viernes, enero 12, 2007

Isbelia y la escuela Fernández Padilla

Abrid escuelas y se cerrarán cárceles
Concepción Arenal (1820-1893)
Pensadora española.
Un sueño, una idea, una iniciativa, un empeño, una ardua lucha, una realidad. La escuela “Rafael Antonio Fernández Padilla” que hoy funciona en la Urbanización 23 de Enero, conocida popularmente como la Charneca, fue idealizada por la educadora Isbelia de Jesús Enriquez de Ruiz, quien con su constancia, perseverancia, persistencia, coraje, decisión y acción logró llegar hasta las altas esferas del gobierno regional para lograr la autorización que permitiera la apertura de una segunda escuela nacional, en ese populoso sector, que en ese tiempo crecía aceleradamente y ya la capacidad de la escuela José Antonio Anzoátegui, que había fundado don Mauro Barrios en su tiempo como Presidente Municipal, resultaba insuficiente y presagiaba una falta de cupos a corto plazo. Planteado el problema en los términos claros y contundentes acerca del apremiante requerimiento de los escolares y con la vista puesta en el futuro, no hubo puerta que Isbelia no tocara y viaje que no hiciera, hasta lograr con la invalorable ayuda del supervisor escolar municipal Álvaro Celis Sifontes, que su homologo regional Luís Salazar Briceño, autorizara a la incansable y terca Isbelia, que hiciera el censo que justificara la matricula, cuestión que hizo con la velocidad del caso. Presentó los recaudos, le encomendaron la tarea de buscar espacio físico para el funcionamiento y como el que puede lo más, puede lo menos, inmediatamente, presentó varias opciones y entre ellas fue escogida y alquilada una parte de la vivienda familiar del señor Jesús Ramón Núñez, a la sazón, dirigente sindical de los obreros al servicio de la educación. Así germinó y echó raíces, la escuela “Rafael Antonio Fernández Padilla” de La Charneca.

La educadora Isbelía de Ruiz, quién vio la luz del mundo, un día 13 en el transcurso del sublime mes de las flores, del año1934, en la población de El Chaparro, municipio McGregor del estado Anzoátegui, vivió solo sus primeros 3 años en esa bucólica población, sus padres emigraron hasta el querido pueblo de Pariaguán, donde inicio su primaria en la escuela Lic. Urbaneja, cuya directora era Isabel de Lara, la cual estaba ubicada en la calle Comercio donde hoy funciona el expendio de medicinas “Farmaluz”, luego, el colegio fue mudado para atender la demanda estudiantil nocturna, en la edificación que construyeron para la sede de la actual escuela “Rumualdo Delfín Gómez”, que hoy dirige en el diurno el prof. Carlos Andrés Vilera y en la noche, con su nombre original, la educadora Esther de Medrano. Esa es otra historia.

Cuando Isbelia, aprobó 2do. grado, sus padres se residenciaron definitivamente en El Tigre y cursó el 3ro. grado en la escuela municipal “18 de Octubre” que dirigía Rosa Amalia Rodríguez de Ramos y que funcionaba entre las calles Girardot y Nueva. De allí pasó al Grupo Escolar “Estado Trujillo” para cursar 4to y 5to y concluir su primaria en la escuela “Aníbal Dominicci” cuya directora era Isaura Reyes y tenía sus instalaciones en la esquina de la calle Anzoátegui cruce con Miranda. La secundaria la inició en el Liceo “Pedro Briceño Méndez” que funcionaba en una edificación de la calle Ricaurte, dónde luego se instaló CADAFE, por muchos años y cuyo director en ese entonces, era el profesor Bartolomé Marín, concluido su 2do. año, se incorporó al mercado del trabajo como cajera en la prestigiosa empresa Stefano Massobrio, durante 5 años, para luego dedicarse en cuerpo y alma a la educación, cuando ingresó al grupo escolar “Simón Rodríguez” en calidad de maestra interina de Jesusita de Galea en 2do. grado, continuar con otro interinato en el grupo escolar “Estado Trujillo” está vez en 4to. grado, sustituyendo a la maestra Petra Laborit de Acosta y luego en la escuela “Felipe Walker”, es nombrada maestra municipal, cargo que ocupó hasta el 16 de septiembre de 1960, para ser sustituida por Dorila de Gener, porque renunció y dedicarse a tiempo completo en el laborioso empeño de lograr otra escuela, para el recién fundado sector 23 de enero, conocido popularmente como “La Charneca” Dios premia la constancia y la dedicación.

