viernes, septiembre 29, 2006

La evolución histórica de las panaderías en El Tigre

“El genio es el oro en la mina; el talento
es el minero que trabaja para sacarlo”
Lady Blessington.
Hablar de las panaderías en El Tigre, es hablar de lo hermanos Oliveira. Incluso de los portugueses. Sin embargo como lo reconoce el mismísimo Marcelino Oliveira, quienes iniciaron el negocio de los panes en la ciudad fue el árabe Nacib Salomón el popular “Turcocircuito” que instaló una panadería conocida como “La Linda” en la calle Ayacucho, entre las calle Guevara Rojas y Bolívar, dónde hoy funciona un taller de reparación de colchones, la señora Mariana Cabrera, criollita de pura cepa, que ubicó su pequeña fabrica de pan cuyo nombre comercial era panadería “San Antonio” exactamente detrás de la sala del cine Bolívar, en la curvatura de la calle Girardot cruce con Zoilo Vidal, en una casa al lado de la primera sede del liceo “Briceño Méndez” dónde se estrenó el Prof. Juan Medina Lugo como su primer director, luego don Luís Santoyo que instaló la panadería “El Tigre, más adelante, en la misma calle Zoilo Vidal a una cuadra de la calle Nueva Esparta. Los hermanos Farcheg, antiguos dueños de la ferretería “Media Luna” adquirieron los locales del cine, la panadería “San Antonio y el antiguo Liceo y construyeron un galpón que sirve de depósito a la ferretería que se llamó hasta hace poco, Representaciones Farcheg, C.A (Refarca). Esos fueron los primeros audaces en ofertar pan de trigo a una población indígena, que provenía de las orillas del río Caris adicta al casabe y otra porción de guaiqueríes, arribada de la isla de margarita que solo conocía en la mesa a la popular, nutritiva y autóctona arepa de maíz pilado. No hay dudas que cambiaron los hábitos alimenticios de la gente. Indio civilizado es pretencioso, come pan, duerme con aire acondicionado y se baña con agua caliente. Hijo er’ diablo.

Las panaderías “El Tigre” y “San Antonio” desaparecieron y la “Linda” la mudaron a la calle Guevara Rojas con el nombre de “La Caraqueña”, más o menos frente al local del popular “Chori”, que está a punto de derrumbarse por completo. Funcionando ambas panadería, en el año 1948, llega a la Mesa de Guanipa el portugués Manuel de Jesús Oliveira que huyendo de la guerra y la pobreza que asolaba a Europa y en vista de que la familia le crecía y no había posibilidades de empleo bien remunerado, se aventuró por estas tierras, atraído por oro negro, que desde antes del 23 de febrero del año 1933, había sido la piedra angular para que esa fecha histórica referencial, se inscribiera acertadamente, como el día de la fundación de El Tigre. El hombre había probado suerte en Brasil durante unos 10 años, desde 1937 al 1947, hasta que decide venir a Venezuela en el 1948 e instalarse aquí y fundar la panadería “Lisboa” al final de las calles Bolívar y Guevara Rojas. Toda una Odisea vivió antes de lograr el éxito en nuestra naciente ciudad. Nunca es tarde cuando la dicha llega.

Desaparecidas las otras panaderías, el creciente mercado era cubierto casi todo por la panadería “Lisboa”, una pequeña porción por los hermanos Hing, Yee y Charles Wong quienes en 1941 habían fundado “La Casa China” y en su surtido local comercial fabricaban y expendían el pan chino, al igual que el chinito José Luio Ahoy Chang que tenía una rudimentaria panadería del mismo corte en Pueblo Ajuro, en la calle Bellavista cruce con Venezuela y le echaba pierna en bicicleta para vender su poca, pero exquisita producción. La Lisboa, era la panadería por excelencia, lo que consolidó económicamente a Manuel de Jesús Oliveira, quien decidió traer a su familia e instalarse para toda su vida en el pujante pueblo de entonces. El 4 de noviembre pisan tierra venezolana por el Puerto de La Guaira, la señora María de Jesús Pereira de Oliveira y sus 4 hijos Rodrigo, Antonio, Gil y Marcelino que había nacido en ausencia del padre, lo conocía por fotos y personalmente lo vio por primera vez ese maravilloso día, cuenta emocionado todavía. Desembarcaron y enfilaron a El Tigre, llegaron, se instalaron e inmediatamente se integraron al trabajo cotidiano de la panadería, en el rol de aprendices del oficio, cuestión que perfeccionaron con el tiempo, al extremo que cuando se habla de ese ramo comercial en la ciudad, la referencia obligada es está emprendedora y próspera familia lusitana que hoy vive, el bien merecido, reposo del guerrero. Caminante no hay camino se hace camino al andar.

Cuando la ciudad empieza a crecer hacía el noreste, se crea el furor de la primera carrera, llegan los hermanos Borges, españoles procedentes de Las Islas Canarias José Manuel y Miguel que instalan la panificadora El Tigre logrando un éxito rutilante por su estratégica ubicación, lo cual no fue óbice para que el negocio siguiera su exponencial crecimiento ante una ávida y progresiva demanda, que es aprovechada por el polaco Ignacio Tilki para fundar la panadería “La Nueva” en la tercera carrera norte, más tarde los portugueses nativos de la región turística por excelencia de Portugal, Algarves, José Barreira y Joaquín Viegas instalan la panadería “Nueva Francesa” también en la tercera carrera norte diagonal al mercado de Pueblo Nuevo Norte. Los margariteños y los nativos, además de la tradicional arepa incluyeron en sus hábitos alimentarios el pan de trigo que hasta a puya lo expendían en la panadería “La Plaza” del italiano, don Italo Spossato Spadafora que la fundo en 1950, en la primera calle norte cerca de la Plaza Bolívar y hoy modernizada es atendida por su hijo Roberto. El pancito de a puya anda por las nubes. Toma tú tomate. Lo bueno y sabroso se paga caro. No olvidéis que el trigo se cotiza en dólares.

En medio del acelerado avance de la ciudad fueron surgiendo otras panaderías como “La Fátima” en la segunda carrera sur, la desaparecida “Lusitana” que funcionó frente donde hoy está la panadería “Canarias”, cuyo local hoy es un taller de aire acondicionado. Crecía la competencia y los hermanos Oliveira deciden incursionar desde el Casco Viejo hacía lo que ya se vislumbraba como el centro de la ciudad y fundan las panaderías “Triunfo” Frente al Terminal de Pasajeros y “La Primor” frente a la histórica esquina de “El Luchador”. En ese tiempo, los hermanos Dos Santos, Felipe y Armindo, instalan la panadería “La Central” Frente al supermercado “Guayana” de don Luís Chang Fong, que hoy todavía existe y es atendido por un hijo, el amigo Wai Chun Chang. Luego, los Oliveira fundan la panadería “Guida” en el Tigrito y adquieren “La Nueva Francesa” que estaba en período de quiebra ya que el portugués Joaquín Viegas, uno de sus dueños fue hecho preso en Brasil donde llegó en el barco “Santa María”, el trasatlántico más lujoso de Portugal que previamente habían secuestrado en Venezuela, como una medida de resistencia/propagandística que se conociera en el mundo contra la dictadura que imperaba en Portugal bajo la mano férrea de Antonio de Oliveira Salazar. Esa panadería ya en manos de los Oliveira se conoció como “Oporto”. La semilla de la libertad lusitana, también germinó en estás tierras fértiles de la Mesa de Guanipa. Pa’ que vos veáis Alirio Gutiérrez.

En la medida que los hermanos Oliveira crecían en el negocio, también fueron formalizando sus familias. En ese ínterin deciden independizarse, venden al árabe Hamas el Sus la Panadería “Lisboa” disuelven la sociedad y cada uno se queda con una de las nuevas panaderías. Rodrigo con “El Triunfo”, Marcelino con “La Primor”, Antonio con “La Guida” en El Tigrito y Gil con “La Oporto”. Luego Marcelino funda “Aky” en El Tigrito, “Panorca” en Pariaguan y la famosa “Chantily en la primera carrera norte que tiene un mercado cautivo con su excelente pan, sus deliciosas tortas, sus exquisitos dulces y los domingos hay que hacer cola para adquirir el inmejorable pan “Chantily” o dominguero como se conoce popularmente en el gentilicio Tigrense.

Marcelino Oliveira, dice que las cosas vuelven a su origen ya que, aún cuando, la gente relaciona el oficio de la panadería y pastelería con los portugueses, quien inició el negoció en la ciudad fue un árabe y obsérvese que en estos tiempos han instalado unas muy bellas, modernas, confortable y excelentes panaderías y pastelerías que son sitios de encuentro de los citadinos y todas pertenecen a la colonia árabe. Dicen que en el “Manjar del jeque” se instala un grupo de la “elite ilustrada” de la ciudad desde tempranas horas de la tarde y cuando los dueños finalizan su horario de trabajo a las 9 PM se ven obligados a decirles: Baisanos, no importa que no paguen los cafecitos, pero retírense tenemos que cerrar. Obvio, si esperan a que alguno se meta la mano en el bolsillo amanecen allí, esperando la iniciativa de una de esas mantequillas. Fácil los hubiesen matado en el oeste americano. ¿Curioso no? La historia se devuelve dicen algunos amigos.

Marcelino Oliveira quien conversó de estas cosas conmigo un día antes de viajar a su lar nativo, recuerda con destellos de satisfacción en su rostro, que en el año 1963, contrajo nupcias en Portugal, con María Arminda Coelho, nativa de Ponte de Barca y tiene 3 hijos de su feliz matrimonio. Irene María que obtuvo la licenciatura en farmacia en la universidad de Oporto, Luís Manuel que es ingeniero electrónico graduado en Estados Unidos, dónde trabaja para una trasnacional, María Elizabeth que se graduó de abogada en la ULA y para completar la guinda del pastel, henchido de orgulloso dice que, por ahora, tiene 4 nietos. Dios premia la constancia, dedicación, empeño, perseverancia y el trabajo digno, honesto y responsable también dignifica. Miremos esos espejos.

Hoy abundan las panaderías con pastelería, charcutería, productos de la dieta diaria, exquisiteces, el rico cafecito y lindas anfitrionas. Las hay pequeñas, medianas, grandes, modernas y todas expenden pan de calidad, que llenan las expectativas más exigentes de los comensales nativos. Hay instaladas en los sitios más insospechables de la ciudad. No hay dudas, hay excelente demanda del pan, pero como la gente no olvida sus orígenes, también consume con fruición la arepa de maíz y el casabe. Es cuestión de gusto. Particularmente, como buen nativo, acompaño mis comidas con casabe, de esa manera le evito la fuga de divisas al país y favorezco a los agricultores vernáculos. Lo nuestro es lo mejor.

El genio es el trigo que se cotiza en dólares, el talento lo poseen los panaderos que lo trabajan para producir el pan, crear riquezas, contribuir con el desarrollo y generar empleos directos e indirectos. Eso está a la vista. ¿O no?
Escribo estas remembranzas con el firme propósito de hacer una contribución modesta, pero significativa, a la conservación de la memoria histórica de la ciudad. Todo es verificable y demostrable. Hoy, más que nunca hay que entender con humildad que existen miles de historias de la ciudad sin relatar y escribir, pero que intentándolo y haciéndolo podríamos entre varios sin cortapisas de ningún tipo, haciendo valer un derecho humano fundamental como es la libertad de expresión, aportar para la divulgación de nuestro riquísimo acervo cultural e histórico. Es cuestión de proponérselo, nosotros, desde esta humilde trinchera, hacemos un esfuercito. No hay peor ciego que el que no quiere ver.


sábado, septiembre 23, 2006

Personajes de mi pueblo: Anecdotas

“¿No es la historia sino una fábula
aceptada por muchos?”
Napoleón.
Uno de los primeros sastres, sino el primero, que se instaló en El Tigre, fue Abraham Souki, con él se inició en el oficio don Manuel Gamboa, después que este emprendedor árabe se fue a Ciudad Bolívar como vendedor de vehículos, con el aprendizaje, la experiencia acumulada inició su propio negocio en el ramo. La sastrería “Rivas” la cual arrancó sus actividades en la calle que lleva su nombre y luego fue situada hasta su final, en la Calle Girardot cruce con la Calle Orinoco, frente al antiguo Palacio Municipal, hoy sede del CICPC, fue la sastrería por excelencia de los caballeros de la época, que gustaban del buen vestir y los trajes a la perfección. Don Manuel, su dueño, era un hombre, trabajador, eficiente, callado, serio y de pocas pulgas. Salía de su casa en Pueblo Ajuro con su cara de muy pocos amigos, al punto que a los chamos del momento nos daba pavor dirigirle la palabra y hasta saludarlo. Sin embargo, cuando lo hacíamos, respondía imperturbable los saludos, sin que se le moviera un músculo de la cara. No comía gente, era cuestión de conocerlo bien, guardar la debida distancia y por supuesto, el respeto que debe adornar la personalidad de todo caballero.

