lunes, octubre 31, 2011

Personajes de mi pueblo: Pedro Cortez

El hombre que decide hacer algo sin pensar en otra cosa, supera todos los obstáculos
Giovanni Giacomo Casanova (1725 – 1798)
Aventurero italiano.


Uno de los primeros sastres de la ciudad, vivió en la calle Falcón de Pueblo Ajuro. Fue don Manuel Gamboa, cuya sastrería ubicó, en el Casco Viejo, exactamente, al final de la calle Ayacucho, diagonal al antiguo edificio Municipal y hoy sede del CICPC. Los primeros, que instalaron ese tipo fabricación y reparación de trajes, en Pueblo Ajuro, fueron los hermanos Cortez. Pedro y Marcos el popular “Poche”. Ellos, instalaron su taller de confección y reparación, en el Callejón Falcón #3, la casa de habitación de la abuela, Juana Cortez. En esa época eran muy pocos los sastres en el pueblo. El cuadro lo completaban Ñito de la Sastrería Imperial, Mario Bianculli, el italiano Clímaco y el viejo Tomás, conocido cariñosamente como Piñerúa, por ser fanático fogoso, del Partido del Pueblo. Ellos, entre otros, fueron los pioneros del arte de la confección, costura y reparación de prendas de vestir para caballeros en la ciudad. Memoria contra el olvido.

En esta ocasión, traemos a estos humildes destellos, a Pedro Cortez, quien nació el 19 de enero de 1945, en El Tigre, en la calle Guevara Rojas del Casco Viejo, exactamente en la vivienda ubicada, al lado de la histórica bodega “La Cueva” e hijo de Antonio Salamaca y Damasia Cortez. En el año 1954, la familia emigró hasta Santa Ana, ya que, el padre logró empleo en la empresa petrolera SINCLAIR, que operaba en San Roque. En ese bucólico pueblo, inició sus estudios en la escuela Eduardo Delfín Méndez, bajo la tutela de la maestra Ililía Solórzano. No había estabilidad laboral y en el año 1957, estaba como ayudante de su papá, que había incursionado como bonguero en Punta de Mata, actividad que abrazó, con un capital de Bs. 5 mil, producto de las prestaciones sociales que le había cancelado la empresa SINCLAIR. En el año 1959, la contratista STOCA, le dio empleo al viejo y mientras estudiaba, la señora Maritza Hernández, a la cual ayudaba a limpiar la casa, le dijo que el señor Julián Sandoval, estaba solicitando muchachos para enseñarles sastrería. Un dato que, al atenderlo, le ha servido para toda la vida. Eso marcó su vida.

El señor Julián Sandoval, le cancelaba Bs. 2 diarios. Aprendía y limpiaba el local de la sastrería. En virtud de que era un aprendiz destacado, en una oportunidad, se presentó a trabajar vistiendo un pantalón blanco, al cual el padre, le había pegado un parcho negro. Un remiendo horrible y de muy mal gusto. El dueño de la sastrería, le conminó a que, utilizando la materia prima del negocio, se hiciera 4 pantalones a su gusto. 1 mes duro la faena. Hizo 1 semanal, lo que le permitió perfeccionar el arte de la confección de prendas de vestir para caballeros y ampliar su percha. Un año bastó para aprender la profesión, que a la fecha ejerce en la Sastrería Fuentes de Agua Viva, que posee y trabaja, en la calle Brisas del Caris ubicada, entre la calle Bellavista y las 4 vías. El hombre, además, en su condición de Cristiano Evangélico, es maestro de la palabra, en la Congregación Fuentes de Agua Viva, que tiene su sede en el sector popular Alí Primera. Un servidor de Dios y el prójimo.

El sastre Pedro Cortez, en el año 1960, cuando regresó a El Tigre, se dedicó a ayudar a varios sastres. Trabajaba a destajos. En ese trajinar conoció a Benito Mondello, quien le pidió que no se comprometiera a trabajar fijo con nadie, ya que viajaría a Italia a perfeccionar los cortes. Fueron 2 meses de espera. El hombre hizo un curso en la prestigiosa Academia Príncipe de Gales, en Milán. Una vez en Venezuela y más concretamente en El Tigre, instaló una sastrería al lado del abastos La Libertad de su hermano Lilo Mondello, ubicada en la 3ra. carrera sur c/c Avenida Winston Churchill – la cual ahora fue rebautizada como Libertador para borrar de la memoria histórica de la ciudad el nombre de ese yanqui imperialista según los chavistas – ignorancia aderezada por el odio – el héroe de la segunda guerra mundial es británico. Harina de otro costal. En esa actividad, se mantuvo por espacio de 5 años, cuando Benito, decidió viajar de nuevo, esta vez para perfeccionar sus conocimientos como peluquero y Pedro viajó hasta Aragua de Barcelona, para atender una oferta de empleo en el Baratillo Aragua, que vendía ropa confeccionada y les ofrecía a los clientes la posibilidad de perfeccionársela a la medida. Trabajo 3 años, se retiró y regresó a la ciudad, para integrarse al equipo de trabajo de la Sastrería Oriente, de Pánfilo Girolamo, en la primera carrera, desde dónde a los 6 años emigró, para la Sastrería La Elegancia de Antonio Di Spiritu en el vecino municipio Guanipa. Un aventurero de la aguja y la tijera.

En el año, 1979 fundó, como dijimos al inicio de este destellos, con su hermano Marcos, una sastrería en el callejón Falcón, luego mudaron a la calle Miranda, frente al edificio Arauca y en el año 1984, se establecieron en la calle Libertad, paralela a la cerca de Campo Oficina, dónde permaneció en sociedad con “Poche” por espacio de 20 años. Luego decidió montar tienda aparte y, como también dijimos, tiene su taller de sastrería en la calle Brisas de Caris hasta el sol de hoy y Dios disponga. Una vida dedicada a una profesión, que lo convierten en referencia obligada, a la hora de hablar del arte de la confección en la ciudad. El que tenga problemas de talla, le fabrica el traje, pantalón o camisa a la medida y para hacerle algún arreglo a cualquier prenda de vestir y no pierda su originalidad, no lo piense 2 veces, acuda dónde Pedro, que tiene, además, precios solidarios. Las palabras huelgan. Los especialistas, no necesitan presentación. Visítelo y se convencerá.

En su vida familiar Pedro Cortez, tiene 9 hijos, en 3 parejas. Con Melania Perales, procreo a Damasia, Jaquelín, Pedro, Eglis del Valle (+) y Marisol (+), con Martha Sánchez, los hijos son Estaban y Ender. Con Delia Mercedes Quiaro, con la cual esta unido en matrimonio, por la iglesia evangélica, por ahora, tiene 2 más. Dairis y Delibeth. Todos hombres y mujeres de bien y los de menor edad, cumplen sus etapas de formación escolar, media y universitaria. En la punta de una aguja, en el carreto de hilo, en el corte de la tela, en el arreglo de un pantalón, una camisa, una chaqueta o un traje o sencillamente agarrando un ruedo, a Pedro Cortez, le transcurre la vida y sin pensar en otra cosa, supera los obstáculos materiales, que siempre surgen en la vida y, desde su posición como evangelizador y maestro de la palabra, vence los vacíos espirituales. Un hombre de profunda fe, entregado al señor, la familia y consagrado a su trabajo, el cual merece, que cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, de nuestros prolijo y bello pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, lo incluyan en disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



lunes, octubre 24, 2011

Raíces cariseñas

Lo que ocurre en el pasado vuelve a ser vivido en la memoria
John Dewey (1859 – 1952)
Filósofo y educador estadounidense.


Las verdaderas y autenticas raíces de los tigrenses, están en los habitantes de las riberas del río Caris. Fueron estos nativos, los primeros que se acercaron, construyeron bahareques y se quedaron en las adyacencias del pozo OG-1, que se levantó en la sabana abierta de la Mesa de Guanipa. Eran los campesinos, que transitaban hasta Cantaura, para vender sus cosechas, por un camino, que se ubicaba entre lo que hoy se conoce como la Chicagua y la carretera Negra La Flint. En ese constante ir y venir, vieron el movimiento de trabajadores, se acercaron, vieron una oportunidad, para resolverse mediante la venta de comidas y jugos cuestión que hicieron, para una vez, que reventó el pozo y la actividad petrolera tomó auge, quedarse para siempre en el caserío, que a la postre, resultó esta pequeña urbe de El Tigre. Historia reciente, 100x100 verificable.

En las riberas de río Caris, hay varios Asentamientos Campesino y caseríos. El Aguacatal, entre cuyos fundadores podemos mencionar a “El Catire” Meza y su esposa Mercedes García, de cuya unión matrimonial, vinieron al mundo Isidro, Petra, la mamá del Gral. Dumas Meza Meza, Rigo, Pedro Aquilino, Rosalía, Pedro Celestino, Aurora, Elina, Ana María, Elvira y Ramón “Moncho” Meza, Rafael Sotillo, fundador de Acción Democrática en la zona, Jorge Jiménez, Trino Jiménez, Juan de La Cruz Sotillo y Pedro Sotillo. Las Piedras de Caris, dónde la matrona Carmen Resplandor, echó raíces, estableció una numerosa familia, son los precursores en la fabricación del casabe y las deliciosas Naiboas y en el caserío La Aventazón en cuya entrada vivía uno de los primeros comisarios, como lo fue Ramón Morales. Los balnearios La Margarita del viejo Patete. El paso del Sindicato de don Roque García: La Coera de Nicolás Meza. San Jonote de los hermanos Abreu, José “El negro”, Jesús “El Bachiller”, Pedro Celestino “El musiu” y José Anselmo “El Viejo, padre del poeta José Gregorio “Golo” Mogollón y cuya propiedad fue adquirida por el Dr. Pedro Urbina. Puente Chori de Juan Chori, que luego vendió a José Roldán. El sector La Borrachera dónde vivían Manuel Balado, el criador de pollo Manolo Mosquera y don Eleuterio Rondón, que desempeñaba el cargo de comisario. La Culebra de Pedro Benito Prado, Corina Cedeño, Jesús Prado, el padre del Cnel. Eligio Prado, Benito Prado y pasando el puente el Fundo la óptima de Pedro Lira, que la adquirió de manos de Pedro “El Indio” Palacios, que muchos años trabajo, en la instalación de las torres de electricidad, que atraviesan la Mesa de Guanipa y lo había comprado a la familia prado con doña Teodora a la cabeza. También la familia Barreto y los Piñeros. Don Telésforo Barreto fue una institución. Memoria contra el olvido.

