Destellos de la Memoria

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Nombre: José “Cheo” Salazar
Lugar: El Tigre, Anzoátegui, Venezuela

Nació en El Tigre ubicado en el Estado Anzoátegui de la República Bolivariana de Venezuela, el 21 de enero de 1952. Ha ocupado los siguientes cargos públicos: Jefe de Fiscalizaciones del Concejo Municipal del Municipio Simón Rodríguez, Concejal, Auxiliar docente en el Instituto Universitario José Antonio Anzoátegui, Presidente Municipal En ejercicio, Diputado a la Asamblea Legislativa del estado Anzoátegui como Primer Vice-presidente y como Presidente encargado.

lunes, noviembre 16, 2009

Personajes de mi pueblo: Francisco José Rojas

El pobre carece de muchas cosas;
el avaro de todo

Séneca Anneo (3 a.C.- 65 d.C)

Filósofo latino


En el estacionamiento del Banco Venezuela. Aferrado a un palo de escoba que le sirve de bastón. Con sus dolencias a cuestas producto de una artritis y una caída que sufrió desde el copo de una mata de mango, cuando apenas tenía 12 años y le produjo doble fractura en el coxis, que con el tiempo volvieron a abrirse. Con sus largas barbas y cabellera amarillenta, vemos todos los santos días hábiles a Francisco José Rojas, sobreviviendo a su pobreza, apelando a la buena voluntad y sensibilidad de los clientes de la ahora, roja rojita entidad financiera, a los cuales les toca el corazón y le obsequian una propinita por vigilarles el vehículo mientras hacen sus transacciones bancarias tranquilos y seguros de que cuando salgan todo estará en orden. La seguridad, en estos tiempos vale oro y Francisco la presta gratuitamente.

Ser rico es malo, pero ser pobre, sin empleo, enfermo y sin una pensión es una tragedia. Francisco José Rojas, vive ese vía crucis y tiene que madrugar todos los días. Llegar al estacionamiento del banco, permanecer hasta la 9 PM, cuando lo releva Otilio Heredia, para luego volver a las 2PM, todo ese tiempo tiene que sostenerse con el palo de escoba que le sirve de bastón, vigilar los vehículo, salir a dirigir el transito para que los clientes de la entidad bancaria no tengan colisiones, moverse hasta la ventanilla del conductor del vehículo que se retira y estirar la mano para recibir la propinita la cual utiliza para “medio comer y adquirir algunas medicinas” que le alivian un poco las fuertes dolencias que le producen los padecimientos ya descritos. Entérese, que no todo lo que brilla es oro.

Francisco José Rojas un tígrense, que nació el 4 de octubre de 1955, es un discapacitado que anda por el mundo gracias a su férrea voluntad. Tiene su residencia en la calle Anzoátegui Nº 70 del Casco Viejo, que comparte con su anciana madre Melania Vicent Vda. del señor José Rojas, un matrimonio margariteño que llegó a la ciudad atraídos por la fiebre del petróleo, lograron estabilizarse un poco, cuando el hombre de la casa obtenía chances largos en la contratista petrolera “La Nona”. En la larga unión matrimonial sus padres procrearon 7 hijos, dos murieron muy niños y lograron sobrevivir Pedro José, Agustín Ramón, Zenaida y Mercedes. Francisco y su querida madre subsisten milagrosamente con el único ingreso fijo que poseen: la pensión del SSO que le cancelan a la doñita y que apenas alcanza para costearse sus medicinas. Y adquirir algunos comestibles. Es dura la realidad de la pobreza extrema.

Antes de llegar, hace 8 años al estacionamiento del Banco de Venezuela, para cuidar los vehículos de los clientes y apelar a la solidaridad de cada uno de ellos de manera voluntaria – a nadie obliga y menos se molesta porque alguien no colabore – Francisco José Rojas trabajo por chance en varias contratistas petroleras entre ellas Flint, SPA, Pride y en Anaco con Espeven, actividad que no pudo continuar cuando las fracturas del coxis volvieron a abrirse como consecuencia de las duras faenas que le toco adelantar en esas empresas. No hubo indemnización alguna y más nunca lo emplearon. El capitalismo salvaje no tiene corazón y mucho menos asumen accidentes laborales de chanceros. No descubrimos el agua tibia, pero el socialismo tampoco tiene ojos para estos casos críticos.

Ahora que el Banco de Venezuela fue adquirido por la revolución, Francisco José Rojas, que cursó estudios hasta cuarto año en el Liceo Revenga cuando estaba ubicado en la 2da. carrera norte, después de concluir su primaria en la Escuela estado Trujillo, tiene la esperanza que los revolucionarios que asumen la gerencia y administración de la entidad bancaria, estudien su caso, pueda tocarles el corazón y hagan buenas las palabras del Presidente Chávez en el sentido de que ahora es una empresa de propiedad social, puedan emplearlo como vigilantes a él y a Otilio, con el salario mínimo, las cestas tickets y algunos otros beneficios sociales, que les sirvan para mejorar su calidad de vida, adquirir las medicinas, alimentarse mejor y puedan salir de la espantosa pobreza critica que dolorosamente comparte con su anciana madre. Los nuevos propietarios del Banco Venezuela deben demostrar con hechos que el capitalismo es la muerte y el socialismo la vida. Un poco de solidaridad y buena voluntad bastan. Amanecerá y veremos.

Estos personajes que cuidan y vigilan vehículos en los estacionamientos de entidades bancarias, centros comerciales, calles y avenidas de la ciudad, prestan una labor silenciosa, pero bien perceptible e importante. Mientras ellos están en su puesto de trabajo, ningún vehículo es víctima del hampa, evitan atracos y robos porque siempre están moscas ante cualquier movimiento extraño. No son oficiales, no portan armas, no ejercen autoridad, sin embargo, son reconocidos, estimados y apreciados por todos los usuarios de esos sitios y aspiran que le gente entienda su difícil situación y colaboren con ellos que también merecen vivir dignamente. Es cuestión de sensibilidad y solidaridad

Mientras a Francisco y su compañero de infortunio Otilio, les llega la solidaridad socialista, nada cuesta desprenderse de unos bolívares, que no empobrecen a nadie, colocarlos en esas manos necesitadas y con esa acción altruista y bondadosa, enriquecernos el espíritu solidario y colocarnos en el camino Dios. ¡Hágalo y verá! La avaricia es un pecado capital. No lo olvidéis.

viernes, noviembre 06, 2009

Personajes de mi pueblo: Fidel Velásquez

La religión une a los hombres en Dios
San Agustín (354-430)
Obispo, filósofo y padre de la Iglesia Latina

Pequeño de tamaño, grande de corazón, honesto, sincero, trabajador, apasionado devoto de la Virgen del Valle, evangelizador, portador de la palabra por medio del rosario así, es el hijo de don José Martín Velásquez y la rezandera Digna Josefa Lista, el archiconocido Fidel Alejandro Velásquez Lista, quien se prepara diariamente bíblicamente para dedicarse de manera altruista y ad honoren a la profesión de rezar por las almas de los difuntos y los rosarios en familia, que según confiesa, estos últimos son mucho más importantes para educar, orientar y fortalecer la fe de la familia en la vida religiosa. Es un apóstol de la fe.

