viernes, enero 27, 2012

Personajes de mi pueblo: Cruz María Bompart

El talento es un don que Dios nos ha dado en secreto y que nosotros revelamos sin darnos cuenta” Charles Louis de Secondat, barón de la Brède y de Montesquieu (1689 – 1755) 
Escritor francés.

“Le pido a Dios valor y paciencia” es el primer epígrafe, que se lee en una de las  paredes de la oficina de Cruz María Bompart. Nació (03 – 05 – 1929), en San Carlos Borromeo de Macuro-estado Sucre, sitio dónde Cristóbal Colón, piso por primera vez, el continente americano. Los padres Cruz Carret y Dora Bompart, eran agricultores y, cuando nuestro personaje estaba muy niño, el papá, lamentablemente, falleció. No lo conoció. La señora Dora, con sus 3 hijos a cuestas, empezó a viajar, buscando mejorar sus condiciones de vida y sacar adelante a sus hijos. En ese trajinar, llegó a Pedernales-estado Delta Amacuro, pasó al campo petrolero, Mata Negra-estado Monagas y llegó a El Tigre. Elaboraba dulces caseros, que los niños vendían en la calle. No le fue bien aquí y se fue hasta El Tejero-estado Monagas, luego a Punta de Mata, en el mismo estado y volvió a El Tigre. Con los dulces y conservas, le sobrevivía, a la dura situación. Una abnegada y ejemplar madre de familia. Ejemplo a seguir.

No se equivoca el refranero popular cuando reza “De tal palo, tal astilla” Cruz María Bompart, su hijo, que trabajó duro en las polvorientas calles de los incipientes pueblos antes mencionados, para ayudarse, también fue pregonero de los diarios bolivarenses, “El Loro” y “El Luchador” que distribuía en El Tigre, la vecina de la familia, la señora Bolivia La Rosa – En ese tiempo la familia Bompart vivía en las adyacencias de dónde ahora, está el edificio, que construyó el gobernador Dennis Balza, para el funcionamiento de la Prefectura, ahora Registro Civil, le echó ganas desde muy niño para ganarse la vida. En ese tiempo estudio en el Kinder del maestro Trocel, el cual funcionaba, muy cerca de la entrada del callejón Berruecos y el galpón del desaparecido Cine Bolívar. La primaria la completó en la escuela José Manuel Cova Maza y no continúo, porque en el pueblo, en esa época, no había liceos. Era la Venezuela semirural, pocas oportunidades de realización y había que trabajar. Bompart asumió el reto, nunca desmayó y hoy luce una hoja de servicios, como trabajador y servidor,  impecable. Un emprendedor exitoso.

La señora Dora, en los inicios de la década de 1940, conoció, se enamoró y formalizó una relación, con un andino de nombre Pedro Páez, que se dedicaba a las artes gráficas – era el inició de la publicidad y propaganda en el pueblo. Bompart, que desde niño, tenía inclinaciones por los dibujos, se hizo su ayudante, aprovechó sus enseñanzas, perfeccionó sus técnicas y cuando el señor Páez abandonó la ciudad, ya era un profesional, que le permitía atender la demanda de aquellos tiempos. En el año 1945, se independizó, trabajó día y noche, pintando los lemas comerciales de las bodegas, abastos, almacenes, tiendas, concesionarias de vehículos y los nombres de los colegios que iban surgiendo en el pueblo. En esas actividades, los directores de las escuelas, lo requerían, para que trazara en las paredes, en letras de molde y con las técnicas del arte gráfico, pensamientos del Libertador y de su maestro don Simón Rodríguez. Es obvio, que Bompart estaba obligado a darle crédito, al autor de las frases célebres y, también dejar constancia de que, lo primoroso del trabajo era de su autoría, de allí que, en una esquinita colocaba su apellido. Empero, la imaginación popular, colocó en boga una anécdota, que se extendió en el tiempo y, hay quienes todavía, la repiten en tono jocoso. El mismo Bompart, con su proverbial buen humor la refiere. La gente inventó que me habían detenido, porque en un mural que rezaba “Moral y luces son nuestras primeras necesidades” abajo coloque en vez de Bolívar, Bompart. Falso, pero es un buen chiste, que se convirtió en una anécdota muy trajinada de su trabajo, que surgió del alma popular, que la condenó a quedar para la posteridad. Hay que tener buen humor.

Bompart cuando culminó la segunda guerra mundial, en su condición de pintor, hizo cuadros de Simón Bolívar y Winston Churchill y los donó al kinder del maestro Trocel. La inconfundible pick up amarilla con vivos rojos y los avisos, que publicitan su taller de artes gráficas, poseen esos colores porque para su persona tienen una simbología especial. El amarillo porque le da luz  y el rojo simboliza el sacrificio que hace para ejecutar el trabajo. En sus más de 70 años en la profesión, ha tenido como compañero de labores a Nelson González (NEGOT), que llegó al pueblo hecho todo un profesional y lurgo sirvió de facilitador a Luís Campos, que hoy es un destacado diseñador gráfico. En ese largo trajinar profesional, ha sido objeto de múltiples reconocimientos, dónde destacan “El Tiuna de Oro”, organización que presidió Vicente Reyes,  “Rotary Club” cuando Omar Pabón y Carlos Grisoni, dirigían esa prestigiosa organización internacional,  “Cámara de Comercio”, que presidió Alberto Barrios y “Orinoco de Oro” en la época de Oscar Flores, entre otros. El taller de artes graficas de Bompart, desde su fundación en el año 1945, ha hecho gala de sólo 2 nombres: “Agencia publicitaria Bompart” y el actual “Vallas € Letras Bompart”. En la década del 1950 viajó a Caracas a perfeccionarse en las artes gráficas y nunca ha detenido el impulso para adaptarse a las nuevas tecnologías y,  para cumplir a cabalidad, con su nuevo lema de “Un nuevo concepto de imagen”, articuló un moderno laboratorio de  computación con tecnología de punta, que operan a la perfección sus hijos. La modernidad, no lo venció y no lo vencerá. El hombre se adapta para no perecer.

La ciudad fue creciendo y Bompart, fue cambiando el lugar de su taller. Lo inició, en el callejón Igualdad, detrás del desaparecido Bar Bohemia, luego se ubicó en la avenida Francisco de Miranda, al lado del antiguo local dónde funcionó el Banco de Venezuela, edificio del extinto José “Pepe” Descarrega y, dónde hoy funciona, la tienda KORIX. Luego cuando la ciudad creció por la parte oeste, junto a su primera esposa Elsa Díaz, que era oriunda de Santa Ana, con la cual procreó 7 de sus 16 hijos: Cruz María, Enrique, Dora, Daniel, Carlos, Elsaimara y Elsaida, emprendió la fundación del barrio Hernández Parés.  El nombre lo tomó en honor a la unidad educativa de ese nombre que quedó en la entrada del sector y la calle principal la bautizó Guanipa, por Radio Guanipa, que lideraba don José Luís Tineo López, que se había convertido en una gran aliada, en las luchas, que libró al lado de otros vecinos, para lograr los servicios públicos y el engrandecimiento del sector. El número de su casa en la calle Guanipa era el 72. Año de la consolidación del barrio. Tiempo después, se divorció, compró un amplio terreno en el 8vo. callejón sur – Exactamente detrás de dónde construyeron UNICASA –  edificó una nueva vivienda, un pequeño galpón para el taller. En esos afanes, tuvo una aventura amorosa y, nació su hijo Alexis. Nadie vive sólo en el mundo y siempre llega un amor. A tal efecto, formalizó una nueva relación, con su actual esposa Teresa Padrón, que nació en las Piedritas – Vía Pariaguan y con la cual ha procreado 8 hijos. Wilfredo, Enrique, que falleció en un lamentable incidente, Kelwin, Darwin, Keila, Ana, Mary y José. Como todos los hijos, sus más de 40 nietos y bisnietos, viven muy cerca, ese terreno esta convertido en una vecindad. Cruz María Bompart, desde ese sitio, en la actualidad, a pesar de su avanzada edad y un ACV, que le atacó hace 2 años,  atiende a su numerosa clientela, por ahora, proveniente del sector privado. El sector oficial y la industria petrolera, que eran consuetudinarios  clientes, con la llegada de la revolución, no se explica porqué, prescindieron de sus servicios. No hay amargura, la vida continúa y como a nadie le falta Dios, siempre los ingresos alcanzan para atender las necesidades básicas. En el taller hay un lema. “Dónde hay un Bompart, hay un caballero” y, en honor a la verdad, atienden a los visitantes, clientes y vecinos, con una gran caballerosidad. Una prueba más, que la escuela de los padres, es infalible. Visítelos y se convencerá.

Cuando en la ciudad, se hable de arte gráfico, hay que hablar de Cruz María Bompart. El pueblo fue creciendo y ese arte en paredes, frentes, vallas y letras que se visualizó, se visualiza y se visualizará, por muchos años más, en negocios, calles, avenidas, llevan el sello indeleble del talento que Dios le dio a este insigne trabajador de la pintura, cuyo don develó y desarrolló, por suerte, en esta ciudad. En ese sentido podemos afirmar, sin temor a equívocos, que con su trabajo creativo, su prolífica familia y su fecundo trabajo, Bompart, puede considerarse, el precursor de esa actividad en esta región y, es un ciudadano integral que ha contribuido, contribuye y contribuirá con el progreso, el desarrollo y engrandecimiento de esta pequeña urbe, la cual nació aluvionalmente,  al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933.  Fecha referencial muy bien seleccionada. No hay registros de fundación. Los remito al monumento del pozo OG-1, enclavado en Campo Oficina, que dio inicio a la historia de El Tigre. Es la verdad histórica.

Creo, entonces, importante, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro grandioso y prolijo pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, incluyan a este distinguido protagonista como lo es Cruz María Bompart y los otros personajes que mencionamos en estos humildes destellos, en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!
 


lunes, enero 09, 2012

Personajes de mi pueblo: William Rafael García Guzmán

"¿Dónde puedo encontrar un hombre gobernado
por la razón y no por los hábitos y los deseos?
Khalil Gibran (1833 – 1931)
Ensayista, novelista y poeta libanés.


El pasado viernes fue el día del deporte. La celebración pasó sin pena ni gloria. Los deportistas del municipio, hacen de tripas corazón, para estar a la altura del compromiso. En todas las disciplinas existen los héroes anónimos. Uno de ellos, sin dudas, William Rafael García Guzmán, quien se ha convertido a fuerza de voluntad, perseverancia y constancia en alma, corazón y vida del ciclismo en El Tigre. Nació en San Félix (23-09-1964) y es hijo del matrimonio que formaron, el guariqueño, oriundo de Valle la Pascua, Ángel García y la tígrense, Julia Guzmán. El jefe de la familia era un destacado maestro panadero e inició sus actividades en la Panadería Fátima, cuando funcionaba en una esquina adyacente al Mercado de Pueblo Nuevo Norte y luego fundó la panadería y abastos “La guariqueña” en San Félix. Esa es otra historia.