La zona que va desde Puente Chori, hasta más allá del balneario Los Tubos, es conocida como Boca de los Caños, en ese caserío, tenía su consultorio el curioso del Caris – Veía por las aguas – Agapito Cedeño y además la comunidad estaba y está integrada por Viviano Ojeda, Rafael Guarapano, estaban ubicadas las granjas de pollo de los hermanos Seguí, la de Demetrio Ron y la que regentaba El Negro Maita y el eterno jefe del partido del pueblo Matías Cedeño. En el balneario Los Tubos, se asentó, después de vender San Jonote, el señor José Abreu. Más allá, en las cabeceras del río Caris, adquirió en 1906, de la corona española, media legua de terreno, el señor Ramón Soto que estaba casado con la señora Bárbara Fariña, los cuales tuvieron 8 hijos. Teodomiro, Pedro Celestino que se casó con la señora Rosa Adela Fuentes y procrearon 12 hijos. El 8vo. es el Cnel. Pedro Vicente Soto Fuentes, Canacho, Hildebrando, José, Graciela, la esposa de don Margarito Ramos, que instaló su propio fundo, conocido como El Guayabo e Isidro Soto. Todas familias originarias y de larga tradición cuyas raíces, asentaron en el caserío El Tigre y podemos considerar, sin temor a equívocos, los fundadores de la ciudad. Llegaron primero.

En las cabeceras de El Caris, también tenían su asiento en el sector conocido como La Curtiembre, los Hnos. Lira. Francisco, el padre el Cnel. Francisco José Lira Prado, Ramón, padre de Ildefonso Lira y José María que dejó una herencia de más de 60 muchachos, entre los cuales se cuenta, el autor de estos destellos. En la época que AD y COPEI gobernaron, los sempiternos comisarios del Caris fueron Cipriano Ojeda y Rufino Fuenmayor. Las transiciones del cargo eran cordiales y fraternales. La parte que corresponde a la familia Mago y otros nativos, los pueden consultar en el destellos, referido a doña Juanita Mago, dónde destaca el señor Roso Mago y toda su prolija descendencia. Hay que conocer de dónde venimos, dónde estamos, para orientar hacía dónde vamos. Recordar es vivir y para relatar estos nombres de sitios, personas y familias, me aproveche de la prodigiosa memoria de Pedrito Sotillo, Jesús “Chungo” Abreu, el Gral. Dumas Meza Meza y el Cnel. Pedro Vicente Soto Fuentes, quienes al ser consultados reforzaron, mis conocimientos de esa área ribereña y de la cual conservamos gratos recuerdo de nuestra niñez, adolescencia y juventud. Más de una vez hicimos la travesía desde el Puente de Chori hasta La Coera a nado limpio por el caudaloso río Caris acompañado por mi hermano Roberto Salazar, Arquímedes Jesús “El Grillito” González, Edgar Guatache, Mauro Millán, Alexis “El Negro” Mogollón, Santos Rafael García, Arquímedes Guatache entre otros. Eran tiempos de hallaca a real, Pepsi Cola a medio, seguridad blindada y a pesar de que tiempo que se va no vuelve, confieso que he vivido intensamente. No hay nostalgia.

Es de Perogrullo: la memoria es frágil. Es posible que algunos importantes personajes de esa época, no estén en esa reseña volandera. Lo que si es importante destacar, que la recopilación, la hicimos con el mayor cariño, la mejor disposición y buscando poner en contexto las verdaderas y autenticas raíces de la ciudad, que sirva de referencia a nuestros eximios cronistas, investigadores del pasado e historiadores, cuando decidan escribir una versión veraz de la historia de esta ciudad, les coloquen en su justa dimensión y los puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica, que si bien, no tuvo orden y documento de fundación, tuvo sus primeros pobladores que le dieron inicio y forma con sus bahareques y fueron los nativos de las riberas del río Caris, los cuales, llegaron con la actividad petrolera, que se convirtió en el atractivo de ese momento y todavía en nuestros días continúa teniendo gran influencia en nuestra economía. Es la historia viva que algún día se escribirá con pelos y señales. Nosotros desde estos humildes destellos hacemos un pequeño aporte porque. Es nuestra identidad. ¡Vale la pena!



Pedrito - El pollo de Caris - Sotillo


José "Cheo" Salazar con el Gral. Dumas Meza Meza y José Horacio Guzmán Requena, primer alcalde de la ciudad

lunes, octubre 10, 2011

Personajes de mi pueblo: Catalino Bellorín

El placer que acompaña al trabajo pone en olvido la fatiga
Quinto Horacio Flaco (65 a.C. – 8 a.C.)
Poeta lírico y satírico romano.


Catalino Bellorín, posee rasgos árabes, pero es más criollo que el chorizo carupanero. Vino al mundo en la comunidad rural de Carúpano, Fuente de Lourdes, el 13 de febrero de 1946, estudio sus primeras letras en medio de ese ambiente campestre, dónde se dedicó desde muy chico, a las labores agrícolas en el pequeño fundo que poseían sus ancestros. En el año 1962, su tío José Bellorín, que había arrendado la histórica barbería Tricolor (a los chicos que se cortaban el pelo en esa barbería, le regalaban un lápiz Mongol, un caramelo y sí era cliente fijo le adicionaban un cuaderno), lo invitó a El Tigre, le dio un rápido curso de barbería y lo incorporó a su staff de barberos. En ese tiempo, aprovechó para concluir su primaria en la escuela estado Trujillo. Estudiar y trabajar. De conuquero a barbero. Buen salto.

En la barbería Tricolor, trabajó por espacio de 3 meses, le salió una oportunidad y compró la barbería Principal, que funcionó por muchos años en el 6ta. calle sur. En esa actividad se mantuvo durante 4 años, cuando decidió vender e irse hasta San Félix, dónde montó una bodega que trabajó 8 años. El espíritu aventurero, se apoderó de su existencia y aún cuando mantenía el negocio, compró una camioneta e incursionó como bonguero. Viajaba desde San Félix para Barrancas, Tucupita y Temblador. Fueron 3 años de constante ir y venir por esos agrestes caminos que le cansaron la existencia y entonces decidió, vender la pick up y comprar un vehículo con placas amarillas para trabajar en la conurbación San Félix-Puerto Ordaz. En ese trajín, también anduvo 3 años y, con los ahorros instaló, un negocio de mercancía seca con preeminencia en las prendas de vestir. Empezó a turquiar.

El hombre, no duró mucho e esa actividad comercial. A los 3 años vendió el negocio para regresar a El Tigre, dónde se asoció con árabe en una tienda que funcionó por muchos años en la calle Miranda, bajo el nombre comercial “Richard”. Una vez que rompió relaciones con el paisano, adquirió una pick up usada y se dedicó al comercio ambulante en los mercados. En la época que José Miguel Arismendi Marín, ejerció la alcaldía del Municipio Simón Rodríguez, se inició la construcción de los pequeños locales comerciales, que están ubicados en la avenida Rotaria, frente a la estación de servicio “La Confianza”. Catalino Bellorín, le puso el ojo al lugar y empezó a solicitarle al alcalde, le asignará uno de los locales. Esos afanes, le consumieron 2 años, nunca abandonó la lucha y con su proverbial parsimonia, le montaba todos los días guardia a Miguel desde la madrugada en su residencia. El que persevera vence.

Un buen día, como de costumbre, estaba estacionado frente a la residencia del alcalde, el chofer no llegaba y Miguel caminaba desesperado. Tenía compromisos y se retardaba. Entonces Catalino, le ofreció la cola en su humilde camioneta, el hombre aceptó. Era la oportunidad que necesitaba para concretar su petición. El burgomaestre, en el camino le dijo que todos lo locales estaban comprometidos, empero, el presupuesto de la alcaldía no alcanzaba para construir todos los kioscos proyectados y había la posibilidad de asignarle un espacio para que construyera uno a mutuo propio. No lo pensó 2 veces, le dijo que no había problemas, lo remitió al ingeniero y, aún cuando el funcionario se puso escamoso, a los 3 días le dio el visto bueno. Construyó con recursos propios e inicio su negocio. Los viajeros que ofertaban la mercancía, los proveedores, le preguntaban al antiguo socio árabe por su existencia y éste les decía que se había marchado de la ciudad. No obstante, los fue contactando poco a poco y, para identificar el punto exacto, dónde tenían que ubicarlo, le colocó como nombre al pequeño local “¡Aquí está Richard!” el original. No había pérdidas.

Este pequeño emprendedor, comerciante informal o bonguero, a pesar de poseer el local comercial, busca la vida y para redondearse la arepa, continúa la actividad informal en la esquina sureste del mercado de Pueblo Nuevo norte, dónde está convertido en un personaje, que ya forma parte de entorno cotidiano de esa popular plaza de distribución de alimentos. A tal efecto, le dio empleo a un joven, el cual una vez llegado de su natal Valle de Guanape, había incursionado en la venta de helados con la heladería EFE, trabajo abandonó porque la delincuencia desatada en las calles, lo desbancaba casi a diario. Este trabajador de nombre Eliécer Rodríguez, atiende el kiosco de la avenida Rotaria, que vende de todo, desde un lápiz para los escolares, pasando para tabaco para mascar, caramelos, chucherías, hasta cestas artesanales y Catalino Bellorín, una vez que abre el negocio en las mañanas, se traslada hasta el mercado en su pick up, para atender su ya cautiva clientela. Pobre, humilde, pero trabajador incansable, que pone olvido a la fatiga y con su esfuerzo, constancia y dedicación, ha logrado levantar con honestidad, 7 hijos. Luís Argenis y Nieves que nacieron en su época de aventurero y Marco José, Yolides, Ricci, Ángel Luís y Anabel Carolina, que son el fruto de su matrimonio, con la señora Ana Rojas, nativa de El Tigre, la cual logró estabilizarlo y anclarlo en la ciudad para toda la vida. El amor lo sembró en El Tigre.