“Díos dota a todo ser humano de dones” asegura con mucha convicción. A los 37 años, una vez que falleció su señora madre que era la rezandera de casi toda la comunidad, se retiro de la vida mundana, para entregarse al santo oficio de llevar la palabra del señor. Su difunta madre, perteneció a la cofradía del corazón de Jesús, que desapareció para darle paso a la Legión de María y una vez que desapareció físicamente, Fidel heredó esa vocación religiosa, se incorporó a la legión y hasta el día de hoy cumple a cabalidad con todos los protocolos disciplinarios que la confraternidad demanda a sus afiliados. “Dios me dio el don de la palabra, soy un hombre de palabra y no puedo cometer sacrilegio porque pierdo mi credibilidad y prestigio” sostiene con mucha firmeza. Un religioso a carta cabal.

Fidel Velásquez, que lleva la palabra del señor por medio del rosario en los novenarios de difuntos y los rosarios en familia, no cobra por esa actividad religiosa “Porque las cosas de Dios, no tienen precio” siempre le repetía su mamá y él, ahora bien adentrado en esos santos oficios, está más convencido que nunca de esa gran verdad. A la gente que le pregunta por qué no cobra le contesta con mucha humildad, pero lleno de convicción “Porque me sale del corazón” y además cuando afronta sus retos litúrgicos, invoca el poder del espíritu santo el cual, confiesa, nunca le ha fallado y eso vale mucho más que todo el oro del mundo. Es tanta su pasión por transmitir la palabra de Dios que, con su propio peculio, preparó y editó un folleto muy completo que regala una vez que concluyen los rosarios en familia. No hay un ápice de dudas es un pastor al servicio del señor.

Al igual que sus padres y buena parte de sus hermanos nació en San Juan Bautista. Margariteño de pura cepa y tígrense por adopción, posee 7 hermanos paternos. Magno ya fallecido y quien fue hermano del alma de don Saúl Alcalá – caricaturista del diario La Antorcha, el Lic. Asunción, la Lic. Danny, Noelia, Alejandro, Alberto José – el popular Pérez Jiménez, también extinto – y José Martín. También dice con orgullo que posee 1 hermano por parte de padre llamado Beltrán Gómez y uno de crianza; Ignacio Salazar el cual, hasta hoy, forma parte del núcleo familiar. Una familia muy unida, solidaria, laboriosa e íntegros devotos de la Virgen del Valle – que ante la ausencia de los padres, los acerca cada día más en el amor, la hermandad y la confraternidad. La foto que acompaña esta crónica es de Fidel al lado de una bella imagen de la Virgen del Valle que tiene su nicho permanente en la entrada de la vivienda de la familia Velásquez y la cual mantienen impecablemente y veneran con toda la pasión de la devoción que profesan por la patrona de Oriente.

Fidel Velásquez, vino al mundo junto con la revolución cubana el 2 de enero de 1959, ese día asumía el poder Fidel Castro, el pueblo cubano vivía momentos estelares y en ese tiempo esa rebelión popular victoriosa que eyectó de la Isla grande al dictador Fulgencio Batista, tuvo un gran impacto en Latinoamérica, gozo de muchas simpatías y era el resultado de un gran triunfo lleno de épica. “Casi todos los niños de ese interesante momento histórico fueron bautizados con el nombre del héroe de esa hazaña memorable de allí, que mis padres unidos a la ola de popularidad que vivía en ese momento el mayor de los Castro, me colocaron este nombre el cual llevo con orgullo” rememora con un halo de satisfacción.

El prestigio de Fidel Velásquez como evangelizador y portador de la palabra de Dios traspasa los límites del municipio Simón Rodríguez, el estado Anzoátegui y lo ha proyectado en todo el Oriente del país. Recuerda orgullosamente que en varias oportunidades que le ha tocado llevar la palabra de Dios a través del rosario en la isla de Margarita, la gente ha hecho cola para felicitarlo por la pasión, dicción, convicción y conocimientos que posee para cumplir su cometido litúrgico. El mensaje llega, la gente lo capta y aprende. Esa es la misión y Fidel Velásquez la cumple a cabalidad como buen comunicador. Aclara, además, que no es rezandero, eso forma parte de la acción para llevar el mensaje de la palabra a través del rosario, que es en verdad su labor evangelizadora. Conciente de que la religión une a los hombres con el creador, no pierde tiempo en esa tarea de llevar el mensaje de la palabra para unirnos a Dios y unir las familias.

En su vida ciudadana Fidel Velásquez, quién curso la primaria en el colegio “Estado Trujillo y completó el tercer año en el Liceo Alberto Carnevali, no pudo continuar los estudios por la estrechez económica de la familia, pero desde ese tiempo que abandonó las aulas, se ha defendido como comerciante informal en ramo de perfumes, plata 7.50 y oro. En esa actividad ha logrado ser representante de varias casas comerciales de prestigio nacional. En este momento, no trabaja con el metal amarillo porque se está cotizando en cifras astronómicas, es difícil conseguirlo y prácticamente imposible vender aún en su caso que posee una clientela fija, leal y consecuente. Empero, no se queja porque mantiene un ritmo de trabajo aceptable que le provee de los recursos suficientes para vivir digna, decente y honestamente, como también lo hacen todos sus hermanos, en las diferentes ramas en las cuales se desempeñan. En la avenida 5, frente la Negra Damaso ha vivido, viven y vivirán eternamente protegidos por la Virgen del Valle.
Hacemos esta crónica con la sana intención de proyectar mucho más la figura de este diminuto hombre, conocido por propios y extraños en la ciudad, que ha hecho de la profesión de la fe un apostolado lo cual proyecta su grandeza y su amor por el prójimo. Indiscutiblemente ya forma parte de la historia religiosa y cotidiana de nuestra comunidad y es, de los que no pasa desapercibido, cuando asiste a las exequias de un vecino, un amigo, o un conocido ya que viste un elegante frac negro que lo distingue entre los asistentes. La hermandad, solidaridad y sensibilidad de Fidel Velásquez es del tamaño de su gran corazón. Nunca olvidéis “Las cosas de Dios, no tienen precio” santa palabra.

martes, noviembre 03, 2009

Los primeros pobladores de El Tigre

Incluso el pasado puede modificarse;
los historiadores no paran de demostrarlo

Jean-Paul Sartre (1905-1980)
Filósofo, dramaturgo, novelista y periodista político francés.

