viernes, marzo 26, 2010

Personajes de mi pueblo: El Chino Douglas Bong Moreno

A la gente le gusta que haya
siempre un loco a su alrededor
Alfredo Bryce Echenique (1939-)
Escritor peruano.

Conocido indistintamente como el “Chino Douglas” o el “Loco Douglas” es un personaje con unas características muy especiales, eso lo convierte en un citadino de nuestro acontecer local muy popular, especialmente en el sector Casco Viejo, de dónde es oriundo. Hijo de la andina María Rufina Moreno y del inmigrante asiático Yeo Shen Bong Hung, al cual cuando le correspondió formalizar sus credenciales en Venezuela, la secretaria lo registró con el nombre de Germang Bong Yeoi Hen y durante su larga y fructífera vida, fue llamado popularmente por los vecinos de la comunidad como el “Chino Germán”, quien a la sazón, fue uno de los primeros y exitosos comerciantes que se instalaron en la calle Guevara Rojas. El abasto “Oriente”, como se llamaba el negocio desde su fundación en el año 1946, siempre estuvo ubicado hasta su cierre, exactamente en el cruce con la calle Miranda. Era un mayor y detal de víveres y quincalla. Memoria contra el olvido.

El “Loco Douglas” nació el 4 de mayo de 1946, estudio la primaria en el Colegio San Antonio, luego se dedicó a la buhonería ambulante. Vende café, quincalla y hace trabajos manuales. Está residenciado formalmente junto a su pareja Rosa Baduel en la calle “El Morichal” del sector “17 de diciembre” y, con los pocos recursos que obtiene de su endeble actividad laboral, mantiene y educa a sus 5 hijos. ¡Sorpresa! Las apariencias engañan y el en caso del “Loco Douglas” hay muchos engañados y equivocados. Lo dijo William Shakespeare “Dios os ha dado una cara y vosotros os hacéis otra”. Hay que ver la cara positiva de las personas. Por sus ejecutorias os conoceréis.

En su desempeño laboral, en la manera de relacionarse con la muchedumbre y, uno no tiene razones para pensar, que en su círculo familiar sea diferente, el “Loco Douglas”, lo hace con gran naturalidad y una risa enigmática que lo distingue del común de los mortales. Muchos piensan que sufre de satiriasis, porque siempre denota con sus tics nerviosos ¿veri veri? ademanes y manera de gesticular, que insinúa querer o quisiera estar en constante y persistente actividad sexual, sin embargo es un hombre de bien y trabajador que posee una bella y humilde familia. Ver para creer. El mundo, en su constante evolución y desarrollo, siempre ha creado y crea malos entendidos.

En la vida nadie anda solo. El “Loco Douglas” que según su hermano, el comerciante Henry, se cayó de una mata de mango estando muy chico, lo cual quizá, le produjo alguna irritación en el cerebro que lo hace hiperactivo, pero que no le resto habilidades y destacar por su gran inteligencia, posee 7 hermanos más. El cnel. ® Jhonny, las profesoras Zully, Sherly, Mariosol, el Ing. Metalúrgico Jesús, el minero Germán y el joven comerciante Alfredo, los cuales conforman un cuadro familiar que con sus estudios, el desempeño de sus profesiones y oficios, continúan contribuyendo, al igual que sus padres, con el engrandecimiento, desarrollo y consolidación de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933. La ciudad es lo es, quiere, hace y emprende su gente y, El Tigre siempre ha tenido, tiene y tendrá un gran capital humano que le dará vida y le garantiza un futuro promisorio.

El “Loco Douglas”, como es conocido popularmente, es uno de los tantos personajes que destacan en el quehacer cotidiano de la ciudad y como tal, lo traemos a estas humildes crónicas, con la firme esperanza de que los eximios cronistas e historiadores de la ciudad, lo muestren en su exacta dimensión, a la hora que escriban la verdadera historia de nuestra querida ciudad. ¡Ese Douglas!, lo saludamos y el contesta con su proverbial y enigmática risa, que acompaña con su tics nerviosos ¿veri veri? que no le permite quedarse tranquilo y en un solo sitio. ¡Epa, Cheo! y, a pesar de todo, logramos conversar con él y lograr algunos datos para escribir esta crónica. Es todo un personaje.

No olvidemos nunca que los locos no se meten con nadie y además que no hay que temerles, a los que hay que tenerles pavor es a los que se hacen los locos y, de estos últimos tenemos muchos a nuestro alrededor. Tenerlos cerca es cuestión de gusto. Entre gustos y colores no han mandado los autores.



viernes, marzo 19, 2010

Personajes de mi pueblo: Albey Jesús Barreto

Pocos ven lo que somos, pero
todos ven lo que aparentamos
Nicolás Maquiavelo (1469-1527)
Historiador y filósofo político italiano.

El trabajo dignifica. El oficio en la calle es duro. Las apariencias engañan. La gente lo ve como un vagabundo más que deambula sin rumbo. ¡No! es un humilde trabajador que vende quincalla, recoge aluminio y, que en los carnavales, con sus vistosos, seductores, atrayentes y espectaculares bailes siempre obtiene el premio mayor. Es Albey Jesús Barreto, nieto del señor Cleto Quijada, uno de los primeros margariteños que llegó al embrionario pueblo de El Tigre. Nació el 20 de junio de 1954 en el Casco Viejo y es hijo del matrimonio Antonio Jesús Quijada “Cletico” y Juana de Dios Barreto – ambos celestiales – como expresa en su florido vocabulario, el misterioso hombre que pintó la estatua de Bolívar.

Este personaje, que estudio la primaria entre los colegios Hernández Pares y Trujillo y la secundaria en Ciudad Ojeda –estado Zulia – en un Liceo ubicado en Banco Obrero, fue el que tuvo la ocurrente temeridad de pintar el caballo, la guerrera y las charreteras del Libertador. El 11 de junio de 1985, mientras dormía, atendió el llamado de Bolívar que le expresó su molestia, ya que su caballo – que debe ser blanco - estaba enmohecido, negro y su guerrera desteñida, ordenándole que procediera a restaurarle, rehabilitarle y regenerarle la pintura. Esa misma noche cumplió la orden, llegó a la Plaza Bolívar a las 2 AM y a las 5 y 15 AM estaba lista la tarea. Nadie lo vio, empero, esa misma mañana escuchó los comentarios de la gente, que alarmada hablaban acerca de una presunta conspiración guerrillera y, hasta apuntaban con sus dedos acusadores, a algunas organizaciones políticas de oposición. Entonces el mismo Albey, actuando con la mayor responsabilidad y seriedad, contó a varias personas su revelación y ocurrente temeridad. Los cuerpos policiales, al enterarse, lo detuvieron por averiguación y en esa condición estuvo 14 días cuando lo pusieron en libertad. ¡Bingo! Revelación cierta, el 14 es el número del caballo en el popular juego de los animalitos, dice con su proverbial buen humor.

Albey Jesús Barreto cree firmemente que es vidente, profético, que posee una mente muy desarrollada del coeficiente Standard y, poseyendo esa condición especial, también se dedica a la botánica. Prepara medicinas herbarias que sirven para curar algunas enfermedades y dolencias a muchos amigos, relacionados, vecinos y a quien lo requiera. Como vidente, durante las noches, recibe las revelaciones e indicaciones de lo que debe hacer y, en la mañana las cumple procediendo a pintar en las paredes los mensajes, que para muchos son incomprensibles por los códigos, símbolos y lemas que utiliza, pero que llegan a quien van dirigidos que los entienden perfectamente. En muchos paredones hay esos mensajes pintados con insumos que el logra obtener en latas que encuentra en la vía y que asegura, se las coloca Dios en su camino, para que cumpla con la misión de plasmar los mensajes de las revelaciones. Ver y escuchar para creer.

La cuestión no es tan fácil, en algunas revelaciones, el mensaje hay que buscarlos a través de personas específicas que le señalan. Le indican llamar a varias empresas; p.e., la fábrica de pilas Rayovac de Venezuela, allí lo atiende una secretaria de nombre Danni, en Arroz Agua Blanca, Patricia y en Azúcar las nieves, Karlas. Al entablar con ellas cordiales conversaciones telefónicas, logra descifrar la revelación para luego plasmar el mensaje en uno o varios paredones. En una oportunidad, le llegó la revelación de que ocurriría un terremoto en California, llamó a la Base Aérea Francisco de Miranda ubicada en La Carlota, les alertó acerca del inminente peligro que corría esa metrópoli norteamericana y el oficial de guardia que lo atendió, le dijo que ellos no podían hacer nada. Albey insiste en que ellos tienen medidores y equipos sofisticados que pudieron ser útiles para chequear la inminencia del sismo y avisar. Lamentablemente no lo hicieron y, a los 3 días, detonó el terrible movimiento telúrico que creo una gran calamidad. Habrá quien no le crea, pero hay que concederle el beneficio de la duda.

Nuestro personaje dice poseer sangre Azul, tipo AV. ¿Existe? Esa sangre borra la tinta china y sirve para preparar las vacunas contra el SIDA. Las pruebas las hicieron en China. Albey, dice haber donado 2 cubitos que le extrajeron las especialistas Patricia Velásquez y María de Ruggieri, los cuales se perdieron en el hospital el 20 de diciembre de 2004 y el 16 de julio de 2005, leyó en El Universal que fueron vendidas al país asiático por una suma cercana a los 4 mil millones de dólares. ¿Mitomanía? También cuenta que fue voluntario a cumplir el servicio militar, faena de la cual se siente orgulloso, porque según sus palabras, “Un soldado de la patria vale más que el conquistador del universo”. Los que no le creen o dudan de la veracidad de lo que nos reveló, pueden abordarlo en la calle o visitarlo en su residencia en la calle el Silencio Nº 1 del barrio Las Delicias. Estoy seguro quedarán sorprendidos de la seguridad y certeza con los cuales aborda este y muchos temas más.