En ese tiempo William García, estudio la primaria en el Grupo Escolar Tumeremo e inició la secundaria, en el liceo “José Rafael Revenga” cuando la familia liquidó el negocio en San Félix y volvieron a El Tigre en el año 1977. Mientras sus padres finiquitaban detalles comerciales en esa ciudad guayanesa, William, vivió con sus abuelos, Juana Josefa González y Emilio Castrillo, en la calle Venezuela de Pueblo Ajuro. En esa década, crecía en el pueblo, la afición por el deporte de las 2 ruedas. El joven, estudiante de bachillerato, le llamaba la atención, la caravana multicolor de la vuelta a El Tigre, cuyo circuito era Campo Oficina – partía desde la puerta principal, frente a la estación de servicio Massobrio – desfilaban hasta la Plaza España, cruzaban hacía la salida a Pariaguan, para en el bar “El Faro” incorporarse a la carretera negra “La Flint” y, pasaban por el costado oeste de los barrios La Charneca y Pueblo Ajuro y, frente a los ojos del inquieto joven William en la calle Venezuela. Luego cruzaban en el “Bar 73 de María Quintana, subían por las 4 vías, hasta el cruce de Vea y remataban por la avenida Rotaria y concluían en su punto de partida, frente a Campo Oficina. Eran los tiempos bucólicos del pequeño pueblo que fue El Tigre. Bellos recuerdos.

La fiebre por el deporte ciclístico, tenía su epicentro en la muchachada de Pueblo Ajuro y la Charneca. William García, salía de la casa de los abuelos para el liceo y clandestinamente se desviaba para la carretera que conduce al río Caris. Entrenaba a escondidas. En tercer año, abandonó los estudios, para dedicarse a tiempo completo al ciclismo, bajo la tutela de su primer entrenador William Piamo (con el cual aparece en la gráfica). Era un grupo de destacados ciclistas, conformado por José Sirritielo, Sergio Vidal, Otilio Goite, Ebrando Cabral, Frank Reyes, Henry Guzmán, José “Recluta” López, Jesús Chacín y Luís López, entre otros. Este grupo de jóvenes pedalistas, contaron con el apoyo moral, técnico y deportivo de las glorias del pedal Antonio “El Perro” Moya, Matías Marín, Ramón “Recluta” López, Marcos Meza, José Acosta, Luís Morales, Cesar Rodríguez, Antonio “Tony” Rodríguez, Armando Gil, Alí López, Pablo “Panadero” Rodríguez, Ramón Noriega y José “El margariteño” Romero, que marcaron la época de oro del ciclismo en nuestro pueblo, el estado, el país y allende nuestras fronteras. El ciclismo en El Tigre tiene historia y sino pregúntenle a don Marcelino Oliveira, que por muchos años, organizó el clásico en honor a la Virgen de Fátima, al empresario Oswaldo Quijada, Alexis Gil, Arquímedes Rojas, que iniciaron las competencias de ciclismo en el pueblo, utilizando bicicletas de paseo. Víctor Quijada, recientemente fallecido, fue un gran directivo de ese deporte y por muchos años representante de la liga regional, que agrupa a estos deportistas en la zona sur del estado y Víctor Bermúdez, pedalista y graduado en la escuela de ciclismo del IND en Caracas. Memoria contra el olvido.

William García, es el tercero de 4 hermanos – la tropa la completan Vicenta, Nexy y Miguel – en el año 1984, ganó la vuelta a El Tigre, que se corrió en honor al señor Antonio Domínguez, Prefecto del Municipio, posteriormente salió victorioso en los clásicos Juventud-AD, organizado por este humilde aprendiz de cronista, cuando ejerció la Secretaría Juvenil del Partido del Pueblo. Aniversario de COPEI, la PTJ, Club de Leones y San José en el Tigrito y Rectificadora Anaco en Anaco. En el año 2000, tuvo la primera experiencia internacional en Cuba – en el equipo técnico viajó como coordinador el popular, Rafael “Fucho” Barrios – llegó 8vo. En el 2001, alcanzó el 6to. puesto en la vuelta a Puerto Rico. Con esas experiencias se presentó a la afamada e internacional Vuelta al Táchira que incluye en la ruta a Cúcuta – Colombia, ganó la primera etapa y lució el maillot de líder en todo el circuito. También se ha destacado en varias oportunidades en la Vuelta al estado Trujillo. No hay dudas, nuestro personaje, ha hecho una carrera deportiva a la carrera y al ritmo de las carreras de bicicletas y con las bicicletas, como pequeño emprendedor, obtiene sus ingresos económicos. Un deportista del mundo de las bicicletas.

En el año 1986, William García, estableció en el cruce de la quinta carrera con la cuarta calle sur “La Bicicletería García”, lleva 25 años en esa esquina. Es una distribuidora, venta de repuestos y servicio técnico de todo los relacionado con los velocípedos (en latín significa ) de niños, paseo y de carreras. En el año 2005, al lado de su esposa Yaritza, con la cual tiene su única hija, Willmari, y los emprendedores deportivos Pedro Duben, el ex boxeador, Argenis Evans Guatache, Ángel “Pelón” Aponte, el comunicador social, Henry White, Pedro Navarro y el polémico periodista Alexander Compiani, fundó la Escuela de Ciclismo “William García”. En esa academia se han destacado desde niños Andrés Díaz, José Martínez Veliz, José Reyes, Gabriel Díaz, Edwin Mendoza, Edgar Medina, Juan Hernández, Frank Quiroz, Luís Gómez, Remigio Sánchez, Jackson Ruiz y Jeisón Plaza, entre otros, que han logrado ganar, en varias categorías, llevando en estandarte de El Tigre, 3 vueltas al Táchira, 2 de Trujillo, 2 de Lara, 2 de Falcón, 5 de Nueva Esparta, 2 de El Tigre, 2 de Monagas, 2 de La Fría – estado Táchira – y 2 de Bolívar. Un semillero de ciclistas que sobrevive, a pesar de los gobiernos, pero con el apoyo de los padres, representantes y el autofinanciamiento que busca la escuela. Un oasis deportivo sin recursos, en un país que nada en un océano de petrodólares. Aunque usted no lo crea.

La escuela de ciclismo “William García”, posee actualmente una matricula de 35 participantes y buscan afanosamente el apoyo y el auxilio oficial, el cual aspiran contemple, una asignación mensual fija, que les permita crecer y, un transporte propio y adecuado, para viajar con comodidad a los compromisos allende las fronteras del municipio. Este semillero deportivo, no tiene problemas de edad, peso, color, religión o inclinación política de los atletas y ayuda, entrena y promociona ciclistas en todas las categorías. Entonces, no les sorprenda, que en los próximos días, el polémico y polifacético, periodista Alexander Compiani, debute en la categoría de veteranos. A tal efecto, está ejercitándose con mucha disciplina, utilizando una bicicleta especial, que empleó en su momento, el siempre bien recordado, popular y voluminoso, Placido “Blue” Brito. Los entrenamientos están orientados técnicamente, con mucha rigurosidad y estricta disciplina por el propio William García y bajo la mirada escrutadora y vigilancia su mentor e instructor privado, el reportero gráfico, José Francisco Decán, el cual solicito, por razones de seguridad, que los entrenamientos, se hicieran en una pista secreta. Ellos prometen, ser la sensación en esta temporada ciclística, que se inicia en los próximos días. Amanecerá y veremos.

Estamos en la semana del deporte. En ese sentido traemos a estos humildes destellos, un deportista íntegro, como lo es William García, su escuela, sus fundadores, sus afiliados, sus atletas destacados, los relacionados, amigos y soportes, que junto a él, han hecho posible, esta obra épica deportiva. Es ha punta de hábitos, deseos, vocación, inspiración, afición, voluntad y sacrificio, que todos los días y, no por razón de alguna ayuda oficial, que ese equipo deportivo, trabaja con tesón, para engrandecer el deporte local y proyectarlo a nivel regional, nacional e internacional. En ellos testimoniamos a los deportistas de nuestro municipio y aspiramos, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro prolijo, bello y excitante pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!



miércoles, enero 04, 2012

Personajes de mi pueblo: Orlando de Jesús “Coporo” Femayor

Humildad es andar en la verdad
Santa Teresa de Ávila (1515 – 1582)
Doctora de la iglesia (1970)


Cuando este humilde aprendiz de cronista, vivió su niñez en Pueblo Ajuro, para sobrevivirle a la dura situación de estrechez económica, tuvo que vender, entre otras cosas, dupletas de caballos. En ese tiempo conoció a Orlando “Coporo” Femayor. Los asiduos jugadores de dominó y truco, estaban entre los clientes naturales y eran los que primero visitaba. Él formaba parte de ese grupo. En la cartulina dónde hacía un trabajo de filigrana, delineando los cuadritos, para que los apostadores, anotaran su nombre o firmaran en clara alusión a su escogencia, “Coporo” siempre destacaba. Llamaba poderosamente la atención, que nuestro personaje, cuando estampaba su rúbrica, lo hacía con una caligrafía excelente. Obvio fue alumno aventajado de la distinguida y eximia profesora Natividad Cintrón. Un añito bastó para aprender a escribir tan primorosamente. Las cosas buenas que se aprende no se olvidan.

Orlando Femayor, el popular “Coporo”, “coporito” o “pescao”, como indistintamente lo llaman cariñosamente los amigos, es nativo de San Diego de Cabrutica (14-03-1943) e hijo de la señora Carmen Femayor, en una relación con el señor Amenodoro González, del cual se separó, para viajar a Caracas por unos años y dedicarse al trabajo como domestica. Al poco tiempo esta humilde campesina, con su niño a cuestas, decidió venirse hasta El Tigre, buscando mejor calidad de vida. Llegó a la calle Venezuela de Pueblo Ajuro, dónde conoció a don Marcial Bolívar, albañil – constructor, con quien estableció un hogar en concubinato. Don Marcial en el ejercicio de su oficio, edificó muchas casas del incipiente barrio. La huella que dejó todavía está plasmada en muchas viviendas que están en pie. Un hombre de trabajo, que trasmitió esa disciplina, a su hijastro Orlando Femayor, que con el tiempo, se convirtió en un trabajador insigne. De tal palo tal astilla.

Era un hogar humilde, sin embargo, hicieron el esfuerzo para que Orlando, aprendiera sus primeras letras, en un Kinder privado, que funcionó en la calle Piar, cuyo propietario-educador era un inglés, para luego pasar a la Unidad Educativa Dr. José Manuel Cova Maza, que funcionaba en la calle Ricaurte, muy cerca de la actual sede del partido Socialcristiano COPEI, dónde concluyó la primaria e inscribirse en el Instituto de Comercio “Alberto Carnevalí”, cuando su sede estaba ubicada en la salida a Pariaguan, al lado del desaparecido cine España. No aprobó el primer año, la situación económica del hogar era muy precaria y había que trabajar para ayudar a completar la arepa. La necesidad obliga.