Cuando los americanos llegaron a la Mesa de Guanipa, para proceder a perforar el pozo petrolero OG-1, fueron avistados por los lugareños que vivían en las riberas del Caris, los cuales regularmente pasaban por la Mesa que eran grandes pajonales y chaparrales, en travesía por un camino real – ubicado más o menos entre lo que hoy se conoce como la carretera Negra de la Flint y la Chicagua – que los llevaba hasta Cantaura dónde hacían todas sus diligencias comerciales y civiles. Ese ancestral pueblo era la capital del extenso Distrito Freites que incluía este territorio que ahora asienta los municipios Simón Rodríguez y Guanipa. Entre el pajonal y los chaparrales, se observaba la locación que a la postre resultó el pozo OG-1, también se levantaba un campamento cuya ubicación estaba en lo que hoy se conoce como Pueblo Nuevo Norte, exactamente dónde eran las instalaciones del Club de Leones y hoy funciona el Centro Hípico “La Alcaparra”. Las grandes carpas, decían los campesinos parecían unos hongos gigantes que crecían en la Mesa, luego ese acantonamiento se conoció como “Campo e’ lona” Es así como nació El Tigre, en año 1933, al calor de la industria petrolera.

Los campesinos del Caris, los lugareños de las riberas del río, llegaron primero a ofrecer su rústica mano de obra – Aquilino Meza entre ellos – que fueron contratados para los trabajos de desmalezamiento y acondicionamiento de la locación porque obviamente no tenían experticia en labores petroleras, luego vinieron a ofrecer jugos, conservas, productos del campo, comidas. Eran viajes diarios en burro y caballos desde sus casas cerca del río hasta la Mesa, fue entonces cuando decidieron construir sus bahareques alrededor del pozo OG-1, que ellos llamaban “El Deri”. Era la forma de evitarse los constantes, largos y agotadores viajes en bestias. Traían suficientes provisiones y pasaban hasta una semana en sus frágiles y endebles construcciones. Don Jesús Celestino Rattis Rojas, contaba que en esa época, le correspondió ser mayordomo de una finca en Mería, más allá de Caico Seco, abajo en la planicie del farallón y algunas veces subían a sabanear el ganado hasta la Mesa llegando hasta el “Deri” o sea hasta el sitio dónde perforaban el pozo OG-1. Los campesinos tenían su lenguaje bucólico para identificar las cosas que le resultaban extrañas y colocaron ese nombre al taladro petrolero.

El 23 de febrero de 1933, cuando iniciaron la perforación del pozo OG-1, ya los cariseños tenían rodeada la locación con sus bahareques. Es entonces, cuando la compañía petrolera, solicita al ejecutivo crear una zona de protección, que alejara a los primeros habitantes del pueblo de El Tigre, de los peligros que encerraba estar tan cerca de un pozo petrolero en perforación. El Gobierno Nacional, que era quien otorgaba las concesiones petroleras, accedió a la petición, reubicó a los vecinos, les canceló un justiprecio por los bahareques, la empresa petrolera reservó una buena zona de protección, luego la cercó y con el tiempo se convirtió en lo que hoy, se conoce como Campo Oficina. Los habitantes originarios que provenían del Caris, en su mayoría, reconstruyeron sus bahareques hacía lo que hoy se conoce como la calle Ribas. La calle Cantaura, ahora Bolívar, fue fundada posteriormente por unas hermanas oriundas de la capital del municipio Freites que tenían un ventorrillo de comida en la esquina dónde hoy funciona la librería Tixki y colocaron ese nombre a la calle en honor al pueblo de dónde provenían.

Mucha gente no tiene registrado en su memoria histórica, a los primeros pobladores de la ciudad. Las familias cuyos apellidos, sólo mencionare para contribuir a restituir o refrescar la presencia de ellos en esa época y no queden en el olvido cuando se escriba la verdadera y autentica historia de nuestra pequeña y querida urbe tígrense. Los Meza, los Sotillo, los La Rosa, los Piñero, los Lira, los Rodríguez, los García, los Barranca, los Pinoni, los Rondón, los González, los Morales, los Abreu, los Mogollón, los Prado, los Ramos, los Guarapano, los Torres, los Evans, los Guatache, los Salazar, los García, los Alcalá, los Gamboa, los Millán, los Barreto, los Henríquez, entre otros y el primer chino, que llegó con los americanos en rol de cocinero de nombre Ham Lee, que introdujo el exquisito pan chino en nuestra cultura culinaria y luego se convirtió en el jefe de cocina de todos los comedores de la incipiente industria petrolera en el estado Anzoátegui. Los nombres de los pater family, desde luego, jóvenes para el momento, es fácil ubicar y los cuales no nombro individualmente para darle el crédito a los grupos familiares que llegaron en primera instancia a esta estancia y dieron los pasos primigenios para la evolución de nuestra ciudad.

Instalado lo que fue la génesis del pueblo en el año 1935, se produce un hecho histórico que muy poca gente relaciona con la posterior inmigración margariteña a nuestro incipiente pueblo. En ese entonces, la actividad petrolera estaba en pleno desarrollo en el estado Zulia, los habitantes de la Isla se habían conectado a través del mar con esa rica, próspera y atractiva zona petrolera. El espíritu aventurero, la búsqueda de mejores condiciones de vida los llevó hasta allá y en la medida que fueron adaptándose a su nuevo habitat, algunos fueron dejando abandonada su patria chica e incluso a sus mujeres y familias. Es entonces cuando el Gral. José Garbi, Presidente del estado Nueva Esparta, preocupado por la situación, le envía una comunicación a su compadre el Gral. Juan Vicente Gómez, dónde le exhorta que le envíe de regreso a la isla ese gran contingente de hombres, argumentando que la economía del estado estaba muy deprimida, había familias abandonadas y la cosa se agravaba con la falta de mano de obra que se ocupara de las labores del campo. El Gral. Gómez, inmediatamente despacho un telegrama a su compadre Vicenzo Pérez Soto, a la sazón, Presidente del estado Zulia ordenándole que devolviera a todos los margariteños de regreso a su tierra. En esa época, como ahora, las órdenes no se discutían, se cumplían y esa orden impartida por el benemérito, fue cumplida al pie de la letra.

Una vez en su patria chica, los deportados del Zulia se enteraron del movimiento petrolero en la Mesa de Guanipa en el sitio que empezó a conocerse como El Tigre, nombre que surgió en esa época para bautizar el pequeño poblado, porque según cuentan los primeros pobladores, por esta región pasaba un tigre anualmente que atravesaba el río de la Mesa de Guanipa, siempre por el mismo lugar, zona que quedó bautizado también, hasta el día de hoy, como el Paso de El Tigre. Es entonces, cuando se animan y llega la segunda oleada de pobladores al pequeño poblado conformada por inmigrantes margariteños, que ya tenían experticia petrolera, lo que les facilita su incorporación inmediata a las labores en la industria petrolera y actividades conexas.

