domingo, febrero 11, 2007

Personajes de mi pueblo: Brazón

Un hombre, cualquier hombre, vale más
que una bandera, cualquier bandera

Eduardo Chillida Juantegui (1924-2002)
Artista español.
El deporte une a la gente. El béisbol en Venezuela es la pasión. Ese deporte, nos ha unido a mucha gente que aún nacida en otros lares llegó a nuestra ciudad para no irse. Es el caso de Alberto Cayetano Brazón, que nació el 23 de marzo de 1939, seis años después de la fundación de El Tigre, en Caripito – estado Monagas dónde apenas vivió 5 años porqué a su progenitor le ofrecieron trabajo en los muelles de Puerto Cabello y como la troja para la época estaba altísima, agarró su familia y emigró buscando mejores niveles de vida, cuestión que logró relativamente en las primeras del cambio, pues a los 3 años enfermó y no pudo trabajar más, lo que obligó al hijo mayor encargarse de sacar adelante la familia. Difícil tarea ya que nuestro personaje Alberto Cayetano Brazón para el momento solo contaba con 8 años, lo cual no fue óbice para que no le pusiera corazón y buscara la arepa. No todos tienen la dicha de nacer en cuna de oro.

En Puerto Cabello, hay un sector conocido como ”La Cantarilla” famoso porque allí, precisamente, se inició el fallido golpe de estado contra el gobierno constitucional de don Rómulo Betancourt y dónde funcionaba un improvisado terminal de pasajeros en el cual llegaban los autobuses que provenían de todas partes del país. El niño Alberto Cayetano Brazón que vivía a muy poca distancia del lugar, aprovecho la situación para sacarle provecho. Les cargaba las maletas a los pasajeros que llegaban y a los que salían de viaje. La propina era una locha, medio y cuando había un alma generosa le regalaba por el favor prestado un real. Ese trabajo lo realizaba en las mañanas y por la tarde lustraba zapatos y con eso completaba para que en la casa no faltara el recado de olla. Eran 5 bocas. El padre don Jacinto Zabaleta, la madre Petra del Carmen Brazón y los hermanos Lino Zabaleta que hoy vive en San Felipe y su hermana Audelina Zabaleta que se resiste a salir de Puerto Cabello donde contrajo matrimonio, tiene su familia y dónde Brazón viaja todos los años a pasar navidades y año nuevo. Dura la vida, pero con esfuerzo y decencia se ganaba sus churupos dignamente.

Desde muy joven Alberto Cayetano Brazón abrazó la pasión por el béisbol. Cuando niño, en sus tiempos libres, lo practicaba con mucho entusiasmo. Unos amigos de San Felipe que formaban parte del equipo doble AA patrocinado por La Ford, lo invitaron a participar con ellos, le facilitaban un viático de Bs. 2, para que viajará los días martes, miércoles y jueves que valía el pasaje ida y vuelta de Puerto Cabello a la capital del estado Yaracuy, e inició su carrera en el béisbol amateur organizado, jugando segunda base, luego formó parte del equipo de Obreros del Servicio Portuario (OSP) de Puerto Cabello, en la misma posición por espacio de unos 3 años. Con la familia ya encaminada a los 22 años de edad, emigró hasta Puerto La Cruz en dónde un tío era prefecto y otro desempeñaba igual cargo en Guanta. Joven guapo, “apoyao” y en plenitud de condiciones inmediatamente se enroló en el equipo OSP de Guanta como y le asignaron la receptoria del equipo durante dos temporadas, el año siguiente, por razones que desconoce, el equipo no salió y es cuando Jesús “Chucho” Hernández, Roberto “Rudy” Carrillo y Pedro Emilio Rojas Vargas, que eran los mentores del incipiente equipo, orgullo de los Tïgrenses “Criollos de El Tigre”, lo atraen hasta nuestra querida ciudad, para que forme parte del roster de la novena ya que era, a pesar de su juventud, un pelotero fogueado pues había participado en 4 nacionales realizados en Falcón, Zulia, Carabobo y Lara como regular y un desempeño brillante.

Una vez en la ciudad, lo hospedaron en una casa que alquiló el equipo, la cual compartía con la estelar primera base del equipo, procedente de Cumana, Miguel Gascón, la papa se las proporcionaba “Rudy” Carrillo y se dedicó a tiempo completo a jugar béisbol. Tenía el estadio Alejandro “Patón” Carrasquel un año de fundado y béisbol AA, aunque incipiente, ya gozaba de una gran legión de fanáticos. El manager Agustín Ortiz, contaba en ese line up, con peloteros de la talla de Eustoquio “Bigote” López, Alcibíades “Tirria” Velásquez, Luís “Bolín” López, Hildemaro Blanco, Oscar “Pensilvania” Maza, Rafael Rodulfo, Luís “Buzo” Noriega, Héctor “Musulungo” Gómez, Martín Presilla toda una legión de estrellas que no le permitían jugar regularmente, pero no le bajaba su autoestima porque estaba conciente que lo que tenía adelante eran peloteros de una categoría indiscutible. Los que somos amantes del béisbol podemos corroborar esa verdad. Esa fue la época de oro del equipo insignia de El Tigre y que hoy con la remodelación total del estadio que ahora lleva el nombre del extraordinario ex jugador Enzo Hernández, debería ser patrocinado de nuevo por las autoridades locales. Es cuestión de querer la ciudad y sus mejores tradiciones.