En una oportunidad don Manuel Gamboa se vio quebrantado de salud, llamó a su hijo Ángel Gamboa, el popular y familiarmente Angito, a Maracay que ya se había graduado de médico, formaba parte del cuerpo de galenos del Hospital Central en la ciudad jardín de Venezuela, le contó sus dolencias y este a regañadientes logró llevárselo, lo mandó a chequear con los mejores especialistas de ese nosocomio que lógicamente eran sus amigos. Resultado: Tenía problemas con la próstata y hubo que intervenirlo quirúrgicamente. Todo resulto un éxito, don Manuel regresó a El Tigre y tan pronto mejoró se reincorporó a sus labores en su sastrería Rivas.

Un buen día, cuando visitaba a la familia Lara en la calle Falcón, veo a don Manuel que viene saliendo de su casa. Lo saludo y le preguntó ¿Cómo sigue? Me contesta: Bueno, Cheo igual. ¿Cómo que igual y a usted no lo operaron? Mira Cheo, esos amigos de Angito en Maracay como que se equivocaron. ¿Y porqué? le pregunto sorprendido y me contesta muy serio. Bueno vale, me operaron de una vaina que llaman la próstata y quede igualito, con está gran arrechera que siempre cargo encima, de esa vaina era que tenían que operarme. ¡Ah, ok! entiendo y como, para buen entendedor pocas palabras, ni por asomo volví a preguntar y nos despedimos cordialmente.

Esa arrechera, cuentan sus hijos, era congénita y como esa patología no es susceptible de ser intervenida quirúrgicamente, lo acompaño durante su larga y fructífera vida, Empero, como don Manuel se conocía perfectamente, me cuenta una nieta, que cuando llegaba a la casa después de una larga jornada de trabajo en su sastrería “Rivas” para no pelear con nadie, decía en alta e inteligible voz: Nadie me hable o moleste, que cargo una arrechera de brinquito y como en guerra avisada no muere soldado, nadie le dirigía la palabra, menos lo importunaban. Cuestión de previsión ¿O no?

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Cuando comenzó a salir al aire el programa “Línea Caliente”, en la antigua Radio Guanipa 13.50 AM “La cariñosa”, los primeros moderadores fueron los amigos Luís Mudarra González y Alexis Pérez. Aún con estilos diferentes, en las primeras del cambio, se llevaban bien y hacían una excelente llave. Un día cualquiera, por razones que Alexis desconocía, llegó Luís Mudarra González enardecido, hablando pestes y culebras contra el periodista, primer locutor de El Tigre Calazán Guzmán, a la sazón dueño de Radio Oriente 89.0 AM. Cuando concluye la descarga se dirige en vivo a Alexis Pérez, que lo escuchaba y veía extrañado, preguntándole ¿No es así, colega Alexis? y este con su proverbial parsimonia, y prudencia, le contesta: Bueno colega Mudarra, si usted lo dice debe ser cierto, a mi no me consta. Mudarra quedó atónito ante lo que considero una falta de solidaridad, no dijo más nada durante el programa, pero cuando concluyó, salió echando candela, a hablar con el director de la emisora para solicitarle encarecidamente que le cambiaran de compañero. A los pocos días Alexis fue reubicado en otro programa, Mudarra continuo sólo, e hizo del programa Línea Caliente, una referencia obligada a la hora de emprender alguna lucha en defensa de las reivindicaciones de los todos los sectores populares de El Tigre y El Tigrito. De eso no hay un ápice de dudas.

Luís Mudarra González, en pleno apogeo de su programa y cuando emprendía un proyecto comercial del cual nos hablaba emocionado, por la estabilidad económica que lograría para su familia, en la flor de la vida, inesperada y lamentablemente le sobrevino un infarto mortal, que nos dejó estupefactos a propios y extraños. Un gran vacío dejó a familiares, amigos y a la gente combativa de ambas comunidades.

Mudarra y Alexis fueron grandes amigos y cuando referíamos la anécdota en alguna reunión de amigos, Mudarra soltaba la carcajada y le decía, tremenda vaina me echaste y Alexis le repostaba con su habitual humildad, bueno chico, yo no soy dueño de emisora, apenas me defiendo como locutor y si me botan de Radio Guanipa, hasta Calazán me puede dar un chancecito. ¿No es así Cheo? Elemental mi querido Watsón. Entendible, por lo demás la previsión de Alexis. ¿O no?

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En una oportunidad me tocó ir en la tardecita a Radio Guanipa 13.50 AM para grabar un programa de opinión (El Pueblo Pregunta) que se transmitiría el otro día en diferido, ya que el moderador no podía hacerlo en vivo por motivos de viaje y me pidió el favor para grabarlo con anterioridad, a lo cual accedí gustosamente. Llegamos bordeando las 6 PM, había que esperar que el operador se desocupara, ya que en ese preciso día, salía al aire por primera en vez en la emisora un noticiero. No hay problemas. Esperamos.

Los locutores que sacarían al aire el noticiero eran nada más y nada menos que los experimentados y excelentes locutores Agustín Blanco y Olafo Medina, ambos amigos, pasamos a la cabina, saludamos y nos invitaron a quedarnos en el compartimiento. Cantan Play y arrancan el primer segmento bajo la mirada escrutadora del director de la emisora, todo sale a pedir de boca. Pausa, comerciales y de nuevo al aire con la segunda y última parte. Faltando poco para concluir, Olafo dice con su inigualable voz. Y… nos vamos con las noticias internacionales, dejando el turno a Blanquito, quien dice con su inmejorable voz y excelente dicción, “Desde Margarita nos informan”. ¡Tragedia! el director se puso las manos en la cabeza, mandó a cortar, se salió molestó de la cabina y Agustín sin inmutarse, soltó una risa pícara, sacó una mulita que nunca le fallaba en el bolsillo trasero del pantalón, se echó un trago y nos dijo. “Es que estaba seco, no veía y el papel se me estrapapeló”. Cosas veredes Sancho, amigo.
Son anécdotas de las cuales puedo dar fe. Los personajes mencionados son de la vida real. Unos viven y otros desafortunadamente desaparecieron físicamente, pero forman parte de la memoria colectiva de la ciudad, contribuyen y han ayudado en buena medida con el desarrollo de nuestra generosa Mesa de Guanipa, negarlo sería una gran mezquindad. Historia que relato con algo de fábula para no mencionar por su nombre de pila, por razones obvias, algunas nulidades engreídas. Ustedes, son inteligentes y me entienden. En todo caso es una humilde contribución para la preservación de nuestra memoria histórica. ¿Vale?

jueves, septiembre 14, 2006

Personajes de mi pueblo

“No les puedo asegurar la verdad, pero
como me lo contaron se los cuento”
Scott.
En el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, dictaron un decreto que sancionaba con 48 horas de arresto aquellos conductores que desarrollasen velocidades mayores de 80 Km/ph en las áreas extraurbanas. En una oportunidad Emersón Camero se dirigía a El Tigrito a una reunión urgente, cuando pasaba cerca de los silos de AGUANCA una patrulla de la Inspectoría de Transito Terrestre lo emparejó y le solicitó que se estacionará a la derecha. “Ciudadano, acaba de violar el decreto número XX ¿Porqué? pregunta Camero y el fiscal le dice que se desplazaba a una velocidad mayor de 80 Km. y lo conmina a que lo acompañe a su comando. Camero con su proverbial humildad, trata de persuadir al fiscal y este no entiende de razones. Entonces le dice en tono enérgico: “Amigo, acompáñeme que está detenido y punto. ¡Ay vaina! Le dice Camero, entonces mejor vamos a la Prefectura que es la facultada para aplicar la sanción y obligada a que se le dé estricto cumplimiento al decreto que usted alude.

Llegan a la Prefectura, Camero saca la llave del despacho, pasa, ocupa su asiento de Prefecto, invita al fiscal a sentarse y le dice. Bueno, amigo en que quedamos. El fiscal todo confundido reconoce el tremendo error. El fiscal se había estrellado contra el mismísimo Prefecto. Una disculpa y bueno…Uds. conocieron a Emersón Camero en el gobierno. Todo un caballerazo y las cosas no pasaron de allí. Amigos y más nada. Me lo contó Chungo Abreu.

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Cuentan los adultos contemporáneos que el primer servicio de Aseo Urbano Domiciliario de El Tigre, lo presto don Manuel Salvador Márquez, el popular “Pipe sucio” Este pintoresco personaje, que se decía descendiente de los indios apaches norteamericanos, hablaba ingles perfectamente, cuestión que aprovechaba para reafirmar su origen gringo. Durante su larga existencia, se dedicó a botar la basura de los vecinos en su vertedero particular detrás de La Flint, hasta que las fuerzas físicas lo acompañaron. Para esa dura y desagradable tarea que le proporcionaba los recursos para sobrevivir, utilizaba un rústico carretón que empujaba con sus propias manos. Por ese servicio cobraba la módica suma de Bs. 0,50. A medida que la ciudad fue creciendo y tenía que ir más lejos el popular “Pipe sucio” exclamaba: “El Tigre se me está haciendo muy pequeño” ¡Claro! lo que se le reducía era el espacio para depositar los desechos sólidos, como se conoce hoy la basura, ya que la ciudad se expandía hasta los sitios que utilizaba como vertedero y tenía que ir más lejos.

La basura es nauseabunda, asquerosa, fétida, repugnante, pero hoy, es tremendo negocio. Observen el entorno. Hasta el alcalde pretende competir con la empresa concesionaria del servicio.

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Cuando se inició la fundación de Barrio Ajuro, en la zona noroeste, el que prendió la mecha construyendo el primer rancho en el “Hueco e’ la cuchara” oficialmente hoy, el callejón Urdaneta, fue el pequeño Florencio Maurera, conocido popularmente como “Mata e’ coco”. Todo el mundo sabe que los esbirros de la Seguridad Nacional no tenían miramientos con nadie y como la zona estaba reservada para la Industria Petrolera era terminantemente prohibido levantar viviendas en el área. “Mata é coco” construía de noche y en el día llegaba la temible SN y le derrumbaba el rancho. Fue tanta su tenacidad que los esbirros, molestos de la misma rutina, preguntaron quien era el “arrecho” que no respetaba la orden de no construir y la gente les contestaba, entre ellos Florencio: “Bueno, ese rancho es de Mata e’ coco” salían a buscarlo para detenerlo, castigarlo y escarmentarlo. Nunca lo encontraban, mucho menos lo detuvieron. ¡Claro! buscaban un hombre alto, acorde con el apodo. Lo que desconocían los oficiales de la SN, era que al “Mata e’ coco” le habían colocado el motete para burlarse de su pequeña estatura. Dios sabe lo que hace.

¡Albricias! Para los amigos y vecinos de Florencio Maurera. Esa ocurrencia del apodo evitó que fuese identificado, detenido, torturado y hasta desaparecido, como era la práctica del régimen Pérezjimenista. En síntesis, “Mata e’ coco” Fue el fundador del célebre callejón Urdaneta, conocido popularmente como el “Hueco de la cuchara”. Pregúntenle al quebraito Arturo que bastante pulió hebilla al son de la cumbia en la taguarita de Ismael, donde perdió más de una bicicleta. La paganini: La bodeguita de Ramón Array. Era pa’ coge palco.