En la medida que los margariteños llegaban al embrionario poblado, estaba languideciendo la férrea dictadura del Gral. Juan Vicente Gómez, llegaban las “dictablandas” de los generales Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita y la revolución de octubre que lideró desde la presidencia el padre de la democracia venezolana don Rómulo Betancourt, ya no pendía sobre sus espaldas la espada de Damocles sobre otra posible deportación, la distancia era relativamente más cercana, cuestión que aprovecharon para mudar a sus familias hasta aquí, lo cual creo una demanda de viviendas y servicios públicos, que fueron atendidos por particulares a un ritmo más lento con el cual crecía el poblado. Esa inmensa cantidad de margariteños, con su trabajo, esfuerzo, dedicación empeño contribuyeron decididamente a darle forma al pueblo y la transculturización, no se hizo esperar. Tenemos y poseemos costumbres margariteñas, eso es innegable. Un corocoro frito, limón, arepa y ensalada verde ¿Quién no lo degustado? Un sancocho de pescado dominguero ¿En cual familia no lo han disfrutado? ¿Quién no es devoto de la Virgen del Valle? y ¿Quién niega que seamos una parte de la isla de Margarita en tierra firme? ¿Y quién no ha visitado La Casa Nueva Esparta “Una columna del hogar venezolano”? ¿Y un wiskisito rayao? Mí Mai por dios
No es nuestra intención modificar el pasado tal como lo han relatado nuestros eximios historiadores y cronistas, nos anima el desea de dejar constancia de que cuando llegaron los perforadores del pozo OG-1, hubo unos primeros pobladores, los cuales no pueden pasar desapercibidos, sobre todo cuando reseñan la historia desde fechas posteriores a su arribo, que sirvió de punto de partida para el nacimiento de nuestra querida ciudad, la cual no detiene su pujante desarrollo, a pesar de los criminales apagones, la irracional falta de agua, la salvaje inseguridad y la insalubridad en que vivimos por efectos de la invasión de la basura. Hay que reivindicar los nombres de los primeros pobladores de El Tigre para que los registre nuestra memoria histórica, la cual por su fragilidad, pareciera obviarlos. Es justicia.



viernes, octubre 23, 2009

Personajes de mi pueblo: Don Gustavo Adolfo Perdomo. Cronista Oficial del Municipio Simón Rodríguez

El tiempo es el único capital de las personas
que no tiene más que su inteligencia por fortuna

Honorato de Balsac (1799-1850)
Escritor francés.

¿Es válido hacerle una crónica al cronista? Hago esa pregunta al hijo menor de don Gustavo Adolfo Perdomo, Cronista Oficial del Municipio Simón Rodríguez, Alberto Perdomo Arzola y me responde con otra interrogante ¿Y por qué no? Respondo con otra interrogación ¿Le echamos ganas? A vaina, procede y yo hago la foto. Nos sentamos en el Majar del Jeque y auscultamos parte de su larga y dilatada trayectoria como ciudadano dedicado al ejercicio de la hermenéutica jurídica, padre de familia que adquirió esa sabiduría legal en los primeros años de su vida como secretario de un tribunal de municipio en el estado Barinas. También ejerció en cargo de jefe de cobranza para Oriente en la empresa Intersan, con asiento en Puerto La Cruz, dónde fijó residencia durante el tiempo que ejerció el cargo al cual renunció, para regresar de nuevo al incipiente pueblo de El Tigre, que escogió como segunda patria chica ya que vino al mundo en San Diego de Cabrutica – Municipio Monagas – el 11 de noviembre de 1925. ¿No me preguntes edad, saca la cuenta? Me dice con su proverbial buen humor.

Una vez establecido en El Tigre, con su esposa Francisca Arzola, una guireña que había conocido en Santa Bárbara de Maturín, cuando trabajo en el Tribunal del municipio Punta de Mata y con la cual había contraído nupcias en el año 1945, en plena efervescencia de la revolución de octubre, incursionó en el ramo de la construcción, dónde con una firma personal, obtuvo el contrato con la empresa Tigasco en el año 1954, para introducir la tubería que sirve de red de gas directo a una pequeña porción de la ciudad, pero que cubría el área urbana que existía para la época y la cual más nunca ha sido ampliada por omisión imperdonable de sucesivas administraciones municipales. Luego, fundó la Constructora Perdomo Casa, S.A. (PERCASA) con la cual construyó unas 60 casas prefabricadas en la zona de la avenida Winston Churchill, entre ellas, la de su residencia actual. “Todavía conservo los equipos para la construcción de esas casas prefabricadas y no descartó retomar la actividad, evidentemente, si la troja se pone alta dice en son de chiste”. Tiene 7 hijos: Gustavo Hugolino, Romelia Margarita, Arnoldo Amado, Edgar Vicente, Francisco, Alberto Alexis y Mirtha Josefina que lamentablemente falleció en el año 1992, más 18 nietos y 10 bisnietos, los cuales arriman al mingo buenos dividendos para que más nunca tenga que pensar en esos equipos y menos trabajar en tan dura faena. Está retirado de esos avatares y esa chatarra hay que venderla, dice uno de los nietos. Eso forma parte del basurero de la historia, adiciona su hijo Alberto Alexis.

Lo que nunca abandono, no abandona, ni abandonará don Gustavo Perdomo, mientras Dios le de vida, es el ejercicio del derecho, el cual aprendió de manera autodidacta y cuyo aprendizaje inició cuando culminó la primaria, para la época una proeza, que sus padres Lucio González y María Marcelina Perdomo celebraron con orgullo, el niño que llegaba a 6to. grado en ese entonces, era un instruido, ilustrado y considerado una lumbrera. Con el mocito Gustavo se daban esas condiciones, con esos conocimientos, se abrió a buscar trabajo e inmediatamente logró el cargo de Secretario del Tribunal del Municipio Antonio José de Sucre – Socopó en el estado Barinas. Esa experiencia vivida, le sirvió para acrecentar sus conocimientos, estar en el ambiente propicio para desarrollar su vocación por el derecho, cuestión que perfeccionó, al extremo de que, sin poseer el título de abogado, que lo acredite como tal expedido por una universidad, ha ejercido el derecho con sabiduría, sapiencia y brillantez y además posee la virtud de haber servido y servir de instructor a muchos estudiantes para concluir felizmente sus estudios de derecho. Para muchos profesionales del derecho ha sido instructor, guía, consejero, facilitador y fuente de conocimientos que han requerido para haber culminado sus estudios con éxito y más allá para apuntalar sus carreras en el duro y difícil ejercicio en los distintos escenarios que desempeñan en la actividad diaria. Unos han pagado bien, otros se van con la cabuya en la pata y muy pocos, luego ni lo saludan, comenta con picardía, pero no hay amargura. Pa’ lante es pa’ allá, dice con el orgullo del deber cumplido. ¿Consulta a Juan gallino? Me repite varias veces y suelta su habitual carcajada.