Estando muy chico, empezó a trabajar como ayudante del maestro panadero en la Panadería Lusitana ubicada, frente a la bomba de La Cruz de los Chóferes. Era preparador de masa y despachador en el mostrador. Posteriormente, en ese mismo rol, trabajó en la Panadería Fátima, que funcionó en la tercera carrera sur, exactamente detrás del actual edificio del Banco Provincial. En lo que cumplió los 18 años, se inició como Operador de Máquina (Bombero) en la estación de servicio Venecia, que regentaba y regenta la distinguida señora Rosa Bandini. En esas labores cumplió 14 años, hasta que pasó a la estación de servicio Massobrio, Frente Campo Oficina, que administraba el señor Pompilio Persichetti, con el cual trabajó 8 años y 3 años más con el señor José Rodríguez, que se encargó de la administración, cuando Pompilio la entregó, para dedicarse exclusivamente, a la concesionaria de cauchos Goodyear. Luego logró empleo en la estación de servicio “Perla Mar” que conducía la señora María Drussel, dónde permaneció 2 años hasta que se retiró de esas actividades. El cambio de rumbo había llegado y no lo pensó dos veces.

Con lo ahorros, Orlando Femayor, adquirió una pick up Dodge y, se dedicó a cargar pasajeros, en la ruta las 4 Vías – Atapirire – Mucura – Bocas del Pao. En esas nuevas labores, permaneció por espacio de 10 años. El vehículo con el paso del tiempo, uso y la mala vialidad, se deterioró y para colmo de males a Orlando, le diagnosticaron una hernia inguinal, le cayó una “pava macha”. Vendió la pick up o lo que quedaba de ella, se sometió a una operación, que no fue exitosa. Todavía sufre las secuelas de la mala praxis médica y como, lo volvió a atropellar, la necesidad, lo obligó a volver, al trabajo en las estaciones de servicio, en el rol de “chancero” o “tercerizado”, como se conoce pomposamente ahora. Reinició en la Estaciones de Servicio “Perla Mar”, de dónde pasó a la Giannini, ubicada en el distribuidor VEA. En esa inestabilidad laboral, lleva 4 años y, ahora espera, que las palabras del Presidente sean ciertas, para empezar a cobrar la pensión, a la cual no califica, por no tener completa las cotizaciones. Dios y la Virgen lo ayuden.

El hogar, Orlando Femayor, lo formó con la señora Aura Margarita Salazar, oriunda del Chaparro, municipio Mc Gregor, con la cual procreó 8 hijos. Carlos, Orlando, Betsi, Keyla, Keyli, Jhonny, Elizabeth y Maira. Todos hombres y mujeres de bien e independientes del hogar. La esposa, que también sufre quebrantos de salud, aspira calificar para acceder a la pensión y emparejar el precario presupuesto familiar y completar, al menos, para adquirir las medicinas. Los pocos churupos de los viejos, como vivimos en un país sin seguridad social y con una red de salud en pésimas condiciones, se utilizan en salud. Es la tragedia del venezolano

En las partidas de dominó Orlando Femayor, siempre compartía con Domingo Perales, que a pesar, de ser invidente, era un excelente jugador - conocía las piedras con el tacto y le cantaban la piedra que iban colocando – Pedro Cortez, “El Flaco” Juan Rodríguez, “El Chivo” Rafael Salazar, “El Conejo” Yoel Pino, Hugo García, Rafael “Fucho” Suárez y en los desafíos de truco alternaba con el orfebre José Zamora, Pedro Almeida, Pedro “Perucho” Acosta, Miguel “El Negro” Salazar (+), el tocayo José María Rodríguez (*), José Montero y Luís Díaz, entre otros. Esos duelos se realizaban en las Bodegas de Ramón Array, “La Mucureña” de Ramona Montes, “El Imán” de Jesús Piñero, “El Diamante” de Luís Morales y en la casa de Gregoria “Goya” Montero, que cobraba un porcentaje de las jugadas, para la casa. Eran los tiempos bucólicos de mi barrio.

Orlando Femayor, es de la primera generación de jóvenes de Pueblo Ajuro, el cual, por su proverbial buen humor, humildad y don de buena gente, siempre ha gozado y goza del aprecio y el cariño de los vecinos del barrio. El hombre siempre anda con la verdad y, a pesar de que, desde que contrajo nupcias, hace 40 años, fijó residencia en el quinto callejón sur del sector “La Esperanza” siempre está en contacto con sus raíces. Este humilde personaje, lo traemos a estos destellos, porque indiscutiblemente, es protagonista de nuestras historias urbanas y creemos interesante, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro bello y prolijo pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, lo puedan incluir, junto a los personajes y sitios que mencionamos, en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!


martes, diciembre 27, 2011

Personajes de mi pueblo: Anécdotas

Una vida sin fiestas es como un largo camino sin posadas
Demócrito (460 a.C.-370 a.C.)
Filósofo griego.

Cerca de las fiestas de carnaval, el amigo Pablo Rodríguez La Paz, el popular “Pablo Repuestos”, tomó la decisión de agarrarse unas vacaciones, para bajar los niveles de stress. El exceso de trabajo lo agobiaba y le urgía descansar. Hombre parrandero, cuando tiene unos días libres, regularmente opta, por echarse los tragos. Nada extraño. Empero, el hombre, agarró la vega para potrero. Todos los santos días pegaba. En lo que almorzaba, salía a la calle y se emparrandaba con los amigos. Un día si y otro también.

Los amigos, a los cuales llamaba para invitar a las farras Cipriano Barroso, Henry “Nenerina” Hernández, Ramón Barroso, Edgar Mata, Alirio “El Maracucho” Gutiérrez, el Prof. José Antonio Arias Reyes (+), Hildemaro Rojas, Luís “Culebra” Osorio (+), Florencio “Chencho” Bolívar, Manuel “El Indio” Rodríguez La Paz, Agustín Mierez, Alex Dorlemón (+), Ramón Sotillo, David González, Eli González, Balbino de armas, Lope Salazar, Alberto Perdomo, el poeta Aquiles Ojeda y Héctor “Culebra” Osorio (+), empezaron a notar, la irregular situación, pero nadie, por cautela, le decía nada. El grupo de amigos, preocupados por la inusitada conducta etílica que se instaló en “Pablo Repuestos” – ya no le aguantaban el tren – decidieron echarle el cuento, al Dr. José Horacio Guzmán Requena, quien como buen amigo y, con la autoridad moral que le reconocen todos en el entorno, lo buscó y al encontrarlo, “Pablo Repuestos”, eufórico, lo invitó a un buen escosés. No hay problemas, hermano, nos lo echamos, le dijo Horacio y, aprovecho para hablar algo importante, contigo. Había que romper el hielo.

Al promediar el tercer trago y, a medida que avanzaba la conversación, el Dr. Guzmán Requena, con la prudencia que lo caracteriza, muy circunspecto, le preguntó ¿Pablo tú tienes algún problema? a lo que este respondió un tanto sorprendido. No hermano ¿por qué? Es que los amigos me cuentan que tienes varios días bebiendo sin parar y eso es preocupante. Dime, insiste ¿Tienes algún problema? me cuentas y buscamos resolver, lo único que no tiene solución es la muerte. Dígame hermano que para eso son los amigos. No os preocupéis mi hermano, responde Pablo y suelta una carcajada. No tengo ningún problema, al contrario, estoy bebiendo seguido porque me tome unos días libres en el trabajo y puesto que tengo GANAS, SALUD y BILLETE para pagar, ¿Cuál es el problema? ¡Plop! Horacio cayó como Condorito, sonrió de buena gana, le dio un abrazo y continuaron la parranda. En todo caso, el gesto se agradece, pero ¿Que hombre de trabajo, con problemas, se pone a beber diariamente? Dígalo allí Pablito.


Hay que respetar la Constitución Nacional

Un lunes en la tarde, después de dormir la siesta, mi desaparecido y siempre bien recordado hermano, Miguel Antonio “El Negro” Salazar, se metió una pinta y cuando se disponía a abordar el vehículo, para salir a la calle, lo llamó su esposa Mirian Mercedes y, le interrogó un tanto intrigada ¿Bueno mi amor, dónde vas tú hoy lunes, con esa pinta? El “Negro” Salazar, con la proverbial franqueza, honestidad y seriedad, que lo acompaño hasta el último día de su vida, le respondió: voy a beber con el gerente del Banco Industrial, que está de cumpleaños y me invitó.

Mirian Mercedes sorprendida, ya que su distinguido esposo, era un hombre muy formal, puntual en el trabajo y muy poco afecto a la bebida, exclamó sorprendida ¡Y hoy lunes tú vas a beber! A lo que el “Negro” Salazar, con una pícara sonrisa dibujada en el rostro le comentó. Recuerda que yo soy cliente especial del banco y además un hombre muy respetuoso de la Constitución Nacional y le hizo esta capciosa pregunta ¿Acaso hay un artículo en la Constitución Nacional que prohíba beber los lunes? La esposa más sorprendida y confundida con la pregunta, le respondió: creo que no. Entonces no hay problemas, dijo el “Negro” Salazar. Chao y nos vemos más tarde. Los hijos del Matrimonio, Miguel Alexander, José María e Idalkis, que observaban la cordial conversación, echaron a reír y dijeron. Papá tiene razón. Hay que respetar la Constitución Nacional y no hay prohibición de ese tipo. Pa’ que vos veáis.

Hoy es día de los santos inocentes, ocasión propicia, para la chanza, el chiste y el cuento de buen gusto – aunque hay quienes lo prefieren de mal gusto – en todo caso, las anécdotas alegres que aquí contamos, son verídicas, verificables y las traemos, a final de año a estos destellos, porque una vida sin fiestas es como un jardín sin flores y, lo hacemos también, con la firme aspiración de que, cuando los eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro prolijo y rico pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de nuestra querida ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, las puedan incluir, junto a los personajes protagonistas de ellas, en el disco duro de nuestra memoria histórica. Todos hijos de El Tigre. ¡Vale la pena! ¡Feliz año nuevo!



Pablo Rodríguez La Paz

Miguel Antonio Salazar

Pablo Rodríguez La Paz

domingo, diciembre 18, 2011

El taladro etílico de Pueblo Ajuro (I)

Quien no ame el vino, las mujeres y las canciones, será un estúpido toda su vida
Martín Lutero (1483 – 1546)
Teólogo alemán que inicio la Reforma protestante.