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José Troncoso, de familia dominicana que nació en el Puerto de Veracruz el 20 de septiembre de 1932, hoy vive en Ciudad Bolívar me llama para decirme: Amigo Cheo, leo sus columnas acerca de los personajes de El Tigre en el diario el Progreso y me encantan. Llegue a El Tigre a la edad de 9 años. Nací en Veracruz, a los 5 años mi familia volvió a Santo Domingo y luego cuando tenía 9 años llegamos como polizontes en un barco al puerto de Guanta, que para ese tiempo era el menos resguardado y era el predilecto de los contrabandistas. No conozco Veracruz, pero si conocí a El Tigre porque llegue a esa pequeña población en el año en el año 1941, viví 14 años, fui chofer de los primeros autobuses que prestaron servicio hasta San Tome, me familiarice con muchas cosas, entre otras, recuerdo el hotel Polo Norte de don, Franco Lander, el cine Mundial en la punta de la calle Orinoco, dónde luego funcionó la escuela “Cova Maza” y una vez que la concentraron en la Escuela “Simón Rodríguez”, derrumbaron la vieja edificación y construyeron la sede de la Comandancia de Policía y en la parte trasera instalaron la Inspectoría de Transito Terrestre, bueno, imagínate. Mire, le cuento que era muy aficionado al cine, la película de Simón Bolívar fue larguisima. Entramos a las 7 PM y salimos a las 12.30 AM. La gente que asistía a los espectáculos cinematográficos era muy violenta, destruía los asientos, las luminarias y cuanta cosa encontraba por el medio cuando se disgustaba por un corte (Robaban, decía uno) o la película no le gustaba.

En una oportunidad, en medio de una gran publicidad, estrenaron en el cine Principal, la cinta cinematográfica “Arriba las mujeres” la sala se lleno, a la gente no le gusto, era malísima, la protesta fue tan violenta que el vehículo de don Roberto Bonaguro, un lujoso Ford Blanco convertible, que estaba estacionado frente al cine, lo secuestró una turba, lo llevaron empujado hasta la punta este de la calle Bolívar, más o menos dónde está el CC Díaz y le prendieron fuego. Pérdida total

Don Roberto Bonaguro no formó mayor escándalo, las cosas no pasaron a mayores y la vida siguió igual.

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Creo que estás cosas son verdad. No les puedo asegurar que lo sean. Las cuento como me las contaron. Lo importante es que los personajes que aquí mencionamos existieron algunos, otros existen, formaron y forman parte de la historia menuda de la ciudad. Mi intención es que, sin pertenecer a la elite ilustrada, esta pueda tomar debida nota de ellos e incorporarlos al riquísimo acervo histórico de nuestra metrópoli y podamos todos juntos conservar la memoria histórica del pueblo que nos vio nacer. Creo que vale la pena. ¿O no?

martes, septiembre 05, 2006

La lotería de animalitos

Lo que está hecho no se
puede deshacer
William Shakespeare

La lotería de animalitos en El Tigre fue popularizada por el padre Romero Mata, quien fue párroco de la iglesia Virgen del Valle hasta el año 58 y construyó la iglesia con los ingresos que le proporcionaba la venta de billetes de esa popular lotería, cuyo sorteo, en ese tiempo era realizado en Aragua de Barcelona y su resultado llegaba mediante telegrama que le enviaban todas las tardes a la sede del telégrafo, que todavía funciona en la esquina de las calles Brisas del Mar con Ayacucho. Cuando cambiaron al padre Romero Mata y asumió por muy corto tiempo el padre Antonio Colmenares, hasta la llegada en el años 1.959 del padre Bruno Vístoli, la iglesia abandonó esa practica, pero quedo sembrado en la gente el gustito por el popular juego, que comenzó a jugarla ilegalmente durante unos meses, hasta que la Cámara Municipal presidida por don Miguel Gener aprobó la ordenanza municipal que creó la Junta de Beneficencia Pública de El Tigre, que asumió legalmente la lotería de animalitos.

La junta directiva del nuevo organismo municipal lo presidió Miguel Gener, acompañado por Juan Raydan, Cleofe Quesada León, Albino Rodríguez y el bachiller Gabriel Ramírez Tovar, que a la vez, se desempeño como contador que era su especialidad. Esa directiva con poderes plenipotenciario designó como administrador a Francisco “Chico” Moreno, quién fue reclutado de la empresa Hallibourtón dónde se desempeñaba como Secretario de Relaciones Industriales. Era el inicio de una nueva etapa, dónde el juego de los animalitos volvía a la legalidad, la municipalidad asumía el control y responsabilidad, a través de la junta y lograban generar empleos directos e indirectos, una parte de sus ingresos se le daba carácter benéfico y con la otra cubrían el déficit del tesoro municipal, cuyos ingresos para la época, eran muy exiguos. Regularmente la nómina de los trabajadores municipales era cancelada por la junta que administraba la lotería de animalitos.

En la calle Girardot, muy cerca de la Iglesia Virgen del Valle, al lado de la casa de don Misael Amarista, fundador de la Banda Municipal, y donde hoy funciona un mercalito, se instaló la sede de la Junta de Beneficencia Pública de El Tigre en un edificio de dos plantas. En la parte baja laboraba el personal de entrega y recepción de los talonarios de animalitos debidamente sellados, el producto de la venta y las devoluciones. En el piso de arriba las oficinas administrativas y el local debidamente acondicionado para el sorteo y abajo en la calle un espacioso sitio en la calle donde la gente desde las 3PM comenzaba a reunirse para oír en vivo el sorteo que era realizado a las 4PM, en presencia de una representación del público presente que invitaban a subir para que miraran, atestiguaran y certificaran el resultado. Hasta 8 se hacían presentes para matarse por su vista.

Globo limpio, se escuchaba la voz de Francisco “Chico” Moreno, por el altoparlante e iniciaba la introducción de las fichas, contando una por una, hasta completar las 30 – Eran 32 y dos no jugaban por haber salido los días anteriores al sorteo – y luego de tenerlas en globo, comenzaba la angustia en la gente. Todo listo, comienza a girar el globo, narraba “Chico” ya se introdujo la bolita y ahora sí, se detuvo el globo. La ficha ganadora es X, justamente la que ese día tuvo más devoluciones, la gente zapateaba abajo y “Chico” remataba la narración diciendo: “Los que tuvieron la dicha de acertar pasar por la taquilla para que hagan efectivo su premio y los que no, a dormir temprano, para que sueñen y mañana tengan mejor suerte” Toda sarta de improperios se escuchaba en el público, incluyendo la tradicional mentada de una señora cuyo único delito había sido traer al mundo a “Chico”. Bueno eran gajes del oficio y, aún habiendo policías infiltrados, para resguardar el orden, nadie fue, ni siquiera amonestado por expresar libremente su molestia por más escatológico, soez y ofensivo el lenguaje que utilizara. Reinaba la libertad de expresión.

Aparte de cubrir el déficit del tesoro municipal, cumplir con el espíritu, propósito y razón de su creación como era la beneficencia pública entregando ayudas para medicina, becas, sillas de ruedas, bloques, zinc, cabillas, muletas, ayudas personales a pobres de solemnidad y colaboración a deportistas con pasajes para viajes, viáticos y útiles deportivos, la Junta de Beneficencia Pública de El Tigre también remodeló la Iglesia Virgen del Valle, la Casa de la Cultura, construyó la Escuela Granja de El Tigrito, para darle alberge a los niños pobres de la zona urbana y los del campo brindándoles posibilidades de realización ya que contarían con una educación integral, el cementerio de la salida al Caris, utilizando 40 mil bloques que costaban Bs. 1, el cemento, cabillas, arena, el agua los suministraba la lotería y el Departamento de Obras Públicas Municipales, los obreros que abarataron el costo de la obra, también entregaron 71 casas en propiedad a familias humildes que eran adquiridas ya construidas a la gente que las tenía en venta, asfaltaron calles, emprendieron obras menores en la ciudad y patrocinaron un equipo de béisbol clase A, dónde se iniciaron peloteros que luego fueron estrellas como Tadeo Flores, Parminio Perdomo, Domingo Cova, Alcibíades “Tirria” Velásquez, Ubaldo Deffendini, Martín Presilla, Eustoquio “Bigote” López y Nicomedes Boada, entre otros. Un gobierno dentro del gobierno, pues.

Tanto da el agua al cántaro hasta que lo rompe. La Junta de Beneficencia Pública de El Tigre, fue víctima de las luchas políticas. Los que ejercían el gobierno transitoriamente la defendían a capa y espada, luego que pasaban a la oposición la veían como un enemigo terrible que había que destruir. En ese tira y encoge llegó el año 1968 cuando ejercía la Presidencia Tomás Domínguez Rojas y el Síndico Procurador Municipal era Oscar Urrieta Salazar.
La guerra entre Acción Democrática y el MEP eran terribles. El Concejo Municipal lo controlaba, el MEP y AD presionaba al gobierno regional para que eliminara los animalitos y así cortarles de raíz esa abundante fuente de financiación y capacidad clientelar. El poder económico y político de Concejo Municipal con la junta sus manos superaba con creces al poco que ejercían los adeístas desde las oficinas públicas y la prefectura. En esas condiciones crecía el MEP y AD era minoría en el distrito cuestión inaceptable ostentando el poder nacional y regional.

En las postrimerías del gobierno del Dr. Raúl Leoni y ejerciendo la gobernación del estado el Dr. José Rafael Hernández Camejo, las presiones se acentuaron al extremo que el gobernador firmó el decreto eliminando los animalitos. Los mepistas dijeron que el decreto era ilegal y continuaron por un tiempo haciendo los sorteos hasta que la presión de la Policía del estado contra los vendedores se hizo insoportable y tuvieron que cerrarla oficialmente. Más de un encontronazo protagonizó con la policía del estado Oscar Urrieta Salazar que aparte de ser Síndico Procurador Municipal era el líder del MEP y consideraba un abuso del gobierno central quitarle las competencias al municipio en esa materia. Ilegal o no el decreto, este selló la desaparición de la Junta de Beneficencia Pública de El Tigre.

La feliz idea del padre Romero Mata de utilizar la lotería de animalitos para construir la Iglesia Virgen del Valle, la creación de La Junta de Beneficencia Pública por parte del Concejo Municipal, dejó sembrado en la conciencia colectiva el juego de los animalitos y hoy, a pesar de su “prohibición e ilegalidad”, hay más sorteos que nunca. 2 en El Tigre, 2 en El Tigrito, uno llamado milenario con 2 sorteos, el otro conocido como reino animal con 3, fauna online, doble fauna y triple fauna que tiene alcance nacional y hasta el popular Chabelo, me dicen, tiene su globo en la zona petrolera de Bare. Hay para todos los gustos, en el horario que mejor guste. Mañana, tarde y noche. Sitios para jugarlos y probar suerte sobran, kioscos a granel, en toda la geografía del municipio que los venden todos.

Las cosas tienen su principio y su fin. La junta de beneficencia pública, nació y murió. Los sorteos de animalitos gozan de excelente y vigorosa salud, por ahora, no se vislumbra su final a corto o mediano plazo. Forman parte de la idiosincrasia del pueblo y será muy difícil desarraigar del sentimiento colectivo este popular juego. Por eso. Me atrevo, a escribir esta pequeña crónica, con la sana intención de contribuir a la conservación de la memoria histórica de la ciudad e ilustrar a quienes, a pesar de que, tienen apego por el juego de los animalitos, quizás, no conocen de donde viene esa larga tradición, que por cierto, ha dejado a más de uno limpio siguiendo una ficha que cuando sale, ya lo ha cambiado y solo le queda el lamento y el bolsillo diezmado.
Los que nunca pierden son los llamados banqueros que ni impuesto pagan, se llenan los bolsillos y no les importa las penurias que viven los pobres jugadores. Bueno, el que juega por necesidad pierde por obligación, nos ilustra la sabiduría popular y no olviden: “El que invento el cacho le invento la vuelta” y lo que ya se hizo nadie podrá deshacerlo. Dígalo ahí, “Chico” Moreno”

sábado, septiembre 02, 2006

Personajes de mi pueblo

“Una anécdota de un hombre vale más
que un volumen de biografía”
Channing.

María no tiene:
En la década del 60, en El Tigre, había una indigente muy popular conocida como “María no tiene”. Ella siempre se ubicaba por los lados del Luchador donde lograba sobrevivir con la ayuda alimenticia que le brindaban los dueños de restaurante y una que otra ayuda monetaria de los transeúntes. El nombre le provino por el hecho de que la gente le gritaba “Epa, María no tiene. Ella respondía en alta e inteligible voz “¿María no tiene? se alzaba el camisón, se señalaba su parte intima y a renglón seguido gritaba ¿¡Y esto que está aquí!?” Pa’ que vos veáis diría el maracucho Alirio Gutiérrez.