Catalino Bellorín (En la gráfica con Eliecer), es un personaje que hace honor al viejo axioma que dice sabiamente “El trabajo dignifica”. Con su permanente actividad comercial, su prolija familia y constante trajinar por los mercados de la ciudad, ha contribuido y contribuye con su granito de arena al desarrollo, crecimiento y engrandecimiento de El Tigre y lo traemos a estos destellos con la firme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro rico pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, lo incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!


lunes, octubre 03, 2011

La carretera El Tigre – Barcelona ¿Un sueño frustrado?

Viajar sólo sirve para amar más nuestro rincón natal
Noel Clarasó (1905 – 1985)
Escritor español.


Cuando los habitantes de la zona sur y centro del estado Anzoátegui, tenían la necesidad de viajar a la capital del estado, vivían una Odisea. Había que salir bien temprano, para llegar, con suerte después de 5 o más horas de peligroso, espinoso y empinado camino. No había carretera nacional. Existía una “trocha”, “pica” o vía de penetración, construida, asfaltada, conservada y mantenida, por la industria petrolera para la conservación y mantenimiento de sus instalaciones y de los oleoductos, que transportan el crudo hasta la refinería de Puerto La Cruz o el Puerto de Guanta. Ese rústica carril, se convirtió por muchos, en el único acceso que había para llegar hasta Barcelona. Memoria contra el olvido.

En el trayecto que hay entre El Tigre y Barcelona, había que desafiar muchos peligros. Los llamados chinchorros que existen llegando a Cantaura y más adelante hasta Anaco, entre Anaco y San Mateo y luego subir por la montaña de Boca e’ Tigre con inmensas curvas, profundos desfiladeros y con un transito de pesadas gandolas, las cuales se desplazaban a mínima velocidad, convertían el viaje en turismo de aventura y, luego por la suerte de haber llegado ileso, cuando empezabas a bajar, echar un suspiro al aire, en el sector rural del municipio Bolívar, conocido como Pela El Ojo. Lograbas llegar y eso era una gran proeza. Ir y venir a Barcelona, se constituía en una gran hazaña. Todavía hay muchos conductores que vivieron esas vicisitudes. Héroes anónimos.

En la década del 70, los gobiernos democráticos, construyeron la autopista Km. 52 hasta el peaje de Mesones. Esa moderna carretera de 4 canales, hombrillo y sitios de parada, con posibilidades de utilizar agua para el vehículo, permitía un acceso más cómodo a Barcelona, evitando la montaña de Boca é Tigre y le dio mayor fluidez al transito automotor desde un poco más allá de San Mateo hasta Barcelona. El tiempo de viaje se abreviaba, empero, la vía continuaba siendo muy peligrosa. En la década de los 80, otra vez, los gobiernos democráticos, le daban continuidad a la obra vial y construyeron una vía expresa desde Cantaura hasta la entrada a la moderna autopista en el Km. 52. Los viajes, a partir de ese momento, desde la zona sur a Barcelona, se hacían más despejados, menos peligrosos y en menor tiempo. A buena velocidad en una hora y media se recorría el trayecto. El progreso, en la cuarta república, avanzaba a paso firme. Nadie lo puede negar.

En las década de los años 80, todos lo gobiernos ofrecieron la construcción de la autopista Cantaura – El Tigre. Esa aspiración, empezó a concretarla en el primer quinquenio del año 2000, el gobernador electo, con los votos de la llamada revolución el Dr. David De Lima. Antes el gobernador designado por el Presidente Jaime Lusinchi, el Dr. Otto Padrón, había dejado listo el proyecto e iniciado los trabajos, dejando 8 kilómetros engranzonados y listos para asfaltar, los cuales, con el paso del tiempo, prácticamente se perdieron por efectos de la erosión y la falta de mantenimiento y continuidad de la obra. El gobernador David De Lima, a pesar de las trabas, que le colocó el gobierno central, avanzó e inauguró unos 20 Kilómetros. Llevó la ansiada autopista hasta el cruce conocido como La Madama. Iniciaba la concreción de un gran sueño que en estos últimos 7 años se ve frustrado. No ha existido voluntad política.

Una vez que el Dr. David De Lima salió de la gobernación, la actual administración del Dr. Tarek William Saab, solamente asfaltó un corto canal hasta la entrada de Cantaura, que dejó inconcluso su predecesor y ahora después de más de 7 años al frente del ejecutivo regional, está ampliando los 18 kilómetros que separan a El Tigre del cruce de La Madama para incorporarnos a la moderna autopista y continuar por la vía expresa hasta el Km. 52 y luego ingresar a la autopista que nos conduce en medio de una huecoteca, resaltos y depresiones, hasta el peaje de Mesones en la entrada de Barcelona. La carretera El Tigre – Barcelona, pasó de ser una “trocha” “pica” o vía de penetración, de la industria petrolera, a carretera nacional, salvo el tramo cruce de La Madama – El Tigre. Una fea verruga roja rojita.

Permítaseme una disquisición con relación a la ampliación del tramo La Madama – El Tigre, que se ejecuta en estos momentos. Los entendidos, dicen que por esa zona quedarán bajo la pista asfáltica, oleoductos de 16 pulgadas, que transportan petróleo y la fibra óptica que introdujo la CANTV, un error que puede resultar costoso a futuro, ya que alguna reparación, necesaria para el mantenimiento y adecuación de estas importantes redes costaría mucho dinero, amén del peligro que representarían para los usuarios de la vía. Hay que recordar las tragedias que han ocasionado la explosión de algún oleoducto para las comunidades indígenas que viven en la esa extensa región habitadas por nuestras etnias originarias. Es un grito a tiempo.

En este corto recuento de la historia de esa importante red vial nacional e internacional. No olvidemos que desde Brasil, muchos turistas, se trasladan por vía terrestre, atravesando el estado Bolívar y pasan a pasar vacaciones a las bellas y paradisíacas playas de los estado Anzoátegui y Sucre. Esa circunstancia y la potencialidad de la zona centro – sur del estado obligan a que se construya a la mayor brevedad posible los 18 Km. de autopista desde el cruce de La Madama hasta El Tigre y se mejore la red vial que nos une con Soledad y hacía Pariaguán, límites con el estado Guarico. Es una deuda que tiene el poder central con está zona petrolera, que le ha dado tantos recursos al fisco nacional y, no les han sido revertidos en obras tan importantes para su desarrollo como ese pequeño tramos de autopista. Es cuestión de justicia.

Está apretada síntesis, de la historia de la carretera, que nos conduce hasta Barcelona y, más allá hasta la capital de la República, la cual comenzó como una “Trocha” “Pica” o vía de penetración construida por la industria petrolera para la conservación y mantenimiento de la red de oleoductos, que transportan el crudo desde la Mesa de Guanipa, hasta los puertos petroleros del zona norte del estado y, la cual por uso y costumbre, está convertida de hecho y de derecho en carretera nacional, la hacemos con la sana intención de contribuir con una pequeña versión de su tradición y leyenda, para que las presentes y nuevas generaciones estén enterados de dónde venimos, dónde estamos y hacía dónde vamos. El que no conoce la historia tiende a repetir sus errores.

Con esta crónica de la carretera El Tigre – Barcelona, hacemos un viaje virtual hasta el pasado, recreamos un poco el presente y nos acrecienta mucho más el amor por nuestra zona sur y en especial de El Tigre, rinconcito oriental, que nos vio nacer, y el cual merece que los gobernantes, que de verdad quieran su tierra natal, se preocupen y ocupen de dotarla de una excelente vialidad urbana y extraurbana y, por ahora, le concluyan los 18 Km. de autopista que le faltan desde el cruce de La Madama. Esperamos igualmente, que cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació el calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, puedan tomar estos humildes apuntes y los consideren para ser incluidos, en el disco duro, de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!




lunes, septiembre 26, 2011

Personajes y vivencias urbanas

Personajes de mi pueblo: Leondanni Garrido

Uno de los problemas sociales que sufre la ciudad, es el de la proliferación de los llamados indigentes. Algunos de ellos llegados de otras partes del país y la mayoría nativos. No hay una política social dirigida a atender estos hermanos, que con auxilio profesional, es posible, en muchos casos, reinsertarlos e reincorporarlos a las actividades productivas de la sociedad. Los llamados enfermos mentales, los pocos que están en FUNDACADEM, viven en condiciones precarias. Los vecinos, se me acercan y me denuncian, que hasta el paredón posterior se cayó y no hay autoridad competente que asuma la responsabilidad de reparar y mantener la planta física y mucho menos preveer un presupuesto justo para brindar una atención digna a los pacientes allí recluidos. Es una total ausencia de sensibilidad. En este gobierno humanista y socialista esos problemas sociales se han acrecentado, Del dicho al hecho hay mucho trecho

El joven Leodanni Marcelo Garrido Rodríguez, un simpático gordito de color, muy parecido a un líder de la revolución, pero que no tiene nada que ver con él. (Lo aclaro para los mal pensados9, que según sus propias palabras, vive en el barrio 25 de mayo. Este joven, mientras el semáforo funcionaba bien, siempre se permaneció en sus alrededores. Es la esquina, dónde funcionó el desaparecido y distinguido restaurante “El Emperador”. En ese sitio, a pleno sol, descalzo, sin camisa y sólo vistiendo unas bermudas, aprovechaba los cambios de luz del semáforo, para solicitar la solidaridad de los conductores y uno que otro transeúnte. En estos últimos tiempos, lo podemos ver, deambulando por la avenida Francisco de Miranda y con su proverbial bonhomía y timidez, acercarse a algunos viandantes, para requerirle la solidaridad monetaria, se imagina uno, para redondearse la papa. Un compatriota en situación de precariedad con el cual hay que ser solidario y siempre ayudarlo. No cuesta nada.