El taladro etílico, que funciona en la calle 5 de Julio C/C Falcón de Pueblo Ajuro, se mantuvo en actividad durante todo el año. No hubo accidentes laborales, problemas obrero-patronales, el sindicato mantuvo la paz laboral. Nunca falló el suministro de insumos. El único implemento de trabajo es la mascota. Nada de guantes, protector, chíngalas y careta. La bombona que les lanzan, no cae al suelo, tampoco pasa y no hay peligro que perfore una mascota. Esas bichas que usan, son de material blindado. El transporte, para llegar al “Chivo”, no es problema, se trasladan en el carro de Fernando – un ratico a pie y otro caminando – El orden, unidad y confraternidad, en todas las guardias es permanente. El saludo a los transeúntes y conductores es elogioso. A todos tratan de doctor, licenciado e ingeniero. Esa carantoña lleva un mensaje prístino. Ablandarle el corazón para que se baje de la mula con una bombona de Guarico. Hay que suavizar el cabezazo y lograr los aportes con cariño y amabilidad. Más pierde el venado que quien lo tira.

En el año que culmina, la ausencia más notable y sentida, fue la de Argenis Omar Cairo Mendoza (Zamuro), que falleció hace un año exactamente. Era corazón y vida del Taladro Etílico, el único proveedor de alimentación y líder fundador. En este año han fallecido, de muerte natural Pedro Chirinos (Pedrote), José González (La Baba), Emilio Rojas (Bota la Tapa), Luís Ramírez (El Gato), Ángel Cedeño (Polo) y Carlos Julio. En el tiempo que duran las exequias de los fallecidos, todos asisten religiosamente, pero no detienen las actividades. Lo que da vida al “Chivo etílico” es la ingesta de cañandonga por bombonas. Esas conmemoraciones, no son para lamentaciones, al contrario, se convierten en grandes oportunidades, para acrecentar las acciones cañeras. No lloran, beben y cantan con más ganas. El muerto al hoyo.

En el transcurso del año, los han venido visitando, pastores evangélicos, misioneros de la iglesia católica y algunos miembros de la Comunidad Alcohólicos Anónimos. Todos llevan la sana intención, de hacerlos reflexionar, sacarlos del vicio y reinsertarlos en la sociedad. Ellos, siempre se justifican diciendo, que no le hacen mal a nadie, cuidan los vecinos, son trabajadores y prueba de ello, es que matan sus tigritos, resolviendo problemas a la comunidad, Empero, los predicadores insisten. Unos años atrás, lograron que Ángel Rafael García (El Flaco) y el jurisconsulto Arquímedes Evans Guatache (Quimito), se retiraran. Este último, por razones de relaciones laborales tiene que empinar el codo. No pasa la raya. Es ahora es un bebedor social o sea juega para los dos equipos. Llanero que canta y toca alguna ventaja lleva. Este año han pasado a retiro Bladimir Martínez (Bachi), Julio Evans Guatache (Julito), Jairo Mendoza (Plumaje), Yoel Mendoza (Pelúo), Darwin Montero (Balde), José Rodríguez (Chelo), Antonio Centeno (Toñito) y Cristian Daniel (El Gago). Estos ahora, gozan de mejor calidad de vida, semblante, poseen mayor propensión al trabajo y disfrutan mayores condiciones económicas. Antes los reales de la caña no los malgastaban en comida. Ahora los reales de la comida, vestido y medicina, no los malgastan en aguardiente. El orden de los factores, en este caso, sí alteró positivamente, el resultado final. Un paso atrás en la caña y, un buen impulso de sobriedad, para vivir mejor. Nunca es tarde para retomar el rumbo.

Tanto da el agua al cántaro, hasta que lo rompe. Jamás se puede dudar del poder de la palabra. Un miembro de la Comunidad Alcohólicos Anónimos, logró hacer reflexionar a los supervisores de 24 horas, Félix Belisario (Boca de Acure) y a Gustavo Arias (El Cataco). Estos, como buenos líderes democráticos, se comprometieron, incluir en la agenda de la asamblea de fin de año, el tema para su consideración. En la plenaria estaban presentes todos los vivientes, bebientes, dolientes y debientes: Pompilio Mendoza (Mi Chori), Argenis Brizuela (Semilla), Ángel Maestre (Papelillo), David Moreno (Billete), José Chetik (El Yulo), Cruz Manuel Sulbarán (Malcriado) Leonardo Romero (El Brujo), Ramón Fuenmayor (Moncho), Enrique Rojas (Bota), Santos Santaella (Pelo a Pelo), Félix Méndez (Macario), Ramón Freites (Mon), Francisco Morales (El Tigre), Jesús Guillen (Cabeza e’ gato), Jhonny Maestre (Puño e’ diente), Marcos Bohórquez (El Gocho), Jean Carlos (El Pájaro), Omar Yacumare (Zapatero), Miguel Tabata (El Macho), Luís Ojeda (Tabaquito), Ramón Guillen (Casita), Ramón Freites (Llorón), Armando Idrogo (Flaquito) y la secretaria María Solano (La Gata) y los nuevos miembros Antonio Cedeño (Toto), Luís Manuel Freites (Perico), Amado Rojas (Peinado), Pedro Arias (Canaguey), Pedro Salas (Cara e’ Pote) y el novato del año Oscar Jesús Cedeño (Pescao). En ese taladro no hay obreros tercerizados, todos están en nómina, por vía de excepción también estaban invitados los dos chanceros Arturo Salazar (Quebraíto) y José Antonio Lara (Currutaco). Quórum completo y reglamentario. Abierta la sesión, los supervisores hicieron la proposición de inscribirse en Alcohólicos Anónimos, no beber más y cerrar el taladro etílico. Ardió Troya.

La proposición, desató una acalorada discusión. Intervino, Ángel Rafael García, y se colocó como ejemplo. “Salí y mejoré mi calidad de vida, mi hermano Santos Rafael García (Panita), no ha tenido la fuerza de voluntad y vean que desmejora su salud, su relación con los amigos, no viste bien y anda siempre mamando”. Hay que reflexionar. Inmediatamente tomó la palabra el jurisconsulto Arquímedes Evans Guatache y, les solicitó, que siguieran sus pasos, no retirarse del todo. “Beber de vez en cuando y de cuando en vez”. Los asambleístas se veían la cara atónitos. Esto es inconcebible, murmuraban y los ánimos se caldeaban. Los supervisores pedían calma y cordura. Entonces hubo la intervención de David Moreno (Billete) que acabó, con argumentos convincentes, la discusión de un punto tan polémico, controvertido y álgido, que ponía en peligro la continuidad de la institución y la unidad de la masa laboral. Una complicación a la cual había que ponerle coto con urgencia. El río se salía del cauce.

“Billete” expuso en alta e inteligible voz “Aquí las decisiones se toman por consenso y creo que no podemos cometer la imprudencia de retirarnos en este importante, provechoso e histórico mes. Escuchen bien concañeros, todo el año hemos sido unos borrachos públicos y no podemos cometer la imprudencia de sumergirnos en el anonimato, justo por estos días de navidad y año nuevo, fecha en la cual, nadie distingue quien bebe más que quien. Hermanos supervisores, entendemos su buena intención, al incluir en la agenda el tema, pero lo considero improcedente a estas alturas del año, en tal sentido, propongo que esta materia tan delicada, la discutamos el año que viene, después de carnaval o semana santa” Hubo una gran ovación y la proposición salomónica del brillante y convincente orador, se consideró aprobado por aclamación. Que conste en acta secretaria y, a los concañeros, que siga la bebezón, dijeron alborozados los supervisores y cerraron la discusión. Al buen bebedor, en diciembre, bastante caña. Es pecado retirarse en temporada alta.

Este taladro etílico, es una realidad. Funciona debajo de una frondosa mata de mango, todos los santos días del año. Llueva, truene o relampaguee. No los detiene ni la muerte de un colega concañero. En esta fecha adornan el árbol (Ver foto adjunta) con las bombonas de Guarico, que van consumiendo en los primeros días de diciembre, le colocan los adornos, luces navideñas y la parranda, se amplifica, porque hasta un parrandón navideño, integran bajo la impecable dirección del internacional cuatrista Pompilio Mendoza (Mi Chori). Un súper equipo con hígado de hierro, sin real, pero con ganas. ¿Críticas? Les resbalan. No comen comiquitas. Estúpidos a los que no les gusta los tragos, las mujeres y las canciones. Mientras este el insumo principal (Bombonas de Guarico), no hay amargura y tampoco, les preocupa la inflación, la inseguridad, la devaluación de la moneda y mucho menos el movimiento bursátil. Eso lo dejan al liderazgo político, los economistas y, a los que se quieren amargar la vida con esas menudencias e intrascendencia. Gozan la vida sin compararla con la de otros. Viven y dejan vivir.

Estos personajes con sus virtudes (Las tienen) y defectos (también los tienen y bastante), que no le hacen daño a nadie, mas bien favores al que pueden o solicitan sus servicios, forman parte de nuestras historias urbanas y, los traemos a estos destellos, con el firme propósito de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro excelso pasado y rico presente, se decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!

Mañana 22, el pastor Mauro Guerra, en su empeño por acercarse a ellos, ofrecerles orientación y abrirles el camino del señor, les ofrecerá una cena navideña. Entiende que son duros de convencer, pero el que persevera vence. Están invitados. Nada de gorreros de etiqueta, hay que colaborar con la bombona de Guarico. Que siga la fiesta y ¡Feliz navidad!.

viernes, diciembre 09, 2011

Personajes de mi pueblo: Aníbal Rafael Ladera

Adopte el ritmo de la naturaleza; su secreto es la paciencia
Ralph Waldo Emerson (1803 – 1882)
Ensayista y poeta estadounidense.


Paisano de Jaime Lusinchi, Aníbal Rafael Ladera, nació en Clarines, otrora cuna adeca, el 12 de marzo de 1943. Los padres Francisco Quereigua y Belén Mercedes Ladera, que tuvieron 24 hijos, escogieron como padrino de una de las hembras, al ex Presidente, que la bautizó. Empero, aún cuando todos eran amigos de infancia, el origen humilde, los obligó a emigrar muy chicos. Mientras a Jaime la familia lo llevó a Caracas, nuestro personaje, fue traído a El Tigre, por su hermana Clérida, que había contraído nupcias con Efraín Zaragoza y, fijaban residencia, en la novena carrera sur. En este pueblo, estudio los primeros 3 años, en la escuela Ezequiel Bruzual, ubicada en la cuarta carrera norte y, concluyó la primaria, en el nocturno, que dictaban en la escuela estado Trujillo. Viajó a Barcelona y lo matricularon, en el Liceo Cajigal. No avanzó de primer año, ya que, la necesidad, lo obligó regresar a El Tigre, buscar y ponerse a trabajar muy niño, apenas tenía 12 años, cuando se inició como ayudante de mecánica en un taller que funcionaba, muy cerca de antigua sede de la Inspectoría del Tránsito, en la avenida Francisco de Miranda. Empezaba a echarle ganas a la vida.