Las apariencias engañan. Uno puede o no creer las cosas que Albey afirma, sin embargo, lo que podemos asegurar es que, estamos ante un personaje que pocos ven lo que es, pero que todos juzgan por su apariencia y, por que no decirlo, por la ocurrente temeridad de pintar la estatua del Libertador, lo cual hizo “ingenuamente e inocentemente” cumpliendo un mandato del mismísimo Simón Bolívar, que se lo ordenó en una revelación nocturna. Ese hecho insertó su nombre en las leyendas anecdóticas de la ciudad y nosotros hacemos este humilde esfuerzo de recrear estos pasajes urbanos para que nuestros eximios cronistas, cuando escriban la verdadera historia local, incorporen estas remembranzas al disco duro de la memoria histórica de nuestra querida ciudad.


viernes, marzo 12, 2010

Breve reseña histórica de los edificios municipales

El único encanto del pasado
consiste en que es el pasado
Oscar Wilde (1854-1900)
Novelista, poeta, crítico literario y autor teatral irlandés.


El actual edificio de la alcaldía fue conocido, desde el 23 de enero de 1958 hasta finales del año 1973 cuando fue inaugurado por el Dr. Rafael Caldera, como el elefante blanco. La edificación fue construida en las postrimerías de la dictadura del Gral. Marcos Evangelista Pérez Jiménez y quedó en suspenso su inauguración. La furia que se desató en las masas a la caída del dictador se volcó contra todo lo que de alguna manera representara o fuese vestigio de tan abominable régimen, la turba le destruyó los vitrales y las instalaciones internas fueron saqueadas y luego la edificación que lucía aires de modernidad, fue abandonada por los sucesivos gobiernos. Surgía en esos turbulentos tiempos el imponente elefante blanco en plena primera carrera, hoy Francisco de Miranda.

El Concejo Municipal que desde el año 1948, fecha en la cual el municipio Simón Rodríguez, fue elevado a la categoría de Distrito y cuyo primer Presidente Municipal le toco el honor presidir al destacado luchador político y excelente periodista Pedro Manuel Vásquez, funcionó en el edificio ubicado en la calle Orinoco hasta el año 1974 y, el cual hoy, es la sede del CICPC antigua CPTJ. Esa vieja edificación también albergó durante largo tiempo a la Prefectura y la Comandancia de Policía que poseía igualmente sus retenes en la parte posterior y en cuyas adyacencias además funcionaba el estacionamiento y el taller municipal. La pequeña ciudad tenía concentrado prácticamente en un solo sitio todos los poderes públicos. Los tiempos del pueblo bucólico, pues.

Con el paso de los años y el aluvional crecimiento del pueblo, esas instituciones empezaron a sufrir los rigores que implica el incremento de las demandas del público lo que trajo como consecuencia el hacinamiento de algunas oficinas y otras funcionaban con grandes restricciones e incomodidades. Mientras esto sucedía, el moderno edificio continuaba su deterioro progresivo ya que los sucesivos gobiernos adeístas, que mantenían aversión por todas las infraestructuras que atornillaran en la mente de los venezolanos, algún recuerdo positivo de la cruenta dictadura que le asesinó, encarceló y persiguió a un gran número de sus líderes y militantes, no la concluyeron, dejándola a la buena de Dios, lo que la convirtió en sitio predilecto de malvivientes y lugar especial para depositar porquería y hasta deyecciones de uno que otro vagabundo que pululaba en la ciudad. Abandono total.

A comienzos del la década del 70 un poderoso movimiento de opinión, logró que el Dr. Rafael Caldera en el último año de su gobierno, aprobará el presupuesto para la restauración, adecuación y habitabilidad del elefante blanco para convertirlo oficialmente, tal como fue proyectado, diseñado y construido, a partir del año 1973 en el edificio sede del poder municipal. Ese año presidía el Concejo Municipal el Dr. Adalberto Carrasco Mata quien junto al primer mandatario nacional, rigió los actos protocolares para la inauguración, empero, no fue hasta el año siguiente cuando se procedió a la mudanza de toda las oficinas municipales, labor que iniciaron con la adecuación del despacho presidencial, el cual, fue ocupado por el distinguido amigazo don Joaquín Antonio Salcedo Rojas quien había sido nombrado Presidente Municipal el 2 de enero de 1974. Memoria contra el olvido.

Esta breve reseña histórica, la hacemos para recordar este relevante hecho de nuestra historia local, que pareciera ser olvidado por muchos citadinos y desconocido por las nuevas generaciones de tígrenses, los cuales piensan o creen erróneamente, que la sede del poder municipal en nuestra ciudad, siempre ha sido, la actual edificación ubicada en la avenida Francisco de Miranda. El pasado reciente es encantador y lo rememoramos en estas humildes crónicas con la sana intención de darles respuestas a muchos jóvenes que preguntan por estos hechos y, además con la firme intención de que sean incorporados, por nuestros eximios cronistas, al disco duro de nuestra memoria histórica.


miércoles, febrero 24, 2010

Personajes de mi pueblo: “Chabelo” Arismendi

A fin de cuentas, todo es un chiste
Charles Chaplin (1889-1977)
Actor, productor y director inglés.

José Isabel Arismendi, margariteño de pura cepa, nació un 9 de julio de 1944 en Atamo, municipio Arismendi. A los 7 años llegó a El Tigre de la mano de su progenitora Petra Antonia Arismendi, se sembró en la Mesa de Guanipa y por su característica viveza criolla, se ha convertido en un personaje muy popular, dónde es conocido por propios y extraños como “Chabelo”. Posee en su historial de hombre vivaracho muchísimas anécdotas, de las cuales haremos mención a algunas, por iniciativa de él mismo. Vale la aclaratoria para los insidiosos de oficio, que luego de leer estos destellos, salen a felicitarme por la agudeza, crudeza y realismos de los mismos y luego llaman a los personajes mencionados para darles casquillos e intentar ponerlos en mi contra. Estoy autorizado por “Chabelo” y punto. Control sanitario contra los pérfidos.

1-En una oportunidad, un grupo adolescentes que estudiaban educación media, en el otrora combativo liceo Briceño Méndez, que habían inscrito una plancha en nombre de Acción Democrática para participar en las elecciones estudiantiles, estaban en la oficina de la secretaria juvenil, elaborando la propaganda en las usuales pancartas y cartulinas. Les faltaba un poco de orientación en cuanto a la perspicacia de los mensajes que llamaran la atención del conglomerado estudiantil y orientaran los votos hacia sus opciones. Llaman a “Chabelo” que para el momento se desempeñaba cómo Secretario Político y segunda autoridad jerárquica del partido del pueblo para requerirle de su experiencia y creatividad en las lides electorales y les recomendara un slogan. Éste con la velocidad e impulsividad que lo caracteriza, les dijo: Agarren el marcador y escriban: “La uña en el ojo duele” la reacción de los estudiantes no la revelo, pero mis desocupados lectores la podrán imaginar.

2-En el inició de la campaña electoral del Dr. Jaime Lusinchi, visitó la casa de AD, un grupo de especialistas y expertos en publicidad y propaganda. Una vez que explicaron la estrategia y, del porque habían tardado tanto tiempo en su implementación, hubo un derecho de palabra para los miembros del Comité Ejecutivo Distrital. Tomó la palabra el Dr. Nelson Navarro, Secretario de Profesionales y Técnicos – adeco rabioso hasta que llegó la revolución – y dejó entrever su preocupación por la tardanza en el arranque de la campaña ya que COPEI, para ese momento, había tomado los paredones mejor ubicados de la ciudad, en los cuales habían escrito en vistosos murales, su slogan de campaña: “Caldera es mejor, en cuestiones de segundo lo interrumpió “Chabelo” y le dijo “No se preocupe compañero, eso no es problema, ahorita salimos y le colocamos con spray, en la parte de abajo YO TE AVISO CHIRULÍ” los visitantes, se vieron las caras y atónitos abandonaron la reunión en silencio. Mis desocupados lectores podrán interpretar cabalmente ese silencio.

3-Antes de que el juego del 5 y 6 fuese incorporado a la red de Internet era mecanizado. En esa la época proliferaban en pueblos y ciudades los populares sellados los cuales estaban ubicados estratégicamente en bares, restaurantes y establecimientos más concurridos por los citadinos. “Chabelo” que era el sellador oficial de la máquina 4.596, que funcionó por muchos años en el bar restaurantes “La Fortuna”, ubicado en la avenida Humboldt cruce con Germania en Ciudad Bolívar, se convirtió en el sellador más famoso de Venezuela. Alí Khan, unos segundos antes de que el juez diera la partida a la primera carrera valida para el popular juego, anunciaba el monto de la jugada y periódicamente sorprendía a los jugadores que habían sellado su cuadrito en ese sitio. ¡Atención!, ¡atención! Ciudad Bolívar, repetía con su incomparable voz el príncipe de la narración hípica. Los cuadros sellados en la máquina número 4.696 que funciona en el sellado “La fortuna” en Ciudad Bolívar a cargo del señor José Isabel Arismendi, NO ENTRARON EN JUEGO por lo que se le recomienda a los apostadores pasar el próximo sábado a hacer efectiva la devolución de sus apuestas. Hasta allí, conozco la historia, lo demás habrá que preguntarlo a “Chabelo” que volvía a su actividad normalmente y conservaba su concurrida, inmensa y fiel clientela. Gajes del oficio, pues.