El Dr. Cazorla y Pablito:
En los tiempos de la gran Venezuela se presentó un proceso inflacionario que, aunque incipiente en sus primeros tiempos, motivó al gobierno del presidente Pérez a impulsar la Ley de Protección al Consumidor, la cual aprobó diligentemente el soberano Congreso de la República. En ese momento, el estado no contaba con la burocracia profesional y mucho menos tenía dependencias en todo el territorio nacional. Ante tal disyuntiva, buscaron una vía expedita para que la ley se cumpliera, a tal efecto, comisionaron a los Síndicos Procuradores Municipales para que vigilaran su recta aplicación.
En todo el frente del edificio municipal, en el sitio donde hoy están las oficinas del SENIAT, funcionaba una fuente de soda, con restaurante anexo que se llamaba “La Carioca” que era atendido por un portugués. Un día Pablito Hernández, obrero municipal que siempre estuvo destacado en el edificio municipal fue como de costumbre a desayunar a ese negocio. ¡Sorpresa! El portugués había aumentado la empanada de un real a real y medio. Pablito montó en cólera, no compró y fue directo a la oficina del Dr. Graciliano Cazorla, síndico para ese entonces y le dijo: “Mire Doctor, ese portugués es un especulador le aumento medio a las empanadas sin autorización de nadie, hay que citarlo, multarlo y cerrarlo por pícaro” El Doctor Cazorla le contesta: Eso y más Pablito, hay que hacerlo quebrar. Pablito satisfecho, adiciona, lo merece. Entonces el Dr. Cazorla con su fina ironía le dice: “Mira Pablito, cuando llegues a tú casa, le cuentas a tú señora, le dices que haga empanadas, te ubicas frente a la Carioca, las vendes a real, para que tú veas que nadie le compra a ese portugués especulador y seguro que quiebra”.Mejor solución, imposible. Esa salida irónica del Dr. Cazorla, le quedó grabada para el resto de su vida en la mente de Pablito que siempre la contaba entre risas. Así son las cosas diría don Oscar Yánez.

Merlín y el negro Villarroel:
En los tiempos del presidente Jaime Lusinchi, desde el gobierno se promocionó la candidatura presidencial del Dr. Octavio Lepage quien ocupaba el Ministerio de Relaciones Interiores en contraposición a la de Carlos Andrés Pérez. Cuando abandonó ese importante cargo para dedicarse de lleno a la campaña, hicieron una despedida de tronío, donde estuvimos invitados todos los dirigentes del partido del pueblo del país. El profesor Ángel Antonio Merlín, encabezaba la delegación de El Tigre en su condición de Secretario de Organización. Llegamos al aeropuerto de Barcelona y el vuelo estaba retardado por efectos de una tormenta eléctrica. En esa larga espera, había lo que políticamente se conoce como el macolleo. En grupo estábamos el profesor José Luís Pérez, el Dr. Armando Armas Mogna, el Ing. Marcos Chacón, Jesús Rodríguez, el negro Villarroel y el profesor Merlín.
Todos emitían su opinión con respecto a las candidaturas y la balanza se inclinaba, a pesar de asistir a la despedida del Dr. Lepage, hacía la candidatura del gocho, pero nadie se atrevía en ese momento a decirlo abiertamente por razones obvias.En un momento de la conversación, el Negro Villarroel, presumiendo que el profesor Merlín estaba ya cuadrado con Pérez, lo ve fijamente y suelta esta perla “Nosotros vamos como observadores” No había dejado de soltar la frase cuando el profesor Merlín lo increpó “Mire, mire, hágame un favor, acláreme eso de nosotros, quienes somos nosotros” el negro villarroel todo cortado le responde “Cónchale profesor nosotros” Merlín, muy molesto le replica “No, compañero, no me meta en su paquete, a usted como que le encanta estar en la oposición, cuádrese con quien quiera y déjeme donde estoy y punto” Por salio y boca floja, comentaríamos luego entre risas. Perro viejo late echao, dicen en mi tierra.

sábado, agosto 26, 2006

El Liceo Alberto Carnevali

“Tal vez algún día será un placer
recordar todo esto”
Virgilio.

El 30 de noviembre de 1.959 iniciándose el gobierno de don Rómulo Betancourt, en el marco de una agresiva política de masificación de la educación en todos sus niveles, fue creado en la ciudad “El Instituto Nacional de Educación Comercial El Tigre”. Adscrito a La Dirección Artesanal, Industrial y Comercial (DARINCO) del Ministerio de Educación. Inició sus actividades en la esquina contigua a Deel El Tigre empresa concesionario FORD, en el local que hoy ocupa La Casa de la Caña en la Avenida España. Su primer director fue el profesor de Educación Comercial Armando Barreto que dictaba las cátedras de Caligrafía y Contabilidad, procedente de Cumana que apenas ejerció el cargo por espacio de un año, cuando tuvo que regresar a la primogénita del continente y el Ministerio de Educación comisionó al profesor Ángel Antonio Merlín quien concluyó la tarea organizativa de la novel institución educativa y ya a su tercer año logró mudarla a la vieja casona propiedad de don Roberto Bonaguro en la salida a Pariaguan, donde funcionan varios locales comerciales, especialmente ventas de repuestos y accesorios para vehículos. El llamado edificio de SERECA como se conoce ahora.

En sus inicios “El Instituto Nacional de Educación Comercial de El Tigre” desarrollaba sus actividades académicas en apenas 2 aulas, luego en la vieja casona contó con 15, que le permitió un desarrollo más holgado de sus actividades, ampliar su matricula estudiantil, su plantilla de educadores y el organigrama funcional. En ese momento de desarrollo institucional, el profesor Ángel Antonio Merlín solicita y le es aprobado por el ME dos direcciones. La diurna que ocupó el profesor Manuel Márquez y la del nocturno asumida por el profesor Gustavo Figueroa. También envió comunicación al ME sometiendo a consideración el nombre del luchador democrático durante la dictadura de Marcos Evangelista Pérez Jiménez, el Dr. Alberto Carnevali, que falleció el 21 de mayo de 1953 de mengua, en la Penitenciaria General de San Juan de Los Morros, víctima de un cáncer generalizado en el aparato digestivo. No hubo objeción y desde el año 1962 la institución ostenta orgullosa ese honroso nombre y pasó llamarse “Instituto de Comercio Alberto Carnevali”

Indiscutiblemente, el profesor Ángel Antonio Merlín fue artífice de la organización, desarrollo, consolidación y proyección del “Instituto de Comercio Alberto Carnevali”. En su fructífera gestión como director nunca desmayó en su empeño por hacer de la institución la mejor en la educación media local, a la vez que mantuvo una férrea lucha, desde el Rotary Club y su condición de líder político de AD, por lograr una sede propia y moderna para la institución que dirigía, cuestión que alcanzó cuando el 20 de noviembre de 1967 el Dr. Raúl Leoni, su distinguida esposa doña Menca de Leoni y el Ministro de Obras Públicas, Ing. Leopoldo Sucre Figarella cortaron la cinta tricolor en su compañía para dejar inaugurado el edificio que todavía, pese a sus carencias y falta de mantenimiento, tiene la sede el ahora conocido como, Liceo “Alberto Carnevali” nombre que adoptó luego que fueron creados los ciclos básicos y las especializaciones pasaron todas al Liceo Briceño Méndez.

En el año 1967, estrenando nueva sede, en el marco de las fiestas carnestolendas, el Instituto de Comercio “Alberto Carnevali” se anotó otro rutilante triunfo cuando su representante, la linda joven Ana Zulay Lira Rondón, que era estudiante del nocturno y secretaria ejecutiva en el diurno, resulto electa reina de las fiestas de ese año en reñida competencia con las seleccionadas por los demás liceos y clubes sociales que en esa época vivían su tiempo de esplendor. Eran unas fiestas de órdago, donde los disfraces, las carrozas, las lindas chicas al ritmo del steel band que magistralmente tocaba el maestro Desmond Cole, destacaban por su colorido de ensueño en su recorrido por la avenida Francisco de Miranda. Don Claudio Perdomo, el popular “Nene” disfrazado de negrita, siempre iba a la cabeza de esos desfiles en honor al rey Momo, repartiendo caramelos y poniéndole toda la alegría con su prodigioso e innato histrionismo. Un showman en todos los carnavales de El Tigre. La fiesta de gala, se celebró en los elegantes salones del recién inaugurado Centro Social Árabe. Todo un acontecimiento en el bucólico pueblo de entonces.

Un dato curioso es que el profesor Ángel Antonio Merlín, que era docente desde el año 1954 y sub-director en el Instituto de Comercio Dalla Costa de Ciudad Bolívar en el año 1960, lo envían a Acarigua como director de una institución educativa similar, donde permaneció sólo una semana ya que lo transfirieron a El Tigre, para llenar la vacante que se produjo como consecuencia de que el profesor Armando Barreto regresó a su ciudad natal Cumana y estuvo en la dirección del Instituto de Comercio “Alberto Carnevali hasta el año 1979 cuando fue jubilado. Unas cuantas lunas al frente de la institución que dejaron una profunda huella que todos hoy, tal como reza el pensamiento de Virgilio que colocó en la pared externa en la parte alta donde funciona la dirección, recordamos con placer. “Tal vez algún día será un placer recordar todo esto” dice el laureado poeta latino en su excelsa obra literaria La Eneida, que dejó sin terminar.

Recién inaugurada la nueva sede en el año 1967 el profesor Gustavo Figueroa, regresa a Cumana y la vacante de sub-director la ocupa como titular el profesor Hernán José Iro hasta el año 1969 cuando independizan el nocturno del diurno y es nombrado director hasta el año 2003 cuando se jubila. En ese largo periplo al frente de dirección nocturna, lo acompañaron como sub-directores el profesor Mamerto Díaz como encargado por espacio de 2 años y como hacer carrera en educación no estaba en sus proyectos declinó en el año 1973 para iniciar sus estudios de derecho que culminó con éxito y nombran al profesor Juan Rojas Meza que ejerció el cargo hasta el 1978 cuando le aprueban su traslado al estado Monagas, fecha en la cual designan al profesor Juan Figuera que a la salida del profesor Hernán Iro, es ascendido a director cargo que ejerce hasta el presente.

En el diurno acompañaron al profesor Ángel Antonio Merlín como sub-directores el profesor Manuel Márquez desde el año 1963, hasta el 1969 cuando es incapacitado y le entrega el testigo al profesor Bernardo Acosta que ocupa el cargo por espacio de dos años, lo deja vacante al ser nombrado gobernador de su estado natal Nueva Esparta. En ese tiempo nombran al profesor Manuel Tabasca que ejerce el cargo hasta el año 1979, Merlín se acoge a la jubilación, encargan a la profesora Ana Carmen Rodríguez de Gómez que al poco tiempo se jubila y pasa a ejercer la dirección el profesor Manuel Tabasca durante largo tiempo hasta su jubilación en el año 1999. El ME encarga en la dirección a la profesora Nessi Vásquez, ésta se jubila y en esa misma condición ejerce el profesor Jesús Noriega que luego es ascendido a la zona educativa y al producirse la vacante nombran al actual director Amabilis Obediente.

Es una síntesis de la evolución histórica del Liceo “Alberto Carnevali” de cuyas aulas en su primera etapa graduó los Técnicos Mercantiles, equivalente al bachillerato contemplando además a los 4 años el Certificado de Perito Mercantil en los cursos diurnos, ya que en la noche, se obtenía el Certificado de Secretariado Comercial o Corresponsal y Secretariado en Contabilidad en 3 años. En el año 1970 fue eliminada la nomenclatura de Técnico Mercantil para dar paso como era lo correcto a los títulos de Bachiller Mercantil para que los graduando no tuviesen dificultad a la hora de acceder a las universidades. Fueron 3 promociones de Bachilleres Mercantiles porque en el año 1972 el sistema fue modificado, la institución fue convertida en un ciclo básico que desapareció de un plumazo su esencia primaria de preparar jóvenes para el trabajo. Ese tipo de institución eran las que verdaderamente se ocupaban de la educación para el trabajo. De eso, estoy convencido, no puede quedar una pizca de dudas.

