miércoles, junio 14, 2006

Personajes de mi pueblo: Martín Márquez Windevoxhel

“La conquista propia es la más
grande de las victorias”
Platón
Un llanero de San Fernando de Apure, que llegó a El Tigre hace 46 años para contraer nupcias y nunca irse. Martín Márquez Windevoxhel. Liga de criollo con alemán. Abrió los ojos al mundo el 30 de enero de 1937 o lo que es lo mismo anda en 69 años, la mejor edad según sus propias palabras. Estudió primaria en Caracas, cuando aprobó su tercer año se enroló en la naval dónde permaneció 2 años hasta el 1955. Dos años más tarde inicia estudios de contabilidad en el prestigioso instituto “Academias Modernas” y en 16 meses lo culmina con éxito. En la búsqueda de empleo, acude a la oficina de un viejo amigo de la familia, Diego Anderson que ostentaba el cargo de “Jefe de Administración de Hospitales” adscrito al “Instituto Nacional de Hospitales” dependiente del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, quién lo envía como oficinista de contabilidad con un sueldo de Bs. 600 al próximo a inaugurarse, hospital central “Ruiz y Páez” cargo que ejerció por espacio de 2 años.

En ese año 1957 la dictadura de Pérez Jiménez estaba consolidando su obra asistencial en Venezuela y había construido un hospital en todas las capitales de estado, lo que implicaba la profesionalización de un personal para el control y administración de esos novísimos e importantes centros dispensadores de salud. Con casi 2 años de experiencia lo envían la isla de Margarita por 3 meses a realizar un curso de Contabilidad de Costos para nosocomios, en el hospital “Luís Ortega” de Porlamar. Tuvo que llegar por avión ya que para la época no había ferry. Entre las cosas que aprendió fue calcular el costo diario de un paciente para un centro de salud que ahora, en sus reflexiones reconoce que era un método muy rudimentario, porque no incluía los gastos de servicios públicos, que los hospitales no pagaban, pero eran una erogación para el estado y este es uno solo e indivisible. Cuestión de tiempos.

Concluido el curso, regresa a Ciudad Bolívar, se incorpora a su trabajo, donde ya había conocido a una enfermera de nombre Rosa García Noriega con especialización en anestesiología a la cual había jurado amor eterno. Creía que se quedaba cuando lo llamaron de Caracas y lo mandan como contador al viejo “Hospital Civil” de Maracay, con un sueldo de Bs. 900, pero con el encargo de colocar las cuentas en orden ya que el despelote era tan grande que el director no sabía cuanto era la deuda con los proveedores. Escéptico, lo recibe el director del hospital y le dice: “Otro más, mire hijo, por aquí han pasado varios y no han podido decirme cuanto debe el hospital” Voluntarioso le dice “déme un mes y le digo” que va. Le pidió un tiempo prudencial más y fue como a los 3 meses que se aproximó, hasta que logró poner las cuentas al día. Cuando tenía como un año en el cargo, pasó por Maracay, don Diego Anderson le pidió que lo acompañara a San Sebastián de Los Reyes, un pueblito del estado Aragua, donde el intendente del centro de salud había sido víctima de un atraco y quería conocer de primera mano lo sucedido para hacer la denuncia respectiva. Jefe es jefe, lo acompaño y en el camino le contó lo de sus amores y del interés que tenía que lo cambiará a Ciudad Bolívar. Este le dijo que evaluaría la cuestión, llegaron a un expendio de comida y cerveza. Mientras comían, pararon la oreja y escucharon la versión de los lugareños. Todos coincidían que el intendente se había autoatracado. Predispuestos llegaron al hospitalito, el funcionario en cuestión los recibió nervioso y ante la insistencia de que los acompañara a poner la denuncia en la Dirección General de Policía (DIGEPOL) de San Juan de Los Morros, el hombre lo que quería era reponer el dinero, pero como atraco es atraco, el jefe le dijo que eso era ilegal. Fueron a poner la denuncia y cuando lo interrogaron, cantó como un pajarito, fue detenido. Correctas las cosas en la época. ¿O nó?

Con la experiencia acumulada, la confianza de los jerarcas en la administración del sector salud y la buena disposición que siempre demostró para colaborar, aceptó poner las cosas en orden en ese módulo asistencial y a la vez cumplir con sus obligaciones en el hospital de Maracay. Un jeep de agencia para el transporte, gastos de combustible y Bs. 20 de viático compensaban el esfuerzo. En ese trajín estuvo 4 meses, hasta que el mes de junio de 1960, le participaran el cambio – más cerca de Rosa – para el centro de salud “Darío Márquez” en Caripito devengando un sueldo de Bs. 1.260 como intendente. Ese año, curiosamente, el 8 de diciembre, se cumplía el bicentenario de la fundación de la ciudad de Maturín cuestión que el ignoraba, pero de lo cual se percató, cuando presenció la movilización militar y una caravana de carros negros que enfilaba hacía el Caño San Juan, el muelle de los barcos petroleros, donde el Presidente Betancourt abordaría el yate presidencial que lo trasladaría a La Guaira y desde allí, por supuesto dirigirse a Caracas. Nada anormal, partiendo del hecho que el Presidente Betancourt evitaba al máximo viajar en avión – Ese yate fue adquirido por el dictador Pérez Jiménez – y servía como medio de transporte a Betancourt. Más nunca se hablo de ese yate y en la actualidad con la nave que se gasta el presidente y la flota de la armada, por supuesto, es innecesario.