4-en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, nombraron a Emerson Camero como Prefecto del Distrito Simón Rodríguez y a “Chabelo” Secretario. Al poco tiempo, Camero solicitó permiso por razones de salud y encargaron de la prefectura a nuestro personaje. En pleno ejercicio de sus funciones cómo Prefecto, le llegó un compañero y amigo para denunciar que un vecino le había robado 3 gallinas. Inmediatamente llamó al oficial de guardia de la policía, que para el momento era Bricio Herrera Sosa y le solicitó que trajera a su despacho al indiciado y, a los pocos momentos llegó la patrulla con el hombre. ¡Sorpresa! También era compañero y amigo. Hermano, lo abrazo y preguntó ¿Qué le pasó? Y este responde. Compañero, estoy pasando hambre con mis hijos y me vi obligado a sustraer las gallinas del vecino, pero cómo soy un hombre honesto, todavía no les he matado y están en mi casa. ¡Gracias a Dios! Exclamó “Chabelo” llamó de nuevo a Bricio y le dijo acompañe al amigo para que traiga el cuerpo del delito. Fueron y regresaron con las 3 gallinas. Sentó a los 2 vecinos al frente y les dijo. Vamos a solucionar este problema entre hermanos. El amigo está pasando hambre y por su sinceridad y honestidad merece una gallina, usted que es el dueño llévese una y cómo yo salve las gallinas me quedaré con una y santo remedio ¿De acuerdo? Nadie chistó y solucionó el conflicto sin violencia y sin dejar detenidos y malos entendidos.

Héctor Vásquez, para ese momento, se desempeñaba como sumariador para sustanciar los expedientes a las personas a quienes había que aplicarle La Ley de Vagos y maleantes, observó todo el procedimiento y cuando los vecinos abandonaron la oficina, se dirigió a “Chabelo” y le dijo “muy buena la solución del problema, lo felicito mi Prefecto, pero ¿Cómo quedo yo allí?” “Chabelo” sin inmutarse le respondió. “Yo se que a ti también te gusta la mantequilla, Llévatela la gallina, la matas y me traes la mitad” Tremenda solución y repartición. ¡Una pelusa! diría el cronista oficial de la ciudad, don Gustavo Perdomo.

Muchas son las anécdotas de este singular personaje de la ciudad, el cual goza del aprecio, el cariño y el estima de densos sectores de la comunidad y, del cual repito, relatamos estas episodios por su propia iniciativa y con la firme esperanza de que podamos en el marco del mayor respeto, consideración y autenticidad, relatar esos momentos humorísticos que sucedieron en la vida real, para que queden como sello indeleble de nuestra idiosincrasia y las almas amargadas, insidiosos y pérfidos entiendan que, no hay malevolencias que valgan cuando, todo es un chiste. Para hablar en serio, no hay que vestirse de luto. Sonríanle a la vida o morirán como las chicharras tropicales, reventados.



miércoles, febrero 17, 2010

Una breve reseña histórica de la ciudad

Donde no está el hombre,
la naturaleza es un desierto
William Blake (1757-1827)
Poeta y artista inglés.

El 23 de febrero de 1933, al calor de la industria petrolera, nació la ciudad de El Tigre. No hubo fundación. Con la llegada de los campesinos del Caris y zonas aledañas, el pequeño poblado se fue formando alrededor del pozo OG-1. Esa incipiente población embrionaria fue tomando cuerpo y fue creciendo a un ritmo moderado en las primeras décadas. Luego cuando recibió una gran cantidad de inmigrantes provenientes fundamentalmente de la Isla de Margarita, de los estados vecinos y uno que otro extranjero, emprendió su camino hacía su pleno desarrollo. Ese proceso, tuvo una seria amenaza en la década del 60, cuando una pavorosa recesión petrolera nos colocó casi a la par del pueblo de Ortiz que inspiró a Miguel Otero Silva para escribir su novela “Casas Muertas” en la cual reflejó brillantemente la infecunda suerte de esa población del estado Guarico. Esa crítica situación aquí fue superada por muchos hombres y mujeres que se la jugaron, no abandonaron, perseveraron y lograron que el pueblo sobreviviera a la hecatombe. Memoria contra el olvido.

En ese difícil momento el pueblo de El Tigre sufrió una espantosa recesión producida por la reducción a niveles mínimos de la actividad petrolera en la región. Mucha gente se marchó y otros más audaces resistieron. Llegamos a convertirnos, por momentos, en un pueblo fantasmagórico. Imagínense que los terrenos, hoy considerados lomitos ubicados en la avenida Francisco de Miranda se cotizaban a Bs. 0,25 el metro cuadrado, los ofrecían a crédito y pagaderos en cómodas y olvidadizas cuotas. Muchos testigos presenciales y protagonistas todavía viven en la ciudad. Ellos pueden dar testimonios de esa aciaga coyuntura histórica. Es cuestión de indagar un poco y veremos que no todo el camino estuvo, como en el presente, empedrado de bonanza. Hay vecinos que se comieron y se comen las verdes para ayudar a la prosperidad de nuestra pequeña urbe. Héroes anónimos a los cuales hay que rendir homenaje.

Algunos vecinos, comerciantes e industriales soportaron y sobrevivieron a la espantosa recesión económica y el pueblo volvió a agarrar su lento ritmo de crecimiento. En la década del 70 con la llegada de La Gran Venezuela, el poblado aceleró su desarrollo y expansión, logrando consolidarse cómo ciudad y convertirse de hecho en la capital del sur de nuestro estado Anzoátegui. El eximio poeta Helí Rafael Colombani Bianchi, oriundo de Irapa, estado Sucre e hijo adoptivo de la Mesa de Guanipa, visualizó esa realidad, manejó la idea, la impulsó, promovió y dejó en el ambiente la posibilidad de que, en una oportunidad no muy lejana, cuando se produzca una nueva división político territorial en el país, está inmensa región del sur anzoatiguense, pueda convertirse en el estado Guanipa, cuya capital sea nuestra querida ciudad. Es un sueño que puede cristalizarse. Tiempo al tiempo.

El petróleo, la recesión, la agricultura, el petróleo de nuevo y otra vez la agricultura es el escenario pendular dónde se ha desarrollado la vida de nuestra ciudad de El Tigre. La siembra e industrialización del Maní, que consecuencialmente nos trajo el nacimiento de Agrícola Guanipa, C.A (AGUANCA) y los silos de ADAGRO son testigos de un renacimiento en la década del 70. La elevación del municipio Guanipa a Distrito le amputó al Distrito Simón Rodríguez un inmenso territorio petrolero, lo convirtió en el Distrito geográficamente más pequeño del sur del estado, lo privó de obtener inmensos recursos económicos por la actividad petrolera que paradójicamente le había dado vida, sin embargo, el crecimiento de la ciudad, no se ha detenido, no se detiene por esas vicisitudes y, a pesar de que no contar con un Plan de Desarrollo Urbano Local actualizado, que le permita a las autoridades poner fin a la anarquía. La ausencia de ese plan facilita que cíclicamente germinen nuevos sectores populares sin orden ni concierto. Van más de 160 barrios, lo que ha creado y crea dificultades con la prestación de los servicios públicos, que por añadidura, están viviendo la peor crisis de la historia patria. Hay que poner orden en el desorden o todos, con el paso inexorable del tiempo, seremos víctimas. Las autoridades tienen la palabra.

Nuestra ciudad que disfruta de una ubicación geográfica envidiable – somos una encrucijada – ahora toma un nuevo impulso con la siembra e industrialización de la Soya, rubro agrícola que el gobierno debe conciliar con el desarrollo de los pequeños y medianos productores, que a pesar de todas las emergencias vividas, han permanecido produciendo en pequeña escala una parte importante de los productos agrícolas y pecuarios de nuestra dieta diaria. Uno siempre realista, optimista y casado con el desarrollo integral de la ciudad y en general la Mesa de Guanipa, apostamos por el éxito de este nuevo experimento agrícola con la plantación de la Soya a gran escala y su industrialización. Hay ya una planta industrial en las adyacencias de la antigua AGUANCA que piensan, según las autoridades actuales, ampliar para sacarle el mayor provecho a este importante rubro. No importa quien lo haga, lo importante que es que lo hagan y lo hagan bien. Es la aspiración colectiva.

No importa que sea petróleo, no importa que sea agropecuario, ni importa que sea de servicios, no importa que se comercial, no importa que sea localidad de paso, lo importante es que la ciudad de El Tigre ha sido, es y seguirá siendo, por siempre, el punto de referencia más importante de la zona sur del estado Anzoátegui y algún día se convertirá en la capital oficial y de derecho – ya lo es de hecho – del nuevo estado que todos aspiramos sea convertida esta inmensa, productiva y rica área geográfica. Ya lo dijo el poeta español Antonio Machado “Caminante no hay caminos, se hace camino al andar” y uno simple mortal parafraseando al poeta de rubio podemos decir “Amanecerá y veremos. Las presentes y nuevas generaciones tienen la palabra. Nunca es tarde para emprender la lucha.