Don Gustavo Perdomo como hombre ilustrado, autodidacta y preocupado por dejar un legado histórico que sirva de referencia a las presentes y nuevas generaciones, ha cultivado su intelecto en las ciencias sociales, también ha dedicado y dedica buena parte de su vida al acrecentamiento de sus conocimientos históricos. Es un vehemente y apasionado investigador de los hechos, personajes y pasajes de nuestro pasado local, regional y nacional. En el año 1996, cómo reconocimiento a esa ardua labor, experiencia, estudio, curriculum y reconocida hemeroteca histórica, fue distinguido por la Cámara Municipal, que presidió el Lic. Neuman Cedeño, con el nombramiento de Cronista Oficial del Municipio Simón Rodríguez, cargo que ostenta y que le ha permitido durante los años que lleva en su ejercicio, que el Liceo Pedro Briceño Méndez, bajo la dirección de la Profesora Inés de López, le concediera la distinción de “Bachiller Honoris Causa” con cuya credencial se inscribió en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) dónde egresó graduado – El autor formó parte de esa distinguida promoción – como CRONISTA OFICIAL en la primera y única promoción que ha dictado alguna universidad en Venezuela en esa especialidad. Nunca es tarde porque cuando se quiere, se puede y don Gustavo, que nació con la fortuna de ser inteligente, y que ha hecho del tiempo su único capital pudo y todavía puede.

El que no pueda lo que quiera, decía el filósofo español José Ortega y Gasset, que quiera lo que pueda. Don Gustavo Adolfo Perdomo, ha podido hacer lo que puede y lo hecho lo aprecia y quiere. Eso es lo importante, relevante y P.A.C. Él sus sucesivas y ordenadas secretarias entienden el significado de esas 3 letras.

Esta humilde crónica del cronista, lo hacemos con la firma disposición, de rendir honor a un hombre que aparte de sus meritos ciudadanos, profesionales, ejemplar padre de familia y gran amigo, también forma parte de esos grandes personajes del pueblo que nos vio nacer. ¿Una anécdota? Un amigo de don Gustavo ganó una licitación para construir una larga carretera de penetración hacía la zona rural de nuestro estado. El hombre, un adulto mayor, en sus largas estadías por esos montes, cotejó, enamoró y obtuvo el “sí” de una linda joven nativa. Ese acontecimiento, el amigo de don Gustavo, decidió celebrarlo y presentar su nuevo amor a su legión de amigos. Invitó a una ternera, con todas las de la ley e invitó a Perdomo a la mesa principal. Todo iba de caramelo. Whisky para Perdomo, carne para Perdomo, más para Perdomo y todas las atenciones para Perdomo, pero como al mejor cazador se le va la liebre, el excelentemente atendido amigo, cometió una imprudencia imperdonable con el atento anfitrión, que le costó el retiro de las atenciones y por poco no se viene a pie sino es por uno de los tantos invitados que le dio la cola.
Resulta que cuando sale la doncella y el hombre la va presentando de mesa en mesa, Gustavo estaba haciendo una necesidad fisiológica y cuando volvió ya había concluido el ritual, sin embargo con ojo de buen cubero, se dio percató de la linda joven, pero se hizo el loco. Pasado un buen tiempo se dirigió a su amigo y preguntó ¿Y esa linda chica? El hombre, apenado la responde ¿caramba Gustavo no te la presente? y éste con picardía le responde no. Entonces viene lo bueno. El amigo le dice con orgullo: mire amigo Gustavo, esa es mi chica, la encontré aquí cero kilómetros y Gustavo le riposta ¿No sería que tenía la guaya suelta y no te diste cuenta? ¡Desgracia! De allí en adelante, por su ligereza no le atendían, le rugían y pasó a campanear el hielo con agua y no vio más carne. Gracias a Dios consiguió una cola, porque de lo contrario todavía viniera en camino. Tan Avispado el hombre y peló ese escalón. La lengua es el castigo del cuerpo.



viernes, octubre 16, 2009

Personajes de mi pueblo: Roberto “Rudy” Carrillo

A nadie le faltan fuerzas; lo que a
muchísimos les falta es voluntad

Víctor Hugo (1802-1885)
Escritor francés.

Excelente amigo, insigne trabajador, ejemplar padre de familia, apasionado fanático del béisbol y en especial de sus equipos Criollos de El Tigre y los Leones del Caracas, adeco Carlos Andresista hasta la sepultura, ese fue Roberto Jesús Carrillo, conocido popularmente como “Rudy”. Vino al mundo en Ciudad Bolívar el 6 de mayo de 1936, a los 6 años llegó al naciente pueblo de El Tigre. Vino de la mano de su mamá Petra Carrillo, con sus hermanos José “Tato” y Margarita, la cual los trajo a la casa de la abuela Francisca “Pancha” Delgadillo, que era lavandera en Mene Grande Oil Company y, con sus ingresos, los podía ayudar en la manutención ya que era madre soltera y vivía una situación crítica. Desde ese momento, “Rudy” complementó su actividad escolar con la venta de arepas, hallacas, dulces y, ya a los 12 años, se inició como aprendiz en la Tipografía Aranda, ubicada en la calle Bolívar del señor Víctor Aranda a la sazón, Presidente Municipal durante la dictadura del Gral. Marcos Evangelista Pérez Jiménez, ese trabajo lo compartió más tarde como mesonero en el Bar “Alí Baba” en la zona de tolerancia – mejor conocida como el mosquero – para luego pasar a laborar con José “Pepe” Escrivá, que antes de incursionar en el negocio del cine, era propietario de la Tipografía Miranda. La necesidad obliga y la voluntad de “Rudy” lo ayudó a no rendirse ante la adversidad.

A medida que “Pepe” Escrivá, que para promocionar su sala de cine se disfrazaba de Cantinflas, fue consolidando el cine Miranda que funcionaba en el mismo local de la tipografía, decidió vendérsela a crédito en el año 1963. “Rudy” quien tuvo que mudarse a otro inmueble, muy cerca, dónde hoy está el Frigorífico Miranda, ya que “Pepe” remodeló, mejoró y modernizó la edificación para su sala de cine, a la cual le cambió el nombre en el año 1973 por el de “Teatro Cristal”. En el año 1980, con la ayuda de su compadre y entrañable amigo Augusto Enrique Tenorio Meza, “Rudy” le compró a la señora Pía Quijada, el local dónde actualmente está ubicada – La gráfica es de la fachada del negocio – y en plena actividad productiva la Tipografía Miranda, ahora bajo la égida de su viuda Iraida del Valle Mata Monasterio y sus hijas Gladys, Petra, Nataly e Iginia. Roberto junior, el popular Go-Go, es ingeniero civil, casó con la hija del español, “Don Lolo” y fijó residencia en la madre patria. Una familia unida, que solidificó más sus lazos desde el año 1991, cuando falleció “Rudy” y ellos tuvieron que enfrentar la vida sin la insustituible presencia física del líder y guía familiar. Uno se resiste, dice Valle, pero hay que echar para adelante.

