del Caris que llega hasta las 4 vías. Actualmente, vive en Maracaibo y posee un puesto de venta de víveres en el mercado de Las Pulgas en el estado Zulia. Pa´que vos veáis Alirio Gutiérrez.
La esquina del kiosco de “Zampa”, quedó paralelo a la prolongación de la calle 5 de julio de Pueblo Ajuro y marca la frontera que divide a este populoso barrio del hoy, conocido como barrio La Cruz, pero que en sus inicios se conoció por las ocurrencias del popular “Negro Bolívar” que a todo y a todos les colocaba un mote, como “Barrio Loco” Muchos años, trabajó “Zampa” su kiosco que se convirtió en el sitio de encuentro de los vecinos del naciente sector. Ramón “Payara” Arraiz, Manuel “Partida” Salazar, hermano de Zampa y ambos oriundos de Santa Ana, Yoel “El conejo” Pino, Luís Manuel González, Eliseo Evans, Fabián Salazar, Modesto González, que luego instaló una bodega muy cerca, Bartolo Cubero, Félix “El bachiller” Mejías, José González, José María Lira Reyes, Benigno Piñero, Roso “El hombre dinámico” González, Tino Meza, Benito “Guinda Zorro” Velásquez, Rafael Gutiérrez, Franco Vielma que desde que llegó de Santa Rosa a El Tigre, era una fija en esa esquina, Rafael “El Chivo” Salazar, Francisco “Pancho” Hernández, Ramón León, Juan Villasana, Anselmo “El Viejo” Abreu, Samuel González “El archiconocido viejo “Grillo”, el ciego Domingo Perales, Rafael Celestino “El musiu” Abreu y otros tantos que todas las noche montaban su partiditas de truco y dominó jugando hasta altas horas de la noche. En ese tiempo existía una seguridad extrema y las personas y sus bienes no corrían peligro, aún durmiendo con las puertas de las casas sin seguro y hasta abiertas. Como cambian las cosas ¡Que envidia!
En cierta ocasión el kiosco, en horas de la madrugada fue víctima de un pavoroso incendio, no había luz eléctrica y como todo lo alumbraban con lámpara de kerosén y velas, presumen que fue una chispa que incendió el local. “Zampa” no se amilanó ante la tragedia, con el apoyo, la solidaridad, la ayuda de sus amigos y clientes, reconstruyó su bahareque – Fue enlatado con caña brava que abundaba en el patio de mi casa y que mi viejo se las regalo – Una vez rehecho el modesto local, continúo sus actividades hasta que a mediados de la década del 60, se lo vendió al portugués Juan Núñez, quien era compañero sentimental de Josefina Salazar y cuñada de Ramón Arraiz, que a la sazón, les había alquilado una vivienda al lado de su residencia, que precisamente queda haciendo esquina con el kiosco. Era el vecino más cercano. Hubo separación, el portugués, le regaló el local a Fina que ya tenía una niña de esa relación, que para variar y como para no dejar margen a equívocos, lleva el nombre de Fátima y una pinta de portuguesa impecable. De tal palo tal astilla.
Josefina Salazar, ama de casa, dedicada a la formación de sus hijos, desconocía la actividad comercial y llegó a un arreglo con su cuñado, Ramón Arraiz. Le cambió el kiosco por la casa que le había alquilado y todo quedó en familia. El portugués Juan Núñez, se mudó a la ciudad de Anaco donde abrió operaciones comerciales y hoy es propietario de dos ventas de pollo asado. Don Juan, en la avenida 5 de Julio y Don Pollo, en la avenida Mérida. En el kiosco de Pueblo Ajuro, Ramón Arraiz, reabrió con las mismas actividades que realizaba “Zampa” y a medida que fueron llegando los servicios públicos, la calle comenzó a ser transitada con mayor frecuencia, crecía la clientela y hubo que mejorar las instalaciones e incluso el patio fue cercado con bloques. Conservaba una clientela fija y entusiasta, todos los días, en especial los fines de semana, Ramón, que siempre fue aficionado a las riñas de gallos, construyó una gallera e incursionó en la cría de gallos y le colocó a la bodega el nombre de “Gallera Arraiz”. Aunque era un modesto negocio, poseía una moderna rockola y expendía toda clase de bebidas, víveres y los fines de semana cuando había actividad gallística, también se conseguía el criollísimo sancocho y las suculentas parrillas. Era el sitio de moda y había para todos los gustos.
Ramón Arraiz, Atapirireño de pura cepa, aún cuando no sabía leer, ni escribir y apenas firmaba con sus iniciales, siempre tuvo buen olfato para los negocios y fue un insigne trabajador junto a su compañera de vida Irma Salazar, a la cual le sobrevivió y aún solo, supo conservar su negocio en la primera línea de la competitividad y lo convirtió en referencia obligada para todos los citadinos. La “Gallera Arraiz” ubicada en la calle Brisas del Caris, también, era parada obligatoria, para todos aquellos transeúntes que se dirigían a la zona rural del sector sur de El Tigre. Los años no perdonan y este viejo roble, que los vivió intensamente, hasta hace poco, estuvo al frente de su negocio, pero la edad y la memoria, empezaron a fallarle, la delincuencia comenzó a hacer estragos en sus bienes, la ventas del día, los ahorros y la familia optó por llevárselo a vivir sus últimos años dignamente a la ciudad de Valencia, le arrendaron el local, con opción a compra a Oscar “Grillito” González, quien poco a poco lo ha ido levantando y ya vuelve, por su ubicación estratégica y el carisma que adorna al nuevo inquilino, a convertirlo de nuevo, en el sitio de encuentro de toda la vida.
Es la evolución histórica del kiosco de “Zampa” que fue transformado con el tiempo por el “Negro” Ramón, en la “Gallera Arraiz” y cuyo local, luego fue dividido y en uno de sus ambientes, también funcionó la farmacia “Maria Luisa” en honor a la abuela de la propietaria la farmacéutica Leydis Salazar. No hay un ápice de dudas, es un lugar emblemático en el barrio Pueblo Ajuro y un sitio de referencia obligado para mucha gente en la ciudad. No olvidemos que esta situado estratégicamente en la calle Brisas del Caris, la misma que empalma con la carretera que nos lleva a las comunidades campesinas, la zona rural, los balnearios ubicados al sur de la ciudad y para lo que pasan a mejor vida, es la calle sin retorno. Obvio, los de menos recursos, porque ahora hay otra opción, aunque el resultado, pareciera el mismo. Es cuestión de óptica y también de gustos. ¡Ave María purísima!
Hacemos esta breve reseña de la evolución histórica de la gallera Arraiz, para dejar testimonio escrito de un lugar que hizo y forma parte de la historia del barrio Pueblo Ajuro y del pueblo que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933 y de esa manera la élite ilustrada y oficialmente encargada de preservar nuestra memoria histórica, obtenga fuentes fidedignas de nuestro acontecer pasado y puedan escribir la verdadera historia de la ciudad de El Tigre. Todos, los aquí mencionados, son fundadores del barrio Pueblo Ajuro.