Puedo afirmar sin temor a equívocos que los jóvenes egresados del Instituto de Comercio Alberto Carnevali, hasta que conservó su status en el año 1972, fue vitrina de excelencia en la preparación académica de sus estudiantes a todos los niveles, amén del orden, la disciplina, la pulcritud en el vestir de profesores, alumnos, personal administrativo, obrero. La infraestructura también se mantenía impecable hasta en los mingitorios que era digno de elogio en la ciudad. Eran tiempos donde el respeto del alumno por el profesor y viceversa era casi reverencial. Lo afirmó con certeza porque lo viví intensamente por espacio de 5 años cuando egrese de Bachiller Mercantil en el año 1971 en la promoción que llevó el nombre del distinguido profesor Bernardo Acosta de cuyas manos recibí mi titulo el cual ostento con orgulloso.
El profesor Ángel Antonio Merlín genio y figura indiscutible del Liceo “Alberto Carnevali” y líder por muchos años de la institución, siempre buscó darle identidad propia a quienes desde sus aulas, pasillos, áreas recreativas, deportivas, deportivas y administrativas compartíamos sueños y esperanzas. Es así, cuando por su iniciativa surgió la gran familia Carnevaliana. Hoy, el profesor Merlín, quien leva anclas desde la Fundación Barcelona al lado de su distinguida esposa la profesora Ismelia, tengo seguridad, conserva una memoria tan clarita como el agua del río moquete y una salud a prueba de misiles, puede dar fe de lo que aquí escribo y de haber alguna omisión, tengan la seguridad, la corregimos con el invalorable aporte del protagonista principal. Mientras tanto, hicimos el esfuerzo para que quede grabada en la memoria histórica de la ciudad, la evolución histórica del “Alberto Carnevali” y podamos repetir al unísono con Merlín, parafraseando al poeta Virgilio, no hay dudas, hoy día, es un placer recordar todo esto.

sábado, agosto 19, 2006

Los cines en la ciudad

“¡Si no lo hubiese sabido nunca! Lo que
no se sabe es como si no fuera”
Jacinto Benavente.

El sábado 12 de agosto de 2006, salgo tempranito como de costumbre a cumplir mi caminata mañanera, la cual incluye en el recorrido, retirar mis diarios en el kiosco La Confianza, de la señora Rosa Estrada. Ese día coincido con un viejo amigo que me felicita efusivamente. Le pregunto ¿Y eso? Me contesta por tus columnas acerca de la historia menuda de la ciudad. ¡Ah, ok! le respondo. Se hace lo que se puede. Me llama aparte y se me ofrece para que hagamos un recorrido por la ciudad y recordemos los sitios dónde funcionaron los cines en la ciudad desde el año 1939. Acepto, nos ponemos de acuerdo y salimos el domingo 13 en la mañana. Nos dirigimos a la calle Ricaurte y me señala aquí, se instaló el primero, frente a la Prefectura, que llevó por nombre “Cine Irma” luego se abrieron otros, exactamente en el inmueble que tiene como sede al partido COPEI, que se llamó CINELANDIA. En silencio, me digo para mis adentros, lo que son las cosas, nacido y criado en El Tigre y ahora es cuando me entero que existieron estos cines. Bueno, como me asalta la duda, consulto con don Mauro Barrios y me lo confirma. Estoy seguro que más de uno se sorprenderá, pero así, son las cosas.

Mi amigo Gilberto Pinto, en el recorrido me dice que el no vio esos cines, porque precisamente, vino al mundo el 06 de junio de 1939 en la calle Rivas, al lado de Los Piñero, frente a la pila de agua, pues. Empero, cuando inició sus estudios en la escuela “Cova Maza” que funcionaba en la calle Ricaurte, cerca de la actual Prefectura, escuchó de la existencia de ambos cines. Recuerda, también, que la escuela estaba diseminada en varios locales (casas) del Casco Viejo, igual que la “Simón Rodríguez, hasta el año 1953 cuando inauguraron la sede en la primera calle norte que concentró a ambas escuelas con el nombre del maestro del libertador, bajo la dirección de la maestra Carmen Elisa Encinales. Gilberto que interrumpió sus estudios en cuarto grado, se desempeño desde el años 1954 al 1958, como sacristán en los tiempos del padre Romero Mata, que construyó la iglesia con los sorteos de los animalitos y luego con el padre Antonio Colmenares. En al año 59 asumió Bruno Vístoli fecha cuando abandonó para contraer nupcias con su actual esposa Carmen González con la cual procreo 7 hijos que le han dado la dicha de contar con 16 nietos, por ahora, dice con orgullo.

El año 1959, se instala en Caracas, logra un empleo como cobrador - motorizado en una empresa de bienes y raíces de don Eugenio Mendoza, hasta el año 61 cuando regresa a El Tigre para trabajar en la contratista “Romaní” por muy poco tiempo ya que el año siguiente lo absorbe Mene Grande Oil Company que luego, fue Meneven, Corpoven y actualmente Pdvsa donde laboró por espacio de 38 años hasta que se jubiló. Durante su tiempo como sacristán, alternaba como portero de los cines Principal, luego teatro Maroní, Ayacucho, Bolívar, que estaban muy cerca de su vivienda en la calle Sucre. Dos en la calle Bolívar y el otro en el callejón Igualdad paralelo a la entrada del callejón Berruecos. Otros cines que se instalaron en el ahora, conocido Casco Viejo fueron el Girardot, cerca de la avenida cinco, el Aragua en el callejón Nueva Esparta cruce con callejón Aragua y el cine Canaima en la calle 5 de Julio de Pueblo Ajuro entre la calle Nueva Esparta y la carretera Negra de La Flint. Puras mexicanas en la cartelera de la época.

Concluido el recorrido en el Casco Viejo, enfilamos hacía Pueblo Nuevo Norte donde funcionaron los cines Sucre, en la Segunda Calle Norte cruce con Tercera Carrera Norte, el Libertador en la Sexta Calle Norte cruce con Cuarta Carrera Norte, el Miranda, luego Teatro Cristal en la Avenida Francisco de Miranda actual sede de la empresa ELIDORCA. El España en la salida a Pariaguan frente a la Plaza España, cuyo propietario, don Roberto Bonaguro, también instaló el Autocine Guanipa y había consolidado el Cine Plaza que eran los distinguidos de la ciudad y que fue el último que le sobrevivió en la ciudad al betamax, VHS, televisión por cable y a la salvaje inseguridad

Don Mauro Barrios, recuerda, cuando le hago la consulta acerca de los cines Irma y Cinelandia, que el cine Principal, fue el tercero de la ciudad, cuando lo inauguraron, me cuenta que, estrenaron una película mexicana de Simón Bolívar que constituyó un gran éxito. En esa cinta cinematográfica destacaban Carlos López Orellana en el papel del Libertador y Julián Soler como José Antonio Páez. En esa sala del cine Principal, se presentaron en vivo artistas famosos como Pedro Infante y Antonio Aguilar. Volviendo al amigo Gilberto Pinto quien inspiro este trabajo, para recordar los cines que funcionaron en la ciudad me dijo también que como sacristán ganaba Bs. 4 en la semana los cuales complementaba con los Bs. 10 que le reportaba el trabajo de portero en los cines que le proporcionaban un salario por encima del promedio para ese momento de Pepsi a medio, hallaca a real, pan de a puya en la panadería Plaza y cervecita a tres lochas en el negocio de la Negra Dámaso en la Avenida Cinco.

Innumerables jóvenes trabajaron en esos cines. Recuerda el amigo Gilberto Pinto a Francisco Quintana operador del cine Girardot, Tobías Scribani operador en el cine Ayacucho y principal que tenía como ayudante a José Lozada, a Pedro y Miguel Rojas que eran los gerentes, a Elpidio Cabrera, Remigio Zabaleta que pintaban los cartelones y colocaban en sitios estratégicos de la ciudad anunciando la película del día, muchos otros como el popular Tarzán que era el que cuidaba la disciplina en sala interna, Agustín, Augusto Guerra, Néstor “Pata e’ perro” Gil, actualmente trabajadores del IUTJAA, Saúl “Perrín” Alcalá, hoy caricaturista estrella del diario Antorcha, y su compadre del alma Hugo “Bola e’ burro” García quien además era su compañero de farra cuando estaban de moda los bares familiares en Pueblo Ajuro, la Charneca y el barrio La Cruz conocido como Barrio Loco. Cervecita a real y cinco piezas musicales por un bolívar tocaba la rockola. Una Guará, diría un Barquisimetano.

El cine Sucre, recuerda con mucha precisión el amigo Gilberto Pinto, fue instalado por unos jóvenes que venían periódicamente a la ciudad a vender el famoso chorizo carupanero y la no menos deliciosa morcilla. Los del Casco Viejo aún cuando tenían gerentes locales pertenecían a un grupo español que tenía su centro de operaciones en Barcelona y el cine Miranda que luego fue el Teatro Cristal era de Pepe Escriba que poseía un gran parecido con el eximio comediante Cantinflas, cuestión que aprovechaba para vestirse a la usanza del famoso mexicano para promocionar su cine y en los carnavales era una figura muy vistosa porque aparte del parecido con Cantinflas, hacia un papel muy excelente haciendo de su doble. Era la época bucólica, simpática y de oro de la ciudad. A medio la exquisita cagalera que vendía el negro dulcero, un real el cuento nuevo, medio el usado, la entrada a los cines populares un real y a los cines chic un bolívar. Había los sábados y domingo 4 funciones. Vermouth en la mañana, Matinée en la tarde y las dos de la noche. ¿Qué tal? Muy bueno, porque confirma una vez más una gran verdad. Recordar es vivir.

Ahora que lo sabemos, hay la seguridad que fue. En mi caso, es un humilde aporte para que la elite ilustrada continué su ardua labor de investigar estos hechos y personajes para la conservación y preservación de la memoria histórica de la ciudad. ¡Vale!





miércoles, agosto 09, 2006

Personajes de mi pueblo: Candelario Gómez

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos
a la verdad corren, más uno alcanza el premio?
Corred de tal manera que lo obtengáis”

-Biblia – 1 Corintios 9:24.

Candelario Gómez vino al mundo en Tacarigua, estado Nueva Esparta, el 2 de febrero de 1930. A los 9 años embarcó junto a su progenitora, en la lancha “La Conquistadora” que salía de la isla de las perlas a las 2 PM y llegaba a Puerto La Cruz el otro día a las 9 AM. En tierra firme, durante la adolescencia, se empleo por espacio de unos 5 años con “Eveco” que era la distribuidora de los Pontiac importados en la zona norte del estado Anzoátegui. Luego en el año 1948, invitado por su padre Emeterio Gómez, viene al pueblo de El Tigre para trabajar en Mene Grande Oil Company. Vivió en la calle Colón por un tiempito, hasta que se sembró en la calle primero de Mayo de Pueblo Ajuro, para el resto de su vida. Imagínate Cheo, me cuenta, que el Coronel Pedro Vicente Soto Fuente vecino de la calle 5 de Julio, cuando tenía 15 años se inscribió en un curso de mecánica que dictaba el INCE, su instructor era el italiano Domingo Coffaro, recuerdo que ese chamo, mi amigo, que fue el primer militar que se le alzó a este régimen, me instaló el timbre de la casa, una novedad para la época. Yo los conozco a todos ustedes, una generación del barrio que ha figurado mucho en el estamento militar, político, social, profesional, artístico, deportivo y laboral. Hoy, a mis añitos, estoy obligado a decir sin ninguna nostalgia. Para dónde cojo con esta pata “hinchá”.

Aficionado al béisbol, fanático de los Tiburones de La Guaira, soñaba con tener un hijo jugador en el deporte de las 4 esquinas. En el año 1967 en uno de sus constantes viajes a Caracas, en donde compraba los relojes Seiko a Bs. 200, prendas de oro para la reventa, fijó la vista en la vidriera de una tienda deportiva y le dijo a la mamá de sus pequeños hijos: Mi amor, vamos a comprar 1 bate, 2 guantes y una pelota de béisbol para los muchachos. Dicho y hecho, compraron los útiles deportivos y a partir del momento que llegó le dijo a Rafaelito y a Clemente, prepárense que vamos a practicar béisbol. Los llevó a un terreno de la petrolera (El campito de los Sabanales) que estaba ubicado detrás de la bodega amarilla de la carretera Negra de La Flint, limpiaron una parte, colocó a uno en el bate y al otro para que lanzara y los iba alternando para que fueran aprendiendo. Todas las tardes repetían la escena, y a la semana había alborotado la chiquillería del sector, todos entusiasmados con ganas de entrarle al juego. Como decimos campechanamente. Puso la tirona, pues

Esa euforia inicial, le prendió el bombillo a Candelario Gómez, era la posibilidad de acabar con la supremacía que mantenían los equipos de béisbol menor de la compañía petrolera “La Flint” Inició un dificultoso periplo por las casas comerciales, amigos y relacionados, recolectando útiles deportivos para armar dos equipos, cuestión que logró. Iniciaron la organización del club, los hijos de Candelario proponían el nombre del glorioso pelotero de Puerto Rico, Roberto Clemente, pero Candelario les dijo que no. El club llevará el nombre de “Cachorros de El Tigre” porque ustedes son muy cachorros, todos aplaudieron la ocurrencia y el 20 de 0ctubre de 1968 se constituye formalmente la organización de béisbol menor “Los Cachorros de El Tigre” Albricias pido señores, para Candelario y sus bravos cachorritos.