Lo traemos a estos humildes destellos, porque se ha convertido en un personaje, que a pesar, de su situación de carencia y privación, goza del aprecio, el cariño y la solidaridad de muchos vecinos y, también con la firme aspiración de que, alguna autoridad competente con una pizca de sensibilidad social, pueda prestarle la ayuda profesional, económica y afectiva, para que pueda superar, esa situación de indigencia. Hay que ayudar sin mirar a quien. Dios y la patria os premiarán.

Vivencias urbanas (Las cajas locas)

Hay una cadena farmacéutica, que para atraer clientela, inventó la llamada caja loca. El cliente entra, hace su pedido, cancela y cuando el dependiente marca enter en la caja registradora, en algunas ocasiones, se prenden unas alarmas con sirena y luces y el comprador gana premios que van desde un bolsito llamado TULA, algún artefacto llamativo y los más sortarios salen exonerados de la compra en cuestión. Un buen gancho. En la ciudad hay otras cajas que no son tan locas, son cajas registradoras inteligentes. A los clientes que consumen y no le meten el monto de la compra, les montan una celada. Esas peligrosas e infernales máquinas, imprimen una lista silenciosamente, que los dueños exhiben en las puertas y paredes de los locales, para que los agraciados y sortarios clientes, pasen buscado su premio e inmediatamente los borran. Una maravilla tecnológica.

Uno de los primeros que utilizó en la ciudad, estas cajas registradoras inteligentes, fue el amigo Pancho Villa y, ahora las están utilizando y poniendo de moda, la Panadería El Manjar del Jeque y la Carnicería EL DESTETE. Los afortunados que tienen la suerte de aparecer en la lista de la panadería pueden pasar buscando su torta de cumpleaños y desaparecen de la lista. En la carnicería los premian con un combo parrillero, que al retirarlo, los gratificados, se esfuman como por arte de magia de la lista. Hay quienes piensan, que las máquinas que producen e imprimen esas listas, son discriminatorias, peligrosas e infernales. Lo cierto del caso es que hacen su trabajo con eficacia y no se equivocan. Son infalibles. Ahora bien, no hay que confundir la gimnasia con la magnesia. La caja loca de la cadena farmacéutica, hace bulla y el cliente queda ate la sorpresa, atónito en medio del local. Las otras cajas no hacen bulla, son silenciosas, premian igualito y, algunos de los señalados, se ruborizan, otros no les da ni coquito. Es cuestión de estética, dijo Gonzalo “El negro dulcero” López e inmediatamente lo corrigió el Prof. Edgar Brito, ética negro. A mí que me registren.

Los personajes mencionados, firmas comerciales y vivencias urbanas a los que hacemos alusión respetuosamente, con la mayor veracidad y ecuanimidad, en este humilde destello, forman parte de la historia pasada y presente de la ciudad, por lo que aspiramos, que cuando los eximios cronistas, investigadores e historiadores del excelso pasado de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autentica historia de la localidad, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!


viernes, septiembre 16, 2011

La Banda Municipal “José Eusebio Colmenares”

El jarrón da forma al vacío y la música al silencio
George Braque (1882 – 1963)
Pintor y escultor francés.


Una banda de música o banda musical es una formación formada a partir de instrumentos de viento y de percusión. Posee una estructura similar a la de las orquestas, siendo su instrumento principal el clarinete, en lugar del violín. En Venezuela hicieron su aparición en el siglo XIX con la creación de la Banda Marcial de Caracas, que empezó a tocar música popular, en las plazas y esto hizo que, a la larga, en diversos municipios del país, se fundaran bandas similares que difundieran la música típica, iniciándose así el género conocido como retreta. Las modernas bandas municipales tienen una estructura más parecida a las agrupaciones bailables, en las cuales el sousafón o el helicón, son sustituidos por el bajo eléctrico. Explicación, como introito, que tomo de información publicada en Internet, para escribir acerca de nuestra Banda Municipal, buscando dignificar a nuestros músicos. Ellos cumplen una función que casi nadie valora en su justa dimensión.

En el año 1955, los músicos, José María “Chemara” González, Antonio Birriel, Antonio Barón, Misael Amarista, Cosme Villarroel (padre del eximio concertista de cuatro el Prof. Hernán Gamboa), y Tobías Álvarez, entre otros, se convocaron a una reunión, con la única intención, de dotar al pueblo de El Tigre de una banda musical a imagen y semejanza de las existentes en otros distritos de Venezuela. Ese mismo año fundaron La Banda Municipal del entonces Distrito Simón Rodríguez. Luego en memoria de uno de sus integrantes, el primero que fallecía formando parte de la agrupación, José Eusebio Colmenares, la bautizaron con su nombre. Esa banda municipal, agrupación sin fines de lucro y organizada con instrumentos de los propios músicos para difundir nuestra música típica, en la Plaza Bolívar y fiestas populares, tomó cuerpo, se hizo conocer y logró por parte del ayuntamiento local, el reconocimiento como Banda Municipal oficial. Memoria contra el olvido.

En las primeras del cambio sus actuaciones, animando las tarde de los domingos, la tradicional retreta y dónde asistían en grandes cantidades pobladores del incipiente pueblo de El Tigre, las realizaban altruistamente, empero con el paso del tiempo, lograron un exiguo subsidio del Concejo Municipal, que apenas les alcanzaba para pagar el transporte para dirigirse dónde las autoridades municipales de turno, los requirieran, para abrir y cerrar oficialmente los actos patrios y ceremonias oficiales. Apertura con las gloriosas notas de nuestro himno nacional y cierre con las no menos gloriosas notas del himno de nuestro estado Anzoátegui. En el añito, que me correspondió el honor de presidir el Concejo Municipal, por petición del viejo amigo y siempre bien recordado, Misael Amarista, asistí a una reunión con ellos y me solicitaron que les cancelará el exiguo subsidio, que tenía más de 2 años de atraso y en la medida de las posibilidades, les aumentara un poco la mesada. Inmediatamente tome cartas en el asunto y cumplí con sus justas peticiones. Hay testigos de esos hechos. La verdad sea dicha.

En el transcurso del año 1988, note en los actos oficiales, que el uniforme con el cual hacían sus presentaciones, estaba prácticamente deshecho, deshilachado y descolorado. Había pagado con creces el tiempo de vida útil. Esa dotación la había hecho el Concejo Municipal en la década del 1960. Al concluir un acto oficial, tomé la iniciativa, los llame y les ofrecí dotarlos de un nuevo y moderno uniforme. Les consulté dónde podía cotización, adquirir y que modelo y color me recomendaban. Con la seriedad que lo caracterizaba, don Misael Amarista, me respondió. ¡Al fin! un Presidente Municipal, nos da un trato digno y sin pensarlo mucho me dijo. Un traje como el que usted carga y de ese mismo color. Era un traje marca Montecristo, azul eléctrico, que vestía para la solemne ocasión. Hice contacto con mi compadre Luís Fermín, que vive en Caracas y le solicite el favor de que fuese a la Montecristo y solicitará la cotización. Gustosamente accedió, solicitamos las tallas, los confeccionaron y los adquirimos en la tienda ubicada en Sabana Grande. Era la primera vez que les sustituían los viejos uniformes desde la fundación de la banda municipal. Una justa reivindicación. Otro hecho verídico.

Recordar es vivir y traigo a colación este relato, porque hace poco días, el amigo Juan Martínez, jefe de redacción del diario Antorcha, me regaló una foto, que fue tomada, el 14 de noviembre de 1988, en la sesión solemne en honor de José Antonio Anzoátegui, día del natalicio del héroe epónimo de nuestro estado y, a petición de los miembros de la Banda Municipal, al concluir acto oficial en la Plaza Bolívar, por nuestro inolvidable hermano Pedro Emilio (Pejas) Rojas Vargas. Ese día la Banda Municipal estrenó el nuevo y moderno uniforme, que también contó con las camisas y juego de corbatas. En esa gráfica del recuerdo, que ilustra esta crónica, aparezco con los integrantes de la Banda Municipal en ese momento, Julio Almeida, Cosme (Cosmito) Villarroel (+), Giovanni Carbonara, Tobías Álvarez (+), el nuevo integrante e hijo de Misael Amarista, Alberto (Beto) Amarista, Luís González (+), Juan Salcedo (+) y Misael Amarista (+) que fungía como director. Una agrupación noble y digna de dilatada trayectoria en el concierto de las historias urbanas de la ciudad. Honor a quien honor merece.

La historia musical de este municipio, lleva el sello indeleble de estos humildes, pero muy dignos, honestos y responsables ciudadanos. La verdad histórica no engaña y las nuevas y presentes generaciones merecen conocerla. Ellos desde el año 1955, llenaron un gran vacío y le colocaron notas musicales al silencio en el pueblo. Nosotros, desde estos humildes destellos, hacemos un pequeño esfuerzo, por recrear, en la memoria de los vecinos, estos hechos y personajes, con la firme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores del pasado y presente, de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autentica historia, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!

domingo, septiembre 11, 2011

Personajes de mi pueblo: Julián Chacón

Casi todos los hombres ganan al ser conocidos
André Maurois (1885 – 1967)
Escritor francés.


Hay gente con vocación innata para el trabajo. El deber los llama e impulsa desde muy joven. Julián Chacón, que nació en un hogar muy humilde que conformaron Juan Arias Barrancas y María Liduvina Chacón, los cuales tenían residencia primaria en la calle Simón Rodríguez, se mudaron a la calle Nuevo Mundo y luego se instalaron definitivamente en la calle Héctor Villegas, siempre en el Casco Viejo. Es el mayor de lo varones. En principio fue inscrito en la escuela Simón Rodríguez y, allí apenas aprendió a leer y escribir, tuvo que desertar ya que a falta del padre, había que echarle ganas para sostener el hogar. Empezó vendiendo empanadas, hallacas, pan de horno y café que preparaba la abuela Bertha de Chacón y con esos exiguos ingresos redondeaban la arepa. Vaya conociendo al personaje.