Con 3 años de experiencia, volvió a Barcelona, para trabajar en un taller mecánico. Cuando cumplió los 18 años, fue a cumplir el Servicio Militar Obligatorio. 2 años en el batallón de la Marina Antonio José de Sucre de Carúpano, de dónde egresó, con el grado de Cabo Segundo. Una vez de baja, regresó a Barcelona, conoció al Comisario Jefe de la Digepol, Francisco “Pancho” Quereguán (El padre del que fue jefe de la DISIP en El Tigre), quien le dio oportunidad de ingresar al cuerpo. 6 meses duró esa experiencia, ya que, el Dr. Rafael Caldera, al asumir la primera magistratura, reestructuró el cuerpo, le cambió el nombre. Nació la DISIP y quedó cesante. Regresó a El Tigre y reinició sus labores como mecánico, especializándose en la línea de vehículos Renault y Fiat. El que ha sido marinero cuando ve el mar suspira. Abrieron un curso en San Tomé, para enrolarse en la Guardia Nacional y Aníbal que había estado en la milicia, se inscribió, lo aprobó y fue asignado a la Comandancia General de la Guardia Nacional en San Juan de Los Morros. 8 años prestó servicio en la GN, el sueldo era muy bajo, solicitó la baja y regresó a El Tigre, para trabajar de nuevo la mecánica. Vocación y necesidad, no van de la mano.

Entre los talleres del pueblo que desaparecieron Aníbal, trabajó muchos años en el que funcionó, en la Bomba Zulia, ubicada, exactamente, dónde hoy, están instaladas las oficinas de la entidad bancaria FONDOCOMUN. Luego se independizó y fundó, por su cuenta, un taller mecánico, en la calle Principal de Las Delicias, para luego mudarlo, para los locales, del señor Oswaldo Betancourt (+) mejor situados, en la avenida Rotaria, al lado de la Estación de Servicio San Onofre. Esos inmuebles, los heredó la Prof. Elba de Betancourt, quien por muchos años, fue Secretaria Femenina del Partido del Pueblo y, ahora está, disfrutando de su jubilación. En la actualidad, la encargada de velar por esas propiedades, es su hija, Yajaira Betancourt, que labora en el SSO. Aníbal, por cierto, cotizó muy pocos meses al SSO y, por esa razón, no puede optar a la pensión (Aún cuando el Presidente la ofrece en sus largas chácharas) por ello, a pesar de su edad, los quebrantos de salud, que le produce el acido úrico, tiene que echar llaves, para ganarse la vida y sobrevivirle a la dura situación que vive el país, producto de la escasez y el alto costo de la vida. En todo caso, nunca falta un cliente, que salve el día. A nadie le falta Dios.

El que se rodea de buenos vecinos, no necesita familia. Ellos son la mejor familia. Aníbal tiene 3 hijos, tiene tiempo que no los ve. Empero ese vacío, lo llenan sus vecinos, entre los cuales destacan, el señor Asdrúbal Vargas e hijos. Ellos son propietarios de una Tasca, con bodega anexa, muy cerca del taller – Al lado de la muy visitada y concurrida venta de repuestos “La Catira” – En esos negocios, goza de muy buena acogida, le extienden una línea de crédito y, como también, posee excelentes destrezas en el arte culinario, cuando prepara el almuerzo en su taller, nunca deja por fuera a sus amigos. Asdrúbal y sus hijos, Julio y Chicho (La comida, por lo visto, es de calidad, deliciosa y sustanciosa, porque los 3 están gordos y esponjosos). Con mucho cariño, Aníbal, religiosamente, les aparta y lleva, sus suculentas raciones. Amor con amor se paga. Ellos son vecinos, se entienden y comprenden.

Aníbal Rafael Ladera, un hombre paciente, que vive al ritmo de la naturaleza, con su experiencia y habilidades como mecánico, es uno de esos héroes anónimos, de los que tanto abundan en la ciudad y, los cuales con su trabajo, contribuyeron y contribuyen, con el desarrollo integral de la ciudad. Es de los que sacan de un aprieto a muchos vecinos y viajeros. No posee un gran y sofisticado taller, pero trabaja la mecánica en general y matando sus tigritos, le resuelve una urgencia a más de un infartado, porque el automóvil no le funciona, sobre todo, los fines de semana. Los viajeros, que requieren de sus servicios, para poner a tono sus unidades y poder llegar a sus destinos, tienen en Aníbal, un aliado. Una tablita de salvación, pues

Ese trabajo secundario, útil e indispensable, no tiene desperdicio, por eso, consideramos interesante, traer a estos destellos, a un digno representante de esa dura actividad y mencionar, alguno de sus amigos, con la firme aspiración de que, cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!


viernes, diciembre 02, 2011

La polla de caballos

El azar es casi siempre favorable al hombre prudente
Joseph Joubert (1754 – 1824)
Escritor y crítico francés.


La memoria colectiva es frágil, pero latente. Disfrutamos de un archivo riquísimo en el subconsciente. Está en cada uno de los personajes, que integran la comunidad. En ese sentido, podemos afirmar, que la historia de un pueblo es la sumatoria de las historias individuales. Más de 200 mil historias, tiene la ciudad de El Tigre. Arturo Brito, que vivió, conoció, trabajo y formó parte del equipo, que hizo posible que por muchos años existiera en la ciudad, un juego muy popular, cuenta con propiedad, una de esas tantas historias urbanas, que constituyen la memoria colectiva. Es la referida a la Polla de Caballos. Un sistema de apuestas, que fue fundado por Pablo “Pablito” Rivas, en la gráfica de flux, (+) en sociedad con el popular José Isabel “Chabelo” Arismendi y, en cuyo tiempo de funcionamiento, ostentó el cargo de administrador y mano de derecha, del que a los pocos meses, asumió la responsabilidad única del negocio. El siempre bien recordado y solidario “Pablito”. El hombre de la polla.

En esos años era partido de gobierno AD y José Isabel “Chabelo” Arismendi, fue nombrado Secretario de la Prefectura. Cargo incompatible con los juegos ilícitos. Entonces fue llamado a rendibú, por el entonces jefe del partido del pueblo en El Tigre, el Prof. Augusto Enrique Tenorio Meza, quien previamente había sido advertido por el gobernador Pedro Tabata Guzmán de esa incongruente conducta de un funcionario público. No podía asar 2 conejos. La Polla o la Prefectura, le condicionó el jefe político. “Chabelo, ni corto ni perezoso, optó por el cargo de gobierno, con la suerte de que, Emerson Camero, quien era el Prefecto titular, por razones de salud, solicitó permiso indefinido y “Chabelo” terminó el período como Prefecto (e). Esa es otra historia, que dicen tiene muchas aristas e influjos esotéricos. Lo cierto del caso es que concluido el mandato, Camero, gracias a Dios, recupero su plena salud. A buenos entendedores pocas palabras.

La Polla de Caballos fue fundada en el año 1973, a un costo de Bs. 20. En esa primera etapa la jugada contemplaba, las 12 pruebas, de cada tarde de carreras, que para ese entonces, eran sábado y domingo y sólo había en el Hipódromo Nacional La Rinconada. En cada carrera el apostador escogía y anotaba un caballo e iba acumulando puntos, partiendo de la siguiente regla. Primer lugar 5 puntos. Segundo puesto 3 puntos y tercer lugar 1 punto. Al final de la jornada, todos sabían quien o quienes habían sido los felices ganadores. Empero, había que esperar que Ramón Mayorga, encargado de los escrutinios, diera el veredicto oficial y entonces, “Pablito” procedía a pagar los premios. Nunca hubo controversias. Eran reglas y cuentas claras. El primer ganador de la Polla de Caballos y, por suerte, premio único, fue el Prof. Saturnino “Lulo” Franco, que cobró la jugosa cantidad de Bs. 260.000. Una fortuna para la época. Hay quienes afirman que el Profesor Franco, hombre prudente a la hora de jugar, todavía vive de los intereses de ese premio. No es mano suelta, el azar lo favorece y cuida lo que tiene. Duro de matar y bien difícil de dejarse obnubilar con los dateros espontáneos. A la hora de meterle a un caballo, no come fintas. Es un hípico consumado.

En el año 1976, la jugada creció. La Polla de Caballos, adquirió un gran prestigio y traspasó los límites del municipio. Venían apostadores de Ciudad Bolívar, Cantaura, Aragua de Barcelona, Pariaguán, Anaco y la zona norte del estado Anzoátegui. Ante ese gran auge, Pablo Rivas, tomó la decisión de aumentar el costo de la apuesta a Bs. 30 y redujo el número de pruebas a considerar en las apuestas. Incluyó solo las 6 carreras válidas para el 5 y 6. Eso le permitía al receptor, Valentín Rivas y al verificador Prof. Bernardo González, recibir pollas hasta más tarde e incluso le daban oportunidad a Daniel “El Negro” Logan, que recolectaba apuestas, cobrando una comisión, en varios puntos de la ciudad, llegar a tiempo e incluirlas en la jugada oficial. Arturo Brito, que cobraba Bs. 2 por cada polla, recuerda que algunos de los apostadores más notables eran Otto Padrón Guevara, Augusto Enrique Tenorio Meza, Emerson Camero, Ramón Carrasco Mata, Román José Lunar, Asdrúbal Mendoza, Héctor Vásquez, Francisco “Chico” Moreno, Luís “Buzo” Noriega, Esmelín Sarabia, Omar Rojas, Braulio Rafael Martínez Salgado y muchos otros, que para la época estaban de moda en el jet set del mundo político. El autor de estos destellos, muchas veces, sin puntería, tiró la parada en ese popular juego. Hay que probar la suerte, de vez en cuando y de cuando en vez. Más pierde el venado que quien le dispara.

En los inicios del popular sistema de apuestas, “Pablito” Rivas, alquilaba multígrafos y tenía 2 tipiadores, hermana Marcelina Rivas y el primo Dalmiro Rivas, luego adquirió 2 equipos y los colocó en una casa de su propiedad ubicada en La Charneca (Av. Alberto Carnevali C/C callejón Martineau) y contrató más tipiadoras. Entraron en ese rol Mélida Rojas, María, Rosa, Leonarda (Arturito no recuerda sus apellidos) y Aída Franco, entre otras. También, recuerda Arturo “Arturito” Brito, en la otra gráfica, que en principio, del monto de las apuestas, la casa, se quedaba con el 15%, pero como surgieron socios externos, políticos y uniformados (azules y verdes) todos cobraban prote y había que cancelar religiosamente, para mantener la seguridad y un cordón sanitario contra los allanamientos, en el año 1985, la puesta aumento hasta Bs. 50 y el porcentaje de la casa subió, con el consentimiento de los apostadores, al 35%. En todo caso, el 65% a repartir, en los premios que se repartían, eran bien atractivos. El 55% para los primeros y el 10% para los que llegaran de segundos. Regularmente había 1 ganador, pero no era sorpresa que empataran en el primero 2, 3, 4 y hasta 5. En una oportunidad, se presentó un mercado libre y hubo 36 punteros. Cobraron misceláneos. Los más ganadores de la Polla de Caballos, fueron Aquiles Zerpa, el eterno buhonero ambulante, que hoy esta ubicado frente a la farmacia Multiahorro, en la calle Sucre y Pablo “Pablote” Sapienza, el hombre de los camiones de hortalizas. En el 1990, las cosas empezaron a marchar mal y “Pablito” liquido el juego. La presión de los socios externos, cada día crecían y la exigencia de aportes aumentaba. La carga era insoportable y las ganancias, que dejaba a los que trabajaban, eran responsables y se exponían, 2 veces lo atracaron y tuvo que cancelar los premios de su propio peculio, eran exiguas. Cigarrón atora.