Esta breve reseña histórica de la ciudad que nos vio nacer, la hacemos con la sana intención de que las presentes y nuevas generaciones de tígrenses y los inmigrantes que escogieron esta ciudad como su patria chica, tengan una visión general y aproximada – nadie es dueño absoluto de la verdad – de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos. También es un aporte para que nuestros eximios historiadores y cronistas tengan una humilde opinión – aunque no oficial – que pueda servirles en la profundización del estudio de nuestra historia, la cual los puede acercar a nuestros inicios que antes fueron un inmenso pajonal y chaparral como era en su estado virgen la Mesa de Guanipa, hasta la llegada de los hombres que iniciaron la perforación del pozo OG-1 y, por supuesto, los campesinos del Caris los cuales encontraron, en principio, un nuevo mercado para sus productos artesanales, agropecuarios y culinarios y luego un motivo para quedarse, como en efecto, se quedaron en endebles bahareques y el resultado está a la vista. Una pujante y gran ciudad.

“La más larga caminata comienza con un paso” nos recuerda el proverbio hindú. Los trabajadores del pozo petrolero OG-1, los campesinos del Caris y zonas aledañas dieron los primeros pasos, luego con la incorporación de los inmigrantes margariteños hoy podemos decir orgullosos “hay futuro” y la larga caminata, apenas comienza.




miércoles, febrero 10, 2010

Bosquejo histórico de la ciudad

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños
Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.)
Escritor, político y orador romano.

Nos acercamos a la celebración de otro aniversario del caserío, aldea minera o poblado, dónde se inició el pueblo que dio origen a la pequeña urbe de la cual disfrutamos en la actualidad. La fecha del 23 de febrero es referencial y ya está institucionalizada. El Tigre, ciertamente no tuvo fundación. Un azar del destino condujo hasta esta inmensa y desértica sabana una cuadrilla de trabajadores petroleros, liderados por unos norteamericanos, que exploraban la zona en busca de petróleo. El sismógrafo, dio positivo en el área dónde hoy está ubicado Campo Oficina e iniciaron las labores de perforación del pozo a cargo de la trasnacional Gulf Oil Company (OG-1: Oficina Gulf 1) en el citado día y mes de 1933, las cuales fueron completadas el 16 de marzo de 1937, con una producción acumulada de 1.104. 921 barriles de oro negro. La placa que ilustra esta crónica no deja lugar a dudas de esta verdad histórica.

En las adyacencias de esa locación petrolera, se ubicaron en frágiles bahareques, los primeros pobladores del pueblo, en su mayoría provenientes de las riberas del río Caris y pueblos cercanos cómo el Pao de Barcelona, Cantaura y Ciudad Bolívar. Ante el inminente peligro que corrían, la empresa encargada de las labores de perforación, solicitó que esas personas, fueran reubicados, crearon una zona de protección que a la postre resultó Campo Oficina y los bahareques reaparecieron en lo que hoy se conoce como el Casco Viejo. La pila de Agua en la calle Ribas, al frente de la familia Piñero, confirma esta verdad histórica.

En nuestra constante búsqueda de información e investigación que nos permita una aproximación veraz, objetiva y fidedigna de nuestro reciente pasado histórico, nos encontramos con hechos y personajes de la época embrionaria del pueblo, que consideramos pertinente recordar y nombrar cuando se acerca esta fecha aniversaria, para que sean incluidos, los que no estén, en el disco duro de la memoria histórica de la ciudad. Veamos:

El señor Pedro Key, en la calle Héctor Villegas, instaló la primera botica y más tarde, don Ascanio Rodríguez, en las adyacencias de lo que hoy se conoce como la Plaza Cone – antes plaza La Mascota – nombrada así, porque en una esquina estaba ubicada la tienda “La Mascota” del comerciante Polo Poletti, fundó la farmacia Principal. En la calle Héctor Villegas cruce con Colombia – frente a la bodega la Chaparreña de don David Barrancas – funcionó el primer prostíbulo que regentó un maracucho conocido como “pecho pelúo”. Un hijo de Pedro Key, de su mismo nombre, en la calle Orinoco, inició una venta de revistas que luego convirtió en una librería, para más tarde incursionar en el mundo político y fue nombrado jefe civil de la parroquia. Ham Lee, un chino que vino en la cuadrilla con los americanos en el rol de cocinero, fue le primer cantonés que llegó a esta zona y fue también quien introdujo el sabroso, nutritivo y apetecible pan chino, todavía su hijo Leopoldo Lee, en la calle Caracas, con sus viejas herramientas elabora el pan y lo distribuye a precio solidario entre los vecinos del sector Casco Viejo. En la calle Lara, se edificó el Hotel Manzanares, de la señora Petra quien era oriunda de Atapirire y cuyas instalaciones todavía son utilizadas por algunas familias formando una vecindad El señor Juan Palma instaló la primera panadería artesanal muy cerca de la bodega de Alcibíades Cone que tenía un hermano, casi nunca citado de nombre Pedro Cone, que también era bodeguero en ese tiempo. José María Lira Reyes, montó la primera gallera en la calle Ribas, exactamente detrás dónde luego fue fundada la Casa del Pueblo por don Rafael García. Hay vecinos vivos de esa época que pueden corroborar estas verdades históricas.

Don Eleuterio Arcia, que murió en el año 1945, construyó en la parte sur dónde posteriormente se construyó la plaza Bolívar, hoy plaza Simón Rodríguez, 3 locales en uno de los cuales instaló su familia proveniente de Barcelona, otro lo alquiló al gobierno que ubicó la primera jefatura de policía y en el tercero fundó un negocio de víveres “Brisas de Mi Campiña”. Su hijo Eduardo Arcia, recuerda que hubo un tiempo que le fue muy mal y frustrado, decidió volver a la capital del estado, a tal efecto, alquiló un camión en Barcelona para la mudanza el cual tardó mucho tiempo en llegar, en ese ínterin, un amigo le entregó a crédito 2 reses para que las vendiera detallada, lo cual hizo con un inusitado éxito, se volvió a entusiasmar, canceló la mudanza, reformó el local del negocio y construyó unos portales para vender víveres, hortalizas en uno y el otro para expender carne debidamente guindada en ganchos. Esa nueva actividad atrajo a muchos campesinos del Caris, que encontraron un lugar ideal para expender sus productos en ese terreno que estaba solo – luego fue construida la plaza – y el cual se convirtió en el primer mercado a cielo abierto de la ciudad. Este testimonio confirma estas verdades históricas.

Estos hechos ciertamente pasaron antes de nosotros, sin embargo, es bueno investigarlos para dejar constancia de ellos y fortalecer nuestra memoria histórica. Los que no conocen la historia, tienden a repetirla, por ello Baruch Spinoza recomendaba “si no quieres repetir el pasado, estúdialo” nosotros hacemos el esfuerzo con la firme intención de contribuir para que nuestros eximios cronistas e historiadores cuenten con material fidedigno a la hora de escribir la verdadera historia de la ciudad. Es un aporte a nuestro acervo cultural.


viernes, febrero 05, 2010

Personajes de mi pueblo: José Ramón Ramírez

La verdadera humildad consiste en estar satisfecho
Henri Frédéric Amiel (1821-1881)
Crítico suizo.

Levantarse de la cama a las 3.30 AM, hacer café, avena, toddy, café con leche, manzanilla, disponerlos cuidadosamente en 8 termos, colocar los recipientes en la cesta de una bicicleta de repartos y salir a las 5.30 AM de un humilde hogar a ofrecerlo a los transeúntes y trabajadores madrugadores, no parece una tarea fácil para ganarse la vida. Sin embargo, en esta pobre Venezuela, cuyo gobierno alardea de sus riquezas materiales, hay compatriotas que la necesidad, falta de puestos de trabajo, oportunidades y por dignidad, están obligados a esa extenuante tarea diaria. Este es el caso de José Ramón Ramírez, que en la búsqueda de mejores oportunidades, lo impulso a venir a esta ciudad, desde su tierra natal Zaraza, estado Guarico, hace 18 años y los vaivenes económicos lo han ubicado en esas labores informales. El hombre y sus circunstancias. El trabajo dignifica, ayer, ahora y siempre.

En la zona rural de su tierra natal dónde nació un 15 de agosto de 1961, aprendió las labores del campo, en su incesante búsqueda de mejorar su calidad de vida, se enrolo en el ejército y cumplió su servicio militar obligatorio en las ardientes tierras del Zulia. En su paso por la milicia, aprendió a leer, escribir y egresó con el grado de cabo segundo. Con la satisfacción del deber cumplido, retornó a su patria chica y conoció al señor Ángelo Sano que siempre viajaba hasta esas tierras guariqueñas. Era el propietario del supermercado Sol de Oriente quien, además poseía una finquita entre El Tigre y El Tigrito, en el área dónde hoy se levantan los modernos desarrollos habitacionales que unen a ambas ciudades, este próspero comerciante, lo contrató para trabajar en esa pequeña huerta. Allí cumplió tareas del campo 1 año y luego pasó a formar parte del personal del supermercado por espacio de 3 años y, después, con sus ahorros y prestaciones sociales, creó un capital de trabajo para dedicarse a la buhonería en la concurrida zona que va desde El Luchador, plaza Generalísimo y mercado municipal. La Sabana Grande de El Tigre, pues.