Don Roberto “Rudy” Carrillo, vivió muchos años al final de la calle Nueva Esparta, sector Punta de Cuchillo, luego mudó a la calle Aragua, dónde conoció al amor de su vida Iraida del Valle Mata Monasterio, que tenía residencia en el callejón Pichincha, hija del señor Epifanio Mata, que tomó notoriedad por su cría de chivos. En las tardes los habitantes del Casco Viejo disfrutaban del regreso de “Las chivas de Faño” hasta el corral. En el año 1963, cuando compró la Tipografía Miranda, también contrajo nupcias con “Valle” como es nombrada y conocida por relacionados, amigos y clientes. De esa unión vinieron al mundo 5 hijos: Gladys, Roberto, Petra, Nataly e Iginia que posteriormente le dieron la dicha de disfrutar de 8 nietos, además hizo equipo con “Valle” en el incipiente negocio, que fueron levantando a pulso y levantaron después de superar muchos altibajos. En la época buena logró construir una cómoda casa-quinta en la cuarta calle sur, sector “La Esperanza” del cual es uno de sus fundadores y el que contribuyó a consolidar actuando como vocero en sus reivindicaciones. Allí fijó su residencia definitiva, después de vivir en una casa alquilada en la avenida Francisco de Miranda – exactamente al lado de la farmacia Bolívar – también adquirió una parcela rural en la Toscana estado Monagas y más tarde uno en Playa Guiria estado Sucre. En ambos terrenos construyó cómodas viviendas a las cuales bautizo como los ranchos PyP 1 y PyP 2 en honor a la abuela Pancha y la mamá Petra. Rudy, que poseía una ranchera Ford, antes poseyó vehículos Mercury, Cadillac y Pontiac, embarcaba la prole todos los viernes en la tarde, llegaba a la Toscana dónde pernoctaba y en la mañana continuaba su tours de fin de semana hasta Playa Guiria a disfrutar del mar y excelentes banquetes a base de pescados, mariscos, ricas ensaladas, arepas tipo telita que hace magistralmente “Valle” Siempre fue un gran gourmet.

Desde muy joven “Rudy” Carrillo se caracterizo por su conducta polifacética, jugaba caballos, terminales, animalitos y cuando los sucesos del 23 de enero del año 1958, dónde hubo saqueos, le quemaron la tipografía a Víctor Aranda, se fue a la capital, dónde trabajo 2 años, adquirió una motocicleta Holly Davidson en la cual viajaba regularmente a traer el sustento de la familia. Cómo motorizado fue el primero en la ciudad que utilizó chaqueta negra con una calavera grabada, vistosa cadena con una cruz de Caravaca – “lignum crucis”, es decir, un fragmento de la verdadera cruz a la que Jesús Nuestro Señor fue crucificado – además de exhibir una larga cabellera, gruesos bigotes, resaltante mosca y protuberantes patillas, cuestión que por su abundante barba aprovechaba lucir, lo cual lo distinguía de sus compañeros de generación. Era todo un Hippie o jipi movimiento contracultural que se inició en los años 1960 en Estado Unidos. Como deportista fue Presidente de Criollos de El Tigre, Presidente de la Liga de Béisbol AA y en el año 1979, presidió el Comité Organizador del primer juvenil nacional de Béisbol que se celebró en la ciudad. En esas maravillosas actividades, siempre contó con la solidaridad, ayuda e incondicionalidad de su entrañable amigo Pedro Emilio Rojas Vargas (PEJAS) con el cual no sólo compartió los avatares deportivos sino también una gran amistad y familiaridad. No es aventurado pensar que en el cielo continúan su hermandad y si hay actividad deportiva, allá deben estar trabajando para promover y engrandecer esa noble actividad. “Hacer deporte es hacer patria”. En el cielo y en la tierra. Una verdad del tamaño de una catedral.

Roberto “Rudy” Carrillo, a pesar de padecer una diabetes – criminal enfermedad – nunca bajo la guardia. Poseyó una voluntad férrea para el trabajo, sacó tiempo para compartir, disfrutar, divertirse con la familia y contribuir con el desarrollo, promoción y práctica del deporte de las 4 esquinas en la ciudad. Solía usar guayaberas por la versatilidad de esa prenda caribeña de vestir que le permitía cargar las herramientas de trabajo en sus bolsillos. Cuenta su esposa Valle que un sábado en la tarde, se sentía mal, tenía la azúcar alta, le dolía la cabeza, acusaba mareos, salió a la calle y todos quedaron angustiados y preocupados en casa, nadie sabía de su paradero, a las 6 PM regresó diciendo que ya estaba mejor. Venía de “Las Tostadas – Restaurant San Antonio” de don Antonio Miguez Tielos, dónde había degustado una suculento mondongo que lo pusieron a coger minima. “Un mondongo medicinal” Exclamó. Otro restaurante que visitaba con mucha frecuencia – para cargar las pilas – acompañado de toda la familia y su inseparable amigo Pejas, fue el “Castelo Branco” dónde Manuel Díaz Bras, los atendía a cuerpo de rey. Todavía “Valle” y la prole, mantienen la tradición y asisten regularmente a ese popular e histórico comedor popular que ofrece exquisitas comidas nacionales e internacionales a los mejores precios de la ciudad.
Con estas crónicas de personajes de nuestro pueblo, queremos aportar un granito de arena a engrandecer, fortalecer y vigorizar nuestra memoria histórica que aún cuando es muy reciente, pareciera reducirse a muy pocos respetables protagonistas y dónde pareciera que más nadie contribuyó al impulso, desarrollo y consolidación de una ciudad que tuvo su génesis al calor de la industria petrolera un 23 de febrero de 1933 y dónde sus primeros pobladores provinieron de las comunidades campesinas concentrada en las riberas de los ríos Caris, moquete, el Pao y paso bajito y, que luego se confundieron con margariteños, guayaneses, sucrenses y monaguenses que llegaron atraídos por la potencialidad y auge que prometía la explotación del oro negro en la Mesa de Guanipa.
Muchos, protagonistas, concitaron esfuerzos para que hoy gocemos de la gran ciudad, que a pesar de la falta de electricidad, agua y la invasión de la basura, no detiene su ritmo de crecimiento. Honor a quienes honores merecen y el guayanés “Rudy” Carrillo, fue indiscutiblemente uno de esos personajes.




viernes, octubre 09, 2009

Personajes de mi pueblo: Antonio Miguez Tielos, “Tostadas, Restaurant San Antonio”

Nada se resiste al esfuerzo unido
de un gran número de brazos

Lucas Alamán (1792-1853)


Político e historiador mexicano.