Julián Chacon, nunca le rehuyó al trabajo, más bien lo asumía con pasión. En esos tiempos, también en las tardes, se desempeñaba como limpiabotas y, como vivía con sus hermanos Emma, Carlos, Argelia, Alicia, Francis y Norma, muy cerca del primer matadero de El Tigre, el cual funcionó por muchos años, en la carretera Negra La Flint, dónde concluía la calle Héctor Villegas (El sitio ahora convertido en los límites de los barrios El Silencio y Hernández Parés) Esa sala de matanzas, iniciaba las labores del sacrificio de los animales a las 4 PM, prolongándose hasta alta horas de la noche. Los que, como Julián Chacón, trabajaban con los trastes, algunas veces amanecían limpiando las paticas de cochino, mondongo y librillos para venderlo a vecinos y algunos restaurantes. Aunque tenían poco valor, era una forma de complementar, los pocos ingresos. La necesidad obliga.

En esas tareas laboró por varios años y por un golpe de suerte, logró empleo en la empresa italiana OMECA, contratista que prestaba servicios, en la instalación de la torres de electricidad que vienen de Guri y se internan en el centro y occidente del país. En los 7 años que prestó servicios en esa contratista, obtuvo Bs. 7 millones de prestaciones sociales, lo que permitió salir de algunas deudas y ahorrar una parte. Una vez desempleado, volvió al matadero y con sus contactos, obtuvo el suministro de los varios de cochino, los cuales, todos los domingos expendía, en el mercado de Pueblo Nuevo Norte. En el año 1980, compró un puesto y una cava en el nuevo mercado que tenía poco tiempo de funcionamiento en la Calle Miranda. Ese pequeño local, que el propietario originario, lo utilizaba para vender pescado fresco, Julián Chacón, le cambio el rubro e inició en firme, la venta de carne de cerdo, actividad que hasta la fecha desempeña en el Mercado de la calle Miranda. El no sabía de pescado, pero de cochino todo. Lo único que no vende son los pelos. Zapatero a sus zapatos.

Este humilde e insigne trabajador, ha dedicado su vida a la venta de carne de cerdo. En su memoria está grabado que empezó vendiendo el kilo a Bs. 4 y hoy ronda los Bs. 40 o sea 40.000 mil de antes de la reconversión monetaria. Julián Chacón está casado con la señora Julia Camauta y con ella procreo 6 hijos: Luís Alberto, Franklin, Elías, Yudabí, Yuliana y la bordona que llama sencillamente La Nena. Ellos le han dado 20 nietos y 3 bisnietos. Este héroe anónimo, de los tantos que existen en nuestra sociedad, ha conformado una prolija familia, contribuyendo decisivamente con el crecimiento poblacional, el desarrollo económico y social de la ciudad que lo vio nacer. En su tiempo en el mercado, reconoce que no es de los vendedores fundadores, sin embargo conoce y conoció a mucho de ellos y recuerda a Antonio “Toñito” Gamboa, Félix Gamardo, Antonio Aguilar, Mateo, el hombre que vivió del cuento, Luís Chacín, Arturo Ramírez, Luís Espinoza, Genaro Ramos, Elvira Gómez, Isabel Gómez, Maximiliano Sánchez, el creador de la famosa vitamina, Tomasa Aguilera y Andrés Gamboa, entre otros. Gente honesta y de trabajo con los cuales cohabitó y cohabita sin problemas, en el marco de la mayor solidaridad y confraternidad. Una comunidad de pequeños comerciantes madrugadores y disciplinados que con su esfuerzo y actividad son muy importantes para la vida de la ciudad. Ellos expenden, los productos de la dieta básica a precios solidarios. En el mercado son una gran familia y en la comunidad vecinos ejemplares.

Nuestro personaje, como buen amante de la música mexicana, proclama con orgullo, que nunca ha tenido problemas con las autoridades, porque practica fielmente lo que recomienda Antonio Aguilar en el popular corrido en honor a Mauricio Rosales “Respeten las leyes y vivan tranquilos” Julián Chacón, respeta para que lo respeten y vive tranquilo. Es respetuoso de las leyes, amigo de los amigos y un hombre formado con los valores de la moral, la civilidad, buenas costumbres y modales desde el hogar. Pobre, pero honrado y decente.

Julián Chacón y los personajes que mencionamos en estos humildes destellos, forman parte de nuestras historias urbanas y merecen, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del pasado y presente de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, los incluyan en el disco duro de su memoria histórica. ¡Vale la pena!



viernes, septiembre 02, 2011

Vivencias urbanas

La vida no es sino una continúa sucesión de oportunidades para sobrevivir
Gabriel García Márquez (1928 – )
Escritor colombiano. Premio Nobel de Literatura.


DOS RECEPTORES EN PLAY


Cuenta Carlos Capizzi, que en la ciudad, hay un equipo de softball, sui generis. Cuando entra en play, posee dos catcher. Uno que suda la gota gorda detrás del home recibiendo y dirigiendo los lanzamientos de los pitcheres, pendiente que no le roben una base, buscando la bola, tras un passed ball o wild picht, bateando, corriendo y haciendo todos los esfuerzos físicos que implica estar en play. El otro catcher, permanece en las tribunas fresquesito, gozando una ola y parte de la otra, sin despegarse de los promotores y financista del equipo. En ese lugar privilegiado disfruta de frías espumosas o escosés, según lo que lancen los capitalistas y promotores del equipo. El aplica la filosofía popular: “agarrando aunque sea fallo” y si el equipo gana y hay parrillada, aumenta de peso. Come más que una nigua.

El equipo de softball en referencia, nos dice Carlos Capizzi, está identificado como Industriales, es patrocinado por los emprendedores Cesar Capizzi y Rafael Pérez. Esa novena de la pelota suave, participa en el softball categoría master y los sábados y domingos, tiene compromiso en el estadio del Liceo Rojas Paúl. Bacilio Maceira, el catcher en el terreno de juego, utiliza toda la indumentaria y una mascota, de buena marca. Joseph García, el catcher importado de La Charneca y que ocupa posición en la tribuna, llega al campo de juego por sus propios medios. Puntualmente sin que nadie lo invite, no lleva uniforme, spikes, casco, protector genital, careta, chingalas, peto. Nada de eso. Quecha a mano limpia y no se le escapa un lanzamiento. Es un profesional del quecheo.

El catcher Joseph García, tampoco usa protector de garganta. La necesita libre y sin obstáculos. Engulle, devora e ingiere lo que se presente. En las manos no le sale cayos y su grito favorito es: déle que son pasteles. Brun, brun, brun, mantequilla Brun, canta alegremente. En el rol de catcher, le lleva una morena a Yogi Berra y en algunas oportunidades, tiene la osadía de llevar, trasquecher, su compadre y hermano del alma, el barbero de “La Tropical” Yosmer Marcano. Ambos cargan alacranes cabeza negra en los bolsillos. Lo de ellos es quechar. En ese arte son insuperables. Esos queches, no los aguanta nadie. Ni el Cy Young, Johan Alexander Santana Araque, le picha con efectividad a dos receptores en play. Solo Cesar y Rafael se los calan hasta en extrainning. Es una vivencia urbana digna del libro de record Guinness. Todos los días sale uno a la calle y el que lo encuentras lo agarra. Hay que buscar las oportunidades para sobrevivir y Joseph García y su compadre Yosmer Marcano, son especialistas en la materia de subsistencia.


UNA COOPERATIVA ETÍLICA


En el sector sur de la ciudad, hay un grupo de vecinos, todos honestos trabajadores. La mayoría labora de lunes a sábado, otros están jubilados y los menos, le echan ganas, hasta los domingos al mediodía y, para compartir las tardes domingueras, decidieron establecer una cooperativa etílica. En el arranque de la jornada dominical, para la conformación del capital inicial, todos tienen que bajarse de la mula con 30 Bs.F. Sin lloriqueos. No vale quecheo, muñequeo o cacheteo. El que no aporta esa cuota parte, tampoco participa del convite. En síntesis como diría un chino: Sí no hay leal, no hay lopa.

La cooperativa etílica – es apolítica – tiene su asiento en la 3ta. calle sur y está integrada por el señor Antonio “Toñito” González que la preside, La Prof. Daisy Marcano como tesorera, José Gregorio “Goyo” Pirela (En la gráfica) funge de Secretario Permanente, Alexis Pino es el comisario y los vocales son Isabel Pirela, Rafael Rondón y Armando Rodríguez. En el momento del desarrollo de las actividades etílicas y las comilonas, no aceptan adherentes, arrimados o quecher. Es un equipo completo. No necesitan refuerzos y menos infiltrados. El que intenta penetrar el cerco protector, lo mandan a zapatear para otro lado. Juegan cuadro cerrado.

Cuando el convite se alarga y las provisiones se agotan, apelan al crédito en el abarrote de Derkis González, conocido como Makro II. No tienen que caminar muy lejos para aprovisionarse. El negocio les queda al frente de la sede y, algunas veces, funciona como sede alterna. Derkis, los conoce bien, son vecinos y, durante la semana, todos los días, cuando salen a la calle, les recuerda la deuda. Al final, ante tanta insistencia, tienen que honrar los compromisos. Derkis, no come fintas. Los que se comen su guayaba tienen que pasar la dentera. Memoria contra las lagunas mentales producidas por la ingesta alcohólica.

Los temas de conversación son abiertos. Hablan de lo humano y lo divino. Política, economía, salud, educación, farándula, cultura, deportes, sociales, problemática local, regional y nacional, le cortan el traje a la perfección a más de un pantallero y no se dan mala vida. Lo que allí se dice, allí se queda y “Goyo” Pirela siempre le recuerda a los más hablachentos, con su proverbial buen humor “Acuérdate que lo dijiste”. Viven y dejan vivir.

Estas vivencias urbanas son verídicas. Los personajes mencionados son vecinos de la ciudad, que reúnen características especiales y los cuales por su estilo claro, novedoso de buscar las oportunidades para sobrevivir, merecen que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del rico pasado y presente de esta ciudad, que nació el calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y autenticas vivencias del pueblo, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



sábado, agosto 20, 2011

El sindicato de los trabajadores del remate de caballos: SINTRARE

Todos nacemos originales y morimos copias
Carl Gustav Jung (1875 – 1961)
Psicólogo Y psiquiatra suizo.