Este humilde, pero honesto trabajador, está casado con su paisana Justa Reyes y le ha tocado mantener, orientar y educar 6 descendientes: Ligia, Francisco Javier, Vilma, Zulma, Liliana y Dennis que le han dado, por los momentos, 7 nietos y todo con los modestos ingresos que le provee su actividad de trabajador informal. En las calles como buhonero tuvo 12 años, hasta que hastiado del acoso de las autoridades que cambiaban la reglas de juego permanentemente y para evitar romper su limpia trayectoria de hombre honrado, decente y trabajador que nunca ha tenido problema con los cuerpos policiales y la justicia, se retiro para dedicarse a la actividad, en que se mantiene vendiendo el cafecito mañanero y en cuyo trabajo no tiene sobresaltos de ningún tipo y la cual desarrolla en el sector de la estación de servicio “La confianza”, el Súper Mercal de Campo Oficina y el mercado municipal. Es un proveedor seguro y confiable para su gran cantidad de clientes que ha logrado captar, lo que le permite cumplir su labor a primeras horas de la mañana y dedicar las horas del día para comprar los insumos los cuales están escasos, costosos y difícil de conseguir y, luego regalarse algunas horas diurnas, para el merecido descanso. Se dice fácil, pero es bien difícil. El que quiere, puede a pesar de todas las vicisitudes.

José Ramón Ramírez, que vive en la calle Cantaura de Oficina 1, es uno de esos tantos venezolanos madrugadores que todos los santos días, está en la calle antes que el astro rey, empiece a iluminar nuestras mañanas. Los demás compatriotas que comparten esa actividad tempranera, lo hace unos a pie, otros en motos y algunos colocándose en esquinas estratégicas. Todos estos insignes trabajadores lo hacen con el mayor cariño, diligencia y buen humor. Este hombre humilde, bondadoso, decente y laborioso, que con su proverbial timidez, dice sentirse a gusto con su rutina diaria, tiene la esperanza de que si la situación laboral mejora pueda incorporarse a otra actividad, lo cual haría encantado de la vida para garantizarse alguna seguridad social, pero por ahora, gustosamente se gana la vida llevando en su bicicleta de reparto el cafecito caliente a todos los, también trabajadores, que madrugan para redondearse la arepa. El que madruga Dios lo ayuda.

Estos trabajadores informales, que exhiben una disciplina marcial, forman parte de nuestro permanente paisaje mañanero y los cuales rescatamos como excelente personajes populares para escribir un pequeño bosquejo de sus historias, esperando sean incorporadas por nuestros eximios cronistas y escritores cuando escriban las historias urbanas de la ciudad, a nuestro acervo histórico y dignificarlos ante el colectivo para que sean respetados, reconocidos y considerados a la hora de hacer reconocimientos a los verdaderos y auténticos emprendedores de nuestra querida comunidad. Es un humilde obrero solvente, decente, honesto y satisfecho. Honor a quien honor merece.




sábado, enero 30, 2010

Personajes de mi pueblo: El Flaco del Arichuna

La sociedad seria una cosa hermosa si se interesaran los unos por los otros
Sébastien-Roch Nicolás Chamfort (1740-1794)
Escritor Francés.

El hotel Arichuna de la sucesión Massobrio, es testigo silencioso de buena parte de la historia de la ciudad, en diferentes momento de de ese devenir histórico fue sitio obligado de estadía para líderes políticos, sindicales, intelectuales, empresariales, militares y civiles. En esas prestigiosas y bucólicas instalaciones, se hospedaron personalidades de la talla del eximio escritor Miguel Otero Silva en sus constantes y largas permanencias en el pueblo para in situ recopilar información, que le permitió escribir, con datos bien confirmados, su célebre novela “Oficina Nº 1”, los expresidentes Rafael Caldera (+) Carlos Andrés Pérez, Wolfang Larrazabal Ugueto (+) y los ex-aspirantes al solio presidencial Jovito Villalba (+) José Vicente Rangel, Luís Piñerúa Ordaz (+) entre otros y allí, también funcionó por muchos años, El “Rotary Club El Tigre” que reúne en su seno a un selecto grupo de ciudadanos de la sociedad local, que siempre recibieron en esas instalaciones a líderes nacionales e internacionales de ese prestigioso club de servicio. Un sitio de encuentro por excelencia.

En ese histórico hotel, trabajó como mesonero desde el año 1961, hasta el año 1983 el señor Germán Rafael Suárez, “Flaco del Arichuna” como es conocido popularmente, quien había llegado desde su natal Antolín del Campo en la isla de las perlas de la mano de su paisano y vecino don Miguel Arismendi (Cocoliso) que lo entusiasmó a emigrar hasta El Tigre, una vez que lamentablemente, quedó huérfano. En ese tiempo el viejo Miguel laboraba en la empresa Mene Grande Oil Company y con gran cariño y vocación solidaria, lo acogió en su hogar de la calle Héctor Villegas por espacio un tiempo, hasta que, se mudó para la casa de su tío Alí Suárez, que poseía una bodega en Pueblo Ajuro.”El Flaco”, que había nacido el 27 de octubre de de 1942, promediaba los 14 años cuando llegó a nuestro incipiente pueblo. Una vez aquí, concluyó sus estudios de primaria en el grupo escolar estado Trujillo, los cuales había iniciado en la escuela La Fuente de Antolín del Campo luego, no pudo continuar estudios y se dedicó a ayudar a su tío en la bodega hasta que logro empleo en el hotel Arichuna con un sueldo de Bs. 5 diarios. Un salario aceptable para un joven novicio en esa época.

En esos años contrajo nupcias con la señora Carmen Elisa Cairo con la cual posee 3 hijos: la secretaria profesional Yurbi Josefina, el prestigioso Comisario y abogado de la Policía Metropolitana en el estado Anzoátegui, Jesús Rafael Suárez Cairo y el profesional del volante Germán Rafael y como la generalidad de los orientales echan su canita al aire, también tiene 2 hijos fuera del matrimonio: Virginia y Germán Padrino. Entre todos sus hijos, el popular “Flaco del Arichuna”, por ahora, tiene la dicha de ver crecer 11 nietos. Una prolija familia de un hombre que llegó a la ciudad, cuando estaba tomando impulso como pueblo para convertirse en la pequeña urbe de la cual disfrutamos actualmente. Con su humildad, laboriosidad y proverbial buen humor “El Flaco” es un personaje muy popular en la ciudad. Llegó, se enamoró, casó, trabajó y tiene la prolongación de su vida en la ciudad. Pa’ dónde coge con esa pata hinchá.

En el hotel Arichuna se inició, desarrollo y perfeccionó como excelente mesonero y especialista en la preparación de bebidas bajo la dirección, orientación y vigilancia del señor Bruno Migliorini, quien era el arrendatario del negocio, más tarde obtuvo otros secretos del oficio con el posterior socio de don Bruno, el señor Filomeno Mazzuco, ambos unas instituciones y pioneros en el ramo de la hotelería, bar y restaurante en la ciudad. Desde el año 1961, hasta que estos emprendedores empresarios, fundaron por el año 1980 el bar restaurante “El Garden” en el sector “Vea”, “El Flaco” trabajo para ellos, luego continúo hasta el 1983 bajo la égida y dirección del Dr. Italo Massobrio, el propietario que regentó el hotel Arichuna durante un tiempo, hasta que lo volvió a arrendar, esta vez al señor Oreste Bandini, luego a don Martín Márquez y posteriormente al árabe Nabil Isa. Esa es otra historia, lo cierto del caso es que el popular “Flaco” se marchó al Garden con sus antiguos patronos hasta el año 2003, cuando se retiró de la actividad. 42 años de trasnochos, no es cosa fácil para un ser humano y “El Flaco”, en los últimos años de su agotadora actividad, se echaba sus traguitos para permanecer “ríspero” y ya se movía, entre las mesas y clientes, con el piloto automático. Le llegó la hora del reposo del guerrero y no lo pensó dos veces.

En esos largos años como mesonero en el hotel Arichuna, “El Flaco” tuvo el placer de atender, servir y hasta lidiar con una gran cantidad de personajes de la ciudad entre los cuales recuerda los profesores José Antonio Arias Reyes(+) Frank Acosta, Hernán Iro, Juan Hernández, Luciano Carreño (+), el Ing. Simón Farcheg, Los hermanos Leotaud, don Luís García, el Dr. Freddy Rangel (+) a los periodistas don Edmundo Barrios, Calazán Guzmán, Pedro Marrero Hernández, Pedro Emilio “Pejas” Rojas Vargas, Pedro Manuel Vásquez, Alberto Guzmán Lárez, Juan Meza Vergara, todos lamentablemente desaparecidos físicamente y los que todavía están como un toro antes de la corrida, Ángel Camauta, Alexander Compiani, los también poetas Evaristo Marin y Aquiles Lamber Marcano, además de don Mauro Barrios (+) Samih Murhib (+) Meza Piñero, Luís Harris Rangel, el “Renco” Núñez (+) Félix Millán, Arcángel Alcalá (+) Mario Cervi, Guillermo Medina, don Carlos Poleo, José Luís Tineo (+) Atilio Mazzarri (+) “Chuito” Almeida (+) Eduardo Medina, Francisco Paz (+) don Joaquín Salcedo Rojas (+) “Toñito” Liccioni (+) Otto Espinoza, “Goyo” Gutiérrez (+) Gustavo Perdomo, Clemente Aranaga y el infaltable amante del mundo vitícola, el Prof. Ángel Antonio Merlín, que llamaba temprano, vía telefónica, para ordenar le enfriarán una botella del exquisito vino francés Lefolkmelk, la leche de la mujer amada. En esa estela de personajes, los había dice “El Flaco”, carrera corta y de largo aliento, pitcheres y quienes siempre se colocaban detrás del home, pero en líneas generales todos hombres de bien, excelentes amigos y de grata recordación. De las propinas, mejor no hablo, nos dice con picardía.