domingo, septiembre 02, 2007

Personajes de mi pueblo: Victoria del Valle Manrique (Vda.) de Córcega (Totoya)

Los hijos son las anclas que
atan a la vida a las madres

Sófocles (496-406 a.C.)
Dramaturgo ateniense.
El 23 de diciembre de 1922, vino al mundo Victoria del Valle Manrique. En la pequeña población de Yoko, municipio Valdez, cuya capital es Guiria, donde tenía su residencia el matrimonio conformado por el señor Cresencio Hermogenes Manrique y Olegaria Rosario. Él agricultor y ella costurera del pueblo para el momento. La niña Victoria vivió su niñez al calor del hogar y luego curso estudios hasta 3er grado en la escuelita rural que funcionaba en el lugar. En ese tiempo la situación económica era muy difícil y obligaba a que los niños y niñas se incorporaran desde muy temprana edad al mercado de trabajo. Sucre, a pesar de ser la cuna del Gran Mariscal de Ayacucho y el poeta del pueblo Andrés Eloy Blanco, es un de los estado más pobres del país y en ese tiempo era peor.

Dolores, una tía de la niña Victoria que vivía en Guiria y que la adoraba, se la llevó a vivir con ella por un tiempo, lapso que aprovechó para aprender el oficio de panadería y repostería, actividad que ejercían de manera artesanal. Era la fuente de ingreso en ese hogar para el sustento diario y los gastos mínimos de la morada. Al año regresó a Yoko y en la misma casa de la familia, construyeron un horno de barro, enseño a los padres el oficio y empezaron la elaboración de pan, ricas tortas, besitos con coco y papelón. Una vez que la producción fue creciendo, Victoria y una amiga de color blanco, se dedicaban a la venta ambulante en los pocos centros de trabajo del pueblo. El que quiere puede y el trabajo honesto dignifica.

En esos avatares transcurrió la primera parte de su juventud, hasta que a los 18 años, se acercó con la amiga a ofrecer sus productos a la fábrica de ron del señor Antonio “Toño” Pomente y entre los trabajadores surgieron los galanteadores y en medio de las chanzas y risas, uno de ellos, le insinuó a Germán Córcega “A ti como que te gusta la blanca” a lo que respondió rápida y con gran convicción. “No, hermano se equivoca, a mi me gusta la negra”. Quedaron prendados, comenzó a visitarla, formalizaron el noviazgo y cuando iba a cumplir 19 años en el año 1941, contrajeron nupcias y fijaron residencia en una parte de la casa que les cedió la abuela materna de Victoria. Amor a primera vista y matrimonio para toda la vida.

Durante 5 años vivieron en Yoko. Él laborando en la destilería y ella alternando entre los oficios del hogar y la venta de sus productos de panadería y repostería. En esos primeros años procrearon 3 hijos. Doris, Esover y Edgar. En la medida que la familia fue creciendo las necesidades se fueron acrecentando, lo que obligó al señor Germán Córcega a buscar nuevos horizontes que lo llevaron hasta Tucupita dónde empezó a trabajar en la empresa petrolera Texas. En esa población vivieron por espacio de unos 7 años y la familia siguió creciendo. Dos hijos más. Gimelsón y Yovana. En ese tiempo conocieron a un excelente amigo que hicieron compadre, el señor Luís Luna, quien una vez que concluyó sus labores en Tucupita se marchó hasta Roblecito, estado Guarico. Al poco tiempo, Germán quedó desempleado, hizo contactó con él y le consiguió empleo en esa población, una vez allí, se residenciaron en el campo petrolero que poseía la Texas para sus trabajadores. En ese pequeño poblado vivieron 5 años y allí continúo el crecimiento de la familia. 3 hijos más. Néstor, Flerida y Argimiro. Al final de la década del 50 ya tenían 8 hijos y el hombre, una vez que quedó desempleado en Guarico, se aventuró hasta El Tigre atraído por el febril movimiento de la actividad petrolera.

A la caída del dictador Marcos Evangelista Pérez Jiménez, llegaron a El Tigre y una tía materna de Victoria, le prestó una vivienda en la 5ta carrera norte que poseía en todo el frente de la casa de don Ángel Matute – el mismo distinguido amigo que vende queso en el mercado municipal – y le dijo “No pague alquiler” Germán logró empleo en la Mene Grande Oil Company y a los pocos meses compraron por 3 mil bolívares un rancho en la 5ta calle norte nº 119, poco a poco fueron mejorando la vivienda y hasta el sol de hoy es la residencia oficial de la familia Córcega Manrique, que creció de nuevo una vez en El Tigre. 5 hijos más, para completar la docena de Gómez. Cesar, Margloris, Frank, Douglas y Javier. Había que moverse como pluma para mantener ese ejercito de hijos, que según, los que los conocieron niños y adolescentes, eran capaces de devorar un búfalo en una sentada.

En el tiempo que Victoria del Valle Manrique de Córcega, la popular “Totoya” llegó a Pueblo Nuevo Norte, las calles de ese sector llegaban por el este hasta la actual Plaza Miranda y por el norte hasta la 7ma carrera. El sector norte era muy pequeño, todos se conocían e interactuaban y los vecinos más cercanos eran como familias. “Totoya” recuerda con mucho cariño a sus vecinas María Brito, María Ulpicio, Mercedes Hernández, Susana Soto, Fania de Quijada y la consultora de la suerte, Dominga Manrique con las cuales compartía los fines de semana saraos aderezados con la cervecita y el infaltable sancocho.