En la avenida Alberto Carnevali C/C 18 de octubre, diagonal al parque de recreación dirigida de La Charneca, la escuela inicio sus actividades el 01 de octubre de 1960, bajo la nomenclatura de “Escuela Unitaria ·3753”, una matricula de 67 niños, la maestra Isbelia de Ruiz, con cargo nacional, que dictaba clases en los dos turnos del primero al tercer grado, ante las grandes expectativas de padres, representantes y vecinos que inmediatamente la asumieron la reciente creación escolar, como un patrimonio educativo que había que apoyar, impulsar y proteger. Cada final de año cuando los alumnos eran promovidos, crecía la escuela unitaria, surgía la necesidad de un nuevo curso y con la invalorable colaboración del prof. Álvaro Celis Sifontes, supervisor escolar Nº 5, que entendía el esfuerzo de Isbelia, se lograba la aprobación, hechos que aceleraban el desarrollo del centro educativo y obligaba al señor Ramón Núñez ampliar en la medida de sus posibilidades, otros ambientes en su vivienda familiar, para atender la demanda. Todos los obstáculos se vencen cuando se quiere.

Ese crecimiento acelerado de la comunidad educativa de la novel institución, creo la necesidad de luchar por la consecución de una sede propia. En el año 1962, fue elevada a la categoría de escuela concentrada, con el nombre de “23 de enero”, es nombrada Isbelia de Ruiz coordinadora y fueron incorporando progresivamente a los maestros unitarios Carmen Cruz González, Elcides Gutiérrez, Ydilia Torrealba, Ydaitza Guarenas, Ibis Macuare, Ramonita Bidrogo (Estadal anexa), María Auxiliadora Rivas, Sara de Gamboa, Juan Ochoa, Hilaria Solórzano, Francisca Pino, Antulio Lárez, Augusta Díaz, Isbelia de Mirabal, José Vicente Betancourt y Lilia Dorlemont, todos excelentes educadores y lideres apreciados por la comunidad.

Los padres, representantes, educadores y vecinos ante el avance sostenido de la institución educativa y concientes del crecimiento acelerado de la urbanización 23 de enero, también ese 1962, se incorporan de manera organizada y constituyen un comité de lucha y promoción para lograr la elevación del nivel del colegio y la construcción de una edificación acorde con los requerimientos y que consolidara la institución educativa dándole perfil definitivo con proyección de futuro. En esa noble tarea entran a jugar papel destacado Juan Emilio Ochoa, Eudorina Arvelaez, Camila de Rojas, Rosa de Carneiro, Blanca de Zapata, que solicitan una entrevista con el ciudadano gobernador del estado y como todos no podían viajar, nombran una comisión liderada por la coordinadora Isbelia de Ruiz, el maestro Juan Emilio Ochoa y Camila Rojas. En la audiencia que les concede el primer magistrado regional, logran empaparlo bien de la situación, impactarlo, sensibilizarlo y comprometerlo con la institución e incluso les promete visitarlos. Es el primer éxito del comité. En el año 1966, ante las gestiones permanentes de la comunidad educativa, vecinos organizados y el impulsó mediático de los aliados incondicionales de la causa los periodistas Alberto Guzmán Lárez y Pedro Emilio Rojas Vargas, la institución fue elevada a la categoría de graduada con el nombre de Escuela La Charneca”, coincidiendo con la primera promoción de 6to. grado que fue apadrinada por el periodista “Alberto Guzmán Lárez” que junto a “Pejas” eran los colaboradores y aliados más significativos que tenía la comunidad educativa en la lucha por la consolidación, avance y desarrollo de la institución.