Uno de los negocios más populares de la ciudad, es sin lugar a dudas, “Tostadas, Restaurant San Antonio” ubicado en el corazón de la ciudad y la cual, tiene sus antecedentes, en un barraca de zinc, que apostaron unos maracuchos a mediados en la década del 50 muy cerca de “El Luchador” la cual identificaron “Noche y día”, trabajaban 24 X 24. Lo colocaron en venta, y lo adquirieron, nuestro personaje Antonio Miguez Tielos y el canario Antonio Díaz, quienes eran cocineros en el Restaurant “Copacabana” que funcionó por muchos años en la avenida Municipal de Puerto La Cruz. Allá un viajero los puso al corriente de que estaban vendiendo el modesto kiosco. Vinieron, les gustó la ubicación, lo negociaron, compraron y empezaron sus actividades como socios a administrar su propio negocio. Fue en los inicios de la década del 1960. Una aventura feliz.

Los nuevos socios y emprendedores, trabajaron durante algunos años el kiosco, pero como el canario era muy amigo de los tragos, vinieron la desavenencias. Don Antonio Miguez Tielos, hombre sobrio, serio, responsable y muy respetuoso, un buen día le dijo “O me vendes o te vendo” y Antonio Díaz entendiendo la situación, le vendió su parte. Una vez propietario absoluto, don Antonio Miguez Tielos, inició la transformación del local, construyó una sencilla edificación – la gráfica acompaña está crónica – que ahora una vez desaparecido físicamente, administran personalmente sus hijos Guillermo, Enrique y Maruja, los cuales mantienen el formato original del negocio, sin descuidar la atención, calidad, exquisitez y precios solidarios, que lo convierten en un punto de referencia culinaria en la ciudad, el estado y más allá, en toda Venezuela, ya que tiene como vecino al hotel Orinoco, dónde pernoctan todos los viajantes que vienen a ofrecer sus productos en la geografía anzoatiguense. Todos comentan “Estás arepas, no tienen nada que envidiarle a las que expenden las grandes areperas de Caracas, Valencia, Maracay y Barcelona” Uno sola cosa, dice con su proverbial humildad, Enrique: “El precio” obviamente aquí son más baratas y quizás de mayor calidad.

El español don Antonio Miguez Tielos, que nació el 8 de marzo de 1922, en la localidad de Leirado, provincia de Salvatierra de los Miños, emigró junto a su hermano Enrique “buscando mejoría de vida” llegaron a la capital venezolana con una muda de ropa c/u, obtuvieron empleo como albañiles en la construcción de la red de cloacas de la avenida Baralt de Caracas, luego con algunos ahorros, viajaron hasta Puerto La Cruz, dónde se dedicaron a su verdadera profesión: el arte culinario, en el Bar Rest Copacabana. El padre había sido Chef y ellos le siguieron los pasos en el ejército dónde se desempeñaron como “rancheros”. En la zona norte, laboraron como cocineros, perfeccionaron sus conocimientos, hasta que vinieron a El Tigre. Enrique, se dedicó por un tiempo, a manejar un vehículo que había adquirido con sus ahorros y prestaciones sociales en la ruta extraurbana y Antonio, una vez establecido en la Tostadas “Noche y Día” a la cual luego cambió la denominación comercial por la actual “San Antonio”, trajo a su esposa Justa González Vidal originaria de la localidad de San Pedro Batallanes Las Nieves de la provincia de Pontevedra, con quien hizo equipo para levantar esta histórica y concurrida arepera, que para los adultos mayores consultados y las nuevas generaciones, fue la primera en la ciudad. Hoy, gracias a la continuidad, permanencia, persistencia, calidad, exquisitez y precios solidarios continúa siendo la mejor. Es vox populi por toda la ciudad.

En la década del 60, las arepas eran de maíz pilado, don Antonio compraba el grano por sacos, lo sancochaban, lo molían en máquinas rústicas – a pulmón limpio –, procesaba la masa para la arepa y una vez salida del horno, las ofrecían, como hasta ahora, con cabeza e’ cochino, ensalada de gallina, reina pepiada, camarón, pollo mechado, carne mechada, quesos nacionales e importados, lengua en salsa y muchas otras exquisitas variedades. En su concurrida sala comedor, los comensales pueden degustar un excelente mondongo, una exquisita sopa de gallina, un rico pabellón criollo, pollo con macarrón, carne a la jardinera, un suculento bistec de solomo con papas fritas y ensalada. Chabelo Arismendi, cliente consecuente, a pesar de que, la mayoría de las veces olvida los biyuyos y se presenta en quiebra, los consume ávidamente. En sus constantes visitas, pide, le sirven, consume y da las gracias. “Perdiendo también se gana”, decía don Antonio y su hijo Enrique aplica la misma filosofía, para no discutir con Chabelo, que a pesar de los “carros” es amigo de la casa. A la hora de pagar, decimos nosotros, nadie es tramposo.

Clientes fijos, en las madrugadas de los domingos, fuimos los que trabajamos en los añejos sellados del 5 y 6. Pedro “Pico” Rondón, Edgar Salazar, Pedro Torres, Miguel “El negro” Salazar, Roberto Salazar. Otros clientes su generis, fueron el prestigioso médico pediatra Argenis Rodríguez quien se hacía acompañar por su tocayo, el electricista Sotillo, pedía, se iba y luego su padre don Felipe, que sabía de sus andanzas, pasaba y preguntaba a Antonio, cuanto era la deuda y cancelaba. Cosas de la adolescencia. “Rudy” Carrillo que tenía una dieta estricta – era diabético – se le escapaba, en algunas ocasiones, a su esposa Valle y degustaba con gran deleite un suculento mondongo, que por cierto, es una de las especialidades más solicitadas del San Antonio. En la campaña electoral de 1968, los visitó el entonces candidato del MAS, José Vicente Rangel Vale, quien pidió una arepa de queso amarillo y se fue maravillado por la calidad de la tostada. Eso lo recuerdan con gran cariño los mesoneros Tello Lozada, Celis Segundo, Amado Rodríguez, Amílcar Maestre, Fernando Álvarez que laboraron por muchos años codo a codo con don Antonio y doña Justa y el que todavía acompaña a los hijos, Mateo Pereira que se mantiene al pie del cañón.

Don Antonio Miguez Tielos, fue uno de los tantos inmigrantes que escogió a la naciente ciudad de El Tigre, como su patria chica y por su tenacidad, honradez, voluntad de trabajo, sus extraordinarias cualidades personales y la maravillosa familia que conformó, le granjearon el cariño, la amistad, el aprecio y el reconocimiento de la comunidad. Unidos los brazos de Don Antonio, doña Justa, sus hijos Manolo, Otilia, Guillermo, Enrique, Maruja y sus, por ahora 9 nietos, han logrado con mucho esfuerzo, vencer las muchas vicisitudes. Esa proeza convierte a don Antonio en uno de los personajes, que indiscutiblemente contribuyó positivamente desde su modesta “Tostadas, Restaurant San Antonio” al engrandecimiento, crecimiento y desarrollo de la ciudad. Un granito de arena que todavía perdura y perdurará en el tiempo.