En los tiempos que el esposo se desempeño como trabajador petrolero, “Totoya” dedicaba su tiempo a la atención de los oficios del hogar, la educación, formación y lo más difícil, la alimentación de sus 13 hijos, por eso, también trabajaba duro para buscar la arepa. Vendió kerosén, pan, dulces, limpiaba mondongo, elaboraba morcilla, vendía comidas por encargo, escocés pata quebrá y hasta prestamista fue. El Dr. David Carbonell fue un asiduo cliente en estás dos últimas actividades que desarrollo “Totoya”. David, junto a Miguel Galantón y el Dr. Carlos Ramírez, no veían hora, fecha, mes, ni día para solicitar los productos etílicos y la facilidad de dinero en efectivo. Tenían una mantequilla con “Totoya”

Hoy, con 12 hijos vivos, 33 nietos y 17 bisnietos, Victoria del Valle Manrique de Córcega que en el año 1974 perdió a su esposo, continúa atada a la vida porque goza de su mejor herencia: Sus hijos. Ellos que la adoran, desde hace bastante tiempo, le evitan cualquier tipo de actividad, la mantienen y le cumplen todos sus caprichos. Pronto, en medio del calor, el cariño y el amor de su honorable familia, celebrará sus primeros 85 años y como decía mi abuelita “No para la pata” su vida transcurre entre El Tigre y Caracas hasta donde se ha extendido su prolija familia. ¿Dónde será la fiesta? Eso, tengo entendido, todavía está en discusión. Veremos quienes se imponen o los de la capital o los de El Tigre.

No hay dudas de ningún tipo, la popular “Totoya” que gracias a Dios, la Virgen y su alimentación a base de bola de plátano, lapa guisada, pescado salado, domplinas con mantequillita y queso rayado, goza de excelente salud y mejor memoria, es una de esas heroínas anónimas, que ha contribuido decididamente con el crecimiento, desarrollo y fortalecimiento de la ciudad que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933. Honor a quien honor merece.
El popular seudónimo de “Totoya” Viene dado en dos vertientes. El primero es que los orientales lo usan como diminutivo de Victoria y el segundo, quizá, por su gran capacidad de trabajo, rendimiento, fortaleza, vitalidad y durabilidad que la asemeja a un vehículo marca Toyota, pero ojo, a la burbuja, que además es majestuosa, elegante, bella, vistosa y buenísima. Es la opinión de su hija Margloris.

sábado, agosto 25, 2007

La mata de mango piña de la calle 5 de julio

La miseria es una enfermedad que si
no se cura a los treinta, se hace crónica

Pitigrilli (Dino Segre) (1893-1975)
Escritor italiano.
Una de las cosas más importantes que deberían preservar las autoridades locales es el patrimonio histórico. Entendemos que el desarrollo, el crecimiento y la modernización exigen un equilibrio armónico entre lo viejo, lo nuevo y lo moderno. En todas las ciudades del mundo se conserva, restaura y se rehabilita el casco histórico y sitios emblemáticos como una preciosa joya para que los propios y extraños sepan de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos. Es la conservación de la memoria y el patrimonio histórico, pues.

El alcalde, desde que tomó las riendas del poder local, arbitrariamente, sin consultar a nadie, atendiendo a su real saber, entender y caprichos, ha tomado decisiones que afectan seriamente el patrimonio histórico de la ciudad. Tres muestras: La demolición de la bomba Primavera, pintar el Liceo Briceño Méndez que es una obra limpia y gastar una dineral echándole pintura a los silos de AGUANCA con el argumento pueril de poseer la bandera más grande del mundo, desvaneciendo la originalidad de su estructura. Ok. guapo, apoyado y con unos sicarios mediáticos, que por dinero ridiculizan, a quien o quienes osen criticar estos crímenes al patrimonio de la ciudad. Por dinero baila el perro.

No somos caídos de la mata en la materia de la conservación y preservación del patrimonio histórico y cultural. Hay quienes se venden como unos eruditos en la materia y los respetamos, otros que no son de aquí, que no les interesa nuestra historia y solo buscan sacar provecho económico azuzando diatribas y justifican las arbitrariedades del alcalde por interés económicos y nosotros humildes hijos de fundadores de este pueblo e identificados con la identidad originaria de la ciudad que vemos con estupor como se destruye el patrimonio histórico y los llamados a llamar la atención, callan de manera cómplice por temor a represalias y perder privilegios.

El odio, el encono y la ojeriza que tiene el alcalde contra este humilde escribidor de cuartillas, lo lleva ahora a cobrar la afrenta de no hacerle coro sus tarifados mercenarios del micrófono que desde la orbita oficial, le rinden culto a su personalidad y le entonan el coro musical que su megalomanía quiere escuchar a diario. ¡Hay que cotar la mata de mango que está frente a la casa de la mamá de Cheo Salazar! Esa es la solución que encontró el gerente político para solucionar los problemas del barrio y la manera de cobrar mi disidencia, y oposición al gobierno más corrupto de la historia local. Échele ganas. No nos amputa un miembro, pero si le lleva parte de la historia al barrio y un pedazo del corazón de mi viejecita que ve la mata de mango como un bello recuerdo de quienes fundaron el barrio Pueblo Ajuro.

José María Lira Reyes y Anastelia Salazar desde que fijaron residencia, como fundadores de Pueblo Ajuro, hace más de 60 años sembraron 4 matas en fila en todo el centro de la calle 5 de julio, quizá soñando con que algún día ese proyecto de calle se convertiría en avenida. Reconocemos que no fue así, pero las matas pasaron a formar parte de la identidad del sector. La mata Matapalos y la de Caoba cayeron por efectos del tiempo, la mata de Almendrón la derribó con el vehículo “Manoto” Marcano, cuando estaba enamorado de la vecina de la casa Luisa Barreto y cuando se echaba los tragos, pasaba volando por la calle que era un arenal, se coleaba y embestía el árbol, hoy sólo queda la mata de mango piña y los vecinos, amigos de muchas generaciones y la actual chiquillería, no solo le comen la deliciosa cosecha permanente, sino también la ven como un icono, una reliquia y siente que ella les pertenece. Es parte de la identidad del barrio innegablemente.

¿A quién estorba? ¿A quién perjudica? A nadie de la calle. Sólo a perjudica a mi mamá, porque los niños cuando salen de la escuela La Florida, para tumbar los mangos le caen a piedras, palos y destruyen las tejas del frente de la humilde vivienda que nos vio nacer y donde todavía habita mi mamá ¿Por qué no le hemos tumbado? Muy sencillo, ella algunas veces molesta, nos dice para cortarla, sobre todo cuando rompen las tejas y las piedras caen en el techo, pero cuando se va a proceder, se pone nostálgica, detiene la acción porque siente que se la va una parte de la vida. Ahora llegó este alcalde y sin medir sentimientos, sin sensibilidad y sin recato por la conservación del patrimonio histórico e identidad del barrio amenazando con cortarla. ¿Golpeando los sentimientos de mi viejita es la forma de cobrar mi oposición a su gobierno? Escogieron un camino bien estúpido y criminal. Consulten a la gente del sector y verán que no solo me golpean a mi, mi familia, mi vieja, sino a todos los vecinos del sector que han aprendido a vivir, convivir e identificarse con la mata de mango piña en el centro de la calle 5 de julio de Pueblo Ajuro.
A ese extremo de miseria humana hemos llegado. Un tipo que qua a los treinta años padezca de esa enfermedad del alma, tiene que buscar cura a tiempo porque de lo contrario, se le hace crónica y una vez que pierda el poder, los odios, resentimientos y frustraciones lo llevaran a morir por consunción, seco en su veneno. Aprendan a vivir con la disidencia y vayan acostumbrándose a la oposición. El poder no es eterno, es más efímero de lo que mucho engreído piensa.



sábado, agosto 18, 2007

Personajes de mi pueblo: Espinet

Cuando la vida te presente razones para llorar,
demuéstrale que tienes mil y una razones para reír

Anónimo.