La organización comenzó a crecer y el terreno que tenían de práctica resultaba muy pequeño, fue entonces cuando decidieron en una reunión, que los propios niños invadieran un conuco, adyacente al campito, con vista a la carretera Negra de la Flint, propiedad del Sr. Padilla que vivía en la calle 5 de Julio. Los muchacho cayeron como bachacos y destruyeron una siembra de tabaco, yuca, topocho, etc, etc. El dueño montó en cólera y se apareció machete en mano, tuvo una acalorada discusión con Candelario, las cosas no pasaron a mayores, fueron al Concejo Municipal, plantearon el problema y el entonces Presidente Municipal Tomás Domínguez Rojas, le dijo al señor que no se preocupara que la administración municipal le cancelaría los daños del conuco, pero el terreno, que era municipal pasaría a ser un campo deportivo para el uso del club de béisbol menor “Los Cachorros de El Tigre”. El hombre cobró, se le pasó la cólera, las cosas se arreglaron, volvió la armonía, regresó la amistad y desde entonces el terreno pasó a llamarse “El Campo los Cachorros”. Cuando se quiere, se puede y punto.

El tiempo pasa, todo marcha de mil maravillas, hasta que llega el gobierno de la Gran Venezuela. El Tigre empieza a crecer por los 4 costados. En la parte oeste de Pueblo Ajuro se funda el barrio “Los Sabanales” y el Concejo Municipal decide, en el año 1976, obligado por la presión vecinal, alargar las calles de Pueblo Ajuro hacia el nuevo sector. Entra la calle Bellavista, la avenida 8, la calle San José, pero con la 5 de Julio se tranca el serrucho. Había una casa a tiro de techo y atrás estaban los temibles cachorritos de Candelario. Llegan las cuadrillas de la municipalidad lideradas por su Presidente, el Prof. Augusto Enrique Tenorio Meza, con la sana intención de abrir la calle 5 de julio hacia Los Sabanales. Los cachorritos se percatan y corren a buscar a Candelario. Este ni corto ni perezoso llega al lugar, entra en conversaciones con el Presidente Municipal, le explica la situación y Tenorio que es un fanático empedernido de béisbol les dice de inmediato. “No hay problemas, incluso esas bienhechurias que estorban, las vamos derrumbar y las pagaremos por la municipalidad, para que el terreno quede más despejado y los niños puedan practicar con más comodidad el béisbol” Otro escollo superado por la constancia y perseverancia de Candelario.

En el año 1978 cuando asume la Presidencia Municipal el Prof. Juan Hernández Bermúdez, Candelario y sus cachorritos buscan afanosamente que les cerquen el terreno porque había amenaza de invasión. Como los presupuestos no se aprueban de la noche a la mañana y los invasores sí, mientras diligenciaban los recursos para la cerca de alfajor para el terreno, se produjo la invasión. Esto enfureció a los cachorritos que fueron a la casa de Candelario, que para la época trabajaba con Tamayo y Compañía y tenía un camión asignado. Agarró el vehículo, llegó al terreno y con la parte trasera empezó a tumbar barraca de zinc y aplanar los promontorios de arena y granza. Se planteó el conflicto, fueron de nuevo al Concejo Municipal y en medio de la discusión, Candelario amenazó que si en 15 días no le cercaban el terreno él y 4 amigos más construían casas en el terreno y san se acabó. El Prof. Hernández Bermúdez, los calmo a todos, buscaron ubicación a los invasores y a los 15 días estaba un equipo de la municipalidad construyendo la cerca de alfajor que todavía posee el Campo de los Cachorros. La constancia y la perseverancia dieron sus frutos bien dulcitos.

En la época que se funda la divisa de los “Cachorros” coexistían dos ligas en la ciudad y creo en toda Venezuela. La de la Federación y la de Criollitos de Venezuela. Cachorros perteneció a la primera y fue allí, en esa liga, donde Candelario vio coronado su sueño. Varias veces le ganaron a los equipos de La Flint, acabaron con la hegemonía que mantenían, lograron que se hablara también de Los Cachorros tanto como de La Flint en toda la prensa deportiva y los círculos amantes del béisbol menor. Fue tanta la notoriedad que adquirieron los equipos de béisbol menor de “Los Cachorros” que a través de las crónicas e informaciones de Pedro Emilio Rojas Vargas el popular “Pejas” en el diario Antorcha, era conocido en todo el Oriente del País. Pa’ que vean que topocho verde mancha.

Fueron años de muchas luchas, conjunción de esfuerzos, dedicación a la actividad de “Los Cachorros de El Tigre”. Lograron consolidar un campo deportivo que lleva el nombre en honor a esa divisa. Candelario, cuenta con un brillo de alegría en sus ojos, que en una oportunidad, cuando distribuía el diario Antorcha en el estado Monagas, el corresponsal en Maturín Charles Flores, le dijo que el general del batallón de esa zona quería conversar con él. Fue a su despacho y cual seria su alegría cuando el general le propuso organizar un triangular de béisbol entre un equipo de Caracas, el de Maturín y Los Cachorros. El general le dijo que tenía la logística lista, acondicionado el terreno del cuartel, contaba con alojamiento para los equipos visitante y que solo se preocupara por el traslado de su equipo. Aceptó, fueron y resultaron campeones. Como dato curioso, dice Candelario fue la primera vez que un equipo de béisbol menor jugó fuera del estado Anzoátegui.

Triunfantes regresaron a El Tigre el lunes, fueron recibidos como héroes y ese mismo día en la noche lo llamó el general a su casa para felicitarlo y además, le comentó que estaba gratamente sorprendido y que no se explicaba como estos niños tan chicos habían derrotado a estos grandulones de Caracas, que aparte del tamaño, tenían más experiencia. Diría el maracucho Alirio Gutiérrez; Pa’ que vos veáis.

14 años estuvo Candelario al frente de “Los Cachorros de El Tigre”. De esa organización queda como recuerdo imperecedero “El Campo de Los Cachorros” que, a pesar de su deterioro, como consecuencia del abandono por parte de las autoridades competentes, hoy es utilizado por las ligas de softboll que esperan en cualquier momento entrar en la agenda del gobernador o del alcalde del municipio, para que lo remodelen y adecuen a las exigencias del presente. Ambos mandatarios son de El Tigre, fanáticos del béisbol y conocen el Campo de los Cachorros. ¿O No? Candelario cree que sí y el que suscribe también ¿Y ustedes amigos deportistas? ¡Claro! También lo saben. La esperanza es la última que se pierde. Candelario a pesar de las vicisitudes nunca la perdió y aunque está un tanto alejado del ambiente deportivo, por razones obvias, sigue siendo alma, corazón y vida de ese terreno que fue y puede volver a ser un semillero del deporte local.

Candelario, tuvo una idea, corrió como buen deportista y la obtuvo el premio: “El Campo de los Cachorros” Los que nacimos, nos criamos, nos formamos en el Pueblo Ajuro, podemos dar fe, que Candelario merece el reconocimiento como fundador de ese maravilloso campo deportivo. Honor a quién honor merece.

miércoles, agosto 02, 2006

Personajes de mi pueblo: Bernardo Acosta

“El corazón de un sabio es como un espejo:
refleja cada objeto sin empañarse”
Confucio.
En el año 1969 el distinguido profesor Bernardo Acosta ejercía los cargos de Sub-director y era titular de las cátedras de Educación Ciudadana, castellano y psicología en el otrora Instituto de Comercio “Alberto Carnevali” de El Tigre. Promediaba el Dr. Rafael Caldera Rodríguez su primer año de gobierno.

Una calurosa tarde Tígrense, mientras nos dictaba clases de psicología, el profesor Ángel Antonio Merlín, a la sazón, director del prestigioso instituto a través, del sonido interno hizo un llamado al profesor Bernardo Acosta para que atendiera una llamada urgente en su oficina. Solícito, acudió y nos trajo las buenas nuevas.

La llamada era del entonces Presidente de la República de Venezuela, Dr. Rafael Caldera Rodríguez, quien lo había designado gobernador de su estado natal Nueva Esparta. Gritos y aplausos de euforia, por su merecido nombramiento y un dejo de nostalgia, porque perdíamos un excelente educador, guía y consejero.

Concluyó el año escolar del 69, fuimos promovidos a cuarto año y finalizando ese año lectivo nombramos la comisión organizadora del comité pro-graduación que quedó presidida por Gonzalo Leiva. Esa delegación solicitó la opinión de los graduandos para escoger el padrino de la promoción y fue electo por unanimidad el profesor Bernardo Acosta.

Designaron la representación que haría la participación al padrino, la cual recayó en el presidente del comité pro-graduación Gonzalo Leiva, Roberto Salazar, Asdrúbal Mendoza y este humilde servidor. Solicitamos la audiencia respectiva y viajamos a la Isla. Llegamos a la gobernación e inmediatamente nos trasladaron en el vehículo oficial hasta Pampatar, donde nos asignaron una casa vacacional del conjunto “TRIMAR”, de la señora Trina Miguelina Franco quien nos atendió a las mil maravillas.

El conductor del vehículo nos hizo saber que a pesar de que teníamos audiencia fijada, el gobernador nos solicitaba que lo disculpáramos, pero que en ese momento estaba en una importante reunión y que en la noche se reuniría con nosotros para cenar, conversar y hablar del asunto que nos traía a la isla.

Dicho y hecho, promediando las 7 PM nos llamaron al área del restaurante, que recuerdo era a cielo abierto, donde ya nos esperaba el gobernador para cenar. Fue un encuentro de órdago, conversamos de lo humano y lo divino acerca de El Tigre, el Instituto, las clases y por supuesto de su designación como padrino, la cual nos agradeció, comprometiéndose a sacar tiempo de sus innumerables responsabilidades para venir al acto académico. Palabra que cumplió y vino a entregarnos junto a las autoridades del plantel los títulos de Bachiller Mercantil.

Nos invito a pasar unos días en Margarita y estuvimos una semana, durante nuestra estadía nunca nos desamparó. Teníamos nuestra casa vacacional, los 3 golpes y la visita casi diaria del gobernador, que incluso, nos permitía que el conductor del vehículo oficial nos diera paseos turísticos mientras el atendía reuniones en el restaurante.

Fue un viaje inolvidable. En esos días de su propia boca nos enteramos que era oriundo de Pampatar, hijo del mandinguero Donato Marcano Laborí y doña María del Carmen Acosta que vendía pescado, voceándolo por la calle y visitando casa por casa. Origen bien humilde, pues.

En El Tigre, fue maestro de la escuela de Campo Oficina, sub-director del Grupo Escolar Trujillo; profesor de metodología y educación cívica en el Colegio Divino Maestro y los ya cargos antes mencionados en el Instituto de Comercio “Alberto Carnevali” hasta que fue designado gobernador del Estado Nueva Esparta. Nos decía, hijos, no se preocupen, que una vez que concluya mis responsabilidades al frente del ejecutivo regional vuelvo al Tigre de mis querencias para continuar en las aulas.

No volvió, hace poco falleció en su nativa Margarita, pero dejo el fruto de sus enseñanzas, su don de gente y una estela de discípulos y grandes amigos que lo recordamos con el cariño y el aprecio de siempre.

En estas tierras de Guanipa, el profesor Bernardo Acosta tuvo una larga y dilatada carrera política y gremial, que lo llevó a ocupar los cargos de Vice-presidente de la Federación Venezolana de Maestros, diputado a la Asamblea Legislativa y al Congreso Nacional, Senador suplente, Director de Política del Ejecutivo de Anzoátegui, Secretario General de Gobierno y encargado de la Gobernación. Además, fue Contralor General del estado Nueva Esparta por espacio de 10 años, record del cual hacía gala y que difícilmente alguien pueda siquiera igualar.