El “Flaco del Arichuna” cuenta con su proverbial buen humor que en la oportunidad que los visitó el Dr. Rafael Caldera Rodríguez (+) se acercó a la barra, amablemente le ordenó un café pequeño, que tenía un costo de Bs. 0,50 le canceló con un bolívar y le dejó un realito de propina. Lo agarró, metió en la cartera y por muchos años lo conservó, lo sacaba y frotaba, con la esperanza que le diera suerte. No le dio mucha, pero esta está vivo, que es lo importante y se ríe de su ingenuidad. Hay que creer en vainas y suelta una carcajada.

Estos personajes, que algunas veces pasan desapercibidos, para el gran público, formaron y forman parte de la rutina diaria de la ciudad y, ahora hacemos un esfuerzo para rescatarlos del olvido colectivo con la intención de que, cuando se escriba la verdadera historia de la ciudad, sean incorporados al disco duro de nuestra memoria histórica. Hay que interesarse por la gente buena, decente, trabajadora de la ciudad. Ellos forman parte de la parte positiva del devenir histórico de la ciudad. Honor a quien honor merece.


miércoles, enero 20, 2010

La felicidad de los trabajadores petroleros

"El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política"
Simón Bolívar
(15.2.1819)

A finales del año 1936, se inició la primera huelga petrolera en Venezuela, la cual duró 43 días y, a pesar de que fue abortada por un decreto del presidente Eleazar López Contreras, marco el principio del reconocimiento de los derechos de los trabajadores. Fue el acontecimiento más importante de la clase obrera venezolana en el siglo XX. La industria petrolera estaba bajo la égida de empresas trasnacionales. En el año 1948, durante el ejercicio gubernamental de la junta de gobierno que presidió el padre de la democracia don Rómulo Betancourt, se avanzó con el llamado fifty-fifty, que permitió dividir, en partes iguales, las ganancias del negocio petrolero entre el estado y las empresas. La nacionalización del petróleo, en 1975 liderada por el Presidente Carlos Andrés Pérez Rodríguez, fue la culminación de un largo camino de reformas legales y luchas político-sindicales iniciadas en la década de 1920 y en las cuales, los trabajadores petroleros fueron logrando sus reivindicaciones, derechos adquiridos, que ahora la revolución les cercena peligrosamente. No todo lo que brilla es oro en la industria del oro negro.

Ese largo camino de luchas político-sindicales, antes y después de la nacionalización permitieron a los trabajadores petroleros hasta el año 1998, cuando asumió un gobierno “revolucionario” disfrutar de la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor estabilidad política-laboral. Los trabajadores tenían su propia federación de trabajadores – que con todos los defectos que puedan endilgárseles – estaba a favor incondicional de los trabajadores y nunca al servicio de las empresas y mucho menos del gobierno de turno. Era un instrumento de lucha útil y respetable en el cual los trabajadores de la industria se sentían representados y seguros de contar con un liderazgo identificado y combativo en las luchas por sus reivindicaciones y estabilidad laboral. Eran tiempos de libertad sindical.

Cuando la industria estuvo en manos de las trasnacionales y desde el 1975 ya nacionalizada, los trabajadores disfrutaron de un buen comisariato – hoy convertidos en súper mercales que ofertan muy pocos rubros y bajo inmensas colas – un sistema de salud para ellos y sus familiares óptimo, el hospital de San Tomé siempre impecable, era el mejor de todo el Oriente del país y les prestaba atención médica preventiva – incluía todas las vacunas – curativa, hospitalización, maternidad, servicio de ambulancia terrestre y aérea, cuando no había cama, alquilaba habitaciones en lujosos hoteles para mantener pacientes antes de las intervenciones quirúrgicas y el stock de medicinas que entregaban gratuitamente, era abundante. Les proveían de una vivienda con todos los servicios y mantenimiento gratuito y los que no vivían en los campos petroleros, les cancelaban una compensación conocida como “ayuda de ciudad” Los campos petroleros lucían bellos, limpios y acogedores. Disfrutaban, como hasta ahora, de una educación para sus descendientes de óptima calidad, lo educadores – antes – eran clasificados y ascendidos por méritos y su calificación profesional, lo que los obligaba a permanecer en constante mejoramiento profesional. La competencia por ser el mejor tenía su recompensa. La excelencia era orgullo del capital humano de la empresa. Una verdad indiscutible.

Los trabajadores gozaban estabilidad laboral, no importaba su filiación política, religiosa e incluso inclinación sexual, les dictaban cursos de perfeccionamiento y mejoramiento permanentemente, el sueldo era el mejor de toda la industria nacional, les reconocían tiempo de viaje, bono nocturno, sobretiempo, les suministraban las comidas y aparte, le cancelaban una bonificación por ese mismo concepto, los pagos eran puntuales, se recreaban y practicaban el deporte de su preferencia en excelentes canchas y campos deportivos, los mejores de la región y podían divertirse con sus familias en los selectos clubes sociales que la empresa mantenía al servicio exclusivo de sus trabajadores. Conquistaron un convenio de caja de ahorro que invitaba y hasta obligaba al ahorro, también lograron en el contrato colectivo que la compañía se obligara al otorgamiento de créditos para vivienda, mejoramiento de vivienda, adquisición de vehículos, adquirir de manera preferente los vehículos desincorporados por depreciación – hoy los regalan a Cuba - nadie los obligó a colocarse una franela roja, asistir a los actos políticos obligatoriamente y menos corear consignas políticas y, para coronar la felicidad, las utilidades era cancelada totalmente en la fecha convenida. Había respeto por el trabajador y la contratación colectiva. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Otra cuestión que consolidaba el prestigio de la industria petrolera, antes y después de la nacionalización, era que proveedores, contratistas y compromisos con particulares, dueños de fincas o cualquier otro acreedor, sus cuentas les eran canceladas puntualmente y con un máximo de retraso, en casos extremos, de 45 días. Incluso, durante el gobierno del Dr. Rafael Caldera Rodríguez, cuando el precio del petróleo bajo a 7 dólares el barril, la industria mantuvo sus standards. Ahora, en estos 11 años de revolución, que PDVSA es de todos, acérquese a un trabajador petrolero, para que vea el llanto y de los contratistas y proveedores, ni se diga. Todos ellos, los que no han desparecido, están al borde de la quiebra. Es la triste realidad. Con la verdad ni ofendo, ni temo.

Ningún tiempo pasado fue mejor, dicen nuestros abuelos, pero en el caso de los trabajadores petroleros, bien vale la pena reconsiderar esa sabia sentencia. Todos los trabajadores, los jubilados, los activos y hasta los víctimas del genocidio laboral, a los cuales les robaron todos sus beneficios económicos, y “sus” reales de la caja de ahorro y prestaciones sociales, coinciden que con esta administración a la industria petrolera se la fue “El chivo en gas”, las conquistas laborales las han liquidado y la nueva federación sindical, está de rodillas ante el autócrata-bolivarista, que por añadidura, es el patrón más antiobrero de la historia patria. Los hechos y las realidades lo demuestran con creces y están a la vista. Compare y juzgue. ¿Quién o quienes leyeron e interpretaron mejor el pensamiento del Libertador que utilizamos como epígrafe para ilustrar este destello de la memoria? Las trasnacionales, los gobiernos de la vituperada IV república o esta robolución. ¿Cuándo fueron más felices, estables y disfrutaron de más beneficios sociales, económicos, educativos y de salud los trabajadores petroleros? Mis desocupados lectores, tienen la palabra.





domingo, enero 17, 2010

Personajes de mi pueblo: El Chino Lira

La temeridad cambia de nombre cuando
obtiene éxito. Entonces se llama heroísmo
Lawrence Sterne (1713-1786)
Escritor irlandés.

El que quiere puede. Pedro María Lira Rondón, que nació el 17 de abril de 1939, en la calle Ribas del entonces incipiente pueblo de El Tigre y es hijo de José María Lira Reyes y doña Ana Margarita Rondón, una pareja de las primeras que pisó esta agraciada ciudad, la cual nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, el “Chino” Lira como es conocido popularmente, a pesar de que, no tuvo la suerte de estudiar más allá de la primaria, con los conocimientos básicos, adquiridos en la escuela Cova Maza, se formó en la universidad de la vida y logró su plena realización como un exitoso hombre de negocios y productor agropecuario, una vocación innata que no dudo en abrazar desde la adolescencia. Un insigne e incansable trabajador.

El “Chino” Lira inició su larga trayectoria como comerciante, cuando se desempeño como ayudante de su hermano mayor José María “Chaía” Lira Rondón, quien se dedicó largo tiempo a la compra-venta de ganado vacuno, cabrio, porcino y aves. Obviamente que el grueso del negocio, era el que se desprendía de la comercialización de las reses. Una vez que fue adquiriendo experiencia, pasó a la ofensiva y le solicitó a “Chaía” que le trabajaría sin sueldo, siempre y cuando le permitiera la comercialización de los chivos, los cochinos y las aves. Lo logró y una vez en el negocio, fue ahorrando y en el año 1960, le compró una pick up Ford a un hijo de Ramón Antonio Meza por la astronómica cantidad, para la época, de Bs. 750, le adelantó Bs. 500 y antes que cantara un gallo, le canceló la diferencia y un año después, ya estaba comprando un camión 350 al señor Salvador Lanza, que también se dedicaba al comercio de la compra-venta de ganado vacuno. La burra iba cogiendo el nado.