Uno de los sectores más populares de El Tigre, es indiscutiblemente la urbanización 23 de enero, conocida por propios y extraños como La Charneca. Debe su nombre en principio al hecho bien conocido que su fundación fue como consecuencia de la reinstauración de la democracia el 23 de enero de 1958, a la caída del último dictador General Marcos Evangelista Pérez Jiménez y su segunda identificación a que en esa misma fecha surgió en Caracas una urbanización muy célebre con ese nombre. Eran tiempos de euforia por el retorno de la libertad a la patria de Bolívar y la gente ocupaba espacios que el oprobioso régimen les tenía prohibido a punta de terrorismo.

Muchos son los fundadores o primeros habitantes de este populoso sector, pero innegablemente, que entre ellos estuvo el negro Juan José Espinet, quien al lado de su mamá, la señora Mercedes Espinet, construyeron la primera vivienda y luego muy cerca otros vecinos como Juanita Cedeño, Julio Aguilera, Luís “Bachiller” González y Petra de Lozada, hicieron lo propio y se desató la invasión. La Charneca es uno de los pocos sectores de El Tigre que posee uno de los mejores trazados en sus calles y eso obedece al hecho de que, aún cuando la incursión fue masiva e intespectiva, no es menos cierto que, las autoridades municipales del momento en forma concertada con los vecinos lograron darle organicidad al urbanismo del nuevo sector. El Presidente Municipal Perito Agropecuario Jesús Echeverría con su equipo de agrimensores iba trazando y entregando un papelito como constancia de posesión a los nuevos vecinos. Todo en sana paz

Juan José Espinet nació el 5 de diciembre de 1942, en la población de Guiria, estado Sucre, es hijo natural de la unión de la señora Mercedes Espinet y Chon Acosta. Una vez separados, ella emigró hasta El Tigre buscando mejores condiciones de vida y fijó residencia en la calle Anzoátegui. En ese tiempo conoció, se enamoró y unió sentimentalmente con don Ricardo Botini quien es el padre de adoptivo de Juan José y de un hermano mayor, el cual lamentablemente murió jovencito. Una cortada con una lámina de zinc le provocó un Tétano - en esa época no existía la vacuna antitetánica - y a pesar de la excelente atención que le prestó el Dr. Pedro Elías Rebolledo Guzmán, en el Puesto de Socorro, que funcionaba donde hoy es la sede de la Cruz Roja, no pudo salvarle la vida.

En 1949, en el pequeño poblado que era El Tigre, las escuelas escaseaban y a Juan José Espinet, lo inscribieron en un kinder privado que funcionaba muy cerca de la pila de agua del sector Lisboa. No habían construido el Colegio Divino Maestro, en ese sitio había una campito petrolero y la escuelita estaba ubicada dónde hoy se conoce como la prolongación de la calle Nueva Esparta y en la cual pagaban Bs. 0,50 semanal. Alcanzó el 3er grado, no continuó los estudios y desde muy niño tuvo que salir a ganarse el sustento diario. Limpiabotas, en la zona del Luchador, vendedor de arepas, bollos, pastelitos en los alrededores de los cines Ayacucho y Bolívar. También trabajo como ayudante de un árabe que venía a vender mercancía seca por las calles y le pagaba 2 bolívares diarios por cargarle la maleta, no soportó la explotación y abandonó, para luego incorporarse con el señor Felipe Zarrelli que alquilaba un espacio en la bomba Levante de Pedro Manuel Brito, donde tenía instalado un taller de latonería y pintura, obtuvo el chance como ayudante, con la firme intención de aprender el oficio. El que quiere puede.

En el poco tiempo que tuvo laborando con el señor Felipe Zarrelli, el cual luego instaló en la avenida Peñalver, en un local propio su actual “Taller Acrílico Ital-ven, C.A,” apenas aprendió a lijar, no se amilanó, trabajó un breve tiempo con Electrolux como ayudante del taller de reparaciones y regresó con su amigo y compadre al taller de latonería y pintura Ital-Ven, luego fue a trabajar con Mario Cantalini, después a un taller del popular viejo Luís Mota. En ese intenso ir y venir logró, gracias a su empeño y perseverancia, cultivarse y ser reconocido como latonero y pintor, pero sentía que algo le faltaba, y fue en el taller de don José Mombrun, que lo obtuvo. Aprender la preparación de la pintura para cualquier color de vehículos. Una vez alcanzado esa especialización, abrió su propio taller en la calle 18 de octubre de la Charneca, muy cerca de la vivienda de su actual residencia, a la cual llegó de la mano de su madre y padre adoptivo desde su última residencia en la calle Negro Primero en el Casco Viejo.

En el año 1986, Juan José Espinet, fue contratado por el Ing. Jesús González López, director del Instituto Universitario de Tecnología El Tigre, hoy Instituto Universitario de Tecnología José Antonio Anzoátegui, para que trabajara en los talleres en la reparación de la latonería y pintura de la flota de vehículos de la institución. El trabajo fue tan efectivo, eficiente y satisfactorio que fue empleado fijo para esas labores, hasta que, por los efectos devastadores de una diabetes, perdió casi por completo la visión y como se resiste a la inhabilitación y le falta muy poco para la jubilación, está prestando servicios en el área de jardinería. Los nietos dicen que no está ciego, sólo que se le quemó la luz alta, pero que todavía conserva la baja. El escucha la chanza y ríe con agrado, a pesar de la situación adversa, que le toca vivir con esa terrible enfermedad.

