miércoles, julio 19, 2006

Personajes de mi pueblo: PEJAS

“En el fondo, son las relaciones con las
personas lo que da valor a la vida”
Wilhelm Von Humboldt.

Don Pedro Emilio Rojas Vargas, nuestro fraterno amigo. Recordado con el cariño y el afecto con el seudónimo que hizo historia en el periodismo deportivo local “Pejas”. Fue el segundo fotógrafo que laboró en diario Antorcha. En esa actividad inició sus pasos como periodista autodidacta hasta que se consagró como reportero deportivo y columnista de lujo. Todos los martes la columna de “Pejas” era lectura obligada, no sólo de los deportistas, sino de amplios sectores de la comunidad que veían reflejados sus reclamos, angustias y aspiraciones en forma objetiva, seria y responsable siempre en la búsqueda de que las autoridades competentes solucionaran los ingentes problemas que los aquejaban y aquejan.

El primer fotógrafo de Antorcha fue don Higinio Meléndez “El chino” quien contaba con el apoyo intermitente de un aficionado como lo fue don Carlos Wong. Luego el diario Antorcha en la etapa de su consolidación, contrata a Pedro Emilio Rojas Vargas, quien pasado el tiempo hace equipo con Luís La Roche Abreu, Luís Edmundo Barrios Rodríguez y Rómulo Martínez. De ese cuarteto, Pedro y La Roche mantuvieron su actividad hasta que prematuramente desaparecieron físicamente, pero indiscutiblemente siguen presentes en la memoria de sus fraternos amigos y forman parte importante de la historia romántica y de oro de nuestro rotativo de Oriente.

Con “Pejas” me unió una larga, fructífera, leal y consecuente amistad a prueba de misiles. Cuando me correspondió ser directivo de “Los Criollos de El Tigre” se consolidaron esos lazos de amistad, siempre contamos con su apoyo desinteresado, consecuente solidario e indudablemente también lo impulsaba su pasión por el deporte de las 4 esquinas. Poco después en mis inicios como dirigente juvenil del partido del pueblo conté con su apoyo incondicional. Todos los eventos políticos, deportivos, sociales o de cualquier índole dónde participaba mi amigo “Pejas” los reseñaba en forma destacada en informaciones o en su leída columna. Obvio que si en ese soporte mi carrera política hubiese tenido una grieta mediática notable. Fuimos amigos hasta su muerte y hoy a 2 años de su partida puedo decir, sin ápice de dudas, que le estoy y le estaré eternamente agradecido. Cuando le agradecía sus invalorables iniciativas para ayudarme, con la humildad que le caracterizaba, siempre me decía “Tranquilo chamo no te preocupes usted es mi concejal amigo”

Muchas cosas fluyen a mi mente con relación a mi amigo “Pejas” Innumerables momentos compartimos juntos. Conocí su calidad humana y sus preocupaciones por el deporte local, regional y nacional. Emprendí con “Pejas” la lucha por la consecución del estadio de “Los Criollitos” que hoy merecida, acertada y justicieramente lleva su nombre. Como secretario juvenil de Acción Democrática, como concejal en la época del gobierno de Jaime Lusinchi y ejerciendo la gobernación el Prof. Juan Medina Lugo “Pejas” No cejaba en su empeño y me lo recordaba todos los días. ¿Hablaste con el gobernador? ¿Qué te dijo? ¿Cuándo aprueban la primera partida presupuestaria? Eran las preguntas que me hacia en todos los frecuentes encuentros.

En honor a la verdad, debo reconocer que tuvimos una gran receptividad con el Prof. Juan Medina Lugo que inició el estadio, se construyó en su gestión casi el 90% y luego fue inaugurado en la gestión del Dr. Otto Padrón Guevara. Don Bernardo González cuenta como en el Directorio Nacional de Criollitos de Venezuela del cual era miembro en el momento de la inauguración, acogió por unanimidad el nombre del fraterno “Pejas” para el estadio. Honor a quien honor merece. Hoy el semillero del béisbol en la mesa de Guanipa está abandonado y carente de la ayuda oficial. ¿Qué pasaría si estuviera vigente la columna de Pejas? Fuera tanto el lamento que Paraqueima y Tarek hubiesen hecho un presupuesto conjunto para remozarlo o estuviesen peleándose para remozarlo, repararlo y ponerlo a tono con las exigencias de nuestros niños amantes al deporte.