Volviendo al tema central, ese hecho le creo el primer problema serio a Martín Márquez Windevoxhel, había llegado al centro de salud con la misión de poner las cuentas en orden, el Ministerio conocía de una deuda grande, Martín logró establecer el monto de esa deuda, 75.000 bolívares en apenas 3 meses de gestión de un director, pero sin percatarse que pisaba los callos a los familiares de Luís Piñerúa Ordaz, a la sazón, gobernador del estado. Regresa la caravana después de despedir al presidente y hacen una parada en el Centro de Salud, a solicitud del Ministro de sanidad Arnoldo Gabaldón que venía acompañado del gobernador del estado Luís Piñerúa Ordaz, quienes solicitan precisión acerca de la deuda del centro. Llaman a Martín que es el intendente y este diligentemente busca los soportes, lo chequean y se percatan que la casi totalidad de la deuda era con un comercio local, perteneciente a un hermano de Piñerúa. ¡Ay vaina! cambian al director y el que viene, llama a Martín para que lo busque en el aeropuerto de Maturín, solícito acude, llega el hombre, Dr. José Ignacio Ferreira, se saludan cortésmente, Martín observa que es una persona amable, de buen trato y buen conversador. Cuando abordan el vehículo le pide que pasen un momento por la gobernación, entra habla con el gobernador y cuando sale había cambiado totalmente y en la conversación a Caripito, le pregunta ¿Tú no eres adeco? y Martín le responde que no se mete en política, este le insiste, pero no logra convencerlo. Desde ese momento la relación de trabajo fue difícil, hasta que un día lo llama el director y le notifica que hay que prestarle el Jeep nuevo a una comisión de la DIGEPOL que haría un trabajo en la zona. A los 3 días venía una noche del cine con un compañero de trabajo y ven el vehículo estacionado frente a un burdel, van, buscan la copia de la llave y se lo llevan al Centro de Salud. Él creía que hacía lo correcto. El otro día que los digepoles de la comisión vienen a hablar con en el director, notificándole que el Jeep se lo habían robado. Llaman a Martín y cuando le enteran de la novedad, inocentemente dice; “No el jeep no fue robado yo lo rescate anoche a las puertas de un burdel y lo tengo estacionado en el garaje del centro buen resguardo” Ese fue la gota que derramó el vaso.

Iniciándose el mes de marzo, una comisión de la DIGEPOL, lo detiene una noche en el cine, lo llevan a la recepción, es mantenido 6 horas en vilo, hasta que llega un oficial y le dice: “Por orden del gobernador tiene 72 horas para abandonar el estado” Martín como palo e’ gallinero, recogió sus macundales y más rápido que inmediatamente se traslado a Caracas. Cuando llega una mañana a la oficina de su mentor y amigo Diego Anderson, que por un familiar de Martín estaba al tanto de lo sucedido, observa que ya está el director del centro en audiencia con el jefe de la zona, se retira tácticamente y regresa en la tarde a llevar su versión. No había vuelta atrás, para Caripito no volvía y, para colmo de males, había ausencia de cargos disponibles donde reubicarlo. Buscan una salida honorable. Martín solicita 2 meses de vacaciones vencidas y un permiso que otorgaban por 15 días para casarse. Esa fue la salida mientras le buscaban otro destino. Vino a El Tigre dónde ya Rosa había logrado cargo como anestesista en el hospital de San Tomé de la Mene Grande Oil company, contraen nupcias, compran la casa donde todavía viven. El 15 de junio de 1.961 se reporta de nuevo a Caracas, lo asignan como intendente del viejo hospital “Luís Razetti” de Barcelona, con un sueldo ya reducido en un 10% de acuerdo al decreto de emergencia económica de Rómulo Betancourt, de Bs. 1.606 mucho más de lo que ganaba en Caripito. Regresa a El Tigre y el lunes 26 cuando viaja a Barcelona para tomar posesión del cargo no pudo pasar por el Km. 52 porque se había producido el Barcelonazo y no fue hasta el 28 cuando las cosas se calmaron que asumió su nuevo cargo de la mano del mismo auditor que le había entregado en Caripito, un señor llamado Benjamín Gruber que debe estar viviendo aun en esta ciudad de El Tigre. En el año 1963 Rómulo Betancourt, inauguró la actual sede del hospital “Luís Razetti” en el cual trabajó 6 meses, hasta que en enero de 1964, fue enviado para organizar la pronta puesta en servicio del hospital de Maturín “Manuel Núñez Tovar”. En ese tiempo jugó banco porque no había dinero para el funcionamiento de ese nosocomio, seguía cobrando por el Razetti, vivía más en El Tigre, donde arrendó la estación de servicio Shell y cuando lo llamaron de nuevo en marzo del 65 no aceptó ir para Yaracuy y renunció al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, dedicándose a la actividad privada que había iniciado en el ramo de las estaciones de servicio en la E.S Shell Méndez, en la avenida España.