En el año 1963, llegó de Caripe del Guacharo la joven Santina del Jesús Henríquez Díaz, que venía acompañando a su padre que buscaba trabajo y fijaron residencia muy cerca de la vivienda de Juan José Espinet. Lanzó el anzuelo y pescó. Se “salieron”, fueron 3 veces a contraer matrimonio civil y las autoridades no lo permitían porque la novia era menor de edad. Una vez que cumplió la edad reglamentaria, formalizaron la relación y constituyeron una estable, unida, humilde, pero honorable y feliz familia, que hoy cuenta con 5 hijos. Maribel Mercedes, Merci Coromoto, Lilia Ofelia, Víctor José y Carolina Verónica, que por ahora, les han dado la felicidad de contar con 7 nietos y ya les anuncian la llegada de los primeros bisnietos. A pesar de la terrible enfermedad que lo aqueja, Juan José Espinet, toma la vida con calma y rodeado del amor cariño y atenciones de su prolija familia dice tener y lo demuestra con creces, mil y una razones para seguirle sonriendo a la vida

Juan José Espinet, recuerda que cuando se fundó la Charneca, se reservó un espacio para la construcción de una iglesia. Llegaron las autoridades y lo utilizaron para la construcción del parque de recreación dirigida, ubicaron otro terreno en el mismo sector y en el construyeron la escuela Rafael Antonio Fernández Padilla, ubicaron otro y fue utilizado para la construcción del modulo de servicio, la idea de la iglesia quedó en el olvido, pero cuentan con 3 instituciones de máxima utilidad pública. ¿Y el nombre de las calles? Todas llevan nombres relacionados con la democracia y líderes de Acción Democrática que eran los que gobernaban y estaban de moda en el momento de la fundación de la Urbanización 23 de enero, mejor conocida como la Charneca.
La vida de los fundadores, todavía habitantes y vecinos del populoso sector de la Charneca, está íntimamente ligada a su evolución histórica y a la historia de El Tigre, desde del 23 de enero de 1958, cuando se fundó y que fue una de las primeras expansiones planificadas del área urbana del pueblo que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933. Nosotros humildes cronistas vocacionales, recogemos estos testimonios para contribuir a la preservación y conservación de la memoria histórica de la ciudad que nos vio nacer.

domingo, agosto 12, 2007

Personajes de mi pueblo: Felipe

Enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo
de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!

Joseph Conrad (1857-1924)
Novelista británico de origen polaco.
Hay sitios emblemáticos en El Tigre, que son lugares de referencia obligada de los citadinos. La bodega de Felipe es uno de esos lugares. Ubicada en la 2da. calle c/c 3ra. carrera de Pueblo Nuevo Sur, tiene puntos equidistantes con la sede del edificio municipal y las plazas Bolívar y Martí. Cuando alguien solicita la dirección de alguna familia, un negocio o ubicación de algo en ese populoso sector, todos los conocedores de la ciudad, respondemos a coro: más allá o más acá, adelante o en la parte de atrás muy cerca de la bodega de Felipe. El sitio es como un calvo en un estadio. Todos lo toman como punto de referencia para ubicar a alguna persona o sitio que busque precisar a otro.

Felipe Neri Castillo Rodríguez ¿Castillo? Nació en La Asunción, estado Nueva Esparta el 26 de mayo de 1918, del matrimonio conformado por Adón Rodríguez y Francisca Guillen. El Castillo lo heredó por la terquedad del párroco de esa época en su pueblo natal. El padre Agustín se negó a reconocerlo como hijo legítimo porque sus abuelos no habían contraído nupcias por la iglesia y el padre entonces no era Rodríguez sino Castillo que era el apellido de la abuela. Un rollo que luego se corrigió en el tiempo y adoptó el apellido paterno. Ese cura, recuerda Felipe, solicitó que cuando muriera lo enterraran en la iglesia, le cumplieron su deseo, pero una vez que llegaron otros padres, lo sacaron y llevaron sus restos al camposanto de la ciudad.

Fueron 27 años los que vivió Felipe en La Asunción, los cuales dedicó a trabajar el campo. En esos tiempos no había escuela en el pueblo, no estudió pero se las ingenio, para aprender a leer y escribir por su cuenta. Tampoco había opciones de trabajo y la actividad económica se reducía a la agricultura por lo que los nativos, “salían escabillao” a buscar auxilio económico y muchos llegaron a El Tigre, que había nacido al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933 y cuya actividad era muy febril, abriendo posibilidades de empleos bien remunerados y estables. Muchos familiares de Felipe emigraron a este paraíso soñado, lo entusiasmaron y en el año 1945, llegó a la calle Brisas de Mar donde fijó residencia por un mes en la casa de Francisco Quijada.

Durante ese mes se dedicó a viajar a la zona de Periquito a cortar, seleccionar y transportar madera hasta El Tigre, para la construcción de las casas de bahareque y en uno de esos viajes, el vehículo volcó y cuando despertó estaba en el hospital de San Tomé. Estuvo 4 días hospitalizado, le dieron de alta y trascurrido medio mes, Silverio González, paisano y con gran influencia en Mene Grande, lo reportó y lo enviaron al Periquito. En ese mismo tiempo había llegado al pueblo a la misma calle Brisas del Mar, desde Puerto Santo, estado Sucre, pero a la casa de Viviano Carneiro, la joven Edita Rivas y al padre, la compañía, también mandó trabajar para Periquito, donde conoció a Felipe, se enamoraron, contrajeron nupcias, formaron su familia en la cual procrearon 5 hijos, Argenis, Noris, Gladis, Carmen y Felipe, todos profesionales y honorable padres de familia. “Con esta bodeguita y en esta esquina educamos a nuestros hijos” dicen orgullosos al unísono.

No todo le resultó color de rosa a Felipe. Cuando comenzó a trabajar en Mene Grande, vio con asombró que le hacían un descuento en el sobre por concepto de hospitalización. Resulta que había quedado registrado en los archivos del hospital de San Tomé cuando estuvo hospitalizado los 4 días y la deuda era de Bs. 350,oo que le fueron cobrando fraccionadamente. Luego cuando tenía ya 3 años y medio en la empresa, sufrió un accidente laboral, un compañero de trabajo golpeó con un martillo una cupilla que le dio en un ojo el cual perdió en el acto. Volvió por 3 días y medio al hospital de San Tomé y cuando le dieron de alta lo trasladaron desde Periquito al campo de San Tomé como ayudante de soldadura. Con ese accidente, no podía aceptar ese riguroso y exigente trabajo, renunció, pidió su tiempo y lo liquidaron. Volvió a su tierra natal y por espacio de 2 años se dedicó de nuevo a la agricultura, hasta que decidió, de nuevo, volver a El Tigre para dedicarse al comercio, actividad a la cual y, a pesar de la edad, todavía se dedica.