Siempre me contaba el fraterno amigo Pedro Emilio Rojas Vargas como surgió el seudónimo de “Pejas” Una tarde en la redacción Antorcha conversando con el periodista Jesús González se les ocurrió la idea y ambos comenzaron a idear y escribir nombres que hicieran juego con el nombre. Jesús le recomendó “Pe” de Pedro y “jas” de Ro-jas y Pedro le hizo juego a Jesús González con “Jess” eliminando la “ú” de su nombre de pila. Ambos comenzaron a utilizar esos seudónimos y hoy después de esa afortunada ocurrencia quedaron patentados para toda la vida. ¿Quién no identificó a Pedro con “Pejas y quien no identifica a Jesús González con “Jess” en todo el estado Anzoátegui y Venezuela? Ambos de larga y dilatada trayectoria en el mundo de la comunicación social.

Anécdotas de Pedro Emilio Rojas Vargas el fraterno amigo “Pejas” tengo un arsenal. Habrá momento para revivirlas. Nuestro común amigo Manuel Díaz Bras en el popular restaurante “Castelo Branco” debe recordar cuantos pollitos con espagueti degustamos junto a Pedro, su linda niña Elimar, los fraternos Aquiles Lambert Marcano, el poeta del Castillo de Arena, Braulio Rafael Martínez Salgado, Roberto Gómez, el popular cadenita chofer insigne que todavía labora en el Terminal de pasajeros y otros tantos amigos que conformaban el combo. Elimar con su excelente apetito lo devoraba completito a pesar de su corta edad. ¿Qué tal chamo? Me preguntaba ¡Muy bueno! Le contestaba y el soltaba la carcajada. Y preguntaba a los comensales del momento ¿Cuándo Cheo ha encontrado comida mala? Bueno, chamos, pregúntenle a la fraterna Dilia donde al concluir de degustar un “cruzao” con pasta corta la respuesta es idéntica.

Para Atapirire los viajes eran casi todos los lunes. Chamo, me decía, concluyo la columna, vamos al Castelo, degustamos un pollito con espagueti y nos vamos. Mi hermano Roberto, Braulio, el primo Pedro Sergio, Roberto Gómez, el negro Mogollón y hasta el prof. Merlín se entusiasmo un día y metió el pájaro rojo, su impecable LTD y se nos apareció allá con su botella de Buchanan’n de Luxe, “entre los buenos el mejor” según sus convincentes palabras. Corrió con tal suerte que el menú era pavo guisado con pasta corta que la prima Barbarita preparó de rechupete. Hasta un regalo le hizo el profesor para premiarla por la exquisitez que él tenía años no paladeaba. Una cena de antología. ¡Muy bueno! Chamo.

El deporte en la ciudad perdió con la desaparición física de “Pejas” su mejor aliado, el periodismo un excelente, honorable, y digno comunicador social, la ciudad un luchador insigne por sus más sentidas reivindicaciones y nosotros más que un amigo a un hermano mayor leal, consecuente, solidario y guía en muchos de nuestros pasos como hombre público. Tranquilo chamo, el que hace el bien sin ver a quien en su transito terrenal, Dios lo premia y le da albergue en su santa gloria. En tú caso, no queda un ápice de dudas que gozas de ese privilegio por tú impecable y ejemplar hoja de vida al servicio de las mejores y más nobles causas del deporte y la comunidad.
Indiscutiblemente “Pejas” le daba valor a la amistad y su excelente relación con la gente y amigos le dio un valor incalculable a su vida y a los que tuvimos la dicha de conocerlo. ¡Amigos por siempre!

1 comentario:

Angeles dijo...

Hola Sr Salazar Gracias por tener un blog para hablar de nuestro Tigre querido, saludos...