Otra cosa inédita que nos contó fue que, aun cuando quiso ser pescador, inició su carrera en la administración pública como portero y bedel hasta llegar a gobernador. También nos decía con mucha gracia que el tenía la edad de la primera cámara fotográfica creada en el mundo, el respirador artificial usado en medicina y la cinta adhesiva. Bueno, murió a los 84 años, saquen la cuenta, pues.
Parafraseando a los chilenos con relación a don Andrés Bello cuando dicen con orgullo que “Don Andrés Bello es un ilustre chileno nacido en Caracas” yo puedo decir sin temor a equívocos que el Prof. Bernardo Acosta fue un ilustre Tígrense nacido en Margarita. Un sabio que puso todo su corazón para irradiar la luz del saber en nuestra querida ciudad.

domingo, julio 30, 2006

Vea mi perfil detallado





José María Salazar
Para los efectos de los artículos: José “Cheo” Salazar
Nació en El Tigre – Estado Anzoátegui – República Bolivariana de Venezuela
21 de enero de 1952.

Estudios:
Primaria: Escuela “Felipe Walker”
Secundaria: Instituto de Comercio “Alberto Carnevalí” – Bachiller Mercantil
Técnico Superior Universitario egresado de Instituto Universitario de Tecnología “José Antonio Anzoátegui”
Maestría en Orientación de la Conducta – Centro de Investigaciones Siquiátricas Sicológicas y Sexológicas de Venezuela
Cronista Diplomado – Univ. Experimental Libertador.

Lucha estudiantil:
Secretario de Organización del Centro de estudiantes del Instituto de Comercio “Alberto Carnevalí”
Secretario general del Centro de estudiantes del Instituto Universitario de Tecnología El Tigre.

Carrera Política:
Secretario de Organización del Comité de Base de Acción Democrática “Jesús Viamonte” Barrio Pueblo Ajuro – El Tigre
Secretario Juvenil del Comité Ejecutivo Municipal de Acción Democrática en el Distrito Simón Rodríguez – Capital El Tigre.
Miembro del buró Juvenil seccional de Acción Democrática – Estado Anzoátegui.
Secretario Político del Comité Ejecutivo de Acción Democrática en el Municipio Simón Rodríguez.
Secretario General de Acción Democrática el Municipio Simón Rodríguez
Secretario Político del Comité Ejecutivo de Acción Democrática – Estado Anzoátegui.
Presidente de Alianza Bravo Pueblo en el estado Anzoátegui

Cargos Públicos:
Jefe de Fiscalizaciones Concejo Municipal del Municipio Simón Rodríguez
Concejal
Auxiliar docente en el Instituto Universitario José Antonio Anzoátegui
Presidente Municipal – En ejercicio.
Diputado a la Asamblea Legislativa del estado Anzoátegui
Primer Vice-presidente
Presidente encargado

Vocacional:
Columnista semanal desde el 30 de abril de 1983 – Diarios locales, regionales, nacionales y diferente páginas Web.

miércoles, julio 26, 2006

Recuerdos de El Tigre Viejo

“El recuerdo es el único paraíso del cual
no podemos ser expulsados”

Jean Paul Ritcher.
En el año 1955 fue construido y puesto en servicio, el Cuartel para las Fuerzas Armadas de Cooperación en San Tomé, por el entonces gobernador el Dr. Manuel José Arreaza Cardier. El costo de esa importante obra que todavía perdura en el tiempo, fue de Bs. 187.500,oo. Obviamente las actuales instalaciones de ese cuartel están ampliadas, restauradas y modernizadas en consonancia con los requerimientos de su evolución histórica. En su tiempo constituyó toda una revolución para la ciudad ya que, su misión era y es resguardar la seguridad de nuestra zona sur y El Tigre es, por excelencia, la capital de esta extensa región de nuestro estado Anzoátegui.
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En la Calle Guevara Rojas, en el sitio dónde ahora el gobernador inauguró un moderno, necesario e indispensable modulo de la Policía del Estado, funcionó por muchos años la famosa Casa China, que fue víctima de un pavoroso incendio que la destruyó totalmente. Viene a mi mente, que en ese tiempo, todos los chamos, disfrutamos del indispensable Toddy calientito con su respectivo pan chino, cuyo tamaño se asemejaba al de uno de sándwich de ahora: Total 3 lochas. Medio el Todyy y una locha el pan. . ¿Quién en El Tigre mientras funcionó la casa china no se resolvió uno de los 3 golpes por 3 lochas? Casa China y tanque negro nos recuerda en su melodía “El Tigre Viejo” nuestro recién fallecido amigo el eximio cantautor José “Catire” Carpio.
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En el Mercado Municipal de El Tigre que funcionó muchos años en la Calle Guevara Rojas, don Maximiliano Sánchez hizo historia con su famosa, espumosa y deliciosa vitamina. Toda la chiquillería del Casco Viejo, Pueblo Ajuro, la Charneca y sectores aledaños cuando acompañábamos a los adultos para las compras de rigor, cuando pasábamos para el colegio o el liceo teníamos una parada obligatoria. Había que tomarse la vitamina. Todavía está fresco en nuestra memoria el sonido peculiar de las licuadoras. Apagando y sirviendo la vitamina para que rindiera con la espuma. Todo un deleite por un mediecito. ¿No lo creé? Visite el Mercado Municipal de la calle Miranda dónde el negocio continúa, ahora atendido por la generación de relevo. Pida su vitamina y pague el nuevo precio. No olviden la inflación. Lo que no varía es la cantidad, calidad, encanto y su exquisito sabor. De antología.
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Hablando de inflación, también es bueno recordar el famoso “Pan de a puya” En la panadería Plaza de don Italo Spessato, expendían el pan más barato de la ciudad. Un centavito era su costo. Hoy esa misma unidad está por el orden de los Bs.100,oo. Ese pan que fue muy popular, mantuvo su precio por mucho tiempo. 5 panes, doraditos, calientitos por medio resolvían el problema de mucha gente y algo importante, no había cola para adquirirlo. Traigo a colación este curioso hecho porqué hoy el gremio de los panaderos en la ciudad tienen que ingeniárselas para sobrevivir al alto costo de los insumos, los aumentos salariales decretados por el ejecutivo y las regulaciones de precios impuestas por el estado. Toda una odisea viven para seguir ofreciendo a sus clientes el rico derivado del trigo. A mí que me registren yo prefiero el casabe, aunque un pancito de cuando en vez y de vez en cuando no cae mal.
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Entre la calle Guayana y la avenida España, la familia Mondello fue propietaria por muchos años el bar y restaurante “Capri”. En ese tiempo no había problemas de inseguridad en la ciudad, lo que permitía un disfrute holgado de la vida nocturna. En ese negocio expendían las famosas tostadas (Arepas rellenas) y sopas de pollo, res y el infaltable nervioso, mondongo, pues. Desde las 11 AM y hasta el amanecer. Pasadas las 12 PM, cuando empezaban a cerrar los expendios de cerveza, la barra del “Capri” se abarrotaba de comensales. Eloy Moyetones un mesonero muy dinámico, atento y con una excelente dosis de tolerancia, se manejaba como pez en el agua atendiendo con gran eficiencia a todos los clientes, que algunas veces hasta pasados de traguitos llegaban, ¡Sale un nervioso! ¡Sale una de reina pepeada! ¡Sale una de carne mechada! y así transcurrían las madrugadas para un rey de la atención. ¿Quién no degustó un nervioso o una arepita rellena de reina pepeada en el Capri? ¿Quién no le pidió a Eloy que le echara un poquito más y Eloy lo mareara con la velocidad con que manejaba la cuchara? El bar y restaurante “Capri” formó parte de la vida nocturna de ciudad por muchos años y todavía sus gratos recuerdos estas vivos en la memoria de muchos Tigrenses.
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Son recuerdos de El Tigre Viejo. Creo, puedo decir sin temor a equívocos, no tan viejos, pero si una época de oro de la bucólica ciudad que se perdió y que cualquier sitio era un lugar de encuentro y de camaradería entre hermanos, cuyas diferencias no permitían enemigos mortales, mucho menos desencuentros terminantes. Vivimos ese paraíso ¿Quién nos expulsa de allí o nos obliga a no recordarlo en estas cortas líneas aún sin pertenecer a la vanguardia iluminada? No lo digan, escríbanlo, no cuesta nada hacer un pequeño esfuerzo por dejar trazada algunas líneas con estos bellos recuerdos y de esta manera, contribuir a que se conserve la memoria histórica de la ciudad.

miércoles, julio 19, 2006

Personajes de mi pueblo: PEJAS

“En el fondo, son las relaciones con las
personas lo que da valor a la vida”
Wilhelm Von Humboldt.

Don Pedro Emilio Rojas Vargas, nuestro fraterno amigo. Recordado con el cariño y el afecto con el seudónimo que hizo historia en el periodismo deportivo local “Pejas”. Fue el segundo fotógrafo que laboró en diario Antorcha. En esa actividad inició sus pasos como periodista autodidacta hasta que se consagró como reportero deportivo y columnista de lujo. Todos los martes la columna de “Pejas” era lectura obligada, no sólo de los deportistas, sino de amplios sectores de la comunidad que veían reflejados sus reclamos, angustias y aspiraciones en forma objetiva, seria y responsable siempre en la búsqueda de que las autoridades competentes solucionaran los ingentes problemas que los aquejaban y aquejan.

El primer fotógrafo de Antorcha fue don Higinio Meléndez “El chino” quien contaba con el apoyo intermitente de un aficionado como lo fue don Carlos Wong. Luego el diario Antorcha en la etapa de su consolidación, contrata a Pedro Emilio Rojas Vargas, quien pasado el tiempo hace equipo con Luís La Roche Abreu, Luís Edmundo Barrios Rodríguez y Rómulo Martínez. De ese cuarteto, Pedro y La Roche mantuvieron su actividad hasta que prematuramente desaparecieron físicamente, pero indiscutiblemente siguen presentes en la memoria de sus fraternos amigos y forman parte importante de la historia romántica y de oro de nuestro rotativo de Oriente.

Con “Pejas” me unió una larga, fructífera, leal y consecuente amistad a prueba de misiles. Cuando me correspondió ser directivo de “Los Criollos de El Tigre” se consolidaron esos lazos de amistad, siempre contamos con su apoyo desinteresado, consecuente solidario e indudablemente también lo impulsaba su pasión por el deporte de las 4 esquinas. Poco después en mis inicios como dirigente juvenil del partido del pueblo conté con su apoyo incondicional. Todos los eventos políticos, deportivos, sociales o de cualquier índole dónde participaba mi amigo “Pejas” los reseñaba en forma destacada en informaciones o en su leída columna. Obvio que si en ese soporte mi carrera política hubiese tenido una grieta mediática notable. Fuimos amigos hasta su muerte y hoy a 2 años de su partida puedo decir, sin ápice de dudas, que le estoy y le estaré eternamente agradecido. Cuando le agradecía sus invalorables iniciativas para ayudarme, con la humildad que le caracterizaba, siempre me decía “Tranquilo chamo no te preocupes usted es mi concejal amigo”

Muchas cosas fluyen a mi mente con relación a mi amigo “Pejas” Innumerables momentos compartimos juntos. Conocí su calidad humana y sus preocupaciones por el deporte local, regional y nacional. Emprendí con “Pejas” la lucha por la consecución del estadio de “Los Criollitos” que hoy merecida, acertada y justicieramente lleva su nombre. Como secretario juvenil de Acción Democrática, como concejal en la época del gobierno de Jaime Lusinchi y ejerciendo la gobernación el Prof. Juan Medina Lugo “Pejas” No cejaba en su empeño y me lo recordaba todos los días. ¿Hablaste con el gobernador? ¿Qué te dijo? ¿Cuándo aprueban la primera partida presupuestaria? Eran las preguntas que me hacia en todos los frecuentes encuentros.