En el año 2001, ante la insistencia de muchos apostadores y aficionados a la hípica, “Pablito” volvió por sus fueros y abrió de nuevo el juego. No le fue bien y al mes cerró. Ese popular sistema de apuestas está en el ambiente y José Isabel “Chabelo” Arismendi, que ya tiene 13 años en la oposición y la troja se le pone cada días más alta, anda buscando socios, para reabrirla. Está tirando una tablita de salvación, para ver si mejoran sus finanzas personales, empero, los conocedores de la zona, del contexto político y los niveles de corrupción en los altos niveles oficiales, consideran, que las condiciones no son propicias, para meterse en esas honduras y menos como asociado de un personaje político opositor tan conocido. Es para trabajar para otros y vivir en una eterna zozobra y estado de crispación. “Chabelo” insiste. Uno no sabe si la pega. La peor diligencia es la que no se hace.

Este popular sistema de apuestas, los personajes y sitios que mencionamos en este destello, forman parte de nuestras historias urbanas. En ese sentido estamos seguros de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, de nuestro egregio y prolijo pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los deben incluir, en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!


Pablo Rivas


Arturo Brito

sábado, noviembre 26, 2011

Personajes de mi pueblo: Aquiles Justino Ojeda Pinacel

El hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro, sea quien sea
Johann Wolfgang Von Goethe (1749 – 1832)
Poeta, novelista y dramaturgo alemán.


El poeta Aquiles Ojeda, es hijo del matrimonio que constituyeron, un emigrado procedente de Guasipati, Justino Ojeda y Ramona Pinacel, oriunda de Puerto Píritu, de los cuales se puede decir, sin temor a equívocos, son fundadores de San Tomé. Los padres, fueron habitantes primigenios, de ese campo petrolero. Llegaron a la calle 600 (En proyecto), que tenía, para entonces dos viviendas. La otra la habitaba Rafael Dobleterry, proveniente de Aragua de Barcelona. Nuestro personaje, nació el 01 de noviembre de 1943, en un trailer que servía de dispensario móvil para los trabajadores de la industria petrolera y sus familiares. Nos ilustra, e poeta recordando, que los primeros niños, que vinieron al mundo en ese campo petrolero, fueron Rosanna Rosales, la cual era o es, Comisario de la antigua PTJ, denominada ahora como CICPC y su hermano Héctor Ojeda. Los primeros santomesinos. Pa’ que vos veáis.

En la medida que el campo fue tomando forma, fundaron la escuela, cuyo primer director fue el maestro Rafael Umanés. El cuerpo de educadores estaba conformado por Rafael Rada, Ovidio González, el esposo de la también educadora, America Maradei, Amado Pierluissi y Gabriel Puerta, padre del legendario guerrillero que lleva su nombre. Aquiles, inició y culminó sus estudios de primaria en ese plantel. En ese tiempo la inspiración poética, innata en su persona, empezó a aflorar, hubo un concurso de poesía, cuando estudiaba cuarto grado, participó, ganó y como el premio le obsequiaron, una bolsa de caramelos, que llevó a casa. El papá, preguntó dónde las había obtenido. El impúber, le respondió rebosante de alegría. “Lo gané con un poema en la escuela” incrédulo, el padre lo tomó por una mano y fue hasta la casa del maestro Amado Peirluissi, para constatar la veracidad del hecho. Era cierto. Primera alegría y ramalazo de dolor que le causa su afición por la poesía. Antes había que justificar muy bien lo que llevabas a casa. Hoy un muchacho lleva una moto y muchas mamás les preguntan ¿Dónde conseguiste esa no quedó una para tú hermano? ¡Que dolor e irresponsabilidad! Signos de degradación.

En ese tiempo en San Tomé, la muchachada, estaba integrada por Amauris García, el eximio poeta, compositor, músico, publicista, productor de TV y asesor político, José Enrique “Chelique” Sarabia Rodríguez, el campeón decatlonista, Héctor Thomas, Benigno Guilarte, el pintor internacional , Alirio Palacios, Susana Duijm, que había nacido en Aragua de Barcelona, hija de Abraham Duijm (Mis Venezuela 1955), inmigrante judío de Suriname y Carmen Zubillaga, natural de Aragua de Barcelona, Nilda Figuera, Victorina Gerber, Zoraida Faull, entre otros. La mayoría de ellos compartieron aulas, en Liceo Briceño Méndez, hasta tercer año, cuando Aquiles Ojeda, marchó a Caracas, para concluir su bachillerato, mención Humanidades, en el liceo Alcazar del Centro, Andrés Bello y Fermín Toro. El joven bachiller, se matriculó en la Universidad Católica y luego en la UCV, en la carrera de derecho. Abandonó Caracas, sus deseos de ser abogado y llegó a Valencia. En la Universidad de Carabobo, egresó en la primera promoción de Licenciados en Relaciones Industriales. En esa condición llegó a Caracas de nuevo, para trabajar en el Concejo Municipal, como asistente de personal. Bisoño y con la troja alta, le echó ganas un tiempo. Había que levantar para la arepa.

En poco tiempo, llegó al INCIBA, con el rango merecido. Jefe de Personal. En la época, que Mario Mauriello, ejerció la Presidencia del Hipódromo La Rinconada y el Dr. Otto Padrón, la Dirección General, el flamante Licenciado en Relaciones Industriales, coronó como Jefe de la División Técnica de Personal. Cumplida esa misión, pasó a ser el primer Jefe de Personal y organizador de recursos humanos, en el hospital Guatire – Guarenas. Estando en ese cargo, como decía el difunto y excelente periodista Pedro Marrero Hernández ¡Que vaina!, unos amigos le exacerbaron el espíritu aventurero, renunció y fue a parar a San Salvador de Paúl. En esa zona, se había desatado la bulla más grande de diamantes. No duro mucho la aventura, a los 2 meses, el papá, alarmado, dijo “Mi hijo no se muere en esa montaña” y lo fue a buscar. El poeta, se había casado con la señora Carmen Hernández, con la cual procreo sus únicos dos hijos. Aquiles David y la actual Prof. de la UGMA, Addis Dayana y se había separado de su esposa. El guayabo lo llevó a las minas.

El poeta Aquiles Ojeda, había ganado en el estado Anzoátegui y recibido del entonces gobernador, Rafael Antonio Fernández Padilla, el premio de poesía con su poema “Misteriosa”, una mención poesía en la UCV, con el poema “Soledad”, 2 menciones en España y una en Portugal y ya gozaba de la condición de políglota, habla alemán, francés, portugués y en español, con cuatro frías entre pecho y espalda, la pangola que juega garrote, vino a El Tigre. La familia ya había fijado residencia en esta ciudad y cómo era común para esos tiempos, la redacción de los diarios estaba llena de poetas y escritores, empezó a trabajar a destajos para el diario Antorcha, teniendo como maestros a Hilario Franco, don Juan Meza Vergara, luego en diario El Tiempo de Puerto La Cruz, a Jesús Alvarado y mas tarde en Caracas cuando laboró para El Mundo a Francisco “Panchón” Gutiérrez. En su larga trayectoria, en el mundo de los medios de comunicación social, ha sido columnista de Panorama, la revista “Imagen” que edita el CONAC, Antorcha y tenido diferentes columnas entre ellas “Sigue el tren” “Velas al viento” y últimamente la que publica en Mundo Oriental “La ciudad y su gente” que es vital y capital, para poder sustentar su vida social. Aún cuando cobra religiosamente la pensión de vejez, es diestro con la mascota, pero mocho, según “Moncho” Bejarano, para lanzar y le roban las bases con facilidad. En la Real Epidemia de la Lengua, lo llaman manito e’ caimán. Sus razones tendrán.

En la actividad política, el poeta Aquiles Ojeda, ha estado toda la vida en el partido del pueblo. En San Tomé, fue fundador de AD, con don Pedro González, quien era el Secretario de Organización y los Secretarios Políticos, Alfredo García y el “Mocho” Luna. Con esa incipiente experiencia política y sus estudios profesionales, llegó a formar parte del equipo de la Secretaría de Nacional de Organización, bajo la égida de don Luís Piñerúa Ordaz. Fue Coordinador de Computación de la victoriosa campaña de Carlos Andrés Pérez Rodríguez. En esa responsabilidad, formó equipo con Juan Pablo Brown, Juan Pedro del Moral e Isabel Hernández. Nunca olvida la empatía con el emblemático portero del CEN de AD, el popular y querido “Negro” Encarnación Ribas, quien nunca abandonó ese puesto de lucha, a pesar de que, lo tentaron varias veces, para que fuese a formar parte de la administración pública. En Puerto La Cruz, formó parte del equipo político de Ramón Herrera León, Rafael Antonio Fernández Padilla, Felipe Astudillo y José Manuel Azocar y aquí en El Tigre, compartió responsabilidades partidistas con Pedro Pablo Rojas, Ángel González Echenagucia, José Laurencio Silva, Frank Acosta, Augusto Enrique Tenorio Meza, Miguel Gener, Ramón Carrasco y Oscar Urrieta Salazar, entre otros líderes de AD. Un hombre polifacético, que ha hecho radio al lado del caballero del micrófono y también poeta, Manuel Vargas Ávila, historia, poesía y ahora, acompañado de su actual pareja la educadora, Ada Véliz, solicita que todos nos cuidemos de los malandros y de los malos conductores también. El que está picado de Macagua, cuando ve bejuco se espanta.

Hay un sabio refrán que reza “De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco. Hay que ser bien bárbaro para ser sordo a la voz de la poesía, por lo que Aquiles Ojeda, un poeta popular de la ciudad, los personajes y lugares que recreamos en este destello, estamos seguros de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta bella urbe, que nació el calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los deben incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



domingo, noviembre 20, 2011

Personajes de mi pueblo: Juan Armando Morales

El Trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer
Oscar Wilde (1854 – 1900)
Novelista, poeta, crítico
literario y autor teatral irlandés.