Esta crónica la escribimos con la sana intención de darle solidez a nuestra memoria histórica, exaltar los muchísimos héroes anónimos que existieron y existen en la ciudad, los cuales contribuyeron con su esfuerzo, dedicación, empeño y alto sentido de la responsabilidad, con el desarrollo, afianzamiento y consolidación del pueblo de El Tigre, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933 y la cual se convirtió en pocos años de manera aluvional en un gran pueblo y ahora, a pesar de la crisis eléctrica, la falta de agua y la invasión de la basura, en la ciudad capital del la zona sur del estado Anzoátegui.



lunes, octubre 05, 2009

Los límites Simón Rodríguez – Guanipa (Segunda parte)

La peor decisión es la indecisión
Benjamín Franklin (1706-1790)
Político, filósofo, y científico estadounidense.




En el año 1989, cuando ejercí la Presidencia Municipal, se aprobó el primer y único Plan de Desarrollo Urbano Local. En esa oportunidad, quedó claro que el ensanchamiento urbano del municipio Guanipa, ya había avanzado internándose en los predios enmarcados en los límites legales y, vigentes hasta ahora, del municipio Simón Rodríguez. Más grave aún, los bloques de terrenos que se reservaron, de acuerdo a ese PDUL, para la zona industrial de nuestro municipio vecino, quedaban en territorio nuestro, de acuerdo a la línea divisoria legalmente establecida por Cartografía Nacional. En ese momento todo el mundo vio y calló. Allá y aquí.

El municipio Guanipa, continúo su crecimiento hacia el oeste, su área urbana, siguió internándose en los predios del municipio Simón Rodríguez, iniciaron la urbanización de su zona industrial y ejercen de hecho, autonomía sobre esos lotes de terrenos, que legalmente no les corresponde. Esa es una realidad incuestionable. La línea que divide ambos municipios, hasta ahora, tiene su punto de partida en el botalón ubicado en el Paso de El Tigre, pasa por los portones de la Coca Cola y se proyecta hacía el sureste, dejando toda la franja – de ambos lados – que se conoce como la vía a la Guarapera en territorio de Simón Rodríguez. Nadie ha reclamado, no reclaman, ni reclamarán la autonomía que ejerce Guanipa en esa zona. ¡No! la situación que crea inconvenientes está reducido al área conocida como El Palomar y las que colindan con la avenida Intercomunal y la avenida Jesús Subero, que nos comunica hacía el cruce de vea. Los considerados lomitos.

Mucho se ha discutido y se discutirá acerca de los límites de los municipios Simón Rodríguez – Guanipa. La verdad de las cosas, es que de acuerdo a la ley, cuando exista voluntad política y se asuma con seriedad y responsabilidad este importante asunto, que no debe tener mayor connotación que la que aconseja del buen juicio, las Cámaras Municipales de ambos municipios deben aprobar una de las 3 propuestas que recomienda Cartografía Nacional u otra que ellos en sesión conjunta aprueben, lleven el acuerdo de las cámaras, a la Comisión de Límites del Consejo Regional Legislativo, que presentará un informe definitivo a la plenaria y una vez aprobado por esta instancia legislativa, Cartografía Nacional, hará los cambios de las líneas limítrofes y le oficializará en cambio de límites. Así, de sencillo.

¿Cuáles son las propuestas de Cartografía Nacional? dos extremas y una intermedia. La primera evidentemente perjudica al municipio Guanipa. Es dejar los límites como están. La segunda, puede ser discutida y mejorada. Es intermedia y reubicaría la línea divisoria pasando más menos por dónde hoy está ubicada Wendy’s y la tercera incuestionablemente perjudica a municipio Simón Rodríguez, porque los límites serían reubicados por AGUANCA. Nadie puede sentirse atado a alguna de las tres. Cartografía Nacional, como organismo técnico, sólo ha hecho esas 3 propuestas, atendiendo un pedimento de La Comisión de Límites de la otrora Asamblea Legislativa. Ellas pueden ser modificadas, reajustadas y variadas, buscando una alternativa que logre el consenso de ambas Cámaras Municipales y al ser aprobada por el Consejo Regional Legislativo, Cartografía Nacional ajusta los nuevos límites. Hay quienes piensa que una alternativa valida, sería ubicar la línea divisoria en la zona conocida como Maxin’s Vea, o en ese sector, justamente dónde un alcalde de Guanipa, como marcando sus límites, colocó el monumento de San José, santo patrono de su municipio y cuya gráfica acompaña esta crónica. Es cuestión de discutir todas las alternativas y solucionar de una vez por todas, el diferendo fronterizo.

Obviamente, se dice y escribe fácil, pero si no existe voluntad política, deseos sinceros y una acción responsable por parte de las autoridades competentes, continuaremos viendo, cada cierto tiempo, el triste espectáculo al cual ya nos tienen acostumbrado concejales y alcaldes – de ayer y de hoy – peleándose por los terrenos lomitos, los impuestos que se generan en las zonas urbanizadas de las avenidas Intercomunal y Jesús Subero, sin tomar el menor interés en área circundante de la avenida que conduce hasta La Guarapera porque, no se van al fondo del problema y, ya se reconoce de hecho que los lotes de terreno de esa superficie, pertenecen al municipio Guanipa y yo tengo el pálpito que allí, está el verdadero quid del problema y nadie quiere alborotar ese avispero.

Escribo estás líneas, con la única y deliberada intención de ubicar en su justo contexto la realidad que hemos vivido, vivimos y seguiremos viviendo por largo tiempo los vecinos de los 2 municipios, por la inacción de las autoridades municipales. Conste, no me pronuncio por ninguna opción, sólo reseño el fondo del asunto e intento ilustrar a los habitantes de a pie, que a veces, preguntan con curiosidad y no sin cierta sorna, ¿Qué se pelean? ¿Creerán los alcaldes y concejales que estamos ante un diferendo tipo Medio Oriente? ¿Llegarán a sacar los cañones, los tanques, los submarinos, portaviones, los aviones sukhois, los fusiles de asalto AK-47? ¿Utilizarán el ejército regular o la reserva? ¿La guerra será convencional o asimétrica? Uno simple mortal, no sabe.


Lo que pareciera cierto, ante la indecisión con relación a los límites, que no hay dudas lo peor, más de un prócer, que han salido y salen a guerrearse por esos terrenos lomitos, no han aguanta un cañonazo en el bolsillo y han terminado con las alforjas llenas.