Iniciándose la década de 1950, instaló una bodega en la avenida 5, muy cerca del Hotel Panamerican, la cual a los 3 años mudó para la 2da. calle sur, hoy conocida como Miguel Otero Silva y muchos vecinos dicen, que no le quitan mérito a ese eximio escritor, pero en justicia, debería llamarse Felipe Rodríguez ya que, en el año 1953 fue su fundador y habitante hasta la fecha y la hora que Dios decida su ida al otro mundo. La bodega “La Auxiliadora” de Felipe, es un rincón histórico de la ciudad y, como dijimos antes, un punto referencial para ubicar una dirección en ese bullicioso sector de Pueblo Nuevo Sur y cuyos primeros vecinos fueron Clara Calzadilla, Remigio Marcano, Andrés Pérez, y Polo Noriega, margariteños, Elpidio Durán, padre uno de los mejores técnico en partes eléctricas de vehículos Aníbal Durán y Ana María Santana quienes también apostaron por el futuro de está pequeña urbe y dejaron prolijas y honorables familias que hoy forman parte y engrandecen el gentilicio Tígrense.

En el año 1958, a la caída de la dictadura del General Marcos Evangelista Pérez Jiménez, Felipe tenía su bodega abierta normalmente y había un ruidoso acto en la plaza Bolívar. La gente corría a presenciar el regreso de los presos de Guasina, que serían oradores en el lugar. La señora Edita Rivas y una hija mayor de Polo, Norberta se “encambimbaron” y se fueron a la plaza y de repente se presentó la guardia nacional echando plomo. La carrera de ambas fue tan desenfrenada que Norberta “largó” los zapatos y pasaron frente a la bodega marcando la milla y Felipe al verlas pasar, les gritó “Epa, ¿adonde van? esta es la casa” echaron un frenazo, regresaron, la cuestión no pasó de un susto y la vida siguió su curso normal. La curiosidad mató el gato.

Cuenta Felipe que por muchos años mantenía la bodega abierta hasta muy tarde de la noche y la única vez que lo mandaron a cerrar fue porque se quedó con unos amigos hasta las 2 AM, pasó una comisión de la Guardia Nacional y le llamó la atención. En la última década y sobre todo en estos últimos 2 años tiene que cerrar tempranito ya que el hampa anda con el moño suelto y ha sido víctima de muchos robos. El último sablazo fue con el paquete chileno. Le aplicaron el viejo truco y perdió Bs. 800 mil en tarjetas telefónicas. La delincuencia no tiene paz con la miseria, no respeta edad, religión, condición social o preferencias políticas. Es corte parejo y hoy, hay que vivir preso en la casa, mientras los ladrones y facinerosos son dueños de la calle y los espacios públicos.
Don Felipe Rodríguez ha demostrado, con creces, a lo largo de su vida, que el modo de resolver los problemas es enfrentándolos. Hoy enfrenta algunos quebrantos de salud, pero no se rinde y los enfrenta con mucho estoicismo, seguro que los vencerá para continuar por otros años su fructífero paso por esta vida y continuar escribiendo las más bellas páginas del desarrollo y progreso de El Tigre.

domingo, agosto 05, 2007

Personajes de mi pueblo: Florentino

El arte de envejecer es el arte
de conservar alguna esperanza

André Maurois (1885-1967)
Escritor francés.
El juego de los animalitos forma parte de la idiosincrasia de los habitantes de la ciudad de El Tigre. Entre los primeros vendedores de esa popular lotería está, indiscutiblemente, Pablo Florentino Vargas Ordaz, el popular “Florentino” como se le conoce a secas. El 17 de octubre de 1933, en Altagracia, estado Nueva Esparta, en el seno de un hogar muy humilde conformado por Pablo Vargas y Felipa Antonia Ordaz ambos comerciantes, vino al mundo nuestro personaje. Cuando apenas contaba con 7 años, sus padres, buscando nuevos rumbos y mejores condiciones de vida viajaron a esta ciudad y fijaron residencia en la calle Piar en el sector que hoy se conoce como el Casco Histórico. Otra familia margariteña más, para variar.

El viejo trabajó en la petrolera por espacio de dos años y el niño Florentino, asistía a la escuela primaria de la maestra Ligia, que funcionaba en el histórico callejón Berruecos donde cancelaba un bolívar semanal, allí estudió hasta 4to. grado y luego culminó su primaria en la escuela pública “Cova Maza” que funcionaba al lado de la sede del Partido Social Cristiano COPEI. De esa etapa recuerda con cariño al maestro Enrique, que aún cuando no era graduado, sabía muchas matemáticas y le enseño a lo niños de la época, regla de interés, de compañía e interés compuesto y les aconsejaba “Niños, aprendan matemática, porque aún cuando no logren ser profesionales, puedan defenderse en la vida” El que no agarra consejos no llega a viejo.

Florentino, después de culminar la primaria, no tuvo más remedio que trabajar para ganarse la vida. No había muchas opciones y como la situación no era color de rosas, armo una carretilla, la rueda la acondicionó con clavos y madera para que no se atascara en los grandes arenales que adornaban las calles de El Tigre viejo, se colocó un fajín para aligerar las cargas y empezó a vender agua, que tomaba de las pilas de aguas de la calle Rivas y la que existía donde hoy está la panadería Lisboa. Despacho a domicilio. 0,25 una lata y el viaje completo, 4 latas por un bolívar. Los envases eran las que utilizaba la manteca los 3 cochinitos, que recogía, lavaba y limpiaba bien para llevar agua limpia, cristalina y sin contaminación. En esas labores se mantuvo por algún tiempo, hasta que en al año 1945 conoció a varios viajeros que llegaban a la ciudad para vender mercancías, a los cuales ayudaba por un salario de Bs. 2,oo diarios. Eran tiempo del boom petrolero, hallaca a real, la torta de casabe a puya y Pepsicola a medio.

Florentino que vive desde el año 1945 en la avenida 5 número 65, donde construyó en un terreno que le adquirió a la Junta Comunal de entonces, cuenta, que se inició en la venta de animalitos cuando un cura de apellido Mata, empezó a introducir ese juego de lotería con la intención de recabar fondos para la construcción de la iglesia Virgen del Valle, no olvida que cuando ya estaba levantada la casa de Dios, trajeron de España el campanario y que ese padre, era muy hembrero y atacón con las damas y chicas de esa época, el como joven curioso observaba,. Era su percepción y como la percepción no es igual a la realidad de repente estaba equivocado. Uno no sabe. El sorteo lo tiraban en Aragua de Barcelona y todas las tardes le llegaba un telegrama al padre anunciándole la ficha ganadora. Eran tiempos donde la comunicación estaba iniciando su modernización. Al menos ya llegaban los telegramas.