Los remates de caballos, forman parte de la costumbre cotidiana de muchos tígrenses. Antes las tardes de carreras eran los sábados y los domingos. En la actualidad hay carreras 6 días a la semana. La Gaceta Hípica, la Fusta y otras revistas especializadas, circulaban a partir del martes. Los amantes de la hípica, las esperaban con ansiedad. La adquirían e igual que hoy, se convertía en la literatura obligada durante toda la semana. Unos las tiran al cesto de la basura cuando concluye la última carrera del domingo y otros las coleccionan para hacer ejercicios estadísticos y precisar la actuación de los purasangres. Lo cierto del caso es que, esas revistas son indispensables, como sustentáculo predictivo, para elaborar el cuadrito del 5 y 6 y las demás jugadas que se derivan de las excitantes carreras de caballos. Nadie juega a ciegas.

En los remates de caballos, los apostadores de reúnen en un sitio específico. Los convoca el llamado banquero, quien brinda todas las facilidades para que la jornada se desarrolle en condiciones óptimas. Los jugadores disfrutan de todas las comodidades durante el tiempo que tarde la reunión hípica. Hay todo lo requerido y la logística corre por cuenta del anfitrión. Agua potable, refrescos, frías espumosas, pasapalos, escosés, ricos platos del arte culinario nacional e internacional y hay quienes ofrecen a los jugadores, un buen sancocho y hasta una buena parrillada. En los últimos tiempos, estos centros de apuestas, los han llevado a locales cerrados, que poseen aire acondicionado y los suministros, los adaptan al ambiente, que es ofrecido y servido por lindas anfitrionas. Hay remates para todos los gustos y posibilidades económicas. Por el remate que visitéis os conoceréis el nivel económico del apostador.

Obvio, los que montan el escenario, ofrecen las comodidades. Pagan el alquiler del local, proveen la logística, cancelan la prote, para que no los allanen, les detengan a los jugadores y confisquen la jugada. Los banqueros responden por la jugada y el pago del premio al instante. Estos anfitriones o banqueros, adquieren el derecho de que, por cada jugada que se haga, del monto total de la apuesta en una carrera, descuentan el 10%. Ahora, los gastos se elevan porque, también hay que cancelar el derecho a la señal televisiva para disfrutar en vivo de las carreras de caballos y los escrutinios oficiales. Antes Monitor Hípico de Virgilio Decán – El príncipe Aly Khan ofrecía la señal gratuitamente y la revolución acabó con esa mantequilla - En todo caso, el que invento el cacho, le invento la vuelta. Los apostadores ganan, pierden y a la larga ese veneno los deja como talón de lavandera. No he visto el primero que salga rico de ese ritual lúdico. El dueño del remate, la casa, el banquero o como lo quieran llamar, nunca pierde. Es el único ganador Dumbo, Virgilio Decán (Aly Khan), dixit.

En la oportunidad que el Lic. Vladimir San Vicente, montó el remate en la desaparecida Cervecería “El Chino”, que funcionó por muchos años, en la salida a Pariaguán, los apostadores, liderados Esmelín Sarabia, Román José Lunar y el popular Braulio Rafael Martínez Salgado, montaron un original movimiento reivindicativo de los jugadores y fundaron un sindicato para protegerse del banquero y, ¡Que vaina! también salvaguardar al banquero. Era un sindicato que operaba en ambas direcciones. Garantizaba la paz laboral durante las tarde hípicas. El banquero se comprometía a retener y entregar a los jugadores el 10% de la ganancia de la tarde, producto del 10% que descontaba de las apuestas y el sindicato se comprometía a que los apostadores no jugaran a crédito, cancelaran con cheques – había mucho rebote – y los reclamos, los canalizaran, a través del sindicato. Únicos voceros autorizados. Era un contrato colectivo ganar-ganar. Dado, firmado y sellado en las oficinas dónde funcionaba el remate. Pacto de caballeros.

El sindicato estaba formado por todos los jugadores activos. Hubo un censo inicial y una vez que estuvieron conformes con el quórum de la asamblea, acordaron hacer un sorteo para escoger, en que reunión les correspondía cobrar el pote del 10% que funcionaba como premio de consolación a cada uno de los jugadores y, oficializaron el nombre a la organización reivindicativa identificándola como: Sindicato de trabajadores del Remate (SINTRARE). Había que darle personalidad jurídica al sindicato y también procedieron elegir las autoridades a mano alzada dónde resultaron electos para la directiva Esmelín Sarabia como Presidente, el Prof. Edgar Brito, Secretario de Actas, Román José Lunar, Tesorero, Asdrúbal Mendoza, Contralor y Asesor Financiero y Braulio Rafael Martínez Salgado, Secretario de Reclamos. Una dirección restringida para hacerla operativa y funcional. Los directivos, antes del sorteo del reparto del 10%, se reservaron las primeras 5 reuniones para ellos y cobrar, de manera privilegiada, el potecito al final de la tarde. El sorteo para las demás reuniones, partía una vez que pasarán las primeras 5 reuniones que cobraron los líderes sindicales. Los asambleistas presentes que tuvieron un rol participativo y protagónico, aprobaron el cronograma y las disposiciones del contrato colectivo. Reglas y cuentas claras conservan amistades.

La reunión que aprobó todo el andamiaje contractual, se reunió el primer sábado del mes de enero del año 1973. Ese día José “Chabelo” Arismendi, estaba atendiendo el sellado del 5 y 6, del cual era sellador oficial en Ciudad Bolívar y obviamente, no estuvo presente. El domingo cuando llegó y fue enterado de los hechos, le informaron que estaba incluido en la nómina como un más del montón y, que en el sorteo, resultó en el último lugar o sea le tocaba cobrar el 10% de la jugada, de acuerdo al cronograma, en la reunión correspondiente a la segunda semana de diciembre. “Chabelo” que es una lámpara, pegó el grito al cielo, montó en cólera y reclamo airadamente. Fui objeto de una trampa, me metieron picardía, gritaba y solicitaba que repitieran el sorteo. ¡Nada! Todo estaba consumado. No hay vuelta atrás. Caso cerrado, le respondió con la autoridad y la firmeza que lo caracterizaba, el Secretario de Reclamos, Braulio Rafael Martínez Salgado y le paro los mochos. “Chabelo” aceptó a regañadientes, pero juró cobrársela. Nadie le hizo caso a sus amenazas y durante el año la situación transcurrió normalmente. ¡Ay, papá! El rancho estaba ardiendo.

El Sindicato de Trabajadores del Remate (SINTRARE), funcionó con normalidad hasta el mes de diciembre. “Chabelo” Arismendi, cobró el 10% de la reunión que le correspondió e inmediatamente, lideró un movimiento secesionista, junto al empresario Luís Alberto “Bibeto” Villarroel. Esperaron a Braulio Martínez, que llevaba la voz contante de la organización sindical e imponía con su autoridad las reglas de forma autocrática, en la bajadita. Le montaron una emboscada. Invitaron a los jugadores y fundaron un nuevo remate en la calle 24 sur. Hicieron un nuevo censo de jugadores y dejaron por fuera a Braulio Martínez, porque según “Chabelo” nunca llevaba dinero al remate y salía buchúo. Ardió Troya. Braulio luchó para que todo volviera a la normalidad. No pudo y como verdugo no chilla, aceptó la derrota con dignidad. El sindicato se disolvió. El remate, se mudo al nuevo sitio, bajo el liderazgo de “Chabelo”, tuvo una corta duración y luego se atomizó surgiendo varios pequeños remates en diferentes sitios de la ciudad. La idea original del sindicato, murió como una mala copia.

Estos hechos forman parte de nuestras historias urbanas y son verificables. Los protagonistas, son gente trabajadora de nuestra comunidad, que se divierten en las apuestas de las carreras de caballos y, en su mayoría están vivos, gozan de buena salud y excelente memoria, para dar fe de esta original idea que marco un hito en los remates de caballos que funcionaron en la ciudad. Hoy, los traemos a estos humildes destellos, con la firme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro bello y prolijo pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica y los actuales jugadores de los remates, que ahora les descuentan el 30%, puedan revivir esa original idea y al final de la tarde salgan con un premio de consolación. Hay que organizarse y, como ahora los sindicatos están proscritos por la revolución, pueden fundar una cooperativa. Algo es algo peor es nada. ¡Vale la pena!



domingo, agosto 14, 2011

Personajes de mi pueblo: Anécdotas

El millonario


Como cada uno es, tal es su vida
Platón (428 – 347 a.C.)
Filósofo griego.


En mis tiempos de mozo en el barrio Pueblo Ajuro, conocí a un vecino muy humilde, honesto y trabajador, que posee una familia prolija. Los padres y muchos muchachos. La estrechez económica, no era patrimonio exclusivo de ellos, a todos nos golpeaba. A unos más, a otros menos, pero era bien difícil, darse algún lujo o un buen gusto hasta en la dieta alimentaria. Todos, con el paso del tiempo, hemos ido superando poco a poco, esas duras etapas, no obstante, les echo el cuento, porque el amigo aludido, al cual llamaremos John, cuando estaba bajo los efectos, de las bebidas espirituosas actuaba, hablaba y se comportaba como millonario. Todos en el barrio lo llamaban o llaman el millonario. La ingesta etílica le disparaba la autoestima a niveles siderales.