En el año 1965, ven cristalizado uno de sus más caros anhelos, la visita del gobernador Rafael Antonio Fernández Padilla quien se sorprende al ver al maestro Francisco Pino dictando clases debajo de una frondosa mata de mango, atónito, avanza y observa que los niños no tienen sanitarios adecuados, hacían sus necesidades en letrinas e inmediatamente autoriza la consecución de un terreno para la construcción de una sede digna. La primera opción era el terreno dónde hoy está el parque de recreación dirigida que pertenecía al clero y luego la municipalidad lo rescató, donó a la gobernación y se construyó el parque, ante esa imposibilidad convencieron al señor Figueroa, propietario del terreno donde estaba instalado el tanque de agua de la avenida 5 y que utilizaba para la siembra de cacao, yuca, topocho y árboles frutales en general, ofreciera en venta su propiedad para construir la escuela en ese sitio. La compra se concretó y le fue cancelada una suma exorbitante para ese presente que rondaba los Bs. 14.000,oo. Con todo en regla se inicia la construcción de la edificación y el 27 de enero de 1967 fue inaugurado el grupo escolar con capacidad para 300 alumnos, acto que fue presidido por el Dr. Fernández Padilla, gobernador del estado, don Joaquín Salcedo Rojas, Secretario General de Gobierno y don Tomás Domínguez Rojas en su condición de Presidente Municipal.

Como nobleza obliga, la comunidad educativa en agradecimiento, desde ese momento solicitó ante el Ministerio de Educación, que el grupo escolar llevará el nombre del gobernador Rafael Antonio Fernández Padilla, lo cual aprueban en el año 1972. La profesora Isbelia de Ruiz que estuvo al frente de la institución por espacio de 34 años, cuenta que todos los gobernadores de estado que sucedieron a Fernández Padilla, hasta la gestión del Dr. Ovidio González algo le han construido al colegio. Esa seguidilla de obras para la institución que se detuvo con la ampliación de la cancha deportiva que hizo Ovidio, se detuvo y ella aspira, aún cuando está jubilada, pero no retira su amor por el colegio, que el actual gobernador el Dr. Tarek William Saab, visite la escuela, observe sus necesidades y solucione aunque sea, una de ellas. Es tiempo de que las autoridades competentes vuelvan a ponerle interés a la Escuela Nacional Graduada “Fernández Padilla” y se anoten también en las paginas de esa maravillosa historia del colegio, que cada día se enriquece más y engrandece la historia de la ciudad.

Un dato interesante es que, Isbelia de Ruiz, una vez que abandona el trabajo en la empresa privada y se entrega a la docencia, a pesar de sus luchas reivindicativas por la comunidad, la fundación, sostenimiento durante el desarrollo y consolidación de la escuela “Fernández Padilla”, nunca detuvo su crecimiento profesional y personal en el área educacional. En el año 1963 egresa como maestra normalista en la promoción “José Damián Ramírez Labrador” del Instituto de Mejoramiento Profesional de Barcelona, cursa y también obtiene en 1968, el grado en “Perfeccionamiento para Directores de Escuelas Graduadas” en la promoción Prof. Oscar Talavera en el Instituto de Mejoramiento Profesional en Caracas, además participa en todos los cursos que eran dictados para actualizar conocimiento, aplicación de nuevos métodos de enseñanza y crecimiento profesional y personal. Una educadora a tiempo completo y en toda la extensión de la palabra, que estoy seguro cumple a cabalidad el rol que le asigna al educador en la comunidad el Dr. Luís Beltrán Prieto Figueroa en su excelsa obra el maestro como líder. Inició el colegio con 67 alumnos y cuando se jubiló después de 34 años de servicio, el 01 de noviembre de 1994, lo entregó con una matricula de 1.850 alumnos. Como dijo el poeta Antonio Machado “Caminante no hay camino se hace camino al andar” Para muestra este botoncito.