En honor a la verdad, debo reconocer que tuvimos una gran receptividad con el Prof. Juan Medina Lugo que inició el estadio, se construyó en su gestión casi el 90% y luego fue inaugurado en la gestión del Dr. Otto Padrón Guevara. Don Bernardo González cuenta como en el Directorio Nacional de Criollitos de Venezuela del cual era miembro en el momento de la inauguración, acogió por unanimidad el nombre del fraterno “Pejas” para el estadio. Honor a quien honor merece. Hoy el semillero del béisbol en la mesa de Guanipa está abandonado y carente de la ayuda oficial. ¿Qué pasaría si estuviera vigente la columna de Pejas? Fuera tanto el lamento que Paraqueima y Tarek hubiesen hecho un presupuesto conjunto para remozarlo o estuviesen peleándose para remozarlo, repararlo y ponerlo a tono con las exigencias de nuestros niños amantes al deporte.

Siempre me contaba el fraterno amigo Pedro Emilio Rojas Vargas como surgió el seudónimo de “Pejas” Una tarde en la redacción Antorcha conversando con el periodista Jesús González se les ocurrió la idea y ambos comenzaron a idear y escribir nombres que hicieran juego con el nombre. Jesús le recomendó “Pe” de Pedro y “jas” de Ro-jas y Pedro le hizo juego a Jesús González con “Jess” eliminando la “ú” de su nombre de pila. Ambos comenzaron a utilizar esos seudónimos y hoy después de esa afortunada ocurrencia quedaron patentados para toda la vida. ¿Quién no identificó a Pedro con “Pejas y quien no identifica a Jesús González con “Jess” en todo el estado Anzoátegui y Venezuela? Ambos de larga y dilatada trayectoria en el mundo de la comunicación social.

Anécdotas de Pedro Emilio Rojas Vargas el fraterno amigo “Pejas” tengo un arsenal. Habrá momento para revivirlas. Nuestro común amigo Manuel Díaz Bras en el popular restaurante “Castelo Branco” debe recordar cuantos pollitos con espagueti degustamos junto a Pedro, su linda niña Elimar, los fraternos Aquiles Lambert Marcano, el poeta del Castillo de Arena, Braulio Rafael Martínez Salgado, Roberto Gómez, el popular cadenita chofer insigne que todavía labora en el Terminal de pasajeros y otros tantos amigos que conformaban el combo. Elimar con su excelente apetito lo devoraba completito a pesar de su corta edad. ¿Qué tal chamo? Me preguntaba ¡Muy bueno! Le contestaba y el soltaba la carcajada. Y preguntaba a los comensales del momento ¿Cuándo Cheo ha encontrado comida mala? Bueno, chamos, pregúntenle a la fraterna Dilia donde al concluir de degustar un “cruzao” con pasta corta la respuesta es idéntica.

Para Atapirire los viajes eran casi todos los lunes. Chamo, me decía, concluyo la columna, vamos al Castelo, degustamos un pollito con espagueti y nos vamos. Mi hermano Roberto, Braulio, el primo Pedro Sergio, Roberto Gómez, el negro Mogollón y hasta el prof. Merlín se entusiasmo un día y metió el pájaro rojo, su impecable LTD y se nos apareció allá con su botella de Buchanan’n de Luxe, “entre los buenos el mejor” según sus convincentes palabras. Corrió con tal suerte que el menú era pavo guisado con pasta corta que la prima Barbarita preparó de rechupete. Hasta un regalo le hizo el profesor para premiarla por la exquisitez que él tenía años no paladeaba. Una cena de antología. ¡Muy bueno! Chamo.

El deporte en la ciudad perdió con la desaparición física de “Pejas” su mejor aliado, el periodismo un excelente, honorable, y digno comunicador social, la ciudad un luchador insigne por sus más sentidas reivindicaciones y nosotros más que un amigo a un hermano mayor leal, consecuente, solidario y guía en muchos de nuestros pasos como hombre público. Tranquilo chamo, el que hace el bien sin ver a quien en su transito terrenal, Dios lo premia y le da albergue en su santa gloria. En tú caso, no queda un ápice de dudas que gozas de ese privilegio por tú impecable y ejemplar hoja de vida al servicio de las mejores y más nobles causas del deporte y la comunidad.
Indiscutiblemente “Pejas” le daba valor a la amistad y su excelente relación con la gente y amigos le dio un valor incalculable a su vida y a los que tuvimos la dicha de conocerlo. ¡Amigos por siempre!

miércoles, julio 12, 2006

Personajes de mi pueblo: Reporteros gráficos

En el siglo XX en la década del 50 exactamente un 14 de agosto de 1954 circulo el primer ejemplar del diario Antorcha. En sus inicios semanario que más rápido que inmediatamente se convirtió en diario. Obviamente que para la época la confección del periódico eran muy rudimentarias, con excesivas carencias, pero la voluntad inquebrantable de Don Edmundo Barrios hizo posible que se sortearan todos los escollos hasta convertir este prestigioso medio de comunicación social en un símbolo del oriente del país y un patrimonio de la ciudad de El Tigre. Un cafecito y el diario Antorcha era el desayuno de los lugareños. “Antorcha a medio. A medio la Antorcha” voceábamos los que tuvimos que echar mano de su venta para ayudar a equilibrar el presupuesto de una familia humilde de ese entonces. Vicente Lira, todavía conserva ese bello recuerdo y repite el voceo con emoción.

El primer fotógrafo, ahora reconocidos con justicia como reporteros gráficos, de Antorcha fue el chino Higinio Meléndez. Quien poseía un laboratorio fotográfico en el edificio lateral a la Librería Ticki. Tomaba las fotos, revelaba, retocaba y ampliaba, un toero de la profesión que algunas veces contaba con la colaboración del chino Carlos Wong quien siempre se dedico al comercio, pero que tenía afición por la fotografía y colaboraba con el diario. Esos, sin lugar a dudas, fueron los pioneros del arte de la fotografía en Antorcha.

Un periódico sin graficas es como una iglesia sin santo. Antorcha contó desde sus inicios con la profesionalidad, calidad, seriedad, honestidad, responsabilidad y conocimiento del chino Higinio Meléndez que hacia milagros en el laboratorio fotográfico. Luego fue contratado Pedro Emilio Rojas Vargas para que acompañara a los periodistas en calidad de fotografo. tenía que salir en volando cuando había un suceso que ameritaba la foto y después se recogían los testimonios para completar la noticia. El Chino Meléndez seguía aportando al diario con sus reportajes sociales y poniendo a disposición del joven reportero grafico “Pejas” su laboratorio y conocimientos. Un maestro de la profesión.

Reflexiones, anécdotas e historias

“Procura en tus estudios no saber más
que los otros, sino saberlo mejor”
Séneca.
1- El distinguido amigo Cipriano Barroso en una tertulia muy cordial, reflexiona en voz alta, preocupado e inspirado por la mejor intención “Cuando los hijos se pelean los que sufren son los padres. En la guerra fratricida que libran sin pedir ni dar cuartel el gobernador y alcalde, los que sufren son El Tigre como padre y la Mesa de Guanipa como madre de ellos y todos nosotros” A buenos entendedores pocas palabras. Entendible. ¿O no?

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2- En una oportunidad el Chino Lira invita al Dr. Jesús Nessi Velásquez a conocer el pintoresco, acogedor y hospitalario pueblo de Atapirire dónde muy cerca tienen su finca. Llegan a la bodeguita de mi tía Felicita Salazar y está el primo Cirilo Salazar su hijo mayor - hombre con fama de voluntarioso, hacendoso y dinámico - como de costumbre, enchinchorrado en la sala contigua al mostrador. El Chino Lira pide 2 cervecitas y Cirilo le dice “tómelas, usted mismo del frezzer”. Selft service, pues. Las toman, se acercan al chinchorro y el Chino Lira le dice “Cirilo conoce al Dr. Nessi” el primo Cirilo extiende la mano y no le alcanza a estrechar la mano, afinca un pie de la pared, se mece y le agarra la mano, cuando se balancea el chinchorro se trae a Nessi, que estaba desprevenido y por poco lo hace ir de cabeza contra la pared. Pasa el susto, guarda silencio, se toman 2 más y cuando van a cancelar le llevan el dinero al chinchorro Cirilo agarra y saca del bolsillo el vuelto sin bajarse del chinchorro. Cuando salen hacia la finca Nessi le pregunta al Chino ¿Cómo es que se llama el amigo que me presentaste? ¡Ah chico! Cirilo Salazar y Nessi le dice “Mira Chino ese es el tipo de gente que se muere cuando le da la gana” No lo entendí, and you.

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3- El negro Gonzalo López viaja a San Cristóbal, acompañando la delegación estudiantil del IUTJAA a los juegos nacionales de los institutos y colegios universitario en su calidad de entrenador deportivo. Todo marchó a las mil maravillas y nuestros jóvenes quedaron campeones. En medio de la celebración en la noche, invitan a Gonzalo a desayunar el otro día antes de emprender el regreso. Gustosamente acepta y tempranito llega al lugar de concentración de los atletas. Arepas, mantequilla, queso, huevos fritos, salchichón y jugos de naranja. Un delicioso desayuno oriental que degustó a rienda suelta. A los diez minutos siente los retortijones en las vísceras y el estomago, va al baño varias veces con una diarrea infernal. Pregunta ¿Dónde compraron esa comida? Y los muchachos le contestan. En mercal. ¡En mercal! exclama sorprendido. Con razón me cayó mal, dice el negro, yo tengo un aparato digestivo muy delicado y compro mi alimentos en Cada, Macro y algunas veces en el supermercado Pueblo Nuevo. Este tampoco lo entendí.

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4- El Garaje Municipal y el Cuartel de la Policía que fueron construidos en la parte posterior del antiguo edificio municipal donde hoy funciona el CICPC en la Calle Orinoco. El primero costó Bs. 30.825,oo y el segundo Bs. 104.875,03 en año 1954 y el actual Palacio Municipal lo dejó inconcluso el régimen dictatorial de Marcos Evangelista Pérez Jiménez en el año 1958 cuando fue eyectado del poder. Por mucho tiempo estuvo abandonado, fue deteriorándose por el paso del tiempo, la acción de manos criminales y fue guarida de indigentes, mal vivientes. Y delincuentes. En ese tiempo era conocido como el “Elefante Blanco” En el 1973, el gobierno democrático del Dr. Rafael Caldera lo restauró e inauguró estando en la Presidencia Municipal el Dr. Adalberto Carrasco Mata. El 2 de enero de 1974 asume la Presidencia Municipal don Joaquín Salcedo Rojas quien fue su primer ocupante. El costo inicial de esa obra lo desconozco, pero su remodelación estuvo por el orden de los 5 millones de bolívares. Es historia reciente.

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5- El primer fotógrafo profesional de la ciudad fue don Oscar Palomino que tenía su laboratorio en la calle Guayana más o menos dónde hasta hace poco funcionó la Librería “La Escolar” de don Carlos Wong. Cuentan que una vez mister Julio lo andaba buscando para que le hiciera una foto para su pasaporte y preguntaba a los lugareños “Ustedes no conócele a un hombre que tiene nomble de pájaro” la gente lo escuchaba con curiosidad y no le entendían. Mister Julio para hacerse entender graficó “Unos pájaros que ténele mucho Subero” tampoco lo entendían hasta que adicionó “Yo necesítale foto para pasaporte” Entonces lo entendieron, porque don Jesús Subero tenía en su galpón un palomar, y por supuesto, había muchos palominos. Mister Julio buscaba, obviamente, al único y primer fotógrafo de la ciudad don Oscar Palomino. El señor Mauro Barrios conserva esa anécdota fresca en su prodigiosa memoria.
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6- El popular periodista Ebert José Lira, el popular “Cojo Lira” con su proverbial buen humor decía en su época de bohemio “Tomás Parr, tomaba un whisky diario y alcanzó los 120 años de vida, él que se tomaba 10 Buchanan’s de Luxe al día, aspiraba, por lo menos llegar a los 240. Lo que obviamente desconocía – dice don Evaristo Marín – el “Cojo Lira”, era que el escocés con el cual se deleitaba Tomas Parr provenía de una edición especial de 21 años, triple filtrado en las mejores aguas de escocia. La cierto del caso es que uno no sabe si tenía razón o exageraba, porque inició sus actividades periodísticas en el viejo diario “La Esfera” y hoy disfruta una jubilación de Venpres, ahora llamada pomposamente, Agencia Bolivariana de Noticias. Longevidad bien costosa a punta de escocés, pero bendita. Dios le de larga vida. Dígalo ahí, cojo. Este está entendible.