Resulta que cuando había un convite, a medida que iba libando y las bebidas espirituosas hacían sus efectos, el hombre empezaba a hablar duro, llevaba el pulso de la reunión y en un momento cualquiera, llamaba la atención de todos y les contaba, con la seriedad que el caso ameritaba: escuchen hermanos, hace poco estuvo por la casa mi compadre Miguel Rodríguez, cargaba una cara de preocupación impresionante y luego del saludo de rigor, me dijo. “Tengo un problema grave”, pero cuando iba a entrar en el fondo del problema, balbuceó, se cortó todo y entreverao, me soltó esta perla: “mejor no le digo nada compadre, porque entiendo que la cosa está difícil y usted anda igual que yo, frenando en el hierro y bombeaíto”. Compadre, le increpé. ¿Cuál es el problema? y ante mí insistencia, se confesó. “Firme una hipoteca y puse la casa en garantía y como se venció, me quieren dejar en la calle porque no tengo el dinero para cancelar”. ¿Y cuanto necesita? “20 millones, respondió apenado y afligido”. Caray, compadre, ese es el problema. No se preocupe. Llame a mi esposa, Rose, le dije que fuera al escaparate y me agarrara 20 millones del sencillito y se los entregue y para quitarle preocupaciones, le dije, me paga cuando pueda compadre, lo importante es que salve su casa, los amigos estamos para resolver los problemas y punto. ¿Qué tal? Hay que hacer el bien sin ver a quien. Problema resuelto. El se cree rico y como tal es su vida. Nadie le quita lo bailao.


Pa’ que sea serio.

Cuando cursaba primer año en el liceo Alberto Carnevali, el profesor guía de mi curso, fue el profesor Saturnino “Lulo” Franco. En ese tiempo, cuando culminaba la carga académica del año, daban un período de 15 días, para repasar y estudiar a fondo la materia vista durante el año, en cada una de las asignaturas. El profesor guía, nos reunió, antes de salir libres por ese lapso, con la intención de marcarnos algunas pautas, hacernos algunas recomendaciones buscando que aprovecháramos, lo mejor posible, el tiempo para el estudio. Una vez que concluyó sus aportes acerca de la distribución del tiempo, recomendó que aquellos que tuviesen máquinas en su casa, en los tiempos libres, practicaran mecanografía que también era materia evaluada a final del año escolar o sea en los exámenes finales de julio. En ese momento, pidió la palabra el estudiante, Luís Zapata, oriundo de Pueblo Ajuro y quien era muy descuidado en los estudios y dijo solemnemente: “el que no tenga máquina en su casa puedes pasar por la mía, en la mía hay tres máquinas y están a la orden” el profesor “Lulo” Franco, al ver el gesto de buena intención por parte de Zapata, dijo: Muy bien, allí tienen una buena oportunidad de practicar mecanografía en la casa de Zapata, que ofrece las máquinas de manera generosa y haciendo alarde de buen compañerismo.

Entonces, Zapata, lo interrumpió y le dijo: “hay un solo problema y es que las máquinas son una de moler maíz, una de afeitar y otra de cocer” todos celebramos la ocurrencia, pero al profesor “Lulo” Franco, no le hizo gracia y le recomendó en tono bien fuerte: con la máquina de cocer, se cose las pestañas, para que no se le vayan a caer en el examen de historia” y se despidió. En julio cuando presentamos la prueba final de historia, mis desocupados lectores deben imaginarse lo que sucedió con Zapata. “Lulo” Franco que era un excelente pitcher, le lanzó una recta de humo y lo dejó con la carabina al hombro. Pa’ que sea serio.

Movimiento bursátil

El economista Gustavo Solé, tiene una forma, muy su géneris de conocer el movimiento bursátil en la ciudad. A las 5 de la tarde tiene la información precisa de como cerraron las bolsas, sin tener una fuente oficial y sin apelar a la Internet, para hurgar en la red, los datos que emite el Banco Central. Solé a las 5 PM busca a Henry “Nenerina” Hernández, si lo ve camino a casa, con una bolsita de pan, buenito y sano, es la señal prístina de que, las acciones cayeron estrepitosamente, si lo encuentra libando yuca amarga, con sus fraternos Mario Álvarez, Armando Pino y Juan Bautista Ducato, el movimiento bursátil tuvo un comportamiento estable y, si lo localiza – es difícil ubicarlo cuando tiene un juego grandes ligas – con un pitcher que lanza escosés, las acciones indiscutiblemente, cerraron en alza. Una manera muy especial de conocer la marcha de la economía en la ciudad sin echar muchos números, analizar cuadros estadísticos y romperse mucho la cabeza. Lo cierto del caso es que no se pela. Tal cual ve ese movimiento etílico de “Nenerina”, a ese ritmo, marcha la economía y la vida. Agarren ese trompo en la uña a ver si taratatea.



Economista Gustavo Solé


sábado, agosto 06, 2011

Personajes de mi pueblo: Paúl Celestino Valera Valera

“La manera de dar vale más que lo que se da”
Pierre Corneille (1606 – 1684)
Dramaturgo francés.


Vivir de la caridad, no es fácil. Mucho menos cuando las condiciones físicas, para salir a solicitar la indulgencia de los transeúntes, son precarias. Paúl Celestino Valera Valera, que nació el 07 de octubre de 1953, en Cachipo – municipio Aragua, del estado Anzoátegui, producto de la unión de Otilio Valera y Ana Valera. A los 6 meses de vida, sufrió la terrible enfermedad conocida como poliomielitis y quedó paralítico. Era un hogar muy humilde. En la década de los años 1950, era bien difícil, que hubiese campaña de vacunación. Máxime en esas zonas rurales y todos los niños estaban expuestos a todo tipo de enfermedades. El es un caso patético, de esa realidad, que vivió Venezuela a mediados del siglo XX. Situaciones ya superadas y que no deben regresar.

Paúl Valera, es un hijo adoptivo de El Tigre. Una hermana, después que fallecieron sus padres, lo trajo a esta ciudad y se residenciaron en la avenida San Celestino Nº 2. No tiene ayuda oficial. Vive del martillo, como dice en tono jocoso. Solicita, quiere, aspira, anhela y ruega, que alguna autoridad o empresa privada, con sensibilidad social y humana, le regale un carrito en mejores condiciones, que le permita desplazarse, por las infernales calles de la ciudad, con mayor facilidad y también disfrutar de alguna comodidad, sobre todo, porque su “trabajo” tiene que realizarlo a la intemperie. Hasta vivir de la limosna comporta un esfuerzo. Hay que volver la mirada hacia los indigentes.

Todos los indigentes, y este con más razón, hacen su punto. Paúl había hecho uno, en la avenida Francisco de Miranda, exactamente en la puerta de salida de la histórica “Panificadora El Tigre”. En ese sitio pasó muchos años, sin que nadie lo molestara. La nutrida clientela de esa prestigiosa panadería-café, ya le lo conocían, le profesaban cariño y lo ayudaban. Agua potable, refrescos, leche, malticas, mortadela, jamón, pan, caramelos, dulces, chocolate y el respectivo diezmo en efectivo, le proveían. Cubría parte de sus necesidades alimentarias y le llevaba a su hermana. En ese lugar, hacía más llevadera su desgracia y, nunca pensó abandonarlo, pero, uno nunca sabe, de dónde surge una autoridad insensible e inhumana. Los dueños del patio. Los que sufren de vértigo de altura.

Hace unos 4 años, un gobierno local, que pretendía limpiar la ciudad de indigentes. Los recogió, montó en un autobús, los botó en la vía a Aguasay. La mayoría regresó y unos pocos todavía están desaparecidos. Paúl, no fue la excepción. La Policía municipal, le conminó de forma violenta a que abandonara el lugar, opuso cierta resistencia, le destrozaron el destartalado carrito, lo amenazaron de muerte si lo veían de nuevo por las calles y, tuvo que ser rescatado y asistido, por vecinos caritativos de buen corazón que lo llevaron a su humilde hogar en La Charneca. Del susto y la amenaza, estuvo reducido a su hogar, hasta el 23N-2008, cuando el pueblo mediante el voto popular, rescató la tolerancia y Paúl vio la calle de nuevo y se ubicó en la calle Bolívar, frente al Bar-Arepera El Tyno, C.A e hizo un nuevo punto. Tiene terror de volver al anterior punto. El hombre tiene temor de chocar con la misma piedra.

Paúl Valera, ha sido víctima de almas desalmadas y sin corazón. En una oportunidad, se dedicó a la economía informal – vendía kerosén, martillos, aceite para vehículos, seguetas, baldes, pocillos, etc, etc, cayó en una de las tantas troneras, que tienen las calles de la ciudad, volcó el carrito y unos crueles y sanguinarios sujetos, le robaron el dinero de las ventas del día, la mercancía y los cauchos del carrito. A nadie la falta Dios. Vecinos que lo vieron en esa situación comprometida, después del atraco, lo ayudaron llegar a su vivienda con vida. Es las sinrazones de las sinrazones. Lo descapitalizaron, quebró y volvió a la calle a pedir limosna. Los rateros que hicieron semejante barbaridad, están condenados de por vida. No merecen el cielo.

En su nuevo punto, al frente del Bar-Arepera El Tyno, C.A, no le va mal. Allí goza del aprecio, el cariño y la solidaridad de los dueños, trabajadores y clientes del negocio. José Abreu, Miguel Dos Rey, Manuel Maican, David Díaz, Yaritza Abreu, un equipo superpotente, bien intencionado y sensible, que lo trata bien. La numerosa clientela dónde destaca, José Oito Lira Rondón, Dr. Rubén Vicent, Félix Golindano, Alejandro Juvenal Meza, que se dan cita a ese popular y prestigioso negocio, le arriman su buena arepa rellena, juguito, refrescos, agua, le cambian el sencillo y le brindan cierta protección. No cuesta nada brindar buena disposición con el necesitado y ayudar al prójimo en situación de minusvalía. En la nave que es la tierra todos somos pasajeros circunstanciales. Hay que ser solidario. Los que ayudan a Paúl, con esa acción humanitaria, merecen el cielo. Ellos lo que dan, lo dan con cariño y, lo dan de buenas maneras. Ese gesto vale más que lo que dan.

Los indigentes, pordioseros, minusválidos, tocados mentalmente y hasta los huelepega, que no son agresivos, peligrosos y ofensivos, son nuestros. Hay que tolerarlos, cuidarlos, ayudarlos y suplicar, a que el gobierno que maneja montañas de dinero, los socorra y puedan salir de esa situación comprometida que le hace bien difícil en vivir viviendo. Hay que tener sensibilidad, buen corazón, piedad, compasión y vocación social para entender esta calamitosa situación. Más que atropellarlos, liquidarlos o intentar desaparecerlos, hay que solicitar y dirigir políticas públicas, dirigidas a atender ese sector tan débil, endeble y frágil de la sociedad. A buenos entendedores pocas palabras.