Educadora jubilada, poetisa, escritora, columnista, orientadora y mujer de gran sensibilidad, cuando hablamos de esta maravillosa historia, con una emoción que le hacían brillar los ojos, me repetía, ay Cheo, son tantas cosas que no quiero que alguien cuando lea lo que vas a escribir piense que me olvide de ellos. No, por Dios, de todos guardo un profundo agradecimiento, respeto y reconocimiento, de las primeras secretarias Nellys de Jiménez y Candelaria Itriago, de los primeros sub-directores Carmen Esther Carrizales, Rosemel Lárez, Teresa de Tang y Francisco “Chicotoño” Pérez, las primeras obreras Rosaura Núñez, y Eduarda Pinto, los presidentes de la comunidad educativa Eudorina de Arvelaez, Eladio Yépez, Ángel Zacarías, Noemí de Navas, José Fernández, el Sr. Bonilla, Jesús Ramón Núñez, Blanca de Zapata, Sora de Cárdenas, Ivón de Marín, Petra Rincones, Pablo Waldrop, el eximio pintor Guireño Dalis Romero, Nellys Vargas, Silvia Bolívar que en muchos casos eran reelectos en su oportunidad. Todos ellos y muchos otros fueron pilares fundamentales en la evolución histórica del plantel, que gracias a Díos y la Divina Providencia e Isbelia, es una antorcha que sigue iluminando el camino de la chiquillería estudiosa del populoso sector “23 de enero” y que hoy todo el mundo conoce como “La Charneca”.

Como recordar es vivir, es propicio traer a la mente de la gente honesta, laboriosa, trabajadora, estudiosa y profesional de esa popular urbanización que está, bien delimitada, bien urbanizada, mejor conformada por su gente, estos pequeños hechos, para saber de donde venimos, que somos y para donde vamos. Un reconocimiento especial para la profesora Isbelia de Jesús Henriquez de Ruiz, a todos los que hicieron posible la Escuela “Fernández Padilla” y los mejores éxitos para los que hoy tienen la inmensa responsabilidad de conducirla y un recordatorio a las autoridades competentes. Volteen un momentito hacia esa institución educativa. Ahora es cuando falta por hacerle, para que crezca al mismo ritmo de la comunidad.
Es una parte de la historia de la ciudad, que refrescamos en la fecha que se celebra el día del educador., con la sana intención de preservar la memoria histórica de la patria chica que nos vio nacer, rendir homenaje a los educadores en la persona de una eximia educadora y no olvidéis: Hay que sembrar la ciudad de escuelas y no habrá necesidad de abrir cárceles. Bolívar nos ilustraba “Un hombre sin estudio es instrumento ciego de su propia destrucción” y “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”. ¡Albricias!, para la profesora Isbelia de Ruiz que uso su poder de convencimiento, no desmayó en el empeño, la comunidad la siguió y el resultado esta a la vista. Maravilloso y espectacular. El que tenga ojos que vea. ¡Feliz día del educador!

1 comentario:

Anónimo dijo...

En estos días de guardar y descansar....he encontrado este blog que ha sido como un bálsamo.....de verdad Sr. Cheo Salazar quiero que sepa que leer sus publicaciones son un verdadero reencuentro con la tierra que me vio nacer y de la cual me siento muy orgulloso....gracias a Dios tuve la oportunidad de hacer la primaria en Grupo Escolar Nacional La Charneca, como se llamaba cuando yo asistía a sus aulas....ahora que me encuentro viviendo hace casi 30 años fuera de Venezuela sus escritos me traen gratos recuerdos.....lo felicito por todo lo que aporta para rescatar el patrimonio popular de nuestro pueblo El Tigre.... reciba un abrazo desde Tijuana, Baja California, México
Argenis Jesús García Luna