Un trabajador insigne. Una Biblia cuando se habla de repuestos y accesorios para vehículos Ford. Es don Juan Armando Morales. Nació el 31 de marzo de 1942, en el bucólico pueblo de Atapirire. Hijo de doña Julia Morales y el violinista Arnaldo Sánchez. Una familia prolija. 9 hijos. Enma, Luís Ramón, José Froilan, Rafael, Dario, Josefina, Juan Armando, Carmen Julia y Rafaelito. Los primeros 6 hijos y reconocidos de Luís Certad y los otros 3 hijos naturales que llevan el apellido materno. Una familia unida. Formada al calor del trabajo, y la cual en el año 1953 emigró a El Tigre, fijando residencia en la calle Orinoco. Una casa que hacía fondo con fondo con la residencia de la señora Ofelia Bolívar, madre del General Néstor Bolívar, ubicada en la calle Lara. Vecinos y amigos aquí y allá. Un vínculo imperecedero e indestructible.

Juan Armando recuerda que, antes de los padres comprar la casa en el Casco Viejo, cuando visitaban el pueblo, la señora Ofelia, que ya poseía vivienda en El Tigre, les daba hospedaje. En Atapirire se conocen todos y son una gran familia. Allá, estudio primer grado bajo la tutela de la maestra Ada Manzanares de Tirado, hermana de la dueña del primer hotel del El Tigre, doña Petra y el cual llevaba, fue y es conocido por el apellido de su fundadora. El resto de la primaria la estudió en el Grupo Escolar “Estado Trujillo” dónde tuvo como maestros a Concepción de Marcano, Carmen de Gómez, Ramona de Galván y Luis Alberto Díaz. En el año 1958, cuando cursaba segundo año (nocturno) en el liceo “Pedro Briceño Méndez” que funcionaba en la tercera carrera norte, su cuñado Adrián Marruche, quien había contraído nupcias con su hermana Josefina y desempeñaba el cargo de Jefe del Taller Mecánico de la concesionaria Stefano Massobrio, lo llevó a trabajar como ayudante de mecánica. No le gustaba el trabajo, pero la necesidad obliga y había que echarle ganas. La troja estaba alta.

El 19 de enero de 1959, su hermano Rafael Certad, que estaba a cargo del Departamento de Repuesto de la concesionaria Isidoro Celma Mir, empresa que fundaron en la calle Guevara Rojas c/c Girardot, los hermanos Joaquín e Isidoro Celma Mir, lo invitó para que formara parte del staff de vendedores, la única condición era que le gustara los números. Se encontró el hambre con la comida. Toda la vida le habían gustado los guarismos. No obstante, como prueba de su disposición y proactividad, inició su trabajo, como encargado de la limpieza y acomodador de los repuestos. En esa actividad, fue entrando en contacto con los catálogos, lo que le permitió ir descifrando los secretos que implica el conocimiento exacto de los accesorios y repuestos para los vehículos. Todas estas partes, llevan un número compuesto. El fijo, el básico y el sufijo. Al poco tiempo, ya era el encargado de despachar los repuestos, al departamento de servicio, que para la época, en su mayoría, atendía los requerimientos del Mene Grande Oil Company, que utilizaba para sus operaciones los vehículos Rancheros (1959) y los Ford Falcon (1960-1962) En ese tiempo, el Gerente general de la empresa concesionaria Isidoro Celma Mir era, Valentín Jaureguibeitia, el de ventas, Miguel Casanova, el Jefe del Departamento de Contabilidad, Luís Garizzo, el jefe del Departamento de Servicios, don Vicente Campos, el prenombrado Rafael Certad era el encargado del Departamento de Repuestos, Enrique Cuevas, era el comisionado de colocar los aranceles y hacer los pedidos a la planta ubicada en Detroit, Michigan- EEUU, y Luís Ramón Piñero, primero, y luego Nelson Bolívar, eran los Kardistas. Un equipo grande ligas.

En el año 1964, Luís Garizzo, renunció y Juan Armando fue llamado a ocupar el cargo que ostentaba. Una gran responsabilidad que asumió con entereza y logró controlar. Ese mismo año el 18 – 12, contrajo nupcias con la oficinista Esperanza Mata y ya el 21-11-1965, nacía su primer hijo, Luís Armando. Finalizando el año fue transferido hasta Puerto La Cruz, como Gerente del Departamento de Repuestos. En el año 1972, el grupo Cisneros, que poseía la concesión de Chevrolet en Venezuela, obtuvo, una licencia para abrir operaciones con Ford Motors, que estaba en plena expansión en Venezuela, fundaron la filial CIPERSA en Quinta Crepo, Caracas. Juan Armando fue llamado para organizar el Departamento de Repuesto. Allí, contó con la colaboración de sus amigos, Franklin Figueroa como Kardista e Ignacio Vera, encargado de las ventas. Un año bastó y como ya se había divorciado y no quería volver al El Tigre, en el año 1973, trabajo con MOTOMAR en Maracay y en el año 1974, regresó a Puerto La Cruz con Isidoro Celma Mir, siempre en el rol de Jefe del Departamento de repuestos. Estando en la ciudad costera, tuvo su segundo hijo, Juan Armando. Un amor en ese puerto.

Cinco años trabajo de nuevo con Isidoro Celma Mir, nuestro personaje, Juan Armando Morales. En el año 1979, estando en El Tigre, fue llamado por el señor Jean Bastouri, propietario de Auto Maquinarias Anaco, para encargarse del Departamento de Repuestos. Este empresario, fue víctima del hampa el 30-04 1983. Era sábado, 10 y 30 AM, cuando irrumpieron unos atracadores, sometieron al dueño y los empleados y en un descuido del delincuente que quedó vigilándolos, mientras los otros registraban la caja, Jean Bastouri, sacó un arma, hirió al facineroso, pero llegaron sus cómplices y liquidaron frente a sus empleados al empresario. Esa mala experiencia, hizo que posteriormente, Juan Armando pidiera su tiempo y regresó a la, para entonces, ciudad manisera de Venezuela. En el año 1984, Abelardo Bastouri, un sobrino del difunto, fundó Auto Maquinarias El Tigre, solicitó los servicios de Juan Armando y allí permaneció hasta el año 1998, cuando pasó a trabajar con la empresa Ret 2000, C.A del junior Benjamín Figueredo. En esa oportunidad, se vio obligado a entenderse con la computadora y, como todo al final se reduce a los números, no tuvo que sortear mayores inconvenientes. El que quiere puede y si conoce más. Aprendió y ahora es un experto.

En el año 2007, fue contratado por el señor Aquiles Lugo, para laborar en Auto Repuestos El Tigrito y desde marzo del este año, cuando el mismo Aquiles, fundó Auto Repuestos El Tigrito en la avenida Rotaria de El Tigre, fue transferido hasta la nueva sucursal, muy cerca de su casa familiar, dónde hace vida con la señora Zoraida Mago de cuya unión, ha nacido una hija, Zorailismar. Su número mágico es el 3. Tres hijos, tres nietos y dice andar en la mejor edad; 69. Cobra la pensión de vejez, está en plena actividad y no se retira. Un trabajador a tiempo completo e insigne, tal como señalamos al inicio de este destello.

En el año 1961, en el Bar Restaurante “Capri” que funcionó en la calle Guayana y dónde previamente había funcionado El BAN-FRUT de don Oreste Bandini, había llegado el primer Bowling eléctrico a la ciudad y un grupo de amigos coincidían, para echar sus partidas, entre ellos el Prof. Luís León León, el Dr. Héctor Farías Ordosgoite, el dueño de la óptica Villamediana, don Luís y el periodista Juan Meza Vergara, subdirector de Antorcha, su sobrino Roberto García Meza; sus alumnos Juan Martínez, Luis La Roche, Hernando Sierra, entre otros, Juan Armando, conoció al Prof. Ángel Antonio Merlín, quien poseía un vehículo, Pontiac 1959 Parisién, que quería cambiar. Él no era vendedor, empero, le habló de las bondades del Galixie 500/XL, que para ese tiempo, tenía las siguientes innovaciones: radio AM, vidrios tonalizados, acondicionador de aire, techo de vinilo, dirección hidráulica y frenos de potencia. El vehículo más costoso y de mayor rendimiento de la línea de autos Ford de gran tamaño. El Prof. Merlín, hombre de gustos refinados, le gustó la oferta. Juan Armando, entonces, le hizo el favor y lo llevó directamente, con el señor Valentín Jaureguibeitia, quien el hizo la transacción comercial, en su condición de Gerente General. Negocio por la puerta grande. Llanero que canta y toca alguna ventaja lleva.

Pasado los días un vendedor se le acercó y le consultó, si le habían pagado comisión. No de ninguna manera, es un amigo y le hice el favor. No importa, le increpó. Habla y seguro te las pagan. Un buen día, se animó, habló con el señor Valentín y este accedió gustosamente a cancelarle la comisión. ¡Bingo! Para la época Bs. 600,oo, Un dineral. Fue tanta la alegría, que salieron a parrandear, y por un pequeño error, estando en el Bar “Mi Balconcito” observaron a unos individuos armados y llamaron al agente de guardia, a la sazón un amigo, le soplaron la situación y este solícito, fue a registrarlo y se estrelló. Era el Jefe de la Digepol el Com. Francisco Guacarán (Padre), con unos funcionarios, quien en castigo por la imprudencia, los mandaron a detener. No pasó de un susto, un mal rato y, ya a las pocas horas, les dieron la libertad. Primera y última vez.

Juan Armando Morales, que en la vida, no ha tenido más nada que hacer y se ha refugiado en el trabajo, los otros personajes, sitios, negocios y empresas que mencionamos en este destellos, forman parte de las historias buenas del pueblo y creemos, en justicia de que, cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, los deben incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!



sábado, noviembre 12, 2011

Personajes de mi pueblo: José Rafael “Fucho” Barrios

El deporte delega en el cuerpo algunas de las virtudes más fuertes del alma: la energía, la audacia, la paciencia
Jean Hippolyte Giraudoux (1882 – 1944)
Dramaturgo, novelista y diplomático.


Deportista hasta los tuétanos. José Rafael “Fucho” Barrios, nació en Ciudad Bolívar, el 17 de julio de 1951 y es hijo de doña Carmen de Barrios y un hermano del fundador del diario “Antorcha”, don Edmundo Barrios, el señor Luís Nicomedes Barrios. El huracán de la historia, lo trajo hasta El Tigre muy chico. El viejo, inició su vida laboral, como linotipista del diario “El Bolivarense”, dónde escaló posiciones hasta llegar a su dirección. Esa posición al frente de un periódico de línea independiente, le causó serios problemas con el gobierno dictatorial del Gral. Marcos Evangelista Pérez Jiménez. La persecución y acoso mantenían a la familia en permanente zozobra. Tomó una decisión. Agarró los hijos Luís Edmundo, Noris, Nelson, Carmen, José Rafael, Edith, Marcos y al lado de su esposa se vino a El Tigre, finó residencia en la avenida 5, frente dónde ahora funciona la UNA, se incorporó al personal del diario Antorcha en su actividad como linotipista. Cayó la dictadura, la libertad se abrió pasó y la familia logró la ansiada paz, pero no regresaron. El que llega a El Tigre, se queda.