La ciudad de El Tigre, que nació al calor de la industria petrolera un 23 de febrero de 1933, tiene la virtud de atraer a mucha gente y una vez que la conocen se quedan para siempre, máxime en el caso de Alberto Cayetano Brazón que se enamoró y casó con la oriunda Mercedes González y en cuya unión matrimonial, procrearon 4 hijos, Mercedes, Freddy, Xiomara y Amarilis, los cuales levantó con su trabajo como salvavidas en el club de Campo Norte en San Tome, que lo llevó también a formar filas con el equipo de Mene Grande y una vez que salió de esa empresa se alternó como chancero en las contratas Giormen, Zolato, Digiusto y muchas otras que siempre tenían empleo, pagaban muy bien para el momento y le hacían permitían vivir holgadamente junto a su prole.

Un domingo, tenían juego en el estadio Venezuela de Barcelona contra el temible equipo MOP que era la divisa emblemática de la capital del estado, caía un torrencial aguacero en la ciudad, faltaban mucho jugadores, no llegó el chofer del autobús y a las 8 y 30 AM, el propio “Bigote López, agarró en volante y con 11 jugadores más que incluían 5 pitcher, arrancó y llegaron al estadio a 5 para las 11 AM cuando estaban a punto de cantarle forfeit, se uniformaron, calentaron unos minutos y a las 11 y 30 Cantaron Play. En el line up habían 3 pitcher jugando posiciones y en la lomita se encaramó a enviar los bultos postales el estelar Rafael Rodulfo. En el 2do. inning, con 3 en circulación Hildemaro Blanco soltó un “tubeyote” .barre bases y el juego se mantuvo con ese score hasta el 8vo. cuando, después de 2 outs, ante un pestañeo del lanzador Rodulfo, Francisco Bolívar le ligó hit, venía al bate el excelente bateador Douglas Estaba, Brazón que se desempeñaba como receptor se acerca a Rodulfo y le dice no le lances nada bueno que es peligroso. Rodolfo, confiado en la calidad de sus lanzamientos, pretendió poncharlo con una recta y Douglas Estaba le sacudió un laberíntico jonrón por el left, les anotaron 2 y a pesar de todo, la pizarra concluyó 3 a 2, Criollos ganó un juego histórico y Alberto Cayetano Brazón, le brillan los ojos de emoción cuando recuerda esa gesta heroica que forma parte de las más bellas paginas de la larga y dilatada trayectoria deportiva de nuestros gloriosos Criollos de El Tigre.

Alberto Cayetano Brazón, también se destacó como manager del desaparecido y siempre bien recordado equipo clase A, Deportivo Orinoco. 7 años consecutivos en los cuales obtuvo 5 campeonatos locales y dos estadales. Durante 2 años dirigió el equipo de Motoriente y lo llevó a campeón en una oportunidad. Hoy, con 67 años a cuestas está retirado de toda actividad deportiva y laboral, a causa de una ulcera que el afecta una pierna, sobrevive, de la generosidad de sus amigos, entre los cuales destaca a Boanerge Cermeño propietario de Silenciadores “Don Juan” y aspira que las autoridades, locales o regionales, le ayuden a superar esa penosa enfermedad y pueda concluir su ciclo vital, enseñando y orientando a las nuevas generaciones.

Como decimos coloquialmente, “pa’ donde coge con esa pata hinchá” Hasta ahora está resignado, pero esperanzado en que Dios le pondrá en el camino la mano caritativa de algún gobernante y mientras tanto, solo se permite en el béisbol, jugar el papel de fanático y crítico. No le queda otra, sin embargo, creo que bien vale que lo ayuden porque con sus virtudes y defectos es un personaje del pueblo que lucho duró para que las banderas deportivas de la ciudad ondearan orgullosas y con dignidad en el firmamento nacional. Las autoridades competentes tienen la palabra. Conservemos la bandera, pero ayudemos también al hombre. Es cuestión de sensibilidad humana.




1 comentario:

David Jesus dijo...

te falto publicar que su principal benefactor es el profesor Gonzalo lopez (el negro dulcero) quien todas las semanas le hace mercado