Todo iba saliendo bien, hasta que, en uno de sus tantos viajes, le ocurrió un accidente, volcó el vehículo y la perdida del vehículo fue total. El “Chino” Lira, no se amilanó. Vendió la chatarra, las prendas que había adquirido y hasta la escopeta, reunió Bs. 700 y adquirió otro camioncito y pasado un año, cuenta con gran satisfacción, echándose unas frías con el amigo que le había comprado las prendas, este se las ofertó, no vaciló y se las compró por Bs. 1.000, recuperando las joyas que para él, tienen un gran valor, más que económico, sentimental. Eran y son el producto del sudor de su frente. Es el sentido de pertenencia que heredó del hogar el cual lleva muy arraigado en su recia personalidad. Poseer de nuevo sus prendas le quitó una gran carga de conciencia. Era una deuda que tenía, a pesar de las vicisitudes, con él mismo.

El “Chino” Lira, que está felizmente casado desde el 3 de mayo de 1969, día de la Santa Cruz, con la señora María Modesta Zambrano Blanca, decidió en el año 1973, madurando la idea de buscar el fortalecimiento de la economía familiar y llevar productos de óptima calidad a los vecinos del popular sector La Charneca, instalar el abasto y carnicería la “Optima” en la esquina de la calle Nueva Esparta con Democracia. Allí inició actividades con su esposa María Modesta, el trabajador Rafael Blanca un excelente carnicero, que lo ha acompañado hasta hoy – La gráfica de los 3 frente al negocio ilustra esta crónica – y sus primeras 3 hijas. La hoy abogada Egris Desiree y las morochas Grisel Helaine y Helaine Grisel, que heredaron la vocación por los negocios. Un poco tiempo después, con el abasto consolidado y en marcha, compró una casa contigua, para darle mayor comodidad a la prolija familia, ya que venían en camino la Licenciada en Farmacia Griselaine Margarita, prematuramente fallecida y Gridelaine Margarita, quien es profesional del derecho, luego construyó su pequeña quinta al lado del negocio y mejoró su modus vivendi. Sus 5 hijas, más Henry, el hijo de su primer matrimonio, le han dado la dicha de disfrutar de 10 nietos, por los momentos. El rancho continúa ardiendo.

En el rol de productor agropecuario el “Chino” Lira, empezó con una pequeña parcela de 78 has. Que le compró a la señora Angélica Prado, En ese lugar construyó una casa de 2 plantas, 2 galpones para la cría de pollos, un aljibe o jagüey, una laguna para la piscicultura y potreros con pasto de calidad para el engorde de ganado en pequeña escala. El fundo la “Optima” que esta pasando el puente e’ Chori, se convirtió en punto de referencia por muchos años bajo su égida. La circunstancias, lo obligaron a desprenderse de esa propiedad y adquirió una más acorde y amplia para sus actividades de cría de ganado con doble propósito en las adyacencias de Atapirire, en ese sitio convergen los ríos Pao y Atapirire – una belleza natural – Entre ese fundo y la atención al abastos y carnicería la “Óptima” esta concentrada la actividad productiva de este prestigioso hombre de negocios que goza del aprecio, la admiración y el respeto, no sólo de sus vecinos, relacionados y amigos, sino de buena parte de población de esta ciudad que lo ha conocido al frente se sus negocios y cuando tienen la necesidad de adquirir carne de inmejorable calidad. En la “Óptima”, dice, repite y asegura el “Chino” Lira, sólo se expenden productos óptimos. La numerosa clientela que lo continúa visitando lo confirma.

El “Chino” Lira, que nació apenas 6 años después de iniciarse las actividades petroleras las cuales dieron pie a la fundación de la ciudad, puede decirse sin temor a equívocos, forma parte de la primera generación de tígrenses y con su trabajo, esfuerzo, dedicación y destreza como emprendedor, ha contribuido al crecimiento, desarrollo y consolidación de la ciudad que lo vio nacer cuando apenas era un pequeño poblado. Este personaje, al igual que otros tantos, existe en la ciudad y son los héroes anónimos que merecen el reconocimiento de las autoridades y la ciudadanía en general ya que, también fueron temerarios al aventurarse a invertir y trabajar en un pueblo, el cual tuvo momentos difíciles y muchos creyeron que moría y lo abandonaron atemorizados. La sola decisión de quedarse y tener éxito, es un merito indiscutible que los califica para ser tomados en cuenta por nuestros eximios historiadores y cronistas, cuando decidan escribir la verdadera historia de la ciudad. Hay que fortalecer la memoria histórica de la ciudad y nosotros, con estas crónicas, aportamos nuestro granito de arena.




domingo, enero 10, 2010

Personajes de mi pueblo: Eduardo Arcia

La memoria es el centinela del cerebro
William Shakespeare (1564-1616)
Poeta y autor teatral inglés.

En la década de los años 20 y hasta bien entrado los años 80, hubo un tipo de comerciantes informales, que se caracterizaban por llevar la mercancía en adecuados cajones que instalaban a camiones y pick up, hasta la puerta de la casa del consumidor. Este tipo de mercaderes fueron conocidos y si todavía existen en las zonas rurales, como Bongueros. Don Eduardo Arcia, más 6 hermanos, son hijos de uno de estos abnegados trabajadores el cual viajaba constantemente en un camión 350, acompañado por 3 ayudantes desde Barcelona hasta Ciudad Bolívar. Llevaba pescado salado, lo vendía y compraba los productos típicos guayaneses que revendía en la capital de nuestro estado. En esa época funcionaba hasta el trueque, el cambalache y la permuta. Fueron los tiempos bucólicos de Venezuela.

Eleuterio Arcia dedicó buena parte de su vida a la actividad comercial como bonguero, tenía su residencia en Barcelona junto a sus esposa María Josefa de Arcia, en uno de sus permanentes viajes a la capital del estado Bolívar en el año 32, observó un gran movimiento de equipos y personas en la sabana, se percató que llegaba la prometedora industria petrolera, suceso que lo entusiasmó, llegó a casa, convenció a la familia, se vino hasta el incipiente pueblo y en su rol de comerciante construyó su rudimentarias vivienda en la parte sur de lo que hoy se conoce como la plaza Simón Rodríguez ubicada en el corazón de Casco Viejo y que antes fue la primera plaza Bolívar de la ciudad. En las primeras del cambio le fue muy bien, lo que le permitió construir 2 viviendas más a los lados de la primigenia, llegando incluso a alquilar una de ellas al gobierno para que instalará la primera delegación de la policía de la época gomecista. Llegaron a El Tigre los llamados chopo e’ piedra.

Nuestro personaje Eduardo Arcia, hijo de este pionero de la ciudad, había nacido en Barcelona el 01 de abril de 1929 y lo trajeron a los 3 años de edad a esta inhóspita y agreste área dónde se fecundaba el embrión de lo que con el tiempo se convirtió en esta gran ciudad. Es indiscutible que se crió, creció, se desarrolló, maduro y consolidó su personalidad de hombre de bien, al mismo tiempo y ritmo del incipiente pueblito que lo acogió en su seno. Recibió sus primeras letras de la mano de un amigo del padre que se ofreció voluntariamente para enseñar a leer y escribir a unos pocos niños de la época. Un poco más tarde en la calle Héctor Villegas un maestro de apellido Salazar, formalizó una escuelita dónde asistían muchos más niños y luego, otro maestro de apellido Risquez, instaló otro colegiecito en la Calle Bolívar – antigua Cantaura – frente a lo que fue posteriormente la Impresora El Tigre de don Mauro Barrios que provenía de Ciudad Bolívar, a la sazón, otro de los primeros pobladores del pueblo. Eran tiempos de calles polvorientas y ausencia de servicios públicos.

Finalizando el año 44 el señor Eduardo Arcia, concluyó su primaria en la primera y recién inaugurada escuela José Manuel Cova Maza, que inició actividades académicas en la calle Sucre, exactamente en la parte trasera de lo que fue el cine Principal y posteriormente el Teatro Maroní. Marchó a Caracas dónde obtuvo el grado de Técnico Mercantil – 2 años – con la intención de dedicarse al comercio tal como su padre. En el año 47, durante unas vacaciones volvió al pueblo y conoció a la joven Juana Somoza que llegó desde su pueblo natal Upata dónde había nacido el 07 de febrero de 1932, al entierro de un familiar. ¡Quedaron flechados! y el 19 de enero de año 48 – hace 62 años – contrajeron nupcias, se olvidó del comercio, buscó empleo en la petrolera, lo obtuvo en Mene Grande Oil Company como probador de pozo, le cedieron una vivienda en Campo Oficina, por dos años lo enviaron a Buenavista, allí vivió en el campo de la Creole, regresó a El Tigre y en su empeño por tener vivienda propia, le compró una casa en la avenida Apure a don Luís Hernández por Bs. 15.000, la acondicionó, amplió y fijó su residencia hasta el día de hoy junto a su esposa. Desde el año 88 está jubilado de la Industria Petrolera con el rango de Supervisor de área y continúa felizmente casado con Juanita como la llama cariñosamente. Bodas de platino.