“Fucho” Barrios, como se conoce cariñosamente, concluyó sus estudios de primaria en el grupo escolar estado Trujillo y continúo el bachillerato en liceo Pedro Briceño Méndez. En el tiempo que estudiaba 4to. año, se presentó una comisión de la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos, que funcionaba en el Paraíso – Caracas, ofreciendo posibilidades de estudios en la disciplina deportiva. No lo pensó dos veces. El deporte, desde muy joven, lo lleva en el torrente sanguíneo. Se fue y luego de 3 años, obtuvo el titulo de “Técnico en Deportes” durante su época estudiantil, obtuvo su primera experiencia internacional. Formó parte del personal técnico de la delegación deportiva que participó en los XII juegos centroamericanos y del caribe, celebrados en Republica Dominicana. En esa oportunidad, estando en las tribunas del Complejo Duarte, conoció al egregio atleta cubano Alberto “El Bachaco” Juantorena, quien lo impacto positivamente, ya que, prácticamente flotaba en las pistas. En la delegación venezolana Víctor Patínez y José Manuel Carreño, lograron sendas medallas de plata, el primero en 800 metros planos y el segundo en impulso de balas. Cosechas de la época de oro del liceo Pedro Briceño Méndez.

Una vez graduado, la directiva del IND, lo ubicó en Valencia, dónde se desempeño, como busca talentos en los sectores populares. La meta era entrenar a los atletas en desarrollo y prepararlos para las altas competencias. En esas actividades permaneció por espacio de 2 años. Luego, fue nombrado Director Técnico de la Universidad de Carabobo, núcleo La Morita, hasta que fue llamado como Director Técnico para el IND-Caracas, cuya dirección ejercía Oswaldo “Papelón” Borges”. En esa oportunidad, organizaron los primeros juegos Inter parroquiales, que sirvió de base para la organización de los juegos Panamericanos, que se celebraron en Barquisimeto. Hay que destacar que los atletas con las mejores marcas en esos juegos, les permite calificar para los juegos olímpicos. Una vez concluida su misión en el IND-Caracas, fue designado como Comisionado del IND en la zona centro sur del estado Anzoátegui, lo que le permitió reencontrase con la ciudad de afectos, El Tigre. El buen hijo vuelve a casa.

“Fucho” Barrios, que había complementado su formación profesional como Topógrafo y Dibujante Arquitectónico, una vez que salió del IND, fue contratado por el Arq. José Naranjo, para trabajar en la empresa WINCO del Ing. Félix Wong López, que elaboraba el proyecto del acueducto de la ciudad, el cual culminaron, entregaron y todavía espera por su ejecución. Otra historia. El Ing. Félix Wong López, un emprendedor por excelencia, paralelo a su empresa de ingeniería, incursionó en el firmamento de la comunicación social, al lado de don Edmundo Barrios y fundaron Mundo Oriental. Ese diario, una vez que José Hurtado, asumió su dirección, por petición del mismo Ing. Wong López, nombró como coordinador de las páginas deportivas a “Fucho” Barrios, hasta el año que José Miguel Arismendi Marín, una vez juramentado como alcalde del municipio, lo llamó para que se encargara de la presidencia de FUNDADEPORTES, cargo que ejerció, incluso, 6 meses con el capitán Ángel Francisco Godoy, cuando fue sustituido por razones estrictamente políticas. En la actualidad “Fucho” Barrios, ostenta el cargo de Presidente de la Unión de Entrenadores de Boxeo y Docentes Deportivos, seccional Anzoátegui, el cual alterna con su condición de miembro activo del La Real Epidemia de la lengua, que funciona frente a la Plaza Martí bajo la Coordinación General del poeta y brillante escritor y autor de la “Pullita callejera” Juan Manuel Muñoz. Dos actividades que le consumen su valioso tiempo y mantienen en el ambiente deportivo, social y cultural. No hay retiro del guerrero.

Personalmente, “Fucho” Barrios, se considera un hombre realizado, tiene 6 hijos y una nieta. En su primer matrimonio con la señora Flor María Contreras, tuvo a Ricardo Rafael, quien ejerce su profesión de Arquitecto en Valencia y en segundas nupcias, con la lamentablemente fallecida, Gloria Isabel Campos, tiene a Nubia Isabel, Luís Rafael, Nubia María, Fabiola Alejandra y Mariangela. Todavía, a pesar de que, no le empiezan a cancelar la pensión del SSO, conserva la paciencia, la energía y la audacia, que acompaña a todo buen deportista y continúa en la primera línea del combate. En ese sentido, no descarta, asumir nuevas responsabilidades, que le permitan desarrollar su conocimientos en la disciplina deportiva, para la formación y promoción de atletas de alta competencia, así como también la dirección, organización e impulso de eventos de jerarquía nacional e internacional, ya que cuenta, con su suficiente experiencia adquiridas en su larga trayectoria en el país y en Republica Dominicana, Curazao, Brasil y Cuba, que aspira poner en practica en Venezuela. Todo por el deporte. Vendrán nuevos tiempos. Nunca es tarde cuando la dicha llega.

Ya lo dijo el poeta español Antonio Machado “Caminante no hay camino se hace camino al andar” y “Fucho” Barrios, ha hecho un camino y espera continuar en su andar para seguir haciendo caminos en la disciplina deportiva. Es su pasión. Nosotros desde estos humildes destellos, creemos firmemente, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado y presente, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta ciudad, que nació al calor del oro negro, el 23 de febrero de 1933, deben incluirlo, al lado de los personajes que también mencionamos, en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!


viernes, noviembre 04, 2011

Personajes de mi pueblo: Jesús Rafael Aristimuño (El 23)

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe
La Biblia.


Nacido en Pariaguán, el 24 de enero de 1950, sus padres lo trajeron desde muy niño a El Tigre, dónde inició sus estudios en la escuela Simón Rodríguez, y, como provenía de un hogar muy humilde, ya adolescentes, viajó a Caracas, invitado por un hermano, con la intención de continuar los estudios y buscar ganarse la vida, para mantenerse y ayudar a sus viejos que habían vuelto a la tierra soñada. El hermano, en las primeras del cambio, le metió la mano y pudo avanzar hasta tercer año en el Liceo Fermín Toro, pero la troja se puso altísima y tuvo que salir a “buscar a vida”. En ese trajinar, se encontró buen un día, con el boxeador profesional, Néstor “El Monito” Rojas, quien fue su vecino cuando ambos vivían cerca del Club de Leones en Pueblo Nuevo Norte. El que anda con cojo cojea y el que anda con boxeador tiene que boxear. El hombre terminó en un ring de boxeo.

Había que ganarse la vida y “El Monito” Rojas, lo ayudó a entrar al gimnasio del Nuevo Circo. Allí, tenía habitación y la papa asegurada. Agarró sus macundales, que tenía en la casa de su hermano en La Pastora y se residenció en el gimnasio. Inició el aprendizaje y las practicas, bajo a facilitación de los entrenadores “Tabaquito” García y Ely Montes. En poco tiempo debutó como boxeador Amateur en el peso mosca. Fueron 37 combates. Ganó 23 y perdió 14. Ganaba Bs. 120 por pelea. Saltó al profesional y en el primer combate con el Colombiano Aldea Calles, salió victorioso por nocaut en el 4to. asalto. Hizo 23 peleas más y en el año 1978, colgó los guantes, cuando logró un empate ante el mexicano Aquiles Rojas. Los honorarios fueron Bs. 3 millones y más unos dólares, que obtuvo como sparring del filipino Sócrates Batoto, campeón mundial, que el 3 de junio de 1972, perdió la corona en Caracas al caer por nocaut en el 4to asalto, ante Betulio González y los cuales había ahorrado, le sirvieron para sobrevivir por algún tiempo. Aljibe que se le saca y no se le mete se seca. Fue una sensación de prosperidad económica que duro poco tiempo.

En Venezuela, no hay política de protección social y ayuda a los deportistas, transcurrido los meses, quedó “mamando y loco”, pero como a nadie le falta Dios, su amigo, entrenador de boxeo y agente de la Policía Metropolitana, quien se había graduado en la Academia del Junquito, con el grado de Brigadier Mayor, José Adrián Morffe, el popular “Quemao”, lo ayudó a ingresar como Policía de Punto en el 23 de enero. En ese tiempo se ganó el mote del 23. Ganó 23 peleas en amateur. Combatió 23 veces en profesional y terminó como Policía de punto en el 23 de enero. Todavía, los amigos de El Tigre, que conocen su trayectoria, lo llaman “El 23”. En estos últimos años, se desempeña como mayordomo del Fundo “Los Laureles” en la vía Dación y, espera que lo favorezcan con la pensión de vejez. Metió los papeles y todos los meses, pasa religiosamente, chequeando por el Seguro Social y no hay respuesta positiva. El que persevera vence. Algún día se la aprobarán, dice con resignación. Él dio muchas batallas, concluyó su carrera y lo único que conserva es la fe. La esperanza es lo último que se pierde.

Jesús Rafael Aristimuño, el popular 23, se casó muy joven con la señora Aurelicia Farías en cuya unión matrimonial, procrearon 6 hijos. Luís Miguel, Gerardo Rafael, Sergio Javier, quien es un prospecto en el boxeo, Maikel Jesús, Lily y Aris. Unos ya formalizaron familias y otros todavía completan sus estudios. En el momento que nuestro personaje, se desempeñaba como boxeador profesional, brillaban en el firmamento boxístico, sus amigos Pedro Gómez, Néstor “El Monito” Rojas, Leonel Hernández, Antonio Gómez, su compadre Alfredo Marcano, José García y el “Loco” Cruz Marcano. Era la época de oro del boxeo venezolano. En los últimos tiempos, Jesús Aristimuño, junto a Oswaldo “El Greñas” Guevara, Orlando Pérez, Edmundo “Mundito” Barrios, Alexis Pérez, el artista platico Carlos Malavé, está incorporado como individuo de número en la Real Epidemia de la Lengua, que preside Juan Manuel “Moriche” Muñoz y la cual tiene su sede permanente, en la panadería y Pastelería “Venecia Rodríguez, F P “frente a la plaza Martí. En esta actividad lingüística, su mentor, protector y orientador, es el popular Rafael “Fucho” Barrios, con el cual comparte, entre traguito y traguito secos, todas sus vivencias. Ellos son trigueños, bailan bien y se conocen. Los amigos son los amigos. El artista plástico, Israel “Pecos” Aguilera, vive al acecho de que cometan algún desliz, para colocarlos frente al paredón de fusilamiento. Es de armas tomar y ellos lo saben. En pelas arregladas, los boxeadores aunque veteranos, tienen que cuidarse. ¡Mosca!

Esta gloria del boxeo, al igual que los personajes que mencionamos en estos destellos, merecen que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores de nuestro excelso pasado, decidan escribir la verdadera y autentica historia, de esta ciudad que nació el calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, los incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica. ¡Vale la pena!