Cuando la Junta de Beneficencia Pública fue creada y legalizada, a los vendedores le pagaban el 10% sobre la venta bruta y además les suministraban las medicinas. Por cada 0,50 que costaba el animalito los apostadores obtenían un premio Bs. 10,oo que para ese momento era un buen “resuelve”. Empero cuenta, que una vez que hizo una clientela fija en los alrededores del Mercado Municipal, Campo Oficina y otros lugares estratégicos, fue reuniendo un fondito propio y entonces vendía, hasta a crédito y cobraba los sábados, los animalitos legales y una dupleta propia que cuando le quedaba la reportaba mejores dividendos. En concreto. Vendía una legal y otra por la casa. El que inventó el cacho le inventó la vuelta.

En Campo Oficina, Florentino tenía tanta familiaridad con los clientes, que desayunaba, almorzaba, cenaba y hasta se duchaba en sus casas. Era un vendedor de prestigio y excelente conducta, eso no obvió, que varias veces, cuando ilegalizaron los animalitos, lo detuvieran. Los policías Arreaza, Ringo y Bladimir, le tenían tirria y siempre lo enchirolaban, pero inmediatamente lo ponían en libertad. Ese forcejeo con los de azul, duro hasta que llegó a la Prefectura del municipio su amigo Emersón Camero que le extendió un salvoconducto para que los agentes no lo molestaran más. Luego vendía sin temor. Guapo y apoyao, pues.

Florentino hombre humilde y honesto a carta cabal, está retirado de toda actividad y hoy vive junto a su único hijo, José Gregorio Vargas, pero recuerda con mucho cariño y aprecio a Francisco “Chico” Moreno que fue por muchos años el administrador de la Junta de Beneficencia Pública y el cual conversaba mucho con los vendedores, igualmente recuerda a otros vendedores de la época como Gustavo Wettel, hijo del popular “Chico” Wettel que vendía la polla y que voceaba en las tribunas del antiguo estadio Alejandro “Patón” Carrasquel hoy, Enzo Hernández, al son de 2x20 – 1x10, a Francisco Marín, Lucas Sucre, María Pino y el popular Robert Reford que apodan cariñosamente “Carite”. Gustavo y Robert, todavía venden todo tipo de lotería uno en el mercado y otro en el bar restaurant “La Peña” Vayan pa’ que los vean.
Estos héroes anónimos, también escribieron en sus labores cotidianas, muchas de las bellas páginas de la historia de nuestro querido municipio el cual nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933. Ellos y muchos otros, que dedicaron su vida a buscar honradamente el pan para el hogar, merecen la atención de las autoridades competentes, porque aún sin decretarlo nadie, forman parte del patrimonio histórico viviente de la ciudad y deberían gozar de algunas prerrogativas que les mejoren su calidad de vida. No olvidéis: hay que dignificar la tercera edad. La esperanza es la última que se pierde.

domingo, julio 29, 2007

Personajes de mi pueblo: Alicia del Carmen García de Galantón (Lichonga)

Luchar para vivir la vida, para sufrirla y para
gozarla…La vida es maravillosa si no se le tiene miedo

Charles Chaplin (1889-1977)
Actor, productor y director inglés.
En Cumanacoa, estado Sucre, la entidad federal del gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre y del poeta del pueblo Andrés Eloy Blanco, el 5 de agosto de 1932, los esposos Juan José García y Modesta Hernández tuvieron la inmensa alegría de ver nacer a su hija Alicia del Carmen, la popular Lichonga, quién interrumpió sus estudios cuando iba a cursar el 4to. grado y a los 16 años contrajo nupcias con Juan Bautista Galantón oriundo de Cumaná. Con el estableció una humilde, pero muy honorable familia, en la cual procrearon 6 hijos. Jorge, que murió muy joven, Norma y Jhonny, ambos trabajadores de la alcaldía; Miguel, dirigente sindical. Tibisay, quién es ama de casa y vive en Margarita; y el sociólogo José Luís, que labora en el sector educación en Cumaná.

Alicia del Carmen, la popular y familiarmente conocida como “Lichonga” cuenta que, su esposo Juan Bautista Galantón, “Tití” para sus amigos y familiares, laboraba en la Pesquera la “Gaviota” y cuando la familia comenzó a crecer, el sueldo no alcanzaba, por lo cual se retiró, solicitó el dinero de su tiempo y un hermano lo invitó a Anaco y le logró empleo en la industria petrolera, al año alquiló una casa y se trajo la familia. Alicia que ya tenía un hijo, llegó a la calle Zoilo Vidal de Anaco, donde vivió muy poco tiempo ya que el hombre fue transferido al campo de “La Leona” y todos sus demás hijos nacieron en el hospital de San Tome, de allí fue transferido a San Tome y fijaron residencia definitiva en Pueblo Nuevo Norte, primero en la 4ta. y luego, hasta el sol de hoy en 2da. carrera número 89, donde los hijos le han dado la felicidad de contar, por ahora, con 9 nietos y una bisnieta.

Estaba en pleno crecimiento El Tigre y sus primeros vecinos fueron, Bacilio Marín y su esposa Nuncia, Lola Mata, Florencio “Chencho” Bolívar, Miguel Mata, Ufracio “Facho” González. Además ya estaban funcionando los locales comerciales del señor Pedro Brito y el chino, del cual no recuerda el nombre y cuando le insisten, alza la voz y dice con su proverbial buen humor. “El chino, muchacho, yo sólo sé que era chino, muchacho el carajo” Perdón por los Panchos. En rigor histórico, eran los abastos Margarita de don Pedro Brito y el Miranda del asiático Kim Yong Bonyuet que hacía esquina con la 5ta. calle. Ella dice que muy poco compraba en esos abastos porque gozaba de la tarjeta del comisariato que en esa época estaba bien surtido, no había que hacer colas y todo era baratísimo. Hoy, muy a su pesar, tiene que morir haciendo cola en MERCAL.

La popular y siempre jovial, Alicia del Carmen, “Lichonga” que enviudó hace 5 años, hoy vive rodeada del calor, cariño y amor de sus hijos, nietos, familiares, vecinos y amigos, recuerda que cuando vivió en el Campo la Leona, ella y Tití, conocieron e hicieron amistad con Juan Natera, el popular “Juancho” que es el padrino de su hijo Jhonny, y Augusto Enrique Tenorio Meza, que ejercía de maestro en la escuela y les apadrinó a su último retoño José Luís. Ambos personajes, retirados a sus cuarteles de invierno, una vez que también se instalaron en El Tigre, tuvieron una figuración destacada como líderes sindicales, gremiales, políticos y forman parte de la historia de la ciudad que nació al calor de industria petrolera el 23 de febrero de 1933.