En 1967 se anunciaba la inauguración de los hospitales de El Tigre y Cantaura, lo llaman de nuevo y solicita para su reintegro la intendencia del hospital de El Tigre, cuestión que le es negada, porque en justicia le correspondía a Héctor Cordero Blanco, que ya era el intendente del Centro de salud y era merecedor del ascenso. Empero, acepta la intendencia del hospital “Luís Alberto Rojas” en Cantaura, que venía a sustituir un puesto de socorro que era lo que existía en la capital de Chamariapa. En enero de 1968 le dan su nombramiento e inician la organización con un grupo liderado por el Dr. Juan Guillermo Bermúdez en calidad de director y el 16 de octubre el Dr. Raúl Leoni lo inaugura en un lucido acto que presidieron el entonces gobernador del estado, José Ramón Hernández Camejo y Antonio Ovalles como Presidente Municipal. Recuerda Martín que el jefe de AD era Antonio Rafael Palma Yépez “Palmita” y Otto Padrón Guevara era un dirigente bisoño y en pleno ascenso en las filas del partido del pueblo en el municipio Freites y que en las elecciones de ese año fue electo concejal. Buena memoria y eso que anda en 69…años.

Siete años estuvo Martín en el hospital de Cantaura como intendente, hasta que fue removido del cargo en el gobierno de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, en julio de 1974 cuando le aplicaron el decreto 211, con lo cual se sepultó la estabilidad laboral en la administración pública, que contemplaba la Ley de Carrera Administrativa. Otra vez, sin empleo, incursionó en la actividad de agente viajero o viajante, aprovechando su experiencia, conocimiento en el área de la salud y los contactos que tenía con empresas especializadas, pero fundamentalmente esperanzado en los amigos que tenía en diferentes hospitales y centros dispensadores de salud. Unos meses le duro la ilusión, sus mejores “amigos” por razones políticas se le escondían o se negaban recibirlo cuando lo anunciaban. Cuestión del sectarismo de la época.

Cuando ganó Luís Herrera, vino por la revancha. En su condición de jefe de campaña en el municipio Guanipa, donde el candidato arrasó, fue convocado a una reunión regional de COPEI y le solicitó al entonces Secretario General del partido Carlos Guevara León, la administración regional de salud, lo postularon, lo nombraron y ocupó ese cargo por espacio de 5 años hasta que ganó Jaime Lusinchi y los adecos no lo botaron, pero lo pusieron a jugar banco. Llegaron las elecciones municipales, renunció y lanzó su candidatura a concejal por el municipio Bolívar, logró ser el primer suplente y se incorporo varias veces a la Cámara Municipal. En fin Martín estuvo la bicoca de 25 años al servicio del estado en el área de la salud y como dato curioso, no goza de jubilación en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Creo que es una injusticia de la cuarta y la quinta república, que debería corregirse. El tiempo lo dirá.

Hoy Martín Márquez Windevoxhel, que anda feliz en 69…años, está dedicado a tiempo completo como director del diario Mundo Oriental, del cual es fundador junto a Don Edmundo Barrios y el Ing. Félix Wong López, tiene la dicha de haber consolidado un hogar junto a Rosa García Noriega con la cual procreó 3 hijos, todos profesionales de la república. Martín Elías que es ingeniero civil, se desempeña como Vice-presidente de una empresa trasnacional con sede en West Palm Beach, Estado de la Florida, dónde tiene residencia, Jorge Luís, exitoso profesional del derecho y Sheyla Marina, administradora y exitosa empresaria. Martín como buen llanero y hombre de mil caminos tiene dos hijas más. Piubella Márquez Martínez que es ingeniero industrial y la educadora Anabella Márquez Martínez que viven en la capital del estado.

Para los que conocen a Martín Márquez Windevoxhel como hombre público, columnista, comunicador social, quizás, les sorprenda está faceta de su vida, pero la vivió intensamente, se siente orgulloso de su paso por la administración pública en el área de la salud y puede decir con el corazón henchido de alegría que fueron conquistas propias que le dan grandeza a las victorias alcanzadas a lo largo de su vida. Mucho gusto, diría Maicabares Berroterán.

1 comentario:

Mayre dijo...

Soy Mayre Herrera Marquez,nieta de Luis Mariano Marquez Windevoxhel, apureño, hijo de Doña Carmen Windevoxhel y Eugenio Marquez. Me gustaria comunicarme con Don Martin.Mi correo es matiyurearauca@gmail.com y agradeceria su correo. Su historia es interesante y precisamente estoy escribiendo las memorias de mi abuelo.Saludos