Paúl Valera, con su viejo, desvencijado y destartalado carrito, es un personaje en la ciudad y merece que, junto a las demás personas que mencionamos en este humilde destello, cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



domingo, julio 31, 2011

Personajes de mi pueblo: La dinastía Ortiz

Sencillo es todo lo verdaderamente grande
Honorato De Balzac (1799 – 1850)
Escritor Francés.


Una familia muy grande y humilde, pero legendaria, al momento de hablar del béisbol. El barcelonés Agustín Brito y la chamariapera Luisa Amelia Guacare, llegaron a El Tigre. Establecieron la familia. En la unión procrearon 8 hijos. Los 5 varones incursionaron en el béisbol. Todos están inscritos en las más bellas páginas del deporte de las 4 equinas en la ciudad. Armando, Pedro “picacable”, Francisco “Pachico”, Agustín y Rafael fueron excelentes beisbolistas. Luisa, María, y Petrica Ortiz, completan el cuadro. El señor Agustín, llegó a la ciudad cuando la electricidad, dependía de plantas eléctricas ubicadas estratégicamente en diferentes sitios del pueblo. Fue el encargado del generador de electricidad que estaba ubicado, en la segunda carrera norte. En esa labor pasó muchos años, hasta que llegó el suministro de energía eléctrica desde Guayana. El Tigre se incorporaba al progreso de la energía hidroeléctrica y don Agustín quedó desempleado. No todo lo que brilla es oro.

La familia Ortiz es legendaria, empezando por Armando, quien integró el equipo Magallanes, campeones de la temporada del béisbol profesional 69-70. En el último juego del play off contra los Leones del Caracas, fue figura clave. Bateo de 4. 3 contra el terrorífico lanzador cubano Diego Seguí y dejó un record, bien sui generis. En ese juego. Hizo 3 outs 9. 2. Liquidó a Teodoro Obregón, Víctor Davalillo y José Tartabull en el home. Corrían en segunda base, soltaban línea de hit al right fielder, se venían para la goma y Armando Ortiz, pintaba un strike, desde lo más profundo del jardín derecho, a la mascota del catcher. Ese mismo año 1970, después de un receso de 10 años, se reanuda la serie del Caribe y en esa oportunidad, Armando Ortiz, vistiendo la camiseta del Magallanes, le sacudió jonrón a Miguel Cuellar, el temible zurdo de tornillos y tenedores, que venía de ganar el Cy Young de la liga americana dónde jugaba para los Orioles de Baltimore, con marca de 23-11. Con ese sorpresivo batazo, Magallanes – Venezuela, venció a Leones de Ponce – Puerto Rico 3-1. Hace 15 años Armando, falleció trágicamente en un absurdo accidente, cuando en compañía de un hijo, entrenaba ciclismo en la carretera El Tigre – Soledad y, a la altura del ITJAA, un camión 350, inexplicablemente, le golpeo la cabeza matándolo instantáneamente. Una tragedia para la sociedad tígrense y el deporte nacional.

Pedro Ortiz, el popular “Picacable” es todo un personaje en la ciudad. Inició su carrera beisbolística, con el popular e histórico equipo “Deportivo Miranda”, luego en Caracas se incorporó a la novena que promocionaba La Green Spot, refresco de 4 generaciones, hecho en Valencia. En su colocación de catcher, posición que ha jugado hasta el sol de hoy, tuvo una fulgurante carrera y, como siempre ha hecho gala de un proverbial buen humor y capacidad para relacionarse, en ese tiempo se hizo entrañable amigo y compadre de las estrellas de TV, Miguel Ángel Landa y la primerísima Mirla Castellanos. Una vez retirado del campo, “Picacable” continúo ligado al béisbol ya como fanático de El Magallanes BBC y, en esa condición, fundo en la 2da. calle norte c/c 8va. carrera, El Rincón Magallanero y un tiempo después, La Esquina Caliente, diagonal al anterior. Esos sitios de encuentro, fueron muy populares, concurridos y están insertos en la memoria histórica de la ciudad. En la actualidad don Pedro “Picacable” Ortiz, es la estrella mediática de los campos de softball, con su circuito Escribey. Narra los juegos y le hace la publicidad a muchos comercios y empresas de la zona. Es una historia viviente y ya forma parte del patrimonio histórico deportivo de la ciudad. Indiscutiblemente un personaje muy popular.

Agustín Brito y Rafael Ortiz, se iniciaron también con El Deportivo Miranda, para luego continuar sus exitosas carreras en la categoría doble AA, con Criollos de El Tigre, Petroleros de Anaco y Alcasa en Ciudad Guayana. Francisco “Pachico” Ortiz, el menor de la dinastía (El Tigre, 10-04-1955) llegó de la mano de su hermano mayor, Armando Ortiz, al Deportivo Miranda, fue ubicado en right fielder, dónde tenía un desempeño promedio, pero se destacó como un gran jonronero. Esa cualidad, le permitió que inmediatamente, lo incorporaran al roster oficial de Los Criollos de El Tigre, dónde en sus 10 años como pelotero activo, se caracterizó, por despachar los más largos batazos, jamás visto por los fanáticos en el estadio Alejandro “Patón” Carrasquel. En el campo de San Tomé, en una oportunidad, llegó trasnochado y con un golpe en una costilla, que se había propinado al caerse de un vehículo, dónde andaba de cacería en la noche con su compañero de equipo Ubaldo Alcedo. El manager Jesús Romero, al verlo llegar adolorido, quejoso y ojeroso, le preguntó ¿Y a qué viniste? Y “Pachico” le respondió con su proverbial entusiasmo: a ganar. En el noveno inning, lo sacaron de emergente y sacudió un jonrón para ganar, que según Olafo Medina, brillante narrador de béisbol en la época, no dudo en asegurar, que había caído en el Comando de la Guardia Nacional. En esa carrera de jonronero, dio otros en el estadio de El Tigre, que Olafo Medina, al seguirle la trayectoria, aseveraba, que la pelota siempre caía en el patio de la casa de la señora Belén de Ponce. Largos y elevados de verdad.

Francisco “Pachico” Ortiz, ahora retirado del béisbol, es un hombre humilde que no disfrutó de muchas oportunidades de estudio, sin embargo, es un honesto trabajador, que estuvo al servicio de PROVEDEAGRO, una empresa dedicada a los sistemas de riego y, por ahora, para sobrevivirle al proceso, “mata tigres” como ayudante de albañilería y vigilante. En la actualidad habita la casa de sus padres y, clama por una ayuda oficial, que le permita hacer unos arreglos para hacerla más vivible. En épocas de lluvia se las ve feas. Está en muy malas condiciones. No la abandona por necesidad, sentido de pertenencia y estimación sentimental. “Pachico”, no estudio mucho, pero si tuvo una dilatada, larga y destacada carrera como beisbolista. La inició muy chico en Pre-infantil y fue pasando por infantil, Pre-junior, junior, juvenil, clase A y doble A. En esas etapas tuvo como manager a su hermano Armando Ortiz, quien lo ayudo mucho para perfeccionar su desempeño en el campo como fildeador y en la caja de bateo, además estuvo bajo la tutela de los legendarios Tadeo Flores, Jesús Romero y Eustoquio “Bigote” López, que complementaron sus habilidades como jugador y le inculcaron la disciplina en el cumplimiento de los entrenamientos, en el campo de juego y como ciudadano de bien. A todos “Pachico” recuerda con cariño y agradecimiento.

En cuanto a los compañeros de equipo, “Pachico”, recuerda a Sigfrido “pipío” Rodríguez, Pablo Guerra, Asdrúbal Rivas, Carmelo Vidal, Ubaldo Alcedo, Pedro Almeida, Luís “Buzo” Noriega, Héctor “Musulungo” Gómez, Domingo Cova, Erasmo Rojas, Teodoro Maestre, Orlando Martínez, Darío Alfonzo, Nelson Rodríguez, Parminio Perdomo, Antonio Córdoba, Luís Serrano, Freddy Ordaz, Eusebio Maicabares, Leobaldo Jiménez, Carlos Hernández, Ángel “Cabeza e’ gato” Pérez, entre otros, que formaron parte de esa legión de grandes jugadores de la época de oro del béisbol AA del estado Anzoátegui y Venezuela. Los Criollos de El Tigre, con esa constelación de estrellas, hizo vibrar las tribunas del estadio Alejandro “Patón” Carrasquel que se ponían full. Eran tiempos de mística, disciplina, arrojo y mucho pundonor deportivo. Me consta porque fui directivo del equipo al lado de Francisco •”Chico” Moreno, Román José Lunar quienes nos montamos ese equipo en el hombro para que no les faltará nada durante los campeonatos. Esa es otra historia.

Esta familia sencilla, humilde y pobre es verdaderamente grande. Engrandecieron las más bellas páginas de la historia del béisbol profesional y amateur. Todos los años, en la celebración de una serie del Caribe, surge el nombre de Armando Ortiz, cuando se habla de los jonrones más largos que se han dado en el béisbol AA del estado Anzoátegui hay que mencionar a Francisco “La Manca” López, pero también a Francisco “Pachico” Ortiz y a la hora de identificar a un popular ex jugador y fanático del Magallanes en el municipio, no se puede obviar a Pedro “Picacable” Ortiz, que continúa haciendo historia, ahora como locutor de un circuito, el cual está reducido a los campos dónde se práctica el softball, pero es muy popular y una referencia a la hora de hablar de deportes y anunciar a los comerciantes, dueños de talleres y emprendedores locales. Más información. Consulten a José Planchar, dueño del taller de latonería y pintura Planchar, en la tercera carrera norte, a cuya firma comercial, hizo una cuña y se fue a burro. Tiene que quitarse los clientes a sombrerazos. ¿Adelanto por los trabajos? “Picacable” sugiere que ni medio. Ellos son amigos y se entienden.

La dinastía Ortiz, al lado de los personajes que mencionamos en estos destellos, merecen que cuando nuestros eximios cronistas, investigadores y escritores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació el calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!