La vida de Alicia del Carmen, la popular “Lichonga” ha sido una permanente lucha, ha gozado, sufrido y aún en las situaciones más adversas ha sabido echar adelante y sobrevivir. Hoy, a pesar de su edad, continúa con esa inquebrantable voluntad y arrojo, para seguir luchando, ahora con los ojos puestos en ver a sus nietos, que son excelentes estudiantes, realizados académica y profesionalmente. Dios y la patria os premiará.





sábado, julio 21, 2007

Otros datos históricos de la fundación de El Tigre

No perdamos nada del pasado. Sólo
con el pasado se forma el porvenir

Anatole France (1844-1924)
Novelista y premio Nobel francés.
1.- En la calle Orinoco, exactamente en el lugar donde hoy funciona el CICPC, antigua PTJ, funcionó la primera bodega de Ramón de Jesús Meza. El gobierno le compró el pequeño bahareque, lo demolió y construyó el edificio que en principio fue la sede de La Policía y la Inspectoría de Tránsito Terrestre, luego del Concejo Municipal y la Prefectura. Una evidencia más de que la familia Meza es una de las fundadoras de la ciudad.

2.- Las primeras bodegas que se instalaron formalmente en el pueblo de El Tigre fueron: La Casa del Pueblo de Rafael García, La Casa Sotillo de Ramón Antonio Sotillo, La Chaparreña de David Barrancas, La Aragüeña de Salvador de la Plaza, la bodega de Simón Morón y La Casa New York de Rafael García (h), que era el sitio preferido de los estadounidenses. Eso lo aseguran los primeros pobladores de la actual urbe.

3.- Las primeras matronas del pequeño poblado fueron, las doñas: Martha Mendoza y María Higinia Sulbarán A ambas la gente les anteponía el nombre sublime de “Mamá”. En ese entonces cuando una parturienta entraba en la fase de dar a luz, era común escuchar que decían. Llamen urgente a “Mamá Higinia” o “Mamá Martha” para que “Partee” a está “muje” que ya “pare”. Era el lenguaje coloquial del momento que todavía persiste en algunos caseríos y sitios campestres.

4.- Lo hemos escrito y lo repetimos. Los primeros que ejercieron la profesión empírica de paramédicos en el pueblo fueron Gregorio “Goyo” Gutiérrez, Julio Rodríguez y Manuel Millán. Eran los que aplicaban las inyecciones a domicilio y por honorarios profesionales en principio cobraban medio (Bs. 0.25) y luego un real (Bs. 0,50), ahora todo se modernizó y hay mucha gente experta en el arte de inyectar y sitios donde recurrir en caso de emergencia. Totalmente gratis, “argunos”, diría un margariteño.

5.- Las primeras galleras las instalaron en el poblado los Cantaurenses Rafael Betancourt y José María Lira Reyes, ambas en la calle Rivas y en ese tiempo se conocía al poblado que dio nacimiento a El Tigrito como “Campo oficina” porque por esos lados funcionaba la ofician del telégrafo, y San Tome, antes de ese lugar convertirse en el campo petrolero que es hoy, se conocía como “Santa Mé” que era el nombre del caserío que aún existe en esa zona con el nombre de pila “La Mata” Son datos recogidos de gente fundadora de la ciudad.

6.- Las grandes epidemias de la época del nacimiento de El Tigre fueron según cuentan los fundadores, las pulgas o niguas y los incendios. Las primeras llegaban por temporadas y no había a quién no le cayeran, y los incendios se producían porque las casas de bahareque eran muy bajitas y se utilizaba mucho los reverberos para cocinar y ante cualquier descuido se incendiaba una casa cuyos techos eran de pencas de moriche y las llamas ayudadas por las grandes corrientes de aire que las propagaban quemaban medio caserío.

7.- En los tiempos de la fundación de la ciudad, llegó por estos caminos de Dios, una mujer llamada Natividad, que fue la primera loca del pueblo. La leyenda que se popularizó en torno a ella era que había perdido el juicio porque un cochino le había comido a su único hijo. Lo cierto del caso es que esa loca era la víctima predilecta de las niguas y le minaban el cuerpo, pero como siempre la gente del El Tigre, ha sido y es gente buena, solidaria, sensible y muy servicial, los vecinos de la época la curaban, le cambiaban de ropa y la mantenían más o menos aceptable. Una vez desapareció y no se supo más nunca de ella.

8.- El primer Banco que se instaló en el pueblo fue el “Venezuela” en el local que está situado en la actual calle Guayana al norte de la “demolida” Bomba Primavera y dónde hoy funciona la “Quincallería ABINKY II” luego llegaron los Banco de Fomento Regional de Oriente que funcionó en el local que hoy ocupa “Súper Sonido” y el Banco Unión que funcionó por muchos años en el local donde tiene su sede FARMAVÍA, C.A, afiliada a la cadena Farma ofertas. El primer local propiedad de Stefano Massabrio y el segundo de Samih Murhib.

9.- Cuentan los fundadores, que la víctima del primer paquete chileno en El Tigre, fue don Julio Díaz. Era muy aficionado a jugar gallos y apostador consuetudinario de los caballos. En una oportunidad, le ofrecieron un cuadro ganador del 5 y 6 selladito y todo, que según los ofertantes, tenía un premio de 50 bolívares y como precisaban con urgencia del dinero, se veían en la necesidad de venderlo por 20 bolívares. Una ganga, pues. Fue al Banco de Venezuela a sacar el dinero. José de Jesús “Quijote” Palma, quién es hijo de Margarito Ramos, y fue uno de los primeros cajeros del Banco de Venezuela y amigo de don Julio, le preguntó ¿Mire para que necesita tanto dinero en efectivo? y don Julio le respondió, ese dinero es mío y usted, no se meta en mis asuntos. Compró el cuadro y cuando lo presentó en el sellado oficial el bicho era adulterado. ¿Qué tal?
Estos datos los acopiamos con la sana intención de contribuir con el enriquecimiento del acervo histórico y aportar información que permitan preservar la memoria histórica de nuestra querida ciudad y además, dejar constancia una vez más de que, El Tigre tuvo sus fundadores en las personas que, en busca de mejores salarios y calidad de vida, edificaron los primeros bahareques en las adyacencias del pozo petrolero Oficina 1. No perdamos nada de nuestro precioso pasado, que queda mucho porvenir que formar, construir y vivir.