Don Eduardo Arcia ejemplar padre de familia, responsable trabajador que procreó con su distinguida y amada esposa Juanita – con la cual aparece en la gráfica – 5 hijas: Argelia Josefina (+) Maritza del Valle, Mirna Coromoto, Magalis del Carmen y Jenny María que le han regalado la dicha de disfrutar – por ahora – de 9 nietos que renuevan constantemente la alegría del hogar, recuerda como una gran enseñanza de su padre, que cuando instalaron la primera pantalla para proyectar películas del cine mudo, ubicada exactamente, frente al edificio que hoy ocupa el partido COPEI en la calle Ricaurte y que después fue el primer cine formal – Cinelandia – cuando le pedía dinero para pagar la entrada, se la negaba con el argumento de que primero tenía que aprender a leer para poder entender las películas que poseían subtítulos muy rápidos. “Ese interés por asistir a los cines me obligó a asistir a todas las escuelas que instalaban en el pequeño pueblo”. Querer es poder.

Otro hecho curioso que nunca olvida es que, dónde hoy está ubicada nuestra majestuosa Plaza Bolívar, era un terreno abierto el cual utilizaban para jugar béisbol y otros deportes, los jóvenes del momento entre los que recuerda a Horacio Trujillo, Octavio Laurent el popular “Centavito” y ahora llamado cariñosamente “Cucaracho” Ángel Horacio Aponte, Francisco Quijada, Tobías Scribani, los hermanos Muñoz, Alirio, Ramón y Enis, Ramón Antonio Vielma, Benito “El flaco” Villasana que instaló luego la renombrada Gestoría Villalta y Vicente Villasana que posteriormente contrajo nupcias con la prestigiosa maestra, luchadora social y columnista del Diario Antorcha, Hilda Conde, un día llegó la primera avioneta de los americanos y la amarraron en ese lugar y les obstaculizó por un tiempo utilizar ese espacio para continuar sus practicas deportivas. En verdad era una avioneta y estaba amarrada porque las corrientes de aire eran muy fuertes y podían llevársela. Una novedad que deslumbró a los jóvenes nativos.

Muchas anécdotas y vivencias continúan vivitas en la prodigiosa memoria de don Eduardo Arcia, las cuales por razones de espacio, nos es imposible relatar, sin embargo, intentamos recoger en esta corta crónica las que consideramos más relevantes y lo hacemos con la intención de acrisolar nuestra memoria histórica, dejar constancia de que, si bien es cierto que la ciudad no tuvo una fundación formal, no es menos cierto que, si existieron y existen los que fueron sus primeros pobladores los cuales podemos considerar cómo fundadores y que con su memoria son centinelas de esa realidad pasada. Los falsificadores de nuestra historia, que es muy reciente, entonces, deberían tener cuidado.

También aspiramos que este destellos de la memoria, pueda servir de referencia a nuestros eximios cronistas e historiadores de la ciudad cuando escriban nuestra verdadera y autentica historia local. Es un humilde granito de arena.



viernes, enero 01, 2010

Personajes de mi pueblo: El Chivo Martínez

El deporte es una guerra sin armas
Georges Orwell (1903-1950)
Escritor inglés.

El 6 de enero del año 1945, el cura párroco de La Pastora, en Caracas, Francisco Castillo Toro convocó a los deportistas de toda el área metropolitana a un funeral que se celebraría en memoria de los recién fallecidos jugadores de béisbol José Pérez Colmenares y Salvador Argüelles. A partir de allí quedó instituida la fecha para la celebración de la Misa del Deporte y por extensión, el día también, fue tomado para celebrar el Día del Deporte en el país. Partiendo de esa breve reseña histórica, podemos afirmar, sin temor a equívocos, que hoy es el día del deporte. En nuestra ciudad, siempre hemos respetado esa tradicional fecha y creemos, que no hay razón, para no hacerlo este año 2010. Hay que ser consecuente con las tradiciones.

Hacer deporte es hacer patria. Todos los decimos, repetimos, pero no lo hacemos en la práctica. Hoy, rendimos honores a todos los que lo hacen, practican y predican con el ejemplo y tomamos para tal efecto, la figura augusta, sencilla, humilde y espontánea de un deportista a carta cabal: José Ramón “El Chivo” Martínez Morillo quien nació un 6 de marzo de 1958, en la calle Falcón de Pueblo Ajuro y es hijo de los respetables vecinos Faustino Martínez que llegó de su natal Tucupita a trabajar en la industria petrolera, casó y formó un digno hogar con doña Carmen Morillo (+) oriunda del Pao de Barcelona y la cual se destacó como una insigne luchadora social, educadora, formadora y orientadora en educación para el trabajo. Además de José Ramón son descendiente de ese honorable hogar Oscar (+) Miriam, Judith, Jaime, Faustino y Bladimir que completan el cuadro de honor.

José Ramón Martínez Morillo, el popular “Chivo” Martínez, quien desde niño fue un destacado pitcher en el béisbol organizado, en el tiempo que se desempeño en la categoría juvenil defendiendo la camiseta de La Casa Nueva Esparta, le propinó al equipo del Liceo Briceño Méndez un no hit no run y con Criollos de El Tigre, equipo con el cual militó 5 años, le aplicó un No-hitter a la tradicional y siempre poderosa divisa Deportivo Miranda. Por su calidad fue llamado por las Águilas del Zulia al lado de “Cataté” García y Alfredo Velásquez. No asistió porque ya había definido su vocación, predilección y pasión por el basquetbol, que le parecía un deporte más apropiado para sus características personales. El juego de las alturas, la inteligencia, sagacidad y velocidad. En gustos y colores no han mandado los autores. El “chivo” se quedó con el baloncesto.

Este destacado deportista estudio toda su primaria en la escuela Felipe Walker de Pueblo Ajuro, el bachillerato en Liceo Agropecuario cuando funcionaba en la antigua sede del Hospital, no llegó a coronar profesionalmente su carrera cómo jugador de baloncesto, sin embargo, su pasión por ese deporte, lo llevó a convertirse en un entrenador autodidacta y en esa condición fue seleccionado en el año 1990 como asistente del entrenador titular en suramericano junior (f) que se escenificó en Argentina y en el 1994 en esa misma condición en el juvenil que se celebró en Chile. En nuestro estado fue entrenador por espacio de 5 años de la selección femenina, además dirigió la categoría infantil en un nacional celebrado en Barquisimeto dónde resultó sub-campeón nacional, en el junior (f) también obtuvo el subcampeonato en Yaracuy – año 1994 – y en el mini básquet ese mismo año resultó campeón en Delta Amacuro, el año 1995-1996, guió la selección juvenil (f) en Barquisimeto y Yaracuy entrando en ambos en el cuadro del medallero con honrosos terceros lugares. Ese año, dice con orgullo, 5 jugadoras de Anzoátegui, lideradas por la joven tígrense Rosdelis González, formaron parte de la selección nacional. En ese largo trayecto el “Chivo” Martínez, que se desempeña como profesor de educación física en el Liceo “Andrés Bello” y lleva 18 años entrenando a “Marinitos” en la Casa Nueva Esparta, ha hecho diversos cursos dónde destacan: Nivelación I en el IND-Caracas, los dictados por las asociación de de basquetbol del estado Anzoátegui y el de Entrenadores para atletas de alto rendimiento que culminó con éxito en Argentina. No hay dudas, una vida dedicada al deporte.

El “Chivo” Martínez está felizmente casado con la también deportista Leris Rivas de cuya unión, por ahora, han procreado 2 hijos. Israel quien es TSU en Química y la profesora en Educación Integral María Virginia, que le ha brindado la dicha de disfrutar de 2 nietitos. Ellos le brindan la mayor suma de felicidad, que considera reforzada por el hecho de tener entre sus triunfos como entrenador deportivo a atletas de la categoría de María Ofelia Villarroel que brilla en la liga WNBA en EE UU y está entre las mejores de Sudamérica, a Rosdelis González una estrella en la liga brasilera, Dionelis Serrano, Natalia Salomón, Nakari López e Ismalí Ramírez destacadas atletas de la selección nacional y Randy Vásquez que brilla con luz propia con Los Centauros de Apure. Hacer deporte es hacer patria y hacer deportistas con las uñas, sin apoyo oficial, a punta de dedicación, empeño, vocación, perseverancia y voluntad, tiene un mérito especial. Eso se llama de verdad a verdad hacer patria.

Hoy día del deporte nacional queremos, desde estos humildes destellos de la memoria, rendir homenaje a todos los deportistas del la ciudad en la persona de José Ramón Martínez Morillo – “El Chivo Martínez” – en quien resumimos la gran cantera de atletas, árbitros, entrenadores, promotores, organizadores y a los que se entregan en alma, corazón y vida a la noble, patriótica y enaltecedora tarea de educar, orientar, preparar, enseñar, disciplinar e instruir a nuestra juventud en la practica del deporte y llevarlos por el sendero de la mente sana en cuerpo sano. ¡Salud y felicitaciones! a todos los deportistas de la ciudad, el estado, el país y el mundo. El deporte une a los pueblos, es una guerra sin armas, nunca lo olvidéis.

La zona sur del estado Anzoátegui, sigue poseyendo una cantera inmensa e invalorable de atletas y potenciales campeones en cualquier disciplina deportiva que se quiera adelantar, desarrollar y practicar. Eso lo logramos con nuestros propios entrenadores originarios. Es tiempo de que el estado meta su mano y los tome en cuenta. Los resultados, estamos seguros, serían impresionantes. Ejemplos como los del “Chivo” Martínez abundan, pero…En todo caso P A N para todos “Próspero Año Nuevo”